31/7/21

"¿Cómo llegamos a esta Distopía que crece a pasos agigantados? ¿Cómo despertar nuestra Consciencia?": tertulia con Emilio Carrillo y los coordinadores temáticos del Proyecto "Consciencia y Sociedad Distópica"



Vídeo (duración: 00:47:21) de la tertulia compartida con Emilio Carrillo para De la mente a la Consciencia, el 28 de junio de 2021, titulada ¿Cómo llegamos a esta Distopía que crece a pasos agigantados? ¿Cómo despertar nuestra Consciencia: tertulia con Emilio Carrillo y los coordinadores temáticos del Proyecto Consciencia y Sociedad Distópica.

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30/7/21

Ensanchar los respetos


El respeto loable y exquisito que empieza a exhibir nuestra sociedad para con minorías de diferente orden, se echa en falta con respecto a los valedores de una salud y medicinas complementarias o integrativas. Aún con todo el reconocimiento por el ánimo institucional de salvaguardar la salud colectiva, aún con toda la consideración por el esfuerzo de vacunación a gran escala, no pensamos que es el “parche” (vacuna), ya casi obligado en el caso de Francia, lo que nos sacará definitivamente de esta hora difícil. Vendrán otros virus, otras calamidades diminutas y grandes (cambio climático).

Al país de Louis Pasteur, a la entera humanidad, le resta reencontrarse a sí misma, en el retorno a lo sencillo y viable; en el cuidado de su alma y cuerpo colectivos. Al presidente de esa nación le falta reconocer cuando con esa "ciencia e ilustración" fuimos demasiado lejos, caminamos en exceso solitarios, sin tiento, sin atención a la Tierra y su armonía y leyes y comenzamos a olvidar lo natural, sostenible y por ende hermoso.

Ya más en casa, sorprende igualmente el acoso al que están siendo sometidos las fuerzas y movimientos que disienten del enfoque oficial con respecto a la crisis de la pandemia. Esta persecución no tiene precedentes. La tesis y el discurso oficial, por muy mayoritarios que sean y lo son, bajo ningún concepto pueden intentar ahogar una muy legítima y franca disidencia.

Podemos no comulgar plenamente con los postulados de la gran manifestación del pasado sábado 24 de Julio en Donostia, convocada bajo el lema de “Osasuna eta Askatasuna”, pero no se merecen ni ese silencio informativo, ni esa persecución ahora con una injusta y a todas luces excesiva amenaza de multa. El esfuerzo institucional de salvaguardar la salud de los ciudadanos no puede ser a costa de libertades. La Ertzaina, en particular, y el Gobierno Vasco, en general, no deberían persuadir en este hostigamiento sobre quienes albergan otro enfoque de la salud y la enfermedad. Nuestras avenidas son lo suficientemente anchas como para no tener que compartir necesariamente asfalto con quienes no desean inyectarse la vacuna. Las diferentes sensibilidades ante la enfermedad, los diferentes enfoques para superarla, han de convivir en armonía, al igual que esa sana convivencia entre diferentes se va instalando en otros ámbitos sociales.

Las libertades que juntos y juntas hemos conquistado, no pueden limitarse con el argumento, en exceso magnificado y manido, de salvaguarda de la salud colectiva. Es un mínimo compromiso que debemos a tantos y tantas que vertieron su sangre y cayeron por ellas. La expresión de la pluralidad de enfoques sobre la salud y la crisis que atenaza al conjunto de la humanidad es un derecho por el que tiene que velar nuestra sociedad moderna. En el respeto a este género de disidencia, cada vez más numerosa, también nos jugamos democracia y modernidad.

Quien piensa que el “pincho” no es la definitiva solución, quien opina que la vacuna no es por lo menos la exclusiva defensa ante el virus, quien defiende que una vida natural más respetuosa con la Tierra nuestra Madre, nos proporciona un escudo más poderoso ante esa y otras enfermedades, ha de ser respetado en todo su derecho de expresión y manifestación.

Durante tiempo tratamos de calmar una extendida inquietud que proclamaba que la vacuna terminaría siendo obligatoria. La historia no vaya a dar tristemente la razón a ese alarmismo. La batalla ante el virus no la terminará de ganar una salida cortoplacista, ni la coacción que merma libertades y que obvia el verdadero origen de la crisis, cuál es la destrucción de la Naturaleza, sino el fomento de una nueva cultura de respeto y cuidado de la Naturaleza grande y pequeña, de la Tierra nuestra Madre y de nuestros cuerpos.

Hemos de considerar la refundación de una nueva civilización sobre otros valores de sostenibilidad, austeridad y solidaridad. Cada vez más ciudadanos y ciudadanas sentimos que es el retorno paulatino a una vida más sencilla y natural lo que en verdad nos puede devolver la esperanza colectiva, lo que puede garantizar futuro para las próximas generaciones.

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Autor: Koldo Aldai (koldo@portaldorado.com)

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29/7/21

Salir para volver

Las vacaciones nos ofrecen una oportunidad especial para, además de salir de la rutina y desconectar de nuestros hábitos inconscientes, volver a conectar con nuestra lucidez interior a través de identificar aquello que nos limita.

Lo más importante no nos suele esperar en el camino de ida; nos espera en el camino de vuelta.

Este es el caso de un chico, creativo de profesión, que se había independizado y había decorado su casa de forma que le transmitiera paz y a la vez le inspirase para trabajar en ella.

Se sentía contento con su vida en general, pero llegó el momento de las vacaciones y se fue a Berlín.

Allí, además de disfrutar de la ciudad, descubrió el placer de recorrerla en bici. Aquella mezcla de paseo y cultura, le generó nuevas y frescas ideas para implementarlas a su vida. Por suerte, cada vez que llegaba al hotel, las anotaba.

A dos días de su regreso, comenzó a sentir una resistencia a volver.

Lo que podría ser una resistencia común por estar descansando y en un lugar inspirador, en su caso no lo era. Sentía una ansiedad concreta cada vez que pensaba en regresar.

Reflexionó sobre su estilo de vida y no encontró una justificación definida a aquella ansiedad.

Cuando regresó, durante el trayecto, fue observando cómo, internamente, iban apareciendo en su interior aquellos aspectos de su vida que podrían limitar las ideas nuevas que estaba deseando implementar.

Los anotó y cuando llegó a su casa se sorprendió por dos cosas: las ideas del viaje se esfumaron y también había olvidado los puntos de tensión que había observado en el trayecto de regreso. Por suerte, de nuevo, los había anotado.

Tras dos noches despertándose por la mañana en una postura diagonal en la cama y observar, además, que le costaba trabajar y conectar con su creatividad, decidió contactar para estudiar su caso.

Aparentemente todo estaba en orden en la vivienda, pero al pasar las varillas para detectar una posible geopatía, se localizó una que cruzaba en diagonal la vivienda; desde su habitación hasta su despacho. Este era el motivo por el que al despertar por las mañanas estaba en diagonal evitando aquella geopatía y por el que le costaba conectar a nivel creativo ya que aquella alteración, también cruzaba por debajo de su mesa de trabajo.

Su duda era por qué aquellos síntomas no los sentía antes de viajar.

La respuesta era sencilla:

Había normalizado en su vida vivir con tensión. Por ello, había sido capaz de dormir en un lugar tenso y de ser creativo pese a estar en un lugar hostil para su actividad celular ya cuando se pasa tiempo sobre una geopatía, el sistema inmune se pone en alerta y genera tensión interna.

Tras el viaje, haberse distanciado y soltar tensión, podía identificar con mayor sutilidad aquello que le tensionaba.

Reparamos aquella geopatía y, además de dormir y trabajar mejor, logró identificar los aspectos de su mundo interior que acumulaban tensión en su día a día facilitando su gestión. Gracias a aquella toma de consciencia, creó un nuevo y mejor estilo de vida.

Cada vez que te alejes de tu rutina, allí donde vayas, trata de sentir si te liberas de alguna tensión y observa, en tu viaje de regreso, si logras percibir el origen de la tensión. Recuerda anotarlo todo para, una vez estés de nuevo en casa, repasarlo todo e ir dando pasos hacia uno de los mayores logros: regresar a ti.

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Autor: Andrés Tarazona (andres@andrestarazona.com)

https://andrestarazona.com/

Todos los jueves, desde el 7 de noviembre de 2019, Andrés comparte en este blog una serie de publicaciones centradas en

el Diseño Sentidointeriorismo y diseño consciente de viviendas, comercios y empresas que mejoran la calidad de vida.

Todas están a tu disposición de manera gratuita a traves del e-book Habitar, al que puedes acceder a través de este enlace:

https://bit.ly/Habitar-PDF

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28/7/21

Encuentros Mensuales online con Emilio Carrillo: Curso 2021-2022


ENCUENTROS MENSUALES ONLINE CON EMILIO CARRILLO

Curso 2021-2022

MES

DÍA

TÍTULO

 

Septiembre

Jueves

16 y 23

Aprende a aplicar a tu vida los grandes principios y leyes que rigen el universo y la existencia

Octubre

Jueves

7 y 21

¿Es posible una vida plena?: Prácticas al alcance de todos para una vida abundante, sencilla y alegre

Noviembre

Jueves

4 y 18

Superar la dualidad, vivir lo real

Diciembre

Jueves

2 y 16

¿Qué enseñan la astrofísica actual y las tradiciones espirituales sobre el origen y evolución del universo?

Taller de

Navidad

Miércoles

29

Los seres espirituales involutivos y sus interferencias en la historia y el presente de la humanidad

Enero

Jueves

13 y 20

Enseñanzas del 2021: Lecciones para 2022

Febrero

Jueves

3 y 17

Entender cómo evoluciona la humanidad (las humanidades pasadas, la actual y las que vendrán) para comprender la enorme importancia del presente momento histórico

Marzo

Jueves

3 y 17

El Cambio Climático: una aproximación consciente

 

Abril

Jueves

7 y 21

Prácticas sencillas para serenar tu mundo emocional y mental y desarrollar la consciencia

Mayo

Jueves

12 y 19

¿Qué es Cristo? ¿Cómo plasmar lo crístico en tu vida diaria según lo enseñado por Jesús de Nazaret?

Junio

Jueves

2 y 16

Ser semillas de la nueva humanidad: prácticas para sacar lo mejor de ti mismo y ponerlo al servicio de los demás

Taller de

Verano

Viernes

22

Los seres espirituales evolutivos y su influencia en el devenir de la humanidad

 

INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA

+En los Encuentros Mensuales, el primer jueves se centrará en la Exposición por parte de Emilio; y el segundo, en las Respuestas a las preguntas que se le remitan. Ambos días, el horario será de 19:00 a  21:00 (hora de España). Tras la sesión de Exposición, a todos los participantes se les enviará tanto el vídeo (con acceso privado) como el texto con los contenidos principales de la misma.

+En cuanto a los dos Talleres (Navidad y Verano), se desarrollarán en horario de 18:00 a 21:00 (hora de España). Tras su celebración, a todos los participantes se les enviará tanto el vídeo (con acceso privado) como el texto con los contenidos principales del Taller.

+Para participar, vía Zoom, en los Encuentros y Talleres online (plataforma: Zoom), escribir al siguiente correo electrónico: rincondekiko@gmail.com

+Aportación: 5 euros (10 en el caso de los Talleres) para sufragar el alquiler de la plataforma online y otros gastos de gestión y organización. Esta cantidad se podrá abonar:

Por transferencia bancaria a la "Asociación El Rincón de Kiko", a esta cuenta de Caixa Bank: ES96 2100 7123 01 0200066766

Por Paypal (acepta tarjetas): paypal.me/elrincondekiko

Ante cualquier duda o para mayor información, escribir al correo electrónico indicado.

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27/7/21

Memorias de un descarnado (23-29) Por Deéelij

 

11. Páginas en blanco

     “La verdad es totalmente interior, no hay que buscarla fuera de nosotros, ni querer realizarla luchando con violencia con enemigos exteriores.” Mahatma Gandhi. Político, abogado y pensador indio (1869-1948)

     “La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad, aunque se piense al revés” Antonio Machado. Poeta y prosista español. (1875-1939)

 

Décimo sexta jornada. 08:01 horas. Complejo aeronáutico de Nairda.

       Desde la enfermería llegó el aviso. Jano había despertado. Estaba consciente y permanecía con constantes muy aceptables, demostrando gran apetito y ganas de charlar. La médica de guardia, Lelia, notificó que escuchó hasta seis veces consecutivas el relato de su incidente. Pitt rio ante las extraordinarias noticias anunciando su inmediata presencia.

       Antes de partir, examinó el orden del día. Las clases organizadas mantenían su dinámica. Los recién estrenados instructores acababan de recibir a nuevos alumnos y alumnas, los cuales mostraban las percepciones habituales, nada fuera de lo usual, salvo que uno de ellos era realmente muy joven, sólo dieciocho años y un mes, pero esa circunstancia tampoco inquietaba en lo más mínimo; no sería el último, ni era el primero, y, al igual que todos, saldrían adelante. Observó el cuadrante de clases de Pal. Despegó temprano con una alumna que tenía problemas con la segunda regla de vuelo. Posiblemente estaría toda la jornada fuera, aunque si la evolución era la presumida, posiblemente regresaría para la cena. De cualquier manera, decidió lanzarse a la borradura del monstruo que habitaba en Jano como un parásito. Cogió el manual de vuelo del mismo partiendo alegre y sonriente; enfrentarse al ogro que atenazaba cualquier posibilidad, siempre, fue uno de sus retos personales. Sabía de la dureza en la demolición del mismo, pero de igual manera conocía el método para su aniquilación. Una vez más, lanzaría sus torpedos para hundir el navío pestilente que usaba el depredador para sus fechorías.

       Durante el trayecto recordó una frase almacenada en su memoria desde tiempos incalculables, un enunciado que resumía el súbito problema de Jano: Es difícil estar con quien no se gusta a sí mismo, porque no sabe Quién Es.” Que el piloto adquiriera tales circunstancias desembarazándose del lazo del fantasma que nublaba su mente, dependía, casi exclusivamente, de la correcta introspección formulada como fruto del examen exhaustivo del manual de vuelo.

 

     -    Buenos días. Según la doctora te encuentras saludablemente magnífico – indagó comprobando un semblante sonriente con buen color.

     -   Buenos días Pitt. Me alegra volver a verte, no imaginas cuánto. Estoy muy recuperado, tan sólo un pequeño malestar en las ingles; incluso me han permitido andar, no mucho, pero he podido hacerlo con energía, sin sentir flaqueza en los músculos. Supongo que me darán el alta pronto para poder volar de nuevo, me muero de ganas, pues esto de estar varado en esta playa blanca de algodón inmaculado, rodeado de amabilidad, buen trato, cordialidad y enfermeras alegres y complacientes, es muy agradable; pero echo en falta el aire puro y saltar entre las nubes, porque…

     -     Espera. Espera – hubo de aplacarle ante un monólogo impulsivo –. Creo que antes de que salgas de aquí, es necesario que repasemos algunas cuestiones. ¿De acuerdo? – preguntó insinuando y provocando su atención y entendimiento.

     -     Como quieras, Pitt. Tú mandas. Pero, es que me encuentro tan confortable que tenía que expresarlo. ¿Por dónde quieres que empecemos ésta mañana? ¿Qué tengo que aprender ahora, que antes no haya asimilado?

     Pitt le miró complacido tras captar su interés. Del maletín marrón oscuro de doble hebilla plateada extrajo algo bien conocido. Lo depositó sobre el borde de la cama, provocando la incorporación hasta la posición de sentado del enfermo. Lo asió entre sus manos como si de un tesoro se tratara.

     -     Pensé que lo habría perdido en el descenso en paracaídas, pues es lo único que no me entregaron de mis pertenencias personales, además del mono de vuelo, que imagino debe estar inutilizado.

     -     Aquí nunca nada se pierde, sólo se encuentra lo que se quiere. – apostilló Pitt buscando su complicidad, indagando en su curiosidad, recordando que un Starfighter había desaparecido, y ello de alguna manera, contradecía su actual afirmación.

     Jano no contestó; no captó. Mantenía fija su mirada en el manual que un día recibió inmaculado y perfecto; ahora, un cofre de papel deteriorado y sucio de manchas de grasa de aceite de aviación y cierto olor a keroseno. Acarició sus pastas y lomo queriendo darle el consuelo por el mal trato y descuido ofrecidos. El voluminoso libro estaba repleto de páginas en blanco de las que tan sólo pudo leer unas pocas, las que estaban escritas con breves sentencias; frases, al principio, sin aparente contenido a las que no prestó la suficiente consideración ni relevancia cuando le fue confiado, pero repletas de un sentido maravilloso que aportaron fe, seguridad y un nuevo fervor por experimentar el gozo del vuelo, y que ahora quería y creía necesitar como la guía que le conduciría hasta completar su instrucción. Intuyó que, si de nuevo estaba en su posesión, no era por casualidad; alguna lógica habría que descubrir. Pitt, como siempre, no hacía nada porque sí.

     -     ¿Qué quieres que haga con el libro? ¿Acaso hay más reglas de vuelo que aprender? Pal dijo que mi instrucción había concluido. ¿Adónde quieres llegar, Pitt?

     -     Veras Jano. Escucha sin interrupción, por favor. Lo que voy a decir es relevante e importante, aunque pueda parecer disparatado. Ese libro, es, en realidad el contenido total, y exacto, de toda tu, digamos, “existencia mortal” – aclaraba mientras era oído con asombro por tal revelación –. Es personal. Único. Es, con concreción, el reflejo milimetrado de cada instante, de cada sensación, de cada situación, de cada notoriedad vivenciada, experimentada. En él podrás encontrar, al leerlo, paladeándolo, aunque puedas no creerlo, el proceso seguido hasta el momento actual. No. Aún no lo abras por favor – advirtió ante su intento -. Escucha sin distracción. Recordarás cuando te lo entregué el primer día, y al hojearlo, que encontraste la mayor parte de su contenido sin escritura – Jano asintió con tímido gesto –, pero eso ha debido ser restituido al pasar el entrenamiento. Es lo que sucede siempre. Ahora podrás leerlo. Hazlo con esmero. Presta cuidado a cada frase, coma y punto. Es la forma adecuada de extraer lo que falta y necesitas para destrozar tu escollo. Después, estoy seguro, tendrás preguntas y cuestiones que resolver, y yo estaré presente para solventarlas; pero no antes. Es preciso y conveniente que ello sea así. Es el método adecuado y operativo, el que siempre se ha empleado, el que mejores resultados otorga. Es, la fórmula desde la cual acometerás el proceso al que voluntariamente te sometiste. Sé que lo que manifiesto puede turbar o asombrar, incluso anular tu entendimiento. No obstante, confía en mí. Por mucha estupefacción y extrañeza que puedas encontrar al albergar el descubrimiento del aporte de esas páginas, todo es posible. Ese libro eres tú; créeme; sólo y exclusivamente tú. Descubrirás, a pesar de lo que yo pueda decir, añadir o promulgar, el auténtico alcance de la esencia de Quién Eres en realidad – respiró en profundidad produciendo expectación –. Por muy fascinante, asombroso y quizá turbulento que pueda parecerte, lo que leas eres tú, no lo que has sido o podrás ser. Es en realidad lo que Eres. ¿Entendido? – preguntó atesorando una respuesta afirmativa.

     Jano pensaba detalladamente. La información recibida describía algo inaudito; inesperado. Presentaba un aspecto que no imaginó en ninguno de sus mejores sueños. Ni aun siendo adivino, hubiese descubierto tal muestra. No sabía qué responder. Las ganas por empezar la lectura constituían el afán de sus ademanes. Su inquietud por comprobar tales aseveraciones, motivaba el asueto al que se veía relegado. Pitt, tranquilo, esperaba la conclusión de sus reflexiones. Cada vez que un alumno llegaba a este punto, se producía un efecto similar. La paciencia le mostró siempre a Jano que era el mejor sendero; por lo tanto, debía esperar sin aspavientos, en calma, solícito.

         -     Pitt –dijo con la mirada ida en las sábanas donde sus manos albergaban el quid de las cuestiones que habían forjado su incierto, pero al parecer real deambular, aún inescrutado –. Alcanzo a entender lo expuesto, aunque sea un tanto extraño, pero hay una cuestión que quisiera resolver, ¿qué me pasó con el Starfigther? Por más vueltas que le doy y repaso aquellos instantes, no encuentro respuestas; no sé en qué me equivoqué. Creí estar preparado al finalizar el curso, para realizar ese vuelo, pero algo falló. ¿Qué piensas que fue?

-    Tenemos la respuesta en los informes y análisis realizados por el ingeniero jefe de seguridad en vuelo, son definitorios y contrastados. Tropezaste con el escollo al que tenías que enfrentarte, el problema que te trajo a Nairda. No es que no quiera o no pueda contarlo; no obstante, sí debo abstenerme de mencionarlo. Considero que la mejor opción, así lo dicta la experiencia, es que lo descubras por ti mismo tras la lectura. El libro de tu existencia mostrará el aspecto que has de reparar – hizo una pausa estudiada –. Te enfrentas al más implacable de los problemas, a lo que llamamos “el destructor” – concurrió con un exhausto silencio esperando indicios en sus gestos –. Pero ten la seguridad de que te ayudaremos a reparar las adversidades que encuentres. Ahora, solicito una vez más tu confianza en mí. Lee; hazlo sin prisas, delicadamente, y hallarás las claves desde donde abordar y aniquilar cualquier inconveniente que te impida volver a volar. ¿Confías en mí?

     -     Sí, por supuesto – respondió sin dudar – sé que puedo hacerlo.

     -     Te pido, entonces, que del mismo modo confíes especialmente en ti, por muy absurdo que pueda parecer esta solicitud.      

    Ambas miradas quedaron en suspensión sin necesidad de articular sonido alguno. La complicidad se había establecido hacía tiempo. Jano supo que debía seguir el sendero marcado, descubrir y desentrañar. Dejaría que el río continuara por su cauce sin precipitar un torrente irreflexivo que desembocara en una catarata de inciertos. Confiaría. Lo haría, en Pitt, y en él.

     El General le asió por sus hombros con sus manos procurando transmitir fortaleza al despedirse. El alumno quedó enclaustrado en una soledad circunspecta, sólo, con la única compañía de sus pensamientos, sentado en la cama. El mapa de lo que parecía ser su existencia iba a ser abierto. Cerró los ojos y respiró profundo varias veces. Pitt no podía engañarle, por tanto, lo que iba a saber podría resultarle cuanto menos intrigante, por no decir perturbador. Comenzaron las cavilaciones: ¿Y si no le gustaba lo que descubriera? ¿Qué podría encontrar que pudiera asustarle tanto como para no atreverse aún a leer? ¿Qué sería lo que Pitt llamo “el destructor”? Esa palabra sonaba tremenda. Cierta angustia invadía sus escrutinios, pero tenía que hacerlo, afrontar el reto, descubrirlo y descubrirse el mismo. Quizá al leer podría recordar cómo fueron todas sus vidas anteriores antes de llegar a Nairda. Quizá, sólo quizá, ello le aportaría algunas claves ilustrativas. Incluso podría recordar su auténtico nombre, pues el actual no le sonaba al real.

     La puerta se abrió interrumpiendo su introspección. Nunsi entraba pidiendo permiso con sutileza y encanto.

     -     Buenos días, Jano, esto es de parte de Pitt; ha mencionado que te serían de utilidad – decía entregando un pequeño bloc de notas y algunos lápices bien afilados . Si necesitas cualquier otra cosa pulsa ese botón ámbar – concluyó señalando la posición en la pared del avisador y dejando, al marcharse, el encanto estelar de una dulce sonrisa.

     Dobló la almohada encontrando una posición que le permitía mayor comodidad. Recordó que anteriormente sólo pudo ir visualizando las páginas a medida que su entrenamiento avanzaba. Probó abriendo por el inicio. La primera estaba en blanco, algo que esperaba. La siguiente mostraba un índice sorprendente dividido en varias partes: La primera se refería a las seis normas de vuelo, las que él pudo ver hasta el momento. La segunda, muy extensa, hacía referencia a las diversas vidas que había experimentado sin existir ninguna cronología, sino sólo un título que dedujo podría ser el nombre usado en cada una de ellas, en total once, la última con un nombre que le era familiar: Jerónimo.

     La curiosidad por infiltrarse en esas páginas era latente, pero escogió la prudencia y recorrer el libro por orden. El tercer título lo determinaba una palabra: “Marcaciones”. ¿Qué sería o contendría el mismo? La respuesta a su curiosidad debió ser controlada nuevamente. Paciencia, se dijo. Precipitarse podría descomponer la realidad que ofrecía el volumen atesorado entre sus manos, ahora sudorosas por el descubrir reciente. El cuarto y último título estaba definido como “Conclusiones”. Examinó con rapidez lo que antes fueron hojas en blanco. Ahora, al pasarlas pulsándolas sobre su pulgar derecho, comprobó lo contrario: Estaban repletas de palabras. Ninguna permanecía unida a la otra sin poder ver su contenido. Lo que antes no existía, se manifestaba. Era la prueba evidente de la predicción de Pitt.

     Pasó cada una de las seis lecciones aprendidas. Esperaba encontrar algunas otras frases, pero todo permanecía exacto a como lo recordaba. Nada de lo que extraer consecuencias; no obstante, volvió a releer. Quizá no lo hizo con la debida concreción y meticulosidad. Miró desde distintos ángulos; quizá algún reflejo lumínico ofreciera algún matiz peculiar: Nada. Repitió el examen, esta vez exponiéndolas al trasluz: El mismo resultado. Lo intentó con el tacto, pues podría haber algunas palabras marcadas en resalte: Desistió. Lo que había era, exclusivamente, lo que pudo ver y leer.

     Iba a empezar con el relato de sus vidas cuando una idea llegó como un flash. En el bloc de notas escribió el alfabeto otorgando una numeración a cada letra. ¿Sería posible que al reducir las frases y las palabras a números pudieran ofrecer algún dato? Parecía una idea interesante, se dijo; el libro podría encerrar algún mensaje en clave.

     Durante más de una hora permaneció sumido afanosamente en la búsqueda de algo que pudiera parecerse a un enigma o jeroglífico del que extraer una solución o alternativa viable, pero por más que insistía, el aporte era totalmente insustancial. Había emborronado la mitad del bloc sin resultados. El cansancio mental anunciaba al mismo tiempo el agotamiento por la posición en la que permanecía. Decidió salir de la cama buscando la comodidad en el butacón que formaba parte del mobiliario de su habitación. La maniobra podría acarrear una nueva caída, por lo que prefirió avisar a la enfermera y solicitar su ayuda.

      Nunsi acudió con prontitud, realizando las presentaciones personales. Escuchó y atendió la petición, pues Lelia había aconsejado la conveniencia de iniciar cortos paseos que permitieran el fortalecimiento de los músculos. En el transcurso hasta la butaca, percibió como sus piernas, mediante cortos pasos, ofrecían la potencia adecuada para un desplazamiento sin gran esfuerzo, ni mucho dolor.

      Cómodamente sentado y pertrechado, emprendió la lectura. Algo debería encontrar en los relatos que le esperaban, de al parecer, sus vidas anteriores.

Ø  Grüich, era el nombre que anunciaba sus comienzos. Inmediatamente el relato lo sumergió en una oda de fascinación y estupor. No podía dar crédito a la increíble belleza estilística y semántica de la exposición de los hechos, ni al contenido del continente. Simplemente no imaginaba que él hubiese podido encarnarse en tales circunstancias. Grüich fue, según el libro, la primera experiencia que vivenció como un temido gigantón entre el resto de los habitantes de aquel planeta, de aspecto feroz, con una espesa capa de pelo que rodeaba su cuerpo y siempre desnudo. Era una especie de guerrero, un mercenario que, con las armas de su altura y fuerza, algún palo y el uso de piedras lanzadas con gran puntería y destreza, era contratado por las tribus rivales para realizar venganzas, ganar batallas, o simplemente ajustarle las cuentas a quien se le tuviera cierta manía o envidia. Destronó a jefes y jefecillos de clanes. Su recompensa siempre era la misma: alimento sin límites y las mujeres que escogiera a su disposición; esa era la moneda de cambio que usaba. Él nunca quería pertenencias de ningún otro tipo. Tampoco se sometió a ninguna norma, ni razón más que las suyas propias. Siempre fue temido, y, en muchas ocasiones, su sola presencia dirimía el conflicto de parte del bando que mejor le hubiese pagado. Grüich murió como vivía, luchando, en solitario, sin familia, sin compañera, sin descendencia reconocida. Fue sorprendido en mitad de una oscura noche por una de las tribus a la que más dolor había infringido en esa vida: Una noche, un gran griterío y antorchas encendidas le despertaron de su sueño. Aletargado, no supo reaccionar consecuentemente, cayendo en la trampa a la que fue conducido: al lanzarse fiero contra los enemigos que se le enfrentaban penetró en el lugar escogido por los mismos. En ese instante, una tremenda piedra de casi media tonelada caía desde unos diez metros de altura sepultando cualquier ulterior suspiro y continuidad”.

 

      Ningún escritor hubiese podido imaginar, pensó, aquélla fascinante historia relatada con todo lujo de detalles. Miró el reloj de la pared: Eran las doce y diez. Tardó algo más de dos horas en leer las primeras cuarenta y tres páginas repletas de una minúscula letra que dificultaba el proceso. Sea como fuese, constituyó algo tremendamente apasionante, se dijo convencido. Más que sacar consecuencias, el impulso de la curiosidad concluyó en el siguiente relato.

“Haltemm sería el seudónimo al que respondía en esa segunda experiencia. Vivía en una gran isla con forma de banana gigante. Era de piel marrón oscura, con una prominente barba acaracolada. Vestía con pieles procedente de la caza de animales salvajes, y para su tremenda sorpresa era el chamán de toda la población indígena que se vio sometida al dominio de una raza de color amarillento. Su fuerza estaba establecida por la contundencia de las armas que usaban. La paz siempre reinó hasta la llegada de los invasores. Desde ese instante pasaron del disfrute de una vida en libertad, sin problemas, ni compromisos, con la única ley de morar procurando el bien para el resto de los habitantes, a ser operarios de los conquistadores. Fueron organizados para realizar ciertos trabajos de agricultura y extracción de minerales. La población disminuía con rapidez debido al alto número de horas a las que se les sometía en el trabajo del que sólo obtenían la recompensa de algo de comida insustancial para poder sobrevivir. Haltemm fue respetado y liberado de esas cargas debido a su papel dirigente, aunque especialmente era temido por el arte desarrollado en el ámbito de la brujería. Como hechicero, curandero y guía espiritual, fue dejado en la más absoluta libertad de movimientos. Tales facetas le permitieron no sufrir la ignominia, ni los abusos. Dedicó cada uno de sus instantes a velar fundamentalmente por la salud de sus congéneres, a los que, a pesar de sus esfuerzos, veía desaparecer sin que la tasa de nacimiento fuese superior a la de mortandad. Él fue uno de los últimos en fallecer; pero dispuso del tiempo suficiente para comprobar cómo repoblaban su tierra con personas de tez similar que hablaban un idioma ininteligible, traídos de otras tierras lejanas. Fue una existencia productiva, a su juicio actual. Luchó por el bienestar de los suyos, sin poder conseguirlo. El ocaso de sus días lo provocó la desolada tristeza de ver desaparecer a toda una civilización que vivía en paz, armonía y felicidad. Contempló la completa destrucción de una realidad inigualable, realmente maravillosa, y eso apagó el éxtasis de un corazón que fue envenenado por la amargura que progresivamente culminaría en una apatía total. Simplemente se apagó sin dolor, pero precedido de un tremendo sufrimiento”.

Posdata:

En el artículo del día 1 de diciembre (Rojo octubre, peligroso noviembre y brillante diciembre. III Parte) comuniqué que personalmente había recibido por psicografía una serie de técnicas y procesos para aplicar en psicoterapia, que solucionaba el 80% de los problemas psicológicos del ser humano. La explicación resumida de esta psicoterapia es que elimina el ego, te reconecta con tu alma (conecta la Particularidad con la Singularidad) y tienes control emocional, siendo feliz en tu vida actual; al mismo tiempo dije que lo había transferido a dos Almitas maravillosas (psicólogas) que os los podía ofrecer mediante terapia, obvio que, con remuneración, pues es su trabajo, y que además ellas lo harán, pues mis tiempos están contados, para seguir en esa labor. No se trata de dar una formación, sino de recibir terapia para quien lo necesite. Durante un tiempo os habéis puesto en contacto conmigo para luego realizar el contacto con ellas (Rosario y Yesenia), pero ahora ya podéis hacerlo de forma directa mediante su correo profesional:  terapia.psico2@gmail.com También podéis visitar su Web: http://www.psico2-internacional.es

 

Para las actualizaciones de Todo Deéelij y preguntas sencillas: deeelij@gmail.com

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26/7/21

Todo lo que ves, soy Yo (Proyecto “La Física de la Espiritualidad”: 30)



https://www.youtube.com/watch?v=82PVjqNvuqM


77. Ieoshúa ha dicho: Soy la luz quien está sobre todos, Soy el todo. Todo salió de mí, y todo vuelve a mí. Partid la madera, allí estoy. Levantad la piedra y allí me encontraréis.

Del Evangelio de Tomás

 

Rasa en sanscrito significa “la esencia del amor divino”. Rasa es un dúo musical que en los años setenta - ochenta realizó “bhajan” (música devocional india) con tintes occidentales y en 1978 produjeron el álbum “Everything you se is me”, todo lo que ves soy yo, que es un canto a la Divinidad. Trata de expresar la omnipresencia de Dios en todas las cosas. O como expresa Tomás el evangelista en su apócrifo evangelio, “Partid la madera, allí estoy. Levantad la piedra y allí me encontraréis”.

Cuando Marta y María son una sola entidad y cuando ambas se fusionan con el Océano de Dios, ese divino proceso se manifiesta en algo maravilloso; eres capaz de ver el mundo con los ojos de Dios y, todo lo que ves es Él.

Cuando esto sucede, cuando te sientes inundado de tanta belleza, abres los ojos y no ves nada, porque nada existe que no sea Él; porque no ves nada que no sea Él. Las criaturas agachan la cabeza, y dando un paso atrás, dejan que Su Presencia se haga evidente en ti y en todo lo que te rodea; y tus ojos sólo ven el esplendor de una Luz ante la que el Sol queda totalmente eclipsado. Si has experimentado “eso”, has experimentado a Dios dentro de ti.

Así describía el Maestro Eckhart la ceguera de San Pablo al ser arrebatado por Jesús en el Camino de Damasco. Cuando “sólo en amar es tu ejercicio”, nada existe que no sea Él u no ves nada que no sea Él.

Everythings you see is me”. Todo lo que ves soy Yo. El Universo soy Yo.

Los teólogos y doctrinólogos (esos que tienen estudios) dirán que eso es panteísmo. No lo sé. No tengo estudios teológicos para discriminar semejantes matices. No lo sé ni me importa si, al ver a Dios en todo lo que existe, tras haber atravesado la oceánica noche en la que me he sometido a dejarme amar por Él, abro los ojos al mundo y no veo nada que no sea Él.

Al comprobar que todo lo que ves es Él, experimentas dos maravillas casi sobrenaturales, la primera, que la Divinidad lo impregna todo y lo segundo, que “el muro”, esa división que hemos creado los humanos para separarnos unos de otros se desvanece como el azúcar en el café. No hay ya fronteras entre las religiones, porque todas son una. Esta fue la experiencia de San Francisco de Asís en su encuentro con el sultán egipcio Al Kamil. ¿Eres tú sufí? Le pregunta el sultán a Francisco. “Como si lo fuera”, le respondió.

Es como quitarle los papelillos que envuelven los caramelos y ver que en esencia, todos los caramelos son iguales. Los envoltorios religiosos, la apariencia de atrayentes colores hacen su labor de atraer al personal, pero impiden tomar el caramelo y disfrutar de la esencia. Así que cuando decides tomar el caramelo, has de quitarle el envoltorio. La barca que te permitió navegar en el Océano de Dios ya no sirve si de lo que se trata es de que tu cuerpo, mente y espíritu, se funda con el Mar, y ser el propio Océano; si la ola ha de fundirse con el Océano ha de desvanecer como tal ola.

Como Yo os he amado

Este es el final del Camino, ser consciente de que tú y todo lo que ves es Dios. 

Solamente si el alma y la mente, como una sola entidad, es capaz de ver la vida así, sólo así es capaz de abordar la cuarta fase de la pedagogía del Amor.

Ya lo apuntábamos en el “capítulo 18.- Saber escuchar”, cómo aprender a amar tiene cuatro fases, la primera es saber que Dios nos ama, esto lo aprendemos en el catecismo y es lo que nos dicen nuestros padres (si son creyentes, claro). La segunda es ser conscientes de que Dios nos ama; esto ya requiere cierta experiencia Dios, no se aprende, sólo se puede vivir y experienciar. Acaso la vivencia del Camino supone esa experiencia de Dios necesaria para tomar consciencia de que Él nos ama.

La tercera fase, esos encuentros en la Tercera Fase, donde nos enfrentamos cara a cara con Dios comienza en Finisterre, donde aceptamos dejarnos amar por Él. Es lo que hemos estado viendo en la aventura oceánica de Marta y de María, donde ni la mente ni el alma son capaces de hacer nada que no sea dejarse llevar por el viento que sopla donde quiere él. Esta tercera fase es la que los místicos describen en las noches del alma, en las cuartas moradas de Teresa en adelante. O en el caminito de la infancia espiritual de Teresa de Lisieux, usando ese “ascensor” que la eleva sin que ella tenga que hacer nada.

No hagas nada para que nada quede sin hacer”, que diría Lao Tse.

En todas las culturas, en todas las religiones, el final del Camino pasa por la evanescencia del yo, ese concepto que nos hemos montado para creernos que somos “algo” separado del entorno. Cuando eso sucede, cuando la mente rinde el barco al viento, entonces y sólo entonces “todo tiene sentido” y, algo fundamental, la persona está realmente preparada para “amar como Él nos ha amado”.

Lo que impide el amor, lo que lo convierte en un desiderátum imposible a los efectos humanos, es justamente esa lucha entre la mente y el alma, esa historia de Marta y de María enfrentadas permanentemente a ver quien puede más y vemos que, en condiciones normales, el alma ni pincha ni corta. Y es por eso que el amor lo calificamos de simple sentimiento, de ese embalamiento emocional, que diría Ortega, que nos impulsa a (más o menos) tratar de hacer feliz al otro o a los otros, en la medida en que yo me cobre los réditos de mis buenas acciones. Y de ahí no salimos.

Y si lo que vemos delante de nosotros es el desastre desastroso de mundo que se nos muestra en los canales de televisión y en la prensa y, el desastre desastroso de nuestra vida diaria personal, donde vemos como “los demás” no hacen más que hacernos daño y ni siquiera nuestra pareja, de la que nos enamoramos “in illo tempore” es capaz de hacernos felices, entonces, que diría Bernard Shaw, terminamos siendo “egoístas guiñapos que no hacemos otra cosa que quejarnos porque el mundo no nos hace felices”, que hemos repetido en anteriores entregas.

Así que el único mandato de Jesús que fue amarnos los unos a los otros como Él nos amó, queda reducido en una bella aspiración imposible de ver cumplida, salvo que hayamos pasado por la oceánica experiencia de dejarnos amar por Él.

En otras palabras, amar con la exigencia que nos propone Jesús, pasa por verle en todo, que diría Tomás en su evangelio, o Rasa en su canción, “todo lo que ves, soy Yo”. Y esto es un conocimiento y experiencia (el fin, el objetivo) a la que llegan todas las religiones y sistemas filosóficos del mundo (los medios para alcanzar el fin). Ver a Dios en todo lo que existe.

De ahí el contrasentido de “amar a nuestros enemigos”

"Ama a tus enemigos, bendice a los que te maldicen y perdona a los que te hieren." (Mateo 5:43)

Nada más comenzar el Sermón de la Montaña, Jesús se descuelga con lo más difícil, “ama a los que te odian”, es decir, comienza su predicación con las bienaventuranzas, con el máximo exponente de su mensaje, con el final del camino. Luego desgranará cómo llegar a eso, pero abre su boca por primera vez, diciendo sin anestesia, cuál es el ideal de todo ser humano, allá donde esté, viva donde viva y practique la religión que practique. Ha de llegar a eso, a amar y bendecir a los enemigos.

Y para eso, para ver en tu enemigo alguien a quien amar y bendecir, sólo lo puedes conseguir si en él ves a Dios mismo clavado en la cruz.

Este es el misterio de la fe en Jesús, verle en lo peor de este mundo, porque ese “lo peor” es la máxima evidencia de por qué tuvo que morir de la forma que lo hizo, para que logremos amar a todo lo que es un desastre, porque ese desastre es Dios esclavizado por el odio. Y si no amamos a ese o eso que vive esclavizado por el odio, no podrá ser liberado de esa cárcel y resucitar.

El Misterio de la Cruz

Probablemente, uno de los atributos más “escandalosos” del cristianismo es la Cruz, seguir los pasos de alguien que terminó sus días ejecutado de la forma más innoble, más despreciable, bajo la atroz tortura de la crucifixión, tortura en extremo cruel, pues consistía en clavar al reo en el madero, habitualmente en forma de “T”, al que previamente se le flagelaba y después se le obligaba a llevar el travesaño cobre sus hombros, hasta el patíbulo donde era clavado y dejado durante horas o incluso días, allí colgado hasta que muriera desangrado y con unos edemas pulmonares que finalmente le provocaban la agonía final por asfixia.

Los romanos utilizaron este método de ejecución durante todo el Imperio, hasta el año 337 en tiempos ya de Constantino. Era la máxima pena aplicada a la peor calaña de delincuentes y asesinos, como máximo exponente de un método ideado para alcanzar el máximo grado de ensañamiento, porque con ello el reo no pagaba sólo con su muerte (como era el caso de la decapitación), sino que se le condenaba en vida a un sufrimiento en extremo lento y extremadamente doloroso; un “sufre todo lo que aguantes” antes de morir. No era concebible un martirio superior a la crucifixión.

Lo que cualquiera de nosotros se puede preguntar, viendo el tema con objetividad, es por qué semejante y despiadada forma de morir es elevada al máximo símbolo de la Divinidad. ¿Por qué la Cruz es el máximo exponente de la acción salvadora de Jesús? Es verdad que cuando una ideología quiere calar en el imaginarium popular con fuerza, lo de siempre, “nos hace falta un mártir” para fortalecer “la causa”. Siempre viene bien un mártir para afianzar el sentimiento de defensa de un ideal para ver lo bueno que somos nosotros y lo malo que son los otros. Algo a modo de motivo que induzca a la venganza y a la lucha con más coraje si cabe, en memoria de los caídos por nuestro ideal.

Esta interpretación en primera instancia no deja de tener un componente de lucha contra el que le hicieron esto a nuestro héroe, a nuestro líder. Hasta el año 2008 los católicos tachaban a los judíos de “pérfidos judíos” y así se les denominaba en las plegarias del Viernes Santo, “recemos por la conversión de los pérfidos judíos”, hasta que en ese año, Benedicto XVI eliminó la frase y el calificativo de pérfido y la cambió por la que dice simplemente “recemos por los judíos”.

Con el debido respeto a los que saben más que yo (obviamente) en doctrinología católica, me atrevería a decir que el misterio de la Cruz va mucho más allá del simple hecho de cómo mataron a Jesús, enarbolando la cruz como símbolo de la maldad del mundo y la salvación divina y todas esas cosas que nos enseñaron en el catecismo.

La figura de Jesús clavado en la cruz, máximo símbolo cristiano, refleja algo tan tremendo como ver en “todo lo que existe”, en todo lo que pueden ver mis ojos,  a Dios condenado a la cruz; ver la propia Vida crucificada, maltratada, destruida.

Es fácil ver a Dios en la belleza de la naturaleza, en el cielo nocturno, en los límpidos amaneceres o en el delicioso sonido de las cascadas y torrentes de los ríos y demás ejemplos como los que describe San Juan de la Cruz.

Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura
y yéndolos, mirando
con solo su figura
vestidos los dejó de su hermosura.

Visto así, cualquiera ve a Dios en semejantes bellezas naturales, pero ver a Dios en los desastres de nuestro mundo, en la agonía de la propia Naturaleza por la contaminación ambiental o en los horrores de las guerras, de las cárceles, de los míseros barrios de Calcuta, de la maldad de los hombres, como que cuesta bastante. ¿Cómo podemos ver a Dios en el ensañamiento de los ricos con los más pobres? Y sobre todo, ¿tiene sentido ver en la ejecución horrible de una sentencia de muerte el referente de la victoria de nuestro amado líder?

Visto todo esto con los ojos de Marta (de la mente), no tiene ningún sentido, salvo el de “necesitamos un mártir”, un chivo expiatorio, alguien que pague los platos rotos. Pero ni siquiera, porque no es el hecho del martirio de nuestro líder lo que le da sentido al propio martirio, sino el mismo procedimiento de ejecución, la cruz y lo que aconteció después.

Como diría San Pablo, nada de esto tiene sentido si Jesús no hubiera resucitado (1 Cor, 15, 13 – 14).

Es la Resurrección la que da sentido a la Cruz. Y porque Jesús ha resucitado, ahora podemos ver la tragedia del Mundo, o el Mundo, el propio Dios que sigue clavado en la Cruz, con la esperanza cierta de la Resurrección.

A partir de aquí, del Misterio de la Cruz y la Resurrección, la Iglesia católica tiene amplia doctrina que justifica los fundamentos de la fe del cristianismo con la que yo, como católico comulgo. Pero ya que ellos, los teólogos, saben explicar los recovecos doctrinales mucho mejor que yo, no me voy a encorsetar en el bloque doctrinal católico ni meterme donde no me llaman, porque esta no es la narrativa que yo estoy pretendiendo aplicar a este proceso donde Física y Espiritualidad (Marta y María) han de darse la mano y fundirse en una sola entidad. Para eso, para explicar la doctrina católica no hace falta llegar a Finisterre; con quedarnos en Compostela es suficiente. Prefiero conversar con aquellos que llegando a Finisterre, decidieron aventurarse en la Mar océana, lugar de encuentro de “Todos los Santos de Dios”.

Todos los Santos de Dios.

Hace doce años (2009) escribí un libro titulado “Sendas de Vida interior”, que finalmente he decidido publicar por mí mismo ahora, en este mes de julio, ya que por entonces, ninguna editorial católica me dio su confianza. Posteriormente, en 2010 -2014, me lancé a publicar un blog titulado “Todos los santos de Dios” y cuyo enlace es  https:// http://sendasdevidainterior.blogspot.com, donde despliego en 190 entradas, básicamente lo que estoy tratando de exponer en esta serie, en este blog de mi buen amigo Emilio. Lo que expongo en ese libro, se centra en el concepto que recoge la expresión “Todos los Santos de Dios”.

Lo más cercano al término “todos los santos de Dios” es “Humanidad”. “-dad” es la cualidad del nombre que la contiene. Así, la cualidad de lo humano es la humanidad; la de lo divino es la divinidad y, así como otros muchos términos, tales como feminidad, felicidad, humildad. Es decir, la cualidad es algo es la “algolidad”, si fuera admisible este palabro que me acabo de inventar.

Pero más allá del significado, llamémosle gramatical, de la palabra, en determinados nombres adquiere un sentido de pertenencia, un sentido de unidad en torno a una cualidad común. Es el caso de “Cristiandad” con mayúscula o “Humanidad” también con mayúscula. Se dice que los cristianos de la Alta Edad Media formaban iglesias locales y regionales, pero cada una vivía su realidad de modo aislado; es decir, no existía un sentimiento de pertenencia a una Comunidad global, surgida y constituida en torno a la figura de Jesucristo. Se dice también que el descubrimiento de la tumba de Santiago el Mayor en 820 y la paulatina configuración de las peregrinaciones a Santiago de Compostela, de alguna forma fue generando en los cristianos un sentimiento de pertenencia a algo muy grande, a una comunidad europea, “mundial”, donde un cristiano que peregrinaba a Santiago de Compostela, al juntarse en el Camino con otros de los más lejanos rincones de Europa, hizo crecer ese sentimiento de pertenencia a la Gran Comunidad de Cristianos, es decir, surgió espontáneamente el sentimiento de Cristiandad. De modo que el Camino se convirtió en el parénquima, en la argamasa, que fue uniendo poco a poco a la miríada de comunidades cristianas, hasta tomar consciencia de que todas ellas pertenecían al Gran Pueblo de Dios.

Así las cosas, el surgimiento del sentimiento de Cristiandad lo era frente a los otros pueblos no cristianos, los musulmanes, los paganos, los orientales. Con ser un gran avance en la toma de conciencia del ser cristiano, las religiones, igual que los ejércitos de un rey, tienden a establecer muros de separación, dualidades que lamentablemente son “mutuamente excluyentes”, donde queda inyectado el deseo de conquista religiosa que, en el caso del islam se denomina Yihad o Guerra Santa y en el caso del cristianismo se denomina Evangelización. De modo que al igual que sucede con el conflicto territorial entre reinos, en el religioso, también se ha vivido a lo largo de la Historia cruentas guerras de religión, bien es verdad que con bastantes tintes de interés político.

El concepto “Todos los Santos de Dios” no va ligado ni a la esfera católica y ni siquiera a la cristiana, sino al propio concepto de Humanidad. Ya sabemos que la Humanidad es el conjunto total de seres humanos de este Planeta, pero aquí tiene y hemos de darle un significado más profundo, el significado de “Todos los Hijos de Dios”, todo ser humano que habita en la faz de la Tierra, bautizado o no bautizado, de cualquier rincón del mundo, bueno o malo, blanco o negro o amarillo, guapo o feo, alto o bajo, creyente o no creyente, rico o pobre, del Norte o del Sur, del Este o del Oeste. Es decir, cualquier ser humano nacido de mujer, por el solo hecho de serlo, es con todo el derecho, hijo de Dios y en potencia, un Santo de Dios.

Todo ser humano tiene en su interior mente y alma, una Marta y una María, ante las que se presenta la aventura de la fe que os he narrado hasta aquí, con su vivir en su casa o bien, andar el Camino desde sus muchos orígenes y desde los muchos trazados, oficiales o personales, para llegar finalmente, unos a Compostela, pero todos a Finisterre. Es decir, múltiples caminos en tierra que todos convergen en Finisterre, donde todo peregrino, al asomarse al Océano, “todo lo que ve, es Dios”

“Todo lo que veis soy Yo”; “Everything you see is Me”

Letra de la canción:

http://www.songlyrics.com/rasa/everything-you-see-is-me-lyrics/

Fin de la Tercera Parte

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Autor: José Alfonso Delgado

Nota: La publicación de las diferentes entregas de La Física de la Espiritualidad

se realiza en este blog, todos los lunes desde el 4 de enero de 2021.

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