12/12/18

Emilio Carrillo en Sevilla (jueves 13 de diciembre, 18:30h): “La Acción Correcta: práctica del Amor y la Sabiduría-Compasión”


13 DE DICIEMBRE, jueves, 18:30 horas, SEVILLA

Charla y coloquio de Emilio Carrillo:
“La Acción Correcta: práctica del Amor y la Sabiduría-Compasión”


Sinopsis: La charla-coloquio abordará los contenidos teóricos y prácticos de lo que antiguas tradiciones espirituales denominaron la Triada Perfecta: "Confianza - Aceptación - No Juicio". Y con base en ella, profundizará en la Acción Correcta -así la llamó Buda- que corresponde acometer en la vida diaria personal, familiar y social para que esta, nuestra vida, salga de la dinámica de sufrimiento y alienación y discurra en armonía, alegría, consciencia, Amor y Sabiduría-Compasión.


Salón de Actos de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Sevilla (C/ Virgen de África 7, junto a Avda. República Argentina -Metro: Parque de los Príncipes-)

Aportación: 5 euros. Esta cantidad se podrá abonar:
+En “El Rincón de Kiko” (C/ San José 21-23, Pasaje)
+A la entrada de la charla-coloquio.
Si desea reservar de plaza: rincondekiko@gmail.com, indicando nombre y dos apellidos
Ante cualquier duda o para mayor información, escribir a dicho correo electrónico

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Haced en silencio


Y así habló:

—En cierto lugar había un pueblo y en él habitaban dos hombres. Y uno tenía fama de santidad porque todas las horas del día y de la noche no pasaban sin que fuera al templo, e inclinándose una y mil veces, rezaba muchas oraciones y plegarias. Cuando llegaban las grandes solemnidades, él era el primero en entrar al templo, con su mejor traje, y el último en salir.
»Y de todo lo que tenía daba, a lo más, un diezmo, para acallar su conciencia y presentar bella fachada.
»Y había otro hombre que no tenía fama de santidad porque no pisaba el templo, ni iba a las grandes solemnidades. Y todos lo miraban con malos ojos y decían: ¿Acaso este no cree en Dios?». Y levantaban una y otra vez blasfemias contra él y su casa.
»Mas os diré algo que nunca él dijo: todos los días, cuando amanecía sobre el pueblo, ya estaba él andando por sus calles para, en su silencio, buscar necesidad. Y cuando andaba por ellas iba rezando en su corazón por todos sus hermanos del pueblo, para que tuviesen fuerzas y trascendieran los problemas que les trajera el día. Y en el silencio del anonimato hacía llegar la caridad a aquellos que la necesitaban. Y también en el silencio ayudaba con sus palabras a aquellos que se las pedían.
»Y aún después iba a su trabajo y se decía: «Echaré varias horas más y con su dinero socorreré a más hermanos. Y los días de fiesta iré a los pueblos que rodean a este pueblo para calmar la necesidad en ellos». Y en silencio así lo hacía.

Y Abul Beka dijo:

—En verdad os digo que éste último no necesita ir al templo porque el templo es «él mismo».
»Mas el primero, ¡cuántas veces tendrá que andar el camino de su casa hasta el templo para aliviar los remordimientos y las intranquilidades de su conciencia!

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Autor: Cayetano Arroyo
Fuente: Diálogos con Abul Beka (Editorial Sirio)
Nota: En homenaje a la memoria de Cayetano Arroyo y Vicente Pérez Moreno,
un texto extraído de los Diálogos de Abul Beka se publica en este blog todos los
miércoles desde el 4 de octubre de 2017.
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11/12/18

Emilio Carrilllo en Ourense y Vigo: 14 y 15 de diciembre de 2018



14 DE DICIEMBRE, viernes, 18:30 horas, OURENSE

Conferencia de Emilio Carrillo:
“La Acción Correcta: práctica del Amor y la Sabiduría-Compasión”

Liceo de Ourense (C/ Valentín Lamas Carvajal, 5)

Aportación: 5 euros (Aforo: 250 plazas). Para más información: franlosadaprado@gmail.com / 698 144 868



15 DE DICIEMBRE, sábado, 18:00 horas, VIGO

Conferencia de Emilio Carrillo:
“Guía básica para nuestra transformación interna y crecimiento personal”

Hotel Los Galeones (Avenida Madrid, 21)

Aportación: 5 euros (Aforo: 200 plazas). Para más información: ayinconsciencia@gmail.com 

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Hablemos del suicido


En España hay cada año cerca de 4.000 fallecidos por suicido y casi 8.000 tentativas tan graves que requieren la hospitalización de los afectados. Esto representa el doble de víctimas mortales de las provocadas por accidente de tráfico; y 65 veces más que por violencia de género. Y eso que la tasa de suicidios en España, 8,7 por cada 100.000 habitantes, es inferior a la europea, 11,4 según las últimas cifras; y esta menor que la tasa mundial, que supera el 12,0.

Lo que llama la atención en el caso español es que la tasa de muertes por suicidio se resiste a descender -alrededor del 0,1% de las muertes anuales totales-, mientras que por otras causas, desde el cáncer a las drogas o el tráfico, se han conseguido importantes avances.

Los casos de suicidios están íntimamente ligados con problemas de salud mental -depresión, psicosis, adicciones, trastorno límite de personalidad- y acoso escolar.

Por tramos de edad, la cuarta parte, aproximadamente, de las muertes por suicidio se producen entre personas mayores de 70 años, pero afectan también a menores de 30 años: una de cada 13 suicidas. Y con datos de 2015, el catálogo de motivos de ingreso en hospitales del sistema sanitario registró 273 altas de menores de 15 años después de un intento de quitarse la vida.

El suicidio es un tema que ha vivido en el ostracismo. La razón hay que buscarla en parte en el miedo de los medios de comunicación y otras instituciones de provocar un efecto contagio: que informar sobre un suicidio provoque otro. La propia Organización Mundial de la Salud advierte sobre este peligro. Pero los expertos y afectados lo tienen claro: no se trata de no dar las noticias sobre suicidios, sino de darlas bien. Y eso tiene un principio básico: no ahondar en los detalles personales y, sobre todo, no comunicar el método empleado. Se trata de abordarlo con cautelas, pero sin miedo, tal se como lleva años haciéndose con las muertes por violencia de género.

Parte del auge del movimiento por una información responsable sobre el suicidio la tienen los llamados supervivientes, que han sobrevivido una tentativa de suicidio. Y junto a ellos, los familiares (sobre todo padres y madres) de los que se han quitado la vida.

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Fuente:
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10/12/18

Más allá de la sociedad disciplinaria (Proyecto Consciencia y Sociedad Distópica)


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El blog El Cielo en la Tierra publica todos los lunes, desde el 3 de septiembre de 2018, una entrada relacionada con el Proyecto de investigación Consciencia y Sociedad Distópica. Por medio de este enlace se puede tener información sobre sus objetivos y contenidos y cómo colaborar con él:
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La sociedad disciplinaria de Foucault, que consta de hospitales, psiquiátricos, cárceles, cuarteles y fábricas, ya no se corresponde con la sociedad de hoy en día. En su lugar se ha establecido desde hace tiempo otra completamente diferente, a saber: una sociedad de gimnasios, torres de oficinas, bancos, aviones, grandes centros comerciales y laboratorios genéticos. La sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria, sino una sociedad de rendimiento. Tampoco sus habitantes se llaman ya «sujetos de obediencia», sino «sujetos de rendimiento».

Estos sujetos son emprendedores de sí mismos. Aquellos muros de las instituciones disciplinarias, que delimitan el espacio entre lo normal y lo anormal, tienen un efecto arcaico. El análisis de Foucault sobre el poder no es capaz de describir los cambios psíquicos y topológicos que han surgido con la transformación de la sociedad disciplinaria en la de rendimiento. Tampoco el término frecuente «sociedad de control» hace justicia a esa transformación.

La sociedad disciplinaria es una sociedad de la negatividad. La define la negatividad de la prohibición. El verbo modal negativo que la caracteriza es el «no-poder». Incluso al deber le es inherente una negatividad: la de la obligación. La sociedad de rendimiento se desprende progresivamente de la negatividad. Justo la creciente desregularización acaba con ella.

La sociedad de rendimiento se caracteriza por el verbo modal positivo poder, sin límites. Su plural afirmativo y colectivo «Yes, we can» expresa precisamente su carácter de positividad. Los proyectos, las iniciativas y la motivación reemplazan la prohibición, el mandato y la ley. A la sociedad disciplinaria todavía la rige el no. Su negatividad genera locos y criminales. La sociedad de rendimiento, por el contrario, produce depresivos y fracasados.

El cambio de paradigma de una sociedad disciplinaria a una sociedad de rendimiento denota una continuidad en un nivel determinado. Según parece, al inconsciente social le es inherente el afán de maximizar la producción. A partir de cierto punto de productividad, la técnica disciplinaria, es decir, el esquema negativo de la prohibición, alcanza de pronto su límite. Con el fin de aumentar la productividad se sustituye el paradigma disciplinario por el de rendimiento, por el esquema positivo del poder hacer, pues a partir de un nivel determinado de producción, la negatividad de la prohibición tiene un efecto bloqueante e impide un crecimiento ulterior. La positividad del poder es mucho más eficiente que la negatividad del deber. De este modo, el inconsciente social pasa del deber al poder. El sujeto de rendimiento es más rápido y más productivo que el de obediencia. Sin embargo, el poder no anula el deber. El sujeto de rendimiento sigue disciplinado. Ya ha pasado por la fase disciplinaria. El poder eleva el nivel de productividad obtenida por la técnica disciplinaria, esto es, por el imperativo del deber. En relación con el incremento de productividad no se da ninguna ruptura entre el deber y el poder, sino una continuidad.

Alain Ehrenberg sitúa la depresión en el paso de la sociedad disciplinaria a la sociedad de rendimiento: “El éxito de la depresión comienza en el instante en el que el modelo disciplinario de gestión de la conducta, que, de forma autoritaria y prohibitiva, otorgó sus respectivos papeles tanto a las clases sociales como a los dos sexos, es abandonado a favor de una norma que induce al individuo a la iniciativa personal: que lo obliga a devenir él mismo […]. El deprimido no está a la altura, está cansado del esfuerzo de devenir él mismo”.

De manera discutible, Alain Ehrenberg aborda la depresión solo desde la perspectiva de la economía del sí mismo. Según él, el imperativo social de pertenecerse solo a sí mismo causa depresiones. Ehrenberg considera la depresión como la expresión patológica del fracaso del hombre tardo-moderno de devenir él mismo. Pero también la carencia de vínculos, propia de la progresiva fragmentación y atomización social, conduce a la depresión. Sin embargo, Ehrenberg no plantea este aspecto de la depresión; es más, pasa por alto asimismo la violencia sistémica inherente a la sociedad de rendimiento, que da origen a infartos psíquicos. Lo que provoca la depresión por agotamiento no es el imperativo de pertenecer solo a sí mismo, sino la presión por el rendimiento. Visto así, el síndrome de desgaste ocupacional no pone de manifiesto un sí mismo agotado, sino más bien un alma agotada, quemada. Según Ehrenberg, la depresión se despliega allí donde el mandato y la prohibición de la sociedad disciplinaria ceden ante la responsabilidad propia y las iniciativas. En realidad, lo que enferma no es el exceso de responsabilidad e iniciativa, sino el imperativo del rendimiento, como nuevo mandato de la sociedad del trabajo tardo-moderna.

Alain Ehrenberg equipara de manera equívoca el tipo de ser humano contemporáneo con el hombre soberano de Nietzsche: «El individuo soberano, semejante a sí mismo, cuya venida anunciaba Nietzsche, está a punto de convertirse en una realidad de masa: nada hay por encima de él que pueda indicarle quién debe ser, porque se considera el único dueño de sí mismo». Precisamente Nietzsche diría que aquel tipo de ser humano que está a punto de convertirse en una realidad de masa ya no es ningún superhombre soberano, sino el último hombre que tan solo trabaja. Al nuevo tipo de hombre, indefenso y desprotegido frente al exceso de positividad, le falta toda soberanía. El hombre depresivo es aquel animal laborans que se explota a sí mismo, a saber: voluntariamente, sin coacción externa. Él es, al mismo tiempo, verdugo y víctima.

El sí mismo en sentido empático es todavía una categoría inmunológica. La depresión se sustrae, sin embargo, de todo sistema inmunológico y se desata en el momento en el que el sujeto de rendimiento ya no puede poder más. Al principio, la depresión consiste en un «cansancio del crear y del poder hacer». El lamento del individuo depresivo, «Nada es posible», solamente puede manifestarse dentro de una sociedad que cree que «Nada es imposible». No-poder-poder-más conduce a un destructivo reproche de sí mismo y a la autoagresión. El sujeto de rendimiento se encuentra en guerra consigo mismo y el depresivo es el inválido de esta guerra interiorizada. La depresión es la enfermedad de una sociedad que sufre bajo el exceso de positividad. Refleja aquella humanidad que dirige la guerra contra sí misma.

El sujeto de rendimiento está libre de un dominio externo que lo obligue a trabajar o incluso lo explote. Es dueño y soberano de sí mismo. De esta manera, no está sometido a nadie, mejor dicho, solo a sí mismo. En este sentido, se diferencia del sujeto de obediencia. La supresión de un dominio externo no conduce hacia la libertad; más bien hace que libertad y coacción coincidan. Así, el sujeto de rendimiento se abandona a la libertad obligada o a la libre obligación de maximizar el rendimiento. El exceso de trabajo y rendimiento se agudiza y se convierte en auto-explotación. Esta es mucho más eficaz que la explotación por otros, pues va acompañada de un sentimiento de libertad. El explotador es al mismo tiempo el explotado. Víctima y verdugo ya no pueden diferenciarse. Esta auto-referencialidad genera una libertad paradójica, que, a causa de las estructuras de obligación inmanentes a ella, se convierte en violencia. Las enfermedades psíquicas de la sociedad de rendimiento constituyen precisamente las manifestaciones patológicas de esta libertad paradójica.

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Autor: Byung Chul Han
Fuente: Texto extraído de su libro La Sociedad del Cansancio.
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Literatura distópica: cuando el futuro puede llegar a ser peor (Proyecto Consciencia y Sociedad Distópica)


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El blog El Cielo en la Tierra publica todos los lunes, desde el 3 de septiembre de 2018, una entrada relacionada con el Proyecto de investigación Consciencia y Sociedad Distópica. Por medio de este enlace se puede tener información sobre sus objetivos y contenidos y cómo colaborar con él:
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Ficciones que muestran un futuro desesperanzador, alienante, sin libertad y absurdo. Sociedades ficticias gobernadas por estados totalitarios que buscan garantizar la estabilidad social mediante la manipulación psicológica y en algunos casos científica de los individuos. Obras que vienen a cuestionar el viejo sueño utópico de una sociedad perfecta.


El tema del presente artículo es la literatura distópica, obras que se han considerado hijas bastardas de las clásicas utopías, o una especie particular de utopía de carácter negativo, que tienen su origen en la primera mitad del siglo XX, y que todavía están presentes no sólo dentro de la literatura sino también dentro del cine. De manera que para abordar en profundidad las características específicas de este tipo de literatura, será conveniente volver a referirnos, aunque sea de forma breve, a algunos aspectos del concepto madre de donde provienen las novelas distópicas, al concepto de utopía que tuvo origen en el Renacimiento.

En el año 1516, a partir de la publicación de Utopía, se comienza a utilizar el nombre de “género utópico” para referirse a las novelas que presentan características similares a la obra de Tomás Moro; no obstante eso, en la historia de la literatura ya existían obras que mostraban mundos alternativos, paradisíacos e ideales, similares al que Moro creó en el siglo XVI, con lo que se podría decir que el pensamiento utópico ya estaba presente en muchas obras, incluso antes de que se lo denominara de esa forma. Cuando nos referimos a la literatura utópica, estamos hablando de ficciones que describen el funcionamiento de un Estado ideal, no localizado en un lugar específico, perfectamente pensado desde el punto de vista político, social, científico y en ocasiones religioso, donde los habitantes cuentan con una predisposición natural a aceptar las leyes y normas de convivencia; son estados ideales de ficción que se presentan como alternativos a los del mundo real.

Los proyectos que se describen en los diferentes mundos utópicos guardan relación con los que se encuentran en el mundo existente; son una herramienta utilizada por diferentes autores, de distintas épocas, para proyectar sus concepciones acerca de una sociedad ideal. Mediante la comparación, que se hace implícita al lector, entre lo existente y lo ficcional, también está comprendida la crítica, muchas veces feroz, a lo establecido en el mundo real. De esta manera, podemos decir que la literatura utópica abarca diferentes aspectos que hacen a la realidad del hombre y a su vida en sociedad, como por ejemplo lo filosófico, lo social, lo teológico. Son manifestaciones tendientes a mostrar la posible realización humana, a plasmar lo deseado, a trascender dentro de la ficción hacia mundos más justos y esperanzadores.

Este tipo de ficciones, que se empiezan a escribir de manera sistemática a partir del Renacimiento, han tenido una larga vida, de alguna manera hasta en la actualidad encontramos obras que presentan características propias de las utopías tradicionales. De todas maneras, el género utópico a lo largo de la historia ha tenido sus variantes; en el propio Renacimiento se enfocaba a expresar el espíritu del humanismo, a reelaborar viejas historias de carácter igualitarista, a crear y situar los distintos mundos de ficción en aquellos lugares geográficos recién descubiertos; allí encontramos obras como la propia Utopía (1516), de Tomás Moro; La ciudad del Sol (1602), de Tommaso Campanella, y La nueva Atlántida (1623), de Francis Bacon. La Ilustración puso a las utopías al servicio de la razón, continuó con la tradición de los libros de viajes y con la descripción de lugares ideales donde los autores aprovechaban para expresar sus críticas sociales y plasmar en sus sociedades ficticias el progreso que deseaban para las sociedades contemporáneas existentes; allí se destacan obras como El naufragio de las islas flotantes (1753), de Étienne-Gabriel Morelly; El Manifiesto de los Plebeyos (1795), de Graco Babeuf, y Aline y Valcour (El Reino de Butua) (1788), del Marqués de Sade. En el siglo XIX distintos pensadores, intelectuales y escritores, pertenecientes a corrientes de pensamiento vinculadas al primer socialismo, utilizaron el género utópico como una vía de expresión de sus ideas. Dentro de estas obras, pertenecientes a un movimiento teórico conocido hoy como socialismo utópico, se destacan Viaje por Icaria (1840), de Étienne Cabet; Teoría de la unidad universal (1841), de Charles Fourier, y Noticias de ninguna parte (1890), de William Morris.

Esta presencia del género utópico, con sus características propias, se mantuvo casi de forma invariable hasta comienzos del siglo XX. Claro que las distintas épocas históricas que sucedieron al Renacimiento introdujeron en el género pequeñas variantes, pero siempre fueron obras que se caracterizaron por crear mundos ideales y que apuntaban a proyectar en el imaginario colectivo el pensamiento de que otras formas de relacionamiento social eran posibles, apuntaban a un futuro prometedor, de progreso, perfeccionamiento y justicia social.

En las primeras décadas del siglo XX surgió una utopía de carácter negativo, donde el futuro aparece muy distinto a como lo habían soñado los utopistas clásicos. En los años 20 del siglo pasado, cuando comienzan a escribirse este tipo de obras, la humanidad estaba viviendo un momento histórico muy especial, había terminado la primera guerra mundial, comenzaba el afianzamiento del régimen soviético, comenzaba a surgir el nazismo en Alemania, y algunos escritores empiezan a alertar sobre el perjuicio que implicaría el establecimiento definitivo de un régimen totalitario para la libertad de los individuos, ante el peligro de la masificación y la desindividualización. El mundo comenzaba a vivir bajo un potencial tecnológico nunca visto, el peligro nuclear estaba latente, de manera que no es extraño que la utopía diera un viraje y mostrara su peor rostro, el de un futuro alienante, sin libertad, absurdo.

Estas obras no van a venir a plantear un modelo ideal de sociedad, sino que van a criticar el orden existente, y a su vez van a proyectar construcciones sociales que advertirán sobre lo nefasto que podría ser para la sociedad el triunfo de algunos sueños utópicos. Son sociedades dominadas por la ciencia en manos de estados que buscan garantizar la estabilidad social mediante la manipulación psicológica de los individuos. Las distopías son obras que ponen en cuestión los sueños de las clásicas utopías, los sueños de una sociedad perfecta, advierten sobre los peligros de un futuro proyectado con las ideas de un presente. Allí aparecen temas como el del socialismo de estado, el consumismo, el control social (por diferentes ideologías), el hombre en la sociedad y en la individualidad.

La forma más clásica de advertencia que utilizan estas obras es mostrar el enfrentamiento que se da entre un personaje y las condiciones sociales con las que le ha tocado vivir, ejemplos como el de John el Salvaje en Un mundo feliz (1932), de Aldous Huxley; Winston Smith en 1984 (1949), de George Orwell, o el bombero Montag en Fahrenheit 451 (1953), de Ray Bradbury, son una clara muestra del enfrentamiento del individuo con lo impuesto socialmente.

En síntesis las distopías son obras que ponen en cuestión los sueños de las clásicas utopías, los sueños de una sociedad perfecta, advierten sobre los peligros de un futuro proyectado con las ideas de un presente.

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Autor: Fernando Chelle (Escritor)
Fuente:
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9/12/18

¿Por qué el Yoga? (Enseñanzas Teosóficas: 95)



La necesidad de una comprensión profunda

Si nos acercamos al Yoga por simple curiosidad, es probable que no lleguemos muy lejos: a la primera dificultad, nuestro entusiasmo decaerá y en seguida buscaremos una vía menos exigente. Tampoco si lo hacemos en beneficio de la personalidad (ego), por ambición o para realizar proezas físicas o mentales: con esto, entraremos además en contradicción con la verdadera finalidad del Yoga, que es el abandono de ese pequeño y efímero yo.

El Yoga ha de tener cimientos más hondos, lo que exige lograr una comprensión profunda de por qué es preciso emprender un trabajo de este calibre. Y es esencial estar totalmente motivado cuando se trata de transformar la propia naturaleza y prepararse para ser constante. Tal comprensión y motivación se halla en esta afirmación de Patanjali: “Se practica el Yoga preliminar para atenuar los Kleshas” (Yoga-Sutras, II-2).

Sobre el sufrimiento y los Kleshas

El sufrimiento está presente en la humanidad, en general, y en muchos seres humanos, en particular. Ante ello, hay numerosos ejemplos de altruismo dirigidos a paliar ese sufrimiento, lo que, sin duda, es digno de elogio. Ahora bien, en tanto persistan las causas, seguirá habiendo sufrimiento. Por esto, nuestra atención debería centrarse no solo en aminorar el sufrimiento existente, sino, sobre todo, en eliminar las causas que lo generan. Por ejemplo, una enfermedad sólo se cura definitivamente cuando se halla la causa y cuando se conocen los medios para atajarla. Cuando esto se comprende, podemos diferenciar entre las prácticas dirigidas a las consecuencias del sufrimiento y las que procuran atacar su causa y mostrar que existe una felicidad que no está sometida al cambio y cuya fuente se halla dentro de cada cual.
        
Centrada así la cuestión, se entiende que el Yoga quiera poner de manifiesto lo que está en la raíz del sufrimiento, sus causas últimas. En los Yoga-Sutras de Patanjali se les denomina “Kleshas” y hay cinco principales: Avídya, Asmita, Raga, Dvesha y Abinivesha, términos sánscritos que se suelen traducir como ignorancia, egoísmo, atracción, repulsión y apego a la existencia física.

Adviya

Adviya es la ignorancia, pero en el sentido de olvido de nuestra auténtica naturaleza. Ciertamente, el ser humano tiene un yo físico, emocional y mental y una personalidad asociada. Sin embargo, esto solo es el “coche” en el que, para vivenciar la experiencia humana, se ha encarnado efímeramente el “Conductor” que somos, que es de naturaleza divina. Adviya se refiere al olvido del Conductor que realmente somos.

Nuestro gran viaje en los mundos de la manifestación, la Mónada o Chispa Divina debe envolverse con velos protectores, con cuerpos cada vez más densos; la Consciencia debe encerrarse en la materia y aceptar las limitaciones correspondientes. A medida que se produce el descenso (involución), se va durmiendo progresivamente. Y en el punto de inflexión, antes de empezar a remontar (evolución), hay una completa amnesia sobre el origen divino. Esto es Avídya. Y este olvido es indispensable para que se pueda realizar todo el proceso de la manifestación: surgimiento del sentido del “yo”; percepción de separación de la Vida Una; arranque de la evolución del alma en auto-consciencia; etcétera.

Asmita

Es así como nace Asmita, egoísmo en cuanto a la identificación del ser humano con la apariencia de sí mismo, con el coche, que en su ignorancia es lo único que reconoce. Esto es Asmíta: la identificación/fascinación con el yo físico, emocional y mental y la personalidad a él ligada, con todo lo ilusorio que esto supone. Avídya, la ignorancia por parte del ser humano de su esencia imperecedera, provoca Asmita, la identificación con su apariencia o envoltura perecedera. Y esto viene acompañado de un sentido de separatividad: yo y el otro, yo y los demás, sujeto y objeto… De ahí nacen las atracciones y repulsiones que inundan la vida humana.

Raga y Dvesha

Nos atraen los seres y cosas que proporcionan placer a nuestra personalidad; e intentamos evitar lo que nos provoca desagrado. El placer, que se busca y no se puede lograr, y el desagrado, que no se consigue evitar, son el origen de la mayor parte del sufrimiento humano. Son Raga y Dvesha. Derivan directamente del sentido del “yo”, porque la atracción y la repulsión sólo pueden concebirse entre elementos separados; y allí donde existe el yo, existe inevitablemente el no-yo. Cuanto más fuerte es el sentido de separatividad, más lo es la atracción y la repulsión que se siente. Y mayor es también el apego a la existencia física, Abinivesha.

Abinivesha

El ser humano se apega a la vida material por tres grandes motivos: debido a Adviya, cree que la vida termina con la muerte física, a la que tiene miedo; derivado de Asmita y Raga, desea satisfacer las atracciones que siente; y por causa de Asmita y Dvesha, las repulsiones que tiene, alimentando la desconfianza hacia  la vida, son también un lazo muy fuerte hacia la vida material (considérese, por ejemplo, hasta qué punto dos personas que se odian dependen la una de la otra). Por lo tanto, atracción y repulsión conllevan el apego a la existencia física. Y es tan inherente a la penetración de la Consciencia en la materia, que lo podemos observar en todas las personas, incluso en aquellos que han evolucionado en consciencia.

Reacción en cadena

Estos son los cinco Kleshas. Y, como se deriva de lo enunciado, conforman una especie de reacción en cadena: Adviya, la ignorancia de nuestra verdadera naturaleza, provoca el sentido de “yo”, Asmita, el cual es el origen de la atracción y de la repulsión, Raga y Dvesha, que, a su vez, conllevan el apego a la vida material, Abinivesha. Pero también puede expresarse a la inversa: el apego a la existencia física suscita las atracciones y repulsiones, que alimentan la identificación con el coche, lo que a su vez impide tomar conciencia de nuestra verdadera naturaleza o Conductor.

De este modo, nos encontramos atrapados en un círculo vicioso, en una cadena ininterrumpida de causas y efectos que nos hace recaer incesantemente, encarnación tras encarnación, en la esclavitud de las ilusiones.

Las Kleshas nos afectan a todos

Y hay un punto importante del que debemos tomar consciencia: las Kleshas nos afectan todos, incluso si nuestra vida es ahora feliz tal, como lo entendemos comúnmente.

Para que aquellos que han desarrollado el discernimiento, como Patanjali indica, todo es miseria y la misma felicidad es miseria. A primera vista, esto resulta descorazonador. Pero si reflexionamos de corazón, no es difícil percibir la fragilidad de eso que llamamos felicidad.

Lo propio de la manifestación es el movimiento, el cambio, el nacimiento y la muerte de todas las formas, de todos los fenómenos, de todos los acontecimientos, de todos los seres vivos... Decimos que estamos en una época de inseguridad porque tal vez las cosas van más deprisa que en otros periodos de la historia considerados más tranquilos. Pero la guerra alterna con la paz; las civilizaciones mueren; las familias se disgregan; los que se aman, llega un día en que deben separarse;… Y todo esto desde que el mundo es mundo. No es una visión pesimista de las cosas, es tan sólo una visión objetiva. Tomar consciencia de esto es desarrollar el discernimiento. Y entonces, efectivamente, uno se da cuenta de que todo es miseria. Para la persona que permanece apegada a las apariencias, a la separatividad, que espera que su felicidad dependa de los acontecimientos externos y las condiciones materiales y sentimentales en las que vive, todo es miseria debido al cambio inevitable y al miedo, más o menos escondido, al mismo.

De esta forma, incluso si el karma nos hace vivir de una manera agradable en lo inmediato, no debemos dejar de lado el estudio de los Kleshas, pues también nos atañe; y de manera tan urgente como a aquél que esté sufriendo. Es indispensable si queremos hallar respuestas a todas las preguntas
serias de la Vida y si realmente queremos ayudar a los que sufren.

Ananda y la Felicidad como Estado Natural

Las tres cualidades inherentes al Yo Espiritual son Sat, Cit y Ananda. Esta tiene que ver con la Gracia de los cristianos y con Shanti, la honda Paz interior, de las culturas orientales. Es un estado de Bienaventuranza, Felicidad incausada fruto del Estado Natural de nuestro Ser. Cuando por la práctica del Yoga dejamos de identificarnos con el coche y paramos toda agitación mental, que oscurece la presencia del Conductor, nos instalamos en nuestra naturaleza esencial que es Felicidad (Yoga-Sutras 1-3), manifestación de nuestra íntima naturaleza y, por tanto, estable, duradera y que se basta a sí misma.

No hay que confundir esa felicidad, esa paz, resultado de la liberación de los Kleshas, con lo que podemos experimentar durante algunos períodos, a veces bastante largos, en que las circunstancias externas nos son favorables o por lo menos relativamente favorables. Los Kleshas se manifiestan en nuestra vida de distinta manera. En su manifestación más burda, se hallan, según la expresión de Patanjali, en una forma "extendida": el sufrimiento, la angustia, el deseo más violento… También pueden manifestarse de manera "alterna", es decir, que pueden estar activos en ocasiones e inactivos en otras. Pero un Klesha inactivo no es un Klesha dominado, ni siquiera atenuado, es un Klesha que momentáneamente no tiene ocasión de manifestarse.

Sólo cuando se ha comprendido la filosofía de los Kleshas y se empieza la práctica del Yoga preliminar, la influencia de los Kleshas puede disminuir progresivamente hasta alcanzar la forma "atenuada". La práctica del Yoga propiamente dicho, es decir, de la meditación, está destinada a reducir a los Kleshas al estado "latente": dejan de tener poder sobre el Yogi, pero permanecen en él en estado de semilla y se puede suponer que una circunstancia especialmente excepcional puede ser capaz de despertarlos. Cuando el Yogi alcanza la Liberación, puede considerarse que la raíz de los Kleshas está vacía de toda substancia, como unas semillas a las que se hubiera eliminado el germen, y en ningún caso pueden volver a despertar.

Tomar consciencia

La primera tarea consiste en tomar conciencia de todo lo expuesto, pues ello, incluso antes de comenzar a practicar una disciplina precisa de Yoga, disminuirá el poder de los Kleshas.

Cuando por vez primera entramos en contacto con una enseñanza espiritual, el nuevo sentido que otorga a nuestra vida provoca, en general, una fase de entusiasmo e, incluso, de felicidad: la forma más burda de la ilusión en la que vivíamos se ha disipado. Pero si nos quedamos ahí, si no intentamos comprender más profundamente y ponerlo en práctica, recaeremos en el sufrimiento, en nuestros problemas: es una forma más sutil de los Kleshas la que ahora nos influye y que de nuevo vamos a tener que entender. Las ilusiones en las que estamos atrapados son como una prisión compuesta de varias murallas concéntricas. Cuando derribamos la primera, experimentamos una gran sensación de libertad. Pero rápidamente descubrimos que hay otro muro que provoca una nueva sensación de ahogo y que hay que derribarlo… Y así una y otra vez, pero no indefinidamente, sino hasta que el último de los Kleshas haya sido arrancado de raíz, hasta que hayamos alcanzado la Realización de nuestra naturaleza divina.

Se podría pensar que entre el momento en que el hombre toma conciencia de la ilusión de la felicidad procedente de las circunstancias externas y el momento en que realiza la toma de conciencia del Yo pasa un largo período de aridez y sequedad, durante el cual no puede ya apreciar las satisfacciones de todo el mundo, ni ser capaz de sentir la felicidad interior. Pensar esto es comprender mal la filosofía del Yoga.

Nunca se ha dicho que el aspirante a Yogi tenga que rechazar las condiciones felices de su existencia: se le pide que tome conciencia del carácter efímero de las mismas, que es completamente diferente. Sabemos que una rosa vive sólo unos pocos días, pero ello no nos impide apreciar su belleza. La filosofía del Yoga no es ascética. No rehúye los placeres que pueden darnos las diferentes formas de la vida. Por lo tanto, el ser humano que comienza a comprender que esas satisfacciones son sólo temporales, puede seguir apreciándolas y, al mismo tiempo, ser capaz de verlas acabar y alternarlas con circunstancias menos agradables o, incluso, francamente penosas.

Además, si bien es necesario haber alcanzado ese estado en que no existe la menor identificación con la personalidad para estar instalado de manera definitiva e irreversible en nuestra naturaleza esencial y mantener la conexión, sin interrupción, a la fuente interna de felicidad, hay que tener en cuenta lo siguiente: desde el momento en que empezamos nuestro camino por el sendero del Yoga preliminar, debido a que empezamos a buscar en nuestro interior, vamos a tener destellos de luz y contactos, aunque breves, con esa fuente interna; y daros cuenta de esto compensará con creces la felicidad efímera nacida de la ilusión en la que vivimos.

Dar el primer paso

Pero hay que dar el primer paso. Y consiste en tomar conciencia de las causas de todo nuestro sufrimiento, remontando la serie de Kleshas, y de nuestro apego a la vida, de nuestras atracciones y repulsiones, de ese sentido del yo ligado a la ilusión de la separatividad y, sobre todo, de esa ignorancia de nuestra verdadera naturaleza en la que todos estamos inmersos.

Ramdas afirmó: "La gran enfermedad del hombre es la ignorancia. Si uno se cura de ella, se curará de todas las demás. Entonces verá dentro de él la Luz Divina y quedará para siempre liberado de las cadenas de los deseos que le han mantenido en la esclavitud y la miseria". Para curarse de esta enfermedad, Patanjali señala el remedio: el Yoga preliminar.

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Autor: Danielle Audoin (Capítulo 2 de su libro "Una aproximación al Yoga")
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Las Enseñanzas Teosóficas se publican en este blog cada domingo, desde el

19 de febrero de 2017
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8/12/18

Emilio Carrillo en Sevilla (jueves 13 de diciembre, 18:30h): “La Acción Correcta: práctica del Amor y la Sabiduría-Compasión”


13 DE DICIEMBRE, jueves, 18:30 horas, SEVILLA

Charla y coloquio de Emilio Carrillo:
“La Acción Correcta: práctica del Amor y la Sabiduría-Compasión”


Sinopsis: La charla-coloquio abordará los contenidos teóricos y prácticos de lo que antiguas tradiciones espirituales denominaron la Triada Perfecta: "Confianza - Aceptación - No Juicio". Y con base en ella, profundizará en la Acción Correcta -así la llamó Buda- que corresponde acometer en la vida diaria personal, familiar y social para que esta, nuestra vida, salga de la dinámica de sufrimiento y alienación y discurra en armonía, alegría, consciencia, Amor y Sabiduría-Compasión.


Salón de Actos de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Sevilla (C/ Virgen de África 7, junto a Avda. República Argentina -Metro: Parque de los Príncipes-)

Aportación: 5 euros. Esta cantidad se podrá abonar:
+En “El Rincón de Kiko” (C/ San José 21-23, Pasaje)
+A la entrada de la charla-coloquio.
Si desea reservar de plaza: rincondekiko@gmail.com, indicando nombre y dos apellidos
Ante cualquier duda o para mayor información, escribir a dicho correo electrónico

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7/12/18

Acceso al conocimiento de los mundos superiores: encuentro con Emilio Carrillo



Vídeo (duración: 00:55:19) del encuentro mantenido entre Emilio Carrillo y Carlos González, con fecha 9 de octubre de 2018. Tiene como título Acceso al conocimiento de los mundos superiores.

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6/12/18

Acción y Evolución: presentación del nuevo módulo de formación



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Empoderamiento: manifestación dimensional (I Parte)


Autor: Deéelij.

0.- Prólogo

Antes de empezar con este tema, así como lo manifesté con los anteriores escritos: no me creas, puedo estar absolutamente equivocado. Lo que lees es mi punto de vista, mis conclusiones, lo que a mí me sirve, y no tiene porqué ser útil a nadie más. Sólo lo comparto. Hacer de esto una guía, un ideario, una ideología, un todo a no discutir, se ha de evitar. Si esto que lees no te llega, te suena a tontería o similares, pues ya sabes: a la papelera y a otra cosa. Huí siempre de los gurús y maestros, de los que dicen que le sigan que lo saben todo, de quienes se manifiestan con la bandera de la salvación o el rescate. Por tanto, no me tomes como guía de nada, que además no lidero nada, voy solo por la vida. O dicho en palabras de alguien a quien no seguí nunca, a Buda; pero sí seguí las siguientes palabras suyas:
No creas en nada simplemente porque lo diga la tradición, ni siquiera aunque muchas generaciones de personas nacidas en muchos lugares hayan creído en ello durante muchos siglos. No creas en nada por el simple hecho de que muchos lo crean o finjan que lo crean. No creas en nada porque así lo hayan creído los sabios de otras épocas. No creas en lo que vuestra propia imaginación os propone cayendo en la trampa de pensar que Dios os lo inspira. No creas en lo que dicen las sagradas escrituras, sólo porque ellas lo digan. No creas a los sacerdotes ni a ningún otro ser humano. Cree únicamente en lo que tú mismo hayas experimentado, verificado y aceptado después de someterlo al dictamen del discernimiento y a la voz de la conciencia.” “Alégrate porque todo lugar es aquí y todo momento es ahora”
Estamos en este mundo para convivir con armonía. Quienes lo saben no luchan entre sí”

¿Queda claro? Gracias, pasemos a lo que nos trae aquí.


1.- Introducción

¿Qué es el empoderamiento o el empoderarse?
¿Por qué hablar de empoderamiento o empoderarse?
¿Cuándo se perdió ese empoderamiento para tener que buscarlo ahora?
¿Por qué dice el título de lo actual que empoderarse es igual a manifestación dimensional?
¿Por qué empoderarse y para qué la manifestación dimensional?

Quizá puedan surgir más preguntas el respecto en cada cual; pese a ello, dejo ahí las cuestiones para ir resolviéndolas progresivamente; o explicarte cómo las he resuelto para mí. Para ti puede ser distinto.

He buscado en Internet varias definiciones de empoderamiento, a ver qué se dice al respecto, para que tengamos una idea y luego extraer mi conclusión en base a esas explicaciones. Veámoslas:

  • 'Hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido”
  • ¿Qué es el empoderamiento del personal? Empoderamiento personal y habilidades de liderazgo. El poder, en un sentido amplio, es nuestra habilidad para crear, sostener, cambiar e influenciar las personas, los grupos, los sistemas y la vida; es nuestra habilidad para contribuir conscientemente al proceso evolutivo”
  • Empoderamiento: el desarrollo de las personas”
  • Empoderamiento significa mayor “poder”, es decir, la activación de los recursos de un individuo o de una organización. A nivel individual es la capacidad de las personas de sentirse responsables y protagonistas de sus propias vidas, en términos de expansión del yo”
  • La mujer empoderada es la que se vale por ella misma. Tiene una actitud firme ante sus decisiones, no permite que sea influenciada de forma negativa. Admite sus debilidades pero las convierte en fortalezas. La mujer empoderada se siente libre ante las adversidades”
  • Wikipedia:El empoderamiento o apoderamiento (del empowerment en inglés) se refiere a la serie de procesos por los cuales se aumenta la participación de los individuos y las comunidades, que generalmente se encuentra en una minoritaria o de desigualdad en temáticas tales como política, diario vivir y economía, para así impulsar cambios beneficiosos para el grupo y sus actuales situaciones de vida. Generalmente implica, en el beneficiario, el desarrollo de una confianza en sus propias capacidades y acciones, junto con el acceso al control de los recursos, la representación en los cuerpos de toma de decisiones y la participación de los procesos de planeación”
  • El uso moderno de empower tiene su origen en los movimientos por los derechos civiles, que buscaban empoderar a sus seguidores, es decir, conquistar derechos y, con ellos, fuerza, poder para tomar sus propias decisiones y asumir el control de sus vidas. La palabra floreció cuando fue adoptada por el movimiento feminista y fue tal el éxito que acabaron adoptándola movimientos del más diverso signo. Este uso renovado de empower es el que se trasplanta al español y ese es el significado actual de empoderar (aunque este todavía se hará esperar para entrar en el diccionario de la Academia). El significado de la palabra inglesa y el de su hermana castellana han evolucionado en paralelo aunque no de manera espontánea sino por influencia de una lengua sobre la otra. El movimiento de derechos civiles crea todo un aparato conceptual que desde la cultura estadounidense se exporta a otras culturas. Y con los conceptos se exportan las palabras para nombrarlos. ¿Es correcto entonces el uso de empoderar? La extensión de significado desde ‘conceder un poder (legal)’ a ‘conceder derechos’ (o más bien conquistarlos), ‘asumir el control’, tiene mucho sentido lo mismo en una lengua que en la otra. Ni siquiera los puristas más recalcitrantes deberían sentirse ofendidos, pues suelen defender la revitalización de palabras como medio para nombrar las nuevas realidades. Mil veces se aplaudió el rescate de azafata (‘camarera de la reina’) para referirse a la tripulante de cabina de un avión.

Hasta aquí tenemos un amplio espectro desde el que extraer una conclusión, al menos la mía: Empoderarse, es retomar el poder personal (de Uno, en Sí) que en algún momento se eclipsó o quedó alienado.
No obstante, y pese a lo anterior, traigo a colación la Declaración Universal de los Derechos Humanos y anoto un par de artículos sin que por ello haya menosprecio del resto:
Artículo 1. Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.
Artículo 3. Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.

De estos artículos señalo lo siguiente: el derecho a la libertad, que estamos dotados de razón y conciencia y que somos iguales en dignidad. Y lanzo la siguiente pregunta: ¿Crees que ejerces tu libertad, que puedes obrar desde tu conciencia usando el raciocinio y que tienes una vida digna? Si tu respuesta es un claro y rotundo SÍ, entonces lo que sigue en esta lectura te sobra. Mientras que si es NO la respuesta, puede ser que algo de este texto pueda ayudarte en algo.
Si resulta que nacemos con todos esos derechos y actualmente no los sientes en ti, no hay empoderamiento, ¿no? Por tanto, ¿se trataría de recuperar eso que por derecho te pertenece, y eres, desde que naciste y así recuperar todo el poder (empoderamiento) que por naturaleza posees? Supongo que si antes respondiste NO, ahora habrás concluido en un SÍ. Sólo lo supongo, que conste, que no soy adivino, pero sí divino, como tú que estás leyendo estas palabras.

Es posible que no recordemos el momento en el que se perdió ese empoderamiento, esos derechos; no pasa nada, iremos viendo, poco a poco, cómo sucedió y cómo recuperarlo.


2.- Eclipsamiento del empoderamiento

Voy a empezar explicando cuál es el poder (empoderamiento) perdido, ocluido, oculto, ensombrecido, eclipsado o alienado. Para ello sería de ayuda repasar lo que ya expliqué en las partes VII a IX del documento publicado en este Blog con el título de “!Ascensión a 5D?” O te puedes perder con lo que sigue.
Parto de un inicio: somos Almas encarnadas. Cada Alma es parte del Todo y posee el mismo poder (empoderamiento) que la Esencia (Todo) que lo manifiesta (o se manifiesta) como un Alma, en nuestro caso, encarnada en un cuerpo físico en una realidad física de 3D.
Si cada alma posee el mismo poder que el Todo del que procede, ¿en qué consiste ese poder? Por un lado en poder aplicar las tres potencias inherentes al Alma que a saber son: entendimiento, voluntad y libertad. Por otro lado, y no en segundo lugar, el poder de manifestar en su realidad física aquello que quiere el Alma, no lo que desea el Ego (el verbo “querer” le pertenece al alma; el “deseo” es propio del Ego, y luego se amplía este respecto). Y por el otro lado, que no es el tercero, sino que los tres puntos son y se han de dar al mismo instante, el poder de la expresión del Alma del Amor Incondicional, que es lo que Esencia Es, y ese Amor Incondicional se manifiesta en la realidad física de 3D o de la D donde encarne.

Si alguien quiere discutir el inicio de esto (almas encarnadas), le pido que antes se lea, como mínimo, lo publicado por Michael Newton, ya fallecido. Sus libros se encuentran gratis para ser bajados desde la Internet. Yo no voy a discutir, sólo expreso lo que sé realmente y que ha sido comprobado por otros y por mí mismo.

Cuando un Alma decide encarnar en un espacio físico, sea el que sea, decide (no elige) qué quiere realizar (manifestar) en ese proceso encarnado. Es lo que se denomina el diseño de vida del Alma. Ello implica, además, la suma de los Pactos Álmicos que se realizan, con absoluta voluntad, con plena libertad y desde el entendimiento mutuo de esas Almas que deciden establecer una serie de interconexiones en sus encarnaciones con un propósito determinado, o propósitos concretos. El Alma decide el cuerpo a tomar, los padres con los que va a encarnar y el por qué y para qué de eso y de su diseño de vida. Decide una manifestación concreta. Lo subrayado no te lo puedo explicar con detalles, pues es algo de cada Alma y desconozco lo que cada Alma decidió, en todo caso sé lo que decidí, como Alma, manifestar desde el poder de la misma. Esto, último, es trascendental comprenderlo desde el entendimiento de cada cual, pues si cada Alma decidió la vida que está manifestando, ¿quiénes somos (cada cual) para criticar o juzgar la libertad de ese Alma en su manifestación actual? Te aseguro que si lo hacemos, estamos restándole, muy seguramente, a ese Alma encarnada, empoderamiento, y lo estaríamos haciendo desde nuestra falta de empoderamiento.

Sigamos, ya volveremos a lo anterior más adelante. Cuando el Alma encarna, desde el momento en que se “acopla” a su cuerpo físico, sea el instante que sea, dentro del vientre materno, empieza el “problema” de la pérdida de empoderamiento. En el “acoplamiento” al cuerpo físico ya se llega con la inmensa parte del velo del olvido. Acoplamiento al cuerpo físico es igual a pérdida del empoderamiento debido al velo del olvido que cada Alma decide adquirir; y se decide durante el diseño de vida.
Recordemos que el Alma es la Singularidad, y que una vez encarna toma una Particularidad concreta de manifestación a través del cuerpo físico (explicado en las partes VII a IX del documento publicado en este Blog con el título de “!Ascensión a 5D?”)
Una vez el Alma se “acopla” al cuerpo físico dentro del vientre materno, empieza a sentir, a experimentar… todo aquello que su madre siente y experimenta. Desde ese instante, la Singularidad (Alma) empieza a adquirir una Particularidad (manifestación); pues empieza a identificarse con todo lo que sigue recibiendo de su madre, e incluso de lo que sucede en torno a su madre, pues los sentidos del feto están activados, así que puede escuchar conversaciones externas; puede escuchar lo que su madre le dice en particular, sea hermoso o no, puede escuchar lo que su padre le dice al acariciar el vientre materno. Y todo ese cúmulo de datos (que ya son experiencias) empieza a forjar una Particularidad con manifestación concreta.

Paro un momento y dejo dos libros para consultar lo antes explicado del vientre materno. “El futuro se decide antes de nacer” de Claude Imbert, doctora en medicina. Y “La vida secreta del niño antes de nacer” del Dr. Thomas Verny y Jhon Kelly. Y si te sirven mis más de 18 años de experiencia haciendo regresiones al vientre materno, pues lo sumas.
De tal forma que el Alma encarnada en el cuerpo físico, al nacer, ya trae adquirida (se ha empezado a forjar en el vientre materno) una Particularidad a la hora de manifestarse en el mundo físico. Esa Alma ya tiene la sensación de ser un bebé querido o no; ya lleva puesta la sensación del trato de más o menos amor que le han ido transmitiendo sus padres y familiares. Al nacer se hace el vínculo, normalmente es con la madre cuando le ponen el bebé en el pecho y lo abraza por primera vez. Si no fuera así, y el primer abrazo lo recibe del padre, el vínculo se hace con el mismo, incluso con un familiar cercano se puede hacer ese vínculo; no sirve lo que pueda hacer el personal sanitario en el manejo del recién nacido para establecer el vínculo. Una vez que el Alma hace ese vínculo con el ser familiar más cercano que primero lo abrace, se adquiere una Particularidad de manifestación más concreta hacia ese familiar que hacia los demás. Por tanto, la manifestación del Alma va a ir inclinándose más hacia la Particularidad que se adquiere en función de ese lazo emotivo al nacer (sentirse en seguridad, arropado, protegido, a salvo), del conjunto de experiencias adquiridas en el vientre materno y lo que irá aprendiendo y experimentando a partir de ese instante, desde que ve la luz a esta realidad de 3D. Todo ese conjunto de experiencias, conocimientos y vínculo emocional empiezan a manifestarse en una Particularidad muy concreta que define a ese bebé, a ese ser humano. Al inicio, el bebé, el ser humano, recién llegado, no se identifica (Particularidad de manifestación) con nada más; aún no sabe que es chico o chica; aún no sabe que le han puesto un nombre y cuando lo nombran por tal vocablo no se identifica con el mismo. En la medida que va creciendo sí se identifica con todo eso y muchas miles de cosa más como el color de la piel, por poner un ejemplo. Así, poco a poco, la Particularidad de manifestación del Alma encarnada se va desarrollando olvidando cada vez más que es un Alma encarnada, olvidando el poder del Alma humana, y poco a poco se va des-empoderando. Mientras ocurre todo esto, resulta, que por lo general, y hasta los 6-7 años, sí se posee recuerdo del Alma que Es, y de donde procede, e incluso de su diseño de vida; pero si el peque manifiesta algo de esto, lo habitual es que encuentra que le digan que eso no es así, que es imaginación suya, que lo olvide, que son cosas de niños… Entonces el peque, en función de esos lazos emocionales establecidos, asume que quien le dice esas cuestiones, que es quien le protege y cuida, le quiere proteger y cuidar de cosas que sólo son “tonterías”, y al poco se olvida del poco recuerdo que traer; el velo del olvido queda echado; consiguientemente el empoderamiento se ha ocluido, oscurecido, pero no se ha perdido, sólo que por el momento no se tiene acceso al mismo; por tanto, la Particularidad de manifestación de ese Alma encarnada (Singularidad) va a ser el sumatorio de las identificaciones que asume desde todo el conocimiento adquirido, de las experiencias tenidas, de los lazos afectivos que se posean. Entonces, aparece el Ego. El Ego significa “yo”. La Particularidad toma un Ego concreto, y mediante el mismo manifiesta, o se manifiesta.
Tenemos muy distintos tipos de Ego. Hay un Ego de hijo, de hermano, de primo, de sobrino, de nieto, de pareja, de amigo, de trabajador, de esposo… En principio no hay ningún problema con estos Egos. El quid de la cuestión del Ego es diferenciar entre un Ego positivo, que sí está desde la Particularidad en conexión con su Singularidad (Alma) y manifestando en el mundo físico lo que el Alma (con su poder) quiere realizar con su diseño de vida; cumplir con su propósito de vida. Pese a ello, la Particularidad puede haber adquirido un Ego negativo que no pueda manifestar lo que el Alma quiere, dado que este Ego negativo hace que la Particularidad se haya desconectado de la Singularidad, y lo que se manifieste no sea más que un particular Ego negativo; por tanto, el empoderamiento, si aparece el Ego negativo, está eclipsado o alienado.
Antes de seguir avanzando, se trata de diferenciar el Ego positivo del negativo, en uno, y en los demás; para así quitárselo a uno mismo, y protegerse con el Ego negativo que encuentre en los demás. También, aclarar, que exponer los términos de “positivo” y “negativo” al Ego sólo marca que en sus manifestaciones, respectivas, lo que está sembrando es lo que luego se va a cosechar. Es decir, el Ego positivo atrae lo positivo, lo beneficioso para la Particularidad enlazada a su Singularidad; por tanto, la manifestación desde el Ego positivo (Particularidad enlazada con Singularidad), en su siembra, va a cosechar más manifestación beneficiosa para Sí. Obvio que lo mismo sucede con el Ego negativo, pero la cosecha que atrae es una manifestación perjudicial (no beneficiosa) para sí, para su Particularidad desconectada (desempoderada) de la Singularidad (Alma).
El Ego positivo y negativo se puede reconocer por sus acciones (manifestaciones) en uno y hacia los demás. No obstante, diferenciemos entre el Ego positivo, que es CONSCIENTE, y el Ego negativo que es SEMI-CONSCIENTE e incluso INCONSCIENTE. Por tanto, llegamos a una Particularidad Consciente de Sí Mismo (Alma) que manifiesta desde la Singularidad (empoderada) usando, para ello, sa Particularidad Consciente. Por otro lado, tenemos a una Particularidad semi-consciente y/o inconsciente que está manifestándose sin conexión con su Singularidad (sin empoderamiento).

Resumamos esto y sigamos:
  • Particularidad consciente: Ego positivo y beneficioso para Uno Mismo y los demás. Particularidad empoderada.
  • Particularidad semi-consciente y/o inconsciente: Ego negativo y perjudicial para su Particularidad y el resto de Particularidades. Particularidad des-empoderada.

¿Cómo reconocer la manifestación de esos Egos tanto en Uno como en los demás? Es sencillo:
  • La Particularidad consciente se manifiesta (en Sí y a los demás) mediante la espontaneidad, la despreocupación y la alegría. Obra desde el Amor Incondicional. No se toma nada como personal. Sólo le importa ser feliz, nada más le importa. Acepta todo, a todos y en especial a sí mismo. Vive sin sostenerse en lo externo, sin una espera concreta de nada externo. Da sin esperar a cambio. Dejar ser a los demás.
  • La Particularidad semi-consciente se manifiesta (en su Particularidad y hacia las demás) mediante el miedo al qué dirán, mediante el miedo a quedar mal o no quedar bien, y trata a los demás en función de lo que le interese, pero ese interés deriva del interés de quedar bien y no mal y del interés de que no digan nada contra sí. Sus manifestaciones está impulsadas por el miedo, la vergüenza y la culpabilidad. La crítica hacia sí es habitual. Vive esperando recibir en la medida en que da a lo externo. Si no sale algo como esperar, busca a quien responsabilizar. Manipula a los demás, de cualquier forma que pueda.
  • La Particularidad inconsciente ya trae puesta la manifestación anterior, pero se endurece en su manifestación pues ha de tener la razón siempre, por el medio que se; y, al mismo tiempo, ha de quedar por encima del otro sea como sea, por el medio que sea. Suele estar en un terror al futuro, a que alguien le desmonte sus manifestaciones con argumentaciones racionales, pruebas y evidencias; no obstante, si llegara el caso, lo negará en absoluto, diciendo (gritando) que todo es un complot, una venganza, una conspiración, que los demás sólo quieren acabar con él… Lo habitual es que lo critique todo, sin parar. Se desespera si no recibe lo que esperaba recibir de lo externo. Todo lo que hace es para recibir, y se victimiza continuamente echando las culpas a los demás. Usa del chantaje emocional y del victimismo desesperado. Condena a los demás de todo lo que sucede. Pretende dominar a los demás de la manera que pueda.

¿Desde qué Particularidad manifiestas tu realidad, estás empoderado o no? ¿Desde qué Particularidades observas las Manifestaciones de los más cercanos a ti, están empoderados o no?
Pues si te das cuenta que no estás en la Particularidad consciente, estás des-empoderado. Posiblemente te observes en la Particularidad semi-consciente, que incluso, a veces, ha caído en la inconsciente; no obstante, quien en la inconsciente manifiesta de forma continuada, no la puede observar, está absolutamente des-empoderado, y empoderarse sería muy complicado, que no imposible. Pese a ello, si te observas en la Particularidad semi-consciente, eso estás manifestando en tu realidad, y por igual eso estás atrayendo y cosechando en tu vida.

La cuestión, aquí, supongo, si no estás muy molesto por lo leído y descubierto de tu Particularidad concreta (semi-consciente), y sigo suponiendo, lo que querrás es saber cómo abandonar esta manifestación que no es positiva ni beneficiosa y sí adquirir (o mejor expresado: retomar), la Particularidad consciente que manifiesta lo más beneficioso para Ti, desde Ti Mismo. Porque si concluyes que no estás en ninguna, es que no observas la Particularidad inconsciente en ti, lo siento, pero no hay más que estas tres, así que repito: si no lo observas, es que esa Particularidad inconsciente está tan desconectada de la Singularidad, que no posee empoderamiento alguno, y está regido, el poder que se poseía, por cuestiones externas que controlan a la Particularidad, siendo la misma pura acción-reacción ante estímulos externos: es una Particularidad sin mucha operatividad vivencial, y con una dura manifestación de sufrimiento expresado desde múltiples sentimientos muy negativos (ver más abajo las sensaciones negativas que manifiesta el Ego desconectado del Alma).

Sigo suponiendo que quieres retomar (empoderarte) a la Particularidad consciente y que querrás que te diga de una vez el cómo. Ok, aquí va, pero lo que va hay que hacerlo norma de vida o quedas, otra vez, atrapado en la Particularidad semi-consciente que ya sabemos lo que manifiesta y atrae a su realidad: desempoderamiento y perjuicio; perjuicio lleno de prejuicios. Bien, pues habrá que seguir las siguientes pautas, desde ya:

  • Vivir sin importar el qué dirán o lo que pueda suceder.
  • Vivir sin importar quedar bien o mal.
  • Obrar con Amor Incondicional. Dando, sin esperar nada a cambio.
  • Ofrecer perdón incondicional por adelantado ante cualquier manifestación, del tipo que sea, que se reciba de las Particularidades semi-consciente e inconsciente, pues ya sabes que sólo manifiestan Ego negativo y perjudicial, pero que no se toma contra uno.
  • Vivir sin esperar nada de lo externo.
  • Dejar a cada cual vivir como guste.

Al empezar a manifestar estas nuevas pautas de comportamiento (de manifestación), que se consiguen con paciencia, perseverancia y continuidad, emerge la Particularidad consciente (el Ego positivo), y se restablece la conexión con la Singularidad (Alma), y el propósito de vida se manifiesta hacia el curso que el Alma diseñó antes de encarnar, empoderada de Sí.
Pese a lo dicho, el Alma también pudo diseñar el perderse (des-empoderarse) en una Particularidad semi-consciente y/o inconsciente, de la que aprender lo que sea que quiso aprender en esas manifestaciones perjudiciales para sí y los demás (cumpliendo, al mismo tiempo, con los pactos Álmicos adquiridos antes de encarnar), para luego, en el tiempo lineal de esta realidad de 3D, retomar a su Particularidad consciente en conexión con la Singularidad desde la que manifestar una nueva realidad (nueva D) dentro de la 3D, para Sí, desde Sí, y, en unión, con otras Singularidades, ir, poco a poco, en una creación específica de una manifestación (desde lo personal a lo grupal) para concluir en una nueva D dentro de la 3D. Entonces, el empoderamiento se produce, está en Uno, se retoma, se recupera, y emerge el entendimiento de las manifestaciones pasadas (resolviéndose, eliminando la culpabilidad), se aplica voluntad real en lo que se quiere manifestar y se ejerce la libertad de (y desde) la Singularidad en lo que quiere manifestar (desde el diseño de vida) mediante su Particularidad consciente.

Hasta aquí cómo se eclipsa el empoderamiento y cómo se puede recuperar. No obstante, (1) corto y pego lo que ya dije en la parte VII de “¡Ascensión a 5ª Dimensión?” sobre las emociones del Alma y las del Ego:

El ALMA (Singularidad), encarnada o no, percibe en y desde Sí y hacia lo externo, las siguientes emociones, con control emocional, pase lo que pase:
  • Serenidad. Quietud. Armonía. Felicidad. Bondad. Paz. Calma. Sosiego. Reposo. Tranquilidad.
Estas emociones son de exclusividad del Alma, y transita en una de ellas y de una a otra sin entrar en las sensaciones que el EGO refleja.
El Alma (Singularidad), encarnada o no, siempre unida a la Totalidad percibe y emite: AMOR INCONDICIONAL. El ALMA está llena de AMOR

El EGO (desconectado de la Singularidad) refleja las siguientes sensaciones que son aprendidas en el mundo físico (desde el nacimiento) y que se transforman en emociones negativas (expresiones del miedo):
  • Nerviosismo. Intranquilidad. Preocupación. Impaciencia. Pugna. Lucha. Conformismo. Monotonía. Molestia. Levedad. Desgana. Rutina. Disputa. Envidia. Sometimiento. Aburrimiento. Incomodidad. Enemistad. Rivalidad. Ira. Celos. Odio. Aislamiento. Manipulación. Oposición/antagonismo. Discrepancia. Enfrentamiento. Hostilidad directa y/o sutil. Rabia. Impotencia. Desvalorización. Cólera. Furia. Enojo. Rencor. Intolerancia. Crueldad. Vileza. Brutalidad. Inmisericordia. Ansiedad. Angustia. Inutilidad. Pesadumbre. Apatía. Indiferencia. Pesadumbre. Victimismo. Terror. Pánico. Enfado. Cabreo. Vergüenza. Culpabilidad. Pánico. Terror. Irritación…
Estas sensaciones y todas las que producen descontrol emocional, aprendidas y transformadas en emociones negativas, las refleja el EGO produciendo, siempre, en mayor o menor intensidad, sufrimiento e inseguridad. El EGO transita en algunas de estas sensaciones o va oscilando entre varias de las mismas. Todo esto sólo es propio del EGO. El EGO está lleno de MIEDO y la manifestación del MIEDO son esas emociones negativas mencionadas

Así queda más claro cuándo se obra desde la Particularidad (ego positivo) conectado a la Singularidad (Alma) en sus manifestaciones emocionales; a diferencia de lo que manifiesta mediante sensaciones muy negativas una Particularidad semi-consciente y/o inconsciente.
Paramos aquí, y en la siguiente entrega observamos cómo se puede eclipsar el empoderamiento desde otras cuestiones concretas y qué hacer para empoderarse de nuevo en una nueva manifestación hacia lo que se quiera experimentar, aunque se esté físicamente en 3D; porque de lo que se trata, de entrada, es de conseguir el empoderamiento de nuevo y manifestar una 5D en Uno aunque se esté en una 3D; para posteriormente, manifestar, desde esa 5D interna, a una 5D física.


El próximo jueves hay más.


Nota: si alguien quiere en PDF los dos seriales anteriores que ya se han publicado en este Blog (año 2018), más lo aquí expuesto, sólo has de solicitarlo en mi correo, y luego, si te apetece, y consideras que esto es útil, puedes mandarlo a quien quieras: deeelij@gmail.com

Nota 2: Si quieres en formato PDF mi libro “Alas sin plumas” también lo puedes solicitar en el mismo mail.
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