23/11/09

La Nube del No-Saber: Orientación Particular (LXXV)

La Nube del No-Saber y El Libro de la Orientación Particular son obras escritas en inglés por un autor anónimo del siglo XIV. A medida que las leo y medito, escribo y cuelgo en el Blog estas Variaciones sobre las mismas, respetando sus respectivas estructuras, lo que supone un total de 99 breves capítulos (fecha de publicación del primero: 20/07/09)

Querría dejar claro que no todo el que lea este libro y lo encuentre interesante está ya llamado a la contemplación. La excitación interior que siente quizá no sea tanto la atracción del Yo Verdadero como el despertar de la curiosidad del pequeño yo. Te daré algunos signos para ayudarte a examinar esta atracción y discernir su causa verdadera.

En primer lugar, examínese la persona a sí misma y vea si ha superado los anhelos y apegos materiales. Y no por sacrificio, sino porque el despertar interior los ha convertido en insulsos e intrascendentes para la búsqueda de la felicidad. Si es así, todo va bien. Pero, para estar aún más seguro, examine si le atrae más la simple oración contemplativa que cualquier otra devoción espiritual. Y entonces, si hace de este secreto y pequeño amor dirigido a la nube del no-saber su principal ocupación, es señal de que el Ser profundo y divino llama a esta actividad.

No digo que todos los llamados a la contemplación vayan a sentir el impulso del amor de una forma continua y permanente desde el principio. De hecho, el aprendiz de contemplativo puede dejar de experimentarlo completamente por diversas razones. A veces su propio Yo Interior puede quitarlo con el fin de que no comience a presumir de que es cosa suya, o que lo puede controlar a voluntad. Semejante presunción es orgullo. Siempre que se retira la sensación de la gracia, la causa es el orgullo. Pero no necesariamente porque uno haya cedido al orgullo, sino porque sí esta gracia no se retirara de cuando en cuando, el orgullo echaría ciertamente raíces. Otras veces, el Yo Verdadero puede retirar su don cuando el aprendiz avanza despreocupado y comienza a considerarlo como algo natural.

Uno de los signos más claros y ciertos por los que una persona puede saber si ha sido llamada a esta actividad es la actitud que detecta en si cuando ha vuelto a encontrar el don perdido de la gracia. Pues, si después de una larga demora e incapacidad para ejercer esta actividad, siente que su deseo hacia ella se renueva con mayor pasión y un anhelo más profundo de amor -tanto más si (como pienso a menudo) el dolor que sintió por su pérdida le parece como nada al lado de su alegría por haberlo encontrado de nuevo-, no tema equivocarse al creer que su Yo Divino le llama a la contemplación, sin tener en cuenta la clase de persona que es ahora o ha sido en el pasado.

Dios no ve con sus ojos misericordiosos lo que eres ni lo que has sido, sino lo que deseas ser. San Gregorio declara que “todos los santos deseos se elevan en intensidad con la demora de su cumplimiento, y el deseo que se desvanece con la demora nunca fue santo”. Pues si una persona experimenta cada vez menos alegría cuando descubre nuevamente la súbita presencia de los grandes deseos que había abrigado anteriormente, esto es señal de que su primer deseo no era santo. Sintió posiblemente una tendencia natural hacia el bien, pero esta no ha de confundirse con el deseo santo. San Agustín explica lo que quiero decir con deseo santo, cuando afirma que “la vida entera de un buen cristiano no es nada menos que un santo deseo”.

Mi querido amigo, me despido de ti con la bendición de Dios y la mía. Que Dios te dé a ti y a todos los que le aman paz verdadera, sabio consejo y su propia alegría interior en la plenitud de la gracia.

(Termina aquí La Nube del No-Saber. Los capítulos que se irán publicando en el Blog durante los próximos días pertenecen ya a El Libro de la Orientación Particular)

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