Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2025-2026

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2025-2026

24/5/20

Cómo afrontar la vida actual (Enseñanzas Teosóficas: 171)



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Autor: Jiddu Krishnamurti
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Las Enseñanzas Teosóficas se publican en este blog cada domingo, desde el
19 de febrero de 2017
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Pedalear la crisis


Ahora que damos más importancia al momento presente y consciente; ahora que hemos constatado que se puede vivir más despacio, tranquilos y despiertos, se nos ha quedado muy grande, muy acelerado el coche. Ahora buscamos otra suerte de brillo más real y menos ficticio, un lustre que no se limite a la chapa. Sabemos que ya no necesitamos de potentes y ostentosos automóviles. Ahora sabemos que lo pequeño, lento y cercano puede ser más hermoso y por lo tanto no hace falta que sigamos pisando a tope el acelerador.

Ahora que estamos revisando el viejo mundo, ahora que estamos pariendo una nueva civilización más verde y solidaria es preciso cuestionar el automóvil, por lo menos tal como lo conocíamos hasta el presente. La industria del automóvil se quiere colocar al comienzo de la cola para recibir subvenciones del Estado y salir de la actual crisis, pero el coche nuevo, aún más potente y veloz, está hoy a la cola de nuestras más perentorias necesidades.

El coche representa la médula de una civilización que hemos dejar atrás. El coche que se renueva cada dos por tres significa la esencia de los valores que de ninguna forma nos pueden acompañar en el futuro: individualismo, consumismo, escaparate, materialismo… Si queremos un futuro sostenible para nosotros/as y las generaciones que ya están gateando, un mañana sin amenaza climática, sin pandemias generadas por la destrucción de la Madre Naturaleza y el consiguiente aumento de las enfermedades infecciosas, tendremos que aprender a pedalear, a hacer más uso del transporte público, a hacer más asequible el coche eléctrico.

El vecino va ahora sólo dos días a trabajar hasta la Wolkswagen en Pamplona. Lo decimos con toda la consideración por las familias que dependen de este emporio. Wolkswagen no debe ser necesariamente el tan mentado motor de la economía navarra, Wolkswagen representa mucho de nuestra resistencia para crear un mundo nuevo, para reciclarnos, para hacer de nuestras vidas algo más propio, creativo y emancipador. Wolkswagen, Mercedes, Toyota… pueden ser un enganche de seguridad, gigantescas naves en las que se refugia nuestro pan, pero también nuestros miedos unidos, los temores a iniciar un nuevo tiempo, una nueva forma de relacionarnos entre nosotros y con cuanto nos rodea. No necesitamos un coche nuevo cada ocho años, necesitamos levantarnos cada mañana sabiendo que podemos hacer algo pequeño, pero realmente hermoso y provechoso para el mundo, algo imbuido de cariño, de nuestra impronta y don particular, algo que no cargue la personalidad de orgullo, el aire de veneno y las piernas de pereza.

Las silentes avenidas saben de nuestros desvariados juegos de juventud. Entonces era preciso levantar el puño bien alto y bien cerrado a lo largo de interminables asfaltos. Otrora competíamos por radicalidad en nuestros postulados revolucionarios, pero con el tiempo hemos constatado que la  radicalidad digna de ser abrazada es la adherida a valores universales, no a ideologías particulares; es la que cuestiona un modelo global sin mañana; la  firmeza a la que sumarnos es aquella que con compasión y amabilidad defiende la Tierra y un futuro sostenible para la humanidad. La  radicalidad que a nuestra edad merece la pena exhibir es áquella que nos cuestiona íntimamente en la psicología frágil, insustancial, perecedera de lo aparente, de lo sin recorrido. 

La llave de un nuevo coche en nuestro bolsillo puede causar efímero gozo, pero a la larga no será difícil comprobar que representa otro obstáculo más para abandonar la cárcel del aparentar y el “tener” y dar los primeros pasos en la ya vital, impostergable y urgente aventura del “ser”.

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Autor: Koldo Aldai (koldo@portaldorado.com)
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23/5/20

Encuentro online con Emilio Carrillo (4 y 18 de junio de 2020): “Prácticas de Vida para ser semillas de la nueva humanidad y vivir con serenidad y consciencia los acontecimientos actuales”



ENCUENTRO MENSUAL ONLINE CON EMILIO CARRILLO: JUNIO 2020

Prácticas de Vida para ser semillas de la nueva humanidad
y vivir con serenidad y consciencia los acontecimientos actuales

Jueves 4 de junio: Conferencia
Jueves 18 de junio: Respuestas a preguntas
Ambos días: Inicio: 19:00 h. Cierre: 21:00 h. (hora de España)

Sinopsis:
La presente crisis sanitaria, social y económica ostenta una enorme envergadura y tendrá secuelas y consecuencias, personales y colectivas, a corto, medio y largo plazo. Es obvio.
Ahora bien, ¿no hay algo en ti que te indica que todo esto -a pesar del miedo, la incertidumbre, el dolor y el sufrimiento que acarrea- es la antesala necesaria para que podamos construir una nueva humanidad más acorde con lo que nuestro corazón anhela y más en sintonía con lo que realmente somos?
Si así lo intuyes, si así lo sientes, debes saber que no estás solo/a, pues somos muchas las personas que lo compartimos y que, con base en ello, queremos ser agentes activos de una genuina transformación que abra las puertas a un mundo nuevo.
A parir de lo cual, surge un interrogante fundamental: ¿cómo hacerlo?; ¿cómo ser semillas de esa nueva humanidad?
Este Encuentro online (4 de junio: conferencia / 18 de junio: respuesta a preguntas) se dirige a contestar un interrogante tan crucial con la propuesta y el examen detallado de una serie de Prácticas de Vida con las que convertirnos, desde nuestra acción en el día a día, en creadores de la nueva humanidad y vivir los actuales acontecimientos con serenidad, confianza y consciencia.

Para obtener el enlace de acceso al Encuentro, en sus dos sesiones, solicitarlo por email al siguiente correo electrónico:
rincondekiko@gmail.com

Aportación: 5 euros para sufragar el alquiler de la plataforma online y otros gastos de gestión y organización de las dos sesiones del Encuentro. 
Esta cantidad se podrá abonar:
+Mediante transferencia bancaria a la "Asociación El Rincón de Kiko", a esta cuenta de Caixa Bank: ES96 2100 7123 01 0200066766
+Por Paypal (acepta tarjetas): paypal.me/elrincondekiko

Ante cualquier duda o para mayor información, escribir al correo electrónico indicado

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22/5/20

Nueva Humanidad, por Emilio Carrillo



Vídeo (duración: 01:12:52) de la entrevista realizada a Emilio Carrillo para One Size Academy, el 8 de mayo de 2020, con el título Nueva humanidad.

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Informe VIII (III Parte). Deéelij. Encarnar y descarnar: una sencilla complejidad


             El todo vale, pudo valer mientras reaccionabas desde la Particularidad desconectada de la Singularidad, pero lo negativo de ello, es eso tan conocido como lo de que toda acción tiene una reacción; pues si la das, te la llevas puesta, de una u otra forma, más pronto o más tarde, pero la vida te la devuelve; y esto no es el karma. Y sobre lo que es el karma, ya lo dije antes, pero mejor acudir a lo explicado en la sección “el olvido” del libro “el Ser sin dios”.  
Distinto es que comprendamos que, en esos momentos de desconexión de la Singularidad, ejercimos aquellos pactos de almas que asumimos antes de nacer, pero que ahora puedes anularlos si obras en libertad desde tu Singularidad. Ten en cuenta, que todas aquellas circunstancias que puedes llamar dolorosas, duras e incluso traumáticas, fueron ejercidas desde pactos de almas, y que quien accionó aquellas acciones, lo hacía en obediencia a esos pactos. Por tanto, si no tienes necesidad de seguir aprendiendo a base de palos, puedes conectarte a la Singularidad, desechando los comportamientos semi-consciente e inconsciente que la Particularidad aprendió y ejecutó cuando estaba desconectada de la Singularidad. Es fácil, las herramientas te las he dejado explicadas, pero los deberes no los puedo hacer por ti. No lo olvides: decidiste encarnar, realizaste pactos de almas con tus allegados, con las personas que más han estado presentes en tu vida de una u otra forma, para ir aprendiendo aquello que querías aprender, pero ya puedes desconectar todos esos pactos; y esto depende de ti, yo no puedo hacerlo en tu nombre.
            Otro matiz, a considerar, es que cada noche, al dormir, tenemos contacto con nuestro Guía, con quien repasamos el día y enmendamos lo necesario para el día siguiente. Por ello, se trata de que al ir a dormir, solicites a tu Guía que te ayude a reconectar para siempre la Particularidad a la Singularidad, hazlo, funciona. Pese a ello, esto lo ampliamos en Informe X.
            ¿Visto lo que es el viaje por la vida? No es necesario ampliar más, insisto: las herramientas y conocimientos los he dejado escritos, sólo has de tomarlos y ponerlos en acción, y si quieres consulta lo que no pilles, veré cómo echarte una mano. Y visto esto, pasemos a un punto crucial: el desapego. Pues si conseguimos el desapego de todo lo que se va a mencionar, (1) la vida va a ser magnífica, y (2) el descarnar será sencillo, fácil y rápido por el Astral. Aunque no te hará falta esto del descarnar si asciendes a 5D.


            El desapego absoluto en una vida de 3D

            ¿Qué es eso del apego aprendido en esta vida de 3D? Aquí va el listado:
Pues el apego a lo material (lo que es mío y lo que no lo es), el apego a lo sentimental/emocional (seres queridos), el apego a la compañía (no saber estar solos –sentimiento de abandono, rechazo y ridiculez), el apego a los resultados (a conseguir aprobación), el apego a la identificación, (al yo físico), el apego a la pertenencia (de lo que me pertenece y a lo que pertenezco), el apego al rescate o salvación (uno no es suficiente, no es válido), el apego a la culpabilidad (en vez de tomar responsabilidad), el apego a las expectativas (la ciega fe y/o esperanza baldía), el apego a la razón (el reforzamiento del ego, el ser importante), el apego a los sistemas de creencias (ideas no propias e indefendibles), el apego a cambiar el mundo (marcar la diferencia sobre los demás), el apego al legado (a no ser olvidado, ser alguien para los demás), el apego a la vida, a sobrevivir como sea, pero que, en síntesis, es el miedo a la muerte. Este quizá, el más difícil de conseguir, pues implica confianza absoluta no ya en tu Singularidad, sino en la Totalidad; abandono absoluto a su plan, que es el tuyo desde la Singularidad.
Así que una vez perfilados los apegos que, siempre, producen miedo, veamos cómo proceder al desapego, y volvernos totalmente libres y reconectado con la propia Singularidad. Pero que conste: tras todo ese apego, no sólo hay miedo a perder la cuestión a la que la Particularidad se apega, sino que tras todo ello lo que podrás notar es el miedo concreto al abandono, a sentirse solo, aislado, sin apoyo, en resumen: a no ser nada. Pero lo que hay en ese no ser nada, es miedo a que uno no ES algo, cuando uno (fractal divino) lo es Todo en el TODO (NO FÍSICO), y fuera del Todo en el todo físico.

El desapego a lo material
Esto es de lo más fácil de desprenderse; y he dicho desprenderse, que para el caso es lo mismo que desapegarse. Date cuenta que cuando mueres no te llevas nada de este mundo. Todo lo que hayas atesorado, como mucho, puedes pasarlo a otras personas, pero nada es tuyo, aunque un papel lo diga, sólo usas de lo físico para tus experiencias, y lo físico se queda en lo físico cuando partes a lo NO FÍSICO. Nada es tuyo como para poder transportarlo a lo NO FÍSICO. A lo NO FÍSICO solo te llevas las experiencias, así que atesora experiencias; y si te es posible, disfrutándolas. El resto se queda aquí, así que sufrir por perder, en cualquier momento, todo aquello que hayas conseguido, almacenado, comprado, te hayan donado e incluso regalado, es sólo un tremendo desgaste energético-emocional. Solo son cosas que hoy están y mañana puede que no. Compruébalo, de seguro habrás perdido cosas, y habrás padecido en la pérdida material, pero es absurdo sufrir por eso. Luego, con el tiempo atesoras otras nuevas y vuelves a lo mismo. Todo lo material puede desaparecer en cualquier instante, así que usa lo que tengas, pero sin aferrarte a ello. Aferrarse implica sufrir.
Todo empieza desde pequeño. Recuerda aquello que aprendiste de peque, aquello de “esto es mío”. Cuando aprendemos que algo es mío, se empieza el apego a algo, por el simple hecho de ser mío, de que lo tengo yo y no otra persona. Y cuando deseas lo que no tienes y que además lo tiene otra persona, más apego desarrollas a lo que no consigues o no tienes, e incluso no tendrás. Así que mejor irse haciendo a la idea de que lo que tienes lo puedes disfrutar hasta que no te haga falta, se rompa o desaparezca, y dejar que cada cual disfrute de lo que tenga, aunque no lo tengas tú.  No obstante, hay un detalle en esto del apego a lo material, y es no tratarlo como una posesión, sino como algo a usar mientras que está a tu disposición en eso del tener cosas que son útiles para el desarrollo de tu encarnación.

El desapego a lo sentimental/emocional
       Desde pequeño nos han ido inculcando una serie de factores, y uno de ellos, porque así lo aprendieron nuestros padres, es que nos enseñaron a ser dependientes, en especial a lo sentimental; en especial dependientes sentimental y emocionalmente de ellos y en concreto de la familia. Cuando resulta que el mejor aprendizaje, al respecto, que nos pueden regalar nuestros padres es enseñarnos a que seamos independientes en todos los ámbitos, incluso en el sentimental y/o emocional. Esto no quiere decir que nos enseñen a no quererlos o amarlos, y por ende a los seres allegados, NO. Se trata de que nos enseñen que pese a lo que pese o pase, hemos de saber poder prescindir del lastre que supone no saber soltar el apego afectivo a aquellos que se van de nuestro lado por la causa que sea, y no me refiero sólo al hecho de irse por fallecimiento, que también.  
Sé que esto es complejo, y corro el riesgo de no explicarme, y pese a que lo consiga, de no ser entendido. Se trata de que entendamos que la vida de cada cual puede ir por el lado que cada cual quiera tomar, y que no ha de ser por el lado que uno tome. Quiere decir esto que, pese a que un familiar se convierta a una religión distinta, a un partido contrario, decida no casarse, no bautizar a sus hijos, sean estos sencillos ejemplos, no hemos de padecer por el ejercicio de la toma de posiciones de los demás, sino que se ha de comprender que cada cual toma su parte como quiere o puede, y que en ello no hemos de padecer por lo que le suceda a cada quien; no se trata de dejar de amarlos, sino que amándolos al dejarlos ser como quieran o puedan, no suframos por sus acciones. Hemos de aprender a soltar el lastre de sentimientos ante las circunstancias que cada cual opte o en la que caiga.
Si un ser querido decide no saber más de uno, pues bien, se acepta, y al acto siguiente dejo de padecer sufrimiento porque alguien no quiera saber más de mí, sea éste un ejemplo. Si conseguimos aprender que cada ser querido puede ir a donde quiera y como quiera independientemente de cómo fue inculcado, no sufrimos por ello. Por igual, si un ser querido fallece, se ha de aprender a soltar, dejarlo ir, a sabiendas de que no se le pierde, más bien es al contrario, estará más pendiente de uno desde el otro barrio. Pero si llegamos a entender que nuestros hijos pueden hacer lo que quieran sin que ello sea lo que se les haya inculcado, soltamos el lazo del sentimentalismo barato dejándolos ir en la dirección que tomen.
            Se ha de saber soltar el lastre de los sentimientos ante el ejercicio de la toma de posición de los seres que se quieren, de lo contrario se padece mucho.
            Más rotundo soy: si un ser querido decide hacer o ir por una senda que es absolutamente contraria a la que tomaríamos en primera instancia, hemos de aprender a soltar, a dejar ir, y en ello, a no sufrir. Cada alma decide lo que quiere antes de nacer, así que eso es lo que hay que aceptar, acatar, soltar y dejar ir, sin sentimentalismos. Lo que no se quiere decir en ningún momento, es que no ames a alguien o dejes de hacerlo porque tome un camino distinto, sino que haga lo que haga, no sufras pese a que le sigas amando.
            Soltar lo sentimental, siguiendo amando a alguien, aunque a uno no le guste, es un desapego no fácil de ejecutar, pero es viable.

            El desapego a la compañía
            Tenemos la falsa idea de que si estamos solos no podremos vivir en paz, que esa no es forma de vida, que no estamos completos, que hemos de relacionarnos dado que somos humanos…; y para ello tendemos a la compañía de alguien por el solo hecho de estar acompañados, aunque es más bien por el hecho de no estar solos; por el miedo que supone estar solo. Así que lo que hay que plantearse aquí es ¿qué personas están en mi vida por el hecho de no sentirme en soledad, en quién o quiénes me refugio, sea como sea, para no sentirme solo? Cuando resuelvas esta cuestión, queda soltar las compañías que mantienes, como puedes, en este sentido, o darles un sentido a estas compañías que no sea el de estar a su lado, o más bien al tuyo, por evitar la soledad. De lo contrario estarás apegado a compañías por no estar solo, y ésta no es una maravillosa razón para tener compañía.
            Muchas veces, nos unimos a una pareja sólo para no estar en soledad; lo he visto muchas veces, tantas que cansa el hecho de volver a escucharlo otra vez. Así que, si aprendes a vivir solo sin sentirte en soledad, has resuelto la mayor carencia aprendida en esta vida, y entonces podrás tener compañías a tu lado porque no pretendes paliar nada con esas compañías, sino disfrutar con esas compañías.

            El desapego a los resultados
            ¿Cuántas veces realizamos algo buscando la aprobación de los demás, la medallita? Pues si te dedicas a realizar, lo que sea que más te guste o quieras realizar sin buscar en la consecución del objetivo, como causa prima, que se obtenga un beneplácito por parte de los demás, te has desapegado al resultado de todo lo que desarrolles en esta vida. Es algo así como dice el refrán: haz el bien y no mires a quién. Sencillamente, sé tú, sin buscar aprobación, sin querer obtener medallitas, aunque en lo que hagas (si es tu propósito de vida), sea conseguir salvar al mundo de las huestes negras, que si lo consigues y llegan aplausos, pues perfecto; como si no llega e incluso lo que sí llega es desaprobación, pues también perfecto. Sé tú, sin buscar nada que conseguir en tu forma de ser e incluso de hacer. Sencillamente, sé tú sin querer conseguir más que el resultado de tu acción en ti y la aprobación propia.  Si no lo consigues, estás apegado a aquello de (1) el qué dirán o (2), del quedar bien, y estas dos pautas son de una Particularidad desconectada de la Singularidad, así que la advertencia queda expuesta.

            El desapego al yo físico
            Esto es fácil de ver, por lo menos para mí. Yo no soy el nombre físico que pusieron a un cuerpo físico, ni siquiera soy ese cuerpo físico que sólo es un envoltorio o disfraz que ocupo para esta opereta mundial. No soy el DNI, no soy el carnet de tal equipo de fútbol, no soy nada de aquello con lo que me identifican, los demás, aquí en lo físico. Cualquier identificación con lo físico es sólo eso, algo físico, y en esencia no soy nada físico, sino lo que da vida a lo físico.
            Cuando me enojo porque tildan mi físico, ya me he identificado con el yo físico y me he perdido en eso, cuando eso (lo físico), ya lo he dicho, no soy yo en esencia. El yo físico es como un uniforme, y no soy el uniforme, sino quien se pone el uniforme. Porque lleves una bata blanca ¿eres médico? No, sólo te has puesto una bata blanca con la que te identificas o te identifican, pero eso es lo físico. Así que si cuelgas la bata en el perchero ¿quién Eres?

            El desapego a la pertenencia
            En este desapego me remito a lo desarrollado en el título “Impertenencia” de mi libro “Alas sin plumas”. Sólo añado a este particular, lo siguiente: a nada pertenezco y nada me pertenece.

            El desapego al rescate o a ser salvado
            Esto es algo muy asentado y bien adoctrinado. ¿Recuerdas aquello de que Cristo vino a salvarnos? Yo me pregunté, de pequeño, ¿salvarnos de qué y de quién, de Dios? Me dijeron que vino a rescatarnos del pecado original que supuestamente cometieron una pareja (Adán y Eva). Y claro, ese pequeño veía absurdo que uno tuviera que pagar por algo que había hecho, supuestamente, según el falso libro de un dios vengador, llamado biblia, dos personas, que supuestamente existieron ni se sabe cuándo. Sea como fuere, tenemos arraigado eso de que nos han de salvar. Como la gilipollez de que los ET han de venir a salvaros con sus naves, como se vendió a la humanidad en 21/12/2012.  
Nos han reiterado que, por uno mismo, uno mismo no puede salvarse. Es lo que proclama cualquier religión, es lo que te enseñan los políticos, que por ti mismo no sabes vivir y que alguien ha de gobernarte para que no lo estropees todo, y que algo externo a ti está ahí para salvarte de ti mismo: ellos, los polititontos. A día de hoy, la palabra rescate está muy en vigor, pues los países han de ser rescatados por algo externo a ellos cuando la han pifiado. Solo respóndete a la siguiente pregunta y posiblemente te hayas desapegado de esto del rescate: si eres un fractal divino, que en definitiva es Dios ¿quién ha de salvar o rescatar a Dios?
            Pese a lo mencionado, os recuerdo que el ser humano, en su proceso ascensional, es el rescate de las demás razas externas a este planeta que en sus momentos quedaron atascadas en sus procesos de evolución espiritual, y por ello pusieron aquí al ser humano, para que los rescatasen a ellos tras el ascenso a 5D de los seres humanos con alma. Así que nadie ha de venir a rescatarnos cuando hemos llegamos aquí a rescatar a todas las demás razas. Recuerda aquello que ya mencioné por primera y no única en “¡Ascensión a 5ª Dimensión?  IV Parte de XII”) sobre que somos la Infantería Divina. Así que procura enorgullecerte de que has venido a rescatar, no a ser rescatado, tú eres el héroe de esta película. DIGNIFÍCATE de una vez. Olvídate ya de ningún rescate o salvación; si eres un fractal divino, ya estás a salvo, eres la misma Divinidad, pero encarnado en una fisicalidad.

            El desapego a la culpabilidad
            La culpabilidad implica daño. El daño sólo lo puede repercutir una Particularidad desconectada de su Singularidad. Así que cuando se hizo daño, lo hizo la Particularidad semi-consciente o inconsciente del hecho que repercutía. Además, era parte de un pacto de almas; por ello, ahora que has conectado la Particularidad a la Singularidad o viceversa, como gustes, sólo has de ser responsable de tu obrar; obrar que parte de la Singularidad que siempre se muestra desde el Amor Incondicional con buen trato a los demás; por tanto, ¿dónde está la culpabilidad si daño no realizas siendo Amor Incondicional dejando ser todo tal y cómo es?
            Si cargas culpabilidad, vas a engancharte con la puerta de la muerte, ¡ojo!, así que libérate de esto que te aferra a este mundo para poder dar el salto limpio a lo NO FÍSICO, o te vas a quedar algo atascado en el Astral. Sólo eres responsable de ti al obrar desde la Singularidad, y la Singularidad al ser Amor Incondicional no realiza daño; distinto es lo que sienta una Particularidad desconectada de su Singularidad ante el obrar Incondicional de una Singularidad obrando en Amor Incondicional, que normalmente no lo podrá comprender.
El sentimiento de culpabilidad es asumido por una Particularidad desconectada de su Singularidad, que quede muy claro.

            El desapego a las expectativas
            ¿La esperanza es lo último que se pierde? Pues lo primero que tiré a la basura fue la esperanza. No espero nada de nadie ni de nada; esta es la pauta para liberarse de esto de las expectativas. Sólo confío (sin esperanzas) en la Totalidad, y listo. ¿Qué más expectativas en asuntos que ni sabes cómo van a ser o resultar? O confías en plenitud, o te quedas atrofiado en la espera baldía de algo que no sabes si llega o no, sucede o no, y esas expectativas falsas te arrojan en un consumirte en el sufrimiento desesperado.  Ya sabes: si esperas, desesperas.

            El desapego a la razón
            Esto es tremendamente sencillo de desapegarse, sólo respóndete a la siguiente pregunta: ¿por qué pelearse, luchar, enojarse, entrar en conflicto con quien sea, o lo que sea, por conseguir que te den la razón cuando ya sabes que la tienes? La respuesta es tuya, pero advierto que esto del apego a la razón se soporta en los sistemas de creencias que es lo siguiente a desapegarse. ¿Qué voy a discutir contigo si sé que tengo la razón? ¡Anda ya!, estás listo.

            El desapego a los sistemas de creencias
            Mira que he escrito veces anteriores sobre esto, así que a lo anterior me remito. Pese a ello, apunto alguna cosilla más: cuando tu única creencia se transforme en tu única certeza de que Eres Amor Incondicional dejando ser a todo y a todos los demás, ¿qué otra creencia sin certeza te atenaza? Pues una creencia sin certeza es lo que te impide razonar y entender.
            Cuando alguien, por ejemplo, te dijo de leer tal artículo, libro o visualizar tal video, y tú de entrada dijiste es imposible sin haberlo cotejado, leído, visualizado… ¿Sabes lo que le estabas diciendo, desde tus sistemas de creencias que te creaban un imposible que no fuera acorde a tus sistemas de creencias? Pues le estabas diciendo que era un mentiroso; que pretendía engañarte; mentirte; manipularte; llevarte al huerto. Cuando en verdad, sólo te estaba ofreciendo la posibilidad de encontrar un posible a tus imposibles desde tus sistemas de creencias. Pero al mismo tiempo es una prueba de falta de confianza en alguien a quien aprecias, pues no confías en lo que te ofrece.
            Cuando has manifestado lo que sabías, con certeza, con evidencias, con pruebas, y alguien te dijo que eso era imposible, lo que has recibido es el desprecio, y todo porque el otro, desde sus creencias, no puede posibilitar un ápice de lógica a tu certeza. Sí, sé que muchos han aguantado, soportado, otros hemos aceptado, que cuando manifestábamos algo real y contrastado, lo que se evidencia es esa oposición de imposibilidad, lo que nos decían es que éramos unos mentirosos además de que estábamos locos. Así que fíjate lo que puede causar un sistema de creencia no asentado en la certeza: la descalificación de otra persona, lo que muestra una tremenda falta de empatía; y, por supuesto, evidencia una Particularidad desconectada de su Singularidad.

            El desapego a cambiar el mundo
            Te aseguro que yo no fui de las almas que decidieron venir a cambiar el mundo, y muy posiblemente tampoco tú. El mundo, que es el recipiente al que da vida una Esencia encarnada, es quien tiene ese proyecto, esa misión, esa decisión. Tú y yo, usamos este soporte ofrecido para experimentar, no para enajenarnos en cambiar a una Esencia encarnada en el planeta Tierra. ¿Qué no se entendió de que el Amor Incondicional es dejar ser a los demás sin ponerle condiciones? Pues deja ser a este mundo como quiera ser, no pretendas cambiarlo, pues no lo estarías aceptando como es, lo estarías criticando. Déjale ser, que el Ser que habita este planeta sabe dónde quiere ir, déjale ir; no te obstines en cambiarlo. Acepta el cambio que el mundo, desde una Esencia encarnada, ofrece; que sobradamente sabe esa Esencia qué quiere realizar. Sólo acepta, y déjate fluir en sus acontecimientos.

            El desapego al legado
            Esto es efímero, así que cuestiónate lo siguiente: en el instante que ya estés muerto, ¿qué importancia tendría lo que hayas hecho en este mundo si ya no estás en este mundo? ¿Qué sentido querer figurar en los anales de la historia si la historia la pueden cambiar, modificar, tergiversar y ocultar cuando y cuanto quieran los que estén en este mundo? ¿Para qué dejar algo si ya lo Eres TODO? Lo que cuenta no es lo que dejas, sino lo que te llevas.
           
            El desapego a la vida
            Parece que Alejandro Dumas dejó escrito lo siguiente: “uno está preparado para morir cuando todo su equipaje cabe en su corazón”.
            ¿A qué te aferras de este mundo? Te lo digo, a cualquiera apego de los descritos anteriormente, pues aún no conseguiste el desapego de eso anterior. Pero aquí, en el desapego a la vida, hay que incluir que es el miedo a la muerte, el miedo a no saber qué hay detrás de la muerte, aunque te lo hayan contado y probado, es lo que te hace apegarte a la vida, cuando TÚ ERES LA VIDA, y la muerte no es más que la puerta de la vida a la VIDA. Esto, en concreto, lo aprendieron de forma genial quienes tuvieron una experiencia cercana a la muerte (ECM), y yo tuve cinco.
            Cuando te hayas desapegado de la vida, incluso a eso que se dice de “tu vida”, estás listo para partir limpiamente. De no hacerlo, te puedes ver atascado en el picaporte de la puerta de la muerte, y eso lo veremos en el descarnar. O matas a la muerte, o la muerte te atrapa en vida. O vives sin miedo a todo lo que supone la muerte, o ya estás muerto en vida. O vives, o sobrevives; y sobrevivir es a lo que se dedican los sin alma y las Particularidades desconectadas de sus Singularidades.
            Y por si de algo sirve, dejo aquí este poema sobre la muerte:

Ando preparado /Acecho a la hermana:/la muerte.
Ella Perseguíame /Sus pasos asustaban /Corrí tras el tiempo.
Lo alcancé / Y rebasé / Ella, ahora, / Se aleja de mi /
¿Te asusto Muert? / ¡Piérdete, escóndete!/ ¡Que ya te poseí!
Vencí al tiempo / Es mi esclavo / Mi ruiseñor
Yo su amo / él, el cautivo. / La eternidad /es mi dueña.
En cada esquina / se esconde / se disfraza y oculta.
Y se expande / El tiempo, acaricia mis soplidos / El espacio, se diluye.
Estático los ahogué / Con ellos acabé/ Y sin sentido los dejé
Adiós muerte, corre, vuela, piérdete / Compra el billete del tiempo.
Y galopa en el espacio / Que eterno fui /Y eterno seré.
Adiós muerte /Muérete.
Piérdete /Sólo eres mentira /Borrón en la eternidad.
Gloria de los muertos / Bandera de poderosos / Miedo de miedosos.
Piérdete / Muérete / Por siempre, muerte

¿Visto hasta aquí? Pues en resumen esto es el transitar por la vida, y en especial el viaje por la vida es el sumatorio de apegos de una Particularidad desconectada de su Singularidad. Y así, hasta que llega el momento de descarnar, si es que estás listo para descarnar en cualquier momento. ¿Preparado para descarnar, o aún estás apegado a la vida?    

Nota: Como Informe VIII posee 32 páginas, se ha tenido que dividir en cuatro partes para su publicación. Quien lo quiera completo que lo solicite.
            Nota 2: Siempre digo que no me creas en los más mínimo.
            Nota 3: En este informe me dirijo, en especial, a los que tienen conectada su Particularidad a su Singularidad y no sé si llegan al 10% del 20% de Almados.

            ¿¿¿¿….????  deeelij@gmail.com

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21/5/20

Los juicios: ¿qué nos muestran?


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Fuente: https://sergiomarina.com/

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Puntos de luz


La vida, tal cual la concebimos en este planeta, se da en parte por un equilibrio concreto entre la energía que emana de la Tierra y la que recibimos del resto del Universo.

En la mayoría de la superficie terrestre nuestras células funcionan con normalidad. No obstante, hay zonas concretas de nuestro planeta que emiten una energía muy elevada y otras zonas que pueden llegar a drenar nuestra propia energía.

En muchas zonas de energía elevada se han construido catedrales y demás edificios o monumentos que facilitan la toma de consciencia espiritual. En esos enclaves, nuestras células vibran con tanta intensidad que nos permite sentir más Luz; más lucidez.
Por el contrario, a las zonas que drenan nuestra energía, no se les ha dedicado la misma atención y existen muchas viviendas y bloques de edificios que se han construido sobre lugares en los que cuesta descansar y donde nuestras células y ritmos biológicos requieren de esfuerzo para un funcionamiento armónico.

Tanto los lugares con exceso de vibración como aquellos que debilitan la nuestra, no son aptos para vivir porque, entre otras razones, distorsionan nuestra lucidez y nuestra experiencia humana.
Los lugares que drenan nuestra energía drenan también nuestra integridad y, tanto nuestra vibración como nuestra lucidez, pueden bajar hasta el punto de perder el sentido de estar aquí y desear irnos.
De una forma diferente, los lugares con exceso de luz, pueden generar un efecto parecido. Estar tiempo continuado en ellos lleva a nuestra vibración y luz interna a un nivel tan alto, que podemos llegar a menospreciar la vida y la materia. Cuando se alcanza ese grado, se puede llegar a desear transcender esta experiencia sin experimentar lo que realmente hemos venido a vivir.

Lo mejor, como en todo, es optar por el equilibrio.

No es casual ver a personas que eligen vivir en lugares débiles. Cuando se dedica tiempo a conocerlas es fácil ver cómo han normalizado el esfuerzo y la dificultad en su vida. Lo tienen tan integrado, que vivir en un entorno hostil, no les supone una diferencia respecto a cómo se viven a sí mismas.
Tampoco es casual que personas que desean sobrevolar, sin "mancharse los pies de barro", esta experiencia material, opten por elegir pasar el mayor tiempo posible en templos o averiguando cómo crear uno en su propia casa.

Por muy densa que parezca, la materia está hecha de millones de puntos de luz. Nuestra consciencia es la que le da sentido. Cuidar nuestro equilibrio interior y exterior nos garantiza la luz necesaria para acceder a uno de los recursos más necesarios en esta experiencia; el discernimiento.

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Autor: Andrés Tarazona (andres@andrestarazona.com)
Todos los jueves, desde el 7 de noviembre de 2019, Andrés comparte en este blog una serie de publicaciones centradas
en el Diseño Sentidointeriorismo y diseño consciente de viviendas, comercios y empresas que mejoran la calidad de vida. 
Todas están a tu disposición de manera gratuita a traves del e-book Habitar, al que puedes acceder a través de este enlace:
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20/5/20

"Vivir con consciencia los acontecimientos actuales", por Emilio Carrillo


https://www.youtube.com/watch?v=Kw4fjcttURw&feature=youtu.be

Vídeo (duración: 00:57:43) de la conferencia compartida por Emilio Carrillo en el II Congreso Jornadas Despierta (online), el 9 de mayo de 2020, titulada Vivir con consciencia los acontecimientos actuales. Se aborda en ella, a través de una decena de ejemplos y metáforas muy sencillos de entender, la enorme entidad y envergadura del momento presente tanto desde un punto de vista personal como colectivo.

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Todo fue puesto bajo el cielo


Y decía:

—Durante mucho tiempo se ha dicho: tomad el trigo y recogerlo con esmero, porque, de él, sale el pan que os alimenta; mas tomad los espinos y juntadlos para llevarlos al fuego, porque no os dan alimento y os roban el jugo de la tierra.

»Y yo os diría: aun los espinos que veis al lado de los caminos o en los campos para algo sirven, y cuando los echáis al fuego, con ellos quemáis vuestra ignorancia, porque todo fue puesto bajo el cielo para algo, pero es más fácil decir esto no sirve que ahondar en sus últimos secretos.

»Mirad las montañas heladas donde apenas si crecen los arbustos, y viven tan sólo la víbora y el alacrán. Ellas, no deseando nada para sí, toman las lluvias y aunándolas con los pliegues de sus faldas, las dejan ir por sus laderas para fertilizar los valles y hacerlos florecer.

»Ellas no desean nada porque están arriba, y el mar lo recoge todo porque está abajo. Así, el más humilde de los hombres ha de estar lleno como el mar, y para ello ha de bajarse al resto de los hombres, y vacío como las montañas, porque de esta forma de él beberán muchos hombres.

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Autor: Cayetano Arroyo
Fuente: Diálogos con Abul Beka (Editorial Sirio)
Nota: En homenaje a la memoria de Cayetano Arroyo y Vicente Pérez Moreno,
un texto extraído de los Diálogos de Abul Beka se publica en este blog todos los
miércoles desde el 4 de octubre de 2017.
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19/5/20

¿Milagrosa vacuna?


La carrera está abierta, pero no sabemos dónde nos llevará. Laboratorios de todo el mundo corren desesperadamente tras esa vacuna milagrosa, pero el verdadero milagro consistiría quizás en detener nuestros pasos colectivos y pulsar un "pause" serio y responsable; sería empezar a tomar profunda conciencia de en qué hemos errado.

La solución final a la pandemia planetaria no puede ser el pincho en vena. Ha de tener más que ver con mirarnos a nosotros mismos, sincerarnos y observar de qué forma hemos conculcado las Leyes Naturales. Tiene que ver más con la exploración de una nueva vida en armonía con los Reinos animal, vegetal, mineral, por supuesto humano que nos rodean. Necesitamos que alguien nos hable de unos temores que minan salud, paz y mañana, que algún “influencer” glose la “vacuna” gratuita y sin ningún efecto secundario que representa el contacto con el sol, el agua y el aire, sugiera unos hábitos naturales que nos cargan de defensas.

No cuestionaremos que el maletín con la nueva vacuna contra el coronavirus llegue a la Residencia de ancianos, pero no perdamos la oportunidad que el tan denostado y ya acorralado bichito nos ha traído para cuestionar una civilización que mucho destruye la Madre Naturaleza. El parche, la vacuna, nos puede confundir; nos puede dar a entender que representa la solución definitiva y así dar más cuerda a un modelo sin futuro alguno. Nos puede engañar haciéndonos olvidar la raíz del problema. Las soluciones fáciles raramente son las definitivas. Demasiado a menudo el milagro elude responsabilidades.  A la ciencia tampoco se la puede dejar sola en el reto de superación de la pandemia. Ha de ir de la mano de la ética planetaria. 

La palabra vacuna debiera ser despojada de su hálito divino, no debiera tener ninguna connotación mágica. No puede ser freno a la revolución verde y solidara pendiente, refugio de nuestros errores, excusa para eludir las grandes transformaciones que hemos de llevar a cabo. El antídoto sólo no basta. Es preciso remontar al mundo de las causas. Depositar toda la esperanza en la tentadora vacuna es engañarnos a nosotros mismos, pues de esa forma eludiremos reparar en el verdadero origen de la crisis: las enfermedades infecciosas se multiplican con la destrucción de la Naturaleza.

No somos radicales anti toda vacuna, somos firmes anti-amnesia que no queremos olvidar cómo empezó todo esto. No podemos huir de apaño en apaño, eludiendo las grandes cuestiones que va generando nuestro paradigma insostenible, en demasiada medida individualista, materialista y depredador de la Vida y sus Reinos. Una civilización que va despistada de pincho en pincho, de parche en parche no dará con su anhelada salud, merecido bienestar y definitiva armonía; no encontrará su superior destino.

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Autor: Koldo Aldai (koldo@portaldorado.com)
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El esfuerzo, ¿hasta cuándo?



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