5/2/10

“En su día le darás su jornal... para que no clame contra ti”


No fue por designio de la Providencia, pero en verdad lo parece. Me refiero al pasaje bíblico que el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, leyó ayer en su participación en el tradicional Desayuno Nacional de Oración, evento organizado a título individual por congresistas norteamericanos y la organización religiosa de corte conservador The Followship Foundation con el que simbólicamente arranca el curso político estadounidense.

Así, ante 3.500 personas, entre ellas Barack Obama, Zapatero leyó en español el versículo 24,14-15 del Libro Quinto de Moisés o Deuteronomio. En total, 62 palabras entre las que, a la vista del contexto político y económico, relucen con luz propia estas 20: “No explotaras al jornalero pobre y necesitado (...) En su día le darás su jornal (..) para que no clame contra ti”.

Palabras que no se debería llevar el viento, sino hacerle reflexionar ante su iniciativa de retrasar el día en el que a los trabajadores corresponde darles su bien ganada pensión. Bastaría quizá con que el presidente se planteara a sí mismo una pregunta elemental: ¿por qué claman contra mi la mayor parte de los ciudadanos, movimientos sociales, sindicatos y organizaciones y asociaciones cívicas mientras, por el contario, recibo el apoyo entusiasta de la élite económico-financiera que, con su voracidad especuladora, ha provocado la crisis a escala internacional y, en el caso de nuestro país, llevado al desempleo 4,3 millones de personas?.

El último representante de tal élite en mostrar ese apoyo al alargamiento de la edad de jubilación ha sido Dominique Strauss-Kahn, director gerente del omnipotente Fondo Monetario Internacional (FMI), entidad que, por activa y por pasiva, ha sido y es una de las grandes responsables de la crisis bancaria y financiera. El cinismo del tal Dominique llega al punto de afirmar que ante la crisis “los españoles deben hacer un esfuerzo considerable” cuando él, precisamente, ha sido uno de los principales artífices de que la banca privada mundial, generadora directa de la crisis, haya recibido ayudas públicas -¡sacadas del dinero de nuestros impuestos, también del de los españoles!- por montante de 10 billones de euros (10.000.000.000.000 euros).

A fronte praecipitum, a tergo lupi (al frente, el precipicio; a la espalda, los lobos). Por tanto, no queda otra que volar movilizando nuestras consciencias.

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