Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

29/4/10

“Sin tocar fondo”: Pactos de Amor entre las Almas

Como se reseña en la sección del Blog titulada Abril 2010: Conferencias, intervenciones y actividades públicas, esta tarde, a las 19:00 horas, participaré en la presentación del libro Sin tocar fondo (Noufront, 2010), de Ángela Ortiz, que tendrá lugar en el Salón de Actos del Hotel Los Lebreros (C/ Luis de Morales, 2ª, 41018-Sevilla).

Ángela nació en Carrión de los Céspedes (Sevilla), en 1956. Psicóloga de formación, trabaja como profesora especializada en Audición y Lenguaje. Ha trabajado en proyectos de investigación en la Universidad de Sevilla y ha desarrollado casi toda su carrera profesional en el campo de la infancia. Casada y con tres hijos, Sin tocar fondo, su primera obra, se centra en la mayor de ellos, Marta, fallecida en enero de 2004.

De hecho, el libro es la historia de Marta. Más exactamente, de cómo con diecinueve años tuvo que hacer frente a un cáncer inoportuno y terminal que se llevó sus sueños por delante. Y es la historia de su madre, que desde la cercanía y la experiencia nos va contando paso a paso cómo fueron aquellos días en los que sentía que todo lo conocido se iba a desvanecer y cómo, aunque no lo parezca, siempre hay un espacio para la sanación personal y la esperanza.

A lo largo de las páginas, la autora se sincera con nosotros y nos relata en primera persona, con sencillez y honestidad, la parte más brutal y dolorosa de su vida. Huyendo del victimismo y de la falsa sensibilidad, su narración nos acerca a sus reflexiones más íntimas sobre la vida y la muerte, sobre la lucha con la enfermedad, y nos guía de la mano por el proceso de duelo y su recuperación. Ángela Ortiz nos enseña que, aunque no se puede olvidar nunca la pérdida de un hijo, no por ello nuestras vidas deben permanecer para siempre a oscuras.

Esta obra está especialmente recomendada para aquellos que han sufrido una pérdida irreparable y necesitan aprender a superarla, a conocerse otra vez a ellos mismos, y así mirar de nuevo el futuro con esperanza. Pero también es un libro del que todos podemos aprender cómo no debemos dejarnos arrastrar en ninguna circunstancia por el dolor y la pena, y que siempre es posible volver a sonreír, volver a descansar y volver a disfrutar de la vida.

El libro nos enseña, igualmente, a afrontar las experiencia de la vida con amplitud de miras, admitiendo cualquier pensamiento y, desde luego, sin “culpas”. Quizá por ello el libro arranca en su Prólogo con la siguiente reflexión: ”No me asombra ver la naturaleza tal cual es, pero me sorprendo al calificarla como “bella” a pesar de lo que viene y va, de lo que nace y muere...”. La Naturaleza y la vida entera, que no es ni bella, ni no bella; simplemente y profundamente, Es. Ni más ni menos: Es.

Pacto de Amor entre las Almas

Cuando a finales del año pasado, Ángela me dio la hermosa oportunidad de leer el texto, lo primero que se me vino a la cabeza durante su lectura y lo que, sobre todo, perduró al finalizar la misma fue la existencia de algo tan maravilloso como es el Pacto de Amor entre las Almas, en expresión acuñada a lo largo de la historia por diversas escuelas y tradiciones espirituales.

Se hace mención con ello a como, antes devenir al mundo material, cada alma elige el yo y las circunstancias pertinentes para su aprendizaje o evolución consciencial y en orden a experimentar vivencias que posibiliten su crecimiento vibracional. Y esa elección incluye el Pacto de Amor con otras almas que harán de acompañantes y colaboradoras en el desarrollo de tales experiencias. En este contexto, por ejemplo, los hijos eligen a sus padres, y no a la inversa.

Así, aunque en nuestra realidad corpórea y en nuestra memoria mental no tengamos el recuerdo de ello, nuestra memoria y dimensión trascendente sí conoce perfectamente lo que es el Pacto de Amor entre las Almas. Incluso numerosos seres humanos saben de manera intuitiva e inspirativa lo que el mismo representa y sus principales señas de identidad.

Una de ellas es, precisamente, la que proporciona el título al libro: Sin tocar fondo. No en balde, el reiterado Pacto incluye una especie de red de seguridad, para que, por intensas e, incluso doloras y desconcertantes que las vivencias resulten, sean soportables por los que las experimentan. Por lo que es una gran verdad el encabezamiento que aparece en la portada del texto: “Ningún ser humano experimenta lo que no puede soportar”.

Otra de las características básicas del Pacto de Amor es que el alma que más sufre de la experiencia desde la perspectiva del mundo material, es quien vive la experiencia más gozosa desde la óptica espiritual.

Desde luego, para interiorizar el hondo significado del Pacto de Amor entre las Almas hay que ser conscientes de que el ser humano no solo cuenta con una dimensión física, sino también de otra de índole espiritual. Y que ésta tiene, a su vez, dos componentes: el Espíritu, nuestro Ser profundo, que realmente es Uno, por lo que en espíritu todos somos Uno y formamos parte de una Unidad, Ser Uno, Dios o como lo queramos llamar; y el alma o alma-personalidad, una dimensión en la que mantenemos una cierta identidad propia, aunque no de carácter corpóreo o material, sino de tipo energético, consciencial y vibracional.

Pues bien, en este marco, son las almas-personalidad las que en la dimensión de la Eternidad y antes de la encarnación suscriben el reiterado Pacto de Amor.

La mayoría de las personas no son conscientes del mismo durante la vida física, pero tras ella, después de ese retorno al plano de la Eternidad que erróneamente tildamos como muerte, las almas firmantes del Pacto se reencuentran y juntas sopesan y valoran como las experiencias vividas se corresponden con las que querían vivir y el papel desarrollado al respecto por cada cual.

Sin embargo, en el plano humano suele acontecer el Gran Olvido. Por eso se producen traumas y a veces vivimos esas experiencias a modo de sufrimiento. Pero, como ya se ha señalado, el Pacto de Amor tiene dos características básicas: la red de seguridad (no se toca fondo); y el alma que desde la perspectiva material más sufre o da, es la más gozosa desde la dimensión espiritual.

Es precisamente por esto por lo que el alma a la que corresponde una experiencia de fallecimiento precoz por enfermedad o accidente, sigue permanentemente al lado de las otras almas firmantes del pacto.

Yo he sentido ese Pacto de Amor entre las almas con mis padres, una vez que han fallecido; y he podido comprobar como continúan conmigo después de la muerte. Es, igualmente, el Pacto de Amor que tengo con mi esposa, con la que precisamente como pareja he vivido ya otras encarnaciones. Es el Pacto que tengo con mis hijos. Y es el que tengo con otras personas, amigos y familiares muy allegados.

Ángela y su hija Marta también tienen suscrito un Pacto de Amor. Y en su contexto, ha ocurrido un hecho magnífico: la decisión de Ángela de escribir este libro. Su redacción y publicación no sólo impulsa el crecimiento consciencial y espiritual de Ángela y de toda su familia, sino que va a coadyuvar al de otras muchas personas, apoyando el despertar de nuestras consciencias para que interioricemos la gran verdad que a menudo olvidamos: que la muerte es un imposible; un fantasma, sólo eso, de la imaginación humana.

-----------------------------------------------------------------------------------------

2 comentarios:

  1. Magnífica reflexión sobre la vida y la muerte que me lleva a reafirma los pensamientos y las sensaciones de gozos sutiles que a veces me recorren el cuerpo y el alma ante casualidades que nos encontramos por la vida, o ante sueños vividos como reales porque nos dejan una paz interior y una tranquilidad que nos hipnotizan .

    Todo esto me hace reflexionar sobre la cantidad de sensaciones sobre hechos que no son tangibles pero que me hacen llegar a un plano extraño que no puedo catalogar pero que siento. Siento la presencia de seres queridos que perdí; Como recordé y sentía a Marta cuando asimilaba la noticia de mi cáncer de mama; en los recuerdo que viendo a mis hijas, me llevaban a ella y cómo en la última sesión de radioterapia al montarme en el coche, ya tranquila y eufórica al poner la radio, sonó como un diálogo con ella, la canción de Marta, que yo sabía que era vuestra y fue un baño de sosiego y paz el que inundo mi cuerpo y mi alma a la vez que sentía que ella me acompañaba.
    Gracias Angela
    Estrella Falla

    ResponderEliminar
  2. Gracias por ponerle nombre a lo hace mucho tiempo sentia.

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.