17/9/19

Emilio Carrillo en León y Salamanca: 20 y 21 de septiembre de 2019


20 DE SEPTIEMBRE, viernes, 18:30 horas, LEÓN

Conferencia de Emilio Carrillo:
“¿Cómo vivir sin sufrimiento?”

Organiza: Asociación El Rincón de Luz
http://mirinconcuantico.blogspot.com/

Sala de Conferencias del Ayuntamiento de León (C/ Alfonso V)

Aportación: 5 euros. Se podrá abonar a la entrada de la conferencia o en la sede de la Asociación organizadora (C/ Virgen del Camino, 5 - La Palomera). Para mayor información y reservas (aforo: 212 plazas): luzrobles10@gmail.com / 626 079 374



21 DE SEPTIEMBRE, sábado, 19:00 horas, SALAMANCA

Conferencia de Emilio Carrillo:
“Esencia, consciencia y vida cotidiana”

Organiza: Asociación Namasté

Hotel Doña Brígida - Salamanca Forum (Avenida del Tormes, s/n)

Entrada libre y gratuita (Aforo: 400 plazas), con preferencia para los amigos de la Asociación organizadora
Para mayor información:
https://www.asociacionnamastes.wixsites.com/encuerpoyalma

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16/9/19

Cristales en la nube (Proyecto Consciencia y Sociedad Distópica)



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El blog El Cielo en la Tierra publica todos los lunes, desde el 3 de septiembre de 2018, una entrada relacionada con el Proyecto de investigación Consciencia y Sociedad Distópica. Por medio de la web del Proyecto se puede tener información detallada sobre sus objetivos y contenidos y cómo colaborar con él:
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Somos libres? Creemos serlo. Y ésa es la servidumbre más pesada. Soñamos actuar voluntariamente. Y eludimos el problema serio. «Hago lo que quiero»: supongamos que es cierto. Pero el enigma es otro: ¿por qué quiero lo que quiero? Ni siquiera sospechamos que nuestras preferencias son tan ensoñaciones como las que arrebataban a aquellos huéspedes de Próspero, «tejidos en la tela de los sueños», en La tempestad de Shakespeare.

De esa ingenuidad debiera sacarnos la metáfora escénica con la cual Platón retrata el mundo humano. Una cueva. En ella, prisioneros a quienes las cadenas inmovilizan de cara a la pared frontal. Tras ellos, la luz de un foco. Entre el foco y sus espaldas, alguien mueve muñecos, a modo de siluetas balinesas. Sus sombras, sobre el muro, despliegan narraciones en las cuales creen vivir los encadenados. ¿Servirá de algo que uno de ellos se logre liberar, gire la cabeza, salga hasta el foco de luz, constate el fraude? Sí: servirá para que sus iguales exijan matar al aguafiestas que desvela la burla. Envuelto en sombras, el prisionero se sueña libre. Enfrentado a la verdad del fraude, será presa de la desdicha. Y elegirá las sombras. No nos burlemos de esos prisioneros, concluye Platón. Somos nosotros. Que a nuestra esclavitud acostumbrada llamamos libertad.

Yo, que nací en una dictadura, en lucha contra la cual se forjó mi vida, no supe lo que era el despotismo hasta el verano de 1979 y en Berlín. La impotencia de las gentes del Este para tejer redes de resistencia me desconcertaba. Pero las palabras no significan siempre lo mismo. Y aún menos, las metáforas. La metáfora del despotismo en Occidente es la de sombra y bruma. Y en la sombra y en la bruma anida la resistencia. Es así siempre: la clandestinidad se instala en los intersticios entre lo público y lo privado, en los cuales el Estado no penetra fácilmente. Pero, ¿qué sucederá si no hay «privado»? ¿Bajo qué refugio sustraerse entonces al ojo del poder? Eso es totalitarismo: fagocitación de lo privado por lo público. Su metáfora no es la opacidad. Lo es la transparencia. Berlín Este era una jaula de cristal blindado.

De cristal. Sin ángulos muertos. Un día, harto ya de girar en la pecera, decidí darme una vuelta por el otro mundo, que estaba a una estación de metro. Llegué al impermeable control. El Vopo echó una ojeada a mi pasaporte: «Ah, usted debe residir en la calle tal, número tantos». Exactitud prusiana. Faltaban aún diez años para los ordenadores. Pero a aquel poli le bastaba mirar mi pasaporte para saber quién era y dónde me alojaba y por qué motivo. Puede que también más cosas. Pasé a Berlín Oeste. Volví a ser invisible: anónimo entre anónimos. Supe que la libertad es eso: burlar la transparencia. No lo he olvidado.

Era el despotismo perfecto. En 1979. Hoy, es un juego de niños. Tengo ante mí mi iPhone. Desde el cual accedo -a través de una ficción virtual llamada «nube»- a cuanto he escrito y archivado en los últimos treinta años. Desde el cual accedo -en espejos virtuales de lejanas bibliotecas- a libros que en mis años jóvenes me exigían inversiones costosas en tiempo, viaje y dinero. Leer en esa pantalla un manuscrito de hace cuatro siglos es un milagro, cuyos efectos para la sabiduría aún no calibramos.

Pero es más cosas. Ese smartphone no es más que terminal de un monstruo inmaterial llamado «nube», que pone a mi alcance todo. Y que, a cambio, almacena y cataloga como suyo todo lo mío: se apropia de la nebulosa de datos materiales y morales, laborales y afectivos, triviales o trascendentes, que componen mi vida. Allí están las geografías que he recorrido, los lugares en los que me extasié, los lugares ante los que experimenté miedo o indiferencia, las mujeres a las que amé y aquellas a las que ni siquiera vi aunque pasaron a mi lado, los libros que busqué, la fecha de una visita al Museo Magritte poco después de un absurdo asesinato, el rastro de una medianoche en París ante el devastado Bataclan, las trayectorias que me llevaron a las puertas de la Basílica de Saint-Denis, unas horas después del tiroteo en el que fueron abatidos los asesinos… Nada que yo haya hecho queda sin cartografiar en sus registros. En él soy, como todos, transparente.

Hay más. Entro a mi usual librería on-line. Antes de que haya tenido tiempo de tocar una tecla, media docena de títulos que no conocía emergen en la pantalla: todos son imprescindibles para mi actual trabajo. La red conoce mis deseos y necesidades con más precisión que yo. Y es infalible. Porque posee el plano completo de mis pesquisas. Y dota de identidad al caos de recuerdos, errancias, costumbres, imágenes, convenciones, deseos, al cual llamo «yo». Una vez matematizados esos datos, dictar comportamientos a su dueño es un juego de niños. Los viejos totalitarismos encerraban en jaulas de cristal blindado al ciudadano. Esto, para lo cual no tenemos aún un nombre, encierra a los sujetos en la red regulada de sus deseos. Y cada uno es, así, carcelero de sí mismo.

«Golpe de Estado sin derramamiento de sangre», llama a esa suprema eficacia de las redes Shoshana Zuboff en The age of surveillance capitalism: rentabilizar «los datos que se obtienen al vigilar el comportamiento de las personas». No es una apuesta policial. Es una apuesta productiva. Catalogado el universo de los datos, que mapean el vagar de un individuo, pronosticar sus futuras actuaciones es fácil. Y rentabilizarlas. Se tallan deseos a la medida. Se lanzan al mercado. Libremente. Lavadora o papeleta de voto.

Un hombre es aquello que no revela: aquello que preserva a las miradas. Pero el foco amenaza, esta vez, con registrarlo todo. La tesis desasosiega: nada puede ser ocultado a la telaraña informática. Pero «aquel que nada tiene que ocultar es nadie», concluye Zuboff. Nadie eran los esclavizados ciudadanos del Berlín Este de hace cuatro decenios. Nada somos nosotros: cristales en la nube. Transparentes. ¿Somos libres? Nos afanamos en serlo. Fracasamos. Empezamos de nuevo. A ese empezar de nuevo llamamos libertad. A ese empezar. Sin desenlace.

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Autor: Gabriel Albiac (Filósofo y escritor)
Fuente:
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15/9/19

La Sabiduría Védica y la Física Cuántica (Enseñanzas Teosóficas: 135)



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Las Enseñanzas Teosóficas se publican en este blog cada domingo, desde el
19 de febrero de 2017
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14/9/19

“La práctica de la Meditación y el Silencio”: Emilio Carrillo en Sevilla (26 de septiembre de 2019, 18:30h: Encuentros Mensuales en la Politécnica)




EMILIO CARRILLO:
ENCUENTROS MENSUALES EN LA POLITÉCNICA
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JUEVES 26 DE SEPTIEMBRE DE 2019

“La práctica de la Meditación y el Silencio”


Sinopsis:  La meditación se ha convertido casi en una moda y mucha gente quiere meditar. Pero, ¿qué es la meditación?, ¿cómo practicarla?, ¿cuáles son sus efectos?... Para responder estos interrogantes hay que tener en cuenta que la meditación es un proceso, siendo preciso recorrer previamente una serie de fases para experimentarla. Este Encuentro se dirige a analizarlas, siguiendo el esquema básico mostrado por todas las tradiciones serias:
1º. Armonización de nuestro mundo emocional y mental, moderación del ritmo de vida e inclusión, en nuestro día a día, de espacios de Silencio.
2º. Práctica de la atención: básica y plena (Mindfulness).
3º. Práctica de la concentración (Dharana): fugaz y sostenida.
4º. Práctica de la contemplación (Dhyana): observación nítida y silenciosa
5º. Meditación en sentido estricto (Samadhi): fusión con la Realidad.
6º. La transformación de la vida diaria.

Programa:
18:30 Conferencia.
20:00 Descanso
20:15 Coloquio.
21:15 Cierre.
Lugar:
Salón de Actos de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Sevilla (C/ Virgen de África 7, junto a Avda. República Argentina -Metro: Parque de los Príncipes-).

Aportación: 5 euros
Se podrá abonar a la entrada del Encuentro o, previamente, en “El Rincón de Kiko” (C/ San José 21-23, Pasaje).
Si desea reservar de plaza (aforo: 400 butacas): rincondekiko@gmail.com, indicando nombre y dos apellidos.
Ante cualquier duda o para mayor información, escribir a dicho correo electrónico.

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SIGUIENTES ENCUENTROS MENSUALES:
+NOVIEMBRE: JUEVES 7
"Permite que la mente te abandone"
+DICIEMBRE: JUEVES 12
“Para vivir y dejar de sobrevivir: la práctica del aquí-ahora y la vida sencilla”
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Muchos quieren darse cuenta de su vida interior, pero dependiendo del mundo exterior (A esto vine: 10) (Fin)


El espacio del silencio y el vacío es la entrada a experiencias internas que jamás conocerá mente alguna, a la mente no le gusta el silencio le teme, le huye, sin embargo, sin este vacío interior jamás podemos tener la experiencia de SER, cuando entramos al vacío y al silencio conocemos la verdad que nos hace libres y conocemos totalmente nuestro recorrido tanto interno como externo y esto es lo que nos alista para dar un servicio a la humanidad sacando de nuestro interior la fuerza no humana de compasión y amor, abrazando al otro como a nuestro propio SER. Darle al otro sin abrazar su SER en nuestro SER es aumentar la división y esto sucede en todas las formas egoicas de relacionarnos. 

Hemos de aprender que las nuevas relaciones están formando nuevos paradigmas que están afectando de manera directa la forma como nos servimos mutuamente, estas nuevas relaciones ya son innatas en la naturaleza superior y ahora es a través del SER como desarrollamos la capacidad de SER UNO en el otro, esta nueva forma de relacionarnos  está dando piso a la nueva raza y es a través de ellas que estamos viendo cómo se desarrolla la intensión, la claridad, la verdad, visión, potencialidad, benevolencia y coherencia, todo esto se está  manifestando en las nuevas relaciones para vivir la experiencia de SER, ya sin velos podemos  relacionarnos y vernos claramente en lo que somos. Mas debo advertir y tener muy claro para mí y para quien lo desee experimentar que estos dones del SER no se manifiestan por el deseo en si del personaje, deben manifestarse sin ningún esfuerzo, porque esta nueva energía es la apertura hacia la nueva naturaleza superior; de otra manera el ansiarlo sin VER puede encadenar y dejar atados a quien lo intente, a un estadio inferior de naturaleza egoica e incluso llevarlos a una demencia, sin embrago, sin estos poderes no se podría vivir en una naturaleza superior que es una vida normal, sencilla y hasta  simple, esto se desarrolla tan fluidamente en la naturaleza superior como se desarrolló la mente en la naturaleza inferior. En la medida en que nos vamos despojando del control mental los poderes del SER van surgiendo pues ya no estamos sometidos a las contradicciones que abolían nuestra visión.

Este vivir obedeciendo a lo superior, a lo sagrado, y la mente humildemente entregándose al impulso, y pulso no humano viviendo desde el SER-MISMO, y relacionándonos desde allí, es lo que hace que surja la gran plenitud en la experiencia de SER. Ya no se buscan las circunstancias, ni las relaciones, ellas llegan, más solo llegan las que nos ayudaran al Des-doblamiento del SER a nivel consciente.
Esta experiencia de SER y de relacionarnos marca nuestra nueva naturaleza y nos vamos dando cuenta que ya no necesitamos que una relación nos brinde estados egoicos; nos sobra y nos basta que nuestras relaciones nos impulsen  a manifestar al SER, estas son relaciones en donde experimentamos lo divino en lo humano y lo humano en lo divino.

Hoy tengo más visión, mi experiencia de SER es más diáfana y cristalina y mi relación conmigo misma, con el cuerpo-mente y las relaciones personales ahora son más desde lo universal; seguir viviendo esta experiencia de SER a través de una visión más clara es mi gran propósito. Cada vez tengo una imagen y semejanza con el SER divino más clara.

Las verdades universales han empezado a florecer para que mi nueva identidad se manifieste ya no como un tema filosófico y casi más bien como una explicación científica, y no estoy diciendo que es cierto porque es científico, porque lo científico tampoco contiene la verdad; pero si es una experiencia y como tal es real.
En algunos otros escritos he comentado sobre los cambios de ciclos de cada 26 mil……… años y hago referencia a ello porque dentro de la experiencia de SER he recibido la información que es el tiempo que llevo desdoblándome como SER; poco a poco y en la medida de esta comprensión que me ha permitido estar en lo que estoy y ajustarme a las leyes universales me he dado cuenta del equilibrio de mi vida; y no conseguido ni por dogmas ni por filosofías sino por las verdades encontradas en la experiencia de SER; en estos encuentros VEO verdades cósmicas y universales que se aplican al recorrido de mi vida como:
“Conoce la verdad y ella os hará libres”
“Por los hechos los conoceréis”
“Perdónalos, señor, porque no saben lo que hacen”
“Cada día trae su propio afán”
“El padre y yo somos uno”
“Encuentra el reino dentro de ti y todo se te dará por añadidura”,
“Quien se conoce a si mismo encontrara el camino la verdad y la vida”
“Lo que está escrito, escrito está”
“No se cae la hoja de un árbol sin la voluntad de mi padre”,
“ Que se haga tu voluntad y no la mía”
“El que ama su vida la perderá (al personaje), pero el que  desprecia su vida en este mundo (el personaje), la conservará para la vida eterna”
“Ya no soy yo quien vive en mí, sino es el padre quien lo hace a través de mi”

ESTA ES LA EXPERIENCIA DE SER.

Cuando me identifico tan profundamente con estas leyes universales y hago el reconocimiento de ellas en mí proceso, siento que tengo todas las respuestas a las preguntas que mi mente ordinaria jamás respondió.

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Autora: Anada (Lilananda) Castro
Amada humanidad, este testimonio que hoy doy a pesar de tener ciertas similitudes con el aporte que les entregue cuando escribí mi libro “De Regreso a la Fuente”, por supuesto varia porque mi camino no se detiene, y como lo único que puedo compartirles a ustedes es mi recorrido: estas son mis reflexiones.
(Nota: Las reflexiones de Ananda se han publicado este blog, en diez entregas sucesivas, todos los sábados desde el 13 de julio al 14 de septiembre de 2019)
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13/9/19

“Yoga: lo que realmente es y cómo practicarlo”, por Emilio Carrillo en Llave de Luz (18/06/2019)




Vídeo (duración total: 02:29:19) de la charla-coloquio compartida por Emilio Carrillo en el centro Ll02 (Asistencia ave de Luz, con fecha 18 de junio de 2019, titulada El Yoga: lo que realmente es y cómo practicarlo:

1ª Parte (00:47:58):

2ª Parte (00:48:53):

3ª Parte (00:52:28):

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12/9/19

Emilio Carrillo en Ayamonte (Huelva): Viernes 13 de septiembre de 2019, 20:30h


13 DE SEPTIEMBRE, viernes, 20:30 horas, AYAMONTE

Conferencia de Emilio Carrillo:
“Consciencia Holística: Clave para la acción”

En el III Congreso Holístico de Ayamonte



Centro Cultural Casa Grande (C/ Huelva, 37)

Para mayor información: libreria.asdecopas@gmail.com


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11/9/19

Curso on-line gratuito para conseguir libertad geográfica, temporal y económica


En este blog se insiste en la importancia de reconocer y ejercitar los dones y talentos que todos tenemos, cada uno los suyos, incluso convirtiéndolos, si fuera posible, en nuestra actividad laboral.

La Escuela Nómada Digital participa de esta misma visión y pone a disposición de todos los interesados un curso on-line gratuito, que arrancará el próximo 23 de septiembre, donde se aportarán claves concretas para descubrir cómo trabajar desde cualquier parte del mundo gracias a internet y con los conocimientos que ya tienes hoy. El objetivo es apoyarte para que logres libertad geográfica, temporal y económica.

Si estás interesado en inscribirte, puedes hacerlo por medio de este enlace:


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La soledad


Y decía Abul Beka:

—Cuando la soledad viene vestida con trajes de seda y con gran majestad, desconfiad de ella porque no es la soledad, sino el tumulto que viene a engañaros, disfrazado.
»Porque la soledad va casi desnuda y solo de vez en cuando, al presentarse a los hombres, lo hace vestida del silencio.
»Cuando se acerque a vosotros, os dirá: «Hermano, vengo a ti porque me ha llamado tu corazón. Déjame que me siente en él y descanse, y te traiga también a ti el descanso».

»Y el ignorante le responderá: «¿Quién eres tú, a quien no conozco? Vete de mí y deja que te olvide, saliendo en busca de la diversión».

»Y el sabio le responderá: «Mi hermana, ¿acaso en algún momento dejaste la morada de mi corazón? Tú fuiste ya mi nodriza en la cuna y mi fiel centinela durante el paso de todos mis días y mis noches. Y serás la que me entregue a la hermana alegría cuando despierte a la Luz. Y fuiste la que habló por mi boca y la que tañó el arpa de mi alma para deleitar el alma de los hombres. Tú fuiste la que me dio a beber del cuenco de la sabiduría y la que me prestó su levita de silencio».
»Muchos te temen porque temen estar solos.
»Muchos sufren al verte porque no te saben ver.

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Autor: Cayetano Arroyo
Fuente: Diálogos con Abul Beka (Editorial Sirio)
Nota: En homenaje a la memoria de Cayetano Arroyo y Vicente Pérez Moreno,
un texto extraído de los Diálogos de Abul Beka se publica en este blog todos los
miércoles desde el 4 de octubre de 2017.
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10/9/19

Retiro-Taller de Emilio Carrillo en la Hospedería del Silencio (22, 23 y 24 de noviembre de 2019): “Antropogénesis: el origen y el destino del ser humano y la humanidad. Las humanidades pasadas (Lemuria, Atlántida....) y las que vendrán”


22, 23 y 24 DE NOVIEMBRE. Viernes (a partir de las 18:00 horas), sábado (todo el día), domingo (hasta después de la comida), Hospedería del Silencio

Retiro-Taller con Emilio Carrillo: “Antropogénesis: El origen y el destino del ser humano y la humanidad. Las humanidades pasadas (Lemuria, Atlántida....) y las que vendrán


Sinopsis: ¿Cuál es el origen de la humanidad, ¿cuál es su destino?; y el ser humano, ¿cuál es su papel en el contexto de la Creación y el universo?, ¿cual es el camino y el objetivo de su evolución física y espiritual? Antiguas escuelas y tradiciones ofrecen respuestas a estas cuestiones por medio de la llamada "Antropogénesis". Este Retiro-Taller se centrará en sus principales contenidos, analizando temas como: las líneas de evolución (espiritual, física y álmica); el proceso evolutivo del Sistema Solar y de los Entes Supraplanetarios que lo constituyen; el Ente Planetario encarnado en la Tierra; Cadenas planetarias, Rondas y Globos; la humanidad y las sietes razas-raíz; Lemuria, la Atlántida, la humanidad actual y las razas venideras; el papel de cada una en el proceso evolutivo; importancia del momento presente en el devenir de la humanidad; el final de esta "generación" y el surgimiento de una nueva humanidad.

Organiza: Ecocentro
Hospedería del Silencio, en Robledillo de la Vera, Cáceres (Paseo de las Cañadas, s/n)

Para mayor información e inscripciones:
915 535 502 / 690 334 737 / hpd@ecocentro.es

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PROGRAMA
+Viernes tarde:
18:00 – 18:30 Presentación e introducción al Taller.
18:30 – 21:00 Parte I, por Emilio Carrillo
21:00 – 22:15 Cena
22:15 – 23:00 Concierto meditativo, por Luis Manuel Moreno
+Sábado mañana:
08:00 – 09:00 Salutación al Sol, por Luis Manuel Moreno
09:00 – 10:00 Desayuno
10:00 – 14:00  Parte II, por Emilio Carrillo
14:00 – 15:15 Comida
+Sábado tarde:
17:00 – 21:00 Parte III, por Emilio Carrillo y Lola Rumi
21:00 – 22:15 Cena
22:15 – 23:00 Concierto meditativo, por Luis Manuel Moreno
+Domingo mañana:
08:00 – 09:00 Salutación al Sol, por Luis Manuel Moreno
09:00 – 10:00 Desayuno
10:00 – 12:45 Parte IV, por Emilio Carrillo
13:00 – 13:45 Práctica meditativa, por Luis Manuel Moreno
13:45 - 14:00  Cierre
14:00 – 15:15 Comida
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9/9/19

Distopía y realidad (Proyecto Consciencia y Sociedad Distópica)


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El blog El Cielo en la Tierra publica todos los lunes, desde el 3 de septiembre de 2018, una entrada relacionada con el Proyecto de investigación Consciencia y Sociedad Distópica. Por medio de la web del Proyecto se puede tener información detallada sobre sus objetivos y contenidos y cómo colaborar con él:
http://sociedaddistopica.com/
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La realidad de las sociedades actuales converge, aunque en escalas ligeramente más bajas, con los discursos literarios distópicos, en los que se acrecienta el estado más vulnerable del hombre y su tendencia instintiva al salvajismo en pos de “defender” su vida. Por la intermediación del lenguaje, por la circunstancia, en términos lacanianos, de ser hablados por éste, y por la ideología de los escritores, resulta inevitable la traducción de sus premoniciones o intuiciones “reales”, a partir de la visión aguda, llevada a extremos insospechados, del hombre social que observa y es, hacia el discurso literario que construye; que, probablemente por la llamada Weltanschauung, necesite imperiosa e irrevocablemente construir. En un espacio literario, en un tiempo sin especificación, pero que puede remitir tanto al pasado como al pronóstico del futuro social, el escritor produce una movilización a partir de la irrupción de una aventura pesimista, aunque secundado por el narrador a través del cual pone énfasis en un argumento ficcional en el que los personajes actúan su esencia comunicativa en una sociedad pulverizada por la prefabricación o por la desesperanza.


Si consideramos que la sociedad marxista es tan utópica y deseable como irreproducible, ¿podemos aventurar, de igual modo, que las distopías narrativas se alejan de las miserias humanas no reprimidas de la empírica de nuestros tiempos? ¿Es igualmente factible que el hombre deje de priorizar su poder económico y la explotación sobre los otros, que el mismo hombre u otros se abstenga de develar su ego y su maldad aun desde un armado discursivo que persigue y repone en sus prácticas sociales? En una primera aproximación, entonces, parece que si hablamos de utopía estamos refiriéndonos a un irreal forzoso. En cambio, si hablamos de distopía reseñamos una narración que, basada en la realidad del ser humano, retoma lo que ya existe, lo que se ve, lo que se escucha, lo que sucede en las calles superando tantas veces y, como se dice, la mismísima ficción.

Repasemos los conceptos que nos convocan; algunas obras que replican, aunque soslayadamente, una visión mustia, pero no menos desdeñable, de las sociedades y de la descomunión de los hombres en interrelación; para dejar, finalmente, un interrogante abierto que nos permitirá seguir reflexionando acerca de la función de los escritores de estas novelas, de los lectores modelos que exigen los textos y, específicamente, de la presumible función de estos relatos que, subrepticiamente, como si fuera la parte hundida del iceberg, en los términos de Ernest Hemingway, se encriptan en las secuencias argumentales de la historia, aunque pueda presumirse que son más “inmensos” que aquélla.

Úrsula K. Le Guin1 (2015) indaga los conceptos de utopía y distopía a partir del símbolo de Yang-Yin. En este sentido que, por ahora, podemos adivinar más sociológico que literario, nos dice: Cada medio contiene en su interior una porción de la otra, lo que significa su interdependencia completa e intermutable continua. La cifra no es estática: cada mitad contiene la semilla de la transformación. El símbolo representa un proceso. Puede ser útil pensar en la utopía en términos de este símbolo chino, sobre todo si uno está dispuesto a renunciar a la suposición habitual de que yang es superior a ying en lugar de considerar la interdependencia e intermutabilidad de los dos como la característica esencial del símbolo. (…) Yang es control, Ying, aceptación. (…). Tanto la utopía como la distopía suelen ser un enclave de control máximo rodeado de un desierto. (…) Los buenos ciudadanos de la utopía consideran que el desierto es peligroso, hostil, inhabitable; en cambio, los distópicos aventureros y rebeldes consideran que representa el cambio y la libertad. Así se observa la intermutabilidad del Yang y el Ying: el desierto misterioso, oscuro, rodea a un lugar seguro, brillante y abierto. (…) En el último medio siglo, este patrón se ha repetido tal vez hasta el agotamiento.

Sin embargo, la autora señala que obras que consideramos distópicas rompen este patrón de la interdependencia. Refiriéndose a Un mundo feliz, de Aldous Huxley, y a 1984, de George Orwell, considera que hay un dominador, el Yang, que siempre busca negar su necesidad del Ying: “[Los autores] presentan sin concesiones el resultado de la negación de éxito. A través del control psicológico y político, estas distopías han logrado un estatus no dinámico que impide cambios. El equilibrio es inamovible; el uno, abajo; el otro, arriba. Todo es yang siempre”. Propone, finalmente, que la adaptabilidad humana y la supervivencia exigen la aceptación de la modificación y la imperfección, un cambio de yang por ying, “la paciencia frente a la incertidumbre, la improvisación, una amistad con el agua, la oscuridad y la tierra”.

Sin desechar el paralelismo de la autora que, por otra parte, hemos sugerido en el epígrafe, creemos que la interdependencia se contrapone al ansiado equilibrio propugnado. Así como lo uno existe por lo otro; solo lo uno y lo otro divididos admiten la supervivencia de ambos. De todas formas, precisamente es en las distopías literarias mencionadas por la autora, y en aquellas cuyas síntesis argumentales repondremos, en las que —aunque en el escenario narrativo prepondere ese Yang, ese statu quo en el que el desequilibrio es la regla y la nivelación igualitaria de los actantes la excepción—, puede percibirse ese intento para que el Ying fuerce su entrada, para romper, aunque frecuentemente sin éxito, con la imparcialidad y la “injusticia” de los personajes que pueblan el discurso literario.

Ya Platón, en La República, nos dice Susana Merino3 (2012) en De utopías y distopías, “trazaba los lineamientos para el gobierno y la organización de una sociedad ideal, pero fue, desde luego, Moro quien en el siglo XVI avanzó en la descripción de una isla ficticia en la que imaginaba la conformación de una comunidad pacífica (…)”. Luego de señalar las ideas utópicas de Leonardo da Vinci, inaplicables en su momento, pero precursoras de tecnologías concretadas posteriormente, se centra en la inclinación distópica del mundo; es decir, lo que recogen los escritores que reponemos al fragmentarse y focalizarse en la visión aguda de la realidad imperante, dibujando un relato yang que se lee durante, sobre y debajo del que podemos llamar relato madre, el más asequible al lector empírico que puede obviar lo que a un lector modelo le permitiría apoblarse en el texto y cooperar, incluso más allá del acto de la lectura: Ante la amenaza de encontrar restricciones a [las] ganancias o dificultades en la apropiación y concentración de la riqueza (…), ante el temor de las reacciones sociales que comienzan a incrementarse, a multiplicarse y a difundirse por todo el orbe, lo que siguen creciendo y profundizándose son los estados policiales basados en el control de todos y cada uno de los ciudadanos con métodos cada vez más sofisticados y leyes represivas orientadas a minimizar esos riesgos; es decir, lo que ha dado en llamarse las distopías.

Desde un punto de vista cinematográfico, igualmente aplicable a la narración, que se vale de la palabra para mostrar lo que, con sus gestos, reponen los actores, María Josefa Erreguerena Albaitero4 (2008) centra la búsqueda conceptual de lo distópico con una metodología que particulariza en las dos formas de los escenarios del futuro. El primero es la ciencia ficción, mejor llamada ficción científica,5 donde ubicamos los espacios literarios futuristas o premonitorios, y el segundo, la prospectiva, “las preocupaciones de la sociedad en el tiempo de realización de la película [o del texto literario]”. Sin perder de vista el foco conceptual que buscamos, repondremos la concepción de distopía de la autora: La palabra utopía significa etimológicamente “no lugar”; es una ficción de una sociedad inexistente. Por su parte, distopía significa lo “no deseable”. En la ciencia ficción narra las aventuras de un héroe (desde la perspectiva del autor) que intenta crear conciencia sobre cierto problema o limitación de las instituciones presentes proyectadas en un futuro no deseado.

Nos acercamos a la visión que requerimos para abocarnos a la exposición textual, literaria, de lo distópico. Sin embargo, encontramos una limitación en la propuesta precedentemente citada por cuanto, si bien la ficción científica anticipa un futuro tecnológico o científico inexistente, la distopía puede adoptar el nivel estilístico de la ficción científica o no hacerlo; es decir, también puede trazarse desde una visión regresiva. En efecto, desde una perspectiva que adopta el autor, desde su cosmovisión acerca de que los hombres, lejos de propender a un progreso, a un futuro de mejor o peor convivencia, evolucionan en el marco de sociedades tecnológicas involucionando, a su vez, hacia estados más salvajes y primitivos de comportamiento, estados de los que brotan los sentimientos negativos potenciados por la conflictiva presentada en el relato, cuyo desarrollo suele mostrar cuán capaces son los “personajes” (o los hombres) de operar una brutalidad dormida, acaso recogida y sostenida por los contratos sociales y las normas que rigen la convivencia entre los seres en virtud de las cuales la libertad de los unos termina donde comienzan las de los demás. Es entonces, en el estado de presión, de barbarie, de descontrol de ese yang del que nos habla Le Guin, en el que el institucionalmente contenido ser humano se deshumaniza, se desprende, sin el temor del panóptico de la sanción, de todo acatamiento.

Sin embargo, podemos reconocer, por una parte, la unidad entre la ficción científica y la distopía, en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, de Philip Dick (1968). En este texto se construye un mundo cubierto de polvo radioactivo, tras una guerra nuclear que ha matado a casi todos los animales, por lo que los habitantes tienen mascotas eléctricas. El protagonista, Rick Deckard, ex policía y experto cazador de androides renegados, tendrá que retirar a un grupo de androides de última generación cuya peculiaridad es ser prácticamente idénticos a los hombres, y que han llegado a la Tierra como fugitivos de una colonia espacial por las condiciones a las que estaban sometidos. La distopía que, en este caso, se presenta en el género ficción científica, se luce claramente en la presentación de un mundo desolado; lleno de departamentos vacíos, en ruinas; en el que todo se deteriora progresivamente por la circunstancia de que la Tierra está siendo abandonada; la gente busca emigrar y la ONU estimula a que las personas dejen el planeta. Algunos fragmentos de esta novela nos situarán en la atmósfera gris del constructo narrativo: Kippel son los objetos inútiles, las cartas de propaganda, las cajas de cerillas después de que se ha gastado la última, el envoltorio del periódico del día anterior. Cuando no hay gente el Kippel se reproduce (…) cada vez hay más. (…) Nadie puede vencer al Kippel, salvo, quizás, en forma temporaria y en un punto determinado, como mi apartamento (…). Pero algún día me iré, o moriré, y entonces el Kippel volverá a dominarlo todo. Todo el universo avanza hacia una fase final de absoluta Kippelización… Este ensayo terminará, la representación también, los cantantes morirán y finalmente la última partitura de la música será destruida de un modo u otro, el nombre de Mozart se desvanecerá y el polvo habrá vencido, si no es en este planeta en otro cualquiera. Solo podemos escapar por un rato. Y los andrillos pueden escapar de mí, y sobrevivir un rato más. Pero los alcanzaré o los hará otro cazador de recompensas. En cierto modo —observó—, yo soy parte del proceso de destrucción entrópica. La Rossen Association crea y yo destruyo. O al menos eso debe parecerles a los androides.

Por otra parte, se presenta claramente esta intencionalidad de involucrar al narrador con la perspectiva y la Weltanschauung, del autor, en Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago (2007). En efecto, la ceguera progresiva en los habitantes del texto, que se presume contagiosa, se manifiesta, inicialmente, como el mal de unos pocos a los que otros, utópicamente o desde su bondad equilibrista ying, amparan con la solidaridad y la omnipotencia propia que enarbola la ayuda al semejante; más tarde, cuando la tensión narrativa se acrecienta, cuando los ciegos son múltiples, las instituciones estatales los aíslan en un centro de salud psiquiátrica. Aggiornados a la convivencia previa a la ceguera, procuran organizarse y distribuir los alimentos que, sin entrar al lugar, las autoridades acercan a las rejas del nosocomio. Hasta que la proliferación de ciegos es tan grande que son olvidados y reciben abastecimientos reducidos. Se generan los bandos. El de los que resisten y reprimen su salvajismo y el de los que, apropiándose del poder a través de la amenaza y la vejación, reconocen esa suerte de estado de sitio, la anarquía, la posibilidad de deslindarse de convenciones y crear las propias reglas basadas en el egoísmo, la ferocidad, la violación de las mujeres del bando de los pasivos como condición para que puedan llevar la comida acopiada al sector al que pertenecen. El hambre los ciega. La catástrofe los ciega. Y los lectores, hasta entonces, quizás ciegos, vemos quiénes somos o, más precisamente, quiénes podemos llegar a ser. Se escapan, caminan tanteando las paredes hasta encontrar supermercados donde incluso ya alguien antes se lo llevó todo, salvo unas latas en el depósito. Salvo unas latas que son tan difíciles de abrir sin ver. ¿Qué nos muestra el narrador que esconde al autor? ¿Una ficción o una visión aguda de la realidad de las sociedades contemporáneas, posmodernas y pos-posmodernas? ¿Distopía y realidad no se conjugan? Si, invariablemente, se conjuga la realidad del mundo con la construcción de una narración cualquiera sea, ¿cómo pasar por alto el alerta, en nuestra condición de lectores modelo, sin afincarnos allí donde la historia que entretiene está tejiendo una telaraña por cuyos agujeros nos estamos cayendo? ¿Pesimismo? No. La vida es esperanza, a pesar de las novelas. Pero la vida también es buscar quiénes somos, en los libros y en la experiencia de atravesarla y dejarnos atravesar por ella. Y por la muerte que, como en la distópica novela de Saramago (2006), Las intermitencias de la nombrada, deja de existir y se atestan los hospitales, se prolonga la agonía de los enfermos; se desea, por cansancio, por espera innombrable o por la simple asimilación, partir a otro mundo en el que, tal vez sí, tal vez no, pero tal vez sí, exista la posibilidad utópica de una comunidad.

¿Por qué existe la felicidad, esa que muchos definen como efímera, instantánea, presurosa por irse? ¿Porque existe la infelicidad, la antropológicamente llamada vida “como eterna resolución de conflictos”? Un mundo feliz, de Huxley, es el título paradojal que, si no responde a estas preguntas, ya retóricas, recrea las respuestas en una ficción científica en la que traza una filosa sátira del mundo contemporáneo, aunque con el vértigo de la falta de hipocresía, “a través de su prodigiosa sensibilidad (…), las contradicciones sociales y humanas, señalando [los males y el sufrimiento que los hombres se autoinfligen]”. ¿No se elaboran, acaso, desde condiciones vulnerables de seres reales, discursos que los construyen desde el estigma de una posición difícil de revertir? ¿No son acaso los doctores, los titulados, los certificados y, lo que es peor, los delincuentes con guantes de seda, como se dice, los que también están favorablemente ubicados en el rango de un poder hacer, transformarse y crecer mejor? ¿Cuál si no este es un mundo infeliz? ¿Con qué ojos no ciegos se puede obviar que hay árboles que no por erguidos viven y que, por el contrario, están muriendo o han muerto ya?

En una misma línea de razonamiento, no es difícil pensar, ahora desde Fahrenheit 451, de Ray Bradbury (2013), que es deseable para muchos que los libros no existan para que tampoco existan las distopías que se despliegan en la ciudad oculta de sus argumentos, en el devenir de unas historias, en apariencia entretenedoras, que profundizan sobre el avatar de la humanidad: la tendencia de buscar un lugar de privilegio y superioridad y, desde allí, configurar el laboratorio de los pensamientos y las necesidades de los hombres.

Como sea, ya no es posible. Aun si se quemaran todos los libros del mundo, aunque nos vigilaran pantallas gigantes que acaparasen todas las paredes, la libertad de pensamiento impide la maniobra del apoblamiento distópico porque siempre alguien recordará, siempre alguien no olvidará y transmitirá lo que ha leído, lo que ha aprendido, lo que sólo encenderá el fuego del aprendizaje, de la necesidad del escritor que, si no dirá, escribirá en sus renglones mentales que es necesario ver la realidad para entender la distopía narrativa, como imperioso es detener, en la realidad, el juego de la ceguera cuando en esa distopía, desde cada ojo, en apariencia vacío, de las o, se produce un guiño, una apertura, un interrogante que reinicia un libro, precisamente, cuando ya lo terminamos. Y así la idea reencauza su rumiar: reconocemos que en un impasse selvático, que puede irrumpir cuando la potencialidad dormida se torna operativa, el Leviatán, el Contrato Social, la Sociedad Civil o la Carta Magna se reescriben y, como bases de un palimpsesto, y sobre ellas, ciertos e inciertos hombres vuelven a devenir —retrocediendo en la evolución cultural y sin cambios anatómicos— en los lobos enemigos de otros hombres afrentados por aquéllos.

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Autora: Gisela Vanesa Mancuso (Escritora, técnica superior en redacción y abogada. Ha coordinado talleres literarios y ha sido distinguida en numerosos concursos)
Fuente:
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8/9/19

Los Vedas a la luz de la Doctrina Secreta (Enseñanzas Teosóficas: 134)



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Narrador: Juan José Palanca
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Las Enseñanzas Teosóficas se publican en este blog cada domingo, desde el
19 de febrero de 2017
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7/9/19

Agradecimiento especial a J.A.G. por su generosidad


Como desconozco la forma de contactar con él, inserto esta entrada en el blog para agradecer a J.A.G. (las siglas se deben a que no sé si desea guardar el anonimato por su generosa acción) las dos espléndidas donaciones que me ha hecho llegar en respuesta a la petición de ayuda a la Protectora de Animales El Buen Amigo aquí publicada el pasado 23 de julio:


Si quisiera comunicarse conmigo, pues me gustaría agradecérselo personalmente, puede hacerlo a través de este email: emiliocarrilloben@gmail.com (por favor, como es una cuenta particular, ruego no sea utilizada por nadie que no sea J.A.G.)

En nombre de El Buen Amigo y el mío propio, muchísimas gracias, que hago extensivas a todas las demás personas que también han contribuido a que la Protectora esté pudiendo hacer frente al enorme daño que se le causó.

De estas noticias, llenas de altruismo y solidaridad, no se suelen hacer eco los medios de comunicación. Pero hay muchas cada día y sirven para poner de manifiesto que, aun siendo cierto el egoísmo y la barbarie que continúa prevaleciendo en el sentir y el hacer de demasiados seres humanos, no lo es menos que la Consciencia, la Reverencia por la Vida y la Compasión hacia todos los seres sintientes están anclado con fuerza en el corazón y en la cotidianeidad de un número creciente de personas.

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