16/11/09

Cuando 24 horas al día no parecen suficientes

Paco Aguilar me envía la breve narración que reproduzco seguidamente. Viene como anillo al dedo a propósito de las reflexiones que se vienen colgando últimamente en el Blog favorables a un ritmo de vida distinto del marcado por el culto a la velocidad. Espero que os guste:

Un profesor, delante de su clase de Filosofía, sin decir palabra, tomó un frasco grande y vacío de mayonesa y procedió a llenarlo con pelotas de golf. Luego preguntó a los estudiantes:
-¿Está el frasco lleno?.
Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que sí.
Seguidamente, el profesor sacó una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco de mayonesa. Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf.
El profesor interrogó de nuevo a los estudiantes:
-¿Está el frasco lleno?.
Y volvieron a contestar que sí.
A continuación, el profesor tomó un recipiente con arena y lo volcó dentro del frasco. Por supuesto, la arena llenó todos los recovecos vacíos. Por lo que el profesor repitió su pregunta:
-¿Está el frasco lleno?.
En esta ocasión los estudiantes respondieron con un sí unánime y atronador
Pero el profesor siguió manos a la obra y agregó dos tazas de café al contenido del frasco. Y, efectivamente, la arena que quedó empapada de café.
No hizo falta que volviera a insistir con su pregunta. Los estudiantes reían a carcajadas por la situación.
Cuando las risas se apagaban, el profesor agarró el frasco con la mano derecha, lo elevó a la altura de su cabeza y le indicó a los estudiantes:
-Quiero que se den cuenta de que este frasco representa la vida, la vida misma.
Guardó unos segundos de silencio y siguió:
-Las pelotas de golf son las cosas importantes, como amarte a ti mismo y a los demás, la familia, los hijos, la salud, los amigos, los espacios de recogimiento interior, todo lo que te apasiona y todo lo que haces con Amor. Son cosas, que aún perdiendo todo lo demás y sólo ellas nos quedaran, nuestra vida estaría llena.
Miró a los estudiantes, que le observaban con ojos extasiados, y continuó:
-Las canicas son otras cosas que importan, pero menos, como el trabajo, la casa, el auto, etcétera.
Constatando que el auditorio permanecía absorto en sus explicaciones, añadió para terminar:
-Y la arena representa todas las demás cosas con las que cargamos nuestra agenda, nuestra actividad cotidiana y nuestra mente.
Tras ello, calló y empezó a recoger sus apuntes y libros que estaban sobre la mesa, dispuesto a dar por finalizada la clase. Entonces un alumno pidió la palabra para interrogarle:
-Pero, profesor, ¿qué nos quiere enseñar con esto?.
El profesor, que esperaba precisamente que algún alumno le hiciera tal pregunta u otra similar, respondió de inmediato:
-Si en el fraco hubiéramos puesto primero la arena, no habría habido espacio para las canicas ni para las pelotas de golf. Lo mismo ocurre con la vida. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas sin importancia, nunca tendremos tiempo y energía para las cosas realmente importantes. Por tanto, prestad atención a lo que es crucial para vuestra felicidad: juega con tus hijos, ve con tu pareja a cenar, encuentra espacio para la meditación y el silencio, crece interiormente, practica tu deporte o afición favorita,... . Y hazlo todo viviendo el presente, deleitándote en el ahora, disfrutando el momento. Ocúpate primero de las pelotas de golf, de lo que realmente importa; y sólo después dedica tiempo a las demás cosas. Establece tus prioridades, el resto es solo arena.
Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó que representaba el café. El profesor sonrió y dijo:
-Es sólo para demostrarles que no importa cuan atareada pueda parecer tu vida: ¡siempre hay espacio para un par de tazas de café con un amigo o con alguien que necesita que lo escuches!.

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