19/4/10

Comparte con nosotr@s: Poesía, de José Manuel Piñero

POESÍA

Era viernes, me levanté; el alba se me aparecía plomiza, mientras, saqué a mi perro a tempranas horas del día, preparando mentalmente el ajetreo y complicado día de este mes de Abril, después de dar un repaso a todos los compromisos que tenia que atender, había leído en el blog de un amigo, que en el Circulo Sierpe, esta tarde - noche hay una lectura de poesía Zen–Taoísta. Esto me alivió mentalmente de la pesada carga, que se me presentaba por delante a lo largo del día. No, porque me gustara la poesía, Zen, que la desconocía por completo, sino porque mi ignorancia se enfrentaba con mi afán de conocer, debo decir, que cuando leo poesía, me aburro, pero sin embargo cuando la escucho recitada en radio y en televisión, si me llegaba y aportaba luminosidad a mi alma, embargándome un sensación de plenitud, que no llegaba a encontrar en mis quehaceres cotidianos; entonces tome la decisión de tratar de acomodar mi agenda, y hacer todo lo que mis obligaciones me permitieran, para asistir a este acto; no con el afán de distracción, ni siquiera con un afán pasivo de a ver lo que me encuentro, sino con el decidido afán de aprender, abriendo mi espíritu y mi alma, para que en ella cupiese lo que en otras, ya ha entrando a través de siglos. Pero el día no me alivió ni me dio esos momentos, el sol ya se divisaba por el horizonte y yo seguía ocupándome de mis obligaciones.

Tenia doble motivo de asistencia: por una parte, uno de los exponentes, es el Comendador de O’rs, (perteneciente a la Hermandad de Caballero de la Orden de los Santos Inocentes) de quien callaré su nombre, puesto que conociéndole, sería motivo suficiente para que no viese la luz este escrito, cosa que no deseo que ocurra. Es un buen guía espiritual, y una persona amable, que merece pertenecer al universo. Persona que ha entendido muy bien que si tratas a las personas como son, seguirán siendo lo que son; pero antes al contrario si tratas a las personas como desean ser, y les ayuda, les habrá aportado algo muy grande y positivo; hurgando en sus corazones y en sus cerebros a veces dormidos, les da, las claves para que descubran sentimientos que siempre han estado ahí, pero que sus quehaceres cotidiano, le habían impedido reparar en ello. Su paciente labor hace que los vislumbren y de esta manera se enriquezcan espiritual y humanamente. Pertenece a ese tipo de persona que actúan de una forma positiva en la vida. Interactuando de forma también muy positivamente, en la sociedad y en las personas que le rodean; al igual que hay enfermedades en el cuerpo, virus y elementos malignos que lo van destruyendo, a su vez; también en la sociedad hay ideas y realizaciones muy egoísta que hacen la misma función que estos elementos negativos realizan en el cuerpo, pero estos otros lo realizan en la sociedad.

Pero todo ello tiene su defensa; el cuerpo después de una herida, crea por si mismo sus propias defensas haciendo que las heridas cicatricen. Podríamos decir que este profesor realizaba cuidadosamente este trabajo, en la sociedad que vive, creando los elementos positivos para que cada persona pueda descubrir lo que quiere ser. Despertaba sueños dormidos, e ilusionantes y a su vez cargados de energía buena y juvenil, y no puedo negarlo a veces un poco infantil, que llenaban corazones desesperados en la búsqueda de lo que todo el mundo busca: la felicidad. A veces, algunos de sus oyentes, pensaban encontrar alguna formula, pertenecientes a las ciencias exactas, que mediante su formulación, uno pudiese encontrar, llenar, e inclusive poseer el secreto, que una vez invocada, nos invadiera una aureola que nos sirviera de coraza contra el ingrato mundo exterior y cotidiano, estos alumnos quedaban decepcionados, pero era debido a que estaban tan impregnado del mundo material que resultaba imposible curarle, por el simple axioma de que no deseaban hacerlo; querían seguir viviendo de la misma manera y además querían la felicidad sin realizar ningún cambio en sus vidas. Tengo sed, bebo agua. Pero el mundo interior es más complejo, necesita ceder por un lado, para conseguir otro que lo deseemos con más fuerza, y que llena más ampliamente nuestra alma.

Pero yo quería asistir, por intriga y por afán de aprender a esta declamación de poesía Zen-Taoísta, y el sol ya se perdía por el horizonte, no podría ser, la hora ya había pasado, y no negare que un sentimiento de pequeña frustración había surgido dentro de mi. Pero soy persona madura y ya he superado muchas batallas, y han cicatrizado los costurones que me han dejado. Era tarde y llegué a casa; para reconciliarme conmigo mismo; busque un libro de poesía para leerla, pero sin ánimo, puesto que cada vez que leo poesía me aburro, no dispongo ni del sentimiento ni de la sensibilidad suficiente, como para entender y comprender a quienes las escribieron. Entonces me detuve a pensar, y creí conveniente, que mas que tratar de leer algo que me aburre, decidí leer y analizar un poco la vida de quienes las escribieron, puesto, que cada vez que leo algo, siempre busco… ¿que hay detrás de quien las escribió? ¿Cual fue el motivo que le indujo hacerlo?

Me embargó una gran sorpresa y una indignación hacia mi mismo; puesto que abismaba, más aún mi ignorancia sobre todo estos sentimientos. Casi todos estos poetas y ampliaré mas el campo, hasta llegar también a los músicos, que nos llenan de bellos sentimientos con su poesía e inclusive con su hermosa música, eran personas, que habían sido inspirados en la mayor de las veces: los poetas rebuscando en la soledad profunda de sus almas, llena de desengaños, de amores fallidos, de deseos no correspondidos por la realidad, cayendo en una honda desesperación… encontraban una luz, una esperanza, que la traducían en versos capaces de llenar de felicidad nuestras anodinas vidas, insuflándoles luz y esperanzas. Y acaso el músico no haya sido mas que un soñador melancólico, nostálgico de amor y correspondencia, que había elaborado dentro de su alma todos estas decepciones, convirtiéndolas en melodías y letras llenas de poesía, que flotan en el aire ampliando nuestro espíritu.

Había descubierto que todos estos sentimientos, estaban cocido debido a las circunstancias dentro de una olla podrida, donde el teórico resultado que podía esperarse no era nada bueno, ni afable, ni coherente con una existencia amable, a la que todos aspiramos, sino al contrario el guiso que de ella podía esperarse era, desespero, repugnancia, asqueo, y aunque todos nos habíamos acostumbrado a ello, tapándolo con un suave y fino velo pero resistente a todo atisbo de valentía; nos hemos apegado a nuestra cobardía huidiza. Ignorando lo evidente, tratando de hacer más amable nuestra existencia, pero a la vez vaciándola de grandes sentimiento, que hacen digno a los hombres y a sus proyectos. Comprendí que no eran simplemente unos fracasados, sino que al sucumbir y renunciar habían conquistado, a pesar de todo, un rostro propio y un destino especial. No estamos obligados a vencer, pero si a que la luz que tengamos dentro, por poca que sea brille. Ellos lo consiguieron.

Era tarde y decidí leer unos versos de N. Mandela, que también los escribió en la penuria de sus treinta años de encarcela miento, los oí y me gustaron, era mi pequeño y solitario homenaje a la poesía:

En la noche que me envuelve

Negra como un pozo insondable

Doy gracias al dios que fuere

Por mi alma inconquistable.

No importa cuan recto haya sido el camino

Ni cuanto castigo lleve a la espalda

Soy el amo de mi destino

Soy el capitán de mi alma.

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Otros textos y narraciones, salidos de la pluma de José Manuel Piñero, que ha compartido con nosotr@s:

+Lilith, no Eva, fue la “primera mujer” (6 de diciembre de 2009).

+Ángeles y demonios (27 de diciembre de 2009).

+Cuento suizo (11 de marzo de 2010).

+Pequeñas cosas en Viernes Santo (6 de abril de 2010)

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2 comentarios:

  1. Gracias por compartir tu experiencia tan sinceramente

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  2. Gracias a ti, Concha.

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