22/6/10

Crónicas de Ávalon: Práctica del ahora (2/2)

En la entrada Crónicas de Ávalon: Llegada a la isla de Cristal, del 16 de noviembre, se informó del nacimiento de la revista Ávalon:

http://www.revistadigitalavalon.es/

Su carácter es mensual y acaba de ver la luz el número 8, que puede ser descargarse de manera gratuita en el referido sitio web.

Como ocurrió en los números anteriores, mi aportación consiste en una sección fija denominada Crónicas de Ávalon. En esta ocasión tiene como título Práctica del ahora y se ofrece en el Blog divida en dos entradas, una ayer lunes y otra hoy 22 de junio.

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1. Llegada a la Isla de Cristal (entrada del 16 de noviembre)

2. Ritmo de Vida (9 de diciembre)

3. Merlín (20 de enero)

4. Iapetus y Nibiru (22 de febrero)

5. Viaje al centro Galáctico y a mi interior (22 de marzo)

6. Fanum (19 de abril)

7. Vamos a contar mentiras (17 de mayo)

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8. PRÁCTICA DEL AHORA (2/2)

Completada una ronda completa de intervenciones, la Maestra de Hadas empezó un nuevo ciclo.

-La nueva visión que esta toma de consciencia aporta es extraordinaria. Yo Soy; y todo es y se desenvuelve porque Yo soy. Si Yo no fuera, nada sería. Yo soy es la razón de cuanto existe. Y mi Yo soy es idéntico al Yo soy del otro y sólo se explica y se sostiene en la Unidad del Ser Uno.

La citada nueva visión eleva nuestro grado de consciencia por arriba del correspondiente a la consciencia de los objetos y transforma el “no” inconsciente y demente a la vida en su “sí” consciente y cuerdo; plasma en el ahora una nueva interacción con la vida que conlleva un rotundo sí a la misma que no es sólo mental, sino consciente, interiormente sentido. Esta nueva interacción radica en abandonar toda oposición o resistencia contra el momento presente y la forma y contenidos con las que aparece. La práctica que ello conlleva es fácil de exponer: dejar de nombrar, etiquetar y clasificar todo lo que nos rodea y a nosotros mismos; cesar de interpretar y enjuiciar cada cosa del mundo de los objetos, cada persona que encontramos, cada situación o acontecimiento, cada acción propia o ajena, cada pensamiento,...-.

La Reina de las Tempestades hacía gala en su semblante de un hondo convencimiento acerca de lo que decía. Oyéndola, entendí el por que de la paz y la armonía que sentía siempre junto a ella.

-Se trata de dejar de discutir con lo que es-, aseveró como si tal cosa. -Es una práctica elemental: es lo que hacen las plantas, los árboles o los animales. Y es una práctica espiritual: hace que aflore el Ser, el Yo profundo. Conseguimos la alineación interior con el momento presente; aceptamos su forma, sus contenidos cualesquiera que sean, de manera abierta y amistosa. No polemizamos con lo que es y que no puede ser de otra manera que como ya es. Lo cual no supone ni resignación ni inacción. Al contrario, hace la acción mucho más eficiente, pues se actúa alineado con la vida, no desde la negatividad del ego. Al no poner a otras personas en prisión mental, tampoco me meto en ella yo mismo. Y al no juzgar, siento y genero una paz que se convierte en bendición para cada persona que encuentro.

Comprobaremos que esta práctica, ejercitada de modo continuo en el presente, proporciona una gran sensación de libertad. No en balde, dejamos de estar atrapados en la pequeña historia del ego. Ya no hay piloto automático: El Ser toma el mando-.

La Maestra de Hadas parecía haber finiquitado su turno. No obstante, antes de sentarse, lanzó una mirada alrededor de la sala. Comprendí que buscaba captar el efecto energético que sus palabras habían provocado entre las hadas jóvenes allí reunidas. Por los ademanes con los que tomó asiento, estaba muy satisfecha del resultado. Y lo mismo dejaba translucir la expresión con la que Elaine afrontó su turno.

-Al ego le parecerá increíble que mediante prácticas tan primarias se pueda expandir la dimensión espiritual del ser humano. Le gustan prácticas espirituales más complicadas, especialmente las que proponen multitud de pasos que se extienden durante Tymrau (estaciones del año) o Flwdads (años) de ejercitación. Como le aterra el presente y se alimenta de la confrontación con la vida, con el ahora, le encanta la idea de estar largo tiempo practicando cómo llegar al futuro, cómo ser mejor. El pequeño yo se nutre de tiempo y desea tiempo para llegar a donde sea, incluso a Dios. Demasiados buscadores espirituales responden inconscientemente al mismo patrón y, en lugar de coger por los cuernos el toro del momento presente y vivir y ser de verdad en él, transitan por un laberinto de lecturas, escuelas, prácticas meditativas y experiencias esperando conseguir la iluminación en un futuro próximo.

Pero la consciencia del Yo soy y no oponerse a la vida no precisa de tiempo, pues sólo requiere el ahora. Tampoco de libros, ni conocimientos, ni estados meditativos. Nada de eso. Todo es simple e inmediato: Ser y existir, en paz con la vida; dejar de enjuiciar y etiquetar; aceptar lo que es; permanecer continuamente alineado con la forma del momento presente, un momento que es siempre el mismo, el ahora, aunque adopte formas diferentes. Desaparecen los pensamientos que antes surgían involuntariamente para juzgar y etiquetar cuanto nos rodeaba y ocurría, incluido a nosotros mismos. Fluye sin obstáculos la dimensión profunda de nuestro ser, abriéndose el espacio interior que permite al momento presente, incluida su forma y contenidos, ser lo que es. Siento íntimamente, no sólo mentalmente, el sí al ahora. Y percibo, lo que no tiene forma, el verdadero Yo, el atemporal, el que nada tiene que ver con la pequeña historia personal del falso yo cuando funcionábamos bajo la batuta del ego-.

Elaine acompañó estas últimas palabras con un exagerado movimiento de brazos y unas estridentes muecas que pretendían parodiar la puesta en escena que tanto gusta a algunos directores de orquesta. Las carcajadas fueron generalizadas.

-Al verdadero Yo lo siento como presencia. Es la consciencia pura de Ser, un estado que es alerta y, a su vez, espacio-, aseveró solemnemente mientras el ruido de las risas se disipaba. -Muchas personas, tras años de prácticas meditativas, no captan tal presencia porque buscan un objeto mental. Pero no es esto ni se le parece. Es “consciencia”: “alerta” y “espacio”. Nos percatamos de que somos el espacio para todo lo que sucede, para cada situación, sea de gozo o de dolor; constatamos que somos el espacio para el mundo exterior y traemos a él nuestra dimensión profunda.

La práctica del ahora, tan directa y sencilla, nos ayuda a elevar el grado de consciencia mucho más que cien libros o técnicas de meditación. Cuando el nivel consciencial aumenta se establece la conexión entre la dimensión interior y exterior, espiritual y material, del ser humano. Y la mente, en su sabiduría, apaga el piloto automático del ego. La toma de consciencia permite que el verdadero Yo tome la dirección consciente del ser humano y se transforme en lo que somos: el espacio en donde todo es-.

Nimue se levantó de su silla con idénticos movimientos de brazos y muecas usados por Elaine poco antes, De nuevo las carcajadas brotaron del auditorio. Cuando se fueron apagando, Nimue inicio su intervención elevando poco a poco el tono de voz.

-La “consciencia” se relaciona con “ser” y cuenta con dos esferas inseparablemente unidas: “consciencia de lo que se es” y “consciencia de lo que es”. En términos que se acaban de citar, la primera se refleja en estar “alerta”: sé y siento lo que soy (toma de consciencia de lo que se es). Y la segunda, con el “espacio”: sé y siento lo que es, sé que soy el espacio en el que surgen las formas del ahora (toma de consciencia de lo que es). “Yo soy el que soy” sintetiza de modo rotundo la consciencia de ser en su doble perspectiva: consciencia de lo que soy (consciencia de Ser), esto es, alerta; y consciencia de lo que es (consciencia de lo Real), es decir, mi ser como espacio en el que surgen las formas.

Como escribió William Shakespeare y puso en boca de Hamlet, “ser, o no ser: este es el dilema” (“to be, or not to be: that is the question”) (Hamlet. Acto Tercero, Escena I). Y ser significa poder afirmar con legitimidad y certeza “soy el que soy”. Permanecer alerta siendo y sintiendo en el ahora mi ser verdadero y subyacente, eterno, inmutable. Y constatar cómo mi ser es la forma del momento presente, lo que explica y en donde se despliegan los contenidos cambiantes del ahora. Nada es, por tanto, ajeno a mí mismo: ni, por supuesto, mi Yo verdadero, pues es mi ser; ni tampoco las formas mutables del ahora continuo, pues yo soy el espacio en el que existen y se desenvuelven-.

Llegado este punto, Nimue se sentó de improviso en el suelo y adoptó con gran naturalidad la postura tradicional de la meditación za-zen. En esta pose, continuó hablando.

-Y tomo consciencia de que cada situación cuenta con estas dos dimensiones, que no están confrontadas, sino en armonía: la profunda y multidimensional del Ser y la de las formas del mundo tridimensional. Nuestro componente corporal está en el mundo tridimensional y, desde luego, en él hay que actuar y hacer cosas. Y, bajo el mando del Yo verdadero, acometo las ocupaciones que correspondan, pero sin perder la consciencia de Ser. Por esto precisamente, la mente no activa el piloto automático, ignora las pre-ocupaciones y sitúa los pensamientos a nuestro servicio. Los que aparezcan en ella, serán los útiles y pertinentes para el ejercicio de las ocupaciones; si surgen otros, ya no tienen importancia porque no pueden hacernos infelices. Podremos seguir usando la mente muy eficazmente cuando la necesitemos, pero con la capacidad de ir más allá del pensamiento-.

Aún Nimue no había abandonado su postura za-zen cuando ya Igraine estaba incorporada de su silla para iniciar su nueva disertación. Intuí que era algo preparado para transmitir una sensación de celeridad que debía caracterizar la fase a la que habíamos llegado.

-Los conceptos ya no son importantes. Disfrutamos de un saber mucho más profundo que el que se plasma en conceptos mentales. Una sabiduría innata para el Ser interior que emana del estado sin pensamiento, en quietud y alerta. Actuamos libres de culpa y sin estrés; sin los apegos e insatisfacciones del ego; y sin resistencia al momento presente. En el fondo sentimos un estado de alerta que es la esencia del Ser. Y al adquirir esta conexión con el Yo verdadero no utilizo el ahora en otra cosa (ni acumular conocimientos, ni meditar, ni experimentar,…) que no sea Amar.

En el momento presente nuestra acción será sólo y absolutamente Amor incondicional. Un Amor que no es de este mundo, porque el mundo tridimensional es forma y este Amor radica en lo que no tiene forma, en nuestra dimensión profunda que proyectamos a las formas del momento presente. Observamos sin enjuiciar que en el mundo exterior cada persona tiene sus ocupaciones, pero que en el interior todos tenemos un mismo y único propósito: traer el Cielo a la Tierra; vivir en las dos dimensiones y ser una puerta para que la dimensión informe fluya y entre en el mundo de las formas para convertirlo no en algo hostil, sino bondadoso, con Amor-.

Igraine se detuvo unos handles y fijó su vista en mi ante de reanudar la exposición. En su mirada contemplé la misma pureza, belleza y paz que inundan toda Ávalon.

-Ya alcancé el “conócete a ti mismo”: soy consciente de lo que soy (alerta) y de lo que es Real (espacio); y siento mi Ser profundo estrecha e inseparablemente ligado a la Unidad. Un estremecimiento de quietud y movimiento me recorre energéticamente cuando me inunda tal conocimiento de mí mismo. ¡Tantas travesías buscándolo por fuera en piloto automático y resulta que lo encuentro en mi interior cuando conscientemente decido tomar el mando de mi vida!.

Y “ahora” que lo siento sé que es un estado más allá de los pensamientos e imposible de captar como objeto mental. Tal es así que esta es la mejor manera de expresar el conocimiento de uno mismo: uno no puede conocerse a sí mismo porque uno no es uno, sino Uno. Indefinible, innombrable, indescriptible e infinito; no admite definición porque ningún pensamiento, ninguno, puede abarcarlo. Y entre ese Uno y Yo no hay diferencia ni separación alguna-.

Ahora sí hubo un intervalo, incluso un largo, entre la toma de asiento de quien había hablado y la incorporación de la ponente que asumía la responsabilidad, en este caso, la Reina de las Tempestades.

-Yo soy el Ser Uno hasta el punto de que no puedo explicar con palabras la realidad de la Unión. Soy la Sabiduría y, sin embargo, me es imposible utilizar los conceptos, no tengo ningún pensamiento o definición de quién Soy porque lo real escapa de las categorías mentales. Soy un continuo momento presente en el que lo eterno se desenvuelve. Soy Creación. Soy la Consciencia e Inteligencia que me hacen Creador. Soy Creación y Soy Creador. Soy el Espacio en el que todo surge. Soy el Amor incondicional que el ego no entiende y que Yo, un estado de Dios, Dios mismo, plasmo en el plano humano para que el Amor Incondicional, Contra Resistencia, fluya en la tridimensionalidad.

Siento en lo más íntimo que Yo soy el Milagro. El mundo es, ni más ni menos, un reflejo de mi consciencia; y lo transformo por medio del incremento del grado consciencial. Y mi vida es mi responsabilidad al 100 por 100, tanto mis actos y pensamientos como los de aquéllos que se relacionan conmigo-.

La Maestra de Hadas repitió la mirada sobre la globalidad de la sala con la que cerró su intervención precedente. Aunque en esta ocasión fue el preámbulo para dar una vuelta de tuerca final a su disertación.

-El mundo no se puede cambiar pensando cómo hacerlo, con programas; no hace falta pensar cómo transformar el mundo. Descubro que para hacer otro mundo mejor posible sólo se precisan ojos nuevos (elevación del grado de consciencia) para “Ver” el mundo. La esencia del Ser es la nueva consciencia que cambia el mundo –las formas- a través mía.

El verdadero Yo dirige conscientemente mi persona. De hecho, vivo una Vida Impersonal. Actúo y realizo las ocupaciones del ahora y, al hacerlo sin cargas, en libertad plena, no doy otra cosa que lo que esencialmente soy, es decir, Amor. Así, transformo el mundo invisiblemente. También mediante palabras escritas o habladas que, de repente, vienen a mi pluma o a mi boca aunque no son mías; y por las acciones que tomo en el mundo ante ciertas situaciones, sabiendo que proceden de lo profundo del Ser y llevan energía de paz.

El nuevo mundo es el reflejo de este cambio interior. Y lo estoy construyendo Yo contigo, que eres Yo, como Yo soy Tú. Este es nuestro destino en el momento presente más allá de los pequeños destinos personales de cada uno. Concentrados en el Ser, desplegamos Amor y conectamos la tridimensión con esa dimensión que no tiene forma, con la Consciencia, Ser, Amor-.

Aunque no se sentó, la Reina de las Tempestades pasó a guardar silencio. Y Elaine, Nimue e Igraine se levantaron de sus puestos y permanecieron de pie junto a ella. Se cogieron las cuatro de las manos y la Maestra de Hadas elevó la voz para indicar que esta segunda jornada del encuentro de hadas jóvenes había llegado a su fin. E, inmediatamente informó de lo que depararía la tercera.

-Para completar lo examinado en estos dos Dywrnad, mañana centraremos nuestra atención en una práctica milenaria denominada ho´oponopono. Morgana será la responsable de enseñarnos sus contenidos-.

Y de ellos daré cumplida cuenta en una nueva edición de estas Crónicas.

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