18/9/20

“La sabiduría y el significado profundo de las enseñanzas de Jesús de Nazaret", por Emilio Carrillo




Vídeo (duración total: 03:58:03) del Taller online compartido por Emilio Carrillo  y organizado por El Rincón de Kiko, el 21 y 22 de julio de 2020, titulado  La Sabiduría y el significado profundo de las enseñanzas de Jesús de Nazaret”:

2ª parte (01:56:33):
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17/9/20

Presencia y mascarilla

“Estar presentes es detener la guerra” dice Jack Kornield, del movimiento vipassana. El budismo ha contribuido en importante medida a desnudar nuestra más profunda y oculta psicología. Debemos a los grandes maestros del budismo el poder conocernos un poco más. Resulta que la primera chispa de la denostada guerra nacía en nuestro interior, resulta que también podíamos poner las bases para acabar con ella.

No estaban tan lejos las batallas que han ensangrentado nuestras inmensas geografías, que han lastrado nuestra larga historia, que tantas veces han destrozado nuestras vidas y las de quienes nos rodean. Gracias a Dios en una mucho menor escala, pero ahora también estamos viviendo nuestro pequeño conflicto social a causa de la pandemia. Conviene detenernos en él y analizarlo. 

Quizás antes de aprestarnos a parapetarnos en un determinado bando, debiéramos hacer por estar Presentes. Se verbaliza fácil, pero en realidad representa la más desafiante apuesta humana. Presentes no es permanecer en una nube por encima del bien y el mal, no es eludir criterio, Presentes es tomar conciencia de no identificación; tomar noción de que somos probados en nuestra capacidad de integración, de vivir y encarnar espíritu de comunión por encima de nuestras diferencias.

Permanecer presentes es tratar de elevarnos sobre la dualidad,  comprender a quien siente y piensa de otra forma. Puedo manifestarme anti-mascarilla, pero nunca anti portador de mascarilla. Si soy anti-mascarilla debo intentar comprender al pro-mascarilla y viceversa, de lo contrario estaré igualmente contaminando el ambiente astral o emocional con un virus también peligroso y contagioso cuál es el de la confrontación.

Estar Presentes es observar la parte de razón, siquiera pequeña, de la que el otro es portador. La Presencia es en boca de las Grandes Almas, nuestro verdadero Hogar, nuestra verdadera Patria, una Patria con mayúsculas en la que no caben los adversarios de ningún tipo, a lo sumo ignorantes de la Ley de la Solidaridad Universal. 

La Presencia muta y se disfraza de lo que  sea preciso con tal de acercar a los humanos. Estar Presentes en nuestro concreto "aquí y ahora" puede incluso implicar subirme la mascarilla hasta cerca de los ojos y sumirme en la uniformidad y el anonimato. Puede ser asfixiarme un poco y en medio de esa situación de falta de aire ofrecer ese sacrificio, esa renuncia a la plena respiración, en favor de la tolerancia y la mutua comprensión entre los humanos.

Somos hábiles en fomentar etiquetas y crear bandos, sin embargo deberemos hacer por permanecer un poco en todos ellos. Ahora nos ha dado por dividirnos en oficialistas y mal llamados “negacionistas”. La vida crea los escenarios que necesitamos para evolucionar. La vida genera las coyunturas para la eventual confrontación, sobre todo para trascenderla.  Pro y anti mascarillas es la última y fantasiosa trinchera que ha fomentado a escala mayor nuestra personalidad separatista. Tras visionado de innumerables videos y profusa lectura del argumentario correspondiente, nos hallaremos bien parapetados en nuestra posición blindada. Podemos incluso tener razón, pero su valor siempre será relativo. La Presencia no se apega especialmente a ella, no “le pone”. La Presencia busca reunir los corazones, más que salir triunfante con la razón bajo el brazo.

No somos fans de las mascarillas, nos asfixiamos con ellas. Confiamos más en el poder inmune del cuerpo sano, creemos en su cuidado y en el ingente poder defensivo que nos proporciona una vida natural en contacto con los elementos. No somos acérrimos pro mascarilla que nos priva de rostros y sonrisas, pero mientras que sea voluntad mayoritaria la llevaremos con nosotros y nosotras. En medio de la ciudad y de los lugares públicos, la estamparemos en nuestra cara. No sufriremos por ello. La Presencia es devota de la entera humanidad y aprendió a desenvolverse en todos los ambientes, a disfrazarse con todos los rostros, incluso con la falta de ellos.

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Autor: Koldo Aldai (koldo@portaldorado.com)
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El valor del mueble


Los valores a la hora de amueblar una vivienda hace un tiempo que cambiaron. Los nuevos hábitos sociales trajeron consigo cambios de prioridades.

Hace alrededor de una generación, la elección del mobiliario se realizaba desde la consciencia del valor de la calidad para lograr que perdurase lo máximo posible en el tiempo. Hoy en día, el valor de la televisión es muy superior al del mueble que la sostiene.

Aunque la calidad de un mueble no determina la calidad de vida o de calidez de un hogar, el tu y calidad de sus materiales sí que influye en la calidad vital general de la vivienda.
Cuando un mueble está fabricado con materiales nobles, su cualidad vibratoria es más alta que los que están fabricados con material procesado.

Al igual que ocurre con nuestra alimentación, rodearnos de elementos y accesorios muy industrializados, no nos aporta un buen valor vital.

Pese a esto, por muy poco que sea, todo aquello que nos rodea tiene un componente natural que es merecedor, como todo, de respeto, valoración y admiración.

Si conoces las áreas vitales de tu vivienda y sabes qué tipo de material mejora cada zona, los muebles seleccionados con esta conciencia mejoran la vitalidad general y esta posibilidad que les damos de servir, como a todos nosotros, les permite vibrar más alto.

Si no conoces las zonas vitales que ocupan, valorar tus muebles, cuidarlos y tratarlos con el respeto que merecen los materiales naturales que los componen, favorece el aumento de su vibración y de la tuya.

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Autor: Andrés Tarazona (andres@andrestarazona.com)


Todos los jueves, desde el 7 de noviembre de 2019, Andrés comparte en este blog una serie de publicaciones centradas en

el Diseño Sentidointeriorismo y diseño consciente de viviendas, comercios y empresas que mejoran la calidad de vida. 

Todas están a tu disposición de manera gratuita a traves del e-book Habitar, al que puedes acceder a través de este enlace:


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16/9/20

Consciencia y Sociedad Distópica: Espiritualidad



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Su fuego interno


Y decía:

—Cuando se enciende el fuego y se acercan ramas, estas arden. Pero cuando arden es porque se activa su fuego interno. Nada que no tenga fuego en su esencia puede arder. Por ello, cuando acercamos la llama lo único que hacemos es despertarlo.
»Así, cuando la sabiduría toca al hombre sabio, lo enciende y al ignorante lo madura, aunque sólo desprenda humo.
»Si miráis con los ojos bien abiertos, veréis lo que está ardiendo y lo que está apagado. Lo que puede arder y lo que no ardería ni con aceite.

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Autor: Cayetano Arroyo
Fuente: Diálogos con Abul Beka (Editorial Sirio)
Nota: En homenaje a la memoria de Cayetano Arroyo y Vicente Pérez Moreno,
un texto extraído de los Diálogos de Abul Beka se publica en este blog todos los
miércoles desde el 4 de octubre de 2017.
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15/9/20

Sobre el proyecto Estado Universal, por Emilio Carrillo



Vídeo (duración: 00:57:39) de la entrevista compartida por Emilio Carrillo para el Canal de Leonor García, el 30 de julio de 2020, titulado Sobre el proyecto Estado Universal.

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Regresiones a una contactada (I parte). Deéelij


Antecedentes

Semanas antes del confinamiento por el rollo ese del bicho malvado que soltaron los Malvadetes, pues una chica me pide cita. El primer día que nos vimos empieza a contarme cosas… a los pocos minutos le dije: tranquila, no es para mí nada extraño ni anormal lo que me cuentas. Eso supuso mucha tranquilidad instantánea, pues tenía miedo, como dijo, de que la tomaran por una anormal; a lo que aludí que si hubiera ido a un siquiatra le habrían recetado pastillas.
Obvio que no diré su nombre, quiere permanecer en el anonimato. Así que le llamaremos Juliet. Bien, pues Juliet tiene una fisicalidad de entre 30 a 40 años, posee estudios superiores, tiene su plaza ganada al estado y se explica que ni te imaginas; luego cuando os pase textos de ellas, vais a flipar. Es estable emocionalmente y mantiene una relación muy hermosa en pareja. Lo que le pasa; les sucede a otros miembros de su familia y a su pareja, pero a ella con una intensidad muy superior al resto, de hecho, a ella le responden cuando solicita que alguna nave ET acuda a su presencia. Sí, lo has adivinado, Juliet es lo que se viene llamando una contactada, aunque ella, considera como otros así referidos, que esa expresión no refleja el aspecto emocional y de familiaridad que implica, por lo que prefiere describirlo como vinculada o hermanada. No es la primera persona que conozco que lo es. Y los que para mí son auténticos contactados, suelen mantener en silencio su contacto, y en silencio me refiero o que no dicen nada hasta pasado años, o que lo dicen a pocos y no van alardeando de ello en modo alguno. De hecho, su contacto ET no les piden que digan nada, que escriban nada, que vayan publicándolo por ahí sin ton ni son. No se consideran unos elegidos, ni piensan que sean de una estirpe superior al resto de los humanos. Incluso, al principio, es muy impactante el contacto, se suelen dar un buen susto la primera vez. Dudan que eso haya sido posible, lo niegan (lo primero que hace el ser humano: negacionismo – ver informe X -), necesitan de más pruebas, y lo considero lógico, pues es mejor requerir de más evidencias antes de creerse que uno ha sido contactado. El contacto, en muchos casos, les hace crecer espiritualmente mucho más cuando quedan entre ellos y el contacto ET, que cuando lo exponen al público. Así que, de añadido, quiero exponer a tantos “contactados”, o más bien teóricos contactados que salen cada semana en videos anunciando la buena nueva, y cada buena nueva que dan es diferente a la que dan otros supuestos contactados. Incluso los dibujos explicativos que muestran, de sus contactos, de lo que le han dicho, son propios de un niño de kínder. Su expresión, por lo general, es algo ¿cómo te diría yo? A ver, que no quiero que se ofenda nadie, son muy pobres en su expresión, y si examinas lo que dicen, no tienen más que mensaje de alarma, advertencias, miedo…  Si lo ves con detenimiento (en esos videos donde salen), se creen poseedores de la verdad absoluta y su mensaje no se ha de discutir. Su ego es manifiesto con la búsqueda de atención y aprobación que necesitan en sus exposiciones, y lo normal es que salgan una vez, digan lo que quieren decir, y nunca más, pues no tienen más que decir, y lo que dicen es pobre de narices. Bien, pues ya sabes lo que opino de esos falsos contactados, y por si te sirve, yo no soy un contactado, pero sí conozco a varias personas que lo son. O como dice un amigo: “creo más a los que tímidamente hablan de este tema y no los que alardean de ser contactados. En esto hay mucha mentira
Sigamos con Juliet. Ella no acude a mí para solucionar un problema psicológico, ni mental, ni físico, ni emocional, no en modo alguno. Ella quiere comprender, mediante regresión, el porqué de ese contacto con ella. El porqué de que les llama, mentalmente, y se les presentan en minutos dejándoles filmar sus naves. Filmaciones que me ha pasado, así que las evidencias físicas las poseo.  A estas alturas imagino que quieres alguna prueba. Pese a lo mencionado, tampoco quiero que hagas un acto de creencia absoluta. Siempre he dicho que no me creas en modo alguno, y aquí lo vuelvo a reiterar: POR FAVOR, NO ME CREAS, SOLO LEE, Y SI DE ALGO TE SIRVE, PUES BIEN, DE LO CONTRARIO, IGUALMENTE.
Lo que sí te puedo decir de estas filmaciones que me ha pasado, es que los avistamientos son cercanos a una famosa base aérea convertida ahora en el Top Gun de la OTAN. Las naves ET no parecen ser detectadas por los radares, ni ningún caza sale en su interceptación.

En esa primera no sesión, pues no se puede considerar como tal, pues lo que solicita es realizar regresión para comprender lo que le pasa, se extiende en contarme hechos de su vida, de su familia, datos que ha conseguido, percepciones recibidas… en definitiva muestra piezas de un puzle que no sabe cómo encajar. Y no es que yo sepa encajarlas, que no lo sé, solo que le ayudaré a ver si en regresión todo eso tiene una lógica para ella.
  En la segunda vez que nos vemos me sigue contando de algunas cosas más y a poco nos quedamos sin tiempo para realizar una prueba de entrada en regresión. Y a la semana siguiente que íbamos a realizar la primera regresión, llegó el puto bicho de las narices. Así que cuando el confinamiento (de todo esto de la ingeniería social del bicho para tener sumisos a la población y forzarle a cualquier cosa mediante el miedo) se acaba, pues realizamos la primera regresión. De entrada, pensé que sería una regresión, pero tras esa regresión, y después de todo lo que recibió, necesitó tiempo para integrar tanta información dando tiempo, de esa forma, a la segunda regresión. Y es al final de esa regresión, por ciertas frases que me suelta en la misma, donde le indico de escribir el actual. Así que aquí estamos, empezando prácticamente por el final de la segunda regresión.
Nota: sus palabras van en azul y cursiva.
La huella energética no es igual al hecho físico
            Sí, “la huella energética o la impronta energética no es igual al hecho físico”
Esa fue la frase última de la segunda regresión tras lo que había experimentado en una vida pasada en una civilización no humana, pero con fisicalidad similar a la humana. Una civilización tecnológicamente mucho más avanzada que la actual humana. En aquella vida era hombre, y era el que mandaba una nave espacial de combate. Lo resumo, tuvo que dirigir su nave hacia un hecho físico donde ella (siendo él en aquella vida) pierde la vida, la pierde la tripulación y su civilización pierde la nave de combate. Aquel hecho fue tachado de traición. Pues que todas las almas que estuvieron implicadas en aquellos momentos de aquella civilización, que aún existe, le reconocen, qué en el tiempo lineal de aquel momento, comprendieron que lo que realizó con aquella nave y su tripulación, que fue considerado un acto de traición, en verdad se dieron cuenta, con el tiempo, que sería un acto beneficioso para toda la civilización.  Y así fue. Juliet, en esta vida, en plena regresión, es recompensada, mediante la comprensión, por lo que en aquella civilización le habían echado en cara en aquellos momentos, pues es el instante, en que todos reconocen que la huella energética de aquel hombre (Juliet ahora), es decir, la intención inicial de aquel comandante era salvar a su civilización, y para ello tenía que llevar su vida de aquel entonces, la de toda la tripulación y la nave a un hecho físico concreto que no sería entendido más que como traición, pero que a la larga salvaría a la civilización. Es decir, la huella energética de aquella vida de Juliet era salvar a su civilización, pero el hecho físico sería interpretado como una traición. Y es ahora, cuando todo se aclara en ella. Es ahora donde aquella civilización le ayuda a ella en sus contactos. Pero es ahora donde aquella civilización le reconocen que su huella energética no fue comprendida mediante el hecho físico de la pérdida de todos. La intención (huella energética) de aquella vida de Juliet fue salvar a su civilización, aunque implicara la inmolación, pero el hecho físico de la inmolación sería interpretado como traición. Pero además de comprender que su huella energética, su intención inicial, no fue comprendida por el hecho físico, lo que sucede ahora es que recompensada, por aquella civilización, que ahora establece contacto con ella dándole apoyo y soporte en esta vida como muestra de gratitud por lo que hizo en aquella vida.
            Lo ponemos de otra forma. Suelo ir con mis amigos a un bar cercano a cenar, cuando salgo. El caso, es que un día, en la mesa de al lado, estaba una pareja joven con dos niños pequeños. De pronto, el de unos 5 años, estalla a llorar desconsoladamente. Así que me dirijo al peque y le ofrezco un caramelo. El peque se calla, coge el caramelo, me mira, lo desenvuelve y se lo come. Se había acabado el lloriqueo. Mi intención, (mi huella energética) era que el peque se distrajera de su lo que sea que le pasara mediante la acción del ofrecimiento de un caramelo, así se calmaría; y así fue. Pero el hecho físico mío, fue interpretado por sus padres de otra forma. Me entero al día siguiente cuando la dueña del bar me llama haciéndome referencia a eso que he relatado, y que los clientes fueron a hablar con ella al final de su cena diciéndole lo que había pasado… en definitiva, le dicen: que ella tenía un cliente que era un viejo pervertido que había ofrecido a su hijo un caramelo con intenciones no sanas. La dueña le respondió: el viejo pervertido es el jefe de personal de mi empresa. ¿Lo pillas? Bien, pues una cosa es tu intención y otra lo que los demás interpreten del hecho físico. Y dicho esto, doy paso a lo que Juliet me pasa sobre lo que para ella supuso esa frase de que la huella energética no es igual al hecho físico. Y espero que la entiendas, pues su forma de escribir no es igual a la mía, además que su específica formación le lleva a expresarlo como sigue. No obstante, iré introduciendo comentarios personales, como así ella me ha solicitado por si su forma de expresión no fuera comprensible o a mí me lo pareciera.
Acto, energía y consciencia (por Juliet)
En la presente explicación, utilizaré los siguientes términos que en el lenguaje cotidiano son empleados de forma intercambiable y equivalente, con un sentido y significado bastante concreto. Esto es necesario, ya que haré referencia constante a varios planos de realidad y considero importante dejar fijado un término para lo que ocurre en cada uno de ellos.
Acto: Es algo que acontece, ocurre o se da, en el plano físico, puede ser descrito como una sucesión temporal de hechos y se ajusta a la descripción tradicional de la ley de causalidad, donde todo puede ser aprehendido en una cadena lineal de eventos relacionados entre sí.
Suceso: Este término, hace alusión aquí a la impronta o huella, que, en el plano energético, solo algunos actos del plano físico, son capaces de imprimir. Para nuestra explicación, un suceso es un acto que es trascendente, en el sentido en que está hecho en consciencia, en conexión con la fuente y libera energía, y por lo tanto influye en el campo energético que sustenta el plano físico o al menos, se hace notar en el mismo.
Nota personal: Pueden existir y de hecho es así, muchos actos y pocos sucesos. Los actos nos pueden distraer, pero los sucesos nos tocan el alma, el corazón. El actor que los provoca los sucesos le nacen de forma interna, profunda, yo diría que le sale desde su Singularidad. Me atrevería a decir que no pasan por la cabeza. Es el alma quien obra. Esos sucesos pueden provocar en el resto una reacción de un calado inmenso: al instante, a los días, a los meses al cabo de los años o incluso en generaciones futuras. Mientras el acto lo queremos comprender encontrándole un por qué, un origen, y a veces no se encuentra, el suceso es lo que nos marca, independientemente del origen de dónde proceda. En muchas ocasiones nos quedamos con el suceso, que es lo que nos llama la atención, lo que nos puede causar una impronta que nos haga conmovernos e incluso cambiar, pero no importa qué produjo tal suceso. Pero voy a ir un poco más lejos, puede ser que haya eventos, que confundamos con sucesos, que nos marquen, que incluso nos forjen un sistema de creencias, pero no examinamos quién o qué produjo el evento, sólo nos quedamos con el evento, pero esto no es un suceso, pues Juliet está hablando de que el suceso posee consciencia. Así pues, podemos creernos el evento emitido mediante los medios de comunicación, es decir, creemos el mensaje recibido, sin examinar de qué fuente procede tal evento, pero por lo general esto no lleva consciencia, pues ya sabemos que la mayoría de estas comunicaciones obedecen a una ingeniería social programada sin consciencia contra el ser humano. Así que tendremos que examinar mejor los eventos sin consciencia y quedarnos con los sucesos que sí poseen consciencia. ¿visto hasta aquí? ¿No la he liado?  Sea como fuere, sigamos con el texto de Juliet.
Comencemos la explicación con un sencillo ejemplo:
Si alguien intentase hacer una lista de los actos que ha llevado a cabo en su vida, sería claramente infinita, desde los más precoces gestos realizados de bebe en la cuna, a la cantidad ingente de actos llevados a cabo en un día de lo más cotidiano, es a todas luces, literalmente imposible realizar una descripción y listado de los mismos.
Sin embargo, si le preguntamos a esa misma persona por una lista de hechos y actos que sienta que hayan sido relevantes, trascendentes o importantes en su vida, probablemente la lista sea más que abordable y transcribible. Esto demuestra que de todo el movimiento en bruto que conlleva una vida, solo algunos de esos actos o movimientos tienen una relevancia de calado. Toda persona es capaz de conectar con ellos, pero no lo hace desde la descripción mecánica, sino desde la conexión de la inteligencia que reside en el centro del corazón. Esa puerta es la que hace de filtro a aquellos hechos de nuestra existencia presente, que pueden pasar de ser considerados de actos físicos, a sucesos energéticos.
Nota personal: “El corazón es libre, ten la valentía de hacerle caso” (Braveheart). Yo añadiría que además habla y cuando lo hace deja una huella de calado profundo que puede duran muchos años en los corazones de la gente. Puede haber gente que en tú vida pasen un instante y dejen un calado que siempre recordarás como un mantra y otras que las conoces desde hace años y no han dejado ninguna huella en ti. Lo importante de tu acción en la vida son los sucesos que has provocado que hacen que a otros le catapulten a otro nivel de conciencia. Estoy convencido que no somos conscientes del calado que han tenido nuestros sucesos en mucha gente. Y lo más probable es que desconozcamos en esta vida lo que ha supuesto muchos de nuestros sucesos de cara a los demás. Pero también me gustaría que procuráramos hacer un pequeño examen de conciencia individual de qué sucesos he podido realizar que puedan dejar una huella en los demás, o si por el contrario estamos pasando una vida de forma anodina y superficial que no aporta nada a nosotros mismos ni a los demás. Traigo aquí una frase de una canción de JL Perales “con una sonrisa puedes comprar todo aquello que no se vende” Es posible que ninguno de nosotros realice eventos extraordinarios ni imponentes, si los queremos medir desde lo que produce en muchas personas, y seguro que es lo habitual, pero ¿cuantas sonrisas sinceras hemos dado a modo de gratitud y aprobación a los demás? ¿Cuántos besos y abrazos de corazón hemos entregado? ¿Cuántas veces hemos sido realmente auténticos y sinceros? Quizá, no tengamos que examinarnos en grandes eventos, sino en pequeños eventos llenos de consciencia hacia uno y los demás. Quizá, tengamos que examinarnos en cuántos eventos ofrecemos con generosidad, sin buscar nada a cambio. Pues bien, hecha mi reflexión, sigamos con las notas de Juliet.
En un determinado nivel de realidad, las cosas ocurren dentro del espacio y dentro del tiempo, estos dos elementos, son el escenario donde transcurren los hechos del mundo, aquí llamados actos, sean cuales sean. Es el modelo explicativo de la física clásica y de la visión mecánica de la realidad, al menos de la macroscópica.
En otro espectro o rango de la misma realidad, en los planos sutiles, es distinto; son los actos realizados en consciencia y llenos de significado energético, los que alcanzan a tener correspondencia, a dejar una huella, y a ser así un suceso en el plano energético, los que tallan la realidad substancial trascendiendo el espacio y el tiempo, ya que dicha malla o rejilla energética que sustenta el plano físico, está dimensionalmente más allá de los mismos.
Nota personal: El plano energético está cargado de las huellas que dejamos unos y otros. Ojo, cuidado, que al estar en una 3D donde la dualidad es la “norma”, podemos dejar huella energética positiva y negativa, pero debe existir un equilibrio entre las dos. O al menos procurarlo. Incluso, examinar si nuestros actos llevan consciencia, es decir, amor incondicional. Y recuerdo que el amor incondicional es no poner condiciones, es dejar ser a los demás. Pero añado más, ¿podríamos, tras lo conocido, darnos cuenta de si nuestros actos son revestidos de consciencia? ¿Podríamos examinarnos a diario a ver qué tipo de actos estamos realizando, si llevan o no consciencia? Yo mismo, te lo aseguro, esto que os dejo aquí escrito, me ha hecho plantearme en mí estas cuestiones que lanzo. Todo esto me lleva a cuestionarme sin juzgarme en el amanecer de cada día. Pese a ello una cosa tengo clara, no hay maldad en mis actos, ni lo mismo quiero provocar en eventos. He tenido una buena vida, en una mano me llevo lo que he podido hacer por los demás, y en la otra lo que he disfrutado. Y cuando esté de vuelta en la Fuente, podré comprobar con exactitud todo esto, mientras, procuro realizar con la máxima consciencia.
Un acto puede liberar y crear una impronta energética tremendamente relevante, siendo así un suceso en el plano sutil, aun cuando el hecho o acto en sí, analizado desde el plano físico, su conocimiento y trascendencia social, así como descripción, puedan parecer insignificantes.
No hay una correspondencia entre la trascendencia o relevancia de un acto físico, con la relevancia o trascendencia de su impacto energético como suceso.
La humanidad está todavía muy lejos de ser capaz en su conjunto de valorar los actos en consonancia con su nivel de trascendencia en planos sutiles.
El universo tiene memoria atemporal, y las huellas de sucesos muy trascendentes que han quedado registrados energéticamente ejercen su influjo en el devenir de los actos en el plano físico tiempo después del acto que las generó y en lugares muy distantes del sitio donde aconteció.
Nota personal: No hay más que decir, la frase está muy clara. Esos sucesos pueden tener repercusión en sitios insospechados. Esto parece de ciencia ficción, pero es real. Al final nosotros hacemos de canal. Somos el instrumento de la Fuente para plasmar en el plano físico el AMOR en todas sus expresiones posibles. El que aprendamos a tocar nuestro instrumento, que somos nosotros mismos, solo depende de nosotros. La Fuente siempre nos manda señales para trasmitir en este plano físico, pero nos toca a nosotros estar conectados. Mozart decía que daba gracias a los dioses por escribir música Morziana.
¿Somos conscientes de que somos canales de la Fuente? Conscientes o no, yo lo plasmaría de otra manera, la Fuente es el director de un concierto, la partitura es el guion de cada alma, y el cuerpo es el instrumento que cada alma (músico). La cuestión es si estamos afinados en nuestros actos. La cuestión es darnos cuenta que las notas que salen de nuestros instrumentos llevan consciencia, transportan a los demás, armonía, belleza, AMOR, o solo somos instrumentos desafinados en un concierto para sordos. 

Un acto simple y sencillo en apariencia, puede desencadenar una huella y crear un surco en el tejido energético de un calibre inmenso. Y del mismo modo, un acto de bastante propaganda en el plano físico, no tener absolutamente ninguna relevancia y peso energético específico y, por lo tanto, no influir en el devenir. (esto lo utiliza la elite desde hace muchos años para tenernos distraídos y no focalizarnos en nosotros mismos, en nuestro corazón)
El mundo hoy en día está lleno de infinitos actos y pocos sucesos transcendentes que dejen huella energética.
Son muchos los actos multitudinarios, retransmitidos, visionados por ingentes cantidades de conciencias en nuestra sociedad que están totalmente vacíos desde el punto de vista energético. En número de espectadores, no es relevante en estos casos. Son actos vacíos, actos sin carga, actos sin peso en el tejido energético de la realidad que no llegan a poder ser considerados sucesos.
Nota personal: Cuidado con esto ya que pueden ser actos manipulados para conseguir nuestra energía y canalizarla mal para fines no muy positivos. Las meditaciones globales, las misas donde se repiten frases, símbolos y demás pueden ser un mecanismo automático para que millones de personas sean adoctrinadas con el fin de que la humanidad baje su nivel vibracional en un instante. No porque muchos actores dentro de un acto hagan lo mismo implica que se consiga una huella energética común que impulse a la humanidad. Más bien, los actos individuales que hacen que sucedan cosas con AMOR y para el AMOR hacen que la huella energética de cada uno se una para realmente consolidar el amor incondicional.
O, dicho de otra forma, un sin alma o una Particularidad desconectada de su Singularidad que se haya convertido en un psicópata, emite, por ejemplo, y para entendernos, en una gama de puntuación o casi mejor, de vibración energética de un punto en una escala de 1 a 100, pero una Particularidad conectada a su Singularidad, emite en el rango de cien. Así que para contrarrestar a un 100 necesitamos de al menos 101; 101 sin almas o 101 Particularidad desconectada de su Singularidad que se haya convertido en un psicópata. Por ello, que los actos, miles si se quieren de estos últimos, pueden estar vacíos, sin carga, y no dejar ninguna huella energética sostenible, perdurable, ni siquiera impactante; más cuanto más despiertos estemos emitiendo cada cual en su 100. Es por ello, el miedo de esas “élites” (palabra vacía de contenido y de huella energética) de que despertemos, pues seríamos farolas encendidas frente a sus velas que se mantienen como puede a merced de ser apagadas por el viento reinante.

Y hasta aquí por hoy, que el documento es largo y se ha divido en tres partes.

            Actualizaciones y ¿…? deeelij@gmail.com
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14/9/20

El colapso de los imperios (Visión sistémica del mundo: 35)


Gared Mason Diamond (Boston 1937) es un polifacético científico (biólogo y geógrafo) e investigador norteamericano, conocido mundialmente por dos libros, “Armas, gérmenes y acero” y “Colapso”, dos obras absolutamente imprescindibles para aquellos que deseen comprender un poco de “qué va esto”. En el primero responde a la pregunta de por qué unas civilizaciones perduran y otras desaparecen (por qué Carlos V venció a Moctezuma y no al revés, siendo ambos imperios continentales), siendo la respuesta el propio título del libro “armas, gérmenes y acero”, es decir la capacidad militar, la guerra biológica y la capacidad fabril. El segundo responde a la maldición de que al final, la vida no admite campeones vitalicios y finalmente todos los imperios caen “por su propio peso” (esto del peso es importante).
Estamos ante una maldición que, a lo largo de los siglos no ha tenido clemencia de los imperios, pero sí de las comunidades humanas que se han sabido adaptar a sus necesidades y han respetado el medio ambiente. La humanidad en su conjunto sí ha sobrevivido y sí ha evolucionado. Lo que no lo han hecho han sido los reinos que han querido sacar los pies del plato e ir más allá de sus límites al crecimiento impuestos por la propia Naturaleza. En realidad, siempre ocurre lo mismo, tras el esplendor y, habiendo  anochecido el último día de máxima riqueza y poder, comienza lenta, imperceptible e inexorablemente, el descenso por la pendiente de la degeneración en todos los sentidos, primero de los valores humanos, después de la economía, después las propias leyes comienzan a perder el valor social, son sustituidas por dictaduras y finalmente se produce el gran desastre final, la cata-estrofa (la catástrofe o estrofa final de la tragedia) donde los enemigos que esperaban la degradación del imperio, le ven suficientemente desintegrado como para conquistar el poder e iniciar un nuevo ciclo. Y se da siempre el proverbio de que “un imperio es invencible si antes no se ha destruido por dentro a sí mismo”.
Os traigo a colación un ejemplo que es paradigmático de todo esto.

El colapso maya


Hacia el año 800 dC, la cultura Maya estaba en todo su esplendor, con una población de varios millones de personas. Destacó durante 18 siglos en muchos aspectos culturales tales como su escritura, uno de los pocos plenamente desarrollados en el periodo precolombino; su arte y arquitectura, su sistema de numeración, sus conocimientos en astronomía y su comprensión del medio ambiente. El periodo llamado Clásico, comprende más o menos desde el año 250 al 900 dC. Este periodo se considera como el que los mayas de las tierras bajas levantaron monumentos impresionantes. Este período marcó el apogeo de la construcción a gran escala y del urbanismo, la realización de inscripciones monumentales, y mostró un desarrollo intelectual y artístico significativo, sobre todo en las tierras bajas del sur. El panorama político del período Clásico maya, caracterizado por múltiples ciudades- Estado involucradas en una compleja red de alianzas y enemistades, ha sido comparado con el de Italia durante el Renacimiento o Grecia clásica.
Las ciudades mayores llegaron a tener entre 50.000 y 150.000 habitantes. Pero tras el esplendor sobrevino la decadencia y el significativamente rápido abandono de estas ciudades, durante los siglos VIII y IX. Para la arqueología ha supuesto siempre un gran misterio sobre el que planean varias teorías, ninguna sin confirmar, sobre lo que provocó tal   extinción de sus grandes ciudades.
Para unos, la causa estuvo en la intrusión de los toltecas en Yucatán. Otros opinan que estas invasiones lo fueron por culturas que no pertenecían a la cultura Maya. Sin embargo, la mayoría de científicos no creen que esta fuera la causa.
Se postula sobre la influencia de una ciudad denominada Teotihuacán (el lugar donde los hombres se convierten en dioses), al noreste y cerca de Ciudad de México, cuya influencia en la región pudo provocar algún tipo de invasión militar. Y como estas hay otras tantas hipótesis sobre lo que pudo suceder.
Pero de todas, la que puede ser la más probable fue la derivada del crecimiento exponencial de la población, de la consiguiente y necesaria deforestación para abastecer de recursos agrícolas a dicha población y el consiguiente deterioro del ecosistema selvático.
Esta hipótesis se ha demostrado de una forma muy curiosa, con un modelo de simulación dinámica que demuestra cómo el crecimiento exponencial de la población supuso una presión descomunal sobre el medio ambiente selvático, convirtiendo la jungla en terreno de cultivo (lo mismo que están haciendo en Brasil sobre la selva); un terreno, tan frágil como el selvático que no soportó la deforestación y no pudo soportar el crecimiento de la población. El modelo dinámico demuestra sin género de dudas cómo súbitamente, toda la infraestructura agrícola simplemente colapsó y obligó a la población a huir de allí, a riesgo de morir literalmente de hambre.
La descripción del modelo dinámico está en mi colaboración al Proyecto Sociedad Distópica en: https://sociedaddistopica.com/wp-content/uploads/2019/03/Delgado-Jose-Alfonso.-Li%CC%81mites-al-crecimiento-el-ejemplo-del-colapso-Maya.pdf.
Por si alguno tiene interés en abundar en el tema.
La conclusión es clara, la superpoblación y la sobreexplotación de los recursos naturales, siempre tiene un límite, superado el cual, el colapso más temprano que tarde es literalmente una “certeza matemática”. El libro de Gared Diamond tiene ejemplos para aburrir, desde la Isla de Pascua, los vikingos, varias civilizaciones del Pacífico, el Imperio Romano, el genocidio malthusiano en Ruanda, una severa advertencia a la expansión de China y a los nuevos imperios supranacionales, las grandes corporaciones multinacionales.

De nuevo los dinosaurios


Hemos dicho antes que los grandes imperios caen “por su propio peso”. Y no es una frase hecha, sino que responden a principios sistémicos básicos que son, el tamaño y la complejidad intrínseca.
El tamaño se comporta igual que como afectó a los dinosaurios y la complejidad de igual forma, al tener que desarrollar estos una serie de dispositivos homeostáticos cada vez más complejos para tener un estado estable cada vez más difícil de mantener. Los sistemas ligeros consumen mucha menos materia, energía e información que uno pesado. Un Boeing 747 requiere cuatro reactores con un empuje de 282 kilonewtons cada uno y un depósito de 200.000 litros, mientras que para un reactor privado de negocios bastan con dos reactores de 40 kN cada uno y un depósito de 10.000 litros. No tienen nada que ver, como tampoco lo tienen ciertamente, sus prestaciones. Es decir, a más complejidad, más necesidad de consumo y, no sólo de materia y energía, sino también de información. Sólo hace falta ver la cabina de ambos de los aviones referidos. Y ambos respecto de una avioneta Cessna 172, nada que ver.
En la entrega 22, en la que presenté el Modelo UNO del Mundo, hacía una comparación entre el proceso de extinción de los dinosaurios con el de los grandes imperios. Algo tan descomunal como un animal de veinte metros y veinte toneladas de peso es casi incapaz de adaptarse a situaciones climáticas que cambien súbita y drásticamente.
Nuestro mundo y nuestras organizaciones han alcanzado un incremento de masa y complejidad tal, que casi es un milagro que puedan seguir funcionando. De hecho, si el desarrollo informático no hubiese pasado de la versión 1 o 2.0, posiblemente el mundo actual no sería el que es. Pero sorprendentemente, la Ley de Moore, según la cual, desde 1965, el número de procesadores por unidad de superficie se duplica cada dos años, hace que la capacidad de cálculo y procesamiento de la información crezca de modo exponencial. Y esto hace que nuestra vida, tal y como la conocemos, sea posible y aún no haya colapsado.
Pero esta tendencia no crecerá indefinidamente. Aun así, el salto a los ordenadores cuánticos garantiza en pocos años un salto de escala. Y sí, los sistemas de control garantizan la supervivencia de la civilización. Pero lo hacen casi a expensa de que el ser humano “ceda el control” a las máquinas, a la Inteligencia Artificial hasta que sobrepasemos el “Punto de singularidad”, término acuñado por John von Newman, y que designa el momento en el que el control de las máquinas supere al control del ser humano sobre la sociedad. En ese momento, un escenario como el de Skynet (Terminator) podría ser posible, si las máquinas nos consideraran una amenaza.
Es decir, aquí ya no hablamos casi del futuro de la civilización, sino del futuro del hombre en la civilización. En este sentido, el futuro se nos antoja con un descomunal cúmulo de bifurcaciones que a saber a dónde nos pueden conducir. Si nos ajustamos a las leyes que extinguieron a los dinosaurios, es probable que el ser humano pierda el control de este invento actual que es la civilización, incluso dentro de un Nuevo Orden Mundial, en el que el control de la riqueza esté en poder del Poder mundial y una inmensidad de “epsilones” nos veamos reducidos a esclavos felices (un mundo feliz). ¿Pero cuánto tiempo resistiremos antes de que la IA asuma el control?
Estas preguntas no son baladíes. La trilogía distópica (Un mundo feliz, Fahrenheit 451 y 1984) estamos viendo que no son ya ficción, sino realidad. La cuestión es hasta cuando el dinosaurio que las tres distopías describen resistirá antes del colapso.

Malthus y el problema de la población


Thomas Robert Malthus afirmó que el crecimiento de la población, si no se controla, aumenta como una progresión geométrica. La subsistencia aumenta sólo en progresión aritmética. Con ello, y las descripciones analíticas planteadas en su libro An essay on the principle of population, publicado originalmente en inglés en 1798, se expuso lo que pasó a denominarse la catástrofe malthusiana, consistente en las consecuencias derivadas de la afirmación que el crecimiento de la población humana, libre de contenciones, consistía en un crecimiento exponencial puro, de carácter geométrico, mientras que la producción de alimentos según su argumento, no podría superar nunca un crecimiento de tipo lineal o a lo sumo potencial. De esta forma, puesto que la tasa de crecimiento de la población era más acelerada que la de alimentos, a partir de un cierto umbral de población, Malthus pronosticó que habría indefectiblemente una escasez de alimentos a gran escala lo que conllevaría a una gran hambruna, la cual calculó se sucedería a finales del siglo XIX, específicamente, para la década de 1880. Ved este enlace:
Evidentemente, la catástrofe malthusiana no se produjo, lo que evidenció que su planteamiento, sin dejar de ser correcto, era quizás demasiado simplista, no teniendo en cuenta otros factores que podían tanto amortiguar el crecimiento de la población como potenciar más allá de sus predicciones el rendimiento agrícola y ganadero, como para alimentar a mucha más población de la que él había predicho.
Malthus consideraba que el crecimiento de la población era sí o sí exponencial y el de la producción de alimentos era sí o sí aritmético o a lo sumo geométrico, con lo que el punto de cruce de ambas funciones suponía la crisis por el predicha.
Pierre-François Verhulst fue un matemático belga, que publicó en 1838 (40 años después de la publicación del ensayo de Malthus) una obra que, basada en las estadísticas disponibles de aquel entonces, complementaba la teoría del crecimiento exponencial, o de la progresión geométrica, colocando un factor correctivo en la ecuación diferencial que anteriormente se estaba planteando. Hoy en día se le reconoce principalmente a Verhulst como el descubridor de la función logística, o curva sigmoidea, es decir, en forma de la letra “S”. Su modelo matemático del crecimiento de la población incorpora, básicamente, un elemento que contiene y expresa los factores que frenan el crecimiento sin límite.
Desde los años 1970, y la teoría ha vuelto a recibir gran atención como un ejemplo importante de la teoría del caos, el determinismo y la dinámica de los sistemas complejos, posteriormente como una metodología estadística para la inferencia sobre sistemas sociales basados en datos discretos, especialmente útil en la nueva ciencia de datos, a través de la denominada regresión logística.
La idea fundamental del modelo logístico es colocar un factor que hace que la población se encuentre limitada por elementos o recursos determinados por el ambiente, que impiden que las poblaciones puedan seguir creciendo sin límite, colocando una cota superior para este crecimiento. Por ello se habla de un crecimiento acotado, es decir, limitado. En las ecuaciones puede observarse que la tasa de crecimiento “r” es común a ambos modelos, pero en el crecimiento sin límite esta tasa o razón de crecimiento afecta a la actual población P(t), mientras que en el modelo propuesto por Verhulst, el logístico, la tasa o razón afectará al producto de P(t) y a otro factor, constituido como [ K ─ P(t) ], lo que implica que cuando P(t) crezca, la tasa efectiva de crecimiento disminuirá, a tal punto que la población P(t) nunca podrá superar el valor K, al que efectivamente se le denominará capacidad de carga y representará un valor asintótico que el sistema (o el ambiente) impone a la dinámica poblacional.
La aplicación directa de los principios de crecimiento logístico, se han hecho ya en el crecimiento de la población mundial, viéndose que, en un horizonte temporal suficientemente alejado del presente, como es 2100, la población mundial habrá alcanzado en esa fecha más de once mil millones de habitantes, siendo Asia y a partir de ahora África, los dos continentes más poblados del mundo.
Si bien, estos ensayos pueden suponer los inicios del pensamiento a largo plazo sobre el desarrollo humano, no fue hasta la década de los años sesenta, que se comenzó, por un muy reducido número de expertos a ver que la Humanidad, tras el espléndido resultado de las medidas de crecimiento y expansión económica experimentados en el mundo Occidental al calor de Estados Unidos y en Europa, los efectos del Plan Marshall, podía empezar a creerse el mito del crecimiento económico ilimitado.
Tras la Segunda Guerra Mundial, el mundo experimentó un espectacular incremento del desarrollo económico, valorado en renta per cápita, y una sensación de que la Sociedad estaba a un paso de alcanzar la cima del bienestar, se apoderó de las conciencias de la gente, con un ritmo de crecimiento en todos los aspectos absolutamente espectacular. De modo que poco a poco, en la Sociedad, una vez olvidados los horrores y penurias de la Guerra, sintió esa agradable sensación de absoluto dominio de todo y la de capacidad de poder obtener todo lo que quisiera. Y se construyó su propio becerro de oro, basado en el dinero y en la Tecnología. Con ambas cosas, el hombre comenzó a sentirse todo poderoso. Se relajaron las costumbres, comenzó a propagarse tendencias de relajación moral, el amor libre, el movimiento hippie y, mientras la máquina del dinero y la producción funcionaba a pleno rendimiento, surgió, al hilo de estos movimientos liberadores de toda cortapisa moral, en el eje Europa-Estados Unidos, una cierta tendencia digamos izquierdosa, con un cierto aroma “antisistema” promovida por una juventud que vivió el contrasentido de ser “rebeldes sin causa”, chavales que protestaban por “a saber qué” (quizás en protesta por la guerra del Vietnam), cuando tenían todas las necesidades materiales cubiertas. Y esto desembocó en las protestas del mayo francés del 68.
Mientras tanto, no olvidemos que la élite mundial se veía con fuerza y tecnología suficiente como para iniciar la Guerra tranquila, de la que hemos hablado en el capítulo anterior “Armas silenciosas”.
Como pasmados por todo lo que sucedía, un conjunto de intelectuales se hicieron la pregunta de por qué sucedía todo aquello. Atacaron el problema con objetividad e intuyeron como signo premonitorio, que algo se estaba dejando de tener en cuenta. Frente a una sensación de crecimiento sin límite, sectores de la juventud se manifestaban en contra de todo aquello, amén de que no todo era de color de rosa, había conflictos manifiestos, como las guerras de extremo Oriente, el conflicto de Oriente Medio con la reciente Guerra de los seis días, las hambrunas africanas, como siempre, la Primavera de Praga, el asesinato de Robert Kennedy, múltiples pruebas atómicas en Nevada, la matanza de Tlatelolco, en México. En fin, un año como otro cualquiera, pero, más allá de los acontecimientos, este grupo de intelectuales comenzaron a ver algo que se estaba comenzando a gestar y les inquietaba.
Era como ver en una función aparentemente lineal, los indicios de un futuro crecimiento exponencial que, como bien sabían, en algún momento podría (casi con seguridad) llevar al Mundo a un escenario francamente desagradable.
Este grupo de intelectuales, coordinados por Aurelio Peccei (empresario italiano) y por Alexander King (científico escocés), fundaron el Club de Roma, como lo que ahora se conoce como “think tank”, para investigar con visión a largo plazo, el devenir de un Mundo que parecía haber “sacado los pies del plato”. https://www.clubderoma.net/
Por entonces, en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), trabajaban dos investigadores, Jay Forrester y Donella Meadows, que habían desarrollado con gran éxito una herramienta de análisis prospectivo a nivel industrial y social, denominada “Dinámica de Sistemas” (DS). Fueron contratados por el Club de Roma para elaborar por primera vez en la Historia el primer estudio prospectivo del Mundo.
El resultado fue el Primer Informe al Club de Roma, titulado, “Los límites del crecimiento”, donde se mostraba la evidencia matemática de que el Mundo, de seguir la tendencia que había establecido de crecimiento económico y social, en una proyección a muy largo plazo (más allá de un horizonte de cincuenta años), estaba abocado a sufrir un colapso económico y social en algún momento de la primera mitad del Siglo XXI.

Un colapso global en algún momento de la primera mitad del Siglo XXI

El informe se publicó en 1972, año en el que los problemas causados por el DDT, el plomo añadido a las gasolinas y la contaminación de los ríos llevaron a la celebración de la primera conferencia internacional sobre el medioambiente, la Conferencia de Estocolmo, que de forma un tanto retorcida se denominó oficialmente Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Humano. Las conclusiones del informe y el libro son sencillas: no es posible el crecimiento infinito de los flujos de materiales, energía y residuos que produce la economía humana en un planeta finito. Y por ello tampoco lo es el crecimiento económico. Algo muy parecido han dicho recientemente 15.364 científicos de 184 países.
Aquel estudio se basó en un modelo DS (usando la técnica “Dinámica de Sistemas”) del Mundo (World2) que efectuó la simulación del comportamiento básicamente de cinco variables, 1.-la población, 2.- el capital invertido, 3.- los recursos naturales (en genérico), 4.- la fracción de capital dedicado a la agricultura y 5.- los niveles de contaminación. Recursos y contaminación, orientan el modelo a averiguar cuáles serían los niveles máximos de sobrecarga soportables por la Tierra y por la Humanidad, haciendo entender que ni los recursos son fuentes inagotables ni los residuos, sumideros también inagotables.
Fue el primer intento de demostrar la validez del crecimiento logístico de la humanidad.
La simulación de este modelo, con ser muy simple, y el primero que se diseñó hace cincuenta años, muestra claramente dos tipos de comportamientos que fueron los que pusieron en guardia a los analistas, y de donde surgió el concepto de los límites del crecimiento mundial, y el riesgo que podía encerrar a largo plazo.
Construido el modelo, las simulaciones pudieron mostrar muchísimos escenarios, dependiendo del horizonte cero del que se partiera. Pero de todos los escenarios posibles, dos son los más importantes. El primero muestra un enfoque maltushiano, cuyo resultado final es tal que, una vez disminuidos los recursos naturales por debajo de un cierto umbral, la población disminuye por hambruna, respondiendo a la inercia natural del sistema. El segundo muestra un enfoque denominado de “optimismo tecnológico”, en el que el agotamiento de los recursos se ralentiza a base de aportaciones tecnológicas que conseguirían una mayor eficiencia de estos. Pero, el resultado es un incremento inusitado de la contaminación por la sobre explotación de los recursos, que provoca al final un colapso considerablemente más dramático que el primero.
Con este modelo, se podía ya intuir con una evidencia matemática que, posteriores ensayos confirmarían, que el destino del mundo corría un serio peligro, si se dejaba sin control, algo que parecía no tener límite, la ambición humana por alcanzar cada vez más mayores cotas de bienestar y de nivel de vida, en otras palabras, el denominado “estado del bienestar” no era un futuro deseable, sin tener en cuenta sus consecuencias.
Sólo eran viables dos escenarios, el primero, aquel en el que se mantuviera el nivel de consumo y población en las cotas de 1970; el segundo en el que el consumo de recursos y crecimiento de población fuera suficientemente lento y con apoyo tecnológico suficiente como para evitar el disparo exponencial de ambas variables. Cualquier otro escenario era demoledor, siendo una variable absolutamente necesaria de mantener bajo control, la población.

Conclusión


La respuesta del Gobierno USA a tales vaticinios fue la elaboración del NSSM200 (National Security Study Memorandum 200), en la que Henry Kissinger recomienda literalmente “mantener a determinados países en vías de desarrollo de Asia, África y América latina en niveles bajos de desarrollo (una forma suave de pobreza) y de población, porque sus recursos serán necesarios en Estados Unidos en el Siglo XXI”.
Ver el documento ya desclasificado en:
Que cada cual saque sus propias conclusiones.

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Autor: José Alfonso Delgado (Doctor en Medicina especializado en Gestión Sanitaria y
en Teoría de Sistemas) (joseadelgado54@gmail.com)
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La publicación de las diferentes entregas de Visión sistémica del mundo se realiza en
este blog, en el contexto del Proyecto Consciencia y Sociedad Distópica, todos los lunes
desde el 20 de enero de 2020.
Se puede tener información detallada sobre los objetivos y contenidos de tal Proyecto
por medio de su web: http://sociedaddistopica.com/
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