17/6/10

La reencarnación en el cristianismo (4/5): El Sermón de la Montaña

El Sermón de la Montaña

Las leyes de causa-efecto o de compensación, perfectamente reflejadas en el Sermón de la Montaña (Lucas 6, 20-49), repercuten favorable o desfavorablemente según las obras. Si son muy buenas, grande es la recompensa en el mundo del espíritu (cielo) en el cual después de un cierto gozo programamos nuestra próxima reencarnación, que también se beneficiará de nuestras buenas obras (recogemos lo que hemos sembrado) en un proceso de evolución ascendente, acelerando el advenimiento del Reino.

La vida sería absurda si no existiesen unas leyes que ordenasen y gobernasen todo lo que la gente llama azar. Hablar de casualidad en algo que condiciona tanto el futuro del hombre, es lo menos convincente y lo más absurdo para dar explicación a un orden.

Jesús, que conoce el funcionamiento de las leyes causa-efecto, dice: "Amad a vuestros enemigos. Haced el bien a los que os odian; bendecid a los que os maldicen; rezad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A todo el que te pide, dale. Al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames" (Lucas, 6, 27-30).

Estas palabras de Jesús, que posiblemente suenen en los oídos de la mayoría tan absurdas como las elucubraciones de un loco, son la mejor recomendación que nos hace el gran maestro de sabiduría jamás igualado. Si profundizásemos en el estudio de ellas, y las analizásemos a la luz de las leyes de causa-efecto, podríamos descubrir que el mejor de lo más encumbrados psicólogos de nuestro tiempo no podría ofrecernos una receta de psicoterapia mejor par a nuestra salud mental. El stress en que vivimos, afanados por las cosas terrenas, nos impide comprender que dejándonos perder, a la larga ganamos enormemente mucho más de lo que hemos perdido. (Del libro 'Tres enfoques sobre la reencarnación1, de Sebastián de Arauco:) "Porque amando a quien nos odia, de momento nos libramos de las descargas de odio que pueda enviarnos, ya que éstas son ondas electromagnéticas, impregnadas de veneno psíquico que, si amamos no nos pueden penetrar; porque la vibración del amor conforma un campo magnético protector, impidiendo la penetración en nuestra psiquis. Del mismo modo acontece con las maldiciones. Pues haciendo bien a quien nos odia, vamos neutralizando la fuerza negativa que tampoco podrá penetrar cuando estemos vibrando en amor". Y si esto lo hacemos norma, nuestros enemigos se convertirán en nuestros más fervientes amigos. Así es el poder maravilloso de la mente.

Pero hay más; cuando no perdonamos, estamos reteniendo el pecado del ofensor, y como resultado habremos creado un vinculo kármico que nos unirá en su destino hasta que se haya saldado su deuda y obtenido nuestro perdón.

Sigamos con el Sermón de la Montaña: "Así pues, tratad a los demás como queráis que os traten. Si queréis a los que os quieren, ¡vaya generosidad! También los descreídos quieren a quien les quiere. Y si hacéis el bien a quien os hace el bien, ¡vaya generosidad! También los descreídos lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¡vaya generosidad! También los descreídos se prestan unos a otros con intención de cobrarse, ¿no?. Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; así tendréis una gran recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque el es bondadoso con los malos y desgraciados. Sed generosos como vuestro Padre es generoso" (Lucas, 6,31-36).

"Además, no juzguéis y no seréis juzgados; no condenéis y no os condenarán; dad y os darán; os verterán una medida generosa colmada, remecida rebosante. La medida que uséis la usarán con vosotros" (Lucas, 6,38).

"¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Un discípulo no es más que su maestro aunque terminado el aprendizaje le llegará a su maestro" (Lucas, 6,39 y 40).

(Mateo, 6,5) "Cuando recéis no hagáis como los hipócritas que son amigos de rezar en las sinagogas y en las esquinas para exhibirse ante la gente. Ya han cobrado su paga, os lo aseguro. TÚ, en cambio, cuando quieras rezar, entra en tu cuarto, echa la llave y rézale al Padre que está escondido; y tu Padre que mira escondido te recompensará".

La verdadera oración es un sentimiento que nace del corazón y se proyecta (con la mente) hacia nuestro interior (nuestro cuarto), que es el habitáculo donde (también) reside el Espíritu de Dios.

"Dejad de amontonar riquezas en la tierra, donde la polilla y la carcoma las echan a perder, donde los ladrones abren boquetes y roban. En cambio, amontonaos riquezas en el Cielo, donde ni la polilla ni la carcoma las echan a perder, donde los ladrones no abren boquetes ni roban. Porque donde tengas tu riqueza tendrás tu corazón. La esplendidez da el valor a tu persona. Si eres desprendido, toda tu persona vale; en cambio, si eres tacaño, toda tu persona es miserable. Y si por valer tienes sólo miseria ¡qué miseria tan grande!. Nadie puede estar al servicio de dos amos, porque aborrecerá a uno y querrá al otro. No podéis servir a Dios y al dinero" (Mateo, 6,19-24)

Esto no quita que podamos tener aquellas cosas que hacen la vida más agradable, siempre que las compartamos con los demás y nuestro espíritu no esté condicionado a ellas, como si éstas fuesen el único fin del hombre.

Aquellos que honestamente trabajan por hacer un mundo mejor, no sólo están sembrando positivamente su propio porvenir, sino que aceleran (quizá sin ellos saberlo) el advenimiento del Reino de Dios. Y seguro que obtendrán una gran recompensa.

La jerarquía de las religiones

Todas las jerarquías en todas las religiones han pretendido hacer cumplir unas normas religiosas más que un modelo humano de vida.

En Mateo,23 Jesús tiene duras palabras contra la forma de actuar de escribas y fariseos, que se fijan más en las apariencias y manifestaciones que en el verdadero sentido de la religión. [No recojo aquí estos pasajes por dedicarse más al tema de la estructura jerárquica de la Iglesia y su dogmatismo, que a la reencarnación].

Cuando condenaron a Jesús era la Pascua, motivo por el cual habría en Jerusalén entre seis y siete millones de judíos que, a pesar de conocer a Jesús y de haber recibido tanto de él, se comportó tan pasiva y flemáticamente ante su condena y ejecución.

De seis a siete millones de judíos fue el holocausto de Auschwitz y otros campos de exterminio. La pasividad y resignación de aquel gentío ante su absurda condena son sintomáticos.

El pueblo judío, más que una raza maldita, ha sido una raza privilegiada; y cuanto más grandes son los privilegios otorgados, peores consecuencias tiene el no aprovecharlos.

Mientras el hombre no comprenda que el dolor no es un mal, sino más bien un don de Dios para encontrar la verdadera felicidad, y que sólo éste es capaz de transformar nuestra terquedad en virtud, mientras que no aprendamos esta lección, no podremos emanciparnos de él.

"No nos arroguemos el título de ' rabbi' porque sólo uno es nuestro maestro" (Mateo, 23,8). Este versículo no es contradictorio con el de Mateo, 16,19: "Te daré las llaves del Reino de Dios. Así, lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo". Jesús hace responsable a Pedro como cabeza visible de Cristo, pues la entrega de llaves es una acción de responsabilidad o gobierno administrativo, no de poder legislativo. El ama de llaves de una casa es la que hace y deshace en la administración de la misma, pero será responsable de su buena o mala administración.

Apocalipsis significa Revelación, y ahora es precisamente cuando estamos viviendo esos tiempos de revelación en que Dios se está manifestando a los hombre, ¡a todos los hombres! de manera intensa

hasta ahora, las religiones han estado fundamentadas más en un verdadero temor que las ha hecho cerrarse y aislarse unas de otras, que en un auténtico Amor que nos hace abrirnos hacia los demás.

Si lo que teméis es el Anticristo, os voy a disipar todas vuestras sospechas, ya que éste no puede buscar nunca la unión de todos los hombres, sino por la discordia y el mal entendimiento entre ellos. Dudad, pues, de aquella 'verdad' que separe; pero no temáis de aquella que vincule.

¿Habéis caído en la cuenta que la verdad de la reencarnación, después de dar nueva luz sobre los Evangelios, es un paso de gigante hacia la unión de esos dos grandes bloques de oriente y occidente.

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+La reencarnación en el cristianismo (1/5): Introducción y condicionamientos (14 de junio)

+La reencarnación en el cristianismo (2/5): Evolución, redención y reencarnación (15 de junio)

+La reencarnación en el cristianismo (3/5): Esenios y Juan el Bautista. Infierno y Purgatorio (16 de junio)

+La reencarnación en el cristianismo (4/5): El Sermón de la Montaña (17 de junio)

+La reencarnación en el cristianismo (5/5): Reino de los Cielos, resurrección de los muertos y noosfera teilherdiana (18 de junio)

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Aunque no tenemos la completa seguridad, pues el texto en el que se basan estas entradas carece de referencia bibliográfica, José Antonio Mairena, indagando en Internet, ha localizado como posible fuente del mismo el libro La verdad de la reencarnación a la luz del Evangelio (Ed. 7 1/2 S. A.; Barcelona, 1980), de Tomás J. Valencia.

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