11/6/10

Teoría Cuántica y Gnosis (2/2): Consciencia Cuántica y Liberación Consciente

Al hilo de las reflexiones de Rafael López Guerrero publicadas en el Blog el pasado miércoles 9 de junio (ver la entrada Reflexiones de un humilde científico más), se inserta un texto, remitido por Ignacio Darnaude y escrito por Cesar Mudanca, en el que se examina la interacción entre la moderna Teoría Física Cuántica y la ancestral Gnosis.

Dada su extensión, sus contenidos se han dividido en dos entradas, la que se publicó ayer y la segunda y última que se inserta a continuación:

+Teoría Cuántica y Gnosis (1/2): ¿Qué podemos conocer?

+Teoría Cuántica y Gnosis (2/2): Consciencia Cuántica y Liberación Consciente

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5. La conciencia cuántica.

Creamos “los efectos” de la realidad todo el tiempo. Ya no podemos entender al ser humano como ajeno a lo que le rodea, escindido del mundo "real". No existe un ahí afuera, independiente de lo que existe aquí dentro (del sujeto).

Cuando vemos un objeto, la percepción visual entra a través de nuestros ojos para ser decodificada por nuestro cerebro. ¿Quién ve? ¿Los ojos o el cerebro?

Es un error creer que el mundo está ahí independiente de mi experiencia. Creamos modelos de como queremos ver la realidad, y esta está coloreada por nuestras propias experiencias e impresiones.

El cerebro es un complejo neuroeléctrico, una gran red neuronal que responde manera autónoma y muchas veces mecánica ante los estímulos que recibe del mundo exterior. No diferencia la realidad de lo que recuerda. Conecta y separa hechos del pasado, guarda en el inconsciente, lo que no quiere recordar, aunque está presente todo el tiempo.

Estamos condicionados por el cúmulo de vivencias que cargamos, buenas y malas y que determinan nuestra actitud frente a la vida. A fuerza de repetirnos ideas, creamos un falso sentimiento del yo y lo proyectamos al exterior.

La identificación con nuestros estados emocionales (conmiseración, orgullo, celos, ira, autocompasión, frustración, pesimismo, complejos de inferioridad o superioridad, temores, etc.) es la causa de nuestras patologías, inseguridades y defectos, lo que nos impide valorarnos en el justo valor que tenemos.

Existe una estrecha relación de causa y efecto entre nuestras impresiones (percepciones) y las funciones endocrinas del organismo.

Es la relación estímulo-respuesta descubierta por Pavlov, con el ejemplo del perro y la campanita, cada vez que iba a darle de comer a su perro, él tocaba una campana, y comprobaba que el canino segregaba saliva y jugos gástricos con solo tocar la campana, sin la presencia de alimento.

Esto demostró que los seres vivos, tienen reflejos condicionados frente a los estímulos que reciben, y que se refuerzan con el hábito.

En su libro Nociones fundamentales de Endocrinología y Criminología, el V.M Samael Aum Weor, describe muy bien la relación existente entre nuestras glándulas internas y nuestras actitudes psicológicas, nuestros defectos más arraigados y nuestras adicciones.

Estas explicaciones fueron reforzadas por los recientes descubrimientos de la bioquímica y la neurofisiología, que estudian las reacciones fisicoquímicas y neuronales del organismo que los pensamientos, emociones, sensaciones etc. producen en nuestro cuerpo.

Por ejemplo, el hipotálamo segrega ciertas sustancias como los aminoácidos que actúan sobre otros órganos del cuerpo, generando ciertas conductas, estados emocionales, etc. Tanto las sustancias de nuestras glándulas endocrinas como los estimulantes que ingerimos del exterior (drogas, alucinógenos, alcohol, cafeína, etc.) producen adicción.

La adicción tiene muchas facetas, somos adictos a la comida, al sexo, a los estimulantes, e incluso a las emociones. Nos identificamos con muchos estados emocionales buenos y malos, (orgullo, celos, ira, autocompasión, frustración, actitudes negativas, pesimismo, complejos de inferioridad o superioridad, etc.).

Son los defectos psicológicos o agregados psíquicos, que tienen independencia real y tienen embotellada la conciencia, los siete pecados capitales, las debilidades y flaquezas humanas.

Son formas energéticas que se hacen presente en nosotros como reacción mecánica a las impresiones exteriores, estimulando ciertas respuestas del organismo (excitación sexual, ante una imagen erótica, adrenalina, ante situaciones de ira y violencia, etcétera).

Desde el punto de vista de la mecánica cuántica, nuestras adicciones son bioquímicas.

En psicología revolucionaria, nuestras adicciones son efecto de la recurrencia producida por el ego.

Mi cuerpo no es algo escindido del contorno, sino parte de todo. Las enfermedades son trastornos fisiológicos que se generan en conductas inadecuadas, en su gran mayoría tienen origen en nuestro caótico mundo psicológico, del cual se derivan nuestra patologías más arraigadas.

Cuerpo y mente están estrechamente relacionados.

La manera como interactuamos en el medio (environment) determina lo que sucede en nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras emociones.

Las impresiones que recibimos son la causa de nuestros estados emocionales y creaciones intelectuales.

La vida, no es otra cosa 1ue un aprendizaje y una comprensión acerca del ser , que coexiste en un lugar y tiempo definidos.

La causa de nuestros problemas, conflictos, enfermedades, estados emocionales negativos, inseguridades y temores, radica en dicha comprensión.

La conciencia cuántica es llegar a entender la simplicidad dentro de la complejidad del mundo, auto-conocernos con miras a una transformación constante y radical y esa transformación comienza al digerir las impresiones es decir, al no identificarse con ellas, para lograr un equilibrio en nuestras vidas que se extiende a cuanto nos rodea.

Es necesario realizar un esfuerzo consciente, buscar el control de nuestras adicciones, encontrar un equilibrio para poder superarlas, y superarnos a nosotros mismos.

Cambiar las respuestas mecánicas a los estímulos internos y externos, mediante una revolución de la conciencia que solo es posible con fuerza de voluntad.

Se requiere salirse del determinismo para entrar en estados superiores de conciencia, mediante superesfuerzos.

Es el complemento de la psicología revolucionaria a la teoría cuántica.

Evolución e involución son leyes mecánicas,

Re-volución es un acto consciente.

Es el camino del superhombre.

Si nuestras emociones tienen su causa y manifestación en factores bioquímicos (la secreción de nuestras glándulas internas), el amor sería una forma de anticipar las emociones que tendría como fin el goce sexual.

Las gónadas sexuales, expelen ciertas sustancias (las feromonas) que estimulan el erotismo mediante el olor y el tacto.

Las hormonas tanto femeninas como masculinas determinan el rol sexual y potencian el instinto reproductor en todos los seres vivos.

Pero la capacidad de amar en los humanos, también tiene una particularidad. La diferencia del amor humano, radica en la capacidad de sublimar el instinto animal, en dominar la pasión desenfrenada, para transmutarla en algo superior.

Así, en la pareja que se ama de verdad, la cópula pasa a ser un connubio místico, trascendental, que sublima y volatiliza los efluvios orgánicos en sutiles energías espirituales.

Esta es la verdadera magia sexual, el tantra Yoga, la práctica del Sahaja Mahituna, la unión de dos seres, uno que ama más y otro que ama mejor, el matrimonio perfecto del varón y la mujer. Desde este punto de vista, el amor es no solo algo fisiológico, sino espiritual.

6. Liberación consciente

¿Cómo puede el hombre despertar del “sueño mecanicista” para descubrir las maravillas de la creación, superarse a sí mismo y encontrar la felicidad?

Si es verdad que estamos en un mundo regido por 48 leyes mecánicas y que los astros determinan en gran parte el destino humano, que además estamos sometidos a leyes como la ley del péndulo y la ley de retorno y recurrencia, entonces, ¿donde queda la libertad humana?

Si somos condicionados por las adicciones y funciones endocrinas, ¿hay algún espacio para la autodeterminación? ¿Es posible hablar de libertad en el ser humano?

La teoría cuántica nos sugiere que el hombre goza del libre albedrío, a pesar de estar regido por leyes mecánicas. El determinismo y el destino inevitable, no existen más que como una de las tantas opciones posibles de realizar para el hombre. Es cierto que existen leyes mecánicas en la creación, pero también tenemos la opción de trascenderlas con esfuerzo consciente.

La teoría cuántica es la Teoría de las Posibilidades, de devolverle al hombre su capacidad par recrear la realidad, cambiarla y ampliar el horizonte de lo que conoce.

Ella coloca en nuestro regazo la comprensión de nuestra propia capacidad, para elegir el rumbo de nuestras vidas.

Bien y mal, desde el punto de vista de la teoría cuántica, son conceptos morales que provienen de la interpretación limitada del hombre acerca de la realidad.

Más allá del bien y del mal, está el superhombre, según F. Nietzsche.

El animal intelectual es un tránsito y no una meta, un proyecto por hacerse, el embrión del verdadero hombre, en estado de gestación.

Para que esa semilla germine, hace falta un requisito sine qua non es posible trascender a un estadio superior: la voluntad de poderío.

Dios nos ha diseñado para un plan específico y nos da la libertad para participar de él. El hombre puede entrar a jugar en el escenario de la creación, como co-partícipe de ella, en una perfecta integración simbiótica de armonía y unidad con todo lo que ES.

Podemos desarrollar nuestros dones de intencionalidad, nuestra capacidad de hacer. Ya no hay limitaciones morales como preceptos a priori inconsistentes y sin fundamento, no hay un destino inflexible en el cual no podamos intervenir para modificarlo.

Existo yo y el mundo, es imposible escindirlos uno del otro. No es posible pensar en el mundo sin el yo.

Cada uno vive en su propio mundo psicológico, en él proyecta sus apetencias, deseos, impresiones, etc. para considerar lo que el mundo es desde su conciencia o inconsciencia.

La Liberación consciente comienza con un despertar para ver el mundo tal cual es (objetivo) quitarse el velo de Isis que nubla la conciencia (embotellada por el Ego) para que la luz de la realidad pase a través del prisma verdadero (sin mis prejuicios) y entonces esa luz se desdoblará en una infinita gama cromática, más amplia y vasta de lo que creíamos.

Así podremos encontrar la maravilla presente en la vida de todos los días, la cotidianidad se convierte en la espontaneidad del momento presente.

Vivimos en el pasado o soñamos el futuro, nos percatamos poco del aquí y ahora, del momento presente inmediato. Es el Darse Cuenta (de Fritz Pearls) la atención alerta, el aquí y ahora, para descubrir lo novedoso a nuestro alrededor.

Es tener fe en el conocimiento y en las capacidades del hombre para descubrir los secretos de la creación, sus causas y sus leyes.

Pero no se trata de conocer las leyes del universo para alterarlas con fines oscuros o intereses ocultos, como lo hace la ciencia materialista, principalmente las ciencias biotecnológicas que están alterando el orden de la creación y poniendo en riesgo la vida del planeta con sus inventos (transgénicos, clonaciones, criopreservación, etc.) y la nanotecnología.

La teoría cuántica nos enfoca a ser testigos de la maravilla de la creación teniendo en cuenta una única regla: el respeto por ella, por la naturaleza, en sus múltiples manifestaciones con absoluta reserva de no interferir en las leyes naturales.

Este es el secreto que les permitió a antiguas culturas, alcanzar estados de evolución incomprensibles para nosotros y vivir edades de esplendor, porque comprendieron que la evolución del hombre se realiza con, y no contra la naturaleza.

Si el propósito de la creación es la vida sobre este único planeta entre todas las posibilidades, hasta llegar al momento último en el que la materia se hace conciencia en el animal intelectual llamado hombre, entonces no es un gran mérito dicen los científicos como Bertrand Russell, "ya que la civilización moderna no es el mejor ejemplo de perfección" (Ciencia y Religión, revista de occidente. p. 297).

El libre albedrío, como nos lo plantea la teoría cuántica, nos permite ser los artífices de nuestra propia vida, y entender que el propósito de la existencia, es engrandecer la creación y al Creador.

Tenemos la libertad de escoger el rumbo que hemos de tomar, la opción de convertir nuestro mundo en algo mejor o, en el peor de los casos de llegar a la absurda autodestrucción. El presente y por lo tanto, el futuro que nos espera está en nuestras manos y en la conciencia como asumamos sus grandes desafíos.

Al interrogante ¿qué podemos conocer? Podríamos responder: todo lo que esté al alcance del hombre.

Son infinitas las posibilidades en el universo, Podemos conocer y ser lo que queramos si superamos nuestras debilidades...

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