17/11/09

La Nube del No-Saber: Orientación Particular (LXXI)

La Nube del No-Saber y El Libro de la Orientación Particular son obras escritas en inglés por un autor anónimo del siglo XIV. A medida que las leo y medito, escribo y cuelgo en el Blog estas Variaciones sobre las mismas, respetando sus respectivas estructuras, lo que supone un total de 99 breves capítulos (fecha de publicación del primero: 20/07/09)

Algunos creen que la contemplación es una experiencia tan difícil que ningún ser humano puede lograrla sin una gran lucha y que sólo raras veces se goza de ella en los momentos de éxtasis llamados raptos. Contestaré a estas personas lo mejor que pueda.

La verdad es que nuestro Yo Verdadero, en su sabiduría, determina el curso y el carácter de la dirección contemplativa de cada uno. Es cierto que algunas personas no llegan a la contemplación sin pasar por un largo y difícil proceso espiritual; y, aun entonces, sólo raras veces conocen su perfección en la delicia del éxtasis llamado rapto. Hay otros, sin embargo, tan transformados espiritualmente por la gracia, que han llegado a una intimidad tan grande con la divinidad que parecen poder estar en profundo avistamiento; o volver a él cuando quieren, aun en medio de su rutina diaria, ya estén sentados, de pie, caminando o de rodillas. Se las arreglan para mantener el pleno control y uso de sus facultades físicas y espirituales en todo momento, no sin alguna dificultad quizá, pero no mucha.

En Moisés tenemos un tipo de contemplativo de la primera clase; y en Aarón uno de la segunda. El Arca de la Alianza representa la gracia de la contemplación. Y las personas cuya vida estuvo a ella más vinculada (como refiere la historia) representan a los llamados a la contemplación. Hablando con más propiedad, el Arca simboliza los dones de la contemplación, pues así como el Arca contenía todas las joyas y tesoros del templo, de la misma manera este pequeño amor dirigido hacia Dios en la nube del no-saber contiene todas las virtudes del espíritu humano, que, como sabemos, es el templo de la divinidad.

Antes de que le fuera dado contemplar el Arca y recibiera su diseño, Moisés tuvo que subir el largo y penoso sendero de la montaña y morar en ella rodeado por una oscura nube durante seis días. Al séptimo día, Yahvé le mostró el diseño para la construcción del Arca. Moisés perseveró en esta dura tarea, y en la tardía iluminación que finalmente recibió podemos ver el modelo de los que parecen tener que sufrir mucho antes de llegar a las cimas de la contemplación y sólo raras veces pueden disfrutarla en plenitud.

Lo que Moisés ganó con tanto esfuerzo y disfrutó tan raras veces, lo consiguió Aarón al parecer con poco trabajo. Pues su oficio de sacerdote le permitía entrar en el Santo de los Santos y contemplar el Arca tantas veces como quería. Aarón, pues, representa a las personas que he mencionado arriba y que por su sabiduría espiritual y la asistencia de la gracia divina gozan del fruto perfecto de la contemplación tantas veces como quieren.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.