Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

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28/12/20

Epílogo (Visión sistémica del mundo: 50)

Llegado al final de esta serie dedicada a la “Visión sistémica de nuestro mundo”, considero que podría ser interesante hacer algo parecido a una recapitulación de todo lo mostrado en las cincuenta entregas llevadas a cabo durante todo este concluido año 2020, de infausto recuerdo para la Humanidad, en el que hemos podido comprobar cómo en 365 días, la vida de los seres humanos ha cambiado para siempre, y no es una exageración.

Hemos vivido 365 días que han hecho que la Nochevieja de 2019 la Humanidad aquella impresiona de estar muy atrás en el espacio tiempo, porque la que ha celebrado la actual de 2020, no es ni su sombra.

Esta entrega de recapitulación la escribí el 28 de septiembre pasado, una vez concluida toda la serie y, una vez escrita, podría habérsela entregado a Emilio Carrillo a comienzos de octubre, pero luego pensé que era preferible entregársela (ya se lo advertí), a comienzos de diciembre, para que lo que aquí expongo, no suene a obsoleto, desfasado y desactualizado respecto de lo que hoy, 4 de enero de 2021, fecha de publicación en el blog de esta última entrega, estemos viviendo en España y en el Mundo.

Esta incertidumbre respecto de lo que pasará en el Mundo y en nuestra vida mañana (24 horas después del momento presente), es el mayor exponente del caos absoluto en el que se ha convertido la vida en este castigado Planeta Tierra.

Supongo que las gentes que vivieron los momentos más oscuros y dramáticos de la Segunda Guerra Mundial lo considerarían lo más parecido al fin del mundo. Y realmente así era, dado que la Humanidad después, no sería en absoluto, ni parecida a la de antes. Pero al menos fue, es decir, mal que bien, en determinados territorios devastados fue posible recomenzar, aunque, como hemos podido observar en las entregas dedicadas a los capítulos del Libro “Consciencia y Sociedad distópica”, la 2ª Guerra Mundial supuso en todas ellas el salto del mundo 2.0 al 3.0. Fue un salto traumático para muchos, aunque para otros territorios menos devastados, el tránsito pudo ser más suave.

Mientras los saltos de estado, del 0 al 1, del 1 al 2, y del 2 al 3.0 fueron saltos cuánticos, que decimos ahora, refiriéndonos a cambios completos de paradigma, el salto del mundo 3.0 al 4.0 es un cambio de paradigma mucho más profundo y de ámbito planetario, que se está produciendo de un modo paradójico y contradictorio, como un oxímoron, “violentamente tranquilo”, “ruidosamente silencioso”, porque se está produciendo en un día a día para el común de las gentes sin excesivas tragedias, aunque ya se encargan los informativos de mostrarnos todos los días los convulsos procesos que aquejan al Mundo en todos sus rincones. Pero como en principio, a la acomodada sociedad occidental, en su conjunto, no le afectan en su día a día, tantas malas noticias de crisis múltiples se han convertido ya en nuestra natural cotidianeidad. Estamos ya institucionalizados ante la adversidad global.

Pero la Sociedad 4.0 en la que lenta pero súbitamente nos estamos asentando, tiene una característica diferente a las anteriores, su intrínseca inestabilidad y comportamiento caótico, como muestra el diagrama de bifurcaciones a final del texto, que acompañaba a la entrega 44.-“El futuro de la vida humana”, del 16 de noviembre pasado.

No sé en qué momento estamos de su evolución, si en la primera bifurcación, en la segunda o estamos ya inmersos en el absoluto caos de la tercera fase del gráfico, donde podemos intuir tres comportamientos más o menos previsibles, aunque diametralmente opuestos unos de otros y 47 comportamientos tan caóticos como incompatibles con la vida humana en este Planeta. Tampoco es que los tres comportamientos más o menos previsibles, sean compatibles entre sí, porque no se puede intuir cuales están dentro de los límites de la viabilidad.

Es decir, estamos en caída libre. Vivimos un mundo 4.0, que impresiona de disponer de una alta tecnología que nos va a permitir, estoy seguro, conquistar Marte, pero que no puede, no es capaz de garantizar la vida humana a una semana vista, porque todo está tan desbocado, que el batir de las alas de una mariposa puede, no hacer que llueva en Nueva York, como decía Konrad Lorenz, sino desencadenar un cataclismo de proporciones planetarias …, o no, que no suceda nada relevante.

Inmersos en este proceloso mar, donde es igualmente factible que mañana luzca el Sol y tengamos un espléndido futuro, o que algo suceda que desencadene la extinción de la especie humana nadie sabe ni tiene mínimamente garantizado en siguiente día de vida. Bueno, eso siempre ha sido así, pero ahora, mucho más.

Esta serie de entregas comenzó a colgarse en el Blog de Emilio Carrillo el 20 de enero de 2020, cuando lo único que sabíamos del Covid19 era que se estaban produciendo en Wuhan los primeros casos y que allí, la población estaba confinada. Así que la primera parte de la serie, de enero a agosto, fue entregada durante la primera ola y en el momento de la publicación del libro “Consciencia y Sociedad distópica”, por lo que apenas esta primera parte, dedicada a las bases del pensamiento sistémico, mencionó la violenta actualidad que estábamos viviendo. La segunda parte, desde la entrega 33.-Los cambistas, el 31 de agosto hasta la 44.-El futuro de la vida humana, ha ido entregándose durante la segunda ola y las continuas infamias políticas cometidas por el actual Gobierno. Y la Tercera parte, que habla del MODELO 2, el bioeconómico mundo feliz que todos ansiamos, se ha entregado con las tenues luces navideñas de una triste Navidad, bajo la amenaza de una tercera ola tras el periodo navideño.

Pero ante semejante escenario de confusión, de miedo y de angustia vital, no sé si el esfuerzo de mostrar el Mundo desde una perspectiva global, holística o sistémica sirve de mucho para devolver la paz de espíritu a los corazones destrozados. Tampoco sé si el nivel de profundidad metodológica que he empleado ha llegado a la comprensión de todo (lamento que no haya sido así, en su caso), pero al menos, he tratado de aportar una brizna de comprensión a tamaño sinsentido.

Qué es el pensamiento sistémico

Creo que es momento de plantearnos, concluida la serie y visto su alcance, qué valor añadido supone el pensamiento sistémico respecto del modo normal con el que todos tratamos de comprender la realidad. Y tengo que decir que el pensamiento sistémico trata de ser una actitud del ser humano ante la vida, que se basa en la percepción del mundo real en términos de totalidades para su análisis, comprensión y modo de actuar, a diferencia del planteamiento del método científico, que sólo percibe partes de éste y de manera inconexa y altamente sub especializada, por lo que no permite ver el conjunto de la realidad.

Lo que sigue en este epígrafe está extraído de la web peruana www.iasvirtual.net. He visto que lo explica bastante bien y, además, los sudamericanos se han tomado en general el pensamiento sistémico bastante en serio. Y para qué reescribir algo que está bien escrito.

El pensamiento sistémico aparece formalmente hace unos 60 años, a partir de los cuestionamientos que desde el campo de la Biología hizo Ludwing Von Bertalanffy, quien cuestionó la aplicación del método científico en los problemas de la Biología, debido a que éste se basaba en una visión mecanicista y causal, que lo hacía débil como esquema para la explicación de los grandes problemas que se dan en los sistemas vivos y en la sociedad de los sesenta y mucho más en la actual.

Este cuestionamiento lo llevó a plantear un replanteamiento global en el paradigma intelectual para entender mejor el mundo que nos rodea, surgiendo formalmente el paradigma de los sistemas.

El pensamiento sistémico hemos visto que es integrador, tanto en el análisis de las situaciones como en las conclusiones que nacen a partir de allí, proponiendo soluciones en las cuales se tienen que considerar diversos elementos y relaciones que conforman la estructura de lo que se define como "sistema", así como también de todo aquello que conforma el entorno del sistema definido. La base filosófica que sustenta esta posición es el Holismo (del griego holos = entero).

Bajo la perspectiva del enfoque de sistemas, la realidad que concibe el observador que aplica esta disciplina se establece por una relación muy estrecha entre él y el objeto observado, de manera que su "realidad" es producto de un proceso de co-construcción entre él y el objeto observado, en un espacio–tiempo determinados, constituyéndose dicha realidad en algo que ya no es externo al observador y común para todos, como lo plantea el enfoque tradicional, sino que esa realidad se convierte en algo personal, un “modelo de la realidad” y particular, distinguiéndose claramente entre lo que es el mundo real y la realidad que cada observador concibe para sí.

La consecuencia de esta perspectiva sistémica, fenomenológica y hermenéutica es que hace posible ver a la organización ya no como que tiene un fin predeterminado (por alguien), como lo plantea el esquema tradicional, sino que dicha organización puede tener diversos fines en función de la forma cómo los involucrados en su destino la vean, surgiendo así la variedad interpretativa; puede tener un fin en si mismo y funcionar en régimen inercial condicionado por su intrínseca complejidad dinámica, que hemos podido ver en múltiples ocasiones. Estas visiones estarán condicionadas por los intereses y valores que posean dichos involucrados, existiendo solamente un interés común centrado en la necesidad de su supervivencia.

Así, el Enfoque Sistémico contemporáneo aplicado al estudio de las organizaciones y en general, del Mundo, plantea una visión inter, multi e interdisciplinaria que ayuda a analizar la realidad de manera integral permitiéndole identificar y comprender con mayor claridad y profundidad los problemas organizativos, sus múltiples causas y consecuencias. Así mismo, viendo a la organización y a la sociedad como un ente integrado y como un sistema abierto al exterior por múltiples ligaduras externas de materia, energía e información, conformada por partes que se interrelacionan entre sí a través de una estructura que se desenvuelve en un entorno determinado, se está en capacidad de poder detectar con la amplitud requerida tanto la problemática, como los procesos de cambio que de manera integral, es decir a nivel humano, de recursos y procesos, que serían necesarios de instaurar, para tener un crecimiento y desarrollo orgánicos, conforme a las leyes sistémicas y no violándolas y en términos viables en el tiempo.

Este planteamiento es aplicable a toda la escala biológica, desde la célula hasta la sociedad internacional, pasando por cada uno de nosotros y nuestra vida personal, la de nuestro grupo familiar, empresa, organización, país, etc.

Este era mi objetivo, cuando le planteé a Emilio llevar a cabo este proyecto incrustado en el Proyecto Sociedad distópica. Vosotros diréis si está logrado en todo, regular o en nada. 

Epílogo a 14 de diciembre de 2020

Hasta aquí, lo escrito el día 28 de septiembre, como conclusión de la serie, en un momento en el que Madrid estaba entre el confinamiento total o no, entre arruinarse totalmente o no, según pueda más el Gobierno o la Comunidad; en un momento en el que el Gobierno ha cometido la infamia de postergar y humillar a Su Majestad el Rey el 25 de septiembre; en un momento en el que Estados Unidos entra en la fase final de su campaña electoral y otros múltiples acontecimientos nacionales e internacionales que pueden provocar un imprevisto giro copernicano y poner, de nuevo el Mundo del revés.

En adelante, lo que continúa es en función de lo sucedido desde entonces hasta el 14 de diciembre; que el 28 de septiembre, nadie tenía ni idea de qué podía suceder.

Hoy, 14 de diciembre de 2020, momento en el que redacto estos últimos párrafos, como todos sabéis, vivimos una realidad que no ha hecho más que complicarse. Se nos aboca a ir adaptándonos, queramos o no, a la normativa del Nuevo Orden Mundial, en la que la supuesta pandemia es, o bien una oportunidad de oro que el Estado Profundo ha aprovechado magistralmente para acelerar el proceso de esclavitud de toda la Humanidad, o es (la pandemia) el resultado de todo un proceso, también magistral de “diseño e ingeniería social” para conseguir doblegar a toda la Humanidad ante un mundo en el que, según la Élite, somos tantos, que permitir el respeto de los derechos humanos y la capacidad de libre albedrío, nos haría a los humanos incontrolables para los planes que “ellos” tienen pensado.

Como dice Cristina Martín Jiménez en su libro “La Verdad de la Pandemia”, nos están conduciendo hacia lo que ella llama “la revolución del caos”. Resulta que habíamos creído que el capitalismo y el comunismo eran filosofías sociales enfrentadas, cuando en realidad son los mejores aliados para los fines últimos del Estado Profundo. ¿Sabéis que la revolución bolchevique fue financiada por los Rothschild y los Rockefeller? El estado del bienestar, donde el común de la población sea culta, tenga capacidad económica y viva a gusto, es el peor de los escenarios para “ellos”. En una sociedad así, el comunismo no tiene nada que hacer, por eso, para que se produzca el proceso progresivo de concentración de poder en cada vez menos manos, tiene que ir acompañado de un proceso también progresivo de empobrecimiento de la población, creando caos, inquietud y miedo, sobre todo miedo a un peligro mortal, como por ejemplo ¿una pandemia?

En un estado así, acompañado de la correspondiente “infodemia”, como referíamos en la entrega “43.- Pandemias 4.0”, un montaje propagandístico asociado a la realidad biológica de la enfermedad que transforma esta en algo mucho más dramático de lo que realmente es (de ahí que hayan surgido movimientos negacionistas), hace que el común de las gentes acepte cualquier medida que impongan los gobiernos para “proteger” a los ciudadanos de “una muerte segura”, bien con el uso de mascarillas, que provocará la progresiva pérdida de nuestra propia identidad, el confinamiento domiciliario mientras aplaudimos por la ventana y la “distancia de seguridad” que nos incitará a recelar los unos de los otros, mientras nuestro modo de vida se va por el desagüe al no poder trabajar, a riesgo de expandir la pandemia.

Todo está perfectamente pensado para “meter a toda la población mundial subvencionada en un puño”, mientras se la entretiene fácilmente con Netflix o Disney cannel, que, al no poder hacer otra cosa en nuestras casas, nos tragamos diariamente horas y más horas de televisión (pan y circo).

Y a todo esto, está la vacuna, “el principio del fin” que dijo ayer 12 de diciembre el ministro Illa; y sí, es el principio del fin, pero no de la pandemia que, “¡larga vida a la pandemia!”, sino de nuestra capacidad de decidir y sobre todo, la sibilina forma de reducir la población mundial. Ya circulan informes que dicen de la vacuna de Pfaizer y otras, pueden provocar infertilidad. Ni lo afirmo ni lo niego, sólo advierto del rumor.

Los primeros informes al Club de Roma, ya advertían de los “límites al crecimiento”, arquetipo sistémico tan cierto como la Ley de la Gravedad; razón por la que el Informe Kissinger (NSSM200) de 1974 se centra en el problema de la superpoblación, porque según los modelos del Mundo del MIT, ningún escenario mundial a cien años vista (1970-2070) era viable, si no iba acompañado de una reducción significativa de la población mundial, es decir, que el límite al crecimiento no lo provoca el agotamiento de los recursos, sino el incremento exponencial de la población, como le sucedió a los Mayas. Ahí lo dejo…

En otras palabras, y no es un alegato en defensa de la Élite, pero lo que “ellos” están haciendo, según su particular forma de ver la ética, es preparar a la Humanidad para un Nuevo Orden Mundial, que según estos planteamientos, pueda ser viable. O dicho de otra forma. Si seguimos así, en 2050 seremos 15.000 millones de personas, lo que es de todo punto imposible. Ya estamos en el límite de viabilidad con 7.500 millones; así que de aquí a 2050 NO PUEDEN NACER otros 7000 millones y deben desaparecer algo así como 1/3 de la población. Este es un planteamiento atroz, que ya lo sabían por aquel entonces y mucho antes, cuando se gestó la Tercera Guerra Mundial, esa que hemos denominado en la entrega 34.- Armas silenciosas para guerras tranquilas. Una guerra tranquila en la que el enemigo somos todos nosotros. Donde muchos tendremos que morir para que los demás puedan vivir en un Nuevo Orden Mundial.

Y etc., etc., etc…

Y todavía nos cuesta llamar a todo esto “conspiración”.

En medio de todo este huracán de proporciones bíblicas, nosotros, los que hemos despertado la “consciencia” y nos hemos dado cuenta de la realidad distópica de esta sociedad, decimos y afirmamos, que otro futuro es posible, y está ya cerca.

Este solsticio de invierno se va a producir en los cielos un hecho casi sin precedentes, que la última vez fue hace 800 años y 2027 años, la conjunción de los planetas Júpiter y Saturno en los límites de Sagitario y Capricornio. Esto mismo ocurrió el año 7 antes de Cristo, que asombrosamente, Johannes Kepler supo calcular hasta plantear su famosa hipótesis sobre la Estrella de Belén, que tres magos orientales interpretaron como que un Rey (Júpiter), justo (Saturno), iba a nacer en Israel (Piscis, constelación donde se produjo entonces la conjunción de ambos planetas).

Depende de las creencias de cada cual, esta efeméride tiene o no sentido, pero para los que hemos despertado al intento de sofronización social a la que se nos está sometiendo, vemos que esta es una señal muy poderosa de que Eleusis está cerca, de que el “Advenimiento” de la Nueva Humanidad no es un sueño estúpido e infantil, sino cierto.

La Divina Realidad se irá manifestando a través nuestra, poco a poco en medio de la nueva “Persecución de Diocleciano” que fue la última y más sangrienta de las persecuciones contra los cristianos en 303. La actual, ejecutada por el actual Diocleciano (la Élite, Bilderberg, Rothschild, la mafia Jazara, etc, lo que ustedes quieran) contra la Humanidad entera, es la señal de que la Aurora está cerca.

Así que pongamos la barca de nuestra alma “a son de mar”, propaguemos una pandemia de amor y solidaridad, mientras fuera, Lucifer agota toda su munición y digamos todas las personas de buena voluntad y sincero corazón...

“Maranatá, Ven Señor Jesús”.

(Última frase del Apocalipsis)

Y ¡feliz año nuevo!

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Autor: José Alfonso Delgado (Doctor en Medicina especializado en Gestión Sanitaria y

en Teoría de Sistemas) (joseadelgado54@gmail.com)

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La publicación de las diferentes entregas de Visión sistémica del mundo se ha vendido

realizando en este blog, en el contexto del Proyecto Consciencia y Sociedad Distópica

todos los lunes desde el 20 de enero de 2020 y concluye hoy.

Se puede tener información detallada sobre los objetivos y contenidos de tal Proyecto

por medio de su web: http://sociedaddistopica.com/

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