19/7/19

Encuentros con la Teosofía: nuevo blog


Acaba de nacer un nuevo blog centrado en el estudio y divulgación de la Teosofía, Sabiduría Divina o Sabiduría Primordial. Su nombre es Encuentros con la Teosofía y puedes acceder a él por medio de este enlace:


Y en esta entrada del blog se detallan sus objetivos y líneas de trabajo:


Enhorabuena a Noska (Encarna) por esta iniciativa y a tod@s los que la hacen posible.

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Conócete a ti mismo: vídeo de la entrevista a Emilio Carrillo en Confidencias en el Camarote (4 de junio de 2019)



Vídeo (duración: 00:48:29) de la entrevista realizada a Emilio Carrillo en el programa de radio y televisión Confidencias en el Camarote, con fecha 4 de junio de 2019, con el título Conócete a ti mismo.

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18/7/19

La ciudad de los duendes (Los cuentos de Noor Inavat Khan. Alias: Madeline) (14)


Introducción: ver el primer post en este Blog, con fecha 18/04/2019


LA CIUDAD DE LOS DUENDES

Un gran barco había sido arrojado por las furibundas olas a la rocosa costa de una isla. Afortunadamente la tripulación y los pasajeros, quinientos hombres en total, no resultaron heridos. Su situación era lamentable, sin embargo, al mirar a su alrededor se animaron al ver la belleza del entorno. Nuestro barco se ha hundido, dijeron, pero sin duda hay tesoros interminables en esta isla.
Después de un tiempo el sonido de voces llegó a sus oídos y vieron una multitud de mujeres aproximarse. Pronto llegaron las mujeres en el lugar en que los hombres estaban reunidos y dijeron: ¿de dónde venís viajeros? les preguntaron. ¿Vuestro barco se ha roto en las rocas? Los hombres de esta isla se fueron hace mucho tiempo en un barco y nunca regresaron. Venid con nosotras a nuestra casas,  viajeros, nosotras os cuidaremos y os haremos felices.
Tales eran las seductoras palabras de las mujeres, pero incluso mientras hablaban, ataron a los hombres con mágicas cadenas y no sabiendo ellos que estaban atados por estas cadenas, siguieron a las mujeres a sus casas. Así que vivieron en la ciudad durante algún tiempo y comieron el arroz que las mujeres les preparaban en platos de oro.
Pero una noche, cuando todos los hombres dormían, uno de los quinientos se despertó y escuchó extrañas voces.  ¿De quién son estas voces?, pensó. ¿No son acaso las voces de los duendes?
Silenciosamente se levantó de su cama y se escondió tras una gran piedra para espiar. Pronto fue recompensado, porque vio que las mujeres, convertidas en duendes, caminaban por la ciudad.
¡Es una ciudad de duendes! Exclamó con horror el hombre. Debo decírselo a mis compañeros. Debemos huir de aquí.
Tan pronto como se abrieron sus ojos, vio que estaba atado con cadenas.
Al llegar la mañana les dijo a sus compañeros lo que había visto. Algunos no le creyeron, pero los otros preguntaron con trémulas voces. ¿Como podemos escapar? No podemos, respondió el hombre. Estamos atados con cadenas mágicas.
Tan pronto dijo estas palabras, hubo un relámpago y un caballo blanco descendió del cielo y aterrizó delante de ellos. Escucharon una agradable voz proveniente del mar que les dijo: "Un caballo volador con alas de plata, ha respondido a vuestra llamada. Montad en su lomo, vuestras cadenas se romperán y él os salvará a todos."
Y aquellos que no creyeron lo que su compañero les contó se quedaron con las mujeres en la ciudad de los duendes, pero los otros volaron hacia sus casas  sobre el lomo del caballo de plata y vivieron felices para siempre.


Ya sabéis, os puedo ir mandando estos cuentos de Noor Inavat Khan en PDF, escribir a deeeli@gmail.com

Finalmente aprovecho por si alguien quiere lo publicado, anteriormente, por Deéelij en este Blog sólo ha de decirlo en el mail antes indicado

17/7/19

El valle y la montaña


Y decía:
­—Un pueblo debe sentarse a las faldas de la montaña, y sus pies deben descansar descalzos en el frescor del río que riegue el valle. Así los hijos de ese pueblo cuando deseen ser «ellos mismos», subirán a la montaña, y cuando quieran olvidarse de «ellos mismos», bajarán hasta el valle. Cuando quieran ver las estrellas, subirán a la montaña, y cuando deseen ver las luces mortecinas que crean los hombres, bajarán al valle.
»Cuando deseen descansar de sus días y sus noches de trabajo, subirán a la montaña, y cuando deseen vivir el alborozo de la sensualidad y del vicio, bajarán al valle.
»Mas benditos serán aquellos de entre los hijos del pueblo que cuando bajen al valle, lleven la montaña en su corazón, y cuando suban a la montaña, no añoren ya bajar más al valle.

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Autor: Cayetano Arroyo
Fuente: Diálogos con Abul Beka (Editorial Sirio)
Nota: En homenaje a la memoria de Cayetano Arroyo y Vicente Pérez Moreno,
un texto extraído de los Diálogos de Abul Beka se publica en este blog todos los
miércoles desde el 4 de octubre de 2017.
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Tornado


Me desperté cerca del mediodía como una mina sin espoleta, un remolino de rabia que bajaba del cielo con los puños apretados, la garganta seca y una imperiosa necesidad de pelear con alguien, preferiblemente a puñetazo, a cuchilladas o con aquellas lanzas con que los guerreros romanos destripaban a cualquiera.

Seguía sin saber de Alina, la única bocanada de aire fresco en el bosque ardiendo de mi vida. Mi padre me había echado de la casa e hizo trizas con el tacón de su zapato la tarjeta de crédito que me había dado, cuando el sargento de la policía le mostró mis últimos pagos por cocaína de la buena.  Y no me había quedado más remedio que mudarme a la buhardilla del asqueroso apartamento en Overtown, propiedad de la borracha de mi abuela, y ahora, tirado en un camastro, asándome con el calor pegajoso de La Florida. Y lo peor de todo era que recién entrado en la vuelta veintiuno del circuito de carrera de mi vida, todo me importaba un carajo.

Me quedé boca arriba con los ojos encaramados en el techo, sudando a mares e incapaz de moverme, paralizado de repente por una fuerza desconocida. Sintiendo en el hocico la radiación del calor que emanaba del tejado y un deseo creciente de aniquilación que pusiera fin a tanto sufrimiento, sin embargo algo me empujaba a sentir la andanada de sensaciones y no resistirme.

Comenzaron a pasar por mi cabeza los primeros años de la infancia, envuelto en el celofán de tener padres ricos y una mucama negra, juguetes, caprichos y todo lo que no fuera un regalo de hospitalidad de mis padres para jugar un rato, ni un caballo de palo como me contaba el abuelo, antes que un cáncer le extendiera un boleto misterioso hacia ninguna parte y sin regreso.

Sé que se escapó de esta vida para no seguir mirando como mi padre se iba metiendo en la crisálida de sus negocios, al revés que el proceso natural y acababa convirtiéndose en gusano, ahogado en su dinero. Y mi madre asfixiándose sin afectos, desnuda para atravesar el desierto de los canales de la tele y fumando el opio de seleccionar lo más caro en los supermercados.

Entonces aprendí la filosofía de las ballenas que salen a alcanzar una bocanada de aire fresco y se sumergen en un nuevo descontento. Ya a los diecisiete tuve el primer accidente sin carnet de conducir y le dejé una lesión a una señora, por la que mi padre tuvo la desfachatez de indemnizar un cuarto me millón, como si una cojera de por vida, se pudiera pagar con eso.

Y luego a descubrir otras formas de hacer que las suprarrenales segreguen adrenalina, una desenfrenada carrera hacia el estremecimiento de los primeros segundos, de un salto en paracaídas, otro chupito de hormonas salidas de las gónadas en la suite de lujo de los mejores hoteles, usando la vagina de chicas tristes, como esos insectos que se achicharran en las farolas, huyendo de la oscuridad y el miedo.

Y la falsedad de amistades que tienen un récord guinness en adulonería, la efímera carnada que pone la tristeza en las fiestas de no celebrar nada, los remiendos de alegría que proporcionan los objetos, sobretodo cuando caen del cielo, cuando tapan goteras en el tejado de vidrio de los apegos.

Y de pronto se llena el carro de dinamita y la mecha entre zanahoria y zanahoria se va volviendo demasiado corta, las quejas se adueñan del gargüero y el descontento planta su bandera en la cresta de tu vida, cada media hora. El miedo se disfraza de soberbia, la rabia se alía con la tristeza y paren un monstruo que sube con un fusil a la azotea de una escuela y asesina sin miramientos a la oportunidad que le ha dado la vida, de vivir este sueño.

Y entonces ocurrió la magia, el asombro del sudor que no me molestaba y pude ver que por la rendija de la ventana del cuarto un rayo de sol se mezclaba con el viento.

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Autor: José Miguel Vale (josemiguelvale@gmail.com)
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16/7/19

Noor - Madeleine (22)


(Todos los martes, desde el 19 de febrero de 2019, se publica en el blog El Cielo en la Tierra un mensaje de Noor Madeliene)



Soy Noor Inayat Khan. Nombre en clave: Madeleine. Fui agente de inteligencia (SOE). Transmito mensajes desde el ejército de liberación planetario. Resistid.

Ya sabes quién Soy, y a lo que vengo. La paz es percibida desde lo interno; la guerra es impuesta desde lo externo.

(033)  ¿No sabes cómo salir de esta? Piensa cómo te metiste, y la puerta se abrirá.

            Mira y lee, que es sencillo lo que te voy a contar. En mi trabajo con vosotros, pedís, a cada instantes, nuevos protocolos de actuación, de derivación, de acotamientos, de solución, de procesos… Y no paráis. Me tenéis harto. Con lo fácil que es ceñirse a una norma tan elemental como:
Ø  Escuchar con atención.
Ø  Hablar sin chillar.
Ø  Mirar sin romper.
Ø  Estar sin esperar.
Ø  Dar sin medir.
Ø  Ofrecer sin reclamar.
Ø  Hacer con afecto sincero. Amar.
            Harto me tiene el mundo mundial cuando se ponen a desarrollar protocolos que luego tienden a archivar.
 Si existe un problema, y lo es, mira qué lo causó, pon remedio para que no se vuelva a producir, y deja de poner parches y tiritas. Pero parece que no se aprende. No hay manera. A ver, si algún día, alguno de esos jefes humanos, me hacen un poco de caso y aplican el protocolo de siete pasos que he dejado aquí escriturado.

Código de autentificación: GXRTZ MP8HU TDDRR
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noor.madeleine.soe@gmail.com   Responderé.

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15/7/19

Cuando los autores de ciencia ficción "pronosticamos" el futuro (Proyecto Consciencia y Sociedad Distópica)


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El blog El Cielo en la Tierra publica todos los lunes, desde el 3 de septiembre de 2018, una entrada relacionada con el Proyecto de investigación Consciencia y Sociedad Distópica. Por medio de la web del Proyecto se puede tener información detallada sobre sus objetivos y contenidos y cómo colaborar con él:
http://sociedaddistopica.com/
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Parece que todos estamos obsesionados últimamente con las profecías, tal vez porque ahora sí vivimos en una suerte de distopía. Varias pancartas en la Marcha de las Mujeres en Washington de 2017 decían: “¡Que Margaret Atwood vuelva a ser ficción!” y “Octavia nos lo advirtió”. Las noticias sobre el aumento de las prohibiciones al aborto legal en Estados Unidos y de recortes al presupuesto de la organización de salud femenina Planned Parenthood sí parecen escenas directas de la novela Cuento de la criada de Atwood (1985). Asimismo, la serie novelística Parable, de Octavia Butler y publicada en los noventa, curiosamente habla de un candidato presidencial que promete “hacer grandioso a Estados Unidos otra vez”.

En The Dreams Our Stuff Is Made Of: How Science Fiction Conquered the World, Thomas Disch le llama a este intercambio entre ficción y realidad “visualización creativa”. El mundo de los negocios ha empezado a aprovecharla. Los diseñadores del iPhone y Kindle mencionan que se han inspirado en algunas obras de ficción. Boeing, Nike, Ford e Intel han contratado empresas de prototipos, de proyección del futuro o de construcción de mundos para desarrollar productos. El autor Brian Merchant, en una publicación en la plataforma “Medium”, bien lo dijo hace poco: estas compañías “hacen lo que la ciencia ficción siempre ha hecho: construir mundos suntuosos y especulativos, describir la abundancia y los peligros de esos mundos y, finalmente, vislumbrar cómo se derrumbaría ese futuro”. Es ficción “especulativa” en el sentido financiero, una nueva manera de apostar con el futuro de las personas.

La ironía detrás de este nuevo y valiente modelo de negocios, o lo que comprueba su valor, es que la ciencia ficción ya lo había visto venir. Las distopías desde hace mucho han retratado el reclutamiento de artistas para llevar a cabo nefastas labores corporativas. En Blade Runner 2049, por ejemplo, la Corporación Wallace le encarga a una mujer la tarea de crear recuerdos para androides, no para los personajes de una novela.

Resulta algo autocomplaciente que los creadores de ciencia ficción insinúen que son los diseñadores del mundo que nadie reconoce. Pero sí parecen tener un don para la innovación. El género ha predicho la comunicación satelital, las tabletas, los submarinos, los psicotrópicos, las extremidades biónicas, los sistemas de circuito cerrado CCTV, los autos eléctricos y las videollamadas. Se pueden encontrar decenas de otros ejemplos de aparatos ideados por la ciencia ficción en el internet, el cual también es un ejemplo de este fenómeno. La palabra ciberespacio apareció por primera vez en la novela ciberpunk Neuromancer (1984), para describir una “alucinación consensual… una representación gráfica de información abstraída de los bancos de datos de todas las computadoras del sistema humano”. Su autor, William Gibson, es nuestro Nostradamus predictor: sus novelas han profetizado los programas de telerrealidad, la mercadotecnia diseñada para viralizarse en redes y la nanotecnología.

Yo escribo ciencia ficción del futuro próximo, así que constantemente pongo a prueba mis propios poderes para profetizar. Una vez escribí un cuento sobre una pareja con fobia a los gérmenes que quiere tener sexo sin tocarse. Compran el TouchFeely —mi guiño al sensorama o los feelies en Un mundo feliz (1932) de Aldous Huxley— un aparato que incluye un dildo eléctrico y una funda que se comunican de manera remota. El año después de que se publicó la historia, supe de Hera y Zeus, “los primeros juguetes eróticos del mundo que funcionan con el internet”. Es curioso cómo estos dispositivos “teledildónicos” se parecen a mi invención ficticia. Quedé un tanto desconcertada. Mi historia es una sátira sobre la desconexión burguesa. Todos mis personajes comienzan a tener aventuras con el bot; uno termina ahogándose con el dildo. Pero debo confesar: también sentí un placer perverso. Fue como si hubiese mágicamente creado una realidad, el sueño de todo artista.

Más recientemente estuve investigando sobre vacunas contra el VIH para mi novela The Old Drift. Con la ayuda de un biólogo de la Universidad de Nueva York, se me ocurrió una vacuna que utiliza una técnica para atacar una secuencia específica de genes. Sentí una mezcla extraña y otra vez perversa de estupor y asombro cuando hace unos meses leí que científicos chinos había usado exactamente el mismo mecanismo para su “proyecto de desarrollo de una vacuna contra el sida”, también conocido como los bebés Crispr, los primeros humanos modificados genéticamente. He empezado a preocuparme de que en poco tiempo los microdrones Moskeetoze™ que diseñé para la novela también cobren vida. The Scarabcuento de Raymond Z. Gallun publicado en 1936, ya lo había vaticinado y luego la serie Black Mirror introdujo las abejas robot en el imaginario popular justo antes de que surgieran en la vida real: en marzo de 2018, Walmart solicitó una patente para una flotilla de drones polinizadores.

Esta es la parte obscura de la profecía de la ciencia ficción. “¡Vaya, tenía razón!” puede convertirse rápidamente en “¡Uy, tenía razón!”. Casi llegas a envidiar a Casandra, la princesa troyana que fue maldecida por los dioses para que sus predicciones siempre fueran correctas pero nadie las creyera. “Nunca he sido capaz de predecir”, objetó William Gibson en una entrevista con GQ. “Pero de alguna manera podía reinterpretar lo que ya había ocurrido”. Cuando se le informó que parecía que estaban sucediendo los desastres mundiales que había vislumbrado en su novela de 2014, The Peripheral, desde antes de que se publicara, Gibson admitió: “Eso me incomoda muchísimo”.

Y ¿qué pasa si no solo vaticinas una mala idea, sino que la inspiras? Frankenstein de Mary Shelly (1818), que suele considerarse la primera novela de ciencia ficción, en gran parte auguró esto: “Aprenda, sino de mis consejos, al menos de mi ejemplo, cuán peligroso puede resultar adquirir el conocimiento”. Pero mientras la ciencia ficción busca advertir, en el fondo los humanos somos adolescentes: nos encanta hacer lo que nos dicen que no hagamos. El Frankenstein de nuestra época, Parque jurásico (1990) de Michael Crichton, quizá hasta impulsó a los investigadores a tratar de recuperar el ADN de los dinosaurios. ¿Acaso los creadores de ciencia ficción deberían dejar de dar rienda suelta al deseo de vislumbrar el futuro?

Pues no. Para empezar, muchas veces nuestras predicciones no son certeras. Tampoco es que ya haya gente flotando con mochilas cohete o en aerodeslizadores. Huxley predijo la existencia de la ingeniería genética —sus bebés de probeta son los verdaderos precursores de los bebés Crispr—, pero hasta ahora hemos ignorado sus sensoramas y nos hemos apegado a las películas típicas. Por alguna razón, hay una serie de películas de ciencia ficción más antiguas que casualmente están ambientadas en 2019 —Blade RunnerThe Running ManThe Island—, así que hay nuevas pruebas de nuestros desaciertos. Un artículo de IGN lleva el título Las películas de ciencia ficción que predijeron 2019 y se equivocaron.

El escritor Harry Turtledove tuiteó ese artículo con un comentario bastante exclamativo: “¡La ciencia ficción no predice el futuro! No, no, ¡carajo, NO! Usa el futuro imaginado para comentar el presente real”. Margaret Atwood suele decir algo similar y hacer eco de las protestas de Gibson. A pesar de que hay evidencias claras de las predicciones atinadas de Atwood —el surgimiento de la derecha cristiana, la carne in vitro, bots sexuales hechos a imagen y semejanza de gente real, el cambio climático apocalíptico, joyería con seres acuáticos vivos— ella sostiene: “No soy una profetisa. De verdad, no lo soy. Si lo fuera, hace años que habría vaciado la bolsa de valores… Están diciendo que Oryx y Crake y MaddAddam se están volviendo realidad. Pero están basadas en cosas que la gente ya estaba haciendo cuando yo escribí los libros. Es solo que yo andaba buscando esas cosas y otras personas no”.

Tal vez el futuro que se muestra en la ciencia ficción no es más que una lupa sobre el presente.

A algunos autores sí les gusta ser profetas. En 1983, Isaac Asimov publicó una serie de predicciones sobre 2019. Tenía razón en algunas cosas: “El objeto o robot móvil computarizado ya está inundando la industria y al cabo de una generación penetrará en los hogares”. Pero es vergonzoso ver cuánta esperanza tenía en nosotros: Asimov pensaba que las computadoras nos liberarían de las labores más tediosas. Se imaginó que ya habríamos solucionado la contaminación, desarrollado tecnología “basada en las propiedades especiales del espacio” e incluso colonizado la Luna. Esta linda imagen podría parecer sorprendente, debido al afán de la ciencia ficción por presentar la fatalidad y la desolación. Sin embargo, dada la caída vertiginosa hacia la muerte de este planeta, en estos días imaginar cualquier tipo de futuro parece optimista, pues presupone que, cuando llegue el Apocalipsis, estaremos aquí para verlo.

Las historias son una de nuestras tecnologías más antiguas. Nos permiten tener experiencias vívidas —algunas hermosas y emotivas, otras horribles y oscuras— y luego cerrar el libro, o la computadora, y seguir sanos y salvos. Nos aportan una especie de placer perverso a la inversa; no de ver que sucede lo peor, sino de ver lo peor sin que se vuelva realidad. Y he aquí la razón por la que creo que los escritores no deberían renunciar al arte de la predicción. Los escritores no solo vemos el futuro o tenemos una perspectiva especial sobre el presente; también construimos una especie de máquina para hacer una retrospección virtual.  Creamos una simulación del futuro en la que es posible sumergirse y que todos podemos experimentar y contemplar. Para que, después de todo, juntos decidamos si queremos que estos sueños se vuelvan realidad.

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Autora: Namwali Serpell (Escritora y feminista, imparte clases en la Universidad de Berkeley-California)
Fuente: Infobae.com – The New York Times (14/03/2019)
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14/7/19

La Alquimia en la Sabiduría egipcia (Enseñanzas Teosóficas:126)



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Autor: Isaac Jauli
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Las Enseñanzas Teosóficas se publican en este blog cada domingo, desde el
19 de febrero de 2017
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13/7/19

La mutación de la Naturaleza (A esto vine: 1)


Verifico nuevamente que de la gran debilidad sale la mayor fortaleza, es una fortaleza no mental, por supuesto yo la denomino no humana “así la denomino porque no le pertenece a la mente ni a esfuerzos egoicos”, que hace posible la sostenibilidad de mi recorrido. El impulso y pulso interno del ser humano en busca de liberarse del personaje que ha formado y el ansia interna de conocerse a SI-MISMO, siempre estará en contradicción con la formación de ese personaje que se elaboró en la ignorancia heredada; salir de lo inconsciente a ser consciente de SI-MISMO, es el propósito que muta las experiencias del mamífero mental hacia el humano consciente, “cambio de raza que hoy estamos viviendo”.

Este empuje, este impulso energético, esta necesidad imperiosa de ser el SER-MISMO, es la prueba fehaciente que nos indica que estamos listos para el encuentro del SER- MISMO en el UNO-MISMO; pues esto es lo único para el que VE el fundamento de su existencia; más no es la información del cerebro reptiliano la que me  ha estado llevando a esta mutación; confirmado, (es que ella no tiene la información) su archivo es heredado basado en mentiras acomodadas, que repetidas varias veces se han convertido en  verdad; gobiernos, economías, religiones, sociedades secretas, se han encargado de ocultarnos la verdad para seguir formateándola. Por eso sin una mutación que significa transformación o transfiguración genética lograda a través del pulso interno que mueve todas mis estructuras epigenéticas no podré seguir saliendo de lo inferior a lo superior; sin esta ayuda del pulso interno que es el que mueve para mutar y no a través de procesos externos como terapias, regresiones que hoy se venden para salir de lo heredado no abra mutación. Verifico en mí, que no soy el producto de una herencia, sino de las necesidades que mi alma tiene para el encuentro en el SER-MISMO; y es que si como humanidad queremos siquiera sobrevivir, debe ser transformada la raíz de la raza de mamíferos.

Esta transformación inminente no es tener una habilidad intelectual, aunque si, una mente ya clara, trabajada y sana para dar el paso a la nueva naturaleza. En el desarrollo de nuestra naturaleza superior se va haciendo indispensable retiradas muy frecuentes hacia el silencio interior “paso que todos se quieren saltar” para escuchar su guía, así se va  dejando a un lado todo lo que ya no es y al mismo tiempo, vamos despertando la habilidad para conocer lo nuevo. Cada vez este impulso me ha mostrado y me ha  permitido VER que soy capaz de participar de una vida más consciente. Y como estos movimientos energéticos no son mentales, debo acudir a esa fuerza interna no humana para que me eleve y me dé su mano para la mutación. Es por esto que un  deseo mental, o un deseo del ego por ser “más”, o aceptado, o reconocido, puede desviar el encuentro con el SER, como efectivamente ha ocurrido en algunos de los llamados seres espirituales de este milenio.  

Es que es en la materia misma donde se revela el SER en todo su esplendor, pues el cuerpo, la mente y toda la vida de este nuevo SER serán los instrumentos para la realización de la nueva identidad. Cuando el ser humano haya realizado su identidad y viva en su naturaleza superior podrá compartir en cuerpo y mente los atributos  que le brinda el universo, pues ha comprendido que ya no solo tiene una relación intrínseca con la tierra sino con el cosmos.

Aunque siempre y en repetidas ocasiones el ser mental rehúse penetrar en lo profundo de sus debilidades, porque teme saber de ellas, porque no ve sino oscuridad alrededor, éste será el paso  que finalmente le dará su libertad y lo pondrá en condiciones y frecuencias energéticas necesarias para el encuentro con lo más profundo y verdadero de la existencia.

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Autora: Anada (Lilananda) Castro
Amada humanidad, este testimonio que hoy doy, a pesar de tener ciertas similitudes con el aporte que les entregue cuando escribí mi libro “De Regreso a la Fuente”, por supuesto varia porque mi camino no se detiene. Y como lo único que puedo compartirles a ustedes es mi recorrido: estas son mis reflexiones.
(Nota: Las reflexiones de Ananda se publican este blog todos los sábados desde el 13 de julio de 2019)
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12/7/19

Economía Consciente, por Emilio Carrillo y Martín Traverso




Vídeo (duración: 01:49:05) de la charla-coloquio compartida por Emilio Carrillo y Martín Traverso en Sevilla, con fecha 30 de mayo de 2018, titulada Economía Consciente.

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11/7/19

Emilio Carrillo en Baeza: sábado 13 de julio de 2019


13 DE JULIO, sábado, 10:30 a 14:00 y 19:00-21:30 horas, BAEZA

Charla-coloquio de mañana: “¿Cómo vivir sin sufrimiento?”

Charla-coloquio de tarde: “¿Qué hay después de la muerte?

Hotel Ciudad del Renacimiento (Antigua carretera de Ibros, s/n)

Entrada libre y gratuita (se solicitará una aportación de 5 euros para colaborar con protectoras de animales) hasta completar el aforo.

Para mayor información:
https://naiaasociacion.blogspot.com/p/emilio-carrillo-baeza.html

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El Sarabha (Los cuentos de Noor Inavat Khan. Alias: Madeline) (13)


    Introducción: ver el primer post en este Blog, con fecha 18/04/2019


EL SARABHA

Hay un ciervo que vive en lo más profundo de cierto bosque al que nadie ha visto jamás. Los hombres le llaman Sarabha. Pequeños, si escucháis cuando el mundo está tranquilo, y el sol está lejos, podréis escuchar su voz muy débilmente.
Un día el rey estaba cazando en el bosque, y penetró tan lejos, tan lejos que uno de esos Sarabhas, paso por su punto de mira.
¿Quién eres bella criatura? gritó. Pero el Sarabha corrió y desapareció entre los árboles.
¡Voy a cogerle, exclamó furioso el rey; no puede escapar de mí! Y lanzándose sobre su caballo, disparó flechas al hermoso ser. Las flechas volaron alrededor del ciervo, pero él no les temía, y corrió sobre los pastos tal como vuela un pájaro en el aire.
El caballo del rey cabalgo más y más rápido, y el bosque, las colinas y los valles pasaron sin ser vistos. Sus cazadores, su ejército y sus tropas de elefantes, fueron dejados atrás en el bosque buscando en vano a su rey.  Todos fueron olvidados, nada más existía en la tierra para el rey, solamente el hermoso ser que estaba persiguiendo.
Corre...corre… más rápido, más rápido, gritaba el rey enfurecido.  Los cascos de su caballo apenas si tocaban el suelo mientras galopaba por el espacio. Pero de repente llegaron a un profundo abismo, el cual Sarabha había fácilmente saltado.
El rey no vio el abismo; sus ojos estaban sólo puestos en la presa que estaba persiguiendo, pero el caballo lo percibió y no atreviéndose a saltar, paró en seco en el borde, arrojando al rey por sobre su cabeza a la profundidad del abismo.
¿Por qué ya no escucho el ruido de los cascos del caballo? pensó Sarabha.  ¿Se ha dado la vuelta el rey, o quizás ha caído en el abismo?
Sarabha miró tras suyo y vio correr al caballo de aquí para allá sin jinete  y su corazón se llenó de pesar.
El rey se ha caído en el abismo. Está completamente solo. Su ejército está muy lejos. Seguramente está sufriendo más que cualquier otro sufriría en una situación así, porque él tiene un ejército brillando con oro, cien elefantes y hombres para protegerlo y espera de su llamada. Pero ahora está sólo, pobre rey, le salvaré, si aún sigue con vida.
Estos eran los pensamientos de Sarabha mientras se daba la vuelta y regresaba al abismo. Al llegar al borde miró hacia abajo y vio a su enemigo yaciendo en el polvo, gimiendo e inclinándose le habló con amable voz: rey de hombres, le dijo, no me tengas miedo. No soy un duende que haga daño a  aquellos que se encuentren perdidos lejos de su casa. Yo bebo el agua que tu bebes y como la hierba que crece en la tierra. Yo puedo ayudarte, oh rey, y sacarte de este abismo. Confía en mí, vendré.
¿Es real lo que ven mis ojos?, pensó el rey. ¿No es mi enemigo el que viene a ayudarme?
El rey miró hacia arriba a Sarabha y su corazón se llenó de vergüenza.
Honesto ser, dijo, no estoy muy herido, porque la armadura que me cubre es fuerte. Pero el pensar que yo he sido tu enemigo, me duele más que mis heridas. Perdóname bendito ser.
Escuchando estas palabras Sarabha supo que el rey confiaba en él y le quería. Descendió en el abismo y cargando el rey a sus espaldas, escaló las altas paredes con más fuerza que la del más poderoso elefante, y le llevó al bosque
El rey abrazó a Sarabha. ¿Cómo puedo agradecerte? le dijo. Mi palacio, mi país es tuyo. Ven, querido ser, retorna conmigo a la ciudad. No puedo dejarte aquí en el bosque para ser asesinado por cazadores y animales salvajes.
Gran rey, dijo Sarabha, no me pidas que vaya a tu palacio. Este bosque es mi país, los árboles son mis palacios. Pero si deseas hacerme feliz, concédeme entonces este favor, te lo ruego.
No caces más en este bosque, que aquellos que viven entre los árboles puedan ser felices y libres.
El rey se lo prometió gustosamente y regresó al palacio para gran júbilo de su gente, que le dio la bienvenida con vítores. Luego, sin más demora publicó un decreto que de aquí en adelante nadie bebería cazar en el bosque, por lo que el rey, su gente y los animales del bosque, vivieron todos felices para siempre.


Ya sabéis, os puedo ir mandando estos cuentos de Noor Inavat Khan en PDF, escribir a deeeli@gmail.com

Finalmente aprovecho por si alguien quiere lo publicado, anteriormente, por Deéelij en este Blog sólo ha de decirlo en el mail antes indicado

10/7/19

La Inspiración divina y Confianza en la Vida


Los procesos se ponen en marcha, las leyes del universo se manifiestan y todo toma su forma. Así es la creación, la creación de cualquier vibración-partícula en este cosmos conocido y por supuesto en tu vida. Ahora bien, ¿quién pone en marcha estos procesos? Pues siempre eres tú. El reconocimiento del Poder Creador que llevas contigo es la clave para emprender la ascensión, el regreso, la salida, el recuerdo. Ya es tiempo.

Libérate con paciencia, de tus apegos terrenales ya que son el lastre que necesitas soltar para volar. Para resumirte que son los apegos terrenales te diré que es la creencia de que necesitas algo. Cuando te reconoces como Espíritu, eres el Todo y el Todo no necesita nada. No se trata de andar a la deriva, mirando el cielo y buscando luces brillantes con cara de zonzo. Aquí está la realidad que necesitas para aplicar esta visión, está a tu alrededor, es tu entorno, para vivir desde el Espíritu. Tu realidad es tu familia, tu dinero, tus relaciones laborales, tus vecinos, tus mascotas, la naturaleza. ¿Con qué vibración-energía estás para interactuar con ellos? ¿Qué pensamientos tienes? ¿Apegado a cuestiones emocionales? ¿Con miedo a perder algo? ¿Intentando superar a alguien o a algo? Obsérvate… Obsérvate. Ya está bien de experiencias de tercera dimensión, somos seres multidimensionales y podemos elevar nuestra vibración-energía para acceder a esas dimensiones más sutiles, más amorosas.

¿Y sabes qué? Esas dimensiones no están en ningún lado más allá, después de algo o en alguna galaxia lejana. Accedes a esas dimensiones aquí y ahora. Tú las construyes desde el Espíritu que eres. El “rescate” ya comenzó, pero no esperes que vengan naves, dialoguen con tus gobiernos y te construyan viviendas autosustentables. Ficción mental, nadie hará nada por ti. Mientras no te des cuenta de esto, seguirás atrapado. El rescate es la Información con la que cuentas, la información del Espíritu. Atención y Discernimiento.

¿Qué te trae paz? Las puertas ya están abiertas, las frecuencias y el tiempo alineados. Solo faltas tú. Eres la pieza clave, el engranaje maravilloso que encaja para saltar al siguiente nivel.

Te envío junto con esta Información la energía para que tu nivel de consciencia se amplíe y te llene de Inspiración Divina y Confianza en la Vida. Así asumirás tu Poder Creador y manifestaras la vibración-energía para vivir ya, el Cielo en la Tierra. Ya es tiempo.

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Autor: Diego Alcalde (alcalde.diego@hotmail.com)
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¡Es el fruto!


Y él así les hablaba:

—Mirad las hojas de una rama cómo se afectan y se dicen: «¿Qué es este peso que tira de nosotras hacia abajo y no deja que podamos mirar limpiamente al sol?».

»Miradlas cómo ignoran y sufren porque no saben que aquello que tira de ellas es el fruto, que es la culminación del árbol y al que sirven ellas mismas desde que vinieron a la vida.

»No seáis vosotros tan ignorantes como ellas y pensad que las dificultades y las penas y los sufrimientos con que os sacude la vida todos los días de vuestra existencia no son sino el regocijo del fruto de vuestro espíritu, que empieza a madurar.

»Porque al igual que un pajarillo, que cuanto más grandes son sus alas, más difícil le es agarrarse a la tierra, así cuanto más grande es vuestro espíritu, más os alejáis del mundo y sus intrigas. Y cuando estáis en él es para tirar, en el vuelo, de vuestros hermanos.

»¿Y qué pajarillo cuando ve a sus padres salir y entrar en el nido no ansía volar con ellos y salir y entrar en el nido?

»Mas, hijos de hombres, ¡cuántos han venido a enseñaros a volar y lo más que habéis hecho ha sido cortarles a ellos sus alas y contentaros con sus sufrimientos!

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Autor: Cayetano Arroyo
Fuente: Diálogos con Abul Beka (Editorial Sirio)
Nota: En homenaje a la memoria de Cayetano Arroyo y Vicente Pérez Moreno,
un texto extraído de los Diálogos de Abul Beka se publica en este blog todos los
miércoles desde el 4 de octubre de 2017.
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