25/11/09

La Nube del No-Saber: Orientación Particular (LXXVII)

La Nube del No-Saber y El Libro de la Orientación Particular son obras escritas en inglés por un autor anónimo del siglo XIV. A medida que las leo y medito, escribo y cuelgo en el Blog estas Variaciones sobre las mismas, respetando sus respectivas estructuras, lo que supone un total de 99 breves capítulos (fecha de publicación del primero: 20/07/09)

No es difícil dominar la consciencia de Ser y la actividad contemplativa que con ella arranca. Estoy seguro de que incluso el hombre o mujer menos culto, acostumbrado al más primitivo estilo de vida, puede sentirla fácilmente.

A veces me río de mí mismo (si bien no sin un toque de tristeza) y me maravillo de los que afirman que te escribo a ti y a otros una complicada, difícil, elevada y extraña doctrina, sólo inteligible para unos pocos espíritus inteligentes y altamente preparados. No es ciertamente la gente sencilla y sin formación la que dice esto; son los sabios y los teólogos competentes. A estos en particular quiero contestar.

Es una gran pena y un comentario bien triste sobre la situación de aquellos supuestamente consagrados a Dios el que, en nuestros días, no sólo unos pocos sino casi todos están tan ciegos por una loca contienda sobre la más reciente teología o los descubrimientos de las ciencias naturales, que no pueden siquiera entender la verdadera naturaleza de esta simple práctica. Una práctica tan simple que incluso el rústico más analfabeto puede encontrar en ella un camino a la unión real con Dios y su Ser Profundo en la dulce simplicidad del perfecto amor. Por desgracia, esta gente sofisticada es tan incapaz de entender esta verdad con un corazón simple, como lo es un niño que comienza a deletrear el abecedario para entender las exposiciones intrincadas de teólogos eruditos. Pero, en su ceguera, insisten en calificar a este simple ejercicio como hondo y sutil; si lo examinaran con profundidad y de una manera sensata descubrirían que es tan claro y sencillo como una lección de principiante.

Considero desesperadamente estúpido y obtuso al que no puede pensar y sentir que Es o existe, no cómo o qué es, sino que Es o existe. Esta elemental autoconciencia la posee por naturaleza la vaca más estúpida o la bestia más irracional (hablo en broma, naturalmente, pues no podemos decir que un animal es más estúpido o más irracional que otro). Pero sólo el ser humano puede darse cuenta y experimentar esta existencia personal suya que es única.

No pienses en lo que eres, sino que Eres o existes. Pues, sin duda, percibir lo que Eres exige el esfuerzo de tu inteligencia y una buena dosis de reflexión y sutil introspección. Pero esto ya lo has hecho bastante tiempo y, hasta cierto punto, entiendes lo que realmente eres como ser humano y cuantas personas andan con el Yo Verdadero desactivado y el pequeño yo comandando sus vidas. Tú sabes bien esto. Y, probablemente, crees igualmente que conoces demasiado bien, por experiencia, las falacias e ilusiones mentales que se apoderan de la persona a causa de ello. ¡Rechaza estos pensamientos!; ¡olvídalos, te lo ruego!. No reflexiones más sobre ellos por miedo a contaminarte. Recuerda, más bien, que posees una habilidad innata para conocer que Eres o existes, y que puedes experimentar esto sin ninguna disposición especial natural o adquirida.

Piensa sólo que eres lo que eres. Sigue adelante. Quizá sientas todavía el peso de tu ego tan terriblemente que llegues a dudar de lo que es mejor para ti, pero haz como te digo. Toma al buen Dios tal como es, tan sencillo como una cataplasma común, y aplícala a tu “yo” enfermo, tal como eres. O, si me permites decirlo de otra manera, levanta tu Yo Verdadero, tal como eres, y que tu deseo llegue a tocar al Dios bueno y misericordioso, tal cual es, ya que tocarle es salud eterna. Deja atrás toda indagación y especulación profunda sobre tu ser o el suyo. Olvida todas estas cualidades y todo lo referente a ellas, sean naturales o gratuitas, divinas o humanas.

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