16/6/10

El Lamento del Alma

Publicamos ayer el bello poema de Jelaluddin Mevlana Rumi conocido como El Lamento de la Flauta de Caña. Para profundizar en su hondo calado místico, se inserta seguidamente un trabajo de Muhammad Leal Roel que nos han facilitado los amigos de Webislam. Su título es El Lamento del Alma.

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En este bello poema Mevlana nos dice: "Más yo suspiro entre toda compañía".Decían los sabios mayas, y perdón por mezclar esta tradición, que en esencia todas las tradiciones tiene su origen en la misma fuente; pues, decían los sabios mayas, refiriéndose a Dios como: "Aquel cuyo nombre se dice suspirando". Es así, como siento que Mevlana nos invita a reunirnos en el Recuerdo de Dios con aquellos que se encuentran con el "corazón desgarrado por la ruptura", y en compañía o a solas, hagamos del Recuerdo Amoroso de Allah (Dhikr.- La Remembranza de Dios) con suspiro, con nuestro aliento en conexión y comunión con Su Aliento y con anhelo, repitamos sin cesar el Nombre Divino de Allah, Allah, Allah.

Mevlana comienza el poema citado de la forma siguiente: “Escucha la flauta de caña, cómo se queja, lamentando su destierro del hogar: Desde que me arrancaron de mi casa de mimbre.” Lo primero que se nos dice es “escucha”, y es decir está atento, ser consciente, porqué siempre Allah nos está hablando de muchas formas y el Conocimiento siempre se está expresando, pero estamos dormidos en el sueño ilusorio del mundo y sordos hacia la vida interior.

El alma representa la flauta, que se encontraba en cañaveral ó en el reino de las almas, y descendió al mundo material y fenomenal, a efecto de cumplir su pacto (Pacto de Alast), en la cual les preguntó su Señor “¿Acaso no Soy Yo tú Señor?” Y las almas contestaron al unísono: “Sí”; a lo cual su Señor les dijo: “Entonces descended”y descendieron al mundo fenomenal y de la materia, fueron arrancadas de su casa celestial.

Continúa Mevlana y dice que “Mis lastimeras notas han hecho llorar a hombres y mujeres. Reventé mi pecho, esforzándome por desahogar los suspiros, y expresar los dolores súbitos de mi anhelo por mi hogar”. El verdadero sufrimiento del ser, es más, todo dolor y sufrimiento proviene de nuestra separación con lo Divino; sufrimos porque nos sentimos separados del Todo; nos sentimos muy particulares, diferentes a un árbol, a un animal, a una estrella; diferentes a la naturaleza y a nuestros semejantes, cuando somos parte de un Todo y de una Unidad, y esa separación es producto del sueño al que entramos al descender a este mundo, es consecuencia de nuestros sufrimientos, dolores y tristeza y por supuesto del ego y sus ilusiones.

Nos dice Rumi en el citado poema que “Quien mora lejos de su hogar, anhela siempre el día de su regreso”. La premisa para el recuentro y el retorno, es el anhelo. Anhelo, según el diccionario es el deseo vehemente; pero realmente habría que preguntarnos con sinceridad qué cosas son las que anhelamos; probablemente encontraremos que el Anhelo por Dios ocupe el segundo lugar, o bien quizá ni siquiera figura en nuestra vida.

Continuando con el proemio del Masnavi se nos dice que “Mi lamento se oye en todas las multitudes, a coro con aquellos que se regocijan y aquellos que lloran. Cada uno interpreta mis notas en armonía con sus propios sentimientos, Pero ninguno desentraña los secretos de mi corazón. Mis secretos no son ajenos a mis notas lastimeras, Sin embargo no se manifiestan al ojo y al oído sensual”. En estas palabras magistrales Mevlana nos enseña también como la raíz de nuestros sufrimientos se encuentra en nuestro corazón interior; derivada de la separación y obedecen al anhelo del alma de retornar a la Casa Celestial, pero dicho secreto esta velado para los que se encuentran dormidos para el mundo interior.

Continua Mevlana y dice que “El lamento de la flauta es fuego, no mero aire. ¡Dejad que quien carezca de este fuego se considerado muerto! Porque el fuego es el Amor que hace posible el anhelo; esa llama ardiente que está en el corazón y mediante la cual la flauta del alma produce sus melodías de amor a su Amado, quien no ama no anhela el encuentro con su Amado, quien no ama está muerto.Dice Mevlana: “Es el fuego del amor lo que inspira a la flauta, es el fermento del amor lo que posee el vino. La flauta es confidente de los amantes desdichados; sí, sus compases ponen al descubierto mis más íntimos secretos”. Porque el fuego del amor hace posible entender esos secretos íntimos, esas palabras de amor de la intimidad del Amado y Su amante, donde se devela los que Dios dice en la tradición:“Tú eres Mi secreto, Yo Soy tú Misterio”.

También Mevlana relata que “La flauta cuenta la historia del sendero ensangrentado del amor, cuenta la historia de las penas del amor de Majnu (Loco de Amor). Nadie está privado de estos secretos salvo el demente”; para aquellos que no están familiarizados en la historia de Layla y Majnun; éste último quedo perdidamente enamorado de Layla, hasta el grado que en todo veía a su amada, a cualquier lugar que volteara, en las nubes, en los árboles, etc., veía a su amada; esta historia a la que hace referencia Mevlana, representa el amor a Dios, Majnu, es el loco de Amor que “donde quiera que vuelvas tu rostro encuentra al Rostro de Allah”. Representa aquel enamorado de Allah que se entrega totalmente a Su servicio. ¿Podríamos ser capaces de ver a Dios en todo? Podríamos percibir a Dios en el firmamento ó en una hormiga, o en nuestros seres queridos, o en aquellos que ni siquiera nos dignamos a voltear a mirar? Quiera Allah limpiar nuestro espejo para mirarLo a través de su creación.

Continuando con el poema Mevlana dice que “A través del dolor mis días son trabajo y tristeza, Mis días pasan, mano a mano con la angustia. Sin embargo, aunque mis días así se desvanezcan, no importa, ¡Tú permaneces, Oh Incomparable y Puro! Pero aquellos que no son peces pronto se cansan del agua; Y quienes no tienen el pan diario encuentran el día muy largo; Así pues el “Crudo” no comprende el estado del “Maduro”. Con ello, nos indica que el sendero hacia Allah, el camino místico, es de trabajo permanente, porque el Viajero anhela el retorno a la casa celestial de donde proviene. El trabajo interior del Viajero Celeste, es permanente, y a pesar de nadar en el inmenso océano de la soledad divina, y pesar de la fatiga, continúa con sus trabajos interiores y devocionales, su esfuerzo, meditaciones y alabanzas al Sustentador de todos los mundos, permanece paciente y perseverante, en total confianza en Allah y en alabanza; obteniendo así el pan diario del Conocimiento y las Bendiciones (Barakah). Dijo el Maestro Jesús (La paz sea con él), en su memorable oración al Padre: “¡Danos el pan nuestro de cada día!”. Ese pan que es la Sustancia del Padre, producto de nuestro amor, entrega y sometimiento a Su Voluntad. Sólo el Viajero Celeste, el Hombre de Dios, el Maduro, comprende el secreto de “Tu eres Mi secreto, Yo Soy tú Misterio”. Porque este es el Sendero de la dificultad, la subida a la montaña sagrada ó la puerta angosta que sea mencionado en varias tradiciones. El hombre de Dios, es aquel que se sumerge con confianza absoluta en las profundidades del océano divino, porque la mayorías somos aquellos que no son peces y que pronto se casan del agua.

Dice Mevlana: “¡Levántate, Oh hijo! ¡Rompe las cadenas y sé libre! ¿Hasta cuándo estarás cautivo de la plata y el oro?” ¡Despierta, oh hermano y hermana, cuánto tiempo quieres estar más sumido en el sueño ilusorio del planeta tierra! ¿Qué acaso no te incomoda estar acostado en el sueño de las ilusiones y deseos del ego? Hasta cuando estarás sumido en las pasiones y deseos desmedidos e insaciables del ego y el sueño de la vida, porque dice Rumi que “Aunque viertas el océano en tu cántaro, Este no puede contener más que la reserva de un día”. ¿Cuál es tu preocupación? Si tú Sustentador, desde que estabas en el reino de las almas, fijo tú destino, tu sustento y la hora de tú muerte. Pero somos como un perro insaciable, dice Mevlana que “El cántaro de deseo de los codiciosos nunca se llena, la concha de ostra no se llena con perlas hasta que está contenta”.

Recordemos que nada nos pertenece. Observemos nuestros apegos. ¿De qué cosas somos esclavos? Observemos nuestra codicia. ¿Porqué tanta avidez por poseer? Si únicamente se nos dará lo que realmente necesitamos. También recordemos que en el Sagrado Qu"rán Dios nos dice: "Si Allah dispensa el sustento a Sus siervos con largueza, se insolentarían en la tierra. Lo que hace a cambio concederles con mesura lo que quiere" (42,27. La Consulta). Observemos cómo los nafs (los deseos y las bajas pasiones del ego) nunca están conformes, quieren más. El ego es como un perro, que aún acabando de comer su alimento, si ve otra persona comer algo, quiere más, es insaciable. Mevlana nos habla por donde entra ese deseo desmedido y nos dice que "Más la olla del ojo ávido no se sacia nunca". Hemos hechos de nuestros deseos y pasiones nuestros ídolos; como dice Dios en el Sagrado Corán. “¿No has visto a quien ha hecho de sus deseos su dios?”.

Dice Mevlana del Masnavi que "ninguno ha sido lo suficientemente osado como para conocer mis secretos", pero al mismo tiempo nos da la clave para entender su enseñanza, "para cada uno soy el espejo...; " veamos pues al Masnavi, a la creación y nuestros semejantes como un espejo o astrolabio; observemos cual es el tipo de imagen que vemos ¿Nos gusta esa imagen? También dice Mevlana "¿Cuál es la causa de que el espejo de tú corazón no refulge (refleje) cosa alguna?: su superficie está llena de hollín?" O bien, ni si quiera podemos ver la imagen, porque el espejo está lleno de hollín del ego, nuestras pasiones y deseos e ilusiones; ó esta es la imagen que proyectamos. ¿Cómo limpiar ese espejo? A través del Recuerdo de Allah (dhikr), la oración, la lectura de los libros sagrados como Al Qur"an Al Karim (El Generoso Corán), el ayuno, la guía de los maestros, la compañía de los hermanos, todo ello son remedios para el corazón enfermo y la cura del Amor. La repetición de La illaha ill Allah, no ya más dioses (no existo como ego y deseos y pasiones; no adoró mis ilusiones y deseos, todo es una ilusión, ya que sólo existe y solo adoramos a Allah, la Unidad Divina).

Más adelante, dice que "El soplo de esta flauta no es viento, es fuego".... "es sólo el fuego del amor que habita esta caña". Quiera Allah que a través del dhikr (de su recuerdo) y la oración, el Aliento Divino (El soplo) encienda la flama del Amor en nuestros corazones, porque para Mevlana el Amor es el fuego transmutador; sólo el Amor puede transformar el hierro en oro, esta es la Alquimia del Amor. Tratemos de hacer todo por y con Amor. Ese amor que no pide nada cambio, no el amor humano que es un negocio de compraventa.

Mevlana nos habla del Amor y nos dice: “…. ¡Hola a ti, pues, Oh Amor, dulce locura! ¡Tú que curas todas nuestras enfermedades! ¡Qué eres el médico de nuestro orgullo y vanidad! ¡Qué eres nuestro Platón y nuestro Galeno! ¡El amor exalta a nuestros cuerpos terrenales hasta el paraíso. Y hace que las mismas colinas salten de alegría! ¡Oh amante!, fue el amor lo que dio vida al Monte Sinaí, Cuando “tembló y se puso a danzar”, y Moisés cayó desmayado.” Porque por amor las estrellas, planetas y todos los seres de la creación danzan y giran en alabanza alrededor del Sol de soles: Allah. Dice Mevlana en otro de sus poemas que "Por Amor un cuerpo asciende hasta los cielos, una montaña danza y se transforma en águila". Debemos ver al Amor como un crisol, como el fuego de la transformación, como la esencia secreta de la alquimia interior. Podremos transformar las tendencias negativas de los nafs ó del ego con Amor y con el Trabajo del Corazón. Porque sin amor, como diría Pablo el apóstol de Jesús (La paz sea con él), seriamos como una campana sin badajo.

Mevlana también nos dice que "solamente a aquel que ha renunciado a los sentidos podemos confiarle este secreto: *no tiene lengua más empeño que una oreja"... y"Aquel que no es pez será muerto por el agua"; aquel que carece del diario pan, encuentra larga la jornada" Vaciemos nuestras copas, estemos atentos al llamado, volvamos hacia nuestro interior, convirtamos en trabajadores de Allah, para que sea garantizado el pan nuestro de cada día: el maná. Meditemos y reflexionemos sobre estas palabras.

Al final del Proemio, Mevlana nos dice que "Amigos míos: escuchemos esta historia. En verdad ella es la esencia misma de nuestro estado interno". Debemos reflexionar en relación al Proemio, ¿Cuál es nuestro estado Interno? ¿Un corazón separado, velado, lleno de hollín de los deseos, pasiones y apegos? ¿Qué más nos dice Mevlana? Asimismo, recordemos que cada historia del Masnavi, es como la esencia misma de nuestro estado interno.

Quiera Allah derramar Su Gracia y Amor para vaciar la caña del ser interior, para que Su Aliento penetre nuestro corazón y la flauta del Alma cante las melodías del Fuego del Amor.

Fuente: http://www.webislam.com/

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