Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

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10/12/09

Obama defiende la necesidad de la guerra para mantener la paz

Francamente espectacular, dicen unos. Simplemente vomitivo, señalan otros. Lo cierto es que nunca un Premio Nobel de la Paz había llegado a semejante grado de cinismo y desatino. Lean la noticia de agencia que acaba de ser difundida:

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El presidente de EEUU, Barack Obama, ha defendido la necesidad de que, en algunas ocasiones, haya que ir a la guerra para poder mantener la paz, en su discurso al aceptar el premio Nobel de la Paz en una ceremonia en el Auditorio Municipal de Oslo.

Obama ha reconocido en su discurso la contradicción que existe en que se le haya concedido el galardón cuando hace apenas diez días ha ordenado una escalada de la guerra en Agfanistán, al anunciar el envío de 30.000 soldados más.

La guerra no debe glorificarse y su coste es "elevado", pero, añadió, "los instrumentos de la guerra tienen un papel que jugar para mantener la paz". Por mucho que se desee la paz, "la creencia de que es necesaria raramente es suficiente para lograrla", ha puntualizado Obama.

El presidente estadounidense, al que acompañaba su esposa, Michelle Obama, ha citado también como elemento necesario para una paz justa no sólo los derechos civiles y políticos, sino también la seguridad económica y la oportunidad.

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No hacen falta comentarios. Remito a la entradas de este Blog tituladas Y Obama se quitó la careta y “Yes, we can” y otros cantos de sirena, de 25 de octubre y 4 de noviembre, respectivamente. Y sobre Afganistan, recuerdo Movilización ciudadana para la salida de las tropas españolas de Afganistán, del pasado 2 de diciembre.

4/11/09

"Yes, we can" y otros cantos de sirena

Se cumple hoy un año de la victoria electoral de Barack Obama y su “Yes, we can!”. Sin embargo, el lema suena ya tan artificial que parece que ha transcurrido mucho más tiempo.
Los primeros que empiezan a alejarse del presidente son los propios estadounidenses. Las encuestas reflejan esa insatisfacción: Obama ha perdido más de diez puntos de popularidad desde que asumió el cargo, el 20 de enero de 2009. Y el aniversario electoral ha coincidido con la celebración de distintos comicios locales en los que los republicanos, la oposición política a Obama, han dado un golpe de efecto a costa de los candidatos demócratas apoyados por el presidente.
Concretamente, el republicano Bob McDonnell, considerado un "conservador muy conservador", ha sido elegido gobernador de Virginia y recupera este Estado para su partido tras ocho años de dominio demócrata. Los resultados avanzados por la cadena de televisión CNN, con el 99% de los votos escrutados, muestran una ventaja de McDonnell sobre su rival Craig Deeds de 18 puntos. Según The New York Times, el republicano habría obtenido en torno al 59% de apoyos, frente al 41% del demócrata. Virginia, que hace un año votó mayoritariamente a Obama, ha dado la espalda ahora al candidato demócrata Deeds a pesar de haber contado durante la campaña con el respaldo directo del presidente y del Comité Nacional Demócrata. En este Estado, los republicanos han ganado también la gobernación, la subgobernación y el cargo de fiscal general y consideran que estas victorias son el comienzo de su reconquista del poder federal y prueba del rechazo de los votantes a la Administración Obama y su agenda política, asegura el diario neoyorkino en su edición "online".
En el otro territorio que votaba gobernador, Nueva Jersey, feudo del Partido Demócrata, el también republicano Chris Christie se ha impuesto a su rival Jon Corzine, según los resultados provisionales adelantados por las cadenas de televisión. La CNN ha dado por ganador a Christie con el 49% de los votos frente al 45% de Corzine, con el 99% de los sufragios escrutados. Algunos analistas habían considerado que Corzine era prácticamente el seguro ganador debido a la tradición democráta del Estado y el fuerte apoyo que Obama le había proporcionado.
Para colmo, los comicios de esta madrugada han supuesto, igualmente, la reelección del republicano de Michael R. Bloomberg como alcalde de Nueva York. Será su tercer mandato al frente del "City Room", ha informado The New York Times. Bloomberg ha obtenido el 51% de los votos frente al 46% de William C. Thompson Jr., su rival demócrata.
Y no sólo en Estados Unidos. También a escala internacional comienza a extenderse la impresión de que la revolución que nació el 4 de noviembre de 2008 se está quedando en meros fuegos de artificios. Pocos momentos en la memoria reciente despertaron tantas esperanzas como aquella noche. Una conjunción de hastío por el periodo de George Bush y de ansiedad planetaria por el nacimiento de líderes referenciales, elevaron a Obama a una categoría casi sobrehumana. El color de su piel, su mensaje de progreso y su voluntad de construir puentes de entendimiento en el mundo contribuyeron a crear ese clima. Ahora, un año después, hemos despertado del sueño y empezamos a darnos cuenta de que Obama representa, sencillamente, más de lo mismo.
Su reciente actuación con relación a la Gripe A (ver entrada Y Obama se quitó la careta, del pasado 25 de octubre) ha echado por tierra lo único en lo que estaba avanzando: borrar las huellas del pesado lastre heredado de Bush. Y lo ha quedado desnudo ante la realidad de un programa electoral aplazado, prorrogado, disminuido o, simplemente, incumplido.
La falta de resultados tangibles es abrumadora. Las dificultades para el cierre de Guantánamo son la mejor prueba. Un problema que se hace más ostensible al contraponerlo con su hermosa oratoria, cada día mas hueca. Los cambios se demoran (sanidad, energía), las promesas se matizan (inmigración, derechos homosexuales) y los plazos se extienden (Afganistán, Irán). Incluso en aquel terreno en el que el progreso es evidente, el de la economía, se ve oscurecido por la lentitud en la creación de puestos de trabajo. En política internacional, sus emotivos y bellos discursos de Turquía y Egipto se revuelven ahora contra él como un boomerang. Habló de dialogo, pero por la vía de los hechos ha demostrado que está en manos de Israel -a la que ha reconocido el derecho a controlar Jerusalén sin imponerle contrapartida alguna- y de los intereses económicos de las grandes corporaciones petrolíferas y financieras.
El "Yes, we can" está mostrando ser un mero un canto de sirena, otro más. Y La revolución de hace un año ya es para muchos una monumental decepción. Para otros, ni eso, porque nunca le concedimos credibilidad alguna.

25/10/09

Y Obama se quitó la careta

Silencio, hasta hoy

Nunca se me ha pasado por la cabeza que Obama defienda intereses diferentes a los de Bush o cualquier otro líder norteamericano. Conozco de sobra los mecanismos y filtros de selección que se usan en la esfera política de cualquier país y sé bien que en Estados Unidos rozan la perfección. La campaña publicitaria del “podemos” estaba tan vacía de contenido como el suponer que una persona va a ser “mejor” que otra por tener distinto color de piel. Y mi amiga Cristina Martín, autora del libro El Club Bilderberg: los amos del mundo, ya me había informado de los nexos que ligan a Obama con esta élite obsesionada por el poder y empeñada en dirigir los destinos de la humanidad, el planeta, el sistema solar y lo que se le ponga por delante.

No obstante, he guardado un prudente silencio en este Blog. Al igual que todos, he visto como Obama postergaba sine die promesas electorales como la extensión de la sanidad pública gratuita a las decenas de millones de norteamericanos que no la reciben. He asistido a sus coqueteos y amoríos, en forma de nuevas ayudas y subvenciones, con una banca a la que criticó con fiereza en la campaña electoral. Y he comprobado como, ante el rápido desgaste de su imagen, la élite se lanzaba a darle nuevo brillo moviendo sus hilos para que le concedieran el Nobel de la Paz, a pesar de llevar sólo unos pocos meses en la presidencia y no haber hecho absolutamente nada, más allá de unas pocas declaraciones de intenciones y algunos discursos repletos de palabras huecas, para merecerlo. No obstante, he guardado silencio.

Hasta hoy, cuando el propio Obama, el solito, se ha quitado la careta.

Bush y Obama: la Gripe A une sus destinos

Como se recordó en la entrada del pasado 15 de agosto Enfermedades globales: manual de uso, el 5 de noviembre de 2005 el por entonces presidente George Bush visitó la sede del Instituto Nacional de Salud y se quedó tan pancho afirmando que dos millones de norteamericanos morirían debido a la Gripe A (en la versión que estaba de moda, la H5N1). Como ahora sabemos, ni uno solo perdió la vida por tal motivo. Pero tal afirmación le dio cobertura para aprobar una partida presupuestaria de 7.100 millones de dólares para planes de prevención y adquisición de medicamentos (buena parte de los cuales fueron a parar a manos de Gilead Sciences, laboratorio que, cuando era dirigido por su amigo Donald Rumsfeld, había firmado un acuerdo de colaboración con la multinacional farmacéutica suiza Roche para fabricar y distribuir el Tamiflu).

Pasado el tiempo, la media anual de fallecidos por la Gripe A H5N1 no ha llegado a 40 personas en todo el mundo (entre 250.000 y 500.000 mueren anualmente por la gripe común). Lo que no ha evitado que los impulsores de la Gripe A H5N1 o “gripe aviar” se saquen de la manga un nuevo invento, la Gripe A H1N1 o “gripe porcina” y repitan exactamente la misma estrategia de miedo e idéntica campaña de manipulación. Eso sí, parece que en esta ocasión se han esmerando para que el número de defunciones se pueda contar en algunas miles y no cante tanto la gallina.

Claro, que ya no está Bush para fomentar el miedo colectivo y firmar cheques llenos de ceros, a costa del dinero de los contribuyentes, para los laboratorios “amigos”. Pero no importa, está Obama, que tanto da que da lo mismo.

Su gabinete acaba de divulgar que el pasado viernes 23 de octubre, casi exactamente cuatro años después de que lo hiciera su predecesor, Obama suscribió una resolución declarando a la Gripe A como emergencia nacional. El documento otorga a médicos y hospitales mayor libertad de acción, posibilita que las autoridades sanitarias puedan eliminar temporalmente ciertos requisitos -permitiendo, por ejemplo, el montaje de instalaciones hospitalarias provisionales en colegios o centros comunitarios- y habilita el desembolso de fondos federales aunque no se cumplan las pautas hasta ahora establecidas.

Y si Bush ordenó la compra de 20.000.000 de dosis de Tamiflu, esta cifra no le ha parecido bastante a Obama. A pesar de que millones de dosis caducas de Tamiflu han terminado en la basura y que once millones de vacunas contra la Gripe A H1N1 duermen actualmente el sueño de los justos en clínicas y hospitales estadounidenses, el presidente, “altamente concienciado ante el potencial de la pandemia”, según fuentes a él cercanas, ha encargado que para diciembre de este mismo año se dispongan de no menos de ¡150.000.000 de dosis! (sí, ha leído bien, ¡ciento cincuenta millones de dosis!).

Un pronóstico

A parte de que no habrá pandemia ni nada que se parezca, ¿les vaticino lo que va pasar dentro de unos días o unas pocas semanas?.

No hace falta ser adivino: las empresas privadas farmacéuticas y sanitarias le devolverán el favor a Obama con unas migajas de la fabulosa y multimillonaria tarta que les ha regalado. Esto es, darán luz verde para que el presidente saque adelante algunas reformas del sistema de salud estadounidense. Nada que ver, desde luego, con la sanidad universal, gratuita y de calidad prometida antes de las elecciones, pero sí algo que le permita simular que está cumpliendo y preserve su imagen para poder seguir tomándole el pelo al personal.

(Lo siento Koldo, querido y admirado amigo, pero el cambio de consciencia no nos va a llegar por tipos como Obama ni por iniciativas de las estructuras de poder establecidas. Mucho trabajo interior e íntimo y, con base en él, mucho compromiso social y compartir en colectividad: ni hay otro camino ni existen los atajos).