Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

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23/12/20

Vacunas: Ciencia y mitos (I de II)

Cuando con su ciencia no pueden abarcarlo todo, emborronan la historia, hasta conseguir hacernos creyentes de un mito y pacientes de su “solución”.

El miedo a la muerte y el vivir “muertos” de miedo, son los dos binomios que manejan quienes sufren dolor por padecerlo, temor por sentirlo cercano y la incertidumbre de cómo salir de esta, y de esto último... no nos libramos nadie.

Confiar es fundamental. Pero ¿en qué? ¿en quién? Si es en alguien ¿en razón a qué mérito? ¿con qué crédito?... si para quien diversifica fuentes de información, el mayor hándicap, es el escepticismo y sospecha continua, hacia quienes muestran tanta contradicción e intención de que, nuestra salud.. no les importa

Si moderaran ese afán de inocular “fe” en su ciencia exclusivista-supremacista; y su afán en involucrar la ciencia a intereses elitista-mercantilistas, lograríamos alcanzar consensos preventivos en todos los ámbitos de la salud...y el progreso

El científico Gus Speth describió ese hándicap: “Solía pensar que los principales problemas ambientales eran la pérdida de biodiversidad, el CO2 y el cambio climático. Pensé que treinta años de buena ciencia podrían abordar estos problemas. Estaba equivocado. Los principales problemas son, el egoísmo y la codicia y la apatía de los ciudadanos, y para hacer frente a ello necesitamos una transformación cultural y espiritual. Y nosotros los científicos no sabemos cómo hacer eso”.

A menudo la gente pregunta la razón por la que una minoría esté en contra de la vacunación, cuando han “demostrado” eficacia para erradicar enfermedades y prevenir epidemias que atentan contra la salud global. Pensamiento mas cercano al mito y la creencia que a la realidad, pues a nada que se indague sobre la trazabilidad de las vacunas, se demuestra que la inmunidad natural además de infinitamente menos costosa, es más ventajosa que la artificial, pues ni han hecho disminuir las epidemias infecciosas, ni dan protección de rebaño, ni son inocuas, ni salvan vidas que es de lo que se trata... ¿o no?

Al margen de la minoría antivacunas, si algo tienen en común la mayoría de los que se vacunan y la mayoría de los que no se vacunan, es precisamente el miedo. Los primeros, miedo a contraer enfermedades contagiosas que pueden llevarles a la muerte, y los segundos, miedo a las reacciones adversas de las vacunas (RAV) que también pueden llevarles a la muerte. ¿Qué dice la historia?

Las dos primeras enfermedades contagiosas causantes de gran mortandad en Europa fueron, la peste negra en Francia el siglo XIV, y la segunda pandemia de cólera durante la primera mitad del siglo XIX. Ambas se erradicaron sin vacunas, pues hasta 1.885 no se desarrolló la vacuna contra el cólera.

Aunque lo hacen ver de otra manera, la casi erradicación de casi todas las enfermedades contagiosas en España, coincidió en fechas, con el comienzo de vacunaciones masivas. Así, más que por la vacuna, la razón fue que, años atrás se venían progresivamente mejorando el hábitat comunitario, condiciones de vida de los ciudadanos, etcétera, principalmente al llevar agua corriente a las casas, construir red de alcantarillado para fecales y materiales de construcción mas refractarios a patógenos, roedores, ácaros, etcétera. 

Contribuyeron enormemente los nuevos diseños convivenciales, mejora higiénico-sanitaria del hábitat, educación alimentaria, soluciones herbales, disminución de la densidad habitacional y demográfica. Se dejó de compartir espacios comunes con animales; rentabilizaron las formas de cultivo mecanizado y jornada laboral, mejorando la conciliación familiar y calidad de vida. El gran salto terapéutico, descubrir el ocio y disfrutar en mayor armonía con ciclos y ritmos alegres de la naturaleza... fueron factores decisivos para erradicarlas.

El ejemplo más cercano tenemos en la España de comienzos del siglo XX. En el año 1.900 tenía una población de 18 millones de personas; ese mismo año murieron 6.000 de difteria, 4.000 de tosferina y 18.000 de sarampión.

En acusado descenso por las razones indicadas y sin vacunar, el año 1.945 con cerca de 27 millones de habitantes, murieron de difteria 230 personas, y en 1.965 con 36 millones de habitantes, las muertes fueron 56, siendo éste, el año en que empezó a vacunarse masivamente.

Con la tosferina parecido, pues de 4.000 muertes en 1.900 bajaron a 500 en 1.956, (población de cerca de 30 millones y al 10% inyectada monovacuna) En 1.965, con 32 millones de personas aún sin vacunar, las muertes bajaron a 33 personas, y paradójicamente fué el año en que se vacunó masivamente con la trivacuna, siendo la más controvertida por sus conocidos efectos adversos que no se hicieron públicos en España.

Silenciado en España, escándalo en Gran Bretaña cuando la prensa se hizo eco y numerosos habitantes optaron por no vacunar a sus hijos. La cobertura de vacunación paso de un 77% en 1974 a un 33% tres años más tarde. Crecieron las demandas contra las farmacéuticas y tuvieron que realizar enormes desembolsos económicos para cubrir los costes judiciales e indemnizaciones.

La vacunación contra el sarampión, comenzó en 1.981; coincide en fecha con que la mortalidad bajó un 99,9% dándose 19 muertes en ese año. A los dos años de hacerse masiva la vacunación, se incrementó la morbilidad y mortalidad; el año 1.983 después de dos años vacunando masivamente, de 30.000 personas afectadas se pasaron a 60.000; el año 1.986 de 5.000 personas afectadas se pasó a 40.000. Hoy se ha reducido a entre el 10 y 40% quienes contraerán sarampión por vacunarse. Datos no publicados en España, sí en el informe anual de la OMS: “Incidence time series to Spain”.

Si la gente supiese que la erradicación de estas tres enfermedades no fue por las vacunas, los millones gastados en comprar vacunas en 2009 (terminaron en la basura) como para 2.021 no estarían tan justificadas.....la gente no sabe.

El descenso de muertes por tuberculosis y por las razones arriba expuestas, pasó a ser de 220 personas por cada 100.000 habitantes en el año 1.900, a 27 en el año 1.950. Fue ese mismo año, cuando se empezó a dar una medicación tuberculotática (sin vacuna) bajando en 1.970, a 20 muertes por cada 100.000 habitantes, y también ese mismo año, cuando se empezó a vacunar de forma masiva en España. Se dejó de vacunar en 1.980 al haberse alcanzado rebajar hasta 5 casos de tuberculosis al año por cada 100.000 habitantes.

Desde el punto de vista médico-resolutivo, además de mitos históricos sobre su poca eficacia, si se han dado dos hitos renombrables. Dos grandes éxitos y dos grandes fracasos: la poliomelitis y la viruela, fueron erradicadas con vacunas muy eficaces; fracaso con la del paludismo o malaria y el sida.

La vacuna contra la poliomelitis debe entronizarse en el podiúm del éxito médico-científico; principalmente humanitario, pues fue este valor espiritual, el añadido sinérgico que posibilitó su enorme éxito. Se lo debemos a Jonas Salk (1.914-1.995), descubridor de esta vacuna en 1.955, por su entrega a la humanidad, al no haber querido patentarla (como Fleming con la penicilina) para hacerla mas asequible y que pudiera llegar a millones de personas. En España, coincidiendo con mejoras higiénicas y saneamiento de suministro de aguas y depuración de residuales y fecales, se erradicó del todo en 1.986.

Al ser poco conocida la historia de las vacunas, el debate científico-médico, está secuestrado, como también el de mascarillas y PCRs. La desconfianza de la ciudadana informada, se extiende a instituciones humanitarias, pues aunque la OMS declara África libre de polio, nunca, del expolio con que corporaciones farmaceúticas, con el beneplácito de la Cruz Roja Internacional y OMS, están llevando a cabo con vacunas esterilizadoras, de escasa eficiencia y manifiesta motivación mercantil, cerrando el paso a soluciones más sanas y asequibles.

Hasta 2.004 los médicos desconocían los componentes de las vacunas y RAV que podían producir. El hidróxido de aluminio de una vacuna intradérmica penetra un 1%, pero en una genética e intramuscular como la prevista contra el Sars-Cov2, penetra al 100%. Hoy se puede saber todo, y los menos, los raros, sabemos qué componente transgenizador a modo de “Caballo de Troya” quieren introducir en nuestro organismo, ¡en nuestra célula!, para llegar a adulterar hasta el alma......Raíz-madre del árbol de la Existencia humana.

En esta batalla, -aun no siendo de origen humano-, todos somos parte-causa de esta gran perturbación a nuestras vidas. Así, se hace necesario dar el salto evolutivo, que a los “despiertos” lleve a despertarnos, para dar la vuelta al “calcetín” y pasar a ser en la relación: Quien ya éramos, antes que nos dijesen Qué teníamos que ser. Necesario descubrir la razón de nuestra existencia, para  operar según propósito de vida individual. Conciliar nuestra doble existencia en vida paralela: orgánica y divina, de la persona con el Ser… que espera el relevo.

Me reafirmo con Gus Speth, cuando parte de que la espiritualidad es Ciencia doméstica que los dogmáticos nos han hecho creer que son tratados supremos y de paso mantenernos en la oscuridad de su Caverna. Descubrir nuestro Faro de luz, nos empodera para superar el miedo a la muerte. Sentir el Latido-raíz que subyace en la base de cada árbol humano, conlleva aliarnos con la Salud desde la fuerza de nuestra divinidad interior, al sentir su Existencia real. Ante esta amenaza existencial no tenemos otra que confiar-nos unidos a ese Sentir.

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Autor: Iulen Lizaso (iulenlizaso@gmail.com)

Nota: Este artículo se publica en el blog en dos entradas:

la primera, el miércoles 23 de diciembre; y la segunda, el miércoles 30.

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