28/6/10

Unidos a la totalidad

Cuando la palabra no existía

Cuando la palabra no existía, el hombre habitaba la tierra y recibía en silencio los favores de la naturaleza, escuchaba también sus mensajes, no comprendía ninguna ley, ni interior ni exterior, pero se avenía a ellas.

El lenguaje es orden, rigor de la palabra, secuencia; pero lo real inefable que proviene del fondo mismo de la existencia carece de orden, en su lugar hay despliegue, sucesión, fluido.

El “ego” o “yo” es el resultado de un influjo ejercido por la comunidad, nos preparan para salvarnos, tener, competir, acaparar, todo ello es un obstáculo para alcanzar una comprensión superior.

El “yo” debe sumarse en favor a la totalidad, a esa fuerza cósmica, así engrandecerse y trascender el egoísmo.

Entre el hombre y la naturaleza existe un puente de transmisión de mensajes, éstos están aguardando a ser escuchados.

El exceso de razonamientos y justificaciones a través de las palabras impide oír estos mensajes naturales, tratamos con ideas de las cosas, no tenemos la percepción directa de ellas, y las ideas pueden moldearse a intereses propios.

El lenguaje humano está muy lejos de cualquier modo biológico de comunicación, pues ésta se da en la naturaleza a través de conexiones cual “verdades eternas”, porque los organismos y los sistemas están integrados y equilibrados.

El ser humano se aproxima a estas verdades a través del arte, la imaginación, las relaciones interpersonales, los sueños y las visiones, es decir, lejos de los razonamientos, pues la función primordial de la razón es para la supervivencia.

Tres cerebros en uno y el “inconsciente ecológico”

Las neurociencias en los últimos 30 años, han descubierto las funciones de los tres cerebros en uno en el género humano, los tres interactúan entre si y uno contiene al otro:

+El cerebro reptílico, de reptil, primitivo, instintivo, que tiene por función la preservación.

+El cerebro mamífero, que corresponde al sistema límbico, intermedio, y es el centro de las emociones.

+Por último el neocortex, cerebro humano, de función intelectual.

El predominio de la razón instrumental y práctica sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva es lo que produce el desequilibrio en un mundo de ideas egoístas, causa de las crisis humanas y ecológicas, tender a un sano equilibrio de estas tres sabidurías y promover una educación holística e integral serían los caminos para desterrar las crisis.

Nuevas investigaciones sostienen que el ser humano es proclive al altruismo, se han descubierto las neuronas espejo; el sistema espejo (sistema de la empatía), nos pone en el lugar del otro, entendemos sin pensar, sintiendo directamente. Los bebés expresan empatía cuando están con otro bebé, sienten lo que siente el otro.

También imágenes de resonancia magnética revelan una elevada actividad en los centros del placer cuando se participa en actividades d cooperación.

Las primeras sociedades de cazadores-recolectores, anteponían las necesidades de la comunidad a sus intereses personales.

También hoy se habla de un “inconsciente ecológico”, analizado por la ecopsicología, expertos en este campo, sostienen que la evolución de la mente ha estado siempre interconectada con la naturaleza y la desesperación y la ansiedad son la consecuencia de pasar por alto los instintos ecológicos profundamente arraigados.

La naturaleza utiliza la intuición, que siempre marca lo correcto, para protegernos a nosotros y a los demás, ella es nuestro vocabulario natural y debemos aprender a escucharla.

El corazón

También es muy importante lo que la neurocardiología confirma hoy sobre el corazón; que es un órgano que puede aprender, recordar y tomar decisiones funcionales que no involucran a la corteza cerebral. Que está también directamente relacionado con nuestras emociones, se ha comprobado su capacidad de intuición, reacciona antes que la información llegue al cerebro, tiene un campo electromagnético cien veces mayor que el cerebro.

En el Institute of Heart Math, estudian el corazón como centro energético del cuerpo, ya que actúa en sincronización con el cerebro y los demás sistemas, a esto lo llaman coherencia y afirman que el problema, es la desconexión entre lo cognitivo y lo emocional: pensar una cosa y sentir otra, o no saber que se siente.

Paradigmas del desarrollo espiritual: Heteronomía, Autonomía, Teonomía y Holonomía

Por último quería hacer referencia a los paradigmas del desarrollo espiritual del ser humano propuestos por Kierkegaard y Tillich. Ellos nos hablan de la Heteronomía, que es una condición del ser en la cual una ley ajena, religiosa o ideológica, se impone a su pensamiento, una autoridad exterior se impone a la conciencia del individuo y éste se impone una autorrepresión. Su vida espiritual se reduce a vivir según una concepción exterior a su personalidad.

Una segunda condición del ser, la Autonomía se caracteriza por la obediencia del individuo al dictado de la razón en relación a la realidad, a través de decisiones propias.

Y en tercer término, el concepto de Teonomía, que se refiere a la razón autónoma, unida a un fundamento superior ––Dios- o a fuerzas y energías que envuelven a las propias.

En esta ultima condición humana, podemos ver una clara evolución, la ciencia hoy nos muestra lo que siempre nos han dicho los sabios de todas las civilizaciones, trascender nuestro egocentrismo y conectarnos con las energías naturales, podemos considerar a esta condición del ser con el concepto de Holonomía, es decir unidos a la totalidad.

Aprender los caminos que nos conducen a la totalidad

Habitamos un mundo injusto y desigual, donde el utilitarismo y la devastación ecológica lo han convertido en peligroso. El poder somete a los pueblos vulnerables, a los pueblos donde reina la ignorancia, el conformismo, el individualismo, pero podemos ser optimistas, al conocer y fomentar nuestros impulsos innatos hacia la cooperación con nuestros semejantes y la preservación de la naturaleza, escucharlos, despertar a ellos e impulsarlos. Si todo se aprende por imitación y luego aparece la creatividad individual, así como por contagio nos imitaremos mutuamente y la inclinación de los muchos es el poder de los pueblos, las decisiones políticas tendrán que volcarse hacia las voces de la sociedad.

Occidente dejó caer el edificio filosófico a favor de lo útil pero no de lo valioso, recibir en silencio los poderes de la naturaleza otra vez, la hemos descubierto pero no la escuchamos. ¿Nuestro actuar en el mundo fomenta lo valioso?: El sabio no atesora y, ofreciendo a los demás, se hace rico (Tao-Te-King).

Aprender los caminos que nos conducen a la totalidad, escuchar a la intuición, comprender a través de la empatía, no planificar tanto y sentir más con el corazón, estar abiertos a escuchar este cosmos que nos sostiene.

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Autor: Ángeles Román

Fuente: Espiritualidad y Política (http://espiritualidadypolitica.blogspot.com)

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