14/11/09

Libro del Conocimiento

Conforme a la agenda divulgada en este Blog (entrada Noviembre 2009: Conferencias, intervenciones y actividades públicas, del día 1 del corriente), esta tarde asisto a una reunión del Grupo Focal en Sevilla del Libro del Conocimiento. Podéis encontrar información sobre el mismo en el enlace: http://www.librodelconocimiento.com/

Los encuentros se celebran todos los sábados, siempre a partir de las 18:30 (ver entrada referida para más información) y duran unas dos horas y media. En cada uno se lee y comenta entre los presentes un fascículo (capítulo) de los 62 (55 como tal y 7 suplementos) que conforman el texto.

No asisto a las reuniones todas las semanas, sino aproximadamente una vez al mes, aunque tengo el Libro en casa y de vez en cuando lo repaso. Hay que reconocer que su lectura no siempre es sencilla, pues usa un lenguaje denso y, sobre todo al principio de acercarse a él, resultan extraños tanto el estilo narrativo como su particular argot, con expresiones y términos que son exclusivos y singulares de la obra.

Además, el sistema utilizado para su redacción (lo llaman Técnica de “Luz-Fotón-Ciclón”) logra que la lectura origine hacia el que la realiza una corriente de energía –os aseguro que es así, lo he podido comprobar en mí mismo- que, cuando no se canaliza interiormente de manera consciente, produce rechazo y somnolencia. Esta misma técnica posibilita también que no todo el mundo extraiga del Libro del Conocimiento informaciones o conclusiones similares, sino cada cual las suyas en función de su propio nivel consciencial.

Como ya he expresado en este Blog, personalmente -utilizando una expresión sacada de la obra-, no tengo ni Nombres ni Símbolos, pues sé que Yo Soy la divinidad –al igual que Tú- y tanto da que la denominemos Dios, Alá, Todo,… o que nos acerquemos a ella por medio de la Cruz o de cualquier otro signo. Tampoco me identifico con ningún nivel de consciencia, aunque desde la Unidad, con Amor y Compasión, actuó adoptando en el plano humano el que sea útil a mi interlocutor para su crecimiento y evolución. Y actuando así he constatado que son muchos los caminos que llevan a Roma y que es precisamente el Amor (r-o-m-a; a-m-o-r) lo que permite al ser humano romper su cáscara, eliminar sus capas materiales, para que emerja su Esencia, su Luz Divina –“Tú eres un globo del Universo; cuantas más capas deshagas, más fluirás en Tú Esencia”, afirma el texto-.

Por ello, no puedo aconsejar el Libro del Conocimiento como la única vía válida de crecimiento. Pero sí como un instrumento útil para muchos Buscadores y para que su Búsqueda no se dirija hacia nuevos horizontes (nuevos saberes, nuevas técnicas, nuevas experiencias,…), sino hacia el descubrimiento y expansión de la propia Esencia.

Es momento de dejar de buscar fuera lo que tenemos dentro, lo que realmente Somos; es momento –Periodo de Sinceridad, lo califica el Libro- de dejar que hable la Esencia.

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