Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

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8/6/20

El ser humano (2/2) (Visión sistémica del mundo: 21)


Subsistemas de apoyo al individuo

La segunda peculiaridad importante del ser humano es su capacidad de armarse de subsistemas de apoyo, o dicho de forma más coloquial, su capacidad para fabricar herramientas que potencian sus capacidades particulares.
Hablamos de la capacidad del ser humano de fabricar habitáculos, almacenes de recursos y máquinas para multiplicar su poder muscular. Es decir, subsistemas de cubierta, de almacenamiento y subsistemas motores. Estos tres subsistemas artificiales han sido capaces de permitir la supervivencia del hombre frente a fieras de mucha mayor capacidad de ataque que él de defensa, con sus propias manos y capacidad muscular. Han permitido construir refugios contra inclemencias del tiempo gélido propios de las antiguas edades de hielo y, han permitido “acumular” recursos más allá de las necesidades inminentes para sobrevivir.
En la evolución del ser humano como cazador y recolector hasta el sedentarismo del hombre agricultor, se asentó la posibilidad de dejar de vivir para el simple e inmediato presente y poder proyectar y planificar el futuro, prever y diseñar estrategias a largo plazo, construir artificios pesados, tales como casas, graneros, corrales y estructuras defensivas como murallas y torres de vigilancia.
Por otra parte, ese paso provocó una lógica selección natural con los que aún eran cazadores. Primero por disponer mucha más capacidad de alimentación (una Ha alimenta a mil veces más personas que a un grupo de cazadores). Segundo su población puede crecer mucho más, dado que una madre sólo puede transportar un niño y no lo puede hacer con rapidez. El excedente de alimentos se puede almacenar y alimentar a parte de la población no dedicada a producir alimentos, como por ejemplo un ejército y por supuesto, los políticos y burócratas. Es decir, se pudo pasar del grupo a la organización.
Fijaos que esto es radicalmente importante, de cómo el ser humano ha podido evolucionar de la formación de “grupos”, que desde la perspectiva sistémica no es más que un conjunto de no más de veinte individuos, a las comunidades humanas, estructuradas en “organizaciones”, que van desde lo que es una ciudad, pasando por un entorno tipo valle o comarca hasta llegar a un reino pequeño. De esto trataremos en las próximas dos entregas.
Y por último están los artificios que denominamos máquinas, que elevan la capacidad muscular de un sujeto por diez, cien o mil veces. Entendamos artificios, también la domesticación de animales de carga, como los bueyes o caballos, que han sido hasta hace bien poco, hasta la aparición de la máquina de vapor, la mejor capacidad tractora que ha utilizado el ser humano para sus tareas diarias y sus desplazamientos. En todo este punto, recomiendo la lectura del conocido libro de Gared Diamond “Armas, gérmenes y acero”, que describe con excelente detalle todo este proceso de evolución tecnológica del ser humano y de cómo, las armas, la vulnerabilidad del hombre ante agentes patógenos y la capacidad fabril, han sido los tres determinantes de la Historia.
Por tanto y, para lo que nos ocupa, al estudiar el factor humano en los sistemas biológicos de este Planeta, hemos de comprender hasta qué punto el hombre posee características fundamentales que hacen que el estudio de los arquetipos de comportamiento sistémico de las sociedades humanas, se están alejando cada vez más de los márgenes de viabilidad que desde la aparición de la vida han regido ésta sobre la Tierra.
Es decir, y resumiendo; enlazando con el contenido del libro “Consciencia y sociedad distópica”, todas las patologías sistémicas que en él se ponen en evidencia en sus diferentes capítulos, tienen como base causal, el comportamiento de una especie biológica que, primero, utiliza la “intencionalidad”, tratar de conseguir algo que va más allá de lo suficiente y necesario para poder vivir y, segundo, tiene la capacidad de diseñar y construir sistemas artificiales que amplifican y potencian sus capacidades tanto como para, en la actualidad, poder devastar regiones enteras del Planeta, por el lado oscuro o hacer florecer la civilización, el arte y la cultura en su lado luminoso.

Gestión de la incertidumbre

Posiblemente, una de las definiciones más sorprendentes sobre la inteligencia, es aquella que afirma que “la inteligencia es la capacidad de gestión de la incertidumbre”.
Y es que, probablemente, los dos subsistemas de información, tal y como lo hemos descrito en anteriores entregas, son el subsistema asociador y el subsistema decisor. Aunque ambos existen también en los animales inferiores, sin embargo, mientras en ellos, su programación hacia objetivo final, está basada en decisiones automatizadas con el fin de garantizar la supervivencia, de modo que asocian los datos de entrada (su percepción sensorial) y los de memoria, para emitir órdenes de ataque, defensa o protección de las crías (en el caso de aves y mamíferos), en el ser humano, y  esto es extremadamente importante desde el punto de vista del pensamiento sistémico, todo el proceso de análisis, asociación, memorización y toma de decisiones, no es automático, sino manual.
Es decir…
El ser humano aborda conscientemente el proceso de gestión y decisión de sus actos.
Y como la realidad que ha de manejar, con sus amenazas y oportunidades y, a sabiendas de sus propias fortalezas, capacidades y debilidades, es cada vez más compleja, incierta e impredecible, el proceso de gestión de esa incertidumbre, requiere todo un proceso de análisis de situación y síntesis, lo suficientemente elaborada como para abordar la decisión, con una calculada probabilidad de éxito.
Cierto es que los animales, tanto los depredadores como las presas abordan en sus extremas situaciones de ataque y defensa haciendo un cálculo de probabilidades sencillo y a veces aciertan y se salvan o capturan y a veces fracasan perdiendo la presa o siendo capturados; pero son situaciones que en principio se basan en “cálculos” de sus propias capacidades. En el caso del hombre la cosa adquiere una complejidad pasmosa.
Pero, además, hay un atributo humano, específico del homo sapiens, la toma de consciencia, darse cuenta, ser consciente de las decisiones que ha de tomar.
Así que se unen dos capacidades extraordinarias, la primera, la alta capacidad de elaboración de datos, que hacen transformarlos en conocimiento, estopor una parte, pero por otra, la elevación a nivel consciente, de la toma de decisiones.
En esa toma de consciencia interviene decididamente el “objetivo final” hacia el cual va dirigida la decisión, que puede estar “dentro o fuera” de márgenes que garantizan el estado estable, tanto del individuo como del grupo o del ecosistema en el que desarrolla su vida.
Si los efectos de la decisión se encuentran “dentro de los márgenes de seguridad” sistémica (llamémoslo así), salvo imprevistos ajenos a la voluntad del decisor, el ser humano se estará comportando de modo integrado con el entorno y estará salvaguardando tanto su integridad como la estabilidad del entorno (ahora diríamos, la protección del medio ambiente).
Si los efectos de la decisión se encuentran “fuera de los márgenes de seguridad” sistémica, también salvo imprevistos ajenos a la voluntad del decisor, el ser humano se estará comportando de un modo adverso consigo mismo y con el entorno, poniendo en riesgo tanto su propia integridad, como la estabilidad del entorno, que también ahora diríamos, provocando efectos adversos sobre el medio ambiente.
Que se provoquen efectos dentro o fuera de márgenes, depende de la toma de consciencia que el ser humano haya adquirido de sí mismo y de su entorno, porque vivir dentro de los márgenes, no supone precisamente la esclavitud de un corsé, sino la sabiduría de sentirse “uno con” el entorno, donde estará garantizada tanto la vida de uno mismo como con él. Y vivir fuera de márgenes, supone simplemente, estar permanentemente agrediendo al entorno y jugar a la ruleta rusa con uno mismo. Porque al vivir “outlayer” (fuera de márgenes), al final uno mismo también está en peligro.
Por tanto, al abordar el comportamiento sistémico del ser humano, hemos de tener presente varias cosas.
La primera, que no responde al comportamiento natural de la Naturaleza, debido a la variable permanente denominada “intencionalidad”, un objetivo final que supera o no alcanza los márgenes de estabilidad.
La segunda que este comportamiento no natural, genera funciones “no lineales” de comportamiento caótico como el del mercado bursátil, que habitualmente se catalogan en base a lo que se denominan “arquetipos de comportamiento sistémico”, que veremos en posteriores entregas.
Y tercero, está la casi siempre respuesta errónea del ser humano a lo que se denomina “complejidad dinámica”, o comportamiento diferente de los grandes y complejos sistemas sociales en el corto, medio y largo plazo, lo que exige de la inteligencia de los analistas y decisores, una tremenda capacidad para poder gestionar la incertidumbre.
Todo esto lo iremos tratando en las próximas entregas, que serán fundamentales para comprender por qué el hombre ha tenido que luchar denodadamente durante toda su historia contra su propia creación, la “Sociedad distópica”.
Y por último y no menos importante, tenemos que abordar un elemento que completa la general distorsión que la inteligencia humana hace de la realidad que le rodea, un mundo virtual llamado “dinero”.
Sí, señoras y señores. El dinero es la gran creación del Homo sapiens, fuente de riqueza, desarrollo y esplendor, pero también la fuente de la pobreza, la involución y todo tipo de conflictos imaginables, entre ellos, la guerra.
Como diría uno de los protagonistas de una película que vi hace tiempo, de cuyo nombre no logro acordarme. Poli senior que le dice al poli junior, “si ves que en un delito no encuentras la lógica de los hechos, síguele la senda al dinero, en el que siempre, y digo siempre, encontrarás el origen de todo”.
Comprenderéis que el dinero, es decir, la Economía neoclásica, requiere le dediquemos un capítulo especial, tras hablar primero del grupo humano y después de las organizaciones humanas, para encajar el dinero como aspirante a “imagen fiel” de las organizaciones y comunidades de seres humanos.

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Autor: José Alfonso Delgado (Doctor en Medicina especializado en Gestión Sanitaria y
en Teoría de Sistemas) (joseadelgado54@gmail.com)
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La publicación de las diferentes entregas de Visión sistémica del mundo se realiza en
este blog, en el contexto del Proyecto Consciencia y Sociedad Distópica, todos los lunes
desde el 20 de enero de 2020.
Se puede tener información detallada sobre los objetivos y contenidos de tal Proyecto
por medio de su web: http://sociedaddistopica.com/
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