Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

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12/10/20

Salud 4.0 (Visión sistémica del mundo: 39)

Las ciencias relacionadas con la salud han sido siempre pioneras en la incorporación de los avances científicos, arquitectónicos y tecnológicos. Y cuando el mundo ha acelerado su crecimiento científico y tecnológico de manera exponencial, la proa de la nave siempre (insisto, siempre), ha sido lo relacionado con la salud.

Evolución exponencial

En la larga era milenaria de la “Salud o Sanidad 0.0” (como la cerveza 0.0), es decir, la Sanidad pre-científica, los hospitales eran edificios que tenían siempre, al menos en Europa, una disposición de sus pabellones, en torno a la capilla, el elemento central del inmueble. Cuando nadie tenía claro ni el cómo ni el por qué se producía el proceso de enfermar, sólo quedaba rezar, poner la vida en manos de Dios, con el apoyo de algún que otro monje que, con sus conocimientos de plantas, tuviera remedios para determinadas dolencias. Mil años hemos vivido así.

La Salud (la Sanidad, la Medicina) experimentó la primera revolución (Salud 1.0), durante el Siglo XIX, con los primeros grandes médicos científicos que supieron profundizar en la etiología de las enfermedades. Robert Koch y Pasteur iniciaron la era de la medicina de las infecciones, Claude Bernard, el gran fisiólogo, Virchov, el patólogo, Roentgen, descubridor de la Radiología, Cajal, padre de la neurología, y muchos más, crearon la Ciencia médica moderna, de base científica, lo que poco a poco originó la evolución topológica de los hospitales de principios de Siglo XX, con lo que nos introducimos en la revolución 2.0 sanitaria, de la mano de la creación del hospital moderno, de pabellonal al modelo torre-plataforma y, con la llegada del ascensor, dispuesto en múltiples pisos, para dar paso a la Cirugía y a la Medicina Interna, en competencia directa con la fe religiosa, que poco a poco fue perdiendo su papel fundamental de antiguo.

Y algo muy importante, ¿quién paga los gastos? Con la Sanidad 2.0, se creó el gran problema de los costes elevados de la tecnología médica, que muy poca gente podía pagar. Inicialmente, la revolución 2.0 comenzó con un modelo liberal de pago privado (es el modelo básico actual de Estados Unidos), a lo que sólo la gente con recursos podía acceder y con gran esfuerzo, mediante las aseguradoras. Fue Alemania, en 1883, la que en tiempos de Otto von Bismark creó el primer Seguro de Enfermedad para los trabajadores (Modelo Bismark), de financiación tripartita (Estado, empresarios y trabajadores), para que, posteriormente, Reino Unido creara el modelo Beberidge, primer sistema de Seguridad Social de cobertura universal, que, tras la Segunda Guerra Mundial, dio lugar al NHS inglés (y en España a nuestro Sistema Nacional de Salud) y abrió las puertas a la revolución 3.0, o la Sanidad y la Medicina, tal y como la conocemos en la actualidad; la que hemos estudiado los médicos que hicimos la carrera en la segunda mitad del Siglo XX, con clara prevalencia de la tecnología emergente, pero también con un predominio clave en el ejercicio profesional, de la Historia Clínica. Y la pequeña capilla del Padre Abraham (tres cultos) quedó ubicada en algún rincón de la planta baja.

Si mil años vivió la Medicina en su fase pre-científica, en sólo cien años, más o menos, hemos experimentado tres revoluciones y estamos en el umbral de la cuarta. De nuevo, vivimos una evolución exponencial.

Salud o Sanidad

Parecen sinónimos los términos servicios o sistemas de salud y sanitario, pero tienen un pequeño matiz, que radica en contemplar la salud, es decir, vivir sano o la sanidad, es decir, recuperar la salud una vez perdida. No es lo mismo el empeño preventivo (evitar que la gente enferme) que el empeño curativo (recuperar la salud perdida). Bueno, esto queda muy mono en plan filosófico, y en ambos sentidos hay que trabajar, pero en la práctica, y aunque los beneficios de mantener a la gente en adecuados niveles de salud, son infinitamente superiores para la Sociedad que luchar contra las enfermedades, en el otro extremo, los sectores productivos que viven justamente de la enfermedad de las personas, no ven con buenos ojos que la gente goce de buena salud. Y con esto entramos en lo que referimos en entradas anteriores, el lado luminoso y el lado oscuro de la Fuerza. Y aquí podemos estar tentados de iniciar un discurso desgarrador contra las fuerzas del mal, personificadas en la medicina alopática, con grandes multinacionales empeñadas en cronificar las enfermedades para ganar ingentes cantidades de dinero o un discurso esperanzador a favor de las fuerzas del bien, empeñadas en elevar los niveles de salud y bienestar físico y espiritual, personificadas sobre todo en la Salud Pública y las medicinas homeopáticas y naturistas. Creo que es un discurso maniqueo que nos llenará de hiel contra las grandes farmacéuticas o nos elevará al nirvana de la Medicina Ayurveda. Estos aspectos y componentes éticos ya quedan suficientemente explicados en el libro, en su capítulo V-Salud, por Sergio Quiroga.

Del humanismo al predominio científico

Aquí, el discurso que pretendo hacer es mostrar el cómo, inexorablemente, estamos pasando por las tres revoluciones, de la 1.0 a la 3.0, en la que, partiendo de una medicina pre científica de base religiosa, en 150 años, los temas de la salud han ido cediendo el protagonismo del componente humanístico al científico, dejando por supuesto atrás el religioso. Y en los últimos cincuenta años y, de un modo uniformemente acelerado, incluso el componente científico está dejando paso al tecnológico. El componente científico y tecnológico, en Medicina, parecen sinónimos (como salud y sanidad), pero no lo son. En el componente científico, el centro y el control lo constituía el médico, el cirujano o el internista, aquel que sabía meter sus manos en las tripas del paciente y hacer una Historia Clínica. En el componente tecnológico, el centro es la máquina, capaz de analizar, asociar y manipular con increíble precisión todos los aspectos del diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.

En la Sanidad 1.0 y 2.0, los médicos y cirujanos generalistas eran los protagonistas. Los médicos de mi generación, tuvimos aún la suerte de aprender de los grandes internistas de la era de Marañón, Jiménez Díaz, Farreras, Ortiz Vázquez y compañía. Pero nuestra vida profesional ha visto cómo con el incremento de los conocimientos, la Medicina Interna y la Cirugía General, se ha atomizado en multitud de especialidades y subespecialidades, de modo que esa visión integral del internista se ha ido perdiendo poco a poco (se ha intentado paliar con la especialidad de Medicina de Familia), hasta convertir la Medicina en múltiples compartimentos altamente especializados, pero donde es imposible comprender al enfermo en su totalidad y complejidad.

No quisiera echar mano de los isomorfismos, pero aportar una visión sistémica al mundo de la Salud, de la Sanidad y de la Medicina me conduce, de nuevo, al mundo de los dinosaurios y me explico.

Antes, cuando yo era joven y quería comerme el mundo, para mantenerme al día en mi especialidad original, la Microbiología, necesitaba leerme lo que las cuatro revistas más prestigiosas en la especialidad, publicaban cada mes. Ahora, eso es imposible. Es decir, la capacidad mental de los médicos no alcanza, ni de lejos, para estar al día, no en la Medicina, sino en su particular especialidad. Es decir, es tanto lo que se investiga, es tanto lo que se conoce y se publica, que es ya, del todo punto imposible, que un ser humano medianamente inteligente, sea capaz de absorber toda la ciencia que se publica periódicamente.

Es decir, los médicos hemos perdido la capacidad de tener una visión sistémica del ser humano, sólo como organismo físico, como “soma”. No digamos ya en lo referente a la mente y espíritu. Estamos tan focalizados en un sector cada vez más pequeño de la ciencia médica, que podemos llegar a ver cómo, por ejemplo, un oftalmólogo puede quedar super-sub-especializado en, exclusivamente, cirugía del polo anterior del ojo; la retina tendrá que llevarla otro colega, pero no él. O un traumatólogo, especializado sólo en codo. Es decir, sabemos cada vez más de un sector cada vez más pequeño del cuerpo humano. Con lo cual el ser humano, como ente completo y complejo queda a años luz de nuestra comprensión.

Como anotación al margen y, sin querer echar leña al fuego (y de esto hablaré en una próxima entrega sobre la actual pandemia), me estoy dando cuenta de cómo la Medicina y en general el mundo sanitario, ante la aparición de una nueva cepa vírica desconocida, como que no sabe qué hacer, le ha pillado de repente y no está sabiendo reaccionar. Algo se nos escapa, que no sabemos qué es, pero que va a terminar causando millones de muertos. Puedo estar equivocado.

Y volviendo a los dinosaurios…

¿Qué pasa si el ser humano, como los grandes saurios del jurásico, está llegando al límite de su capacidad mental, para comprender, adaptarse y manejar la extrema complejidad de la ciencia médica, la extrema complejidad del ser humano? Salvo que mente humana e inteligencia artificial se fusionen…

Salud, Sanidad y Medicina 4.0

Parece que la forma en la que la Ciencia está tratando de resolver este umbral insuperable es lo que en Economía se denomina “un salto de escala”, es decir, el salto de un sistema de producción, agotado según la ley de rendimientos decrecientes, a otro nuevo, que permita hacer saltar ese límite por los aires, ofreciendo un nuevo horizonte y poner la ley de rendimientos, de nuevo a cero.

Y ese salto de escala está viniendo de la mano de la Tecnología informática, de la máquina, de la revolución tecnológica 4.0, que referimos en anteriores entregas..

La era del médico con fonendo en mano, queda ya en la noche de la historia. Desde la invención del microscopio o de la máquina de rayos X, la Medicina ha ido incorporando “máquinas” que le han ido ayudando a resolver sus problemas diagnósticos y terapéuticos, de modo que, en la moderna medicina, los hospitales están abarrotados de máquinas que ayudan o simplemente realizan tareas diagnósticas y terapéuticas, informando al médico de sus acciones. Yo siempre digo lo mismo, en los últimos cinco años me he visto sometido a un largo proceso clínico en los que, sólo en tres ocasiones, los médicos me palparon la tripa. El resto del tiempo han sido exploraciones con alta tecnología analítica y de imagen. Aunque por fortuna el médico, finalmente toma las decisiones… por ahora.

Con la Revolución 4.0 nos volvemos a encontrar de nuevo y, apenas hace nada del anterior cambio, con un nuevo paradigma, en este caso en la Medicina y en la Sanidad en general.

El origen de este nuevo cambio de paradigma, esta vez viene vehiculado en su totalidad por una nueva revolución tecnológica. Hablo de la referida 1.- la robótica, 2.- la inteligencia artificial y 3.- lo que se denomina ya, el “internet de las Cosas”, o de cómo, gracias a la introducción de 5G, los ordenadores asociado a miles de dispositivos industriales y domésticos, hablarán entre sí, se comunicarán datos y, esto es muy importante, cada vez más tomarán decisiones sin nuestra intervención directa.

Asociadas a estos tres pilares, empiezan a orbitar otros grandes avances que complementan y potenciarán la efectividad de los cambios que aquellos tres provocarán en nuestras vidas. Los más importantes, a mi juicio, son: Big data y la globalización.

Big data viene de la mano especialmente de 5G y de la Inteligencia Artificial, así como la absolutamente descomunal capacidad de obtener información en tiempo real de todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida y de la actividad humana en todos los ámbitos, así como una monitorización en tiempo real del Planeta.

La globalización planetaria casi la podemos considerar como la capacidad que la humanidad tiene, para bien y para mal, de hacer realidad en tiempo real la teoría del caos y de la complejidad expresada en el efecto mariposa, la ya conocida frase de que “el batir de las alas de una mariposa en Hong Kong, hace que llueva en Nueva York” y casi en tiempo real.

Lo de que las cosas sucedan “en tiempo real” es una virtud, una oportunidad, pero también una maldición, porque cada vez tenemos menos capacidad de respuesta ante sucesos adversos, tales como un brote epidémico que en la actualidad puede llegar (y llega) al otro extremo del mundo en lo que tarda un avión en volar doce horas hasta las antípodas. Todo esto ya lo hemos referido en entregas anteriores, porque todo está relacionado, conforma un único sistema.

Transhumanismo

Pues bien, aplicado a la salud del hombre, todo esto se puede resumir en un vocablo de nuevo cuño que se denomina “Transhumanismo” (+H) y que tiene como objetivo final transformar la condición humana mediante el desarrollo y fabricación de tecnologías ampliamente disponibles, que mejoren las capacidades humanas, tanto a nivel físico como psicológico o intelectual, (Proyecto Ávatar).

Como todo invento humano, el Transhumanismo nace con la buena intención de esa mejora de la condición física y social del ser humano, pero, también como todo, tiene un doble filo que supone la amenaza de diferentes tipos de peligros que, con la experiencia que ya tenemos de todas estas cosas, no impresionan de ser agradables y de provocarnos, en frase de Fereidoun M. Esfandiary, conocido también como FM-2030, una gran nostalgia por el futuro.

Con el advenimiento y conjunción de la Inteligencia Artificial, Big Data e Internet de las cosas, queda perfectamente abierta la vía hacia el “Punto de Singularidad”, en el que el ordenador será capaz de tomar decisiones sin contar con el consentimiento del médico, que, a rebufo de la tecnología, sólo podrá decir amén a lo que diga la máquina.

Sin embargo, quiero detenerme un momento en la robótica y en la nanomedicina o medicina de precisión.

Robótica

Estamos habituados a ver los robots como brazos articulados en las cadenas de montaje de las fábricas de automóviles, por ejemplo. Pero también son robots los que controlan el proceso de tráfico de equipajes en las terminales de los aeropuertos. Pero también son robots los equipos quirúrgicos tipo DaVinci en los que el cirujano controla la intervención con un joystick desde metros o kilómetros de distancia sin tocar para nada el órgano ni los tejidos del paciente. Y todo (otra vez), en tiempo real.

La biónica es un componente fundamental de la robótica aplicada al organismo humano. Es el más allá de la era de los trasplantes alopáticos sustituyendo estos órganos o tejidos por aparatos o compuestos artificiales que sustituyan al órgano enfermo. Se plantea esta línea de desarrollo tecnológico como una democratización de los trasplantes, pero también como un intento de traspasar los límites de la evolución humana que, combinada con la ingeniería genética, será el otro soporte fundamental del transhumanismo.

Nanomedicina y medicina de precisión

"En el futuro habrá aparatos capaces de reorganizar los átomos y colocarlos en su lugar". Con estas palabras Eric Drexler en su obra Engines of Creation en 1986, preconizaba la revolución que ha supuesto la aplicación de los conocimientos y las tecnologías del nanocosmos a la Medicina. Hoy por hoy, la nanomedicina es ya una realidad que está produciendo avances en el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de las enfermedades

La Nanomedicina es la rama de la Medicina y de la nanotecnología que aplica los conocimientos de ésta en las ciencias y procedimientos médicos.

La Nanotecnología es el estudio, diseño, creación, síntesis, manipulación y aplicación de materiales, aparatos y sistemas funcionales a través del control de la materia a nano-escala, y la explotación de fenómenos y propiedades de la materia a nano-escala. Cuando se manipula la materia a la escala de átomos y moléculas, demuestra fenómenos y propiedades totalmente nuevas. Por lo tanto, los científicos utilizan la nanotecnología para crear materiales, aparatos y sistemas novedosos y poco costosos con propiedades únicas.

Estamos hablando de poder efectuar analíticas de miles de variables con una sola gota de sangre; de encontrar y destruir células cancerosas sin necesidad de cirugía o radio – quimioterapia; de poder reparar estructuras anatómicas con la inyección de micro compuestos. Estamos hablando de trabajar con piezas (tipo Lego) a nivel molecular o atómico, o lo que es lo mismo a escala nanométrica, que es a la que nos movemos al nivel celular.  Estamos hablando de llevar los medicamentos al lugar exacto o de evitar las barreras biológicas.

Estamos hablando, en suma, del uso de nano partículas que permiten atravesar membranas citoplásmicas y nucleares para introducir material químico, biológico o genético en células determinadas. Apuntar a un tipo de célula implica agregar dispositivos de reconocimiento de funciones a la partícula para que le sea posible entrar a las células seleccionadas.

Sistemas farmacodinámicos con liberación controlada, nano partículas magnéticas o ferrofluidos para el transporte de fármacos que se pueda controlar por campos electromagnéticos. Biochips a partir de tejidos de médula espinal para reparar axones desmielinizados.

Hablamos de Inmunoterapias consistentes en la secuenciación de ADN para identificar mutaciones cancerosas y estimular así linfocitos específicos para atacar dichas mutaciones y aniquilar específicos tipos de cáncer. Un ejemplo de estos nuevos tratamientos son la inmunoterapia de linfocitos T conocida como CAR-T (Chimeric Antigen Receptor). Y también el uso de animales (avatares antitumorales) donde estos especímenes predicen de forma correcta si un determinado tratamiento va a funcionar en una persona concreta o no. Será el fin de los fármacos genéricos para pasar a la era de la farmacología personalizada.

Cirugía 4.0

En poco más de cien años habremos pasado de la aparición de la cirugía tal y como la conocemos actualmente, a la cirugía laparoscópica o mínimamente invasiva para llegar a la cirugía 4.0 digital y robotizada, donde el cirujano no volverá a tocar con las manos los tejidos y órganos del paciente; no decidirá en función de las imágenes sino de los datos que le aporten los monitores.

Se ha conseguido ya y es práctica habitual lo que se denomina “Cirugía NOTES (Natural Orifice Translumenal Endoscopic Surgery)” o cirugía sin cicatriz, empleando como puerta de acceso los orificios naturales del organismo.

La robótica es el siguiente paso con la generalización de los sistemas tipo DaVinci, con cirujanos in situ o interviniendo por tele cirugía a miles de kilómetros.

También va a cambiar, lo está haciendo ya, la formación de los cirujanos, basada en la grabación y digitalización de todos los aspectos de la intervención, lo que no hace imprescindible la presencia física de los alumnos en el campo operatorio, sino que pueden aprender en diferido y ensayar en simuladores. Es el caso de la AIS (Advances In Surgery), plataforma líder mundial en educación quirúrgica.

Podríamos seguir hablando de genómica, la piedra angular del transhumanismo, de la selección artificial de seres humanos, de la fabricación a partir de células madre de tejidos y, en el futuro próximo, de órganos. Con ello, los actuales trasplantes de donantes fallecidos, pasarán a la historia y, junto con el desarrollo de la biónica, en pocas décadas el ser humano pasará a ser transhumano, es decir, “otra cosa” diferente al actual. Y aquí cabe cualquier idea imaginativa propia de la ciencia ficción, porque seguro que, al menos se intentará, con todo el cortejo de beneficios y de peligros éticos y sociales asociados.

Globalización planetaria

Los pilares que hemos referido como los que caracterizan a la revolución 4.0 junto con el nada despreciable factor de las comunicaciones de personas y mercancías, han convertido y convertirán cada vez más nuestro mundo en un “pañuelo”, una aldea global, donde cualquier acontecimiento en un extremo de la tierra, en horas o minutos puede tener repercusiones globales. En una sociedad global en la que el mercado de valores es continuo y transacciones de miles de millones de dólares viajan a la velocidad de la luz de un extremo al otro del Planeta, nada escapa a las repercusiones, por pequeñas que parezcan.

La tecnología BigData, auténtico blackhole (agujero negro) de información donde, más allá del horizonte de sucesos (el interior de los sistemas de tratamiento de macrodatos) pocos son los que saben qué sucede, va a permitir la creación de observatorios de salud global que dejarán (esto es muy importante) los datos oficiales como un intento inútil de que los gobiernos nos engañen con sus cifras maquilladas. Como por ejemplo, ahora, con la pandemia Covid19, cuyas informaciones y cifras obedecen más a los intereses de los que las publican que a la realidad.

La alternativa son los llamados macroscopios como la iniciativa GBD (Global Burden Of Diseases): estudio de la carga mundial de enfermedades y factores de riesgo, que demuestra cómo los datos “oficiales” no son sinónimo de datos ciertos sino más bien de datos intencionadamente elaborados, favorables a las políticas de los gobiernos.

La interacción de los diferentes sistemas sanitarios, las grandes corrientes migratorias y la cada vez más fácil vectorización de las enfermedades trasmisibles hacen cada vez más necesarios estos macroscopios “no gubernamentales” y de carácter global para conseguir generar respuestas “en tiempo real “(otra vez este término), por lo que la tendencia descentralizadora de los Sistemas Sanitarios (justificada si se quisiera potenciar las señas de identidad de cada pueblo y su relación con la salud) puede suponer un serio problema.

Sanidad 4.0

Que la investigación científica ha tomado estos derroteros y que la bioingeniería y ciencias de la computación están pudiendo ya permitir todo esto, no es ciencia ficción, sino un hecho real y palpable. Pero esto es Medicina 4.0

Sin embargo, no obstante…

“No se ha hecho la miel para la boca del asno”.

Porque, que nadie piense que todos estos avances “transhumanísticos” se van a incluir en la futura cartera de servicios de la Seguridad Social “Sanidad 4.0”.

Una cosa es lo que la ciencia médica va a permitir en el presente y futuro y otra bien distinta es la capacidad que tengan los Estados para financiar, vía Seguridad Social, todos estos recursos. Porque una cosa es la Medicina y otra bien distinta, la Sanidad.

En la actualidad, en cualquier comunidad autónoma española, el 40% es gasto sanitario. El 80% de ese gasto se lo llevan cuatro patologías crónicas por excelencia, la hipertensión, la diabetes, la insuficiencia cardíaca y la insuficiencia respiratoria y además en población mayor de 60 años. Con una población cada vez más envejecida, la cronicidad de estas patologías está poniendo contra las cuerdas la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud.

Como en todo, nos encontramos ante una cara y una cruz donde la gran víctima de todo esto puede ser la Equidad y la Autonomía del paciente. La Equidad por cuanto un incremento significativo de estas nuevas tecnologías y productos electromédicos pueden discriminar a la población en base a su capacidad adquisitiva. La Autonomía en cuanto la generalización de los macrodatos pueden generar de modo imposible de detener, una invasión a la privacidad de las personas, de modo que, conociendo predictivamente la patología de los ciudadanos, el sector del Seguro se pueda permitir una selección perversa de los beneficiarios en función de la predicción genómica y de qué enfermedades vamos a padecer con casi total seguridad en el futuro.

La cara se basa en la capacidad que tiene la Tecnología de la Información en hacer extremadamente efectiva las soluciones basadas en el uso de esa información, en este caso para la prevención, predicción, diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades, y de esto hemos visto como se ha abaratado tremendamente todos los dispositivos electrónicos desde su aparición en la década de los ochenta hasta la actualidad.

La cruz vendrá en los costes de la investigación de los nuevos fármacos, nanomateriales, dispositivos y equipamiento y de cómo estos costes van a repercutir en el gasto sanitario.

En Economía hay dos leyes que sorprendentemente se suelen cumplir, la Ley de rendimientos decrecientes y la de rendimientos de escala.

Si la revolución 4.0 se rigiera sólo por la ley de rendimientos decrecientes, estamos ante un mal asunto, porque, aunque se produzcan claros avances en el beneficio, los costes se las nuevas implantaciones serán cada vez mayores hasta llegar a ser insoportables o sólo para los más pudientes económicamente. Pero si la 4.0 supone un salto de escala, este nuevo paradigma volverá a iniciar el ciclo económico y la Sociedad podrá situarse en otro nivel tanto tecnológico como económico y social, lo que supondrá dar un increíble paso adelante.

Pero todo esto está por ver en un escenario mundial donde las previsiones son cada vez más arriesgadas.

De momento sólo podemos imaginar tres escenarios, el primero positivo, el segundo negativo y el tercero un término medio.

El escenario positivo imagina que el Estado pueda asumir el impacto de los nuevos desarrollos tecnológicos, sobre todo la farmacia personalizada y los dispositivos personales (wearables) así como los grandes equipos. Dependerá de los presupuestos que se asignen, del pacto de precios y del margen de beneficios que pretendan las empresas tecnológicas. Tal y como están las cosas y pueden que estén en el futuro próximo, un escenario de “barra libre” y a gusto de todos es bastante improbable.

El escenario negativo imagina lo contrario, que el Estado no pueda (o no esté dispuesto a asumir este impacto tecnológico y gran parte de estas tecnologías sólo queden accesibles a quienes se lo puedan pagar, de modo que se configuren dos sistemas sanitarios, el primero de élite con toda la tecnología más avanzada y un segundo, de segunda división con un perfil tecnológico convencional (tecnología tradicional) y todo ello, bajo la fuerte disciplina del mercado libre, modelo americano (EEUU).

El tercer escenario será un deseable término medio en el que la realidad económica y social contraste con la idea idílica de una tecnología para la inmortalidad, que de eso también hay en todo esto. Es un escenario en el que todo aquello que las Tecnologías de la Información permitan conseguir sin elevados costes marginales y dentro de una adecuada eficiencia, bienvenido sea, pero todo aquello que requiera elevados costes de producción y elevados gastos sin una demostrada eficiencia respecto de un abordaje convencional, que se lo costee quien quiera.

Las agencias de Evaluación de Tecnologías deberían tener un papel relevante para que la Medicina no caiga en el sueño del canto de sirenas de coger todo lo nuevo porque es nuevo.

También parece razonable que el mundo médico se plantee la sustitución de tecnologías en vez de lo que ha hecho hasta ahora que ha sido la incorporación de nuevas tecnologías sin desprenderse de las antiguas. Por ejemplo, aún hoy, se siguen haciendo placas de tórax, porque ni la Resonancia magnética ha mejorado en según para qué, la imagen de una placa de rayos X.

El futuro en este sentido es incierto y, tanto más cuanto que es difícil de predecir cuál va a ser la actitud de las grandes corporaciones farmacéuticas o electromédicas ante sus deseados márgenes de beneficio y de qué modo van a pretender repercutirlos en el precio de venta de los innumerables productos médicos y farmacéuticos que van a salir a la venta.

¿Qué pasará con la medicina holística?

Buena pregunta.

La Medicina natural, la de toda la vida, por poder, seguirá estando ahí. Y todo dependerá de varias cosas, de los rendimientos bioéticos de la Medicina 4.0, de la capacidad económica y social de acceso del conjunto de la población a la Medicina 4.0 y Cirugía 4.0, pero, sobre todo de la capacidad que le quede al ser humano normal, de resistirse al dominio y poder de las máquinas. Es decir, todo dependerá del residuo de humanismo que nos quede a lo que termine siendo el ser humano, tras el huracán 4.0.

Porque la pregunta es si la Acupuntura, la Homeopatía o la Medicina Ayurveda resistirá el envite de la Inteligencia Artificial. 

Pues no lo sé. Nadie lo sabe. Como tampoco, nadie sabe cuánto de humanidad le quedará al ser humano o al conjunto de la Humanidad, después de que hombre y máquina sean una misma cosa.

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Autor: José Alfonso Delgado (Doctor en Medicina especializado en Gestión Sanitaria y

en Teoría de Sistemas) (joseadelgado54@gmail.com)

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La publicación de las diferentes entregas de Visión sistémica del mundo se realiza en

este blog, en el contexto del Proyecto Consciencia y Sociedad Distópica, todos los lunes

desde el 20 de enero de 2020.

Se puede tener información detallada sobre los objetivos y contenidos de tal Proyecto

por medio de su web: http://sociedaddistopica.com/

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