27/8/16

Video del programa “Muchas crisis: respuestas a vuestros emails", de 22 de julio de 2016



 Vídeo (duración: 01:05:07del programa de Recuerda TV titulado Muchas crisis: respuestas a vuestros emails, de fecha 22 de de julio de 2016, en el que los profesores y economistas Juan Torres Emilio Carrillo responden en directo a las preguntas que llegan al siguiente email de la Fundación Espató:

     En esta ocasión, se abordan temas de actualidad como: elecciones en Estados Unidos; ¿en qué invierto mi dinero?; vida, ciclos vitales y eutanasia; el efecto sustitución, frente al efecto renta aplicado a tu vida cotidiana; y la “lógica” de la especulación y la voracidad del sistema financiero.

    Recuerda TV es la web-televisión con contenido consciente las 24 horas del día los 365 días del año. Para ver sus emisiones sólo tienes que entrar en este enlace:

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CORE


CORE es el centro interior de nuestro cuerpo donde la consciencia-energía individual entra en resonancia con la consciencia-energía global, lo cual hace posible sentirnos parte integrante (fractal) del Universo. Desde este centro interior emanan las cualidades básicas del ser humano:

Amor, Confianza Básica, Paz Interior, Impulso Vital
       
Estas cualidades dan soporte a nuestra capacidad de sentir y actuar con buenos resultados en las distintas facetas de la vida, siendo la plataforma básica para tener una vida con sentido y con capacidad evolutiva.

Nacemos siendo la plena expresión de CORE, pero durante el proceso de maduración orgánica, emocional y cognitiva, éste se va grabando como consecuencia de unas creencias, hábitos y expectativas, tanto familiares como escolares y sociales. Con el tiempo, este centro que llamamos CORE acaba siendo encubierto por unas actitudes imitativas, y apagado por unos bloqueos musculares (la máscara o “falso self”) que buscan asegurar la pertenencia al grupo familiar/social, aún a costa de modificar la expresión genuina. Vivir desde esta expresión genuina de CORE despierta unas comprensiones nuevas sobre el sentido de nuestra existencia:

+El amor como sustancia vital que se recibe desde el interior.

+La confianza aparece al sentir cómo la Vida te sostiene y sustenta.

+La paz surge al constatar la Vida como nexo común entre todas las criaturas.

+La mente se calma y aparece el impulso vital cuando el tiempo se convierte en la oportunidad siempre presente de materializar tu propósito de vida.

CORE ALIVE te permite vivir la experiencia de tomar consciencia del CORE como centro, e iniciarte en el proceso de trabajo interior a través de la práctica psico-corporal. La labor de CORE ALIVE es rescatar ese potencial con el cual veníamos a la vida, cuya utilidad es aplicable a toda esfera en la que el ser humano participe, ya que es el potencial de base desde donde creamos nuestras vidas, situado y memorizado en el cuerpo humano.

Todo este proceso se hace aprendiendo a sentir cómo cada ser es una bioenergía única que se manifiesta en la fisiología y forma del cuerpo, la cualidad de las emociones, la flexibilidad de la mente, y  la intención del espíritu. Explorando las áreas destinadas al despliegue del CORE llegamos a una compresión más completa de nuestra biografía personal. Áreas como la lectura de la biografía emocional registrada en las tensiones y la morfología del cuerpo, cómo el ego nace del miedo y la resistencia al dolor, y la recuperación del estado basal del cuerpo, donde el mismo podrá experimentar el placer de su equilibrio, y la posibilidad y apertura a nuevas posibilidades a medida que deshace bloqueos. En un proceso de CORE ALIVE se realizan ejercicios basados en la carga y descarga de la pulsación energética, donde se toma consciencia de las experiencias frustrantes latentes en cada bloqueo del cuerpo, y se experimenta así cómo la energía vital atraviesa y deshace las capas defensivas que aislaron o imposibilitaron, al cuerpo y al ser, de su expresión completa.

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Enviado por: Josefina Ibarra
corealive@carlesavila.com
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26/8/16

Vídeo (4ª entrega de 9) del taller de Emilio Carrillo en Alozaina, el 6, 7 y 8 de mayo de 2016



Cuarta entrega (duración: 01:18:07) del vídeo del taller compartido por Emilio Carrillo en la Casa de Acogida de Pepe Bravo en Alozaina, los días 6, 7 y 8 de mayo de 2016.

El taller tiene como título general Mil gracias derramando y se desarrolla en formato de coloquio-abierto y al hilo de los temas planteados a su inicio por los asistentes.

En total, el vídeo completo se divide en nueve partes (duración total: 12:35:38) que se publican en este blog todos los viernes de agosto y septiembre de 2016. Cada entrega del video se puede seguir con independencia de las demás:

1ª Parte (00:50:18)
2ª Parte (01:22:00)
3ª Parte (01:07:04)
4ª Parte (01:18:07)
5ª Parte (01:20:59)
6ª Parte (01:20:59)
7ª Parte (01:21:39)
8ª Parte (01:08:30)
9ª Parte (01:25:43)

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25/8/16

La no necesidad


Muchas personas hablan de la "sed", que sería una manera de denominar ese impulso interior que definitivamente les lleva a hacer determinadas cosas, sobre todo cuando nos referimos al ámbito espiritual o de autoconocimiento. Lo cierto es, y da igual como queramos llamarle, que ese impulso "existe": hay algo que te empuja a darte cuenta de que eres mucho más de lo que percibes con tus sentidos físicos, de que la vida es mucho más que lo meramente evidente.

No obstante, en muchas ocasiones, si no en todas, ese estado de "estar sediento" tiene como origen la frustración, la insatisfacción, la no aceptación de la vida tal cual Es, o, mejor dicho, tal cual se está manifestando en este ahora para ti. Pues dicha manifestación está directamente relacionada contigo. Es más, eres tú, es la automática respuesta a tu estado vibratorio, que es lo que determina tu gradación consciencial.

Por lo tanto, si no aceptas absolutamente la vida que vives, si no estás plenamente en el momento que has creado y elegido vivir, nunca estarás en ti y siempre permanecerás "sediento". Te agarras, sin ser consciente del todo, a ese estado de "estoy sediento y necesito que me des de beber"; y así reproducirás una y otra vez una sed que se convertirá en eterna para ti, hasta que descubras que tu sed no la puede saciar otro, que tu sed no existe en realidad, porque todo tú eres agua.

A partir de dicho instante comenzarás a ser uno con la vida, que eres tú mismo, y vivirás en un estado de "no necesidad", pues la certeza se plasmará en ti y en todos tus actos, sabiendo que a cada momento estás plasmando tu divinidad y que los elementos que te acompañan son los justos y necesarios para que la expresión de lo divino pueda ser recreada a través de ti, de tu creación, de tu experiencia, con discernimiento, con sabiduría, con Amor.

Esto traerá como consecuencia que aun en esta dimensión dual en la que hemos elegido experienciar, todavía rodeados de la polaridad que es la expresión misma de lo creado en esta escala vibratoria, logremos trascender nuestras aparentes limitaciones para ser lo que realmente somos, Dioses, y cumplir lo que el maestro Jesús de Nazareth vaticinó en su día "Lo que yo hago vosotros lo haréis, y más..."

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Autor: Juan Luna
Fuente:
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24/8/16

Condición humana y vocación divina

       
Tema, en principio, algo complicado de tratar. A ver cómo lo resuelvo de forma sencilla y tremendamente escueta.

        La dinámica que se puede observar en lo que llamamos personas en este mundo es la del ser humano. Y tal condición de ser humano tiene una mentalidad humana con una vocación divina.

        Tal es así, igualmente, en cada ser que habita y existe en los miles de recónditos puntos del cosmos conocido y los no conocidos. Todos esos millones de seres (si quieres, especies distintas a la humana) poseen la condición propia del ser que habitan, en el que moran y desde el que experimenta estos mundos físicos, más o menos densos o sutiles, a través de su Ser. Pero ninguno como el ser humano posee la vocación divina tal elevada.

        Que el ser humano posea la vocación divina de modo excelso no quiere decir que el resto de las razas, seres o especies no la posean, pero no en el rango más alto que se le ha otorgado al ser humano. Y ello es debido a que posee, aunque ahora parezca increíble, pero tiempo al tiempo, el mejor recipiente (cuerpo físico) desde el que poder experimentar todos los rangos posibles de emociones que puedan darse en la infinitud de lo Inmenso que encarna en cada ser concebido para recrearse en todo lo que es posible en lo infinito que Es lo Infinito, la Inmensidad o, si quieres, la propia Divinidad.

        Mientras la condición humana puede estar programada, para entendernos sencillamente, a modo de máquina que posee una serie de funcionalidades y caracteristicas, las mismas potencian el experimentar en lo físico como ningún otro ser físico puede alcanzar. Y si a ello se le suma la vocación divina del humano, obtenemos lo excelso dentro de lo que consideramos que no lo es.

          Es decir, el ser humano es la proyección de lo perfecto e infinito dentro de lo que es imperfecto y finito (o así se le considera), haciendo que lo finito e imperfecto sea perfecto e infinito.

        ¿Entendido hasta aquí? Espero que sí, si no has de repasar, que lo que llega es quizá algo más complejo, sólo quizá...

        Evidentemente (hay muchas pruebas de lo que afirmaré, pero no las traeré a colación por lo largas que serían en su exposición y te invito a que investigues), no hay más destino que el que cada uno se forja en su ser de humano (ser humano), bien desde la condición humana o desde la vocación divina. Por tanto, cualquier decisión que adoptes en total coherencia y responsabilidad puede obedecer al conjunto de la condición y la vocación. Aunque es mucho más brillante si es desde la vocación divina desde donde se decide contando con la mentalidad humana.

        Conclusión muy resumida: tuya es la decisión, o te adecuas a la condición humana y listo,  u optas por expresarse a través de la condición humana con todas las posibilidades que tiene la vocación divina y las infinitas manifestaciones de la condición humana no programada.

        Así que define tu dinámica, la que quieras y del modo que quieras Ser: ser miedo, o Ser Amor.

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Autor: Deéelij
Fuente: De su libro Alas sin plumas (Ediciones Ende, 2016):
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23/8/16

“La importancia de la desconexión del sistema”: encuentro familiar con Emilio Carrillo (5)



Vídeo (duración: 00:14:45) de la quinta entrega del encuentro familiar con Emilio Carrillo celebrado en Tarrasa el 5 de marzo de 2016. Tiene como título La importancia de la desconexión del sistema.

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Entregas anteriores de este encuentro familiar:
1. ¿Qué hacer?: hacer y no hacer (duración: 00:28:03):
2. Los miedos (duración: 00:15:06):
3. El ego (duración: 00:25:06):
4. Herramientas para transformarse (duración: 00:18:22):
http://emiliocarrillobenito.blogspot.com.es/2016/08/herramientas-para-transformarse.html
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22/8/16

¿Dudar de todo y de todos es lo más sabio? (Entrevista a Emilio Carrillo)


Si “sólo sé que no sé nada” y cuanto más Consciente me hago menos “me sé”, ¿el dudar de todo y de todos (yo incluida…) es lo más sabio que puedo hacer o lo más cobarde? ¿Por qué?

Dudar, tal como lo siento, lleva a una experiencia que es a quitarte de la cabeza todos los sistemas de creencias. Percatarte de que, desde que naciste hasta tu momento actual, la familia, la sociedad, el instituto, el colegio, los amigos, los medios de comunicación... permanentemente te están metiendo en la mente sistemas de creencias, programas informáticos. Todos estos programas son mentiras; completamente mentiras. Nos han acostumbrado a pensar y a teer ideas acerca de lo que no estamos viviendo. Y eso es ridículo. Pensar sobre lo que no estás viviendo es una ficción; es vivir un mundo absolutamente irreal. Pero nos hemos acostumbrado a eso.

Los sistemas de creencias son francamente divertidos. Hacen que sepas lo que tienes que hacer cuando no estás viviendo eso de que se trata. Es absurdo. La mente dice: ‘No, no. Eso no es absurdo. Es estupendo’. No es estupendo. Eso es precisamente lo que te impide vivir. La vida significa que tú hagas en cada momento lo que en ese momento salga de ti, de tu corazón. Eso es vivir. Pero claro, eso sale de tu corazón en el preciso y exacto momento en el que lo estás viviendo, ni antes ni después. Cuando lo estás viviendo, confía en ti y actúa. Actúa en ese momento en el que lo estás viviendo sin dejarte influir por nada que en la mente, antes de que lo estés viviendo, ya te dice lo que tienes que hacer.

Cuando teóricamente sabemos qué hacer, no como consecuencia de lo qué emana de nosotros cuando lo estamos viviendo, sino que ya antes lo tienes en la mente, eso es un sistema de creencias. Y la gente vive inmersa en un momtón de sistemas de creencias. No vive el momento en consonancia con lo que en ese momento está sintiendo, sino como reacciones de los programas informáticos que ya tenía metidos en la cabeza y que te dicen cómo tienes que vivir ese momento. Eso es absurdo y provoca multitud de disfunciones en la vida... No vives, sino que te compartas como un robot. Han introducido en tu mente una batería de programas informáticos y, ante las cosas que van apareciendo en tu vida, no te permites el espacio sagrado de libertad que es el aquí-ahora, tu momento presente... Yo actúo. Mi acción dependen de mí y hago lo que siento en ese momento. No le voy a hacer ningún caso a lo que me han dicho o dejado de decir de lo que tengo que hacer en ese momento. Hay que vivir el momento, no reaccionar ante él bajo el influjo de los sistemas de creencias.

Me gusta compartir una experiencia de una charla que seguí en un momento determinado, hace ya de esto tiempo, en un vídeo. Es una charla de un un Lama en Nueva York. Él está hablando de cosas parecidas a lo que estamos tú y yo compartiendo. Al final de la charla hay un coloquio y hay una persona al fondo de la sala que se levanta, hace una síntesis interpretativa (que es como siempre hacemos) de lo que el Lama había dicho y le pregunta: ‘Usted va por un puente, por un puente muy alto, y hay una persona en la barandilla que se va a tirar. Usted, ¿qué haría? ¿Dejaría que se tire?... Como hay que confiar en la vida… ¿O usted haría algo? Porque claro, no va a permitir que alguien se suicide. Usted, ¿qué haría?’

Cuando termina de formular la pregunta, el Lama guarda silencio. No habla. El silencio es nuestro lenguaje, nuestro auténtico verbo: nacemos en silencio y desencarnamos en silencio. El lenguaje es algo que nos enseñan aquí, artificialmente, para relacionarnos, lo cual está muy bien. Pero nuestro verdadero lenguaje es el silencio y lo hemos olvidado. Y eso hace que el silencio se vuelva muy pesado e, incluso, presionante en determinadas circunstancias. Y en ese gran auditorio lleno de público, 20 segundos, 30 segundos de silencio… Ya se notaba el peso del silencio. La gente empezó a sentirse incómoda, pero el Lama no abría la boca. Imagínate al señor que había formulado la pregunta esperando la respuesta, pero no hay respuesta. Y pasa un minuto, dos munutos... Y el Lama no abre la boca. Entonces, ante esa falta respuesta, ante su silencio,la tensión se mascaba en el ambiente y tenía que romperse por algún lado. Finalmente, la misma persona que había realizado la pregunta estaba ya  tan agobiado -veías que el auditorio lo miraba como diciendole: ‘Idiota, que te has cargado la charla"- que se sintió forzado a ser el mismo el que rompiera el silencio, volviendo a hablar al Lama y diciéndole: ‘¿Qué sucede, que no sabe usted qué decirme¿’. Y entonces sí, el Lama tomó la palabra y le contestó: ‘Efectivamente, no tengo ni idea de qué decirle. Lo sabré cuando me ocurra’.

Ya está. Ahí no hay ningún sistema de creencias. Ante una persona que tú veas que se va a suicidar, ¿tú qué harías? Pues yo qué sé. Cuando me suceda, ya veré lo que siento. Porque esa es la clave: el vivirlo. El corazón es la clave, no la mente. Sin embargo, lo hemos olvidado y vamos por la vida siempre con la mente perfectamente preparada y ante cualquier cosa que ocurra ya tenemos perfectamente programada la respuesta... Es una quimera, una imbecilidad. Pero es así como la gente va por la vida, sin permitirse disfrutar de ese espacio sagrado de libertad que es el aquí-ahora en el que, sin dejarte influir por los sistemas de creencias, tú y sólo tú, desde el corazón y lo que sientes, creas las actitudes y las acciones con las que vives las experiencias del momento presente.

Yo ya sí me lo permito. Yo ya no consiento tener nada en la cabeza que me diga cómo tengo que vivir y actuar lo que no estoy viviendo. Y cuando viva lo que sea, ya sentiré lo que tengo que hacer, ya percibiré desde mí cómo he de actuar, ya me movilizaré de la forma que tenga que moverme en función de lo que sienta, pero no en función del parámetro que tenga metido en la mente cual programa informático.

Esto viene al hilo de la duda. Yo podría decir que mi vida es una especie de gran duda porque no tengo ninguna referencia, ningún sistema de creencias, no creo absolutamente en nada. Podríamos decir que es una duda elevada al infinito. Todo el mundo se acerca a mí y me cuenta sus cosas… ¿quién soy yo para decir si eso es verdad, si eso es mentira? Esa persona lo está viviendo así, pues ya está. Asunto solucionado. Muchas veces, lo que percibo es que esa persona realmente no lo está viviendo, que lo que me está contando es simplemente lo que su programa informático ‘no sé qué’ le está ahí descargando en ese momento con relación a ese asunto. Pero lo respeto profundamente y lo que he hecho en mi vida, que en definitiva es lo que me importa y me interesa, es borrarlo todo. Y dentro, en mi ser, lo que hay es un enorme interrogante, por decirlo de alguna forma, en plan de broma. No hay creencias y lo que hay es “duda”, pero no hay duda en el sentido de que yo sé que hago lo que de mi salga en cada momento u situación. Ahí no hay duda ni interrogante alguno. Y confío en mí y en la vida.

Vivir viviendo y darte cuenta que el aquí-ahora, el momento presente, es un espacio sagrado de libertad, por más que haya gente en el mundo “que nos manipula, que nos quiera manipular”. La realidad es que el momento presente es tuyo. En el aquí-ahoraa tú eres tú, o puedes serlo. Es tu espacio de libertad. Cosa distinta es que renuncies a él y lo conviertas en una reproducción sistemática de los sistemas de creencias que ya tenías en la cabeza.

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Fuente: Reproducción parcial de la entrevista efectuada a Emilio Carrillo por Emma Vázquez publicada en Regreso al Hogar:
La entrevista se realizó por Skype para su posterior trascripción. Dada su extensión, su divulgación en este blog se realiza en nueve entregas, publicadas todos los lunes de agosto y septiembre de 2016.
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21/8/16

Cuando cesas de ser yo, te transformas en Dios (Recordando lo que Es: 56)


Tu existencia es la vida y la vida es tu existencia. Eres la vida en su totalidad e integridad, sin excepciones: la vida que en ti bulle y palpita y sobre la que ahora permaneces alerta (vivo, existo, soy); y la vida toda que se mueve y desenvuelve a tu alrededor y de la que tú eres el espacio que la hace posible. Y en esta toma de consciencia, cesa todo lo que antes conjugabas como “yo”, “me”, “mí”, “mío” o “mi”… Flotando en el Río de la Vida, percibes que no es que flotes en él, sino que eres el río, que eres la Vida: ¡la vida eterna!... Eres mucho más allá de lo que hasta ahora venías considerando “tu” vida porque eres la propia vida –Unicidad– en todas sus manifestaciones y expresiones –diversidad–. Eres todas las formas y modalidades de vida de la Creación y el Cosmos y, a la vez, no tienes ninguna identidad concreta –ni física, ni álmica espiritual; ni individual, ni colectiva–. Eres Nada y, por lo mismo, eres Todo; eres Todo y, por lo mismo, eres Nada. Vives la experiencia de "Nadeidad", que abre las puertas a la experiencia de "talidad", y naces de nuevo -"Nataldeidad"- para no ser nada, siendo todo; para ser todo, siendo nada... Ya no hay límites ni separación. No existe un punto, un lugar, una frontera donde termines tú y empiecen las cosas y los otros. Ya no hay ruptura ni fragmentación alguna… La Humanidad, la Naturaleza, el mundo y el Cosmos siguen ahí. Sin embargo, sus componentes ya no son objetos, sino que forman parte de ti: la roca ya no se sostiene en el exterior, sino dentro de ti; la flor ya no florece fuera, sino que brota en ti; los pájaros ya no vuelan en el cielo, sino en tu interior; el Sol ya no es una luz distante, sino que brilla en tu seno; las estrellas ya no son destellos en el espacio, sino que vibran en ti; el otro ya no es otro, sino que vive en ti y es tu propia vida. ¡Desde la Nadeidad, vives la talidad, la totalidad! Ha saltado hecha añicos la barrera que te separaba de lo real. Esa barrera era la mente y ya no existe. Ella hacía que percibieras objetos a tu alrededor y a ti como sujeto distinto de ellos, pero ahora ves más allá de la mente y te percatas de que la división entre los objetos y el sujeto era sólo un sueño… Ciertamente, la roca, la flor, los pájaros, el Sol, la estrella o el otro no se evaporan. Continúan estando ahí. Sin embargo, ahora carecen de fronteras, no están limitados: la figura y el fondo se vuelven uno, sus identidades han desaparecido. Ya no son objetos y tú dejas de ser un sujeto. Lo observado está en función del observador; y el observador se convierte en lo observado. Esto no significa que te hayas convertido en roca. Pero al no haber mente, no existe ninguna línea divisoria que te separe de ella; y la roca ya no tiene ningún límite que la separe de ti. Ambos os habéis encontrado y fundido. Tú sigues siendo tú, la roca sigue siendo la roca, pero existe una unión… La visión acerca de tu existencia como sujeto se debía a la percepción que tenías de los objetos de tu entorno: tus límites existían a causa de los límites que a través de tus sentidos corpóreo-mentales conferías a las cosas que te rodean. Y al perder ellas sus límites, tú pierdes los tuyos. Entonces estalla la Unicidad: la unidad de la vida, de la existencia… Ya no está el “yo”. Ya no eres y aun así eres. Realmente, por primera vez existes. Eso sí, como el todo, no como el individuo, lo sujeto, lo limitado, lo demarcado. Esta es la paradoja: te pierdes a ti, pero ganas el todo. Es la paradoja implícita a la vivencia y la experiencia del Yo Soy, que es, a la vez, la del no-ser: cuando te pierdes a ti mismo, te conviertes en el mundo entero; cuando cesas de ser yo, te transformas en lo que siempre has sido, es decir, Dios.

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Una nueva entrega de Recordando lo que Es se publica en este blog cada domingo.
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19/8/16

Vídeo (3ª entrega de 9) del taller de Emilio Carrillo en Alozaina, el 6, 7 y 8 de mayo de 2016




Tercera entrega (duración: 01:07:04) del vídeo del taller compartido por Emilio Carrillo en la Casa de Acogida de Pepe Bravo en Alozaina, los días 6, 7 y 8 de mayo de 2016.

El taller tiene como título general Mil gracias derramando y se desarrolla en formato de coloquio-abierto y al hilo de los temas planteados a su inicio por los asistentes.

En total, el vídeo completo se divide en nueve partes (duración total: 12:35:38) que se publican en este blog todos los viernes de agosto y septiembre de 2016. Cada entrega del video se puede seguir con independencia de las demás:

1ª Parte (00:50:18)
2ª Parte (01:22:00)
3ª Parte (01:07:04)
4ª Parte (01:18:07)
5ª Parte (01:20:59)
6ª Parte (01:20:59)
7ª Parte (01:21:39)
8ª Parte (01:08:30)
9ª Parte (01:25:43)

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18/8/16

17/8/16

Vivir, no malvivir


        Hay quienes me han preguntado al respecto de lo que aquí trato e, incluso, me pidieron consejo, que no di de forma directa, pues se trata, en un nuevo paradigma, de que cada uno asuma su propia responsabilidad y no en base a lo que yo pueda declinar o invitar. Y repito, que en este nuevo declinar espiritual no se trata de salvar a nadie, pues todos salvos somos al ser seres divinos encarnados; y que has de ser tú mism@ sin tener que recurrir a seguir por donde otros marchen, que no, que has de ser tú mism@ marcando tu propio sendero que conduce al mismo promontorio en el que tod@s nos compartamos, tras pasar por nuestros propios derroteros en ese declinar al mismo lugar.

        Aquí, de lo que se trata es de vivir y no malvivir. Pero lo enfoco de una nueva óptica: se trata de vivir con dignidad absoluta; no, en absoluta indignidad, vivir como sea.

        Para vivir con esa dignidad absoluta, a mí lo que mejor me funciona desde hace mucho es vivir con lo mínimo y necesario. Que sé que eso lleva su tiempo. Que sé que eso necesita desprenderse de usos, formas y materialidades que antes nos confortaban, aunque de una manera incierta, pues se podía tener miedo a perder lo que se tenía y/o poseía. Pero cuando adquieres el hábito nuevo (1) de usar lo justo y necesario independientemente de modas o criterios externos y (2) cuando se pierde el miedo a perder lo que poco que ya se tiene, nada es importante salvo el disfrutar de lo poco que posees y lo mucho que lo disfrutas.

        Que con muy poco se puede vivir y, además, muy dignamente. Que se pierde mucho tiempo en el mantenimiento de miles de cosas que sólo sirven para decorar, para aparentar, para simular, para ostentar… Al darte cuenta de que con poco se es más y mejor, todo cambia una enormidad. Pues antes se podía tener mucho o, incluso, de todo y ni tiempo tenías de usarlo; y nunca cesabas en cuidarlo para no perderlo o que no se estropeara en su no usar. Y es que al dar ese paso, lo mucho que se usaba antes, ahora te parece que ese mucho siempre parecía poco y eso llevaba a más almacenar sin disfrutar.

        No se trata de vivir por vivir, incluso como sea. No se trata de vivir a base de más y más cosas. No se trata de vivir para trabajar, como no lo es el vivir para comer, sino comer para vivir. Se trata de disfrutar al vivir en dignidad dándote cuenta de que poco es mucho; y aquel mucho siempre era casi nada.

        En este proceso se trata de romper la idea de carencia al necesitar más y más. Porque te das cuenta que eres abundante con poco a usar, pues se goza muchísimo más.

        Y tras dar por solucionada la cuestión que aquí me trajo, quiero contar lo que me relataron hace bien poco tras que una entidad pública realizar un estudio del terreno en función de los habitantes de una concreta comarca, que es bien amplia. Llegaron a la conclusión de que cabía por cada familia a 3 hectáreas de cultivo en secano y 1 en regadío. En vez de que todo eso estuviera en manos de muy pocos y los muy muchos trabajaran en esos campos. Y quizá no te des cuenta de lo que supone esto, pues esa hectárea en regadío (10.000 metros cuadrados) produce una cantidad de alimentos bárbara, pues con que la familia que la tuviera, y con sólo cultivar 500 metros cuadrados –hay estudios que lo demuestran–, tendría para alimentarse por todo un año sobradísima y abundantemente, sin carecer de nada. Así que hay algunos que tienen mucho y nada lo disfrutan, además de tener miedo a perderlo, mientras que muchos trabajan mucho para obtener poco.

         Y no entro con esto en desigualdades sociales, no es el caso a tratar, sino que nos demos cuenta de que con poco se puede vivir con absoluta dignidad; y no malvivir con mucho que se almacene, pues al final termina pudriéndose de uso no darle o por miedo a perdérsele.
  
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Autor: Deéelij
Fuente: De su libro Alas sin plumas (Ediciones Ende, 2016):
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16/8/16

Tu presencia


Es el momento perfecto para sincerarme. Este es el lugar adecuado, ¡Sí!; este es. Así es como se embarga de infinita beatitud mi alma; sintiéndote, amándote; venerando cada instante, que obtengo la sincera e inequívoca intuición de tu presencia.

Todo cambia, nada permanece impasible, cuando tu brisa acaricia mi faz; brisa perfumada de fragancias etéreas. Es cuando me abandono; sin miedos, sin prejuicios, sin pretensiones. Es dejarse llevar. No existe voluntad alguna que dirima o discrimine; tan solo fluir suavemente. Me siento protegido por tu abrazo. Vuelo; ¡Sí!, creo que se podría reflejar de esta forma. Por suaves tejidos me siento envuelto. Tus palabras consuelan, aleccionan; pero no imponen, tan solo son ofrecimientos, indicaciones, observaciones. Son consejos, invitaciones amorosas; imbuidas de profunda compasión.

En ocasiones me pregunto, si todo lo que sucede en esos momentos, no es producto de una febril imaginación; desesperada por los tiempos en los que se ha visto envuelta. ¡Tal vez!, ¿quién posee la verdad?; no puedo rebatir con sólidos argumentos esta hipótesis; tan solo el recuerdo de las imágenes y sentimientos vividos poseo. Quizás, hermano, solo soy una mente enajenada; puede ser, tal vez, en profunda locura me halle sumido. Aun así, deseo confiarte este secreto:

“Fui llevado hacia la luz,
En suave manto envuelto,
Dicha indecible e inexplicable.
Profunda felicidad embargó mi ser.
Al oído de mi alma,
Fueron musitados
Los secretos de la vida.
Partí como entidad humana y
Retorné como Conciencia Divina.

Tuya es la decisión.
Nadie debe interferir en tu reflexión.
Únicamente comprendo la filosofía del Amor, pues,
Cuando en tu presencia estoy,
Como divina entidad te percibo”.

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Autor: Matías Márquez (gaudapada@hotmail.com)
Fuente: De su libro Alma embriagada (Editorial: Visión Libros)
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15/8/16

¿Es inevitable sufrir para aprender a dejar de sufrir? (Entrevista a Emilio Carrillo)


¿Es imprescindible, inevitable, sufrir para aprender a dejar de sufrir?

Vivir no tiene por qué conllevar sufrimiento, bajo ningún concepto. Si eso fuera así, supondría lo que los astrofísicos, aplicándolo al Cosmos, denominan una anomalía. Sería francamente absurdo que en la Creación (que es tuya y mía, somos parte intrínseca de ella y, a su vez, co-creadores de ella), estuviera presente el sufrimiento como mecanismo de expansión de la consciencia, de recuerdo de lo que somos y es.

La Creación, porque es nuestra Esencia, es amor, puro amor. El amor es goce, es gracia, es felicidad incausada y natural. No necesita motivos para que esa felicidad exista, sea. Eso es lo real. Sin embargo, es verdad que en la experiencia cotidiana de tanta gente el sufrimiento tiene o ha tenido un protagonismo en el recuerdo del proceso de lo que son. Para que ese Conductor que somos (que usa el coche -el yo físico, mental y emocional- para experienciar la vivencia humana) recuerde lo que realmente es utiliza el sufrimiento. Pero el quid de la cuestión está en darnos cuenta que ese sufrimiento no es por si necesario, no es imprescindible. Puedes apoyarte en él si quieres a modo de bastón de avance consciencial, pero es posible y factible evolucionar sin necesidad alguna del sufrimiento. Y a partir de ahí, aparece tu pregunta: ¿por qué sufrimos?

La responsabilidad de que muchas personas precisen del sufrimiento para evolucionar en consciencia y recordar lo que son está en la mente. Sólo en la mente, que no sirve para ver ni vivir la vida y que, en un momento concreto de nuestra existencia, de nuestro desarrollo, pone por delante el sufrimiento o aparece en nuestra vida el sufrimiento ante la incapacidad de la mente de ver la vida.

La gente vive la vida con unas gafas, que son las gafas de la mente. Se empeña y se siguen empeñando en ver la vida con las gafas de la mente puestas. Hay un problema y es que esas gafas no se ven: parece que no tienen gafas, pero sí llevan puestas las gafas de la mente. Y nos hemos acostumbrado tanto a ver la vida a través de la mente que aparece la pregunta: ‘si no veo la vida a través de la mente, ¿a través de qué la voy a ver?’. Pues a través del corazón. Deja a la mente a un lado.

Por ejemplo, la confianza en la vida nunca la vas a adquirir por medio de la mente, porque la mente tiene un sistema operativo -una formas de funcionamiento- que es el ques y que ve a la vida torcida. La mente todo lo ve torcido. Nuestra propia experiencia nos pone de manifiesto esto muy bien porque la mente es la que siempre está diciendo que ‘esto es así, pero tendría que ser de otra forma’, ‘a esto le falta no se qué’… Pero la vida, la vida de verdad, la vida real no está torcida. Es simplemente un efecto óptico, visual.

El ejemplo que me gusta poner es el ejercicio, el experimento, que se hace en el colegio, cuando somos pequeños:  el profesor coge un vaso de cristal trasnparente y lleno de agua limpia e introduce en él un lápiz. El lápiz, antes de ser introducido en el vaso, está derecho. Sin embargo, cuando el lápiz entra en el vaso, a través del cristal del vaso podemos ver que se ha torcido. A partir de ahí, el profesor extrae el lápiz del vaso y el lápiz vuelve a estar derecho. Y en cuanto vuelve a introducirlo en el vaso con agua, volvemos a ver que el lápiz se tuerce, se dobla. La realidad es que el lápiz nunca se tuerce. Ni está torcido fuera del agua, ni dentro del agua. El lápiz siempre está derecho. Es simplemente un efecto óptico, visual, que provoca esa distorsión que hace que veamos lo que no es.

Pues bien, mucha gente, muchísima gente, se empeña en vivir continuamente con las gafas de la mente puestas, sin darse cuenta que, de esa manera, se está produciendo en su vida un efecto visual, una distorsión óptica y ven las cosas torcidas. Pero no lo están. Esta es una característica de la mente que nos lleva a vivir en sufrimiento cuando el sufrimiento, en absoluto, es necesario.

La mente no solamente todo lo ve torcido, sino que, en paralelo, provoca otra falacia porque lo necesita ella en su sistema operativo, en su modo de funcionar, que es el contraste y la dualidad. La mente es la que crea los polos: lo positivo y lo negativo, lo malo y lo bueno, porque los necesita como sistema de referencia. Lo que denominamos opuestos son ritmos distintos de una misma energía. Por ejemplo: el amor y el odio. La gente cree que el amor es una cosa y el odio es otra. Para la mente son extremos opuestos. Sin embargo, forman parte de un mismo fenómeno que si tuviéramos consciencia denominaríamos amor-odio. Debido a que el amor y el odio forman parte del mismo fenómeno, es por lo que amigos míos que son abogados de familia me dicen: ‘Emilio, es curioso que donde yo encuentro más odio es en los procesos de divorcio de personas que se han amado mucho’. Y hay un momento determinado en el que se tiran los trastos a la cabeza y se hacen un montón de cosas tremendas. Se han amado mucho y ahora, sin embargo, se odian extremadamente porque el amor y el odio forman parte del mismo fenómeno: amor-odio

Me gusta poner también el ejemplo de la temperatura. La mente ve el calor y el frío. Pero el calor y el frío no son opuestos. Cuando hablamos de calor y cuando hablamos de frío no es sino la misma energía a un ritmo distinto, que es la energía cinética. Cuando se mueve con rapidez, produce calor; cuando va más lenta, genera frío. Pero es exactamente la misma energía. No son cosas distintas. El calor y el frío son distintos ritmos de una misma energía -a cinética- y forman parte de un mismo fenómeno: la temperatura.

La mente crea la falacia de los opuestos y, a renglón seguido, esto es francamente divertido, pone la atención en lo que ella considera negativo, mientras diluye, no ve, se hace invisible para ella, aquello que considera positivo. Por ejemplo, con la salud y la enfermedad. La mente habla de salud como opuesto de la enfermedad y la enfermedad como opuesto a la salud. A partir de ahí, ¿qué hace la mente? Su atención la coloca en la enfermedad, en lo que ella considera negativo, no en la salud. Eso hace que cuando la gente está sana, no se de cuenta. Las personas sanas se levantan por la mañana y no se percatan de que están sanas. No se levantan agradeciéndose a si mismos y a la vida tener un día por delante para vivirlo con salud. No lo computan, utilizando un lenguaje informático.

¿Cuándo se acuerda la gente, al empeñarse en ver la vida a través de la mente, de la salud? Cuando enferman. ¿Cuánto tiempo dura ese recuerdo y esa valoración de la salud? El tiempo que estén enfermo. En cuanto sanan, tse vuelven a olvidar otra vez de la salud, porque la salud no es computada por la mente. Así funciona la mente. Esto es para reírse a carcajadas de nosotros mismos. Es muy divertido.

Y te preguntarás, ¿qué tiene que ver esto con el sufrimiento? Bien. Los procesos conscienciales, el estado de consciencia, no evoluciona por los libros, por los vídeos, por ir a charlas ni a talleres, ni siquiera a mis propias charlas, ja, ja, ja... Evolucionamos por las experiencias, que son las que impulsan el proceso evolutivo. Con eso no quiero decir que el compartir, que los libros, los vídeos, las charlas, no tengan su sitio porque, a veces, algo que tú ya tienes aquí, parece que necesitas que alguien lo diga para que te des cuenta de que ya lo sabes. Y eso le pasa a bastantes personas. Por tanto, tienen su utilidad.

Evolucionamos en consciencia a través de las experiencias. Pero tú vives la vida a través de la mente. La mente funciona en el contraste y para la mente, la salud y las experiencias de gozo es como si no existieran. Sólo computan las experiencias de sufrimiento. Las de gozo no las ves. Por esto, tú mismo te ves obligado a crear experiencias de sufrimiento en tu vida porque si no es por medio de ellas no vas a vivir experiencias que nutran tu proceso consciencial, de desarrollo consciente.

Por seguir con símiles, para la mente, ensu mundo de opuestos y dualidades, hay experiencias de zumo de naranja y experiencias de zumo de limón. Tanto el zumo de naranja (dulce) como el zumo de limón (amargo) nos aportan las vitaminas para que evolucionemos en consciencia. Aquí tenemos los dos vasos: el de naranja y el de limón, el dulce y el amargo. Bebas de uno o bebas de otro, ambos te proporcionan los nutrientes que impulsan tu proceso consciencial, del recuerdo de lo que eres, el proceso para que tomes el volante y seas el conductor de tu vida. Pero como estás viendo la vida a través de la mente, las experiencias de gozo, de zumo de naranja, no las ves. Sólo vez el zumón de limón. Y como necesitas vitaminas, nutrientes, para evolucionar en conscienia y sólo ves el zumo de limón -el amargo, el sufrimiento, la tristeza, la soledad, la ruptura, la enfermedad, etcétera- creas tu mismo en tu vida experiencias de zumo de limón. Pero tambiñen tienes a tu disposición elzumo de naranja... La gente me dice: ‘es que estoy ya cansada de sufrir’. Pues bebe zumo de naranja. ‘¿Pero dónde está el zumo de naranja?’. Quítate las gafas de la mente y verás al zumo de naranja.

Mientras no te quites las gafas de la mente, no vas a evolucionar mediante experiencias de salud. Se puede evolucionar en salud. Te levantas por la mañana, tomas consciencia de la salud, miras por la ventana, agradeces a la vida, te agradeces a ti mismo el vivir ese día de una forma sana, con energía, y eso te mete un montón de nutrientes en tu proceso consciencial. Pero eso la gente no lo hace. Es incapaz de hacerlo porque no ve la salud, no la valora.

Termino compartiendo que, a lo largo de la historia de la humanidad, hay gente que se ha dado cuenta de esto perfectamente. Por ejemplo, me gusta siempre hablar de San Juan de la Cruz, siglo XVI, y Silvio Rodríguez, en el siglo XX.

San Juan de la Cruz, Juan de Yepes, en el siglo XVI, dijo algo extremadamente potente que resuena absolutamente en mi corazón: ‘El más perfecto grado de perfección a que en esta vida se puede llegar es la transformación en Dios’. Fíjate que él dice ‘a que en esta vida se puede llegar’. No tienes que "ascender" a otro plano. Y esa transformación en Dios es simplemente que vivas tu vida desde el Conductor que eres, tomando el mando consciente desde tu divinidad. Llamó a esto ‘el subido sentir de la divinal esencia’: el Conductor que coge el mando consciente del coche.

Pero curiosamente, cuando esto de la transformación en Dios lo vierte en un poema, San Juan de la Cruz, metafóricamente, habla de ‘la amada en el amado transformada’. ¿En qué poema incluye Juan de Yepes esta transformación en Dios, este ‘amada en amado transformada’? San Juan de la Cruz escribió, por ejemplo, ‘El Cántico Espiritual’, que es un poema lleno de gozo, de alegría, de sensualidad, parecido a ‘El cantar de los cantares’, y no es ahí donde lo mete. Y escribió otros muchos poemas que nos hablan de ‘llama de amor viva’ y cosas muy sublimes. Pues no: lo incluye en un poema titulado ‘Noche Oscura’ porque él se dio cuenta de que, como la experiencia de día luminoso no lo vemos, no nos aporta nutrientes en el proceso de recuerdo de lo que somos, necesitamos “la noche”.

No es un requerimiento de la Creación, del Cosmos. Es una necesidad nuestra como consecuencia de que vivimos la vida a través de la mente y la mente no ve el día luminoso, no lo computa. Y eso es lo que hace que Juan de Yepes, en ese poema de ‘La Noche oscura’ diga eso de que: 
¡Oh noche que guiaste;
oh noche amable más que alborada;
oh noche que juntaste Amado con Amada,
Amada en el Amado transformada!

Posteriormente, ya en el siglo XX, Silvio Rodríguez, el canta-autor cubano, escribió una canción que es una preciosidad: ‘El Elegido’. En esa canción habla de ti, de mí y de todos los seres humanos porque habla de un ser de otro mundo. Lo que tú y yo somos. Nosotros no somos de este mundo. Nadie es de este mundo. Somos de todos los mundos habidos y por haber y ahora estamos aquí, tenemos consciencia de estar aquí encarnados. Somos de este mundo, pero de todos los demás mundos. Y él habla de un animal de galaxia que va de planeta en planeta, que es lo que nosotros hacemos: de plano en plano, viviendo experiencias. Hay un momento determinado, dice la letra de la canción, que ese ser de otro mundo ‘decide bajar a la guerra. Perdón, quise decir a la Tierra’. Es decir, se encarna en el plano humano como hemos hecho tú y yo. Y en la canción, cuando ese Ser de otro mundo encarna en la Tierra, se da cuenta inmediatamente de algo que a nosotros nos ha costado mucho trabajo. Se percata de cómo funciona esto y lo resume de la siguiente manera: aquí ‘lo terrible se aprende enseguida y lo hermoso cuesta la vida’.

Y esa es la realidad de la experiencia humana. Parece que cuando estamos en salud, en armonía desde el punto de vista de nuestras relaciones personales, que si tenemos trabajo y estamos bien económicamente, y estamos en pareja, y no estamos en soledad, y estamos contentos, y sentimos bienestar... pues ahí es como si eso estuviera completamente aletargado. Eso sí, en cuanto que en la vida sucede algo que rompe eso, te empiezas a preguntar cosas, te empiezas a acercar a gente que antes no te acercabas, empiezas a interesarte por libros, por vídeos que antes no te importaban. Una ruptura de pareja, problemas económicos, la pérdida de seres queridos... hacen que la gente reaccione. Esas experiencias las estamos creando nosotros, la estas creando tú mismo, porque es la única forma de que te empieces a plantear cosas que si no, no te plantearías. La enfermedad, igualmente, la generamos nosotros. La enfermedad es un proceso de sanación interior que tiene un síntoma exterior que denominamos enfermedad. Y la estás creando tú porque cuando aparece en tu vida entonces sí te empiezas a plantear cosas que mientras estabas sano nunca te planteabas. Si, es radicalmente absurdo, pero es consecuencia de vivir la vida a través de la mente, que todo lo ve torcido, en dualidad y funciona en el contraste, situando su atención en lo negativo y nunca en lo positivo.

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Fuente: Reproducción parcial de la entrevista efectuada a Emilio Carrillo por Emma Vázquez publicada en Regreso al Hogar:
La entrevista se realizó por Skype para su posterior trascripción. Dada su extensión, su divulgación en este blog se realiza en nueve entregas, publicadas todos los lunes de agosto y septiembre de 2016.
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