Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

30/1/15

Vídeo de la charla de Emilio Carrillo en Sevilla el 23 de enero de 2015



Vídeo (duración total: 02:35:42) de la charla compartida por Emilio Carrillo en Sevilla, el 23 de enero de 2015:


Igualmente puede ser vista en la grabación realizada por Recuerda TV, que la emitió en directo:


También puede ser escuchada en versión audio:

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29/1/15

"Dios", la canción


Andrea Cisneros nos envía desde México el audio (duración: 00:04:06) de su canción titulada “Dios”, en coincidencia con el libro del mismo nombre de Emilio Carrillo ("Dios"; Editorial Nous, 2013), que puedes escuchar en el siguiente enlace:

https://soundcloud.com/luna-mexicana/dios

Esta es su letra:

"Dios"

Sale a divertirse por el Cosmos,
caminando por la Vía Láctea,
con su manto negro sobre hombros,
girando da forma a las galaxias.

Es su risa como un gajo blanco
que ilumina con plata la noche,
con destellos de tonos abstractos
que hacen de la vida un derroche de color.

“Él” es como un niño, jugando a las escondidas
dentro de los bosques, dentro de su vida,
basta ver por dentro para recordar su nombre,
late entre tus venas, en la luz y oscuridad.

Se le busca dentro de los templos
y en los libros que escriben los hombres.
Sin embargo, baila en nuestras voces.
“Él” es el que todo abarca: sombra y luces.

Puedes escucharlo en el silencio,
respirando música en tu cuerpo.
“Él” es el que hace todo nuevo:
nada puede ser igual, todo cambia...

“Él” es como un niño, jugando a las escondidas
dentro de los bosques, dentro de tu vida,
basta ver por dentro para recordar su nombre,
late entre tus venas, en la luz y oscuridad.

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Autora: Andrea Cisneros (lalunitamexicana@gmail.com)
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28/1/15

Era antes cuando soñaba


Soñé que despertaba...
Miré mi cuerpo y él recordaba;
miré mi alma y ella esperaba;
y recorrí cada huella
y bebí en las emociones que manaban.

Volví la vista y
todo estaba en mí.
Miré al horizonte y
todo estaba aquí.
Me desnudé de rostros,
me desnudé de nombres
y me entregué.

Me rendí completa a la VIDA.

La vida me acunaba,
me llenaba.
Lo imposible era
y lo inimaginable se escurría de mi piel.

El Todo era danza;
y la danza, éxtasis.
Ya no había puertas,
ni velos.
Los límites danzaban también…

Entonces comprendí que
era antes cuando soñaba.

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Autora: Ángela Boto
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26/1/15

Zaragoza, 31 de enero: charla de Emilio Carrillo


31 DE ENERO, sábado, 18:00 horas, ZARAGOZA

Salón de actos de la Residencia Ramón Pignatelli (C/ Jarque del Moncayo, 23)

Organiza: Escuela de Vida Uniendo Corazones

La entrada es libre y se solicitará una modesta aportación para sufragar entre todos los asistentes el coste de alquiler del local (aforo 500 plazas). Se aconseja realizar la inscripción previa a través de la web antes citada o del siguiente correo electrónico: uniendocorazones14@gmail.com

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23/1/15

Emilio Carrillo presenta este viernes su nuevo libro, 'Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo'





EUROPA PRES-Andalucía

Emilio Carrillo, otrora concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla e incluso vicealcalde de la ciudad, presenta este viernes en el colegio Santa Ana su nuevo libro, titulado 'Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo (La práctica cotidiana de tu divinidad)', publicado por Ediciones Ende.

El libro, que presentará Emilio Carrillo a partir de las 18,30 horas en el colegio Santa Ana, en la calle Padre Damián, intenta ofrecer una respuesta al dolor, la angustia y la frustración de la vida moderna, porque como bien defiende Emilio Carrillo, "es hora de dejar atrás tantas cargas, lastres, culpas, depresiones, obligaciones y autolimitaciones mentales y encaminarse por otros derroteros que aporten la paz y la felicidad".

A través de unas páginas "amenas y fundamentadas", el autor huye de toda "teoría, credo, religión, doctrina, filosofía o escuela", e intenta ofrecer respuestas a través de "experiencias desplegadas y vividas en muy diversos escenarios y situaciones". "Los contenidos del texto beben directamente de la vida y no son conjeturas, suposiciones, opiniones o especulaciones mentales", expone Emilio Carrillo. El autor, en ese sentido, invita al lector a superar su "yo físico, mental y emocional, para tomar consciencia de la propia "divinidad" del ser humano, gracias a la cual cada individuo puede "asumir el mando de su existencia mediante nuevos hábitos de vida que sustituyan a todos los viejos hábitos que han originado tanto daño, tristeza y desasosiego".


El libro, así, proporciona "soportes y pilares para desarrollar una vida sencilla, anclándola en la cotidianeidad con prácticas de salida del tiempo y ejercicios de la pausa, reducir las necesidades materiales y penetrar en la esencia y la trascendencia de compartir, abandonando la inclinación a tener, retener, acumular y competir; desligarse con amor de la "matrix" que la élite económico-financiera y política teje continuamente; disfrutar de una sexualidad en libertad y de las relaciones de pareja; situarse en el justo medio y vivir en equilibrio entre lo espiritual y lo mundano, lo interior y lo exterior".

Para mayor información y adquisiciones del libro (envío a domicilio gratuito):



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Para tod@s l@s que no podáis asistir a la charla, la misma será emitida en directo por Recuerda TVPara visualizarla, se puede hacer a través de este enlace:


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23 DE ENERO, viernes, 18:30 horas, SEVILLA

Salón de actos del Colegio Santa Ana (C/ Padre Damián, 2 –junto a la parroquia de Los Remedios-)

Organiza: Círculo Sierpes de Sevilla: 

El acto servirá igualmente para la presentación del nuevo libro de Emilio Carrillo titulado "Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo (La práctica cotidina de tu divinidad)", publicado por Ediciones Ende

Entrada libre y gratuita hasta completar el aforo (410 plazas)

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22/1/15

Siento...


Siento la fría resaca de la soledad.

Siento el denso silencio que reclamo
cuando no sé resolver.

Siento, a la vez, la confianza en la vida
que me trae, en cada instante,
lo  que más me conviene, lo que es, como es.

Siento que la consciencia de los hombres
depende de mi consciencia...

Siento una paz abierta e infinita que me impide soñar,
hasta cuando duermo...

Siento que, todo esto que siento, es vivir:
Consciencia encarnada en humanidad
que  penetra en la Unicidad del Universo, plena de amor.

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Autora: Concha Redonda Tarodo
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21/1/15

Larga es la noche


Larga es la noche

¿Hasta dónde llegará la noche?
Larga noche sin estrellas…

¿Hasta dónde la oscuridad con su vacío?
Sentir la ausencia de los mapas…

Caer hasta el infinito.
Caer del todo.
Dejarse caer  en  su abrazo…

Y mientras me entrego a ella,
la luz espera. La luz siempre  espera…

Mirada profunda,
tan honda, tan honda…

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Autora: Ángeles Pérez (Círculo Sierpes de Madrid):
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20/1/15

El vacío


Un día estaba sentado en el sofá pensando en lo que significa ser feliz. Mientras contemplaba lo desdichado que me sentía, pensé en que las personas que más quiero me habrían intentado levantar el ánimo diciéndome: No sabes lo afortunado que eres. Tienes una familia maravillosa y unos hijos estupendos. Eres un quiropráctico de éxito. Miles de personas acuden a tus conferencias, viajas por todo el mundo visitando lugares extraordinarios, sales en la película ¿¡Y tú qué sabes!?, y a mucha gente le encantó tu mensaje. Incluso has escrito un libro que está teniendo mucho éxito. Me habrían soltado todas las razones emocionales y lógicas por las que debería sentirme feliz. Pero sentía que me faltaba algo.

         En aquel momento de mi vida estaba viajando cada semana de una ciudad a otra para dar conferencias; a veces visitaba dos ciudades en tres días. Se me ocurrió que estaba tan ocupado que no me quedaba tiempo para practicar lo que enseñaba.

Fue un momento muy desconcertante porque empecé a ver que toda mi felicidad venía del exterior y que la alegría que sentía cuando viajaba y daba conferencias no tenía nada que ver con la auténtica alegría. Tenía la sensación de necesitar a todo el mundo, de necesitar todas las cosas y cualquier lugar del exterior para sentirme bien. La imagen que proyectaba a los demás dependía de factores externos. Y cuando no estaba dando conferencias, haciendo entrevistas o tratando a los pacientes y me encontraba en casa, me sentía vacío.

No me malinterpretes, estas cosas exteriores eran en cierto modo estupendas. Si le hubieras preguntado a cualquier persona que me hubiera visto dando una conferencia, trabajando abstraído en una presentación durante un vuelo o respondiendo docenas de correos electrónicos en el aeropuerto o en el salón de un hotel, habría asegurado que parecía feliz.

Y lo más triste es que si me lo hubieras preguntado en uno de esos momentos seguramente te habría respondido de la misma forma: Sí, todo es maravilloso. La vida me va la mar de bien. Soy un tipo con suerte.

Pero si me hubieras pillado en un momento de tranquilidad, sin todos esos estímulos bombardeándome, te habría contestado algo completamente distinto: Hay algo que falla. Estoy angustiado. Todos los días me parecen iguales. Siempre sucede lo mismo. Me falta algo.

      El día que reconocí la razón principal de mi infelicidad también vi que necesitaba el mundo exterior para recordar quién era yo. Mi identidad se había convertido en la gente con la que hablaba, en las ciudades que visitaba, en aquello que hacía mientras viajaba y en las experiencias que necesitaba para reafirmarme como esa persona llamada Joe Dispenza. Y cuando no estaba cerca de nadie que me ayudara a recordar esa personalidad que el mundo conocía como mía, ya no estaba seguro de quién era. Vi que toda mi felicidad no era sino una reacción a los estímulos del mundo exterior que me hacían sentir de un cierto modo. Comprendí que era adicto a mi entorno y que dependía de los estímulos externos para alimentar mi adicción emocional. ¡Fue un momento muy especial! He oído millares de veces que la felicidad viene de dentro, pero nunca lo había visto con tanta claridad.

         Aquel día mientras estaba sentado en el sofá de mi hogar, al mirar por la ventana me vino una imagen a la cabeza. Vi mis dos manos, una por encima de la otra, separadas por un vacío. La mano de encima representa la imagen que yo proyectaba al exterior y la de debajo cómo yo sabía que era por dentro. Al reflexionar en mí descubrí que los seres humanos vivimos en una dualidad, como dos entidades distintas: «quien aparentamos ser» y «quien somos en realidad».

Quien aparentamos ser es la fachada que proyectamos al mundo. Este yo es todo cuanto hacemos para dar una imagen en particular y para presentar a los demás una realidad exterior coherente. Este primer aspecto del yo es una capa de cómo queremos que los demás nos vean.

Quien somos en realidad, representado por la mano de debajo, es cómo nos sentimos por dentro, sobre todo cuando no estamos distraídos con el mundo exterior. Es lo que sentimos usualmente cuando no estamos preocupados por la «vida». Es lo que ocultamos sobre nosotros. Cuando memorizamos estados emocionales adictivos, como la culpabilidad, la vergüenza, la ira, el miedo, la ansiedad, los juicios, la depresión, el engreimiento o el odio, creamos un vacío entre quien aparentamos ser y quien somos en realidad. Lo primero es cómo queremos que los demás nos vean. Lo segundo es nuestro estado del ser cuando no estamos interactuando con las distintas experiencias, cosas y variedad de personas en diferentes momentos y lugares de nuestra vida. Si es tamos sentados el tiempo suficiente sin hacer nada, empezamos a sentir algo. Y ese algo es quien somos en realidad.

     Vamos acumulando una capa tras otra de distintas emociones que forman nuestra identidad. Para recordar quién creemos ser, tenemos que volver a crear las mismas experiencias para reafirmar nuestra personalidad y las emociones correspondientes. Como identidad, nos aferramos al mundo exterior al identificarnos con todo el mundo y con todo para recordarnos a nosotros mismos la imagen que queremos proyectar al mundo.

La imagen que damos se convierte en la fachada de la personalidad, que a su vez depende del mundo exterior para recordar quién es ella como «alguien». Su identidad depende totalmente del entorno. La personalidad hace todo lo posible por ocultar lo que siente en realidad o para que esta sensación de vacío desaparezca: Poseo estos coches, conozco a estas personas, he viajado a estos lugares, puedo hacer estas actividades, he tenido estas experiencias, trabajo para esta compañía, estoy triunfando en la vida... Es quien creemos ser con relación a todo lo que nos rodea.

Pero esto es distinto de quien somos —de lo que sentimos— sin los estímulos de la realidad exterior: de la vergüenza o la ira que nos provoca nuestro fracaso matrimonial. Del miedo a la muerte y la incertidumbre que despierta en nosotros la vida en el más allá al perder a un ser querido o incluso a una mascota. De la ineptitud que experimentamos cuando nuestros padres esperan que seamos perfectos y triunfemos en la vida a toda costa. De la injusticia de haber crecido en unas circunstancias rayanas a la pobreza. De la preocupación que nos produce nuestro cuerpo al no encajar en los cánones de belleza de la sociedad. Esta clase de sentimientos son los que queremos ocultar.

         Esta persona es quien somos de verdad, el yo real que se escuda tras la imagen que damos. Como no podemos soportar mostrar este yo al mundo, fingimos ser otra persona. Creamos una serie de programas automáticos memorizados para ocultar nuestros aspectos vulnerables. Mentimos sobre quien somos porque sabemos que los convencionalismos sociales no admiten esta clase de personas. Es ese «nadie». La persona que dudamos que los demás quieran y acepten.

      Cuando somos jóvenes y estamos construyendo una identidad, es cuando más participamos en esta farsa. Vemos a jóvenes cambiando de identidad como quien cambia de ropa. Y de hecho la forma de vestir de los adolescentes suele reflejar más quiénes desean ser que quiénes son en realidad. Si se lo preguntas a cualquier profesional de la salud mental especializado en adolescentes, te responderá que la palabra que más los define es inseguridad. Por eso los adolescentes y los preadolescentes buscan consuelo en la conformidad y en los grupos.

En lugar de dejar que el mundo les conozca tal como son, se amoldan y adaptan (porque todos sabemos lo que les ocurre a las personas que parecen distintas del resto). El mundo es complejo y aterrador, pero si perteneces a un grupo resulta menos horrible y mucho más simple.

        Elige tu grupo. Elige tu veneno.

Al final te quedas con esa identidad. Te acostumbras a ella. O al menos es lo que quieres creer. Esta inseguridad va unida a un montón de dudas. Te haces muchas preguntas: ¿Es ésta la persona que soy? ¿Es la que quiero realmente ser? Pero es mucho más fácil ignorarlas que responderlas.

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Extracto elaborado por José Luis Marín del libro “Deja de ser tú” (página 177), cuyo autor es Joe Dispenza.
Enlace desde el que conseguir el libro: http://www.reikimaria.com/libros/deja.pdf
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19/1/15

Sevilla, 23 de enero de 2015: charla de Emilio Carrillo


23 DE ENERO, viernes, 18:30 horas, SEVILLA

Salón de actos del Colegio Santa Ana (C/ Padre Damián, 2 –junto a la parroquia de Los Remedios-)

Organiza: Círculo Sierpes de Sevilla: 

El acto servirá igualmente para la presentación del nuevo libro de Emilio Carrillo titulado "Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo (La práctica cotidina de tu divinidad)", publicado por Ediciones Ende

Entrada libre y gratuita hasta completar el aforo (410 plazas)

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16/1/15

Todo es como debería ser: tú eres lo único que está inquieto


Un viejo hábito muy instalado en tu vida es el de desear cambiar las cosas. Un hábito que puede ser reemplazado por el de percibir que todo es exactamente como tiene que ser, que la Paz todo lo inunda y que lo único que se halla y vive inquieto en este planeta, en el Cosmos y en la Creación ¡eres tú!

 Porque esto es lo real: todo es como debería ser. Para verlo solo tienes que serenarte. De hecho, en el Cielo y en la Tierra, en tu vida y en la de los demás, todo encaja: nada sobra ni falta; todo fluye, refluye y confluye en el Amor de cuanto Acontece; todo tiene su porqué y para qué en clave del proceso evolutivo y consciencial; y ya todo es y tú mismo eres todo lo que tu Corazón puede anhelar. Por tanto, relájate y observa y vive la vida no a través de la mente y el coche que usas para vivenciar la experiencia humana, sino desde el conductor que eres y siempre serás con independencia del vehículo que ahora ocupas.

¿Puedes imaginarte un mundo mejor que este, una vida mejor que esta? Si eres sabio, te resultará imposible. Si eres necio, desde luego que sí; y de tu cabeza surgirán infinidad de brillantes ideas, criterios, pareceres y opiniones de cómo ha de ser esto, aquello y lo de más allá…  ¡Tú convertido en juez de ti mismo, los demás, las cosas, la Naturaleza, la Tierra, el Cosmos y la Creación!… ¿No te das cuenta de que es una tremenda insensatez?

         En la Creación y el Cosmos no existe el “cambio”, pues nada se halla estático y la impermanencia es la regla general: todo está en continúa mutación y transformación, en un incesante devenir y fluir. No hay cambio, sino “Evolución”. Constante, cíclica y muy rápida… Nada es inamovible, nada permanece estancado, sino que todo se encuentra en persistente Evolución (lo recoge muy bien el Principio Hermético del Ritmo; o la visión oriental volcada en el Tao: el flujo universal que nunca para). Y se manifiesta de infinidad de maneras, desde la sucesión del día y la noche, las fases lunares o las estaciones del año a los ciclos vitales y las mutaciones materiales, energéticas y conscienciales que escapan a la mente y al actual conocimiento humano. Es la Ley del Todo. Tomar consciencia de ella implica darse cuenta de que la Evolución es la única constante en el Universo y, abandonando cualquier noción de cambio, fluir en el Tao hasta hacerse uno con él.

¿Por qué le cuesta a la gente percatarse de esta Evolución y de lo raudo que se desarrolla? Los sentidos corpóreo-mentales humanos no lo perciben, de igual manera que no notan que pisan un planeta que da vueltas sobre sí mismo y viaja por el Universo a velocidades vertiginosas. La Tierra rota sobre sí, a una velocidad media de 1.670 kilómetros/hora; y, simultáneamente, alrededor del Sol, a 106.000 kilómetros/hora. Y el sistema solar en su conjunto gira en torno al centro de la Vía Láctea, que se mueve dentro de un Grupo Local de Galaxias –casi medio centenar–, que se desplaza, a su vez, por el espacio hacia un enorme ente gravitatorio que los científicos llaman actualmente “El Gran Atractor”. Los sentidos corpóreos-mentales no se dan cuenta de ninguno de estos espectaculares movimientos cósmicos. Y tampoco de la Evolución. Pero esta incide en cada persona y en la Humanidad.

Cualquier sensación de cambio y su necesidad es una invención del “yo” físico, mental y emocional y pura vanidad del ego. La Creación es una Magna Naturaleza, tan Viva como Divina, que se despliega y complementa a sí misma de instante en instante por influjo de la Evolución natural. Nada hay en la Creación –ni en lo “macro” ni en lo “micro”, ni en lo global ni en las singularidades– que la mano o la mente humanas deban o tengan que alterar, modificar o cambiar… La idea o voluntad de cambio supone desconocer la naturaleza excelsa e inefable de cuanto Es y Acontece. Y representa una descomunal necedad derivada de la pretensión del ego de “marcar el paso” para que las cosas se ajusten a lo que “yo” deseo, cuando “yo” deseo y de la manera que “yo” deseo. Nada se logra con ello, salvo hacer consciencialmente fatigoso el devenir de una Evolución natural en la que basta con fluir.

Sirva el ejemplo del invierno y la primavera. En invierno, el frío y la humedad configuran la base evolutiva y natural para que, meses después, la primavera explote en todo su esplendor. Si a alguien no le gusta el invierno y prefiere la primavera, debe comprender no solo que el proceso no puede ser alterado por mucho empeño que se ponga en que la climatología “cambie” –que lo hará, pero cuando en el orden natural y evolutivo corresponda–, sino que, además, el invierno y cada uno de sus componentes (frío, lluvia, viento, nieve,…) son parte constitutiva de la propia primavera, pues sin ellos la primavera no sería.

         Sin embargo, mucha gente quiere que cambien las cosas (su vida, la de los demás, el mundo en general…) y lo intentan actuando hacia afuera, sobre el mundo exterior. También hay quienes quieren el cambio entendiendo que es una ventana que se abre desde el interior, es decir, pretenden un “cambio interior” que consideran la llave del “cambio exterior”. Pero lo cierto es que no hay nada que cambiar, ni desde fuera ni desde dentro de uno mismo: todo se halla en constante Evolución y en el punto exacto de la misma que corresponde y es coherente con el proceso consciencial de cada componente de la Creación, también de la Humanidad y de cada persona.

         Toma consciencia de esto: ¡nada puede ser mejor que tal como es! El único problema es que te has habituado a identificarte con el coche, no con el conductor. Y desde esa identificación, oteas y vives la vida a través de la mente, que nunca estará a gusto con la vida. Pero el problema no es la vida, ni el Universo, ni la existencia: ¡el único problema eres tú!… Deja que tu energía se repose, calma la trepidante cadena de pensamientos, emociones, sensaciones y sentimientos que tú mismo creas en tu aferramiento a tu pequeño “yo” y a tu mente y verás que todo está en equilibrio y armonía. Tú eres lo único que no está en paz. Solamente tú estás dividido, separado, roto de la realidad, a disgusto con ella, en conflicto y lucha con ella.

Viejo hábito
Nuevo hábito
Desear cambiar las cosas (la vida de uno mismo, la de los demás, el mundo en general…), viendo, viviendo y juzgando la vida a través de la mente.
Percibir desde lo que realmente eres que todo es exactamente como tiene que ser; que la Paz todo lo inunda; que lo único que se encuentra inquieto eres tú; y que todo se halla en constante Evolución y en el punto exacto de la misma que corresponde y es coherente con el proceso consciencial de cada componente de la Creación, también de la Humanidad y de cada persona.

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Texto extraido del libro de Emilio Carrillo titulado Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo:
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14/1/15

Concha Redondo, el río de la vida


Se ofrece a continuación el enlace para acceder al documental Concha Redondo, el río de la vida, producido por la Asociación Cultural Hinneni y Derviche Films y que sintetiza en 46 minutos la vida y experiencias de tan gran mujer:


Y si queréis ver el vídeo de presentación de su último libro, Mis experiencias, que tuvo lugar el pasado 24 de noviembre, podéis hacerlo pinchando bajo estas líneas:




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12/1/15

Charlas de Emilio Carrillo: enero 2015


Bajo estas líneas se transcriben los datos de las charlas y encuentros que Emilio Carrillo tiene previsto impartir durante el presente mes de enero.
Por otra parte, se puede acceder a su agenda completa de actividades para 2015 –ya está cerrada y es definitiva- a través de este enlace:

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-ENERO 2015-

23 DE ENERO, viernes, 18:30 horas, SEVILLA
Salón de actos del Colegio Santa Ana (C/ Padre Damián, 2 –junto a la parroquia de Los Remedios-)
Organiza: Círculo Sierpes de Sevilla: 
El acto servirá igualmente para la presentación del nuevo libro de Emilio Carrillo titulado "Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo (La práctica cotidina de tu divinidad)", publicado por Ediciones Ende
Entrada libre y gratuita hasta completar el aforo (410 plazas)

31 DE ENERO, sábado, 18:00 horas, ZARAGOZA
Salón de actos de la Residencia Ramón Pignatelli (C/ Jarque del Moncayo, 23)
Organiza: Escuela de Vida Uniendo Corazones
La entrada es libre y se solicitará una modesta aportación para sufragar entre todos los asistentes el coste de alquiler del local (aforo 500 plazas). Se aconseja realizar la inscripción previa a través de la web antes citada o del siguiente correo electrónico: uniendocorazones14@gmail.com

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9/1/15

La importancia de los hábitos en tu vida


Tu vida está repleta de paradigmas, pautas, conductas y comportamientos que consideras inalterables. Sin embargo, son sólo hábitos que pueden ser reemplazados por otros.

Observa que la inmensa mayoría de esos viejos hábitos llegaron y entraron en tu vida sin que ni siquiera te dieras cuenta. Lo han hecho comúnmente en la infancia, la adolescencia y la juventud bajo la influencia de familiares y amigos, por emulación del entorno o por el ascendiente de normas y paradigmas socialmente establecidos. Pero, insisto, tales hábitos no son inamovibles, sino que pueden ser sustituidos por otros nuevos.

Valga el ejemplo del vicio de fumar, presente en la vida de tantos hombres y mujeres. Si se les pregunta al respecto, la mayoría no suele recordar por qué comenzaron a fumar. Vagamente pueden rememorar el influjo de padres y amistades o de pautas sociales que los impulsaron a ello. Sin embargo, ese hábito no es definitivo ni invariable. Al contrario, puede ser reemplazado por otro hábito: el de no fumar. Y así lo ha hecho mucha gente.

Ahora bien, es muy importante percatarse de que mientras las viejas rutinas, aquellas que actualmente están arraigadas y acomodadas en tu vida, llegaron a ella por inercia e influencia exterior, su sustitución por nuevas rutinas exige una determinación, una toma de consciencia por tu parte. Volviendo al ejemplo del hábito de fumar, su relevo por el de no fumar es absolutamente posible, pero requiere una clara toma de consciencia sobre los perjuicios que el tabaco ostenta para tu salud.

 Esa consciencia que posibilita mutar unos hábitos por otros y que puede ser denominada de múltiples maneras, encaja dentro de lo que Jesús de Nazaret llamó "fe", vocablo que viene del latín, aunque deriva del término griego pistis, cuyo significado es una armoniosa simbiosis de “confianza”, “compromiso” y “perseverancia”.

Los contenidos que se despliegan a continuación conllevan a prescindir y desentenderse de antiguos hábitos muy enraizados en tu vida, pero que solo te causan sufrimiento e inconsciencia, e incorporar en su lugar otros nuevos que harán aflorar y florecer Consciencia y Felicidad. Y no es fácil ni difícil. Es simplemente, como vas ver, cuestión de confianza, compromiso y perseverancia: la fe de la que habló Cristo Jesús y sobre la que afirmó que puede mover montañas.

¿Estás dispuesto a mover y remover todas las que hay en tu vida? Si es así, continúa leyendo.

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Texto extraido del libro de Emilio Carrillo titulado Sin mente, sin lenguaje, sin tiempo:
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