27/8/2014

La reencarnacion (la experiencia de Emilio Carrillo)




Sobre estas líneas se ofrece el vídeo (duración: 00:02:41) de la canción La reencarnación (la experiencia de Emilio Carrillo) que ha compuesto y canta José Luís Corcoles y Emmanuel me ha hecho llegar desde México.

También puede accederse a él a través de este enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=M38XG60MlOI


LA REENCARNACIÓN
ES SÓLO UNA CREENCIA,
PERO CUANDO LA VIVES
PASA A SER UNA EXPERIENCIA.

ALGUIEN ESA EXPERIENCIA HA VIVIDO:

ESE ALGUIEN SE LLAMA EMILIO CARRILLO.


HA PODIDO COMPROBAR
QUE VIVIÓ EN OTROS MUNDOS,
QUE CONOCIÓ OTROS SITIOS,
QUE CONOCIÓ OTRO Y OTRA GENTES...


Y ES QUE EXISTE UN PLANO

DESDE EL CUAL NOS DESPLAZAMOS
Y QUE, POSIBLEMENTE,
HEMOS LLEGADO MUCHAS VECES
DESDE OTRO PLANO A ESTE PLANO;


QUE CADA VEZ ELEGIMOS NUESTROS PADRES,
NUEVOS DONES Y TALENTOS
QUE SON LA EXPRESION DE NUESTRA DIVINIDAD.


EL TALENTO SE DEBE EXPRESAR Y COMPARTIR,
QUE ES LO QUE HAGO YO
CON MI POBRE TALENTO


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25/8/2014

La coherencia del corazón



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Vídeo producido y enviado por: Óscar Castaño
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22/8/2014

Vivir en la fe verdadera


Considera inmóvil el movimiento
y en movimiento lo inmóvil,
y ambos, estado de movimiento
y estado de reposo, desaparecen.
Cuando tales dualidades dejan de existir
la propia Unidad no puede existir.
Ninguna ley o descripción
es aplicable a esta finalidad suprema.
Para la mente unificada, en armonía con el Camino,
cesan todos los esfuerzos enfocados hacia uno mismo.
Las dudas y las vacilaciones se desvanecen,
y vivir en la fe verdadera se vuelve posible.
De un solo golpe somos liberados del cautiverio;
nada se aferra a nosotros y
nosotros no nos aferramos a nada.
Todo está vacío, claro, autoiluminado,
sin el empleo del poder de la mente.
Aquí, el pensamiento, el sentimiento,
el conocimiento y la imaginación no tienen ningún valor.


La verdad sólo puede ser el todo

La mente sólo percibe un extremo, sólo puede ver un polo, mientras que la realidad es bipolar. Lo cierto es que en ese extremo se esconde el otro, pero la mente no puede penetrar en él. Y a no ser que veas ambos opuestos juntos, nunca te será posible ver lo que es. Lo que sea que veas será falso, pues será la mitad. La verdad sólo puede ser el todo. Conocer la verdad es conocer la totalidad en todas las cosas.

El movimiento es imposible sin algo inmóvil dentro de él. Siempre que amas, el odio, el polo opuesto, está presente, porque el amor no puede existir sin el odio. No depende de tu gusto: ¡es así. Pero la mente puede ver sólo uno de los polos: cuando ve el amor, deja de ver el odio; cuando se aferra al odio, deja de ver el amor. Y si quieres ir más allá de la mente, tienes que ver ambos extremos, los dos opuestos. Es exactamente igual que el péndulo de un reloj: mientras va hacia la derecha está ganando ya impulso para ir hacia la izquierda.

Mientras estás vivo, almacenas energía para morir; y cuando estés muerto, energía para renacer. Si sólo ves la vida, te estarás equivocando. ¡Ve la muerte oculta en la vida por todas partes! Y si lo ves, también podrás ver su reverso: que en la muerte se esconde la vida. Entonces ambas polaridades desaparecerán. Y cuando las ves en su unidad, la mente desaparece.

En el momento en que has elegido el amor, has elegido el odio. Y si te aferras a la vida, te estás aferrando a la muerte… La mente existe en una parte de la polaridad y trata de hacer que esa parte sea el todo. La mente dice: “¿Cómo voy a odiar a esta mujer? Cuando yo amo, amo; el odio es imposible”. La mente parece lógica, pero está equivocada. No se puede odiar a una persona sin amarla. Van juntos, son dos aspectos de la misma moneda. Tú miras una cara, la otra está oculta detrás (pero esta ahí, siempre esperando).

¿Qué ocurriría si la mente pudiera ver a ambas juntas? Todo se volvería absurdo, ilógico. La mente sólo puede vivir en un marco lógico, sencillo, negando lo opuesto. Si permites que entren en concurso cosas ilógicas, la mente desaparece… Cuando miras la forma en que la vida se mueve y vive, que es a través de los opuestos, tienes que abandonar la mente. La mente necesita demarcaciones claras, cosa que la vida no tiene. No puedes encontrar nada más absurdo que la vida, que la existencia… Si te reúnes, tan sólo te reúnes para separarte; si te gusta una persona, te gusta tan sólo para que te disguste; si eres feliz, tan sólo eres feliz para plantar la semilla de la infelicidad.

¿Qué hacer? A la mente no le queda nada que hacer. La mente simplemente desaparece. Y se constata que la vida no es absurda –lo parece por la excesiva lógica de la mente-, sino un Misterio y un Milagro… La vida siempre envuelve al opuesto... Disfruta el momento e inmediatamente llorarás; ríe y justo tras la risa están las lágrimas esperando brotar. No queda nada por hacer, así es como son las cosas.

Considera inmóvil el movimiento y en movimiento lo inmóvil

 “Considera inmóvil el movimiento...” Cuando veas algo que se está moviendo, recuerda, hay algo dentro de ello que es inmóvil. Y todos los movimientos conducirán a lo inmóvil. Estás corriendo, sencillamente, para descansar en alguna parte. Así que correr lleva a descansar, el movimiento lleva al estado de inmovilidad.

Y esa inmovilidad ya está ahí. Cuando estés corriendo, algo dentro de ti no está corriendo. Tu consciencia permanece inmóvil. Puedes moverte por el mundo entero, pero algo dentro de ti nunca se mueve, no puede moverse, y todo movimiento depende de ese centro inamovible. Te involucras en toda clase de situaciones y emociones, pero algo en ti permanece sin comprometerse, sin involucrarse. Y toda esa vida de compromisos tan sólo es posible por ese elemento que no se involucra.

Y “Considera inmóvil el movimiento y en movimiento lo inmóvil”… Y cuando veas algo estacionario, no te dejes engañar: es estacionario, pero ya se está moviendo. Nada es estático y nada está en movimiento absoluto. Todo es ambas cosas: en parte está en movimiento y en parte está estático. Y lo estático es la base de todo movimiento.

Cuando veas algo estático, busca en su interior y verás que, en alguna parte, el movimiento ya está ocurriendo. Si ves algo que se mueve, busca lo estacionario en ello. Lo encontrarás siempre, con absoluta certeza, porque un extremo no puede existir solo… Por ejemplo, un bastón tiene obligatoriamente dos extremos. Si tiene un extremo entonces el otro tiene que estar ahí; puede que esté oculto, pero es imposible que un bastón tenga sólo un extremo.

Todo lo que ha nacido ha de morir, todo lo que ha sido hecho tiene que ser deshecho, todo lo que se ha juntado tiene que separarse, toda reunión es una separación, toda llegada es una salida… Mira a ambos simultáneamente e, inmediatamente, la mente desaparecerá. Puede que te sientas un poco mareado, porque la mente ha vivido con demarcaciones lógicas. Admite ese mareo, deja que ocurra. Pronto desaparecerá y te afianzarás en una nueva sabiduría, en una nueva visión de la realidad que es la totalidad. Y en esa totalidad tú estás vacío. No hay opiniones acerca de esto; ahora sabes que todas las opiniones son falsas.

La mente no puede ver la totalidad, sólo aspectos de ella

Mahavira vislumbró siete posturas sobre todas las cosas. Primero dice sí, que no es la verdad, sino un aspecto. Luego dice no, que no es la verdad, sino otro aspecto. En tercer lugar dice sí y no, sí a ambos -si y no-, otro aspecto. Seguidamente dice sí y no, no a ambos; cuarto aspecto. En quinto lugar dice sí más sí y no, ambos sí; otro aspecto. A continuación, no más sí y no, ambos si, sexto aspecto. Y, finalmente, no más sí y más ambos no; séptimo aspecto.

Siempre que dices sí, es la mitad. En cierto sentido una cosa es, pero en otro ya está en camino de ser no-existencial… “¿Este niño está vivo o muerto?”. En cierto sentido este niño sí está vivo (primera postura) y en cierto sentido no (segunda), porque este niño va a morir. Es más, no sólo va a morir, de hecho, por estar vivo, ya está muerto (tercera postura: ambos, vivo y muerto, sí). La muerte está ahí oculta, es parte de él… ¿Pero cómo puede un niño estar de ambas formas, vivo y muerto?; porque la muerte niega la vida y la vida niega la muerte. Por eso hay también una cuarta postura: él no está de ambas maneras, ambos no.

La mente no puede ver la totalidad, sólo aspectos de ella. Si yo te doy una piedrecita, sólo ves una cara, la otra está oculta; si miras a la otra, entonces la primera, de nuevo, estará oculta. Ni siquiera puedes ver en su totalidad una piedrecita que puedes poner en la palma de tu mano… La mente no puede ver nada completo, sólo la mitad; la otra mitad es una suposición.

Esta lógica de siete pliegues es para la mente como una danza derviche: le produce mareo. La danza derviche es un método físico para marear a la mente, mientras que este es un método mental para provocar lo mismo. Si continúas haciéndolo, el mareo seguirá apareciendo durante unos días; luego se calmará. En el momento en que el mareo haya desaparecido te darás cuenta de que la mente ha desaparecido, porque ya no hay nadie que se maree. Entonces llega una claridad, miras a las cosas sin la mente. Sin la mente se revela el todo; y con el todo viene la transformación.

La palabra “unidad” es parte de la dualidad

Cuando tales dualidades dejan de existir, la propia Unidad no puede existir”… Usar la palabra “unidad” es también parte de la dualidad. Si no hay dualidad, ¿cómo va a haber unidad? La naturaleza de la existencia es no-dual, advaita, no dos. Nunca se puede decir “uno”, como mucho “no dos”. Puedo decir lo que la realidad no es: no es dos.

Cuando no puedes ver el amor separado del odio, ¿qué significado darás al amor? Si alguien me pidiera que escriba un diccionario, ¿qué significado le daría a amar? Los diccionarios sólo son posibles si el amor y el odio son diferentes, opuestos… ¿Cómo podría definir el amor? (porque el amor también es odio); ¿cómo la vida? (porque la vida también es muerte); ¿cómo a un niño? (porque un niño también es un viejo); ¿cómo la beldad? (porque la beldad también es fealdad)… Las fronteras desaparecen y entonces no puedes definir ninguna cosa porque todas las definiciones dependen de los opuestos.

Todo hombre es una mujer, toda mujer es un hombre. En esta existencia no puede existir nada sin su opuesto. Tú has nacido de dos personas: una era hombre y la otra mujer. Llevas a ambos en tu interior. Si una mujer se vuelve feroz, es más feroz que cualquier hombre; si está enfadada, ningún hombre puede competir con ella. ¿Por qué? Porque su mujer, en la superficie, está cansada y su hombre está siempre descansando y más lleno de energía. Y cuando un hombre se entrega o se vuelve muy amoroso es más femenino que cualquier mujer, porque surge la mujer que está siempre descansando oculta…

Todo se funde en lo opuesto. Cuando lo percibes, toda lógica parece inútil y la mente se marea. Y cuando ves a través de todas las dualidades, dejan de existir; porque el amor es odio. La palabra correcta sería “amorodio”; no dos palabras, sino una. Lo correcto sería “vidamuerte”, “hombremujer” o “mujerhombre,…; no dos palabras, sino una, juntas.

Pero entonces también la unidad deja de existir. El dos desaparece; como consecuencia el uno también. Es por esto que, cuando llegas a realizar la verdad, no es ni uno ni dos: es vacío… Cuando el dos desaparece, también el uno se diluye y sólo queda nada. Esta nada es la cima suprema de la iluminación, cuando lo ves todo vacío… cuando todo se vuelve vacío.

Todos los esfuerzos cesan

¿Qué vas a tratar de conseguir en este vacío? No hay ninguna meta a la que llegar, nadie para poder alcanzarla… Todos los esfuerzos cesan. “Ninguna ley o descripción  es aplicable a esta finalidad suprema. Para la mente unificada, en armonía con el Camino, cesan todos los esfuerzos centrados hacia uno mismo”… Esta es la paz de Buda, el silencio total; porque no hay nada que alcanzar, nadie para alcanzarlo, ningún lugar donde ir, nadie que vaya. Todo es vacío. De repente, todos los esfuerzos desaparecen. No vas a ninguna parte. Empiezas a reír, empiezas a disfrutar de este vacío. Entonces no hay ningún límite para tu gozo, van cayendo sobre ti bendiciones.

Si la existencia es sentida como vacío, nadie puede perturbar tu felicidad, porque no hay nadie para perturbarla. Eres tú; es tu dualidad lo que te perturba. Si puedes ver que lo opuesto está oculto, de pronto no pides nada, no buscas nada, porque sabes que pidas lo que pidas, vendrá lo opuesto, te será dado lo opuesto. Entonces ¿para qué pedir nada?

Cesan todos los esfuerzos enfocados hacia uno mismo” cuando este vacío es visto como tal. La mente que quiere lograr cae, desaparece entre el polvo… “Las dudas y las vacilaciones se desvanecen y vivir en la fe verdadera es posible”… Normalmente lo que se enseña en las iglesias y templos no es fe, sino credo: “¡Cree en Dios!”. ¿Pero cómo vas a creer? Porque cada creencia alberga en sí su propia duda. Por eso insistes en decir: “¡Yo creo plenamente!”. ¿Por qué este énfasis? Muestra es que en algún lugar hay una duda oculta y la estás escondiendo con la palabra “plenamente”. Por eso los creyentes no quieren oír nada que vaya en contra de sus creencias: siempre tienen miedo de que pueda tocar la duda oculta y esa duda se desarrolle.

Creyentes que se vuelven incrédulos, incrédulos que se vuelven creyentes... ¡cuántos cambios! ¿Por qué? Porque lo otro está ahí oculto. La creencia alberga en sí la duda, al igual que el amor alberga en sí el odio y la vida alberga en sí la muerte. Entonces, ¿qué es la fe?

La fe ocurre sólo cuando la dualidad ha caído; no es una creencia en contra de la duda. Cuando ambas, creencia y duda, han desaparecido, ocurre algo que es fe, que es confianza. No confianza en un Dios, porque no existe la dualidad, tú y Dios. No se trata de que confíes, porque tú ya no estás; porque si tú estás entonces habrá otros. Cuando todo es vacío, la confianza florece; el vacío se convierte en el verdadero florecimiento de la confianza. La palabra budista shraddha (fe, confianza) es muy diferente al de la palabra “creer”. No hay nadie para creer, nadie en quien creer; todas las dualidades han caído. ¿Qué puedes hacer entonces? Simplemente confías y fluyes con la corriente. Te mueves con la vida, reposas con la vida… flotas en el Río de la Vida.

Si la vida trae nacimiento, confías en el nacimiento; no te quejas. Si trae muerte, confías en la muerte; no dices que eso no está bien. Si trae flores, de acuerdo; si trae espinas, de acuerdo. Si la vida da, así es; si la vida quita, así es. Esto es confianza. No hacer una elección por tu cuenta y dejarlo todo a la vida, lo que sea... No desear ni hacer demandas e ir donde la vida te lleve, pues ahora sabes que, en el momento que exijas, el resultado será lo opuesto.

Intenta entender esto: todo lo que desees irá hacia su opuesto. Entendiendo esto, los deseos desaparecen. ¡Cuando el desear desaparece llega la confianza! Confiar significa ir por la vida sin ninguna expectativa, sin ningún deseo o demanda por tu parte. No pedir, no quejarse. Aceptando lo que sea que ocurra. Y esto no es algo que tú hagas. Si lo estás haciendo tú, entonces hay rechazo. Si dices: “Sí, aceptaré”, has rechazado. Dices: “Aceptaré lo que sea que ocurra”, pero detrás de esto hay un profundo rechazo.

La confianza ocurre viendo la realidad de que lo opuesto está implicado en todas las cosas. No es que digas: “Acepto”; no es que aceptes por impotencia. Es simplemente que lo opuesto está implicado en la naturaleza de las cosas. Mirar los hechos, la verdad, en el fondo de tu ser, te da confianza… Si me doy cuenta de que he nacido, entonces es un hecho que voy a morir. Esto es sencillamente un hecho. No lo acepto porque no hay rechazo; simplemente confío. Cuando confié en nacer, la vida me dio el nacimiento; y yo confié. La vida me traerá la muerte; y yo confío.

Lo desconocido está siempre ahí. Confiar significa entrar en lo desconocido, sin hacer ninguna demanda. Entonces no puedes ser desgraciado y la felicidad incausada va inundándote. ¿Cómo puedes ser desgraciado si no demandas nada?; ¿quién te va a hacer desgraciado si no demandas nada? La vida parece tan desgraciada porque, pidas lo que pidas, la vida parece ir exactamente en el sentido contrario. Si no demandas nada, la vida se convertirá en una bendición; cualquier cosa que ocurra es divina.

Y cuando te adaptas tan profundamente a la vida, las dudas, la incredulidad, desaparecen. Surge una fe que no es una creencia, que no necesita de ningún Dios en el que creer. ¿Para qué un Dios?; ¿no es suficiente con la existencia?; ¿para qué personificarla?... ¿Qué son tus dioses? Tus proyecciones. Y ¿por qué proyectas? Porque quieres estar protegido. Sin un Dios te siente desamparado; sólo quieres que alguien te ayude. Al pedir ayuda, tú mismo te estás creando sufrimiento, pues ocurrirá lo contrario. Sentirás que Dios no te escucha a pesar de que has hecho todo por tu parte.

Desconfianza significa que tienes que imponer algunas ideas. Te crees más listo que la propia vida. Eso es incredulidad. Quieres imponerte a ti mismo. Y confianza significa: “Yo no soy nadie, voy donde la vida me lleve, donde sea (hacia lo desconocido, luz o oscuridad, muerte o vida). Donde me lleve, estoy preparado. Estoy siempre listo, me adapto”. ¿Pero cuándo te adaptas? Sólo cuando cesa la dualidad; cuando puedes ver y el propio ver se convierte en el final… el final de los deseos, de las demandas.

De un solo golpe

De un solo golpe somos liberados del cautiverio”… No se trata de un asunto gradual, no es poco a poco. Cuando ves la verdad, de un solo golpe eres liberado.

Y no es cuestión de hacer esfuerzos, pues cualquier cosa que hagas lo harás con la mente y la mente es la causa de todas las desgracias. De hecho, todo lo que hagas con la mente supondrá un esfuerzo, la reforzará aún más y será una elección desde dos polos opuestos. Así te irás liando cada vez más. Por tanto, no es cuestión de qué hacer, sino de cómo ver sin mente, sin elegir. La cuestión no tiene que ver con el hacer ni con la acción, sino con la cualidad de la consciencia. Cómo estar más alerta y consciente, esta es la única cuestión. Cómo ser tan consciente que puedas ver más allá de la mente, de modo que los opuestos se conviertan en uno y las dualidades cesen.

En una aguda penetración de consciencia desaparecen tanto los pecadores como los santos, porque ambos pertenecen a la dualidad. Y Dios muere y el Diablo también, porque ellos pertenecen igualmente a la dualidad, los ha creado la mente. Dices que Dios es amor y el Diablo odio, que Dios es compasión y el Diablo violencia y que Dios es luz y el Diablo oscuridad. ¡Qué idiotez!, porque la oscuridad y la luz son dos aspectos de la misma energía. Al igual que bien y mal, correcto e incorrecto, moral e inmoral… son polaridades de un solo fenómeno. Y ese fenómeno es la existencia… Dios, Diablo… la existencia es ambos… El día y la noche, el cielo y el infierno… todo, está junto. Y cuando ves esto, ¿dónde está la elección?, ¿qué sentido tiene elegir algo o pedir algo? Todas las demandas cesan. Surge la fe, aparece la confianza. En el vacío de la verdad, donde la dualidad cesa y ni siquiera puedes ver que uno es, florece un fenómeno desconocido: la confianza.

Observa, estate más alerta

Nada se aferra a nosotros y nosotros no nos aferramos a nada. Todo está vacío, claro, autoiluminado, sin el empleo del poder de la mente. Aquí, el pensamiento, el sentimiento, el conocimiento y la imaginación no tienen ningún valor”… Entonces uno vive… Uno, solamente, ¡vive! Uno respira, solamente respira. Sin imaginación, sin pensamiento, sin mente. Confías en la existencia y entonces la existencia confía en ti. Este encuentro de confianzas es la bienaventuranza suprema, el éxtasis, el samadhi.

Tienes que ver, tienes que observar la vida; hazte un observador, mira en todas las cosas. Cuando estás en tal equilibrio y tranquilidad, cuando no demandas amor, cuando no quieres estar lejos del odio, cuando no te aferras a nada y nada se aferra a ti, de repente ni amas ni odias; de golpe, se acaba la dualidad… Estarás vacío… No habrá ni amor ni odio, pues sólo puede haber uno cada vez. Ambos juntos, se niegan entre sí. De repente, ninguno de los dos está ahí; solamente quedas tú, en total soledad. No hay nada, ni rastro de nada. Este es el vacío, shunyata.

Y si puedes verlo en una dualidad -por ejemplo, en vida-muerte o en amor-odio-, lo has visto en todas las cosas, entrando en una cualidad completamente diferente de la existencia y llenándote de Confianza. No es algo en lo que tengas que creer, una doctrina; no tiene nada que ver con ningún Dios. Tiene que ver con tu consciencia. Plenamente alerta, viendo a través, te vuelves libre; y de un solo golpe.

No pienses en ello, intenta verlo en la vida. Será doloroso porque cuando estás sintiendo amor no quieres pensar en absoluto en el odio. En realidad tienes miedo de que, si piensas en el odio, todo este éxtasis de amor desaparezca. Cuando estás vivo no quieres pensar en absoluto en la muerte, pues tienes miedo de que, si piensas demasiado en ella, no te sea posible disfrutar la vida… Sin embargo, en algún sentido, el miedo es conveniente. Ciertamente, si te vuelves consciente de la muerte no te será posible disfrutar de la vida en la forma en la que hasta la viniste disfrutando. Pero, sé sincero, ¿esta forma ha sido realmente dichosa?, ¿no es verdad que ha estado llena de sufrimiento?

Si piensas en el odio mientras haces el amor no te será posible disfrutarlo de la forma que lo has estado disfrutando hasta ahora. Pero en realidad, ¿es un gozo o una obsesión?, ¿has disfrutado realmente del amor? Si lo hubieras disfrutado hubieras florecido, tendrías una fragancia diferente y no la tienes; tendrías una diferente iluminación del ser y no la tienes. Entonces ¿qué clase de gozo ha sido este amor, esta vida y todo lo demás? No, simplemente has estado engañándote.

Tu amor no es otra cosa que un tóxico, una droga. Caes en él por unos momentos y lo olvidas. Luego llega el odio y caes en la desdicha. Y de nuevo, porque estás infeliz, buscas amor. Pero tu amor no es otra cosa que caer en un sueño profundo. Este ha sido tu patrón. Todo lo que llamas felicidad no es otra cosa que caer en el sueño… De nuevo vuelve el odio, de nuevo entra el mundo y las preocupaciones y de nuevo vuelves a la rueda. Esto es lo que has estado haciendo durante innumerables vidas.

Ahora, mientras experimentas el amor, observa, no tengas miedo, cómo se va convirtiendo en odio. Mientras estás vivo, observa cómo vas yendo hacia la muerte; observa cómo tu juventud se va convirtiendo en vejez. ¡Mira lo opuesto!... Se necesita valor, porque no reforzarás los viejos patrones. Por el contrario, los destruirás… Y alcanzarás una tranquilidad que transciende los dos opuestos y de un solo golpe: por primera vez serás un alma libre; tú eres la propia libertad. Por esto a este estado supremo se le llama moksha, libertad.

No hay que hacer nada. Sólo tienes que darte más cuenta de tus quehaceres, hacerte más consciente. Esta es la única meditación: estate más alerta. En un momento de aguda consciencia, la consciencia se convierte en un arma y de un solo golpe se rompen todas las cadenas.

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Fuente: Extracto del capítulo 8 de “El Libro de la Nada”, de Osho, realizado por Emilio Carrillo.
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20/8/2014

Vi, viste y no viniste


Sin un caminar ni ir a parar a lugar concreto, sin tan siquiera tener propósito alguno lo vi. Vi llegar en vorágine abrumadora torbellinos de vientos arrastrando multitudes de exabruptos bramado en ímpetus incandescentes, que pese a su luz impactante sólo acontecía una sombra de quejidos que se evaporaban en su avance a ninguna parte.

Aquello seguía persistiendo en el instante pese a que ya no era, porque simplemente fue un ardor de aquel momento que aún much@s viven en una desesperanza repleta de una esperanza baldía ya acontecida que quiere seguir teniendo lugar sin cabida. Ese viento tormentoso permanecía deslizándose por mis lados sin que pudiera ni por un asomo escoltar un solo segundo de cada uno de mis momentos perdurables, inaccesibles, propios, inigualables. No había comparativo, ni siquiera era posible darle una mención a su resoplar, pues tan sólo describo lo que pasa y pasó, lo que vi y se fue, lo que es y ya dejó de ser. Pese a ello la vorágine insistía pesadamente, aconteciéndose, mareándose sin poder embriagarme en su borrachera tormentosa. Tan solo apuntó a decir:

..- ¡Ei! ¿Acaso nada de esto va contigo?

Pero no obtuvo una respuesta, si así lo esperaba. Exclusivamente le dejé decir, pasar y ser lo que no es en su deambular extinguido, ya ido en sí sin mí para nada en particular. Sin embargo, le vi. Y sin sentirlo, le sentí. Le dejé y me dejó sin que me abrazara en modo alguno. No obstante, en su partida, donde le vi tal como al ojo del huracán, consiguió exclamar algo más:

..- ¿Por qué tal desapego a tu vida?

Cuánta razón tenía. Razón en lo que preguntó, pues en nada importaba mi vida... ni mi existencia más allá de esta vida. Razón en que no le acompasaba en su declinar. Razón no le faltaba y en su razón se perdía, queriendo tener una razón en su bailar perdido y finalizado. Y es que ese viento no podía verse en su fin, en su decadencia perfecta, dejando paso a un nuevo viento de radiante paz que le empujaba ahogándole en la nada. Una paz que todo lo cubría y mantenía... Incluso a ese viento ya olvidado y pasado le mantuvo hasta que llegó su permanencia inmediata, inacabada, dejándose en su paso la abertura y apertura a un golpe de mar tocando a estrellas en bemol incrementada, en solfa imantada y en silencio acallado.

Al poco, o casi al unísono, un acantilado de roca espumosa abrazaba, engullía sin permitir ahogo, impacto o aniquilación posible. Y, sin caminar, no ir a parar a lugar concreto, en una concreción me manifesté a un ladito.

Entonces te vi. Te vi perdida, hermana mía. Te vi perdido, hermano mío. Os vi perdidos en pérdidas; y perdidas en lo perdido. Vi. Pero no me viste. Grité a ti, pero no escuchaste debido a que aquel viento aullador te había taponado los sentidos de tu esencia sin forma.

Toqué el acorde de piano pactado, el timbal acrisolado, el tambor sin combate y el saxo sin final. Pruebas hice con el chelo, clamé con flauta armoniosa, caricias con el flautín realicé… hasta llegar a componerte una sinfonía que no te colmaba ni despertaba. Te vi pero no viste, ni oíste, ni sentiste al estar perdid@. Lloré sin llorar; y eso que te avisé.

¡Qué difícil es dejar de interpretar el papel estelar de tu vida cuando no sabes a ciencia cierta que no tienes vida, sino que eres esa vida... la misma vida que se ha perdido en una vida!

Vi, viste y no viniste, aunque, cuando lo hiciste, pasaste como sombra ya ida, no recogida.

Te vi, te veo... y no hay forma de que veas ni me veas.

P.D.: Cuando te apegas, no pegas; y cuando pegas, te apegas apestando a apego. En este hacer de apegos a una vida que no tiene tránsito ni permanencia, te pierdes en el huracán del no gozo. Pero cuando te desapegas a todo, entonces, sólo entonces, puedes ser lo que viniste a no hacer. Y es ahí cuando me ves. Te vi en su instante; y te veo en tu instante... y, sin embargo, aún no me ves... ni te ves.

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Autor: Deéelij
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18/8/2014

Audio de la “Noche Oscura”, de San Juan de la Cruz


Voz:
 Manuel López Castilleja
Música: Peter Kater - Tender Truth


La noche oscura, Canciones del alma que se goza de haber llegado al alto estado de la perfección, que es la unión con Dios, por el camino de la negación (No-dos).

En una noche oscura, con ansias en amores inflamada, (¡oh dichosa ventura!) salí sin ser notada, estando ya mi casa sosegada.

A oscuras y segura, por la secreta escala disfrazada, (¡oh dichosa ventura!) a oscuras y en celada, estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa, en secreto, que nadie me veía, ni yo miraba cosa, sin otra luz ni guía sino la que en el corazón ardía.

Aquésta me guiaba más cierta que la luz del mediodía, adonde me esperaba quien yo bien me sabía, en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche que me guiaste!, ¡oh noche amable más que el alborada!, ¡oh noche que juntaste amado con amada, amada en el amado transformada!

En mi pecho florido, que entero para él solo se guardaba, allí quedó dormido, y yo le regalaba, y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena, cuando yo sus cabellos esparcía, con su mano serena en mi cuello hería, y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme, el rostro recliné sobre el amado, cesó todo, y dejéme, dejando mi cuidado entre las azucenas olvidado.

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Enviado por: María Ferrer Martos
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16/8/2014

Entrevista a Emilio Carrillo, el 9 de julio de 2014, sobre "El Libro de la Nada"



Sobre estás líneas, vídeo de la entrevista (duración: 00:33:51) realizada a Emilio Carrillo por Sergio Quiroga, el 9 de julio de 2014, acerca de los contenidos del Taller de Lectura Compartida de “El Libro de la Nada”, que Emilio impartió en Sevilla durante las tardes de los cinco miércoles de ese mes de julio.

También puede accederse al vídeo a través de este enlace:


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14/8/2014

Frente al Espejo, un espacio de entrevistas en internet



Frente al Espejo (http://www.frentealespejo.es/) es un proyecto que se nutre de personas que ante la adversidad han escogido la vida, que ante la muerte han escogido la vida y el Amor. Personas que nos inspiran tan sólo por su presencia:

Queremos trasladar desde este espacio una nueva mirada hacia las historias de seres humanos que descubrieron otra manera de sentir la vida a pesar de transitar por experiencias que trastocaron su existencia: enfermedades, muerte de seres queridos, quiebras económicas, accidentes, persecuciones de todo tipo. Todos ellos constituyen testimonios valiosísimos de superación vital, cantos a posibilidades de renacimiento maravillosos.

Toda prueba vital profunda es una iniciación que vamos atravesando en diferentes fases; hay un antes de… un durante… y un después de… Desde FRENTE AL ESPEJO queremos acercarnos y acercaros a esas personas que han vivido increíbles pruebas y que han hecho de ellas otro modo de vida. Una oportunidad. En lugar de habitar en el lamento han aprovechado la desventura como oportunidad para transformarse positivamente y ejercer una influencia positiva en su entorno. Todas ellas tienen un punto en común, de la supervivencia antes de la prueba, han pasado a la VIDA después de ella.

Resurgir está en nuestra mano y quienes se levantan con coraje tras estas experiencias es a quienes admiramos. Estas personas renacen, como el Ave Fénix, en una profunda transformación espiritual, que va más allá del cuerpo y la mente y dejan huella en el Alma de los demás, haciéndonos partícipes de que siempre, siempre hay otra oportunidad. Esa es la gran riqueza de la vida.

Esperamos que las vivencias de estos “héroes cotidianos” puedan servirnos de inspiración. Han atravesado desiertos y noches oscuras. Han vivido en sus carnes cómo la capacidad de resistencia llega a límites que ni siquiera eran capaces de imaginar y todos ellos tienen un común denominador… han buscado la intervención desde dentro….

PRESENTACIÓN EN LA CASA DEL LIBRO DE BARCELONA:


MENSAJE DE BIENVENIDA DE EMILIO CARRILLO:


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12/8/2014

Itaca


Hoy, día de mi cumpleaños, os regalo y comparto con vosotr@s una de mis canciones favoritas tanto por su profundidad consciencial como por su belleza lírica. Se trata de Itaca, compuesta en 1975 por Luis Llach con base en el poema del mismo nombre de Kavafis, adaptado por el propio Llach sobre una versión catalana de Carles Riba.
La podeís disfrutar, con subtítulos en castellano, en estos dos vídeos:


Parte III (6 minutos):
https://www.youtube.com/watch?v=_XjMZgPc-Xk

Y también aquí integramente en su versión original en catalán:
https://www.youtube.com/watch?v=OaXfvhogecw

La letra en castellano se recoge bajo estas líneas. ¡Qué la disfrutéis a mi salud, ja, ja, ja…! Almabrazos

Itaca

I

Cuando partas para hacer el viaje a Itaca
has de rogar que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de conocimiento.
Has de rogar que el camino sea largo,
que sean muchas las madrugadas
que entres en un puerto que tus ojos ignoraban,
que vayas a ciudades a aprender de los que saben.
 

Ten siempre en el corazón la idea de Itaca...
Has de llegar a ella, es tu destino,
pero no fuerces nada la travesía.
Es preferible que dure muchos años,
que seas viejo cuando fondees en la isla
rico de todo lo que habrás ganado haciendo el camino,
sin esperar a que dé más riquezas.
Itaca te ha dado el bello viaje,
sin ella no habrías partido.
Y si la encuentras pobre, no es que Itaca
te haya engañado.
Sabio como ya te habrás hecho,
sabrás lo que significan las Itacas.

II

Más lejos, tenéis que ir más lejos
de los árboles caídos que os aprisionan.
Y cuando los hayáis ganado,
tened bien presente no deteneros.

Más lejos, siempre id más lejos,
más lejos del presente que ahora os encadena.
Y cuando estéis liberados,
volved a empezar nuevos pasos.

Más lejos, siempre mucho más lejos,
más lejos del mañana que ya se acerca.
Y cuando creáis que habéis llegado,
sabed encontrar nuevas sendas.

III

Buen viaje para los guerreros
que a su pueblo son fieles,
favorezca el Dios de los vientos
el velamen de su barco.
Y a pesar de su viejo combate,
tengan placer de los cuerpos más amantes.

Llenad redes de queridos luceros
llenos de aventuras, llenos de conocimiento.
Buen viaje para los guerreros
si a su pueblo son fieles.
Y a pesar de su viejo combate,
el amor llene sus cuerpos generosos…
Encuentren los caminos de viejos anhelos
llenos de aventuras, llenos de conocimiento.


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10/8/2014

Estoy perdido en mí, pero encontrado en vosotros


Desde el silencio de nuestras esencias percibimos lo que no podemos nombrar.
Desde la quietud de la consciencia nos percatamos de aquello que ni tiene nombre ni lo puede tener.
No nombrar es fluir en el No-Nombre hasta llegar allá donde todo ser se transforma en no-ser.
No nombrar no es no decir, no es no proclamar; es dejar existir, es dejar ser.

Dejar ser: perfecta conjugación de verbos eternos divinizados infinitesimalmente.
Dejar ser: vida, muerte y renacer… Ciclo eterno de impermanencia constante y transformación de instante en instante.
Ambos percibimos en la distancia cercana el encuentro de corazones que se encontraron en un encuentro que no nombramos y que, sin embargo, atisbamos al acecho, sin posibilidad absoluta de equivocación en lo que su decisiones concluyan; concluyeron, siendo.

Sabemos de qué hablamos, aunque nadie entiéndanos.
Éxtasis de Alta Contemplación a través del cual se entra donde no se sabe y se permanece en el no sabiendo, hasta que el Corazón estalla en Locura de Amor.

Te vi en ella, como me viste en él; y el silencio mudo y enquistado nos obliga a mantener el secreto esparcido.
Ese secreto perpetuo que sella el camino seguido por los que finalmente han salido de la mente.
Ese secreto lacrado que protege la senda andada por los que finalmente han salido del lenguaje.
Ese secreto bien guardado que esconde de toda vista el sendero recorrido por lo que finalmente han salido del tiempo.
Nos hemos encontrado a través de ell@s. Estamos siendo sin querer… tocamos el velo del manto esparcido… Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo…

Queremos en un sin querer, querer; en un sin querer les tocamos, les bendecimos, les proclamamos. Les amamos, amándonos.

Tú y yo sabemos de qué hablamos, de amores encontrados, acariciados.
Mantenemos en la distancia, apagando y encendiendo el instante de otr@s, que nosotr@s somos.
En la profundidad de un terciopelo sedoso, ido aunque no olvidado, olvidamos lo que vemos, lo que sentimos.

Nos percibimos a través de ell@s, cuando ell@s no nos sienten aún. Ni siquiera nos atisban.
Clamamos por sus versos que son los nuestros sin dejar de ser de ell@s.
Amansando la caricia de un tormento que deja de ser tormenta para transformarse en suave viento, en suavidad al tacto álmico.
Y el tifón estalla y crece y crece para que los que giran en su torbellino atisben por fin la Paz inamovible del ojo del huracán.
Ese lugar cálido y de cielos limpios donde tú y yo permanecemos gozosos oteando el carrusel galáctico desde la dicha de nuestra felicidad incausada.

Almas ardiendo, revoloteando, rabiando por no olvidar, por no desesperar en el recuerdo de otr@s.
Almas... Almas al viento volando sin alas visibles, sin alas bramadas.
Almas pariendo... Partiéndose... Clamándose... Encontrándose...

¿Quién nos entiende si no se entienden?
En el momento en que se perciben nos perciben. Aclaman, chillan de amor, de luz estallada. Aman. Amamos.

Tú y yo, lo sabemos y nada podemos proclamar a los miles de tientos.
Conocemos del qué sucedió en ese momento y, sin embargo, pese a lo pasado, pasamos sin tormento.
Esas dos almas un encuentro alcanzaron... En seguridad se abrazaron y durmieron en ell@s.

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Autor: Deéelij&E.Carrillo
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