9/4/10

El despertar y avance consciencial de cada ser humano, la Humanidad y la Madre Tierra

1. Todo es suma de partes y forma parte de una suma superior

+Principio cosmogónico fundamental: todo es suma de partes y forma parte de una suma superior.

+Continúa indicando: aunque cada parte es a su vez el Todo (La ola es el mar, de Willis Jäger).

+Aquí y ahora, nos vamos a centrar en lo primero: todo es suma de partes y forma parte de una suma superior.

+Por ejemplo, el miembro de cualquier especie vegetal o animal y la especie a la que pertenece, cual ha demostrado la teoría de los campos mórficos o morfogenéticos.

+También es el caso del cada ser humano y la Humanidad. Y no sólo en un plano físico, sino también trascendente, espiritual: Cuerpo Búdico o Crístico.

+Y la Humanidad con relación a la Madre Tierra; y ésta en el contexto del sistema solar de Ors u Oort; y Ors en el ámbito del paquete o cluster de sistemas solares (desde Alfa Centauri a Sirio) con los que transita por la galaxia; y este cluster sistémico en el seno de la Vía Láctea; y ésta en el Cúmulo Galáctico al que pertenece; etcétera.

2. Viaje al Centro Galáctico

Nuestro sistema solar, Oort u Ors, no se halla estático en la Vía Láctea, sino que viaja por ella, moviéndose elípticamente con relación al Centro Galáctico. Y este viaje cósmico no lo hace en solitario, sino en compañía de un pequeño grupo de sistemas solares, desde Alfa Centauri a Sirio, con los que conforma un “paquete” o “cluster” sistémico, cual viajeros dentro de un automóvil o un tren. Todos juntos y en sintonía orbitan con respecto al Centro Galáctico siguiendo idéntica ruta.

Lo más importante no son las repercusiones físicas o astrofísicas de tal hecho, sino sus impactos energéticos y espirituales, pues todas las formas de vida que bullen en ese “cluster”, la infinidad de modalidades de existencia que conviven en los sistemas, astros, soles, planetas y satélites que lo configuran, guardan una íntima relación, una estrechísima interacción de carácter consciencial.

Los seres humanos han comenzado a entender que hay una interrelación entre cada miembro de una especie animal cualquiera y la totalidad de sus componentes. La teoría de los llamados campos mórficos y morfogenéticos lo ilustra muy bien. Igualmente, existe una interacción constante y permanente entre cada persona y los demás seres humanos que configuran la Humanidad (la dimensión espiritual de esta interacción da lugar al denominado Campo Búdico o Crístico). Es más, del mismo modo, también hay una estrecha interconexión entre la Humanidad y la Madre Tierra. Y tal interrelación se extiende desde la Tierra a la globalidad de Oort y al referido cluster de sistemas solares. Todo está espectacularmente interconectado, como una gigantesca red de influencias e interdependencias mutuas.

El citado cluster de sistemas solares y todos los astros y modalidades de vida que lo pueblan formamos una inmensa y holística red consciencial. Como tal, viajamos de la mano por la Vía Láctea. Y lo que sea de los unos, repercute en los otros, pues en el Universo rigen dos reglas cosmogónicas bien conocidas por los seres de mayor avance espiritual: todo es suma de partes y forma parte de una suma superior, aunque cada parte es a su vez el Todo; y los saltos evolutivos conscienciales, de una dimensión de existencia a otra, no son individuales, sino grupales, requiriéndose que en el grupo o suma en cuestión se configure una masa crítica mínima de consciencia para que el salto sea factible. En nuestro caso, el grupo no es la Humanidad, ni Gaia, ni siquiera Oort, sino el colosal hervidero de vida que constituye el cluster de sistemas solares del que venimos hablando.

3. Consciencia

+¿Que es la consciencia?. Doble dimensión: consciencia de quien soy, de lo que soy; y consciencia de lo que es, de lo Real. Para entenderlo conviene recordar la contestación que Dios ofrece a Moisés (Éxodo, 3,14) cuando éste le pregunta cuál es su nombre: “yo soy el que soy”, traducido del latín (“ego sum qui sum”); o “yo soy el Ser”, si se acude al griego (“e.gó ei.mi ho on”). Con una contundencia radical, se refleja en esta afirmación la consciencia de ser en su doble dimensión: la consciencia de lo que se es -consciencia de Ser, de ser quien soy-; y la consciencia de lo que es -consciencia de lo Real, de lo que es la realidad-. También Jesucristo hizo suya esta expresión y en el Evangelio de San Juan utiliza el “yo soy” en siete ocasiones (4,26; 6,20; 8,24,28,58; 13,19; 18,5). Y en la tradición oriental, Buda es descrito como un ser plenamente consciente de ser.

En esta consciencia de ser -de lo que soy y de lo que realmente es- se fundamenta el “conócete a ti mismo” comentado en apartados precedentes como clave y llave para abrir la nueva visión que la búsqueda necesita. Conocerme a mí mismo implica ser consciente de lo que soy. Y supone sentir y vivir lo “Real”, sin fantasías, prejuicios, interpretaciones o ilusas pretensiones sobre mí y lo que me rodea.

+Recuérdese la película The Matrix. Lo que Neo, el protagonista, logra durante el argumento es adquirir consciencia de ser. Experimenta un proceso de despertar que enlaza con la distinción ya enunciada, formulada entre otros por Heráclito de Éfeso, entre aquellos que estando dormidos parecen estar despiertos (los humanos que las máquinas mantienen inconscientes en nichos y enchufados a una realidad virtual que consideran su verdadera vida) y los que realmente están despiertos y pueden comprender (los humanos encabezados por Morfeo que han escapado del dominio de las máquinas). Y Neo adquiere consciencia de ser en su doble dimensión: de lo que él es; y de lo que es real, una realidad tan distinta del iluso mundo virtual diseñado por las máquinas. Lo primero es resumido por Morfeo de manera admirable cuando le dice “no pienses que lo eres, sabes que lo eres”. Y lo segundo, se recoge en la frase “bienvenido al desierto de lo real”, pues para el ser consciente el mundo exterior se desvanece como mera ficción y dejan de tener significado los apegos y anhelos materiales en los que buscaba la realización.

+Es un trabajo interior, indelegable e intransferible; e inexorable para que dé fruto y crezca la semilla de la famosa parábola del Maestro Jesús.

4. Toma de consciencia: la parte y la suma a la que pertenece

+Ahora bien, todo es suma de parte y forma parte de una suma superior. Y la evolución consciencial de la parte acontece en el marco de la suma en la que se integra.

+Consecuencias: masa crítica de sus partes que la suma necesita para saltar consciencialmente; y apoyo desde la suma a las partes que la constituyen.

+¿Cómo se da este apoyo?: hay que retomar lo expuesto con referencia al tránsito del cluster de sistemas solares por la Vía Láctea y aplicar analógicamente el célebre principio hermético de cómo es arriba es abajo, y viceversa.

Así, se puede tomar el ejemplo del cuerpo humano y proyectar su funcionamiento a escala galáctica. Y, así como la sangre en su circulación atraviesa los pulmones, que la oxigenan y la limpian, ese paquete de sistemas solares pasa, periódicamente, muy cerca del Centro Galáctico, rozándolo, y recibe de éste una colosal fuerza energética regeneradora de espectro electromagnético y vibracional.

Por tanto, cada paso del cluster de sistemas solares por el Centro Galáctico representa una espléndida ocasión de salto consciencial para el conjunto de mundos y modalidades de existencia que lo pueblan. Y, en estos momentos, el cluster de sistemas se está acercando a enorme velocidad al Centro Galáctico. Es algo que ocurre cada 13.000 años.

5. ¿Qué sucede entonces?

La suma a la que pertenecemos puede experimentar un salto consciencial aunque la humanidad, parte de la misma o un ser humano concreto no hayamos o haya logrado el grado de consciencia suficiente como para poder participar activamente en él. ¿Qué sucede entonces?. De forma alegórica, son numerosos los textos sagrados que responden a esta cuestión. Verbigracia, el Evangelio de San Mateos, que señala:

<<<¡aquí está el novio, salgan a su encuentro!>>. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Mas las necias dijeron a las prudentes: <>. Replicaron las prudentes: <>. Mientras ellas iban a comprar, llegó el novio y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas; y la puerta fue cerrada. Después llegaron las otras vírgenes y dijeron: <<¡señor, señor, ábrenos>>. Pero él respondió: <>. Manteneos pues alerta, porque no sabéis ni el día ni la hora>> (25,1-13).

En esta metáfora dirigida a explicar cómo llegará el Reino de los Cielos, éste se encuentra representado por el <>, que, aunque tarda, puede aparecer en cualquier instante. Los seres humanos somos las <> que lo esperan, siendo la <> nuestro nivel consciencial y el <> el trabajo interior de cada uno (dinámica vibratoria interactiva) para encender la consciencia, es decir, para elevar su gradación. Las vírgenes <> son las personas que a lo largo de la cadena de vidas avanzan consciencialmente y, a través de los correspondientes estadios de conciencia y experiencias, logran y conservan un alto grado de consciencia. En cambio, las <> son los seres humanos que, en su cadena de vidas, no incrementan el nivel consciencial o, incluso, retroceden en él, permaneciendo en un bajo grado de consciencia. Por último, el clamor que se levanta en un determinado momento -<<¡aquí está el novio, salgan a su encuentro!>>- refleja la venida del Reino de los Cielos, que es un salto de consciencia de la suma en la que los seres humanos estamos integrados. El influjo vibracional de este salto tirará energéticamente -<>- de las personas que gocen de un alto grado de consciencia, mientras que no tendrá tal efecto –<>- para los que cuenten con un bajo grado consciencial.

De ahí que se nos inste a mantenernos <> -consciencia despierta y elevada- porque no sabemos <> en el que la suma de la que formamos parte experimentará el salto de consciencia, generando en toda ella, también en la Tierra y en la humanidad, un incremento energético que lanzará a otra dimensión vibracional a aquellos de sus componentes -seres humanos incluidos- que tengan un grado de consciencia alto y hayan contribuido a la propia expansión de la consciencia de la suma y de la Unidad.

6. ¿Cuándo acontecerá?: profecías y ciencia

+Muchas profecías indican que pronto o, incluso, que ya estamos inmersos en el proceso de cambio. También los textos mayas sobre el 2012.

+La ciencia: acercamiento a Centro Galáctico: En estos momentos, el cluster de sistemas se está acercando a enorme velocidad al Centro Galáctico. Como se señaló, es algo que ocurre cada 13.000 años. Ahora vuelve a repetirse.

7. Repercusión en el Sol, la Tierra y el ser humano

Cuando el cluster de sistemas solares roza el Centro Galáctico y recibe su fuerza regeneradora, los soles que se integran en el cluster distribuyen esta fuerza entre los planetas que giran en sus respectivos sistemas. Y, por fin, cada planeta impregna con la misma energía vibracional y frecuencial a los seres que lo habitan.

En el caso de la Tierra y los seres que la pueblan, el planeta acumula principalmente esa fuerza en la ionosfera. Y los humanos la reciben por medio de la glándula pineal, que es una auténtica antena de radiofrecuencia, lo que, en función del grado consciencial y mayor o menor estado consciente de cada cual, activa componentes durmientes de nuestro ADN, concretamente de ese 97% del mismo que algunos genetistas tildan de “chatarra” y que, en verdad, es un ADN sutil e inefable, depositario de capacidades y facultades impensables para la Humanidad actual.

8. ¿A dónde podemos ir?

Dado que cada paso del cluster de sistemas solares por el Centro Galáctico representa una espléndida ocasión de salto consciencial para el conjunto de mundos y modalidades de existencia que lo habitan y como quiera que existe una interacción entre todas, su mejor rentabilización energética acontece cuando la totalidad del cluster ha alcanzado una determinada masa crítica consciencial. Por esto, numerosos seres de muchas modalidades de existencia que pueblan el cluster se han movilizado para que la Tierra y Oort aprovechen esta oportunidad. Ha sido un trabajo concienzudo y meticuloso, de carácter energético, que ya está concluido. Sólo queda esperar los resultados, que dependerán, en última instancia de lo que hagan los propios habitantes de Gaia, en general, y la Humanidad, en particular.

+Cuarta dimensión como puerta previa a un rápido salto a la quinta.

+El vació entre “notas” de la escala.

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