11/6/10

Salud y espiritualidad

La historia de Biven Mamonta es fácilmente reconocible en muchos otros maestros sanadores contemporáneos: médico cirujano que queda desilusionado por los métodos “científicos” de curación y busca, más allá de lo que le han enseñado, cómo aliviar el dolor de sus semejantes. Después de estudiar múltiples formas de sanación, Biven encontró al maestro adecuado para él en la persona de Altai Chi, en las montañas Altai. Allí aprendió el verdadero origen de las enfermedades y los principios de la curación espiritual, así como una metodología concreta para integrar los diferentes sistemas de sanación. Ha realizado conferencias sobre vida sana y la felicidad humana por más de 30 países. Sus conocimientos se basan en la noción de que la enfermedad nace en los cuerpos sutiles del ser humano. Otro aspecto interesante que remarca es el concepto, cada vez más demostrado, de que es la mente la que crea todas las enfermedades: algo que nos vienen contando todas las antiguas tradiciones en todo el mundo y que las más modernas teorías científicas cuánticas constatan.

Nuestra actitud hacia nuestra propia realidad, nuestro mundo, lo es todo a la hora de conseguir una vida plena… y sana.

Éstas son sus palabras en una entrevista de El Periódico de Cataluña.

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¿Qué encontró en Barcelona?

Vi a maestros y padres que quieren que los niños abran sus talentos.

¿Abrir talentos?

Sí. Todos tenemos un programa personal de desarrollo de nuestra individualidad. Y si encontramos este camino, vamos a tener éxito y felicidad. Y eso se tiene que empezar a cultivar cuando somos pequeños.

¿Se trata de desarrollar la intuición?

Sí, pero la intuición solo se puede abrir cuando nuestro corazón se abre. Solamente si conseguimos una más alta vibración en el corazón, podemos escuchar lo que Dios quiere que hagamos.

¿Y si no creemos en Dios?

Le puedo decir exactamente lo mismo usando términos psicológicos o científicos.

¿Qué es lo que no potenciamos?

La conexión con nuestra esencia. Dentro de nosotros tenemos una parte que es nuestro auténtico ser, y el ser tiene poderes ilimitados. En la infancia teníamos conexión con esta parte, hasta los 3 años. A partir de esa edad se desarrolla menos.
¿Por qué abandonó la medicina?

Cuando terminé la escuela, en un pueblo del este de Rusia, estuve a punto de entrar en el Ejército, con un buen sueldo. Pero tuve una enfermedad: Dios me protegió de ser militar. Decidí ir a la universidad, me especialicé como cirujano, ejercí en un hospital, luego dirigí varios hospitales y me di cuenta de que muchas operaciones no son necesarias.

¿?

Como lo oye. Mi prestigio como cirujano dependía de cuántas operaciones hacía al cabo del año. Otros cirujanos hacían operaciones innecesarias, pues pensaban: “Cuanto más opero, más importante soy”.

¿Y qué hizo?

Estudié Psicología y Reflexología, pero era difícil, porque en la Unión Soviética no teníamos bibliografía. Con la perestroika empezó a llegar información y trabajé con la oración y la energía extrasensorial. Conocí a mi maestro, un chamán que me dio muchos conocimientos nuevos.

¿Cuáles?

El tantra, el chamanismo, el yoga y la sanación espiritual.

¿Los podría resumir?

Podemos desarrollar nuestro ser interior y recibir impresiones elevadas. El chamanismo abre nuestras capacidades: clarividencia, sanación, visión de futuro. Todas las experiencias que una persona puede vivir.

Y, después, ¿qué hizo?

Empecé a viajar. Desde hace 10 años viajo sin parar. Enseño sanación espiritual, chamanismo de Siberia y tantra.

¿Qué es para usted la sanación espiritual?

Como médico, veo a la persona no solo como un cuerpo físico. Veo sus niveles energéticos sutiles. Las enfermedades nacen en los cuerpos sutiles. Nuestros pensamientos crean un juicio y el cuerpo reacciona.

¿Algún ejemplo?

Si tenemos muchos problemas con nuestra mente, si no podemos aceptar una situación, empezamos a tener emociones negativas que se comen nuestra energía. Si perdemos energía, podemos sufrir depresión; nuestro sistema inmunológico se debilita, nuestros canales se cierran y se genera una enfermedad física. La sanación se tiene que hacer en todos los niveles. Podemos curarnos, por ejemplo, a través de la mente, a través de la meditación. Siempre que tengamos un buen maestro.

¿Y qué les dice a sus colegas escépticos?

Nada. Les doy la bienvenida, si tienen interés por aprender más.

Hay médicos que le critican.

Sí, es ignorancia de sus mentes. Recibo muchas críticas, pero solo me estimulan a ser más consciente.

¿Consciente de qué?

De todo. De no cometer engaños y de ser más limpio delante de Dios.

¿Cómo se es más limpio delante de Dios?

Haciendo lo contrario que mis críticos. Si mi mente está clara, siento lo que tengo que hacer y puedo ver cada uno de mis próximos pasos.

Hay críticas constructivas.

Sí, esas se tienen que escuchar y, a veces, permiten cambiar algo. Hay dos tipos de crítica: la que viene de la ignorancia, que es nada, y la constructiva, que nos muestra los obstáculos que podemos hallar en el camino. Tal vez una persona observa nuestro límite actual y a través de su observación yo me puedo desarrollar más. Pero las críticas que provienen de la ignorancia, ni las escucho.

¿Cómo conservar la salud?

Tendríamos que estar cerca de la naturaleza, alimentarnos con productos sanos, alejarnos del estrés y de las preocupaciones de nuestra civilización, y mover más el físico.

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Fuente: El Blog Alternativo: http://www.elblogalternativo.com


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