Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

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26/3/10

Los nefilim desde una perspectiva bíblica

A los nefilim o anunnakis se han hecho diversas referencias en el Blog (ver las entradas tituladas Nibiru, Viaje al Centro Galáctico y Anunnakis y sirianos, así como La Crónicas de Ávalon insertas el 22 de febrero y el 22 de marzo). Al hilo de ello, Manuel León, amigo personal y gran experto en la Biblia, me ha remitido las observaciones y acotaciones que se publican a continuación en las que los nefilim son analizados desde la perspectiva del citado Libro Sagrado.

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Introducción

(Derribadores; Los que Hacen Caer [a Otros]).

Transliteración de la palabra hebrea nefi·lím, que está en plural las tres veces que aparece en la Biblia. (Gé 6:4; Nú 13:33 [dos ocasiones].) Seguramente proviene de la forma causativa del verbo hebreo na·fál (caer), que se emplea, por ejemplo, en 2 Reyes 3:19; 19:7.

El relato de la Biblia que explica que Dios desaprobó a la sociedad humana en los días de Noé antes del Diluvio, dice que “los hijos del Dios verdadero” tomaron para sí esposas de entre las atractivas hijas de los hombres. Luego menciona la presencia de los “nefilim”: “Los nefilim se hallaban en la Tierra en aquellos días, y también después, cuando los hijos del Dios verdadero continuaron teniendo relaciones con las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos, estos fueron los poderosos [heb. hag·guib·bo·rím] que eran de la antigüedad, los hombres de fama”. (Gé 6:1-4.)

Identidad

Los comentaristas bíblicos han ofrecido varias explicaciones sobre la identidad de los nefilim. Algunos creen que la etimología del nombre indica que los nefilim habían caído del cielo, es decir, que eran ‘ángeles caídos’ que mantuvieron relaciones con las mujeres, relaciones de las que nacerían “los poderosos [...] los hombres de fama”. Otros doctos han reparado particularmente en la expresión “y también después” (vs. 4), y han afirmado que los nefilim no eran los ‘ángeles caídos’ o “los poderosos”, puesto que los nefilim “se hallaban en la tierra en aquellos días”, antes de que los hijos de Dios tuviesen relaciones con mujeres. Sostienen la opinión de que los nefilim eran simplemente hombres malvados como Caín —ladrones, intimidadores y tiranos—, que vagaron por la tierra hasta que se les aniquiló en el Diluvio. Por último, también hay quienes han tomado en consideración el contexto del versículo 4 y han llegado a la conclusión de que los nefilim no eran ellos mismos ángeles, sino la prole híbrida que resultó de las relaciones que mantuvieron los ángeles materializados con las hijas de los hombres.

Lo mismo que los “guib·bo·rím”. Ciertas traducciones bíblicas ajustan el lugar donde aparece la frase “y también después”, y la colocan cerca del principio del versículo 4, de manera que identifican a los nefilim con “los poderosos”, los guib·bo·rím, mencionados en la última parte del versículo. Por ejemplo: “En aquel entonces había gigantes [heb. han·nefi·lím] en la tierra (y también después), cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres, y ellas les daban hijos. Estos son los héroes [heb. hag·guib·bo·rím] de antaño, hombres famosos”. (Gé 6:4, EMN, 1988; véanse también BJ, LT, PIB.)

La Septuaginta griega también indica que los “nefilim” y los “poderosos” son los mismos, pues utiliza la palabra guí·gan·tes (gigantes) para traducir ambas expresiones.

Un repaso del relato permite ver que en los versículos del 1 al 3 se habla de que “los hijos del Dios verdadero” tomaron esposas y se registra la declaración de Jehová de que iba a poner fin a su paciencia con los hombres al cabo de ciento veinte años. Luego, el versículo 4 menciona que los nefilim se hallaban en la tierra “en aquellos días”, los días en que Jehová hizo la declaración. A continuación pasa a mostrar que esta situación continuó “después, cuando los hijos del Dios verdadero continuaron teniendo relaciones con las hijas de los hombres”, y explica con más detalle los resultados de la unión de “los hijos del Dios verdadero” con las mujeres.

¿Quiénes fueron los “hijos de Dios” que engendraron a los nefilim? ¿Quiénes fueron esos “hijos del Dios verdadero”? ¿Eran hombres que adoraban a Jehová (para distinguirlos de la humanidad inicua en general), como algunos afirman? Es obvio que no. De lo que dice la Biblia se deduce que su matrimonio con las hijas de los hombres resultó en un avivamiento de la maldad en la tierra. Noé y sus tres hijos, junto con sus esposas, fueron los únicos que tuvieron el favor de Dios, por lo que se les conservó con vida durante el Diluvio. (Gé 6:9; 8:15, 16; 1Pe 3:20.)

Por lo tanto, si esos “hijos del Dios verdadero” fueron tan solo hombres, surge la pregunta: ¿por qué sus descendientes llegaron a ser “hombres de fama”, aún más que la prole de los inicuos o del fiel Noé? También podría hacerse la pregunta: ¿por qué mencionar su matrimonio con las hijas de los hombres como algo especial?

Por lo tanto, los hijos de Dios mencionados en Génesis 6:2 deben haber sido ángeles, “hijos de Dios” celestiales. Esta misma expresión se aplica a los ángeles en Job 1:6 y 38:7. Pedro apoya este punto de vista cuando habla de “los espíritus en prisión, que en un tiempo habían sido desobedientes cuando la paciencia de Dios estaba esperando en los días de Noé”. (1Pe 3:19, 20.) También Judas escribe acerca de “los ángeles que no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación”. (Jud 6.) Los ángeles tenían el poder de materializarse en forma humana, y algunos lo hicieron para llevar mensajes procedentes de Dios. (Gé 18:1, 2, 8, 20-22; 19:1-11; Jos 5:13-15.) Pero la morada propia de los espíritus es el cielo, y los ángeles tienen allí posiciones de servicio bajo Jehová. (Da 7:9, 10.) El abandonar esta morada para habitar en la tierra y dejar su servicio asignado a fin de tener relaciones carnales, era una rebelión contra las leyes de Dios y una perversión.

La Biblia dice que los ángeles desobedientes son en la actualidad “espíritus en prisión”, que han sido arrojados “en el Tártaro” y se les ha “reservado con cadenas sempiternas bajo densa oscuridad para el juicio del gran día”. Estas palabras parecen indicar que están muy restringidos, sin poder materializarse de nuevo como lo hicieron antes del Diluvio. (1Pe 3:19; 2Pe 2:4; Jud 6.). Los “poderosos que eran de la antigüedad, los hombres de fama” producto de esos matrimonios, no eran hombres de fama para Dios, puesto que no sobrevivieron al Diluvio, como Noé y su familia. Eran “nefilim”, intimidadores, tiranos que sin duda propiciaron que empeoraran las condiciones. Sus padres angélicos, que conocían la formación del cuerpo humano y podían materializarse, no estaban creando vida, sino que vivían en esos cuerpos humanos y engendraron hijos al cohabitar con las mujeres. Sus hijos, “poderosos”, eran por lo tanto híbridos, una forma de vida desaprobada por Dios. Al parecer los nefilim no tuvieron hijos.

En la mitología

La fama de los nefilim y el temor que inspiraron parece ser que constituyeron la base de muchas mitologías de los pueblos paganos que se esparcieron por toda la tierra después de la confusión de lenguas en Babel. Y aunque el contexto histórico del relato del Génesis quedó notablemente distorsionado y adornado, guarda una considerable semejanza con dichas mitologías antiguas (la de los griegos es solo un ejemplo), según las cuales los dioses y las diosas se emparejaron con los humanos para producir héroes sobrehumanos y temibles semidioses que tenían características humanas y divinas.

Por siglos, las personas han admirado y honrado a los hombres poderosos, los que tienen gran fuerza física y valor. Uno de estos fue Heracles, héroe mitológico de la antigua Grecia al que los romanos conocían por el nombre de Hércules.

Heracles fue un gran héroe muy famoso, el luchador más fuerte. Según la leyenda, era un semidiós; su padre era el dios griego Zeus, y su madre, Alcmena, una mortal. Sus hazañas comenzaron cuando aún era un niño y estaba en la cuna. Entonces, una diosa celosa envió dos enormes serpientes para que lo mataran, pero él las estranguló. De mayor libró batallas, derrotó a monstruos y combatió con la muerte para salvar a una amiga. También arrasó ciudades, violó a mujeres, arrojó a un muchacho de una torre y mató a su propia esposa e hijos.

Aunque el mítico Heracles no existió en la realidad, figura desde tiempos remotos en los relatos de los países antiguos que conocían los griegos. Los romanos lo adoraron como un dios; los comerciantes y los viajeros le rogaban que les diera prosperidad y los protegiera del peligro. Las historias de sus proezas han fascinado a la gente durante milenios.

El origen de la leyenda

¿Tienen base real las narraciones de Heracles y otros héroes mitológicos? En cierto sentido puede que sí. La Biblia nos habla de una época, en los comienzos de la historia humana, en que existieron “dioses” y “semidioses” en la Tierra.

Moisés escribió lo siguiente sobre esa época: “Ahora bien, aconteció que cuando los hombres comenzaron a crecer en número sobre la superficie del suelo y les nacieron hijas, entonces los hijos del Dios verdadero empezaron a fijarse en las hijas de los hombres, que ellas eran bien parecidas; y se pusieron a tomar esposas para sí, a saber, todas las que escogieron” (Génesis 6:1, 2).

Aquellos “hijos del Dios verdadero” no eran seres humanos, sino hijos angélicos de Dios (compárese con Job 1:6; 2:1; 38:4, 7). El escritor bíblico Judas dice que algunos ángeles “no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación” (Judas 6). En otras palabras: dejaron su lugar asignado en la organización celestial de Dios porque prefirieron vivir con mujeres hermosas en la Tierra. Judas añade que aquellos ángeles rebeldes fueron como los habitantes de Sodoma y Gomorra, que ‘cometieron fornicación con exceso y fueron en pos de carne para uso contranatural’ (Judas 7).

La Biblia no da todos los pormenores sobre lo que hicieron aquellos ángeles desobedientes. Pero las antiguas leyendas de Grecia y otros lugares pintan a multitud de dioses y diosas viviendo con la humanidad, tanto de forma visible como invisible. Cuando adoptaban forma humana, eran sumamente hermosos. Comían, bebían, dormían y tenían relaciones sexuales entre ellos y con los seres humanos. Aunque, supuestamente, eran santos e inmortales, mentían y engañaban, discutían y peleaban, seducían y violaban. Estos relatos mitológicos tal vez reflejen las condiciones reales antediluvianas que menciona el libro bíblico de Génesis, si bien adornándolas y distorsionándolas.

Cuando llegó el diluvio universal, los ángeles rebeldes se desmaterializaron y regresaron, deshonrados, al ámbito espiritual. Dios los castigó prohibiéndoles materializarse de nuevo en cuerpos humanos. Los nefilim, la prole sobrehumana de los ángeles desobedientes, perecieron. Solo sobrevivieron al Diluvio Noé y su pequeña familia.

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12/3/10

El papel de los seres de Sirio en el nacimiento de la Humanidad


En la entrada del Blog titulada Nibiru (publicada el 8 de febrero) se describió como los nefilim o anunnaki llegaron a la Tierra desde Nibiru, aunque sus ancestros remotos procedían de Orión, lo que explica que algunos pueblos antiguos los denominaran también Uros. En cuanto a la manipulación genética que llevaron a cabo sobre primates hominoideos, fue contemplada con suma atención por otras civilizaciones extraterrestres con una evolución espiritual muy por encima de la de ellos y una visión de la ciencia fundamentada en esa misma espiritualidad, por lo que su tecnología era, lo es también ahora, de perfil interdimensional, exponencialmente superior a la derivada de cualquier clase de avance “técnico”.
Específicamente, el experimento de los nefilim fue observado muy de cerca por seres de Sirio, la quinta estrella más cercana a nuestro sistema solar, aunque realmente es un sistema trinario (Sirio A, Sirio B y Sirio C). Se trató, en concreto, de seres a los que algunas culturas antiguas dan el nombre genérico de Hab, provenientes del tercer planeta de los que giran en torno a Sirio B. Y su interés no fue fruto de la curiosidad, sino que obedeció a una razón de indudable calado.
Como se describió en la entrada Viaje al Centro Galáctico y expansión de la consciencia (inserta el lunes pasado, 8 de marzo), cada paso del cluster de sistemas solares en el que la Tierra se integra por el Centro Galáctico representa una espléndida ocasión de salto consciencial para el conjunto de mundos y modalidades de existencia que lo pueblan. Pero como existe una interacción entre todas, su mejor rentabilización energética acontece cuando la totalidad del cluster ha alcanzado una determinada masa crítica consciencial. De ahí la significación que para los sirianos ostenta lo que ocurre en la Tierra, y viceversa.
Por esto, los seres de Sirio estuvieron muy atentos al experimento genético de los anunnaki. Por intereses puramente materiales, estos estaban propiciando el surgimiento en la Tierra de una nueva especie con capacidades físicas e inteligencia que podía ser muy beneficiosa para la evolución consciencial del planeta, de Oort y, por ende, del paquete de sistemas en el que el propio Sirio se integra. La protohistoria de Gaia y Oort, que se hunde hace miles de millones de años, está cargada de incidentes y anomalías que habían impedido un discurrir consciencial equiparable al acontecido en Sirio y otros sistemas del cluster. Ante ello, los sirianos contemplaron el experimento anunnaki como la oportunidad de hacer algo al respecto. Ellos nunca hubieran interferido en la evolución del planeta mediante manipulaciones genéticas de sus habitantes. Es algo que choca frontalmente con su percepción espiritual de las cosas. Pero, por lo mismo, tampoco podían evitar las actuaciones de los nefilim. Así que, dada la situación, decidieron fomentar el grado de consciencia de los homínidos creados por los anunnaki.
Para impulsar consciencialmente a los recién creados homínidos, los seres de Sirio actuaron de una manera no demasiado complicada para ellos, pero casi incomprensible desde la mentalidad humana actual. Llegó a la Tierra una primera comitiva procedente, como antes se señaló, del tercer planeta de Sirio B. La componían 32 seres, repartidos por igual entre machos y hembras y que componían una familia según los usos del planeta en cuestión. Su altura física era semejante a la de los anunnaki, pero con una biología mucho más sutil, menos densa, en concordancia con su mayor evolución consciencial. Y, sencillamente, transfirieron sus almas a cuerpos de homínidos: utilizando al máximo su gran dimensión espiritual y los saberes a ello debido, almas antes encarnadas en sirianos pasaron a estarlo en homínidos, y viceversa. Así, en miembros de la nueva especie humana se establecieron almas “viejas”, de alto nivel vibratorio y consciencial, que ayudarían a sus congéneres, los seres humanos, a avanzar en el plano espiritual.
Todo lo cual ocurrió en el año 198.295 a.c. . Ese fue el momento en el que almas que habían estado encarnadas en habitantes de Sirio, auténticos seres de luz, se encarnaron por vez primera en humanos. Los anunnaki ni sabían de qué iba la cosa. Pero almas de una elevada gradación vibracional y espiritual se encarnaron en cuerpos muy toscos, los homínidos, con la finalidad de que la nueva especie estuviera en condiciones, con el paso de los milenios, de aportar fuerza consciencial al planeta, contribuyendo a la configuración de la citada masa crítica en el cluster de sistemas solares al que el propio Sirio pertenece.
Son muchos los seres humanos actuales cuyas almas estuvieron antes encarnadas en Sirio. De hecho, a aquellos 32 le siguieron otros 64, que hicieron lo mismo. Y a partir de ahí, las almas antes encarnadas en seres de Sirio, y ahora en homínidos, se fueron incrementando exponencialmente cada dos mil años aproximadamente: 128, 256, 512, 1024, 2048,… Si coges la calculadora y efectúas las operaciones, constatarás que de esa manera se pueden transferir 250 millones de almas en menos de 50.000 años. Y no fueron necesarias en tal número, pues el crecimiento demográfico de los homínidos fue mucho más lento. Sólo contemporáneamente, 200.000 años después de aquellos sucesos, la población mundial ha aumentado exponencialmente en menos de dos siglos: 1.000 millones de personas en 1850; 2.000 millones en 1925; 4.000 millones, en 1965; y 8.000 millones que se prevén para el año 2035. Son tantas las almas que anhelan encarnarse en el ahora de este planeta… .
Carl Sagan, el gran divulgador científico, elaboró la llamada Escala Sagan. En ella se describe la existencia en el Cosmos de varios niveles de inteligencia: Nivel 0, correspondiente a la humanidad de hoy; Nivel 1, con más desarrollo técnico; Nivel 2, seres con mucho mayor progreso tecnológico, pero que han perdido facultades emotivas, sentimientos y capacidad de amor; Nivel 3, modalidades de existencia que han logrado un desarrollo espiritual y esto le ha abierto las puertas a adelantos inalcanzables desde el punto de vista de la dinámica tecnológica y material; y Nivel de Inteligencia Interdimensional, cuyas características vibracionales y espirituales escapan de la comprensión humana.
En esta escala, los sirianos están en el N3 y los humanos en el N0. Lo que significa que almas de alto rango vibratorio y trascendente encarnadas en seres de nivel 3 pasaron a estarlo en seres situados biológicamente en el nivel 0. Y ello con la finalidad de que la nueva Humanidad, surgida de la manipulación genética de los nefilim, gozara de un desarrollo espiritual capaz de aportar energía consciencial a la Tierra, a Ors y al cluster de sistemas solares, contribuyendo a que éste alcance la reiterada masa crítica que permita el salto interdimensional del cluster en su conjunto.
Además, las almas antes encarnadas en seres Nivel 3 y ahora en Nivel 0 no sólo apoyan la evolución de la Humanidad y Gaia en los términos sintetizados, sino que, igualmente, viven de ese modo una experiencia que, volviendo a la Escala Sagan, les prepara para saltar al Nivel de Inteligencia Interdimensional. Expresado coloquialmente: el alma de elevada evolución espiritual que, al encarnarse en ser humano y, a pesar de la densidad de la existencia en la Tierra y la enorme carga de dualismos que la caracterizan, es capaz de actuar en este mundo desplegando Amor Incondicional, está mostrando su capacidad para pasar a encarnarse en modalidades existenciales de Inteligencia Interdimensional. Es una especie de “examen final” que el alma se pone a sí misma: habiendo evolucionado vibracional y espiritualmente hasta llegar a encarnarse en modalidad de existencia N3, pasa a una forma de vida N0 para comprobar que, incluso en esas condiciones “adversas”, es capaz de hacer valer sus más elevados atributos y potestades, encuadrables en el concepto de Amor Incondicional, y de trabajar no “para ella”, sino de manera creadora al servicio de la consciencia del planeta y la suma en la que se integra-.
Siendo esto es así y dado que tantas almas muy evolucionadas subyacen en seres humanos, ¿cómo se explicar entonces que la Humanidad sea tan materialista y nuestro mundo esté tan lleno de dolor e injusticias y tan falto de Amor?. Se podrían dar cuantiosos detalles al respecto, que tienen mucho que ver con lo que ha acontecido en la Tierra y a la Humanidad en los últimos 150.000 años. Pero, para continuar con el hilo conductor que se viene siguiendo, se puede resumir en una única expresión: el Gran Olvido.
Un Gran Olvido provocado por la densidad del mundo tridimensional y la fuerza de arrastre de las oposiciones y dicotomías (bueno y malo, alto y bajo, superior e inferior, positivo y negativo,…) que en él campan a sus anchas. Bajo su influjo, almas tan avanzadas se han enredado en las experiencias de dualidad y extraviado la noción de Unidad de cuanto existe; se han identificado con una realidad puramente virtual, ilusoria, fragmentada, perecedera y efímera; y han quedado engatusadas con los anhelos y apegos materiales, tanto los que proporcionan placeres como los que originan sufrimientos, que más atan los segundos que los primeros. El libre albedrío preside la Creación. Y haciendo uso de él, han olvidado su auténtica Esencia y el verdadero propósito de su encarnación en la Tierra: desplegar el Amor Incondicional en un escenario hostil, Amor contra Resistencia, como modo de aportar consciencia al planeta y, a la par, autoprobarse que están en condiciones de saltar al Nivel de Inteligencia Interdimensional. Han perdido la consciencia de su naturaleza divina, eterna y omnipotente; y se hunden en los miedos y en el desconcierto cuando ésta aflora mediante intuiciones, sensaciones e inspiraciones.
Junto al Gran Olvido, que es un fenómeno mayoritario, siempre ha habido también almas despiertas. Y hace mucho tiempo que actúan para que el despertar sea masivo. Gracias a esto, en el presente actualidad hay un número significativo de seres humanos, esparcidos por Gaia, que han superado el Gran Olvido. Y, aunque algunos ni siquiera se den cuenta, están uniendo sus fuerzas en forma de red consciencial para que la Humanidad y el planeta entero puedan aprovechar la oportunidad que el momento actual representa.
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15/2/10

Información sobre el carácter binario del sistema solar

El pasado lunes, 8 de febrero, en la entrada titulada Nibiru, se hizo mención a la tesis defendida por diversos científicos acerca de que nuestro sistema solar es realmente un sistema binario, esto, que cuenta con dos estrellas: el conocido Sol y una enana marrón. En este orden, los amigos de Starviewer Team han facilitado el artículo que se reproduce a continuación, fechado el 20 de julio de 2009, en el que se presentan evidencias de la existencia de tal enana marrón, así como los efectos rotatorios y gravitatorios que está actualmente teniendo sobre Plutón, al encontrarnos próximos al periodo de mayor acercamiento entre las dos estrellas de nuestro sistema.

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Desde hace dos semanas, Plutón ha sufrido el impacto, calentamiento y perturbación de un nuevo cuerpo celeste demasiado próximo a su órbita. La razón: una Enana Marrón del tamaño de 1.9Mj está posicionada justo en “Sagitario” y en estos momentos está perturbando la órbita de Plutón. Pero no sólo la de Plutón, también, está perturbando la órbita de Júpiter, y del resto de los planetas del sistema solar. De hecho, el Sol, ha emitido CMEs durante las últimas semanas que han provocado un desplazamiento de nuestro eje geomagnético exactamente en 19º, así como un incremento de la sismicidad de 1,33 MW respecto a la sismicidad media del año 2008, por lo que “literalmente” se confirma la teoría binaria de nuestro sistema solar.

Algo se aproxima, y claramente, el pico de la nube de Oort en la zona de Sagitario, está causado por una Enana Marrón, que además, puede visualizarse en el WorldWideTelescope, (WWT), justo, trazando la órbita de Plutón (Foto anexa: la “compañera del sistema solar”, o Sol-b, en WWT.G1.9+0,3).

Si se observa detenidamente, tiene dos “satélites”, que pueden ser observados con detenimiento. Esto explicaría las perturbaciones sufridas por la nube de Oort durante los últimos tres meses, y por supuesto, las alteraciones que el Sol está experimentando en los ciclos y emisiones de rayos cósmicos. Claramente, la atracción estelar entre ambos astros, contrae gravitacionalmente las órbitas del resto de los planetas, y claramente, se verifican las teorías de los doctores Michael P. Aubry, Christopher T. Russell y Margaret G. Kivelson, así como los modelos propuestos por los doctores John. J. Matese y John. B. Murray y las observaciones realizadas por los Doctores Geoffrey W. Marcy, y Ben. R. Oppenheimer.

El modelo se ha cerrado. Especialmente cuando el día 17 de julio de 2009, Nasa afirma en una nota de prensa que “El cinturón de Asteroides puede haberse formado muy lejos del sol“. La Nasa nos intenta contar algo de forma sesgada, pero ya es un avance. Ahora, ya es un hecho, Tenemos ahí a nuestra Enana Marrón, interactuando con Plutón y bombardeando asteroides de Oort contra Plutón y contra Júpiter. De momento podemos estar tranquilos, pues los grandes planetas exteriores nos protegen contra los impactos de asteroides de Oort, pero, no impiden la contracción gravitatoria del 41% prevista por Murray, Matese y Oppenhheimer.

Lo cierto es que muy poca gente leerá este artículo. Un reducido grupo de científicos, estamos intentando contarle al mundo lo que hoy sucede y la causa de ello. Hoy, 20 de Julio de 2009, una Enana Marrón de 1.9MJ está justo interceptando literalmente la órbita de Plutón. Su denominación científica es G1.9 y puede verse en WWT, en Sagitario junto a Plutón. Quien quiera, que lo mire; y el que no quiera, que no mire. Las evidencias están ahí: G1.9-Sagitarius.

8/2/10

Nibiru

El pasado viernes 5 de febrero se publicó aquí una entrada dedicada a Iapetus. A raíz de la misma, bastantes seguidor@s del Blog han remitido preguntas en torno a Nibiru. En él centraremos esta entrada, lo que nos llevará, igualmente, a plantear la posibilidad de que nuestro sistema solar no tenga sólo una estrella –el Sol- sino dos, siendo, por tanto, un sistema solar binario, como la mayoría de los que nos rodean.

Nibiru

Su nombre significa "lugar que cruza" o "lugar de transición" y para los antiguos babilonios era un cuerpo celeste asociado al dios Marduk.

Para saber de este astro recomiendo la lectura de Crónica de la Tierra, la monumental obra de doce volúmenes del investigador ruso Zecharia Sitchin, experto en lenguas muertas. De hecho, recorrió el mundo traduciendo miles de tablillas de arcilla localizadas en distintos museos de los cinco continentes.

En ellas encontró descrito el origen del ser humano, tal como hoy lo concebimos, según los sumerios, la primera civilización conocida en la historia de la humanidad, que responsabilizan de la creación de la especie humana a seres extraterrestres, los anunnaki (el Libro del Génesis 6,4 los denomina nefilim), que habrían provocado un salto en lo evolución de los primates hominoideos mediante la manipulación genética.

Uniendo las aportaciones de Sitchin a las de Drunvalo Melchizedek, vertidas en el primer volumen de su libro El antiguo secreto de la flor de la vida, los nefilim, seres gigantes, de hasta cuatro metros y medio de altura, capaces de vivir muchos miles de años, recalaron por vez primera en la Tierra hace unos 450.000 años. Su objetivo era extraer oro, mineral que precisaban con urgencia para la supervivencia de su mundo y del que habían localizado grandes betas en el sudeste del actual continente africano. Durante milenios hicieron este trabajo ellos mismos, hasta que, al surgir conflictos, optaron por utilizar a criaturas nativas, hominoideos aún simiescos, para lo que tuvieron que realizar en ellas actuaciones de ingeniería genética dirigidas a incrementar su capacidad física e inteligencia. Fue así como apareció el ser humano hace unos 200.000 años.

En cuanto a la localización de Nibiru, según Sitchin, en su descripción de la cosmología sumeria, se refiere a él como el “12º planeta” o “Planeta X”, que incluye la descripción de 10 planetas, más el Sol y la Luna. Igualmente, indica que en la antigüedad se habría producido una colosal colisión de uno de sus satélites con Tiamat, un planeta que habría estado situado entre Marte y Júpiter. De esta catástrofe cósmica nació el cinturón de asteroides y el propio planeta Tierra y su satélite, la Luna. Como consecuencia del choque, Nibiru habría quedado atrapado en el sistema solar, volviendo al lugar de la colisión periódicamente en una órbita excéntrica. Sitchin cita algunas fuentes que, según él, hablarían sobre el planeta, describiéndolo como una estrella, concretamente una estrella enana marrón ubicada en una órbita sumamente elíptica alrededor del Sol, de unos 3.600 a 3.760 años. Sitchin atribuye estos datos a los astrónomos de la civilización maya.

A todo lo cual hay que agregar que el escritor e investigador turco Burak Eldem ha sugerido que, realmente son 3.661 años los que duraría el período orbital del supuesto planeta, anunciando su "fecha de vuelta" para el año 2012. Según él, 3.661 es un séptimo de 25.627, que es el ciclo total "de 5 años mundiales" según el calendario maya extendido. Añade que el último paso orbital de Nibiru sucedió en el año 1649 a.c., causando grandes catástrofes sobre la Tierra, como las erupciones que dieron forma al archipiélago volcánico de Santorini, la antigua Thera, en el mar Egeo.

Sistema solar binario

Toda la información anterior ha sido completada y parcialmente corregida por otros trabajos y nuevas indagaciones.

Por una parte, la colisión con Tiamat, de la que surgió la Tierra o Gaia, la Luna y el anillo de asteroides entre Marte y Júpiter, se produjo hace miles de millones de años, mientras que la fecha de la manipulación genética acometida por los anunnaki para gestar la especie humana es mucho más reciente, pues tuvo lugar en el año 198.214 a.c. . Ahora bien, este fue el momento de la operación final, por expresarlo de algún modo, pues antes habían hecho otros experimentos genéticos cuyos resultados no fueron satisfactorios para los nefilim, bien porque se quedaron cortos en su objetivo de dotar a los primates hominoideos con el nivel de inteligencia y capacidad física pertinentes para que pudieran serles útiles, bien porque las criaturas resultantes eran demasiado inteligentes, excesivamente parecidos a ellos mismos.

Por otra, Nibiru no es una estrella, sino un planeta que gira en torno a una estrella apagada, una enana marrón, que es hermana de nuestro Sol, en el sentido que conforma con él nuestro sistema solar (Ors). Las investigaciones mas recientes evidencian que un elevado porcentaje de estrellas son parte de sistemas de, al menos, dos astros. Y muchos de los sistemas solares que nos rodean son binarios: están compuestos por dos estrellas que orbitan mutuamente en torno a un centro común. Ors no es una excepción a esta regla y nuestro querido Sol cuenta con una compañera.

Si no la vemos se debe a que estamos en un sistema solar binario astrométrico, es decir, sistemas dobles en los que sólo es visible un componente. El otro objeto, el invisible, suele ser un cuerpo de luz muy baja o de luminosidad nula, normalmente una enana roja o una enana marrón. La acompañante del Sol es esto último, una enana marrón, tipología de estrella que los astrofísicos definen como de masa subestelar e incapaz, por tanto, de mantener reacciones nucleares continuas de fusión del hidrógeno de su núcleo. Es una especie de estrella “fallida”, pues contienen los mismos materiales que el Sol, pero ostenta una masa insuficiente para brillar. Además, tampoco su volumen es muy grande, similar al triple de Júpiter. Y si podemos detectar que existe es por el tirón gravitatorio que produce, sobre todo cuando se acerca al Sol, lo que explica determinadas anomalías gravitatorias existentes en Ors para las que la ciencia “oficial” no tiene respuesta.

La distancia entre el Sol y su compañera d depende del momento de la órbita mutua, que marca un periodo de rotación de 3.600 años. En la fase de mayor alejamiento, la distancia entre ambos astros va más allá de las 70 unidades astronómicas (una unidad astronómica –ua- es igual a la distancia media entre la Tierra y el Sol, casi 150 millones de kilómetros). Y en los de más acercamiento, ronda los 40 ua.

Esto significa que la velocidad media de aproximación entre ambos supera el millón de kilómetros al año. En concreto, 1.250.000 kilómetros anuales: en 36 siglos la distancia oscila en unos 4.500 millones de kilómetros, 30 ua. Pero esto no es lo más trascendente, sino otros dos hechos. Por un lado, hay que tener en cuenta que Plutón se halla a 39,5 ua, por lo que, en el periodo de mayor cercanía, la estrella marrón se sitúa adyacente a la frontera de lo que interpretamos todavía como nuestro sistema planetario, delimitado por la serie de planetas que van desde Mercurio al referido Plutón. Y, por otro, la enana marrón no viaja sola, sino que la acompañan varios planetas que giran a su alrededor. Uno de ellos es precisamente Nibiru, que se caracteriza por una órbita bastante extraña, con un movimiento elíptico que presenta grandes parecidos, a su escala, con el de Iapetus-.

De ahí que, en la protohistoria cósmica, Nibiru llegara incluso a introducirse entre Júpiter y Marte, colisionado con Tiamat. Y muchísimo tiempo después, los habitantes de Nibiru aprendieron a usar en beneficio propio la aproximación de la enana marrón al Sol, aprovechando esos estadios del ciclo para efectuar sus incursiones en la Tierra.

Durante la fase en la que se reduce al máximo la distancia entre la enana marrón y el Sol, éste sufre una especie de balanceo ocasionado por los impactos de la interacción gravitatoria, alterando su radiación electromagnética. De hecho, podemos estar prontos a entrar en el periodo de mayor acercamiento entre los dos astros en el contexto de la órbita del sistema binario (algunas fuentes indican que Nibiru se encuentra actualmente en la constelación de Orión: declinación 8 38´, ascendencia recta 13 48´), lo que explicaría, al menos parcialmente, los cambios climatológicos y atmosféricos que parecen afectar a todos los planetas del sistema solar, incluida la Tierra.