Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

30/4/10

Meditaciones (LVII)

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Ni Es, ni no-Es;

ni está, ni no-está.

¿Qué Es?: Ser,

no-dualidad.


Es y está,

Es y no está,

no Es y está,

no Es y no está,

siendo igualmente Real todos sus inversos.

¿Quién Es?: Tú,

no-dualidad.


Todo y Vacío;

ahora, siempre y jamás.

Sin prisa, ni retraso:

momento presente en el que lo eterno se desenvuelve.


Este conocimiento escapa del plano espacio-tiempo,

por lo que enloquece a tu ego.

Esta Sabiduría luce plena en la dimensión Infinita y Eterna,

por lo que llena tu Ser.

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Las Meditaciones emanan de la lectura de un poema breve, pero intenso y profundo Hsin Sin Ming, obra de Seng Tsan, uno de los primeros maestros chinos de Zen. Se publican en el Blog de lunes a viernes (Primera entrada e introducción: martes 23 de febrero de 2010). El sábado 20 de marzo se insertó el compendio de las 28 primeras Meditaciones; el viernes 9 de abril, de la 29 a la 42; el sábado 17 de abril, de la 43 a la 47.; y el sábado 24 de abril, de la 48 a la 52.

No te preocupes, no pasa nada

La frase favorita de Manuel Lajara Romance es “no te preocupes, no pasa nada”. En torno a ella ha escrito unas potentes reflexiones que comparte con nostr@s.

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Nuestras vidas están llenas de miedos e incertidumbre que nos bloquean, nos impiden dormir y desarrollarnos como personas.

Los miedos no son más que una proyección de la imaginación ante todo lo malo que podría ocurrir en el futuro. ¿Y si enfermo…? ¿Y si me despiden…? ¿Y si sufro un desengaño con la persona que más quiero…?.

Sólo son imaginaciones de nuestra mente, que proyecta lúgubres escenarios futuros que podrían ocurrir. Los miedos surgen por nuestra falta de confianza. Sin confianza, la mente puede bloquearnos o hacernos enfermar. Confiar no es más que poner nuestra vida en manos del Destino. Es tener esperanza, sentir que lo que nos vaya a ocurrir será lo mejor que nos puede pasar, sea lo que sea.

Mi frase favorita es: “no te preocupes, no pasa nada“.

Todo se dará cuando corresponda, siempre que actuemos con claridad de conciencia. La confianza nos pone en síntonia con la Viad. En la vida, que es misterio, sobre todo hay consecuencias. La falta de claridad y el miedo indican una actitud ante la vida. La confianza nos muestra un camino diferente.

La mente puede contemplar el futuro con temor o con confianza, y el pensamiento, convertido en acción y consecuencia, nos llevará por distintos caminos según qué rumbo tomemos. La Vida no es un sinsentido, y todo está conectado en ella.

Dime, ¿cuál es tu mayor temor?.

¿La muerte? No te preocupes, no pasa nada. Has de aceptar con esperanza que a todos nos ha de llegar nuestra hora. La muerte no es más que un cambio de estado. Nos separamos de nuestro cuerpo, una estructura orgánica que envejece y enferma, para liberar nuestra Alma, que es nuestra esencia, hacia el Amor. Los que se han ido, están aquí y ahora contigo. Sólo tienes que pensar en ellos para que te acompañen, al igual que tu Alma acompañará a los que se queden en este mundo, a menudo egoísta y en apariencia sin sentido. Para la otra vida, nada material nos vamos a llevar, ni siquiera las riquezas o proyectos que hemos construido de la nada con nuestro esfuerzo y dedicación. Sólo nos llevaremos el amor que hayamos sido capaces de dar y recibir. Amor que nos acompañará eternamente.

¿Te da miedo perder tu trabajo? No te preocupes, no pasa nada. Si así ha de ocurrir, será por un bien mayor. La Providencia juega al ajedrez y tiene su propia estrategia, que muchas veces es a varias jugadas vista. Las pérdidas generan cambios, los cambios, oportunidades, y las oportunidades, ganancias, pero sólo si se comprenden y se saben aprovechar. Seguro que te surgirá otra mejor oportunidad que tanto te mereces.

¿Te da miedo perder a esa persona a la que tanto quieres? No te preocupes, no pasa nada. Si se aleja de ti, es porque no era digna de tu amor. No debes amarrar el amor, ya que en este mundo, todo, absolutamente todo, es temporal. Lo que intentamos asegurar, lo perdemos. Es mejor no esperar nada y aceptar lo que nos viene.

Me gusta comparar nuestra vida como una travesía en barca a lo largo de un río, desde la que vamos pasando por distintos paisajes. Podemos remar contra corriente y agotarnos, pero al final la Vida nos llevará por donde nos corresponde.

También podemos remar con todas nuestras fuerzas y de esta manera alcanzar el siguiente paisaje lo antes posible, pero entonces no disfrutamos de todo aquello que nos muestra la travesía y que realmente vale la pena.

La mejor opción consiste en seguir la corriente de la Vida, disfrutar al máximo del momento actual, y tener la confianza de que no andamos solos en el camino.

Confiar es la clave para conseguir destellos de felicidad, porque la felicidad plena es absolutamente imposible de alcanzar en esta vida, ya que somos seres limitados.

No te preocupes, no pasa nada. Cuesta el mismo esfuerzo imaginar las peores posibilidades que las mejores. Deja que la claridad y la confianza se instalen en tu mente y en tu conciencia. Escucha la canción de la Vida y déjate llevar por ella, para que la luz de tu pensamiento llegue a transformarse en feliz consecuencia.

Aprende a confiar.

Fuente: El Lector Alternativo Opina

Cómo entiendo las comunidades cristianas

El cristianismo es mucho más que la Iglesia de Roma. Y la propia noción primigenia de Ecclesia (del griego ekklesía, asamblea del pueblo) no engarza ni con claves de poder ni con estructuras jerarquizadas, sino con comunidades abiertas y organizadas a modo de red, como fueron la primitivas comunidades cristianas.

Con este telón de fondo, se trae al Blog un artículo de Manolo González a propósito de las comunidades cristianas de base y su papel en el mundo actual.

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Entiendo las CCPP (o Comunidades de Base) como pequeños grupos de cristianos que nos reunimos periódicamente con un referente único: Jesús de Nazaret. O mejor: Jesús novedad radical de ayer y hoy. Y a la luz de su mensaje (vida en la historia y palabras) juzgamos y decidimos ante problemas, acontecimientos y vida nuestra. Acudimos hombres, mujeres, curas casados, curas célibes. Todos nos sentimos laicos, en igualdad plena. Nadie es más importante. Todos somos docentes y discentes.

No nos consideramos mejor ni peor que otros. No queremos ser alternativa alguna dentro de la Iglesia. Sencillamente somos cristianos que optamos por una forma de vivir nuestra fe que nos parece más en consonancia con el Evangelio y las primeras comunidades. No juzgamos a nadie. Tampoco a la jerarquía. No queremos juzgarles, pero tampoco someternos a ella. Creemos que ellos están en una onda de poder y nosotros preferimos el servicio, no el poder, como distintivo esencial de Jesús y sus discípulos. No obstante aplaudimos a muchos obispos y curas. Algunos están con nosotros y nos animan por sus hechos y palabras, no por su rango eclesiástico.

Nos singulariza el modo de entender y celebrar la Cena del Señor. Sabemos que las comidas ocuparon un lugar importante en la vida de Jesús. Hasta lo acusaron de bebedor y comilón. Con talante abierto y acogedor comía con todos, incluso con pecadores, parias y proscritos. Y fue su última voluntad que recordáramos su persona y su mensaje precisamente en una comida. Por eso en las comidas, en un clima fraternal, los suyos se reunían y “recordaban” al maestro. No inventaron nada. La fusión entre comida, celebración y recuerdo del Señor fue costumbre y mandamiento del Maestro.

Hoy tratamos de regresar a esta forma primitiva y original de entender la Eucaristía. Más ágape fraterno, que acto ritual de culto. No aceptamos un ministro ordenado, como mediador entre Dios y los hombres (Jesús es el único mediador). Ni ritos y pàlabras mágicas que hoy nos dicen poco y que tratan de cambiar la esencia de las cosas

Este cambio radical de entender la eucaristía nos impide utilizarla como ingrediente de “todas las salsas”: bautismos, matrimonios, defunciones, concentraciones, fiestas. Tampoco como algo que ofrecemos a Dios para que nos lo contabilice en nuestro provecho. La eucaristía o fracción del pan la hacemos en torno a una mesa compartida por un grupo fraternal de creyentes, que se sienten convocados por el Señor, que participan de lo aportado por cada uno y que con lecturas, cantos, signos, plegarias y libres aportaciones de cada uno recordamos la Última Cena, tratan de de que produzca entre nosotros esa carga vivencial que producía en las primeras comunidades.

Comer el pan es asimilarse a la persona de Jesús y a su actividad histórica como norma de vida. Comer el pan es alimento para hacer el camino. Y “Beber de la copa” es identificarse con “su sangre derramada por todos”. Es, por tanto “partirnos por los demás”. Entrega-servicio a los demás. . Tenemos que unir el comer el pan con el “Lavaos los pies los unos a los otros” y otras frases evangélicas que invitan al amor-servicio como mandamiento nuevo y testamento de Jesús. La eucaristía la celebramos en un grupo de iguales, en el que nadie habla en posesión de la verdad, ni manda, ni impone, ni censura, ni juzga, ni condena. Tras las lecturas expresamos públicamente el mensaje que nos envían, lo que pensamos, lo que sentimos, nuestros deseos, inquietudes, preocupaciones, utopías.

Alguien de la comunidad, hombre o mujer, es elegido para coordinar o animar la celebración. Marcará su ritmo y es símbolo de unión con otras comunidades. No lo hace todo, los diversos carismas recuperan su valor. El celebrante es toda la comunidad. Toda eucaristía es una concelebración de todos los miembros de la comunidad.

Los terceros domingos de mes nos encontramos en Antequera en una reunión más masiva representantes de las comunidades de Málaga. Y anualmente tenemos dos encuentro de comunidades, uno a nivel andaluz y otro a nivel nacional.

Saludos a todos.

Fuente: Foro Diamantino

http://www.somosiglesiaandalucia.net/spip/index.php

El primer arzobispo de Sevilla fue un caballero templario; y su esposa, una princesa noruega

Es muy poco conocido el hecho histórico de que el primer arzobispo de Sevilla fue un caballero templario, el infante Felipe, hijo del rey Fernando III el Santo. Y que renunció al cargo y a su condición eclesiástica para contraer matrimonio con una princesa Noruega, Cristina, cuya vida se recrea en la novela La cúpula del mundo, de Jesús Maeso de la Torre, que acaba de publicar la editorial Grijalbo.

Se invita a l@s seguidor@s del Blog a un paseo por la historia para deleitarse con tan curiosos hechos.

Felipe de Castilla: un templario, primer arzobispo de Sevilla

Fernando III y Beatriz de Suabia tuvieron diez hijos, tres hembras y siete varones. El primogénito, Alfonso, estaba llamado a la sucesión en el trono, cosa que efectivamente hizo tras la muerte de su padre, en 1252, como Alfonso X (apodado por la historia como el Sabio). Pero para el resto de la progenie había que buscar otros horizontes. Éstos oscilaban entre un buen matrimonio para las mujeres y la carrera militar o religiosa para los hombres, aunque siempre con el telón de fondo de la influencia social y política que como descendientes del monarca correspondía. Así, para uno de sus vástagos, Felipe de Castilla, nacido en 1227, el rey Santo previó altas responsabilidades eclesiásticas y lo nominó, cuando contaba solo 16 años de edad, abad de Castrogeriz, dejando claro el camino que el infante debía seguir en adelante y que, con el paso del tiempo, lo encumbraría al arzobispado de Sevilla.

En 1243, al poco de su designación como abad, los tutores de Felipe aconsejaron a su padre que el infante perfeccionará sus estudios en la ya muy prestigiosa Universidad de París. Y, desde luego, acertaron en la elección en cuanto a la calidad de la enseñanza, si bien no valoraron adecuadamente el contenido y características de ésta, pues el contexto intelectual y el clima docente parisino se ajustaban poco al perfil e intereses de la sobria corte castellano-leonesa. Lo primero a destacar es que la obra de Averroes (Ibn Rushd) hacia furor en la Universidad de París (tanto predicamento tuvo que, en 1277, el obispado parisino se vio forzado a condenar 219 tesis averroístas). Igualmente, que ésta era considerada como principal cantera donde obtener nuevos y acreditados miembros por parte de las más significativas órdenes religiosas y religioso-militares. Y, por último, que allí impartían docencia personajes tan singulares como el dominico Alberto el Grande (san Alberto Magno). Éste fue, precisamente, maestro de Felipe, quien además hizo amistad con su compañero de estudios Tommaso d´Aquino (santo Tomas de Aquino). Y si Aquino, influenciado por Alberto, entró en la Orden de los Dominicos en 1244, Felipe lo hizo en la Orden del Temple en 1245, al cumplir 18 años.

Bajo los auspicios del Temple, Felipe completó su formación con saberes que no se aprenden en aulas universitarias. En especial, le subyugó la tradición de las “Vírgenes Negras”, apreciando particularmente la elevada simbología de la Virgen de Roca-Amador. Conocimientos y predilección que trajo en su equipaje al retornar a tierras castellanas, en las que impulsó la devoción por la citada imagen. Probablemente, esta preferencia del infante por la Virgen de Roca-Amador explique la presencia del magnífico fresco a ella dedicado que, tapado por un manto de cal, se hallaron durante las obras de restauración del segundo Alcázar de Sevilla, el de Don Fadrique, en lo que hoy se conoce como Convento de Santa Clara.

Felipe fue canónigo de las catedrales de Burgos y Toledo y abad de la Colegiata de Valladolid y viajó a tierras hispalense para incorporarse al largo asedio de la Sevilla musulmana, que tan acertadamente ha descrito Genaro Aranda en su novela Sevilla para Castilla (Ituci Siglo XXI; Sevilla, 2008). Tan orgulloso estaba Fernando III de la talla intelectual alcanzada por su hijo que lo designó obispo de la ciudad antes de su conquista en noviembre de 1248. Y, tras ésta, lo presentó de manera inmediata como arzobispo de Sevilla, aunque pendiente de la edad canónica para el cargo -Procurator Eclesia Hispalensis-, pues con sólo 21 años carecía del mínimo pertinente para tan alta dignidad. En tanto, fue nombrado administrador de la diócesis el obispo de Segovia, Raimundo de Losana –Don Remondo-. Y hubo que esperar hasta 1252 para que llegara desde Roma la confirmación de la investidura por el papa Inocencio IV. Con su hermano Alfonso X ya como rey, Felipe recibió el anillo y la mitra arzobispal el 24 de agosto de 1254. La Orden del Temple tenía motivos para sentirse orgullosa: un caballero templario ocupaba el arzobispado de Sevilla y era la primera persona en hacerlo después de más de medio milenio de adscripción islámica de la urbe.

Felipe de Castilla y Cristina de Noruega

Pero la historia no termina aquí, pues la educación recibida por el ahora arzobispo lo había hecho una persona poco dada a convencionalismos. Así, en 1257, Felipe asistió a unos festejos organizados por Alfonso X en el Alcázar de Sevilla y quedó prendado de una de las invitadas: Cristina Hâkonsdatter, hija del rey Haakon IV de Noruega, nacida en Bergen en 1234. Había viajado a España para contraer matrimonio con un miembro de la casa real castellana, que quería sumar Noruega al listado de apoyos que Alfonso X necesitaba para ser nombrado emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Pero los planes tuvieron que cambiar al protagonista masculino, pues entre Felipe y Cristina (propiamente Kristina o Kristin) el flechazo fue mutuo. De inmediato, el arzobispo de Sevilla pidió a la Orden del Temple autorización para casarse con la princesa nórdica y solicitó de su hermano y soberano que le permitiera cesar en su rango y votos eclesiásticos para contraer matrimonio.

A pesar de las tensiones y habladurías, el rey Sabio, figura igualmente nada esteriotipada, dio luz verde al enlace conyugal. Y lo mismo hizo el Prior del Temple asentado en Sevilla, otorgando a Felipe la condición de “caballero terciario”, esto es, casados que se mantenían asociados a la Orden y que al morir dejaban a ésta sus propiedades. De este modo, Felipe y Cristina contrajeron matrimonio el 31 de marzo de 1258. Tres años y medio después de recibir el anillo arzobispal, Felipe lo cambiaba por el nupcial. La ceremonia se celebró en la Colegiata de Valladolid, aunque la pareja fijó su domicilio en la capital hispalense. En mayo de 1259, Don Remondo ocupo el sillón arzobispal dejado vacante por Felipe.

En Sevilla falleció Cristina sólo cuatro años después de la boda, en 1262, sin dejar descendencia. Su marido la hizo enterrar en un bello sepulcro gótico de la Colegiata de San Cosme y San Damián de Covarrubias (Burgos), de la que también había sido abad antes de acceder al arzobispado. Cerca de la tumba cuelga hoy una campana que según la tradición garantiza matrimonio a las chicas que la hagan sonar; y en el exterior se alza desde 1978 una evocadora estatua del artista noruego Brit Sorensen. Por cierto, que en 1958 fue abierto el sepulcro y apareció la momia de la princesa con el pelo amarillo, las uñas rosadas y los dientes aún blancos, amén de unun pergamino con una receta para el dolor de oído (la Fundación Princesa Kristina de Noruega honra desde 1992 su memoria e intenta cumplir el deseo de la princesa de que se construyera en su tierra de acogida una capilla a San Olaf).

Felipe, por su parte, al quedar viudo, recuperó todos sus derechos como caballero templario. Y como tal fue enterrado años después, en 1274, en la iglesia de Santa María de Villa-Sirga, junto a Carrión de los Condes (Burgos), perteneciente a una encomienda templaria que había dedicado la capilla a Santa María la Blanca.

Cuna de vikinga, tumba de infanta

Ahora la novela titulada La cúpula del mundo, de Jesús Maeso de la Torre, publicada por la editorial Grijalbo, se detiene en la vida de Cristina de Noruega, quien pasó de los hielos y las brumas de Noruega al sol y los campos de Castilla y Andalucía, se Tonsberg a Las Huelgas, de una cuna sobre los fiordos a una tumba en Covarrubias.

Y es que las peripecias de la hermosa princesa hiperbórea descendiente de vikingos no tienen nada que envidiar a un cuento medieval, ni siquiera a las de la gran vikinga de ficción, la reina Sigrid del Capitán Trueno. Si la heroína de los tebeos era hija del rey Thornwald de la legendaria Thule, nuestra Cristina lo era, como ya se ha reseñado, del gran Haakon IV el Viejo de Noruega, al que debemos no sólo la unificación definitiva de su país, sino la célebre carrera de esquíes conocida como la Birkebeinerrennet, que conmemora su salvación de niño durante las guerras civiles en brazos de dos grandes guerreros (y esquiadores pioneros), Skevla y Skrukka.

Cristina tuvo a su Trueno en la persona del infante Felipe. Su hermano Alfonso X la envió a buscar a sus frías tierras en el marco de su política de alianzas dinásticas para consolidar sus aspiraciones imperiales en Europa. Se cuenta que sufrió mucho fuera de sus tierras de origen y que, como las ondinas de los cuentos de hadas, murió de melancolía. También se dice que destacó por su hermosura.

¿Era de verdad guapa la chica del país del norte?. Jesús Maeso nos dice que sí: "aparte del testimonio de Sturla Tordsson en su saga sobre Hakon Hakornarson (el nombre en nórdico antiguo del padre), parece que Jaume I, que era un gran galanteador, le tiró los tejos cuando la comitiva noruega hizo escala en Barcelona camino de la corte de Alfonso X".

Maeso le imagina una vida infeliz a la noruega en la corte castellana. La de su padre, cristianizada, no era ya una corte propiamente vikinga -como la que escandalizó en el siglo X al viajero Ibn Fadlan porque los reyes hasta tenían sexo en público con esclavas durante las audiencias, pero debía de conservar un sano salvajismo que contrastaría con el encorsetamiento de las formas en la muy católica Castilla. Doña Violante, la esposa de Alfonso X, hija de otra princesa viajera, Violante de Hungría, era mujer de carácter y no sería extraño que tuviera roces con la escandinava. Maeso la describe aún semipagana, como debía serlo gran parte de la sociedad noruega bajo el barniz cristiano. Pero no era ninguna bárbara. "Hablaba idiomas y venía de una corte culta, aunque, claro, no comparable a las del sur de Europa, que eran ya prerrenacentistas. El choque cultural debió de ser grande". De su aspecto especula, suspirando: "Su nívea piel debía ser un asombro aquí y se decía que tenía los ojos profundamente azules, del color del cielo de su tierra".

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29/4/10

Meditaciones (LVI)

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En la no-dualidad todas las cosas son idénticas,

es decir, son como son.

No como nuestra mente las etiqueta, clasifica y juzga,

no como a nuestro ego le gustarían que fueran.

Simplemente, profundamente, son como son:

limpias, libres, divinas,… lo que son.


Y en la Esencia de cada cosa nada hay que no esté contenido;

todo lo que es, allí está comprendido.

Los sabios de cualquier época y lugar

han accedido a este principio cardinal de la existencia,

a esta piedra angular de la Creación y la Vida.

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Las Meditaciones emanan de la lectura de un poema breve, pero intenso y profundo Hsin Sin Ming, obra de Seng Tsan, uno de los primeros maestros chinos de Zen. Se publican en el Blog de lunes a viernes (Primera entrada e introducción: martes 23 de febrero de 2010). El sábado 20 de marzo se insertó el compendio de las 28 primeras Meditaciones; el viernes 9 de abril, de la 29 a la 42; el sábado 17 de abril, de la 43 a la 47.; y el sábado 24 de abril, de la 48 a la 52.

Toque de humor

El Cambio de la ambición al sentido

El Cambio de la ambición al sentido. Conversaciones con Wayne W. Dyer es la última película (120 minutos muy amenos en los que se mezcla la entrevista a Wayne con escenas de ficción) de una de las figuras más importantes del panorama actual de desarrollo personal y la espiritualidad, autor de numerosos libros, entre los que destaca el titulado Tus zonas erróneas. El DVD se presenta junto con un texto de 79 páginas donde se recogen parte de los diálogos del film y se explican los conceptos con más profundidad.

La idea para la obra surgió cuando el director de cine Michael A. Goorjan y varios compañeros contactaron con Wayne W. Dyer para entrevistarle al objeto de obtener documentación para un guión cinematográfico. El equipo se quedó tan impactado con las reflexiones del autor que han incluido sus conversaciones en este trabajo.

El Cambio de la ambición al éxito explora el viaje espiritual que hacemos en la segunda mitad de la vida, él indica que a partir de los 30 o 40 años, cuando cambian nuestros valores, buscamos un nuevo propósito y deseamos aportar una contribución única y personal al mundo. Y junto al testimonio de W. Dyer en la película, aparecen varias historias entrelazadas: una madre con dos hijos pequeños que renunció a sus sueños y busca realizarse, un matrimonio rico en crisis (la actriz que interpreta a la esposa es Portia de Rossi) y un director de cine obsesionado con el éxito y que considera la espiritualidad un lujo, en vez de algo tan básico como respirar.

El principal mensaje del documento es que en algún momento en la vida de la mayoría de las personas sucede un punto de inflexión al que se le nombra como Salto Cuántico.

Dyer nos explica ese viaje como un paso del territorio dominado por el ego y cumplir las normas de una sociedad basada en el tener y no en el ser -conceptos que nos inculcan continuamente desde la infancia- a otro donde nos escuchamos más a nosotros mismos, estamos conectados con la Vida, y el servicio a los demás y el ser ocupa el lugar de la ambición meramente material.

El salto cuántico implica “poner nuestros valores patas arriba” y como ejemplo cita una encuesta a hombres y mujeres, antes y después de realizar estos cambios en sus vidas, sobre cuáles eran sus objetivos vitales. Donde antes se priorizaba “aventura, riqueza, placer, ser respetados, encajar,…”, después había “espiritualidad, honradez, preocuparse por los demás, crecimiento personal”.

El autor también nos recuerda que en los 9 meses de embarazo nosotros no nos ocupamos de nada porque “hay una fuerza superior que se encarga de todo” y que al nacer, y por presión cultural, nos alejamos de esa fuente y nos entregamos a lo que se espera de nosotros a todos los niveles.

Pone un gráfico ejemplo de que sabemos que una porción de tarta proviene de una tarta y lo que se espera de ella, pero nosotros vivimos la vida totalmente desconectados de quiénes somos y de dónde venimos.

Cuando irrumpe el Cambio, estamos más despiertos y fluimos más con la vida, aparecen las sincronicidades: llegan las personas adecuadas y surgen oportunidades.

Wyner comparte en la película varios episodios de su biografía, cuenta como vivió su propio salto cuántico y narra dos sucesos milagrosos que le han ocurrido: dejar de beber alcohol de golpe y sanar completamente una rodilla enferma en Asís (Italia).

A lo largo de la película y del libro, el autor menciona a varios de sus pensadores preferidos como Jung, Byron Katie, Castaneda, Maslow, Lao-Tse, Tolstoi, al que considera un gran maestro espiritual, enlazando sus enseñanzas con el cambio de conciencia al que se refiere continuamente.

La película ofrece muchos mensajes dignos de atención -cambio frente a inmovilismo, conexión, desapego, cuestionamiento de creencias,…- e inste en la idea de que si queremos vivir una vida de sentido, lo primero que hemos de hacer es estar por encima de la aprobación del prójimo; y lo segundo, no aferrarnos al resultado.

A sus 67 años, Wayne W. Dyer nos invita a seguir nuestro destino, nuestro Dharma, a hacer de este mundo un lugar mejor y, sobre todo, nos previene a no cometer el error del personaje de la novela de Tolstoi La muerte de Ivan Illich, que en su lecho de muerte consideró que su vida había sido un error. No te mueras con la música en tu interior: estamos viviendo una mentira intentando cumplir un destino que nos ha impuesto la sociedad y las personas de alrededor, pero ahí dentro hay música que hemos venido a interpretar y sabemos que hemos venido a tocar esa música.

Sitio oficial: ISAAN Entertainment

Web oficial de Wayne W. Dyer

“Sin tocar fondo”: Pactos de Amor entre las Almas

Como se reseña en la sección del Blog titulada Abril 2010: Conferencias, intervenciones y actividades públicas, esta tarde, a las 19:00 horas, participaré en la presentación del libro Sin tocar fondo (Noufront, 2010), de Ángela Ortiz, que tendrá lugar en el Salón de Actos del Hotel Los Lebreros (C/ Luis de Morales, 2ª, 41018-Sevilla).

Ángela nació en Carrión de los Céspedes (Sevilla), en 1956. Psicóloga de formación, trabaja como profesora especializada en Audición y Lenguaje. Ha trabajado en proyectos de investigación en la Universidad de Sevilla y ha desarrollado casi toda su carrera profesional en el campo de la infancia. Casada y con tres hijos, Sin tocar fondo, su primera obra, se centra en la mayor de ellos, Marta, fallecida en enero de 2004.

De hecho, el libro es la historia de Marta. Más exactamente, de cómo con diecinueve años tuvo que hacer frente a un cáncer inoportuno y terminal que se llevó sus sueños por delante. Y es la historia de su madre, que desde la cercanía y la experiencia nos va contando paso a paso cómo fueron aquellos días en los que sentía que todo lo conocido se iba a desvanecer y cómo, aunque no lo parezca, siempre hay un espacio para la sanación personal y la esperanza.

A lo largo de las páginas, la autora se sincera con nosotros y nos relata en primera persona, con sencillez y honestidad, la parte más brutal y dolorosa de su vida. Huyendo del victimismo y de la falsa sensibilidad, su narración nos acerca a sus reflexiones más íntimas sobre la vida y la muerte, sobre la lucha con la enfermedad, y nos guía de la mano por el proceso de duelo y su recuperación. Ángela Ortiz nos enseña que, aunque no se puede olvidar nunca la pérdida de un hijo, no por ello nuestras vidas deben permanecer para siempre a oscuras.

Esta obra está especialmente recomendada para aquellos que han sufrido una pérdida irreparable y necesitan aprender a superarla, a conocerse otra vez a ellos mismos, y así mirar de nuevo el futuro con esperanza. Pero también es un libro del que todos podemos aprender cómo no debemos dejarnos arrastrar en ninguna circunstancia por el dolor y la pena, y que siempre es posible volver a sonreír, volver a descansar y volver a disfrutar de la vida.

El libro nos enseña, igualmente, a afrontar las experiencia de la vida con amplitud de miras, admitiendo cualquier pensamiento y, desde luego, sin “culpas”. Quizá por ello el libro arranca en su Prólogo con la siguiente reflexión: ”No me asombra ver la naturaleza tal cual es, pero me sorprendo al calificarla como “bella” a pesar de lo que viene y va, de lo que nace y muere...”. La Naturaleza y la vida entera, que no es ni bella, ni no bella; simplemente y profundamente, Es. Ni más ni menos: Es.

Pacto de Amor entre las Almas

Cuando a finales del año pasado, Ángela me dio la hermosa oportunidad de leer el texto, lo primero que se me vino a la cabeza durante su lectura y lo que, sobre todo, perduró al finalizar la misma fue la existencia de algo tan maravilloso como es el Pacto de Amor entre las Almas, en expresión acuñada a lo largo de la historia por diversas escuelas y tradiciones espirituales.

Se hace mención con ello a como, antes devenir al mundo material, cada alma elige el yo y las circunstancias pertinentes para su aprendizaje o evolución consciencial y en orden a experimentar vivencias que posibiliten su crecimiento vibracional. Y esa elección incluye el Pacto de Amor con otras almas que harán de acompañantes y colaboradoras en el desarrollo de tales experiencias. En este contexto, por ejemplo, los hijos eligen a sus padres, y no a la inversa.

Así, aunque en nuestra realidad corpórea y en nuestra memoria mental no tengamos el recuerdo de ello, nuestra memoria y dimensión trascendente sí conoce perfectamente lo que es el Pacto de Amor entre las Almas. Incluso numerosos seres humanos saben de manera intuitiva e inspirativa lo que el mismo representa y sus principales señas de identidad.

Una de ellas es, precisamente, la que proporciona el título al libro: Sin tocar fondo. No en balde, el reiterado Pacto incluye una especie de red de seguridad, para que, por intensas e, incluso doloras y desconcertantes que las vivencias resulten, sean soportables por los que las experimentan. Por lo que es una gran verdad el encabezamiento que aparece en la portada del texto: “Ningún ser humano experimenta lo que no puede soportar”.

Otra de las características básicas del Pacto de Amor es que el alma que más sufre de la experiencia desde la perspectiva del mundo material, es quien vive la experiencia más gozosa desde la óptica espiritual.

Desde luego, para interiorizar el hondo significado del Pacto de Amor entre las Almas hay que ser conscientes de que el ser humano no solo cuenta con una dimensión física, sino también de otra de índole espiritual. Y que ésta tiene, a su vez, dos componentes: el Espíritu, nuestro Ser profundo, que realmente es Uno, por lo que en espíritu todos somos Uno y formamos parte de una Unidad, Ser Uno, Dios o como lo queramos llamar; y el alma o alma-personalidad, una dimensión en la que mantenemos una cierta identidad propia, aunque no de carácter corpóreo o material, sino de tipo energético, consciencial y vibracional.

Pues bien, en este marco, son las almas-personalidad las que en la dimensión de la Eternidad y antes de la encarnación suscriben el reiterado Pacto de Amor.

La mayoría de las personas no son conscientes del mismo durante la vida física, pero tras ella, después de ese retorno al plano de la Eternidad que erróneamente tildamos como muerte, las almas firmantes del Pacto se reencuentran y juntas sopesan y valoran como las experiencias vividas se corresponden con las que querían vivir y el papel desarrollado al respecto por cada cual.

Sin embargo, en el plano humano suele acontecer el Gran Olvido. Por eso se producen traumas y a veces vivimos esas experiencias a modo de sufrimiento. Pero, como ya se ha señalado, el Pacto de Amor tiene dos características básicas: la red de seguridad (no se toca fondo); y el alma que desde la perspectiva material más sufre o da, es la más gozosa desde la dimensión espiritual.

Es precisamente por esto por lo que el alma a la que corresponde una experiencia de fallecimiento precoz por enfermedad o accidente, sigue permanentemente al lado de las otras almas firmantes del pacto.

Yo he sentido ese Pacto de Amor entre las almas con mis padres, una vez que han fallecido; y he podido comprobar como continúan conmigo después de la muerte. Es, igualmente, el Pacto de Amor que tengo con mi esposa, con la que precisamente como pareja he vivido ya otras encarnaciones. Es el Pacto que tengo con mis hijos. Y es el que tengo con otras personas, amigos y familiares muy allegados.

Ángela y su hija Marta también tienen suscrito un Pacto de Amor. Y en su contexto, ha ocurrido un hecho magnífico: la decisión de Ángela de escribir este libro. Su redacción y publicación no sólo impulsa el crecimiento consciencial y espiritual de Ángela y de toda su familia, sino que va a coadyuvar al de otras muchas personas, apoyando el despertar de nuestras consciencias para que interioricemos la gran verdad que a menudo olvidamos: que la muerte es un imposible; un fantasma, sólo eso, de la imaginación humana.

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Actuando

Para usar otra metáfora, eres el actor y no el papel. Alguien que vé su propio y limitado papel -su ego- como una realidad se encuentra en la misma situación que la de un actor hipnotizado que interpreta a un villano y se identifica tanto con él que olvida quién es en realidad. Cuando se libera de ésta ilusión hipnótica, se da cuenta que el villano nunca existió. Sería incorrecto decir que el villano ha descubierto que es, en realidad, el actor. Es el actor el que ve que no es, ni ha sido nunca, el villano. Nada le impide continuar interpretando ese papel, pero ya no pensará que él mismo es el villano.

Decirle a un buscador que él es el Actor Universal (o Eso) puede llevarlo a la conclusión de que él -Juan Pérez- es Eso. Eso aparece bajo la forma de Juan Pérez, pero Juan Pérez no es Eso de la misma forma que la ola es un "acto" del océano pero el océano no es un "acto" de la ola...

Volviendo a nuestra metáfora, el actor puede "conocer" a ese personaje llamado Juan Pérez pero Juan Pérez nunca podrá conocer al actor. El actor que aparece como Juan Pérez es lo eterno, y permanece inalterado sea cual sea el papel que interprete, sea Julio César, Mahatma Gandhi, Juana de Arco o la dependienta de la confitería. Juan Pérez es el papel temporal y no tiene ninguna existencia aparte del actor que lo interpreta.

Esto quiere decir, una vez más, que tú -como Juan Pérez- nunca podrás "comprenderlo", nunca podrás lograr la iluminación. Nunca se puede ver aquello que ve, tú siempre eres el sujeto de ese "ver". Detrás de la ilusión de ser Juan Pérez, la Iluminación o la Autorrealización ya está presente.

Autor: Leo Hartong

Fuente: http://no-dualidad-francisco.blogspot.com

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Las Aportaciones para la plasmación de la consciencia expandida y la red consciencial se publican en el Blog los martes, miércoles y jueves. Hasta ahora se han insertado las siguientes:

0. Solicitud de aportaciones (entrada de fecha 19 de enero) 1. La hora y el turno de la “ecología mental” (Leonardo Boff) (20 de enero) 2. Más de lo mismo. ?No! (Federico Mayor Zaragoza) (20 de enero) 3. 2010: Año del Amor Incondicional y del Paraíso en la Tierra (Domingo Díaz) (20 de enero) 4. Es tiempo de los ciudadanos (Xavier Caño Tamallo) (21 de enero) 5. 2010: Latido Mundial (Latido Mundial) (21 de enero) 6. Ser Dios mismo, aplicándonos en conseguir las cualidades que le atribuimos (José Manuel Piñero) (21 de enero) 7. Consciencia ampliada (José Julio Ruiz Benavides) (21 de enero) 8. Elogio de la metamorfosis (Edgar Morin) (22 de enero) 9. Pautas de Sintonización y Activación Energético-Vibratoria (Asthar Sheran) (23 de enero) 10. Consciencia y “participation mystique” (José Tamayo) (25 de enero) 11. Expansión de la consciencia: Redes de consumo local (Pilar S.) (26 de enero) 12. Más allá del horizonte (Julio Andrés Pagano) (26 de enero) 13. Consciencia y unificación de la física en el marco de la nueva ciencia (Rafael López Guerrero) (27 de enero) 14. Organización del trabajo e invasión de la privacidad: correr por correr (Sidi Mohamed Barkat) (29 de enero) 15. Aprovechemos la crisis para transformar el sistema (José Carlos García Fajardo) (29 de enero) 16. La crisis del ego (Jordi Pigen) (01 de febrero) 17. Ciencia de la Totalidad (Fernando Narayana) (02 de febrero) 18. ?Cuánto dinero es suficiente para una vida buena? (Robert Skidelsky) (05 de febrero) 19. Un nuevo paradigma (Freeman) (10 de febrero) 20. Tertulia: una práctica concreta para la expansión consciencial (Concha Redondo) (10 de febrero) 21. El cambio en lo religioso y en el “modo de conocer” (Enrique Martínez Lozano) (10 de febrero) 22. Hay que dejar de ver tragedias y noticias negativas (Nathan Romano)(16 de febrero) 23. La ciencia en su Totalidad (Fernando Narayana) (17 de febrero) 24. Islam y altermundismo (Yafar Abdellah) (18 de febrero) 25. La Era de la Libre Ascensión (?ngel González) (23 de febrero) 26. Cambio de perspectiva o nueva percepción de la realidad (Ana Valle) (24 de febrero) 27. ?Utopías? ?No!: Derechos Fundamentales ineludibles (Freeman) (25 de febrero) 28. Democratizar la educación (Shakira) (2 de marzo) 29. Nos veremos en el Viaje (Emilio Carrillo) (3 de marzo) 30. Crece el voluntariado (Bernardo Kliksberg) (4 de marzo) 31. De súbditos a ciudadanos, la gran transición (Federico Mayor Zaragoza) (9 de marzo) 32. Nueva etapa (Espiritualidad y Política) (10 de marzo) 33. Red consciencial (Emilio Carrillo) (11 de marzo) 34. Red consciencial y protocolo general de actuación (Freeman) (11 de marzo) 35. Espiritualidad, acción y desapego (Vandana Shiva) (23 de marzo) 36. Criterios para una percepción auténtica de la realidad (Ana M? Schlüter Rodés) (24 de marzo) 37. La civilización empática (Jeremy Rifkin)(25 de marzo) 38. La que estamos liando entre todos (Karolus)(30 de marzo) 39. Caminos de búsqueda (Cristina Vega)(31 de marzo) 40. La práctica de la relajación en las aulas (Mª Mar Pérez López) (1 de abril) 41. Importancia de las creencias positivas en nuestra vida (Mónica Cáceres) (6 de abril) 42. Un Tiempo de Gran Liberación (Sananda) 43. El paradigma que viene (Ken Wilber) (8 de abril) 44. Querer para poder (Adama) (13 de abril) 45. Lo importante no es lo que nos ocurre, sino como actuamos ante ello (Enrique Álvarez) (14 de abril) 46. Sumergirse más profundo, volar más alto y percibir con mayor comprensión (Arcángel Miguel) (15 de abril) 47. La masa crítica y la teoría del centésimo mono (Enrique Martínez Lozano) (20 de abril) 48. Miedo, rebelión, libertad (Federico Mayor Zaragoza) (21 de abril) 49. El principio gana-gana (Leonardo Boff) (22 de abril) 50. Miedo (Tony Parsons) (27 de abril) 51. Si despertamos (Melvyn Wartella) (28 de abril)

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Os invito a que me remitáis (mediante email a EMCARRI@terra.es) reflexiones y propuestas (artículos, escritos, comentarios,…) destinadas a plasmar, en lo efectivo y concreto, la expansión de consciencia que están experimentando muchos seres humanos y la Humanidad, conformando un auténtica red consciencial. Pueden ser tanto vuestras como de otros, pero que os han llamado la atención (en cuyo caso, lógicamente, haremos referencia a la fuente: autor y medio en el que se ha publicado).