Agenda de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2026-2027

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4/9/10

Dictadura financiera

Ni es inevitable someterse a los dictados de los mercados ni se van a resolver los problemas sometiéndose a ellos. Así concluye el artículo Dictadura financiera de Juan Torres López, Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, que nos remiten l@s amig@s del Centro de Colaboraciones Solidarias (http://ccs.org.es/). Con gusto, agradecimiento y compartiendo absolutamente sus contenidos, se reproduce seguidamente el texto completo.

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En los últimos tiempos, los poderes financieros imponen su voluntad sobre la de los representativos. Ni los gobiernos socialdemócratas como el español ni los más conservadores como el francés o el alemán o ni siquiera el presidente de Estados Unidos que se considera el más poderoso del mundo pueden aplicar las medidas que inicialmente proponen.

Los Bancos no sólo han impedido que se le pidan responsabilidades por su conducta irresponsable (y delictiva en algunos casos) que dio lugar a la crisis. Han frenado la reforma de los mercados financieros que siguen funcionando bajo normas orientadas simplemente a permitir que las actividades especulativas de los financieros proporcionen ganancias más fácilmente; han impedido que se establezca cualquier nuevo tipo de control para evitar la acumulación ingente de riesgo que sus actividades conllevan. No están dispuestos a consentir que se establezcan impuestos o tasas sobre las transacciones especulativas o ni siquiera sobre sus extraordinarios beneficios. Han evitado que desaparezcan los paraísos fiscales o que se evite de una vez que los bancos sean quienes laven en sus oficinas el dinero de traficantes, proxenetas, terroristas y criminales de todo tipo. Después de haber recibido incalculables sumas de dinero en ayudas de todo tipo siguen sin proporcionar a empresarios y consumidores el crédito que necesitan para reactivar la economía.

Han logrado que la ciudadanía crea que todo esto es inevitable. ¿Qué diríamos si los líderes del mundo permanecieran callados ante ataques terroristas? ¿Nos parecería normal que los presidentes de los gobiernos se sentaran con los terroristas para llevar a cabo las medidas políticas que éstos les propusieran? ¿Por qué entonces se reconoce que hay terrorismo financiero o dictadura de los mercados y, sin embargo, se permanece en silencio y no se apela a la fuerza de la democracia, al poder de la ciudadanía para hacerle frente?

Se está llamando valientes a los gobiernos que adoptan medidas antisociales de los últimos tiempos, a los que callan ante la extorsión de los poderes financieros, que cargan sus costes sobre las espaldas de los trabajadores. Es el mundo al revés, porque no puede haber una expresión más clara de cobardía.

¿Cómo pueden hacernos creer quienes han construido el Estado de Bienestar en España que ahora están de acuerdo con su desmantelamiento? El asentimiento generalizado no es el resultado del convencimiento sino de la sumisión.

Muchos economistas científicos de gran prestigio e incluso de diversa trayectoria y posición intelectual, como Stiglitz, Galbraith o Krugman vienen señalando que las políticas de austeridad y de desregulación absoluta van a impedir la recuperación económica. Los recortes sociales que los poderes imponen en medio de la confusión y desde su posición de ventaja sólo van a fomentar la actividad especulativa al mismo tiempo que se multiplican la escasez, el desempleo, la pobreza y la exclusión social.

Nada de esto es inevitable. Se puede hacer que la economía funcione mejor fortaleciendo la generación de rentas en lugar de frenándola; disponiendo de Banca pública que garantice que las empresas y los consumidores dispongan de financiación; estableciendo normas, impuestos o tasas que desincentiven la ganancia financiera y frenen las transacciones especulativas; controlando los movimientos de capital que no estén ligados a operaciones productivas. Se pueden obtener recursos públicos recurriendo a fuentes más equitativas y eficientes y sabemos que allí donde el Estado de Bienestar está más fuerte, hay mejores resultados económicos, más progreso y mejor y más sostenible actividad económica. Mientras que es una evidencia clamorosa que las políticas de privatización, de desregulación y de austeridad de los últimos decenios y que ahora nos imponen aún en mayores dosis han generado menos crecimiento económico, menos empleo, más desigualdad y pobreza, menos derechos sociales, mayor número de crisis y más peligrosas, más destrucción ambiental y sólo, eso sí, mucho más beneficio para los financieros y las grandes empresas.

Así pues, ni es inevitable someterse a los dictados de los mercados ni se van a resolver los problemas sometiéndose a ellos. Por el contrario, es seguro que al hacerlo se agravarán en el futuro. Sólo falta decisión y valentía.

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17/6/10

Declaración de profesores universitarios ante la denominada “crisis”

El pasado 4 de junio tuve oportunidad de compartir con vosotr@s mis reflexiones acerca de la denominada “crisis”, poniendo de manifiesto que no estamos ante una crisis, sino ante una mutación del sistema socioeconómico vigente (ver entrada Crisis versus mutación: http://emiliocarrillobenito.blogspot.com/2010/06/crisis-versus-mutacion-no-estamos-ante.html)

Como complemento de ello, sin menoscabo alguno de tales contenidos y en mi condición de profesor universitario, suscribo, hago mía y divulgo la siguiente Declaración que está circulando por las Universidades españolas.

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Los profesores y profesoras universitarios que firmamos esta declaración lo hacemos porque tenemos la convicción de que la interpretación que se hace de la denominada “crisis” y las medidas que se están tomando ante la grave situación que estamos viviendo no son las adecuadas para hacerle frente respetando principios elementales de la democracia y la justicia social.

Queremos que la ciudadanía entienda que esta crisis no es simplemente un hecho circunstancial, sino la expresión de un modo de vida y de organización de todo el sistema social y económico que es material y humanamente insostenible.

La crisis la ha provocado un sistema financiero concebido y regulado para que la principal fuente de beneficio de la banca y los poderes financieros sea la especulación. Por eso será imposible salir de la crisis como se quiere salir: sin cambiar las reglas del sistema financiero, sin acabar con los paraísos fiscales, sin vigilar y controlar a la bancos y dejando que sigan siendo ellos quienes impongan el modo de funcionar de la economía mundial. No podemos consentir que la ciudadanía que nada ha tenido que ver pague los platos rotos por los bancos.

La crisis ha tenido un efecto especialmente grave en nuestro país porque los gobiernos consolidaron en los últimos años un modelo económico basado en la construcción, en la explotación masiva e irracional de los recursos naturales y en la desigualdad y muy dependiente de los designios de las grandes corporaciones y burocracias europeas. No podremos salir de la crisis si se sigue incentivando el mismo tipo de actividad económica.

También estamos comprobando que la llamada crisis hace evidente la fragilidad de nuestra democracia porque en lugar de la deliberación predomina la imposición y porque los poderes financieros y económicos se imponen continuamente a las instituciones representativas. Ceder a la extorsión de "los mercados" es debilitar aún más la democracia y así solo se saldrá de la crisis con menos bienestar y justicia. Se quiere hacer creer a la ciudadanía que las medidas que se están adoptando son las únicas posibles pero la experiencia de otros países nos permite afirmar que eso no es verdad y que cuando se adoptan solo conducen, como acaba de decir el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, "al desastre". Sabemos, por el contrario, que hay otras salidas a la crisis mucho más eficaces y favorables para el bienestar.

El conocimiento de lo que está ocurriendo y el sentido común nos dicen que lo primero y principal es devolver el crédito a empresas y familias y que para ello es necesario que el Estado disponga de fuentes seguras de financiación. Es inmoral e inaceptable que el dinero que los poderes públicos dan a los bancos al 1% para que financien a la economía sólo lo utilicen para comprar deuda pública al 5 o incluso al 10% o para seguir especulando. Por eso defendemos la banca pública que la crisis ha demostrado que es más necesaria que nunca.

Sabemos que la reforma laboral que se acaba de poner en marcha se hace sólo con el propósito principal de debilitar el poder de negociación de los trabajadores y que no es lo que se necesita para crear empleo. Tratar de salir de la crisis reduciendo los salarios y las rentas de la mayoría de la población es como querer salir del hoyo tirándose de los pelos. Son esas rentas quienes mantienen el gasto que permite que la economía se mantenga en pie, de modo que reducirlas para aumentar los beneficios de los bancos y las grandes empresas (que en el primer trimestre de 2010 han aumentado un 25%) es la antesala de una larga y dolorosa depresión económica.

Sabemos que los recortes de gasto público que se proponen no son los más eficaces ni los más justos y que, en todo caso, hay otros que se podrían haber recortado primero, como los militares. Y sabemos que existen otros mecanismos de obtención de ingresos cuya carga no recae sobre los más desfavorecidos sino sobre aquellos que provocaron la crisis, o sobre los que disfrutan de ingresos o riqueza muy superiores a la mayoría de la población.

Quienes conocemos cómo funciona esta sociedad, la historia y la naturaleza de los auténticos poderes que toman las decisiones somos conscientes de la dificultad de tomar hoy día medidas diferentes a las que proponen la patronal y los grandes financieros. Pero la experiencia también nos enseña que cuando la ciudadanía se empodera y conoce bien lo que pasa a su alrededor es capaz de influir y de torcer las decisiones que le obligan a ir por los caminos que no desea transitar.

Por ello reclamamos también más debate y diálogo social para que la ciudadanía sepa lo que pasa, para que disponga de información plural y pueda optar y decidir con fundamento. Reclamamos, por tanto, que los medios de comunicación públicos cumplan con la tarea a la que están llamados y abran urgentemente debates sobre la crisis en los que no se difundan siempre las mismas ideas de quienes detentan el poder sino las diferentes concepciones y propuestas sobre lo que está ocurriendo y sobre la mejor forma de hacerle frente.

Con este convencimiento, nos comprometemos a contribuir con nuestra actividad universitaria para que la sociedad tome conciencia de que las medidas que se están adoptando NO PERMITIRÁN RESOLVER LA CRISIS porque solo se encaminan a facilitar que los de por sí más privilegiados obtengan más cómodamente sus enormes beneficios. Y, sobre todo, a aportar y difundir esas OTRAS FORMAS DE HACER FRENTE A LA CRISIS que respetan el bienestar y la justicia y que además son mucho más eficaces para combatir sus efectos tan negativas sobre la población más desfavorecida.

Como muestra de este compromiso suscribimos esta declaración para mostrar nuestro rechazo a las medidas que se vienen adoptando.

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8/4/10

Menos para vivir mejor

Mañana se inicia el XVIII Encuentro de Alternativas de Sevilla (España), que se celebrará en el Parque del Alamillo entre los días 9 y 11 de abril. Está organizado por la Asociación Cultural El Bardal con el objetivo de difundir “aquellas iniciativas cuya finalidad es construir un mundo más justo, equilibrado y sostenible”.

El cartel del Encuentro (imagen anexa) es de la francesa Maude Biewers y ha sido elegido mediante un concurso convocado al efecto. Recoge el lema “Menos para vivir mejor”, pues el evento se dedica este año al decrecimiento (ver entrada Decrecimiento: sostenibilidad ecológica, económica y social, del pasado 25 de marzo). Así lo define la Asociación organizadora:

El decrecimiento significa crecer en responsabilidad. Es necesario definir bien las necesidades reales de cada individuo y cada familia. Una vez que tenemos esas necesidades identificadas, vivir feliz y crecer es cubrir esas necesidades y no más. Es necesario que la persona se pregunte qué es, de todo lo que tiene a su alrededor, lo que satisface sus auténticas necesidades. A partir de esta reflexión, hay que ir construyendo redes individuo a individuo y grupo a grupo.

En este orden, el XVIII Encuentro de Alternativas de Sevilla será un escaparate de iniciativas y opciones para que cada uno vaya practicando aquellas con las que se más se identifique.

Sitio oficial: Facebook. Contacto: asocbardal@gmail.com

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25/3/10

Decrecimiento: sostenibilidad ecológica, económica y social

La II Conferencia Internacional sobre Decrecimiento para la Sostenibilidad Ecologica y la Equidad Social arranca hoy en Barcelona y se celebrará hasta el próximo domingo 28. Su organización se debe al Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals, la Universitat Autónoma de Barcelona y Ecologistas en Acción.

La I Conferencia Internacional se celebró en Paris en el 2008, convocó a 150 participantes y alrededor de 90 científicos que presentaron sus trabajos y abrió el camino hacia un cambio de paradigma. No obstante, cuando hablamos de decrecimiento, se suele asociar a activistas como Enric Duran, al que se dedicó una entrada en el Blog con fecha 5 de marzo pasado (Elimimar la banca), que realizan jornadas y charlas locales de supuesta poca influencia, pero esto no es así. El decrecimiento es una teoría económica seria y realista avalada por expertos y científicos. Y esta II Conferencia Internacional puede ser una buena plataforma de credibilidad y notoriedad social.

Aproximación al decrecimiento

El decrecimiento lleva a la idea de una reducción voluntaria de las dimensiones del sistema económico, lo que implicará una reducción del PIB. Sin embargo, el decrecimiento no sólo tiene que ver con un desafío a la centralidad de PIB como el objetivo principal de política, sino que propone un marco para la transición hacia modelos de producción y consumo más reducidos y más sostenibles.

El decrecimiento se relaciona con encontrar un camino, una transición, a la justicia social, bienestar y sostenibilidad ecológica. Implica una gama de acciones a nivel individual y colectivo, basadas en un cambio de valores y en la democratización de las sociedades. Tiene que ver con que sea la gente, más que la tecnología, quien decida la dirección de la evolución de la sociedad y con aportar sentido a la vida humana, qué no está asociada “per se” con el consumo ostentoso y con el materialismo.

Agenda básica de Conferencia

La II Conferencia Internacional sobre Decrecimiento se centrará en las nuevas condiciones impuestas por la crisis económica y trabajará para desarrollar propuestas políticas claras y estrategias de acción. Este el listado básico de temas que serán abordados:

Dinero y monedas

Nuevas instituciones financieras

Economía social, cambiando el estatus corporativo

Derechos de propiedad

Reparto del trabajo

Moratoria a las nuevas infraestructuras

Cómo afrontar la publicidad

Reducción de la explotación de los recursos naturales

Residuo cero

Decrecimiento en el consumo de agua

Reutilizando casas vacías y cohabitando

Renta básica y techo de ingresos

Nuevas tecnologías

Educación

Metabolismo social y transiciones

Ciudades y decrecimiento

Agroecología, soberanía alimentaria y decrecimiento

Decrecimiento del comercio

Democracia participativa/directa

Estrategias políticas

Demografía y decrecimiento

Paz global

Decrecimiento de la energía y transición a energías renovables

Justicia ambiental, ambientalismo de los pobres y decrecimiento

Seguridad social y pensiones

Naturaleza humana y decrecimiento

Nuevos modelos (macro)económicos para el decrecimiento

Indicadores de decrecimiento

Decrecimiento Económico y el Estado estacionario

Sitio oficial: Degrowth Conference

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5/3/10

Liquidar la banca

Numerosos amig@s del Blog me vienen mostrando su perplejidad con todo lo que está ocurriendo en la economía y la sociedad y ante el poder omnímodo, políticamente consentido, de la banca. En este orden, hay que insistir en que no hay que caer en la ira, ni el resentimiento; y que el objetivo no debe ser destruir, sino construir –más que revolución, evolución (de la consciencia)-. Y he recordado el caso de Enric Duran, que el pasado año dio mucho que hablar por sus iniciativas frente al sistema bancario.

Enric tiene 34 años y nació y vive en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), donde está el centro de coordinación del movimiento “pro decrecimiento”, que va cambiando de casa. Es autodidacta y aboga por un modelo socioeconómico basado en lo local, las cooperativas y la solidaridad. Se hizo famoso por conseguir 492.000 euros en créditos de 39 bancos distintos y hacer público cómo lo logró el mismo día que se distribuyeron 200.000 ejemplares gratuitos del periódico Crisis, costeado con parte de ese dinero. Declaró su insumisión a la banca y su intención de no saldar la deuda; y se ocultó en paradero desconocido durante más de medio año. Su reaparición coincidió con la entrega de Podemos, otro periódico gratuito que profundizaba en modelos alternativos viables de funcionamiento social y económico. Entonces fue detenido y pasó 3 meses en la cárcel. Hoy sigue dedicándose a la acción social y es referente de un colectivo amplio que, más allá de la notoriedad de la estafa, trabaja desde hace años dando respuestas a los retos sociales.

En 2009, Enric publicó el libro titulado Abolim la banca (Liquidar la banca), en el que se explican su biografía y los antecedentes de su acción para poder entender el por qué de su iniciativa, y no simplemente el cómo, es decir, los detalles superficiales, en los que se fijaron la mayoría de los medios de comunicación en vez de en generar un fuerte debate social.

En este contexto, la obra nos habla de la crisis energética y sus implicaciones, del optimismo tecnocrático, de dónde le surgió la inspiración, de lo que le aportó el documental El dinero es deuda, de todos los planteamientos durante el proceso de conseguir los créditos y realizar las publicaciones y, sobre todo, de sus intenciones y de qué quería demostrar a la sociedad.

Se reproduce a continuación la entrevista que el periódico La Vanguardia le realizó tras la publicación del libro.

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¿Cómo le recibieron en la cárcel?

Un delito como el que se me supone, estafar a los bancos, está muy bien visto en la prisión, de modo que el recibimiento fue respetuoso. Fotocopiaban los artículos que salían sobre mí en la prensa y los repartían por la cárcel. Incluso alguno de los guardas se interesaba por mis ideas y conversábamos largo y tendido.

¿De dónde surgió la idea de estafar a los bancos?

En el verano del 2005 ya llevaba seis años participando en movimientos sociales y siempre uno de los límites en nuestros proyectos era la cuestión económica.

Y como no tenía dinero…

Leí mucho sobre la crisis energética y me di cuenta de que había que actuar ya, que el tema es urgente. Hacía falta crear un movimiento crítico sobre el crecimiento económico y, por tanto, hacer alguna acción que facilitara los recursos a corto plazo. Por otro lado, la desobediencia civil siempre ha sido algo que he seguido de cerca y respeto.

Y tropezó con Lucio Urtubia

Sí, que siguiendo la tradición de expropiación anarquista había logrado dinero sin violencia, a través de la estafa, para financiar organizaciones revolucionarias y anarquistas. Fue una buena inspiración. Urtubia llevó a cabo una multimillonaria estafa de cheques de viajes de Citibank. Pero él siempre había actuado de forma clandestina y a mí lo que me motivaba era hacerlo público para defender la legitimidad de mis acciones ante la sociedad.

Y 25 años después de Urtubia, aparece Duran.

Inflé la nómina de mi trabajo real en una cooperativa sin ánimo de lucro de la que todavía soy socio y empecé a pedir préstamos. También creé un par de falsas empresas que me dieron acceso a préstamos.

Así estafó 492.000 euros a 39 bancos.

Mi objetivo era financiar, con ese dinero, movimientos sociales y denunciar el sistema financiero. Publicamos la revista Crisis, donde explicamos la crisis en sus distintas vertientes: energética, financiera y alimentaria; cómo se genera el dinero, cómo funcionan los bancos, y documentamos su poder y cómo este afecta a los partidos políticos, a los medios de comunicación, la justicia y las multinacionales.

En su segunda publicación, Podemos, invitaban a dejar de pagar hipotecas y préstamos.

Sí, y dábamos información sobre las consecuencias que eso podría llegar a tener: embargo de nóminas, vivienda…, y cómo solucionar el tema. Eso, junto a propuestas de organización social alternativa.

Cuénteme.

Construcción de cooperativas en el ámbito financiero. Estamos creando Fiare, la primera cooperativa y banca ética a nivel español. Y cooperativas de consumo y trabajo. No nos importa si la gente es morosa o no, con nosotros pueden olvidar sus deudas y reconstruir su vida con otros valores.

¿?

Es la manera de incitar a toda esa población que tiene problemas con los bancos a participar en la construcción de una alternativa social.

Si muchos dejan de pagar sus hipotecas, los abuelos perderán sus ahorros.

El Gobierno ha garantizado los ahorros.

Sólo hasta una determinada cantidad.

No le negamos al Estado la participación en esos cambios, pero como eso no está sucediendo, queremos impulsar a la ciudadanía para que se avance y hacer la transición de la manera menos traumática. El problema de la pérdida de esos ahorros es pequeño en relación con lo que se nos viene encima. Los impuestos deberían gestionarlos los ayuntamientos y de ahí para arriba.

¿Le recuerdo los casos de corrupción de algunos ayuntamientos?

Está claro que hay mucha corrupción basada en valores egoístas y que acabar con eso forma parte del cambio de conciencia. De entrada, estamos intentando construir pequeños modelos de sociedad autogestionada que demuestren que a pequeña escala otra forma de vivir es posible.

¿Basados en la propiedad colectiva?

Sí, y en el valor de uso y no en el valor de cambio; es decir, que nadie es propietario de algo que no utiliza. En las relaciones económicas locales consumir siempre lo más cercano; el apoyo mutuo, intercambio y reciprocidad.

¿Qué va a hacer ahora?

El siguiente paso es la campaña Podemos vivir sin capitalismo. Apostar por bancas éticas, crear cooperativas, poner de acuerdo a gente que tiene pisos vacíos con gente que los necesita y se compromete a restaurarlos u ofrece cualquier otro servicio, repoblación de pueblos abandonados, que descongestionaría las ciudades y facilitaría los lazos sociales.

Usted se autoimpone un sueldo, ¿no empezamos mal, no le suena a revolución que acaba en “porque lo digo yo”?

En absoluto. Yo llevo diez años dedicándome plenamente a movimientos sociales y me reservo 600 euros anuales para alimentación y transporte.

… De la misma forma, podría reservarse 600.000 porque cree que su revolución es justa y usted imprescindible.

Yo no parto del sueldo, sino de los gastos. No acumulo ni propiedades ni bienes.

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Si quieres que te envíe gratuitamente el libro Liquidar la banca, en formato PDF, pídemelo a EMCARRI@terra.es

16/2/10

Lo peor de la crisis viene ahora: 2010, el año del “crash”

Lo ocurrido desde 2008, en España y a escala mundial, es sólo la antesala de la crisis sistémica que estallará a partir del próximo verano. El crédito se restringirá, el consumo disminuirá y el paro subirá
Cuando pocos, muy pocos, barruntaban la proximidad de la crisis que ahora sufrimos, Santiago Niño Becerra, catedrático de Estructura Económica en la Facultad de Economía IQS de la Universidad Ramon Llull, saltó a la palestra alertando de su pronta llegada y adelantando sus notas y características más distintivas. Acertó de pleno. Ahora sale de nuevo a escena para avisar que lo peor de la crisis no es lo ya ocurrido, como tanto se nos insiste desde las más diversas instancias, sino lo que está por llegar. Se exponen a continuación sus argumentos, que recoge en un artículo que ha publicado hoy en El País con el título 2010, el año del “crash”.
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El mensaje oficial -en todas las economías, en todos los países- en este año que comienza es "Ya ha pasado lo peor; ahora a crecer de nuevo". Finalmente, la mayoría ha admitido que lo vivido en estos dos últimos años ha sido terrible, y lo sucedido en el primer semestre del 2009, lo más duro desde la Gran Depresión. Bien, como explico en mi libro El crash del 2010, lo sucedido es sólo la antesala de lo que está por llegar, lo sucedido ha sido la precrisis de la crisis sistémica que, entiendo, estallará a mediados del año en curso.
De entrada, una matización. Quienes han sido más realistas hasta ahora comparan lo acontecido desde mediados del 2008 con lo sucedido desde mediados de 1929 y, a partir de ahí, realizan sus análisis; yo pienso, en cambio, que la secuencia comienza antes: en 1923 (en el crash de entonces) y en 2003 (en el crash actual). En efecto, un repaso de la evolución del PIB de las principales economías en ambos periodos de tiempo muestra similitudes sorprendentes; la diferencia estriba en las decisiones entonces adoptadas y en las que ahora se han adoptado. Sin embargo, el final será idéntico: una crisis sistémica fruto del agotamiento de un modo de hacer que dará origen a un nuevo modo de funcionamiento. Puede sonar misterioso, pero, en el fondo, es algo muy técnico. El año 2010 constituye la frontera.
Y en 2010 es cuando verdaderamente se producirá el inicio de los problemas. De entrada, será a lo largo de los próximos meses cuando el Banco Central Europeo (BCE) pondrá fin al acceso fácil (y barato) a su dinero para las entidades financieras, lo que significará, entre otras cosas, el final de una forma fácil (y barata) de negocio: pedírselo prestado al BCE al 1% e invertirlo en Deuda Pública al 3%.
Para las empresas, el 2010 supondrá unas mayores dificultades (mucho mayores) a la hora de obtener financiación, debido a una creciente percepción de impago posible por parte de las agencias de calificación y de las propias entidades financieras, lo que les llevará a restringir el crédito en cualquiera de sus formas. (Evidentemente, lo dicho en el punto anterior influirá en estas mayores dificultades de financiación, ya que hará más caro a las entidades financieras la obtención de fondos).
Tampoco podrá extenderse más allá del 2010 la ficción en la que han vivido (porque así lo consideraron conveniente) los reguladores financieros: la aceptación como buenos de gran número de activos que un análisis exigente hubiese demostrado inaceptables (¿estamos hablando de 600.000 millones de euros?, ¿más?); una ficción que ha permitido posponer el crash unos meses, pero cuya afloración tendrá consecuencias. Si a esto añadimos la propia deuda de las entidades financieras (410.000 millones de euros es la que las españolas deberán atender entre 2010 y 2012), el panorama de estas entidades es, como poco, muy preocupante. Volveremos sobre el sistema financiero.
A lo largo de 2010, esas menores o más difíciles posibilidades de financiación para las empresas se traducirán en una ocupación decreciente, es decir, en un desempleo al alza. A ello contribuirán las restricciones en el consumo de todo tipo de bienes y servicios debidas al aumento del paro y al colapso de la capacidad de endeudamiento de las familias, y ello, tanto a nivel nacional como internacional, demostrará la imposibilidad de que las exportaciones se conviertan en la solución de todos los problemas, como así pretenden todos los Gobiernos de todos los países. En consecuencia, el peligro de la tan temida inflación puede darse por conculcado debido a que el consumo se derrumbará, lo que aleja la posibilidad de alzas significativas en los tipos de interés.
¿La consecuencia más inmediata de lo anterior? Rentas decrecientes por congelaciones salariales y por reducción de los beneficios empresariales, y rentas medias a la baja debido al aumento del desempleo y a la caída de la actividad económica, lo que se traducirá en caídas de los pluses y de los bonus pagados por las empresas. La capacidad de consumo descenderá, y, a la vez, lo hará la recaudación de los Estados, tanto por lo que respecta a la imposición indirecta como a la directa. La salida natural a un decorado como el descrito es hacia la economía sumergida (y mucho más en casos como el español, debido al reducido valor añadido de los bienes fabricados).
En 2010 también se asistirá al fin de lo que verdaderamente ha posibilitado la recuperación habida en el segundo semestre del 2009: los estímulos, las ayudas y las inyecciones directas e indirectas, aunque generalizadas, aplicados por los gobiernos.
Su final se producirá por el hecho de que la propia capacidad de endeudamiento de los Estados (al menos en su forma actual) ha llegado a su fin (el caso de Grecia ha sido la primera manifestación). Pero el final de esos estímulos tendrá consecuencias: dejarán de ser factibles tareas realizadas al calor del Gasto Público y dejarán de ser sostenibles realidades creadas al abrigo de avales y garantías estatales.
Durante el año 2010, y vinculado con lo anterior, los Estados deberán ir realizando aquellos ajustes presupuestarios más imperativos; menos, entiendo, por el lado del aumento de ingresos como por el del decremento de gastos, es decir, no tanto incrementando las figuras impositivas como reduciendo el Gasto Público. El objetivo será doble: disminuir sus déficit y conseguir una mejor aceptación (al menor coste posible) de la Deuda Pública que tales Estados van a tener que continuar emitiendo. También estas medidas tendrán consecuencias.
En septiembre del 2007 se manifestó, con el estallido de la crisis de las subprime, que el modo de crecimiento que la economía mundial mantuvo hasta entonces había llegado a su agotamiento (por eso, pienso, nadie es culpable: o se hacía lo que se hizo o no se crecía en la medida en que se deseaba crecer). Las políticas desplegadas por los Estados, así como las coordinaciones financieras más o menos efectivas de los Bancos Centrales y de las instituciones internacionales han permitido alargar la situación más de dos años a un coste enorme: enormes déficit, cierto, pero lo peor es que sólo para llegar más tarde a un punto muerto.
En 2010, pienso, todas estas carencias serán puestas sobre la mesa, dando comienzo a una crisis larga y profunda muy semejante a la Gran Depresión, aunque con el handicap de que la salida será muy distinta a la que se produjo en 1950.
¿España? Le irá todo peor que a la mayoría debido a su particular modo de hacer las cosas: actividades intensivas en factor trabajo, generadoras de bajo valor añadido y proporcionalmente más dependientes que otras del exterior y del crédito. Para 2010 estimo que el PIB español experimentará una tasa de variación de entre el -4,4% y el -4,2%. Y nuestra tasa de desempleo se situará entre el 22,0% y el 23,0% de la población activa, y ello sin considerar ni el desempleo encubierto ni el subempleo. Una joya de año, vamos (y será el principio).
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12/2/10

Una visión alternativa

Para completar el conjunto de entradas dedicadas en el Blog a la situación socioeconómica y política española, recojo a continuación un texto de Gustavo Búster, heterónimo de un analista político madrileño, miembro del Consejo Editorial de SinPermiso.
“Equilibrismo” y deuda pública
El "equilibrismo" del Gobierno Zapatero entre los distintos intereses fundamentales afectados por la crisis tenía un límite: la posibilidad de emitir y colocar deuda pública en los mercados globalizados. Se trataba de un margen de maniobra bastante amplio, porque a diferencia de la media de deuda pública de la zona euro, situada en el 90% del PIB, la deuda pública española está por debajo del 50%, a pesar de las medidas anticíclicas adoptadas en estos dos años de crisis económica, a través del Plan E, que han supuesto un déficit presupuestario del 11,4% del PIB. Es en ese margen en el que el gobierno intentaba conciliar el mantenimiento y estimulo de la recuperación de la tasa de beneficios y un gasto social que, a pesar de todo, se encuentra por debajo de la media de la eurozona. En sus propias palabras, "la modernización de la economía española y la cohesión social".
Pero la colocación de deuda pública en los mercados financieros internacionales responde no solo a factores "objetivos", como su coste en relación con el PIB, sino, sobre todo, a factores "subjetivos". Es decir, de la apreciación por parte de esos mercados financieros de los posibles beneficios especulativos y de los factores de riesgo. No se trata sólo de un análisis "pasivo", sino de la intervención en los mercados para favorecer el deterioro de las posiciones de la deuda y forzar un alza en los tipos de interés.Eso es exactamente lo que está ocurriendo con la deuda pública española desde comienzos de este año, y su señal fue el artículo del Financial Times sobre la debilidad del liderazgo del Gobierno Zapatero al asumir la presidencia rotatoria de la Unión Europea y defender, con 4,3 millones de parados, una salida de la crisis manteniendo la cohesión social. El reciente encuentro de Davos ha multiplicado ese eco, gracias en buena medida a los empresarios españoles que han asistido a los debates.
España y Grecia
Los supuestos inicios de la recuperación en el resto de los países de la zona euro y en EE UU han dejado atrás a España, Irlanda, Portugal y Grecia, en los que el modelo productivo basado en la construcción y mercados laborales con alta precariedad hizo que la crisis comenzase un poco más tarde, pero tuviera su propia dinámica por la caída de la construcción (7% del PIB en el caso español). Ese retraso en la salida de la crisis, a pesar de que el sector financiero español no tiene problemas estructurales –más allá de la batalla social y económica, por no hablar de política, por el control de las Cajas de Ahorros— hace que la deuda pública española se vea preterida a la de las economías que ya están supuestamente saliendo de la crisis, y sea castigada con intentos especulativos para imponer tipos más altos.
Un segundo efecto "psicológico" es la situación catastrófica de la hacienda pública griega, con un nuevo gobierno socialdemócrata, al que los mercados internacionales quieren quebrar e imponer un plan de ajuste neoliberal salvaje. Como ha dicho el nuevo gurú de la ortodoxia neoliberal, Nouriel Roubini, en Davos estos días, "si cae Grecia" –se supone que por no aplicar las medidas neoliberales y sufrir su deuda pública tipos de interés del 6,7%—, "es un desastre para el euro; pero si cae España, es una catástrofe". No existe, a pesar de esta "frase- trampa", el menor peligro de que "caiga" la economía española. Sí existe, por el contrario, la amenaza de que este esfuerzo coaligado de intereses capitalistas especulativos acabe imponiendo en España lo que quieren hacer en Grecia y obtener pingües beneficios con la deuda pública española.
Plan de ajuste y reforma de las pensiones
Dentro del Gobierno Zapatero, el sector más socio-liberal, que controla la administración económica, ha respondido a esta presión "psicológica" exterior proponiendo un plan de ajuste duro del gasto público y el aumento a los 67 años de la edad de jubilación. En realidad se trataba de propuestas preparadas desde hace tiempo, aconsejadas por el Banco de España y la Comisión Europea, que ahora han encontrado su momento. Aunque ninguna de estas dos medidas son inevitables ni imprescindibles, me atrevo a señalar que la primera -el plan de ajuste que tendrá efecto inmediato- es la más peligrosa y que en buena parte la segunda -que no se aplicaría hasta el 2013- tiene la función de cubrir mediáticamente a la primera.
El Plan de Ajuste supone un recorte del gasto público de más de 50.000 millones de euros -40.000 por el gobierno y el resto por las Comunidades Autonómicas y los ayuntamientos- para reducir el déficit fiscal al 3% del PIB en el 2013 y volver a la ortodoxia de los acuerdos de Maastricht. Supone un frenazo en seco a los estímulos económicos del Plan E, a pesar de que nos encontramos en el momento más duro de las consecuencias sociales de la crisis, con un paro de 4,3 millones de personas, que supone el 18,8% de la población activa. Además del recorte presupuestario previsto de 8.000 millones de euros en los presupuestos del 2010, aprobados hace escasamente un mes, se añaden ahora otros 5.000 millones. Como ha señalado Almunia: "el recorte va más allá de lo que pide la Comisión" (EP 30-1-10)
Zapatero, en su intervención ante el Comité Federal del PSOE, ha asegurado que el Plan de Ajuste no afectará al gasto social ni a medidas como el cheque-bebé, a las becas, o a la Ley de dependencia, ni tampoco a la ayuda oficial al desarrollo y a las partidas para I+D. Cómo habrá de ser todo ello posible, está aún por ver, sobre todo con la caída de la recaudación fiscal, no sólo a causa de la crisis, sino por los recortes fiscales del Gobierno, que han situado la presión fiscal en el 32,8%, una de las más bajas de la eurozona.
La propuesta de reforma del sistema de pensiones tiene por delante un largo debate en la Comisión del Pacto de Toledo, y parece lejos del consenso o de la mayoría parlamentaria necesaria para su aprobación, sobre todo mientras las cuentas de la seguridad social sigan en superávit. Sus efectos no comenzarían a notarse hasta el 2013 y con efectos plenos para los nacidos después de 1959. La amenaza de aumentar hasta los 20 años el periodo obligatorio de cotización o elevar la edad mínima de prejubilación de los 52 a los 58 años en los expedientes de regulación encontrará el rechazo no solo de los sindicatos, sino también de la patronal.
Soluciones de izquierda
Es evidente que hay soluciones de izquierda en esta situación objetiva: aumentar la presión fiscal a los beneficios del capital hasta alcanzar una media europea superior en varios puntos a la española, hacer una reforma fiscal mas redistributiva, consolidar los bonos de la deuda pública obligando a los bancos españoles a comprarlos y a que formen parte de sus activos consolidados. Todas estas medidas neokeynesianas están perfectamente estudiadas desde los años 30. Son factibles, aunque implican conflictos sociales internos –con las grandes patronales de la banca y la CEOE— y a nivel de la UE. Pero consolidarían la base electoral de la izquierda y prepararían una tercera legislatura del PSOE con apoyo parlamentario de otras fuerzas más a su izquierda.
Por el contrario, la doble propuesta de plan de austeridad y aumento de la edad de jubilación son una sentencia de muerte para cualquier gobierno del PSOE, porque su efecto es una confrontación con los sindicatos, la disgregación y la pasividad del bloque social de las izquierdas a un años de las elecciones municipales y autonómicas y a dos de las generales.
El ala de centro-izquierda en el Gobierno y en el PSOE ha reaccionado frente a estas propuestas subrayando que solo se podrá aplicar la segunda "con el consenso de los sindicatos" (declaraciones de María Teresa Fernández de la Vega tras el Consejo de Ministros). Es decir, apuntando a la base social del Gobierno. Y es evidente que ni UGT ni CCOO pueden admitir esa propuesta. El Comité Federal del PSOE ha sido testigo de las críticas formuladas desde UGT hasta Izquierda Socialista, argumentando que una salida social-demócrata de la crisis exige no centrarse las medidas de recorte del gasto público, sino en la ampliación de la recaudación fiscal, sin que Zapatero haya recogido el guante del debate. Para el Gobierno era más importante mandar un mensaje a los mercados que responder a las bases sociales en las que se asienta su proyecto político. La reacción de CC OO y UGT ha sido contundente.
Pero desde la izquierda hay que hacer un esfuerzo en los próximos días y semanas para presentar los argumentos en contra de las medidas de austeridad presupuestaria. Desde el punto de vista estrictamente democrático, es una estafa que un mes escaso después de aprobar los presupuestos del 2010 –con el mayor apoyo político en los últimos cinco años— simplemente se reescriban y se impongan unas medidas de austeridad que se habían rechazado. Por otro lado, hay que replantear una alternativa de reforma fiscal en profundidad para atenuar el déficit presupuestario, que habrá que combinar con recortes en gastos públicos que no son sociales o de estimulo de la economía. Hay por delante una batalla importante, en el Parlamento y en la calle, incluida la movilización sindical.
De su éxito dependerá también el resultado de las elecciones autonómicas y municipales en 2011 y de las generales en 2012. Por eso es esencial apoyar a los sindicatos de clase en su respuesta al Gobierno, preparar una movilización unitaria de la izquierda, que incluya a los sectores de votantes del PSOE y del propio partido que se resisten a las políticas neoliberales del Gobierno, lanzar una batalla de ideas por una alternativa de izquierda a la crisis contra los especuladores internacionales e internos, que ponga por delante los salarios y el gasto social frente a los beneficios y las rentas.

Sin movilización, alternativa creíble programática y política de frente único no se podrá ganar esta batalla. Pero si no se gana, las consecuencias serán catastróficas, no para el euro, sino para las clases trabajadoras de todo el país.

11/2/10

Danza Macabra en el Teatro Global

José Carlos Cuerda me remite esta magnífica aportación, que comparto con tod@s vostro@s, a raíz de las entradas ¿Qué pasa en España? y El giro antisocial: de Grecia a España, publicadas en el Blog con fecha 9 y 10 de febrero.

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Asisto atónito a la representación de la segunda parte de esta Danza Macabra en el Teatro Global.

La primera parte no ha tenido desperdicio: para paliar las consecuencias de un "capitalismo de casino" cebado por la codicia de malvados mercados financieros globales e irresponsables agencias de calificación de riesgos, los valientes Gobiernos de los Estados Nacionales y los Bancos Centrales acuerdan "Planes de Rescate" mil millonarios con los que "inyectan" ingentes cantidades de dinero en las carnes de las malísimas entidades financieras, pobrecitas, salvando así al mundo de una catástrofe cierta; pero la cosa no queda ahí: el tremendo "susto", la enorme "fatiga" - a pesar de la inyección-, provoca el colapso de los circuitos por donde antes fluía la economía no financiera, y ésta acusa el durísimo golpe: se suceden suspensiones de pagos, regulaciones de empleo, paro...; y un final apoteósico: los Gobiernos del G-20, reunidos en Londres y vestiditos de azul, acuerdan establecer un nuevo marco regulador de los flujos financieros internaciones, repensar las instituciones globales... y ya la última escena: cinco imponentes gurús con ropajes rojos anuncian sobre las tablas la necesidad, la urgencia, de las políticas fiscales... masivas inversiones en infraestructuras, más gasto público, más gasto social, inversión, inversión, ... cebemos la bomba, cebemos la bomba,... ampliad las prestaciones a los desempleados, evitad la angustia de las familias, gastad, gastad, cebad la bomba... evitad la degradación de los servicios públicos.... salvad la banca, salvad la banca, salvad la banca, invertid masivamente en infraestructuras,... gastad, gastad,… todo está controlado, controlado, controlado, sabemos lo que hay que hacer…, sabemos, sabemos,... es La Gran Hora De La Política… el público respira aliviado... aplausos, fin de la primera parte.

Baja el telón, un pequeño descanso y empieza la segunda parte de esta Danza Macabra. El escenario se ilumina débilmente, esta vez con tonos azulados, y el espectador escucha al fondo, sorprendido, el aullido de los lobos ¿muertos? de las agencias de calificación de deuda... cuatro centuriones situados en cada una de las esquinas del escenario vociferan la urgencia de la reducción del déficit presupuestario, la incierta calificación de las deudas públicas, el peligrosísimo envejecimiento demográfico, el rigor mortis del mercado de trabajo... ¡¡Reducid, reducid salarios, pensiones, prestaciones sociales!!!! ... ¡¡¡Aumentad, aumentad impuestos, flexibilidad, edad de jubilación, jornada de trabajo, …!!! Reducid déficit, reducid déficit… aúllan los lobos de las agencias de calificación, los lobos de la Unión Europea, los lobos de los Bancos Centrales, los lobos del Fondo Monetario Internacional, … reducid déficit,...austeridad, austeridad, austeridad ahora y siempre, austeridad ahora y siempre, 10, 20, 30, 40 años, austeridad ahora y siempre o preparaos para morir, van a por vosotros, preparaos para morir... morir, morir…!!!! El espectador asiste confundido a la perfecta puesta en escena... pero no deja de hacerse algunas preguntas… ¿¿¿¿Cómo es posible que hayan resucitado de repente los lobos de las agencias de calificación de deuda??? ¿¿¿Por qué tantos aullidos??? ¿¿¿No nos habían contado que estas agencias eran las responsables de la peligrosísima burbuja financiera???? ¿¿¿Es que no han funcionado los mil millonarios Planes de Rescate??? Y los gurús… ¿no decían que era la hora de la política fiscal???? Que rescatar a los bancos solo era el principio??? Que había también que ayudar a la economía no financiera??? Que había que dejar de lado algunos prejuicios???? Que justo un mayor gasto estatal era lo que la economía necesitaba???? El espectador recuerda confuso el final de la primera parte…, cebad la bomba, cebad la bomba, salvad la banca, salvad la banca... suspended las preocupaciones sobre el déficit público... evitad la Gran Depresión....

La escena continua: cinco figurantes con ropajes rojos cuelgan aparentemente ahorcados desde lo alto del techo del escenario… debajo, ocupando el centro, una multitud vestida con andrajos blancos mira arrodillada hacia el suelo y agita los brazos gimiendo; y cuatro grandes lobos grises avanzan hacia el Centro, desde las cuatro esquinas, parsimoniosos… el espectador recuerda los gurús… no penséis en el déficit y en la deuda pública.... los mercados financieros globales no poseen el don de la infabilidad... la irresponsabilidad de los mercados financieros globales, con las agencias de calificación de deuda a la cabeza, no solo no fueron capaces de prever el estallido de la tremenda burbuja financiera, sino que fueron los principales motores del desastreeee.... El espectador se pregunta: ¿¿¿¿Por qué de nuevo el aullido de los lobos???? ¿¿¿Dónde están los que iban a salvarnos???? ¿¿¿Quién paga la juerga en el casino??? ¿¿¿Quién valora la credibilidad de la Política??? ¿¿¿Por qué callan los gurús??? ¿¿¡Por qué avanzan de nuevo los lobos arrogantes??? ¿¿¿No es verdad que nos dijeron que esas fieras malísimas iban a estar atadas y bien atadas a la Hora de la Política???

El espectador cierra un momento los ojos, vuelve en sí, y piensa en la tercera parte de esta Danza Macabra… se estremece y siente la necesidad de salir a la calle a tomar el aire... salir fuera del Teatro y respirar, respirar, simplemente respirar...

10/2/10

El giro antisocial: de Grecia a España

Ayer publicamos una entrada, ¿Qué pasa en España?, en la que se recogía un artículo de Juan Torres a propósito de la situación política y económica que vive el país. Una situación que, según ciertos analistas y determinadas opiniones, presenta similitudes con lo que acontece en Grecia. Pero, ¿qué pasa exactamente en Grecia?.

Para saberlo, acudo a la docta y prestigiosa pluma de Costas Douzinas, Profesor de Ciencias Sociales de la Universidad de Birmingham (Reino Unido) y a sus reflexiones vertidas en el artículo, facilitado por amigos de Sin Permiso, que a continuación se recopila. En él se analiza lo que de verdad hay detrás de la crisis económica en Grecia, enseñando políticamente sobre el actual papel de la Unión Europea y dando pistas muy importantes sobre lo que acontece en España.

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Paul Bremer, el primer virrey norteamericano, impuso a un estragado Irak políticas económicas que el Economist calificó como un régimen "de capitalismo de ensueño". Difícilmente se halla una locución mejor para describir las medidas del plan de "estabilidad" sometidas por Grecia a la Comisión Europea y ya aprobadas por ésta. El plan contempla una reducción del déficit presupuestario griego, que pasaría del actual 12,7% del PIB al 2,8% en 2012, prometiendo, además, inmediatamente, un recorte del 10% en el presupuesto ministerial, una congelación de las contrataciones de funcionarios públicos, la abolición de distintos impuestos directos y un incremento de la fiscalidad indirecta. Y por si eso no bastara, el primer ministro socialista George Papandreu anunció, en un dramático discurso televisado a la nación, ulteriores medidas de austeridad sin precedentes, entre ellas, el aumento inmediato de los impuestos a los carburantes, el aumento de la edad de jubilación y recortes en la remuneración de los empleados públicos que significarán una disminución del 10% del salario para la mayoría de funcionarios del Estado, y del 40% en el caso de los académicos. Como en Gran Bretaña, las universidades reciben el primer golpe; la tan cacareada "economía del conocimiento" no es óbice para considerarlas un lujo de todo punto secundario.

Y todo eso va a ponerse por obra en el país más pobre de la vieja Europa, que cuenta con un desempleo juvenil del 25%, con un crecimiento estancado y con sus tradicionales sectores de la industria naviera, el turismo y la construcción sometidos a una indecible presión. Esas medidas cerrarán el círculo vicioso de creciente desempleo, menguantes ingresos fiscales y políticas económicas sometidas al capricho de la especulación en los mercados financieros. Empujarán a un país que se halla ya en profunda recesión al abismo de una depresión duradera y sin salida.

"Grecia se halla en el ojo del huracán de una tormenta especulativa", lamentó Papandreu en su comparecencia televisiva. Se estaba refiriendo a la degradación de la calificación del crédito griego por parte de tres empresas privadas de valoración de riesgos –ninguna de las cuales está sometida a control o supervisión algunos— y a la consiguiente especulación en los mercados en torno a la deuda pública griega destinada a financiar el déficit, especulación que elevó los tipos del empréstito soberano griego un 4% por encima de la línea de base. Se trata de una repetición intensificada del ataque que lanzó Soros contra la moneda británica en 1992 (que llevó al Reino Unido a su humillante salida del Mecanismo Europeo de Cambio) y del ataque de los especuladores a la banca británica en 2008. Y es índice capital de una desdichada situación galanamente aceptada por la Unión Europea y los gobiernos: un puñado de megacapitalistas fondos de cobertura hedge, que ya se han cargado con esa práctica a grandes bancos, apuesta ahora a la bancarrota de un país en la esperanza de que la propia apuesta ayude a cumplir la profecía y les permita ganar posiciones de ventaja en la venta cortoplacista.

No cabe la menor duda de que tanto Papandreu como Karamanlis, las dinastías políticas dominantes en la Grecia de posguerra, se han servido del empleo en el sector público y del mecenazgo para beneficio político propio, contribuyendo a aumentar monstruosamente el volumen de la deuda. No cabe la menor duda de que una substanciosa evasión fiscal, la corrupción y el clientelismo han contribuido significativamente a las actuales cuitas. Pero el remedio es mucho peor que la enfermedad, y será costeado, como siempre, por las usuales víctimas: trabajadores asalariados, grupos de bajos ingresos, campesinos con cultivos de subsistencia y desempleados.

En un horizonte más amplio, Grecia se está convirtiendo en un experimento para la nueva fase de la corrección de curso que el neoliberalismo se propone realizar en la estela de la crisis económica y financiera. Las medidas fiscales e impositivas de "estabilidad" vienen a continuar un conjunto de dogmas económicos milagreros que, aun si quebrados en 2008, siguen dominando el mundo mental de los dirigentes políticos europeos. La magia negra de la privatización, la desregulación y la financiarización ha sido teóricamente rechazada por muchos fieles de la primera hora, pero todavía impera en los ambientes de unas cuantas escuelas de negocios de elite y en la Comisión Europea. Obama lanzó el año pasado un estímulo fiscal de 787 mil millones de dólares, que incluían recortes fiscales, expansión de la cobertura del desempleo e incremento del gasto en educación, sanidad, infraestructuras y sector energético; la europea Grecia se ve condenada a la inanición fiscal. La deuda pública de Japón representa el 225% de su PIB, y se financia mediante empréstito interno, dejando sólo el 6% en manos extranjeras; Grecia se ve condenada a tomar préstamo en mercados extranjeros, sirviendo unos intereses que sólo pueden calificarse como usureros. El comisario económico Joaquín Almunia fue cínicamente claro respecto del propósito del plan de "estabilidad" al decir que Grecia necesita "más reformas en las pensiones, en la sanidad y en el mercado de trabajo". Es un desvergonzado intento de aprovechar un problema relativamente pequeño de deuda, a fin de alterar radicalmente los equilibrios de clase y la relación Estado/sociedad en un país conocido por su militancia sindical y la fortaleza de su izquierda radical.

La legitimidad de la Unión Europa se funda en principios de justicia social y de solidaridad. Joseph Stiglitz ha recordado a los europeos esas tradiciones en unas unas páginas recientes, llamando a una emisión de bonos en euros para salvar a Grecia y a otras economías endeudadas. Un paliativo inmediato así haría las veces de un trágico deus ex machina; lo que pasa es que el fantasma neoliberal ha expulsado a dios de la máquina.

Todavía hay un aspecto más preocupante en estos acontecimientos catastróficos. Papandreu resultó elegido hace cuatro meses sobre la base de un programa de redistribución y justicia social. Ahora acaba de aceptar un programa que es exactamente lo contrario. Y eso constituye un ataque radical a la política, y la mejor expresión del odio neoliberal a la democracia. El comisario Almunia aconsejó a los políticos y a la opinión pública de Grecia aceptar las medidas propuestas añadiendo una apenas disimulada amenaza reveladora de la asombrosa idolatrización de los mercados y la fingida naturaleza de la impotencia regulatoria. Pues lo cierto es que los mercados podrían especular con éxito contra los bonos griegos, llevando a cotas insostenibles el costo de los empréstitos, sólo porque la UE ha fijado un irrealista límite del 3% para el déficit presupuestario. El resultado es que la UE empuja a Grecia desde un extremo y el mercado, desde el otro. Es una tormenta perfecta, pero movida por mano humana. Los políticos y los eurócratas han aceptado el papel de jugadores de poca monta en una economía de casino que se declara por encima de los procesos políticos.

La violenta pauperización de las masas, la rampante privatización de los servicios públicos a través de la reducción radical del sector estatal, así como la creciente dependencia de los mercados exteriores en el servicio de la deuda, equivale a una pérdida de soberanía tal, que admite comparación con la de un Estado sometido a ocupación extranjera, y trae consigo una amplia reestructuración de los activos nacionales a favor del capital y una grave crisis de legitimación europea.

Los griegos son un pueblo orgulloso. Han sido masivamente sometidos al bombardeo de los medios de comunicación, del gobierno y de académicos adocenadamente sumisos, a fin de hacerles creer culpables de los fallos de un sistema al que nadie ha votado. En Gran Bretaña estamos ya muy acostumbrados a la retórica del TINA ["No-Hay-Alternativa", por sus siglas en inglés; T.]; pero también sabemos que siempre hay una alternativa. La situación por la que atraviesan los griegos les coloca en primera línea de un ataque en toda regla a los principios europeos de democracia, justicia social y solidaridad, principios que, aunque nunca dejaron de ser un poco retóricos, hoy se hallan quebrados por doquiera. Idealmente, lo que el gobierno griego debería hacer es olvidarse de la falsa ortodoxia que convierte a Grecia en una nación tan poco soberana como Irak y llamar a un frente nacional de resistencia frente al bárbaro ataque. Una iniciativa así movilizaría el orgullo y el sentimiento de injusticia de la nación. Apartaría al nacionalismo griego de su patológica evolución reciente hacia el extremismo derechista y xenofóbico y lo acercaría más a la tradición helénica, que es la de la defensa de la democracia. Islandia convocó un referéndum para decidir sobre la devolución de su deuda; lo mismo debería hacer Grecia.

Pero no es probable, porque el partido gobernante está demasiado comprometido con el viejo clientelismo y el neoliberalismo. La falta de una reacción encabezada por el gobierno aumenta los desafíos para la izquierda griega, una de las más fuertes de Europa. La izquierda tiene la responsabilidad histórica de movilizar a la opinión pública griega contra este tsunami de idiocia e injusticia antidemocráticas. Los griegos han demostrado que saben cómo resistir, desde Antígona hasta la Atenas de diciembre de 2008. Los campesinos ya han bloqueado varias rutas en dirección norte y Bulgaria, obligando a Barroso a amenazar con acciones legales. Se han convocado para el próximo mes huelgas de funcionarios públicos y una huelga general.

La izquierda debe ser capaz, además, de movilizar a la opinión pública europea. Si el ataque a las comunidades mineras y a la NUM [Unión Nacional de Mineros, por sus siglas en inglés; T.] resultó en Gran Bretaña emblemático del primer neoliberalismo, el ataque a Grecia representa el comienzo de su segunda fase. Si Grecia cae, no ofrece duda que los mercados pasarán a atacar a España, Portugal, Italia y Gran Bretaña, y la Comisión Europea vestida con la toga de un coro trágico y lavándose las manos como Poncio Pilatos. Lo que está en juego es el futuro de la democracia y de la Europa social; los griegos (habrá que añadir ya los españoles) deben luchar por todos nosotros.