11/5/21

Testimonio- Presentación por Deéelij

             Lo siguiente es el testimonio de Mario, una de las Almitas que acudió a la terapia que anuncié. En esto no gano nada, que conste, estoy retirado. Si tras leer lo que sigue, te animas a recibir terapia, como se anuncia una vez más abajo del mismo, ve pidiendo número que hay lista de espera. Ah, y Mario deja su correo por si queréis contactar con él y confirmar lo aquí explicitado. Además, a través de este enlace podéis acceder al audio del testimonio, cuyo texto se inserta a continuación:

https://www.ivoox.com/testimonios-terapeuticos-01-audios-mp3_rf_69779795_1.html

 


QUO VADIS, QUAESITOR

¿DONDE VAS, BUSCADOR?

 

            Cada uno de nosotros ha llegado a este blog por alguna circunstancia o motivo, evidentemente algo tiene para que sea tan visitado. Esto lleva a preguntarse qué estamos buscando quienes acudimos a él, porqué buscamos y para qué buscamos; puesto que si no hay coherencia entre lo que buscamos y el por qué y para qué de lo que buscamos, irremediablemente nos encontraremos dando vueltas en círculo, sin llegar finalmente a ningún sitio a pesar de que sentimos que estamos cerca de lo que buscamos.

             Hace unos años, se cernió sobre mí la noche oscura de la que ya se ha hablado en este espacio, había muerto mi hijo y un dolor desgarrador avanzaba alma adentro. Comenzó entonces mi búsqueda sobre el sentido de la existencia, y por causalidad, me encontré con la figura y obra de Emilio, con su libro “Buscadores”. Pronto comprendí que había un pacto de amor en este hecho, el fallecimiento de Carlos, sin embargo me ha costado años llegar al “despertar” que debía experimentar con esta experiencia.

             En este blog, Emilio ha hablado con frecuencia sobre el amor a uno mismo, refiriendo las palabras de San Juan de la Cruz, “el más perfecto grado de perfección a que en esta vida se puede llegar es la transformación en Dios”. En el punto en que tomamos consciencia de nuestra verdadera esencia, reconociendo a Dios en nuestro interior estamos en disposición de despertar del sueño en el que estamos sumidos, no somos el personaje, el yo pequeñito, sino que somos Dios mismo, pues emanamos de Él. Pero en mi caso existía separación y distanciamiento, no había ese reconocimiento, no me quería ni me aceptaba (verme reflejado en un espejo me producía rechazo). Y como consecuencia lógica del principio de correspondencia (no se puede dar lo que no se tiene), en tanto que no había amor consistente en mí, no podía darlo de verdad, desde dentro.

            En el Proemio de la obra de J. Krishnamurti, “A los pies del Maestro” se menciona la siguiente indicación, en orden al aprendizaje de las enseñanzas: “… No basta decir que estas palabras son bellas y verdaderas; aquel que quiera triunfar deberá hacer exactamente cuanto ellas prescriben. Un hambriento no se satisface mirando la comida y diciendo que está buena; preciso es que extienda la mano y coma. De igual modo, no basta que tú escuches la palabra del Maestro, debes poner en práctica cuanto El dice, atento a cada palabra, cumpliendo cada indicación...”. Al igual que Alcione mencionaba en dicho proemio, alguno de los que hemos acudido a este Blog de Emilio, nos hemos quedado maravillados con las palabras de Emilio y del resto de colaboradores, resuenan en nuestra consciencia despertando nuestro interés, pero ¿qué hacemos al respecto? ¿tomamos acción? ¿hacemos cuanto ellas prescriben? En muchas ocasiones las dejamos depositadas en una bandeja de plata, esperando que se obre algún milagro y seamos iluminados. Por lo menos así ha sido en mi caso, hasta que hace poco decidí dar un paso adelante.

             Así pues, mi despertar ha comenzado cuando he tomado acción y he comenzado a quererme, a aceptarme; y esto lo he conseguido por mediación de otra persona de este Blog a quien seguro conocéis, Deéelij, quien formó a dos Ángeles (Psicólogas) desde las que he recibido su Terapia, la cual os aseguro “no es de este mundo”. Al igual que la máquina “Enigma” en la II Guerra Mundial, esta Terapia consigue sacar a la luz el porqué de nuestras reacciones y comportamientos humanos, para poder corregirlos mediante herramientas terapéuticas y finalmente tomar las riendas sobre nuestra vida y disfrutarla. Con ello alejamos el sufrimiento que nos esclaviza y nos hace ser disfuncionales. También podría decirse que es un tratado de “autoconocimiento”, en tanto que uno de sus fundamentos se basa en descubrir quién eres realmente, desde una perspectiva transpersonal; supone entrar en la indagación de la exhortación del “Conócete a ti mismo” inscrita en el pronaos del templo de Apolo, en Delfos.

            El motivo que me llevó a iniciar la Terapia no sólo fue la distorsión de la realidad que sufrí por la muerte de mi hijo, sino también por la acumulación de otras “piedras” que a lo largo de los años he ido cargando en la “mochila” y que me llevaron al punto de tener un pie en el abismo. En ese momento causal inicié el proceso con los “Angeles de Deéelij”, el cual os paso a resumir.

            Tras una breve entrevista con Rosario, llegó el primer día de las sesiones de la Terapia; en cinco minutos me derrumbé y llegaron lágrimas de dolor profundo. Sesiones después y fruto del avance, llegarían otros tipos de lágrimas, unas a causa de profundo gozo (místico diría) y otras de serenidad, al contemplar el silencio de Dios. Así, las semanas se fueron sucediendo, sesión tras sesión, con esfuerzo y dedicación por mi parte, y la maestría de Rosario, quien me ha ido guiando paso a paso, incluso en silencio y a oscuras. En la mitad del proceso pautado ya había superado mis objetivos iniciales, por lo que el resto ha sido un regalo del cielo y un renacimiento en vida.

            Tras concluir cada sesión y asimilar el conocimiento correspondiente a la materia del día, sucesivamente se han ido rompiendo cadenas invisibles, que me limitaban. Pasé del infierno al cielo, en poco tiempo, lo que ha hecho que sienta un profundo agradecimiento hacia mi guía y consejera, quien ha dejado una profunda huella energética, tanto en mi ser y en el de otros muchos; hemos tenido la inmensa suerte haber sido cogidos de sus manos y haber despertado dando un giro de 180 grados en esta experiencia humana.

            Actualmente, y a pesar de las extremas limitaciones de libertad que estamos sufriendo, a causa del fenómeno Covid, me siento más libre, seguro y feliz que nunca; esta felicidad incausada hace, literalmente, que vea las cosas de forma distinta, puesto que experimento una realidad “real”, no distorsionada por la mente pensante del Ego. Todo ello con el añadido de que, durante gran parte de los días me encuentro sumido en un estado de entusiasmo inefable, muy parecido a la sensación de “mariposas” en el estómago que se siente en estado de “enamoramiento” romántico.

            Una de las piedras en mi mochila que he conseguido trascender, ha sido mi estado de sempiterno enfado. Mi esposa me decía que mis enfados me duraban mucho. Yo no era consciente de ello (ese es el problema de nuestras disfunciones) pero era una realidad. El enfado era mi bestia interior, y lo repercutía contra quienes más cerca tenía, mujer e hija, madre, hermanos… Y si ellos se enfadaban conmigo, reaccionaba con más enfado. Recuerdo que, en sus charlas, Emilio decía “enfadarse con un enfadado es un contrasentido” y yo le contestaba interiormente: “Emilio, ¿y como lo evito? De mi interior surge un tigre incontrolable que lo devora todo”. Pues bien, con la Terapia he conseguido DEJAR de enfadarme, dejar de DISCUTIR, en general he aprendido a ACEPTAR, si bien tengo que seguir trabajando las pequeñas resistencias que aún persisten (reacción frente a la aceptación). En cualquier caso, ahora en mi hogar se respira paz y soy consciente de que soy la causa de esa paz.

            También he conseguido desterrar sentimientos de culpa y la profunda inhibición que me ha limitado respecto a mi ser, tener y hacer, haciéndome disfuncional a más no poder. Todo ello a causa de mi mente, que operaba como cárcel, siendo los barrotes los pensamientos compulsivos, los sistemas de creencias y el MIEDO.

            Actualmente, sé quien soy, tengo valentía, me siento libre y soy feliz; acaba mi búsqueda pues he hallado en mí. Ahora me voy a dedicar a disfrutar de lo que me traiga la vida, sea lo que sea, pues habrá aceptación.

             La experiencia ha sido como subir una torre de diez pisos. En la planta cero me encontraba imbuido dentro de una armadura pesada de dolor y sufrimiento, conforme he ido escalando cada uno de los diez pisos, han ido cayendo fragmentos de la armadura. A la planta décima he llegado desnudo, sin vergüenza, ligero de equipaje (como decía Machado en su poema) y dichoso. Advierto de que, en este ascenso no caben atajos, no hay ascensor, son cien escalones los que hay que subir con trabajo personal duro, si quieres conseguir el éxito en la empresa (al igual que se menciona en la obra “Escalera de oro” de H. Blavatsky).

            Si eres seguidor de este blog, percibirás que prácticamente no he dicho nada que no se haya dicho antes, salvo mi experiencia personal respecto a la Terapia. Seguro que hay otros caminos para llegar a tener ojos nuevos, sigue el que tu intuición te dicte, pero avanza, no te quedes inmóvil. Contempla, medita, estas herramientas catapultarán tu crecimiento interior, pues aquietarán tu mente y no estarás a merced de la mente compulsiva, que nos gobierna con tiranía. Soy tu espejo, si yo he podido llegar a este punto, tú puedes. No dudes. Da el primer paso, es el que más resistencia ofrece, si te comprometes contigo mismo/a pronto encontrarás en ti lo que sin éxito buscas afuera.

            Quienes acudimos a este blog somos buscadores conscienciales, maestros y alumnos, acudimos a él como los insectos acuden a la luz, pues la luz llama a la luz. Debemos tener en cuenta que, todos somos seres Divinos, somos luz, pero necesitamos que esa luz prenda, esto es parte del trabajo a que fuimos llamados cuando encarnamos. Somos luciérnagas que, a veces, no saben que son luz. Así pues, te animo a que, si no lo has hecho ya, tomes acción y enciendas tu luz divina.

            Mario Barrio

           Email: lzpzlv@gmail.com

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 Posdata de Deéelij:

En el artículo del día 01/12/2020 (“¿Rojo octubre, peligroso noviembre y brillante diciembre? III Parte”) comuniqué que personalmente había recibido por psicografía una serie de técnicas y procesos para aplicar en psicoterapia que solucionaba el 80% de los problemas psicológicos del ser humano. La explicación resumida de esta psicoterapia es que elimina el ego, te reconecta con tu alma (conecta la Particularidad con la Singularidad) y tienes control emocional siendo feliz en tu vida actual; al mismo tiempo dije que lo había transferido a dos Almitas maravillosas (psicólogas) que os los podía ofrecer mediante terapia, obvio que, con remuneración, pues es su trabajo, y que además ellas lo harán pues mis tiempos están contados para seguir en esa labor. No se trata de dar una formación, sino de recibir terapia para quien lo necesite. Durante un tiempo os habéis puesto en contacto conmigo para luego realizar el contacto con ellas (Rosario y Yesenia), pero ahora ya podéis hacerlo de forma directa mediante su correo profesional: terapia.psico2@gmail.com También podéis visitar su Web: http://www.psico2-internacional.es

Para las actualizaciones de “Todo Deéelij” y preguntas sencillas: deeelij@gmail.com

 

Nota a la posdata: si quieres recibir esta ayuda terapéutica más vale que te comprometas contigo mismo, pues es exigente. Sólo apto para valientes y no timoratos.

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10/5/21

Retiro-Taller de Emilio Carrillo en la Hospedería del Silencio (fin de semana del 28 de mayo de 2021): “¿Qué hay después de la muerte?"

  

FIN DE SEMANA DEL 28 DE MAYO DE 2021

LA ACADEMIA DE LA CONSCIENCIA

Ecocentro & Emilio Carrillo

http://laacademiadelaconsciencia.es/seminarios/


Retiro-Taller con Emilio Carrillo:

“¿QUÉ HAY DESPÚES DE LA MUERTE?"


Hospedería del Silencio

Sierra de Gredos. Robledillo de la Vera (Cáceres)

http://hospederiadelsilencio.com/actividades/

En caso de restricciones de movilidad en tu Comunidad Autónoma o municipio, Ecocentro facilitará un salvoconducto formativo en consonancia con la normativa vigente.


Adelanto de contenidos:

Existe un gran desconocimiento sobre lo que la muerte, el fallecimiento físico, significa y conlleva. Tal desconocimiento genera miedo a la muerte. Y el miedo a la muerte provoca miedo a la vida y una enorme desconfianza hacia a ella.

En este contexto, el presente Retiro-Taller se dirige a aportar información contrastada, con base en fuentes seria, sobre la verdadera naturaleza de la muerte, cómo afrontarla sin miedos y lo que nos espera más allá de esta vida material. Así, se abordarán temas como los siguientes:

+Las fuentes de las que disponemos para saber qué hay tras la muerte.

+El fallecimiento físico: nada es causal, ni la forma ni el momento.

+El tránsito hacia el plano de luz: sus características y consecuencias

+El Cielo o Devachan: sus distintos niveles y las experiencias que en cada uno se despliegan.

+La comunicación entre “vivos” y “muertos”.

+La reencarnación, el karma y la evolución del alma en auto-consciencia.

Para mayor información e inscripciones:

+Email: lac@ecocentro.es 

+Teléfono y WhatsApp:  915 535 502 / 689 127 494

Reservas:

https://hospederiadelsilencio.com/actividad/practicas-de-vida-re-evolucionarias-con-emilio-carrillo/

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Presencia (Proyecto “La Física de la Espiritualidad”: 19)

Modelos de referencia

Los humanos solemos acudir frecuentemente, para comprender o imaginarnos las cosas, al uso de arquetipos o digamos, modelos de referencia frente a los que contrastar nuestro modo de vida para ver cuánto de cerca o de lejos estamos de ese modelo o de ese, para nosotros, ideal de vida. Me explico.

Los modelos de personas de gran vida interior, más o menos los místicos, suelen estar representados por personas consagradas a Dios en monasterios de clausura, dedicadas en cuerpo y alma a la oración y con frecuentes experiencias místicas de alto nivel, tal y como nos las pintan los pintores barrocos del Siglo XVI, con éxtasis alucinantes en medio de nubes rodeadas de angelotes. Estos, más que arquetipos son estereotipos, moldes consolidados (stereo-tipo) que la gente se forja de manera exagerada, casi con tintes de caricatura y que terminan distorsionando el auténtico arquetipo o modelo de referencia.

Quiero decir con esto que debemos huir de estas exageraciones que son rigurosamente falsas y que Santa Teresa las critica, como siempre, magistralmente: “De ritos absurdos y santos amanerados, líbranos Señor.”

Puede que mi discurso en todos estos capítulos sobre vida interior pueda resultar duro e iconoclasta, pero resulta que la fe vivida desde lo profundo del alma no se puede ajustar ni a moldes, ni a arquetipos de referencia y mucho menos a estereotipos. La fe de las gentes, generalmente tan sincera como ingenua, usa tanto de los modelos, que los termina distorsionando y unos, porque se sienten más cercanos a un tipo de santos, se embaucan tanto de ellos que crean para si mismos una falsa máscara, una armadura que termina oxidándose, echando por tierra el fin último de la vida interior, que es la desnudez y el vacío del alma.

Las liturgias y ritos prefabricados, si bien son una forma eficaz para empezar el camino, pues son las flechas amarillas del Camino de Santiago y, estas flechas terminan en Santiago, en la Catedral donde el común de los peregrinos cree haber terminado el Camino y todos contentos, con el certificado compostelano en mano, regresan contentos a su casa de toda la vida.

Este Camino con final en Compostela es el modelo estándar de referencia. Y sí, haber logrado completar una travesía de 750 kilómetros, no cabe duda de que tiene mérito y es el imprescindible periodo de la vida, donde la mente es consciente de que tiene una compañera, el alma, que es además la que le ha arrastrado a hacer el Camino, a recorrer ese camino de penitencia (ese casi le separa de su divina esencia). Y han llegado a Santiago.

La gran bifurcación

Y ahora la mente y el alma se enfrentan a una importantísima bifurcación, a un dilema; volver a su casa o hacer caso a algunos peregrinos de que han oído hablar de que el Camino no termina en Santiago, el final oficial para la Iglesia, sino que sigue y continúa hacia Finisterre.

Y, ¿qué hay en Finisterre? Simplemente un acantilado considerado el fin de la tierra para los antiguos y delante, simplemente el Océano.

La decisión de volver a casa es la decisión esperada y convencional. Uno regresa a su vida de antes, pero con las enseñanzas, importantísimas enseñanzas de saber cómo confiar, como entregar la vida a los demás. Es evidente que el avance conseguido ha sido increíble y, por supuesto, la vida no volverá a ser como antes. El peregrino que llega a Santiago se puede hacer la pregunta del cura de Nájera, ¿por qué lo he hecho?

Y puede que ni siquiera entonces el peregrino sepa responder a esta pregunta, ¿por qué he caminado 750 kilómetros? O ¿de qué me ha servido? Porque hay mucha gente que recorre el camino de la vida sin enterarse, sin ser consciente de los frutos de su esfuerzo y, simplemente llega y exclama un “lo conseguí”. Pero ¿qué conseguí?

Pues muchos, muchísimos se quedan sin saberlo, pero no son capaces de recapacitar.

El Camino de Santiago es el sacramento de la propia vida de cada uno, no nos quepa duda; lo recorremos todos sí o sí. Otra cosa es habernos enterado de que lo estamos haciendo, que muchos recorremos la vida como una maleta se va de viaje. Hacerlo físicamente permite esa asociación esencial entre lo físico y lo espiritual, pero es imprescindible ser conscientes de ello, darse cuenta, tomar conciencia de que hemos nacido para un objetivo, recorrer el Camino de Santiago de la vida. Mal está no haberse enterado de ello, pero casi es peor, haber sido consciente de recorrerlo, para al final no habernos enterado de para qué ni el por qué lo hemos hecho. Y esto, lamentablemente es lo más frecuente.

Este nivel de inconsciencia está muy asociado con el común de las gentes que, viendo las flechas amarillas se fija en ellas, pero no a dónde apuntan. Simplemente buscan flechas para no perderse, pero que caminan de modo inercial, sin ser conscientes de hacia dónde se dirige. Y así, llegan a Santiago y tras darse el gran homenaje recorriendo el “París Dakar” por la Rua do Franco, no se preguntan por qué lo he hecho. Esto es, jamás han tomado conciencia, han sido conscientes de para qué han nacido.

Así las cosas, si acaso se enteran de que el Camino continúa hacia Finisterre, lo más probable es que, salvo que tengan un interés turístico de conocer el Faro del Fin del Mundo, pensarán que noventa kilómetros más no merecen la pena.

“¡Así no!” le repetiría el Búho a María, “tienes que ser consciente de lo que haces, lo que vives y dónde pisas”, porque la gran bifurcación vital que te planteas, si seguir hasta Finisterre o volver a casa, supone un cambio total de paradigma en tu vida.

La Segunda puerta

Si llegar a Santiago y entrar por el Pórtico de la Gloria, se podía calificar de esa puerta estrecha que Jesús le indicó al joven rico con su “déjalo todo y sígueme”, Llegar a Finisterre, que está en el vértice Noroeste de la Península se puede considerar la Segunda Puerta o la Verdadera Puerta al Reino de los Cielos.

A Finisterre se puede llegar desde múltiples puntos de la Tierra. De hecho, la gente viene a España para hacer el Camino desde cualquier punto y latitud de la Tierra. Y también parece lógico que, con independencia de que el caminante vaya por el sendero oficial o por los alternativos, la proximidad geográfica con Santiago de Compostela es cada vez mayor, por lo que no parece demasiado descabellado enganchar, en algún momento, el sendero de flechas amarillas establecido por la Iglesia católica. Esto quiere decir que todos los caminos que apuntan a Finisterre básicamente y, mutatis mutandi, se basan en los mismos principios de relación con Dios y con los demás seres humanos. Es decir, cada uno de los múltiples caminos se diferencian en las creencias en las que basan su fe de “primera instancia”, la inmediata, la que les permite creer en algo y vivir según un código de buenas costumbres respetando los principios de la moral y de la ética.

Y cuanto más cercanos están los caminos de Finisterre, más se parecen entre sí, porque geográficamente les separan cada vez menos kilómetros, como podemos ver en el mapa.

Significa que cuanto más nos aproximamos al punto Noroeste, donde está el Fin de la Tierra, necesariamente más se parecen los caminos, aunque provengan de puntos radicalmente diferentes, como no puede ser de otra forma.


La distancia entre Compostela y Finisterre no es mucha, a penas 80 kilómetros, una hora en coche. Significa que la Catedral, punto aparentemente final del Camino de Santiago, no dista mucho de Finisterre, pero no está allí. Y esto es importante. De alguna forma es como si la Iglesia se hubiera quedado corta en el objetivo de ofrecer el mensaje de Jesús; como que casi lo consigue, pero le falta ese casi. Y sobre todo, que ha planteado el Camino como si el final absoluto fuese llegar al pórtico de la Gloria, para besar al Santo. Y ahí se acaba todo.

Aquí está la duda. Por qué. Por qué a la Iglesia, cara a sus fieles y seguidores le falta institucionalmente esos ochenta kilómetros hasta llegar a Finisterre, donde, por cierto, “no hay nada” más que un acantilado, que se asoma a la Mar océana.

Es decir, cara al público, la Iglesia se ha centrado en el camino de la ascética, de la práctica religiosa y acaso ha escondido al común de las gentes lo que está más allá de Compostela, que comparado con lo recorrido hasta allí es simplemente el Infinito, la Eternidad. Es como si Jesús nos hubiera trasmitido el mensaje de llegar hasta Finisterre (donde está la verdadera puerta estrecha) y la Iglesia nos enseñara que el final está en su catedral de Santiago. Este mínimo desfase de tan sólo 80 kilómetros es la diferencia entre quedarnos en lo humano de lo divino, en vez de llegar al umbral de lo divino de lo humano.

Este es un desfase que, pareciendo físicamente mínimo, es lo que supone la diferencia entre vivir sólo la ascética o poder entrar en los terrenos de la mística, donde se encuentras los límites de las capacidades humanas, hasta donde puede llegar Marta, pero donde empieza la vida autónoma de María, en Finisterre.

Y esto parece como si estuviera oculto al común de las gentes, sabiendo la Iglesia como lo sabe, pero no teniendo la mínima intención de enseñárselo al católico

Llegar al final, es enfrentarse al Océano de Dios en Finisterre. Las flechas amarillas llegan hasta el acantilado, más allá ya no te sirven de mucho, entre otras cosas porque en el Mar habrán desaparecido. Pero algo muy importante, te han permitido, siguiéndolas, llegar hasta el acantilado y ver el Mar entre la bruma. Pero llegados a este punto, esas liturgias y esos ritos, para el alma enfrentada a la Eternidad se convierten en “ritos absurdos”. Pero que para ti no te sirvan ya, no significa que no sean esenciales para gente que se encuentra por las llanuras castellanas de Frómista.

Por eso, a cada cual lo suyo, lo que necesita y cuando lo necesita. En realidad, cuando el alma siente que las rutinas devocionales cotidianas suponen más una atadura que un apoyo, casi puede regocijarse en Dios, porque significa que ya no las necesita, como un niño que ha aprendido a montar en bici no necesita las ruedas de apoyo de atrás para no caerse y se las quita.

Cuando no necesitas el rigor y la disciplina de estar en ciertos momentos del día echando tus rezos, como los musulmanes están obligados a los cinco rezos diarios (los católicos son seis, la liturgia de las horas), significa que los espacios entre rezos ya no existen. Si entre tercia, sexta o nona, el alma se ve que continúa en presencia de Dios y si no necesita esa parada cada tres horas para rezar la liturgia de las horas, algo maravilloso ha sucedido.

No obstante, y para observar la Regla, los consagrados practican esta devoción y los laicos, rezamos laudes y vísperas, como momento de comenzar y terminar el día dando gloria a Dios.

Llegados incluso a estos puntos donde las reglas empiezan a estar de más, también están de más los corsés tradicionales. Por ejemplo, entre consagrados y laicos. El teólogo italiano Marco Vergottini, pone en cuestión esa diferencia artificiosa entre curas y laicos, entre el clero y los feligreses, entre los elegidos y la masa parroquiana. En el fondo, entre la élite y las clases inferiores. Para terminar, diciendo que aquí no queda más distinción que entre cristianos comprometidos y no comprometidos, es decir entre los que lo son por partida de bautismo o los que lo son por compromiso de vida interior que ilumina el mundo y da sabor a la vida, es decir, ser luz del mundo y sal de la tierra… o no.

Y aunque no hay dos cristianos iguales, ni dos vidas espirituales iguales, pues cada cristiano es único e irrepetible, si que en todos ellos ha de haber un factor común que se denomina “Presencia”.

Presencia

La Presencia es ese estado del alma y de la mente, de Marta y de María en el que ambas, transformadas en una con el Amado y por el Amado, viven en permanente presencia de Dios, donde ni un solo minuto ni de la vigilia ni el sueño, Dios se va ni de la mente ni del espíritu. Es ese sentir, experimentar y vivir a Dios en todo momento de la vida. Cierto que el alma necesita momentos del día para el recogimiento y estar a solas con Él y con María, la Virgen, sin que las múltiples ocupaciones distraigan, pues hasta Marta, tan atareada con las cosas de la casa, necesita también un poco de respiro.

Cuando uno vive así, viviendo la Presencia permanentemente, ya no hay miedo, ya no hay preocupaciones ni inseguridades; ni hace falta la rutina litúrgica, aunque se practique, sobre todo en comunidad.

No sé cómo es el Cielo, pero este estado, para mí es como vivir el Cielo en la Tierra, es sentir que ya estás en Casa. No quiero nada más.

Y volviendo a los estereotipos, uno piensa que para alcanzar esas cumbres místicas hace falta pasar por las moradas sextas que describe Santa Teresa, llenita de experiencias místicas sobrenaturales y transverberaciones, como la Santa vivió.

Puede que no hagan falta esos efectos especiales y que el asunto sea bastante más prosaico y cotidiano. A fin de cuenta son regalos de Dios que hace cuando quiere y a quien quiere. Pero no son óbice, cortapisas ni valladar para vivir la constante Presencia de Dios, porque esa Presencia es el gran regalo que nos hizo Jesús al morir en la Cruz y resucitar junto a nosotros, para resucitar nosotros con Él.

En una situación espiritual así es cuando el alma, plena de Dios, en medio de la brisa o del huracán, se siente en paz y en calma y siente, además cómo sus tareas diarias, por complejas que sean son sólo eso, tareas necesarias para vivir, necesarias para cumplir Su Voluntad, para tomar la bifurcación correcta y, en suma, para vivir en Él y para Él.

Mi alma se ha empleado

y todo mi caudal, en su servicio;

ya no guardo ganado,

ni ya tengo otro oficio,

que ya sólo en amar es mi ejercicio.

(S. Juan de la Cruz, Cántico espiritual)

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Autor: José Alfonso Delgado

Nota: La publicación de las diferentes entregas de La Física de la Espiritualidad

se realiza en este blog, todos los lunes desde el 4 de enero de 2021.

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8/5/21

"Crear el Cielo en la Tierra aquí-ahora", por Emilio Carrillo


https://www.youtube.com/watch?v=dN2Qt1cTmvI

Video (duración: 02:21:20) del coloquio abierto compartido por Emilio Carrillo para el canal chileno MCA, el 18 de abril de 2021, titulado Crear el Cielo en la Tierra aquí-ahora.

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6/5/21

El organismo humano, su relación con el mundo y la mal llamada vacuna ARNm (3 de 3)

La mal llamada vacuna RNAm.

A diferencia de una vacuna convencional, aquí no se inocula un antígeno atenuado para estimular al organismo para que genere anticuerpos contra él y así quedar inmunizado ante una posible infección/contagio posterior. En este caso se inocula una molécula de RNAm ajena al organismo. El RNAm no actúa como antígeno, sino que penetra en el citoplasma celular con una información genética ajena al organismo, que a diferencia del RNAm propio no ha sido obtenida copiando el DNA de los genes propios en los cromosomas del núcleo, y tampoco ha tenido que atravesar la membrana nuclear. El RNAm ajeno suplantará al propio y forzará a los ribosomas del citoplasma a fabricar una proteína también ajena, que supuestamente coincide con alguna parte del virus que se quiere combatir. Esta proteína migrará desde el citoplasma a la membrana celular y allí será reconocida como extraña por el organismo, que generará anticuerpos del sistema inmune contra ella, logrando, supuestamente, la inmunidad contra el virus.

Esta forma de tratar al organismo humano es muy similar a lo que ya se viene haciendo en ingeniería genética con otros seres vivos. Desde hace algunas décadas ya es posible insertar genes ajenos a bacterias, plantas y animales, para que sus células produzcan moléculas que no son propias de su especie, tales como insecticidas, anticuerpos, repelentes, incluso hormonas. En realidad, esta es la forma de dejar de tratar a los organismos naturales como tales y empezar a explotarlos como factorías industriales. Todo esto se hace con fines “fitosanitarios”, así llamados de forma eufemística, aunque en realidad y en última instancia son formas de forzar la producción y el beneficio económico, sin escrúpulos respecto a las posibles consecuencias medioambientales y de salud. El debate bioético al respecto es muy controvertido. Sin embargo, a pesar de las advertencias y reticencias de no pocos científicos y expertos, y a pesar de la resistencia, casi heroica, de un sector de la población a consumir productos que procedan de modificación genética, estas prácticas se van extendiendo cada vez más en el mundo, lamentablemente sobre todo en países del tercer mundo, donde las consecuencias sobre el medio ambiente y la salud de la población humana no parecen importar mucho.

Aunque el avance de la biotecnología hubiera hecho posible estas prácticas  desde hace décadas también en el ser humano, hasta ahora no se había osado, por razones bioéticas, traspasar esa barrera. El estado de pánico al que se ha llevado a toda la humanidad con el pretexto de la supuesta  altísima peligrosidad del covid-19, ha hecho que de repente se obvie cualquier tipo de reparo bioético y se obvie el debate público entre especialistas; se ha evitado a toda costa exponer abiertamente los pros y los contras a los ciudadanos, para que estos puedan decidir consciente y libremente sobre la conveniencia de esta medida para cada caso particular. Al contrario, hemos llegado al punto en que esta medida sanitaria, a pesar de no haber sido suficientemente probada y se desconozcan sus efectos secundarios a medio y largo plazo, se considere solución única e irrenunciable, hasta el punto de pretender imponerla obligatoriamente a todos los ciudadanos. Es más, el pánico –y  la ceguera consecuente – entre la población es tal, que ni siquiera hará falta imponer la obligatoriedad, porque los propios ciudadanos la van a reclamar  como un “derecho a la salud”.

En definitiva, la mal llamada vacuna ARNm en realidad, llamando a las cosas por su nombre, es una terapia genética que ni siquiera ha sido suficientemente probada antes de imponerla, por lo que en realidad se trata de un ensayo clínico a escala planetaria, en el que la humanidad entera sirve de conejillo de indias.  

Si, como hemos visto, con el abuso de medidas higiénicas, antibióticos, vacunas y medicación alopática en general, la medicina convencional, buscando evitar la enfermedad, en una lucha a veces ciega contra la patogénesis, pero olvidando la necesaria salutogénesis, en realidad está sometiendo al organismo humano, y especialmente al sistema inmunitario, a una agresión y merma de su capacidad natural de defensa y regeneración, no será difícil imaginar cómo, con esta nueva e “innovadora” medida sanitaria, la confusión del organismo humano podría llegar a niveles irreversibles.

Por otro lado, entre las implicaciones bioéticas obviadas hay una de especial relevancia, a la vista de los planes del WEF (Foro Económico Mundial) y la Agenda 2030, cuando hablan de que el ser humano adquirirá una “nueva identidad digital-biológica”: una nueva versión de los nefastos programas de eugenesia del pasado, pero más sutil, sofisticada e infinitamente más ambiciosa, gracias al avance tecnológico actual.

Con esta tecnología, pero especialmente con la convicción generalizada de que debemos ponernos en manos de un poder supranacional que nos proteja, está a mano la posibilidad de utilizar la mal llamada vacuna para inocular material genético que obligue a nuestras células a producir cualquier tipo de molécula que las “autoridades sanitarias” consideren necesarias. Con este paso, el ser humano, como ya está pasando con otros organismos manipulados genéticamente, pasará también a ser una factoría industrial de material biológico  uniforme, irá perdiendo las peculiaridades de un ser natural, como ya está pasando con plantas y animales en agricultura y ganadería intensivas, y además, en el caso específico del ser humano, irá perdiendo la peculiaridad, ontológicamente inherente al ser humano, de ser un individuo único e irrepetible, para pasar a tener una identidad de masa, diseñada por un falso dios e impuesta por falsos hierofantes. Por supuesto, la biotecnología actual también será capaz de detectar fácilmente la presencia o ausencia de estas moléculas en el organismo, que de ese modo actuarían como un “microchip” biológico, que se podrá usar como identificador de personas, o más bien de grupos de personas, homogéneas y “homologadas”, o por el contrario heterogéneas e “inadaptadas”, que podrán ser excluidas socialmente, incluso exterminadas, por rebeldes o por “obsoletas”.

Cuando vemos la forma tan admirable con que la naturaleza humana se las ha ingeniado para lograr que el organismo humano llegue a ser la expresión única e individual de cada ser humano particular, el mejor vehículo posible para sus intenciones y propósitos, el templo más adecuado para albergar la llama de su espíritu único e irrepetible; cuando vemos toda la sabiduría cósmica que se ha invertido en este propósito; cuando se logra entender que esa tarea no la puede realizar nadie mejor que el Yo superior supraconsciente de cada individuo y que cualquier intromisión externa en esa tarea, atenta inevitablemente contra la más íntima y sagrada libertad humana; cuando todo esto se entiende bien, no se puede más que asumir la responsabilidad que entraña el hecho de haber sido bendecidos por la naturaleza – o ¡por el cielo! – con el don de la libertad, y esta responsabilidad  nos exige como mínimo y en primer lugar preservar el don, cuanto no mejor desarrollarlo y aumentarlo.

"Transformación" (https://www.beatrizrubio.com/)

Es difícil pensar que una planificación estandarizada de la salud, impuesta con métodos totalitarios y eugenéticos, sea compatible con la naturaleza intrínseca del ser humano; y será difícil renunciar a ese privilegio, a ese derecho –porque en realidad forma parte de los derechos humanos esenciales – y entregarse a la ligera en manos de pretendidos filántropos globalistas, eludiendo nuestra responsabilidad individual.

En la época del nacionalsocialismo, muchos quedaron fascinados por el sueño de una nueva humanidad, guiada por un Führer que a su vez guiaba a una élite nacional, que iba a recuperar su pureza racial uniforme gracias al programa de eugenesia. La misma palabra eugenesia ya debió resultar fascinante a aquellos cultos ciudadanos de una de las sociedades más desarrolladas del planeta. La belleza que encierra la etimología griega de la propia palabra ya resulta fascinante: -eu, bueno (pero también bello y verdadero); -génésie, génesis; estudio y aplicación de las leyes de la herencia orientados al perfeccionamiento de la especia humana (DRAE; Diccionario de la Real Academia Española). Un sueño para idealistas bien intencionados. Pero aquel sueño encerraba una pesadilla que solo se pudo reconocer cuando lograron despertar del sueño provocado por la hipnosis de los aparatos de propaganda. Entonces se vio que el programa de eugenesia iba de la mano del programa de genocidio y totalitarismo.

Hoy en día, en la época de la globalización, muchos vuelven a estar fascinados por la agenda del transhumanismo, la “solidaridad” mediante la abolición de la propiedad privada y la “sostenibilidad” medioambiental. En este caso, como entonces, muchos también están fascinados con el aura mesiánica de los supuestos filántropos que, sin haber sido elegidos por nadie, se han erigido en guías salvadores de una humanidad en supuesto peligro de muerte. Ahora, los medios de manipulación también son más sutiles y sofisticados que entonces, y el sueño hipnótico que provocan es todavía más profundo. De modo que ahora también, sólo al despertar, se podrá ver que tras la “sostenibilidad” ambiental se esconde la explotación de la naturaleza y su desnaturalización; que tras la palabra transhumanismo no existe la intención de que el ser humano se convierta en el superhombre que soñó Nietzsche, sino la intención de abolir la esencia del ser humano, que es su individualidad, uniformizándolo y convirtiéndolo en un número, y masa anónima uniforme. También se podrá ver que tras la imposición de una solidaridad monolítica, mediante la abolición de la propiedad privada, en realidad se planea abolir la fraternidad, la democracia y la libertad, y de ese modo privar al ser humano de su esencia como ser social-individual.

Sin embargo ¿qué panorama nos encontramos cuando se restringe el margen de libertad de la iniciativa individual y se reemplaza por la planificación programada; cuando se confunde la igualdad de derechos y deberes ante la ley, que garantiza la dignidad del ser humano, tanto en su dimensión social como individual, y se reemplaza por la imposición de una identidad grupal uniforme y anónima, y por la imposición de obligaciones y prohibiciones inhumanas; cuando se confunde la fraternidad que puede ejercer libremente cada ser humano con su prójimo, movido por un sentimiento de compasión, caridad y justicia social, y se reemplaza por la abolición de la propiedad privada que limita el grado de iniciativa individual hasta anularla por completo?

El panorama no es otro que un totalitarismo deshumanizador. Parece casualidad que estén surgiendo obstáculos para la expresión de la individualidad humana,  de su Yo, a todos los niveles simultáneamente: las restricciones a la libertad de expresión y a las relaciones en el ámbito social; la restricciones a la expresión anímico-espiritual por el miedo que genera la libertad de movimientos; incluso a nivel fisiológico, las restricciones a una expresión exclusiva del código genético individual.

El organismo humano, sujeto a las leyes de la naturaleza, participa de la evolución biológica de las especies como el resto de las criaturas. Pero el ser humano, gracias a su dimensión cultural-espiritual, como ya hemos visto, ha ido emancipándose de esas leyes naturales y en cierto modo ha podido influir en su propia evolución biológica, liberándose en cierta medida del determinismo de las leyes naturales. Esto es algo que ha sucedido muy lentamente a lo largo de la historia de la especie humana en un proceso gradual. Abandonar la sabiduría de las leyes naturales por una cultura incipiente no está exento de peligros, y los errores cometidos tienen sus consecuencias, como es lógico. Es el precio de la conquista de la libertad. En ese proceso, encontramos de nuevo la necesidad de llegar a un equilibrio entre la seguridad que ofrecen los logros colectivos del pasado heredados por la cultura del grupo social, y la oportunidad de progreso futuro que promete la creatividad de la iniciativa individual. Esta es la gran aventura del género humano, que aunque pueda ir acompañada de errores y no esté exenta de riesgos, hace avanzar al ser humano mediante un complejo proceso de evolución natural-cultural de la especie humana, un progreso social y un desarrollo y crecimiento individual; proceso de criatura a creador, al fin del cual se habrá enriquecido y crecido tanto la creación entera como el creador mismo. Esta aventura tendrá visos de prosperar si se entienden y se practican algunas premisas, como las que se recogen en el acertado lema social de Rudolf Steiner:Sólo hay salud en la vida social si en el espejo del alma de cada individuo se refleja toda la comunidad y si en esta vive la fuerza  de cada alma individual”.

El sentido de estas palabras de Steiner referidas al organismo social, cambiando sólo los sustantivos correspondientes, se puede aplicar con igual validez a la comprensión de todo sistema, ya sea natural, ya sea producto cultural del ser humano, con la condición de que haya sido desarrollado de forma orgánica  – lo que excluye a los sistemas planificados de forma abstracta y mecanicistas. Es el caso de los ecosistemas naturales, de los sistemas de relaciones simbióticas, como la del ecosistema del bioma humano, y de la relación de todo organismo con sus propios órganos, incluidos el organismo terrestre completo y el organismo humano integral. Y así llegaremos a la conclusión de que los parámetros que indican el grado de evolución y complejidad, en todos estos casos, son sorprendentemente idénticos. Los sistemas primitivos y menos evolucionados presentan mínima diversidad, máxima uniformidad y simplicidad de relaciones; incluso algunas partes podrían disociarse y continuar por algún tiempo una existencia autónoma aislada, al margen del conjunto. Los más evolucionados y complejos, presentan una gran diversidad de elementos individuales diferenciados, interactuando en un complejísimo equilibrio dinámico entre las partes, comportándose como una unidad indisociable; en la que ninguna parte podría aislarse del conjunto durante mucho tiempo sin perder su razón de ser y su propia existencia.

Cumpliendo esas premisas, estos sistemas pueden ser considerados “organismos” en la plena acepción del término, y por lo tanto seres vivos o entidades vivientes. Es el caso del organismo humano, pero también del organismo terrestre (Hipótesis de Gaia – el ecosistema planetario terrestre como un ser vivo – de Lynn Margulis y James Lovelock) y del organismo social humano. Y las leyes que los rigen son mucho más complejas que las leyes mecánicas, cibernéticas y similares, que rigen las máquinas y otros sistemas planificados de forma abstracta – lo cual incluye la planificación social abstracta estatal derivada de ideologías políticas. Quizás esto ayude a entender las nefastas consecuencias que se derivan cuando se confunde a los organismos vivos con máquinas o sistemas abstractos – en definitiva, carentes de vida, o muertos –  y se los trata como tales: cuando se interviene en ellos desde fuera, cambiando “piezas” a conveniencia; cuando se introducen elementos o sustancias ajenas que no se han desarrollado de forma orgánica desde el propio organismo; cuando se manipulan hasta alterar la esencia de su propia naturaleza. La lista de problemas medioambientales, sociales y de salud es lamentablemente interminable.

En la esencia de la naturaleza humana también encontramos las cuatro virtudes cardinales de Platón, recogidas luego por los filósofos estoicos, como Cicerón, Séneca y Marco Aurelio; así llamadas porque sobre ellas gira la vida moral del ser humano. Reducidas a tres virtudes teologales por la Iglesia: Fe, Esperanza y Caridad. Y posteriormente metamorfoseadas y desarrolladas por Rudolf Steiner: la Fe, en Sabiduría, entendimiento, verdad; Caridad, en Coraje, comprensión, belleza; Esperanza, en Templanza, consciencia, bondad; y la Justicia, en Sabiduría Práctica de la Vida, que abarca a las otras tres en acción, Acciones Verdaderas, Acciones con Amor, Acciones con Consciencia.  Es necesario que ahora, como entonces, suficientes individuos se mantengan fieles a su esencia humana y se mantengan despiertos para ver la realidad espiritual que se esconde tras la apariencia de los acontecimientos. Con un pensar claro, que les lleve a realizar acciones verdaderas; con un sentir cálido, que les lleve a realizar acciones de amor; con una voluntad firme, que les lleve a realizar acciones de consciencia. Ellos podrán ayudar a despertar de la pesadilla a otros que, por su idealismo bien intencionado, creen estar soñando con Alicia en el país de las maravillas.

Cuando los ataques a la esencia del ser humano ocurren simultáneamente a todos los niveles, desde el nivel anímico-espiritual, social, hasta llegar a su propio organismo biológico, es normal que cunda el desaliento entre las pocas personas que son conscientes de la gravedad de lo que está ocurriendo. Sin embargo es más importante que nunca, que esa minoría mantenga la llama de la consciencia despierta, e irradie luz en las tinieblas. Es necesario mantener la convicción de que el poder que tienen para ayudar al resto, a toda la humanidad, no depende de la cantidad, en este caso, de su inferioridad numérica, sino de la calidad de su ayuda: de la claridad de pensamiento, del calor abnegado de sus sentimientos y del obrar desinteresado al servicio del prójimo y del bien común.

Esa será sin duda la verdadera “vacuna” que nos proteja de la otra falsa y del resto de falsas promesas. Una nos la pondremos por miedo y con miedo; la otra con coraje.

¿Tendremos el coraje necesario para asumir nuestra responsabilidad individual y elegir libremente la más conveniente?

Como conclusión, vaya por adelantado que sea cual sea la decisión que cada cual pueda tomar, esa será la correcta para quien la toma, y merecerá todo nuestro respeto… con la premisa de que haya sido una decisión tomada libremente. Y será la correcta por el mero hecho de haberla tomado en libertad, en el amor por la acción y sin coacción exterior, aunque ello implique que pueda equivocarse y no sea la decisión más conveniente para esa persona ni para el bien común en ese momento. En cualquier caso tendrá la oportunidad de aprender del error y seguir avanzando en la conquista de la libertad o, lo que es lo mismo, seguir avanzando en la conquista de su plenitud humana, de llegar a ser cada vez más verdaderamente humano.

“Vivir en el amor por la acción y dejar vivir por la comprensión de la voluntad ajena, esta es la máxima fundamental del ser humano libre”.De nuevo estas palabras de Rudolf Steiner (Filosofía de la libertad) nos dan la luz necesaria en estos momentos y en este asunto. De todo lo expuesto hasta ahora, se deduce fácilmente la postura del autor y su convicción sobre los graves consecuencias e inconvenientes que puede traer esta medida sanitaria, tanto pare él y en general para la mayoría de las personas. La convicción de que esta, como cualquier otra medida sanitaria, se debería tomar siempre de forma individualizada por cada individuo junto a su médico, tras consideración de su historial como paciente y tras sopesar riesgos y beneficios de la medida, frente a riesgo concreto de contagio y peligro concreto para el paciente.

Y aun así, lo más importante de todo es el respeto por la libertad de decisión de todos, absolutamente, con las premisas arriba indicadas. Ese respeto es todo lo que pedimos también para los que decidamos en sentido diferente al de la mayoría. Ni más ni menos.

Sólo así, tanto unos como otros, aprenderemos a ser individuos libres; sólo así avanzaremos hacia el ideal de convertirnos en seres humanos integrales y completos; sólo así, quizás, logremos entendernos socialmente y avancemos hacia la construcción del organismo social sano, hacia el ideal de humanidad universal. Hacia la fraternidad económica universal; mediante la igualdad de derechos civiles; desde la libertad del espíritu divino, cuya llama arde en el templo sagrado de cada individuo.

"Todo es posible" (https://www.beatrizrubio.com/)

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Autor: Vicente Machí Gómez

Las tres entregas de este texto, concluido en Freiburg el pasado 19 de febrero,

se publican en este blog los jueves 22 y 29 de abril y 6 de mayo de 2021.

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REFERENCIAS

-       * Aubert, Claude (2011) Otra alimentación es posible. Una alimentación que protege nuestra salud y la del planeta. La fertilidad de la tierra. ISBN 9788493828929

-       * Bertranpetit, Jaume (1993) Orígenes del hombre moderno. Prensa Científica

-       * Bourguignon, Claude El suelo, la tierra y los campos. Asociación Vida Sana

-       Goethe, J.W.  La metamorfosis de las plantas. Atalanta ISBN  9788412074345

-       Goethe, J.W. Goethe y la ciencia. Siruela. ISBN 9788478445912

-       Goethe, J.W. Viaje a Italia. S.A. Ediciones B ISBN 9788466661836

-       Lewontin, Richard C.; Rose, Steven; Kamin, Leon J. (2003). No está en los genes: racismo, genética e ideología. Editorial Crítica. ISBN 978-84-8432-442-3.

-       * Lovelock, James (1985). Gaia, una nueva visión de la vida sobre la Tierra. Ediciones Orbis

-       * Lovelock, J.; Bateson, G.;* Margulis, L.; y otros (1989/1995). GAIA. Implicaciones de la nueva biología (3ª edición). Barcelona: Editorial Kairós. ISBN 84-7245-200-X.

-       Sheldrake, Rupert (1990/2007). Una nueva ciencia de la vida. La hipótesis de la causación formativa. Traductor Marge-Xavier Martí Coronado. Tercera edición. Barcelona: Editorial Kairós. ISBN 978-84-7245-207-7

-       * Margalef, Ramón (1962). Comunidades naturales. Mayagüez: Instituto de Biología Marina de la Universidad de Puerto Rico. Mayagüez

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LITERATURA ANTROPOSÓFICA

-       Kipp, Friedrich A. Evolución ascendente y antropogéneis. Cuadernos de Antroposofía.

-       König, Karl (1956-66) Hermano Animal. Ed Rudolf Steiner, Madrid.

-       König, Karl (1969) Embryology and Wolrd Evolution. AWSNA.

-       Marti, Ernst (1977) Elementos, éteres y fuerzas formativas. Pau de Damasc

-       Poppelbaum, Herman (1975) El hombre y el animal. Cinco aproximaciones a su diferencia esencial. Pau de Damasc, Barcelona

-       Steiner, R. El aspecto interno de la cuestión social. ISBN: 9788485370821

-       Steiner, R. Psicosofía. Psicología  del cuerpo, alma y espíritu. ISBN 9789879066782

COVID-19

http://www.biologosporlaverdad.es/vacunascovid19.pdf

https://medicosporlaverdad.net/estudio-vacunas-covid-19/

* Docentes del autor en asignaturas, clases magistrales y seminarios de la licenciatura de Biología, especialidad de Antropología, M.Sc. Contaminación Atmosférica,  M.Sc. Agricultura Biológica. UV, UB, KCL, UCM (1980-1992).

Con profundo agradecimiento y reconocimiento.

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