Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

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17/3/19

El Logos explicado por la Teosofía (Enseñanzas Teosóficas: 109)


Uno de los términos y conceptos más frecuentemente mencionados en las enseñanzas teosóficas es el término del Logos. Y este término ha sido una fuente de confusión y equivocación para algunos estudiantes de la Filosofía Esotérica, y generalmente esto se ha debido a que ellos han sido influenciados por las ideas encontradas en lo que sólo puede llamarse pseudo-Teosofía. Ideas erróneas tales como la noción de que el Logos es un “Él” o algún tipo de Ser o Entidad o un rol alcanzado a través de un alto grado de iniciación. Todas estas nociones son falsas, inmaduras y no filosóficas, y no tienen su origen en ninguna Sabiduría Eterna, sino en la imaginación y la ignorancia de sus diversos exponentes. En cambio, las enseñanzas de H.P. Blavatsky, William Judge y los mismos Maestros con respecto al Logos son bastante diferentes y están firmemente enraizadas en la antigua filosofía de la verdadera Sabiduría Eterna.

A lo largo de los milenios, toda filosofía espiritual (tanto oriental como occidental) ha enseñado claramente la existencia y la necesidad del Logos. Y la clave para la comprensión de este concepto se encuentra en la palabra “Logos”, que es una palabra griega que equivale a “Lenguaje”, “Palabra”, “Verbo” y “Voz”.

En realidad es un término platónico, aunque el concepto mismo precede a Platón por largas edades. Y la idea completa detrás del significado literal de la palabra “Logos” es que es la expresión manifestada del subjetivo, silencioso y siempre oculto Absoluto.

El Absoluto es el Principio Único Divino Eterno Infinito, la Realidad Suprema y Última, que está más allá de toda definición, descripción y comprensión. Es la Vida Una, el Elemento Uno, la Esencia y la Energía Inmutable, la cual es la Existencia Misma, y es impasible y no se ve afectada por nada, independientemente de si el Universo existe en ese momento o no. Es el verdadero Ser Divino o Ser Superior de todos, porque verdaderamente es la Realidad una y única.

El Infinito, para ser realmente infinito, no puede tener nada finito en Sí Mismo, o dejaría de ser el Infinito, ya que esa palabra literalmente significa “no finito de ninguna manera”. Y por lo tanto, es absoluto, lo cual –en terminología filosófica– significa: completamente diferente y no relacionado con lo relativo. “Relativo” significa la totalidad de la existencia manifestada, pero al mismo tiempo es la fuente y el sustrato de toda la existencia manifestada.

Por lo tanto, la Teosofía enseña que el Infinito es siempre inmanifestado, inmanifestable, incondicionado, indiferenciado, y sin ningún atributo, característica, forma o personalidad de ningún tipo. Pensar o referirse a Ello como a un “Él” o una “Ella” es negar toda la filosofía teosófica. Casi todo lo que se puede decir sobre ello es que es la Conciencia suprema, pura y absoluta. Y como es Conciencia absoluta, está inconmensurablemente más allá incluso del tipo de conciencia más elevado y más sublime que podamos concebir. Para nuestras percepciones inevitablemente relativas, no puede sino parecer más bien como Inconsciencia perfecta, ya que no podemos comprenderla o entenderla de ninguna manera, más que simplemente saber que «ES». Y de igual modo, siendo La Luz Absoluta, para nosotros no puede sino parecer más bien como Oscuridad perfecta, debido a Su naturaleza completamente insondable e infinita. El infinito es la Infinidad misma.

En la Teosofía, el nombre más frecuentemente aplicado para designar al Absoluto es “Parabrahm” o “Parabrahman”, el cual es un término hindú sánscrito que significa «Brahman Supremo» o «Brahman Infinito». Parabrahm y Brahman son sinónimos, pero el término «Parabrahm» es el que Blavatsky y los Maestros usan con más frecuencia. Y se admite de manera natural que en realidad el Absoluto es inexpresable e innombrable, pero, sin embargo, cada religión de cada nación ha aplicado su propio término al Principio Supremo para facilitar la comprensión. En el hinduismo esotérico, es Brahman o Parabrahman. En el budismo esotérico, es Adi-Buddha o Adi-Buddhi, que significa literalmente «Sabiduría Primordial», mientras que la Cábala usa el término Ein-Soph (también escrito como Ain-Soph), que literalmente significa «La Nada Infinita e Ilimitada».

El Logos, entonces, es la expresión objetiva del Absoluto subjetivo y abstracto, o la Palabra que proviene del Silencio. Y esto tiene que suceder para crear el Universo, ya que el Absoluto (debido al hecho de Su Absolutez) no puede crear nada por sí mismo. E incluso le es indiferente que haya un Universo, pero los Maestros enseñan que la aparición y la evolución periódica y cíclica del Universo se debe a una Ley inherente y automáticamente operativa.

Ellos explican que es como si hubiera un gran reloj divino, o lo que podríamos llamar con alguna libertad un “computador cósmico” que está eternamente girando y que impulsa al Universo a manifestarse y a desmanifestarse una y otra vez, siempre en el momento correcto. Y la Teosofía sostiene que ciertamente no hay ninguna “Voluntad Divina” personal ni inteligencia consciente detrás de todo.

Los Maestros de la Fraternidad Transhimaláyica han declarado que niegan la existencia de Dios tal como lo concibe la religión, y evitan usar ese término por completo y Blavatsky lo reiteró en La Doctrina Secreta al declarar que considerar o referirse al Absoluto como «Dios» es malinterpretarlo por completo.

Sin embargo, a pesar de emplear ese término, los primeros versículos del Evangelio de Juan en el Nuevo Testamento cristiano expresan muy claramente este concepto del Absoluto y del Logos, ya que dicen: «En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron».
Estas famosas palabras, en las que se usa el término griego “Logos” (en su sentido exclusivamente platónico) y que nadie puede negar que tiene todas las características del platonismo, han sido distorsionadas a propósito, y la teología cristiana les ha dado nuevos significados, tal como ha sucedido con todos los textos del Nuevo Testamento original.

La interpretación o explicación esotérica sería la siguiente: «En el principio de este Universo existía el Logos, y el Logos estaba con el Absoluto, y el Logos era la radiación directa del Absoluto. El Logos estaba en el principio con el Absoluto. Todas las cosas en este Universo han sido emanadas y han evolucionado a partir del Logos; y nada ha existido aquí excepto  mediante el Logos. En el Logos estaba la Vida Divina misma; y esa Vida es la Luz espiritual en el hombre. La Luz del Logos brilló a partir de la oscuridad del Absoluto; y el Absoluto permaneció completamente inalterado e impasible por ello, siendo la Absolutez Misma».
La declaración atribuida a Jesús en otra parte del Evangelio de Juan de que “Nadie ha visto al Padre excepto el Hijo”, tiene también las características distintivas del esoterismo platónico, neoplatónico y pitagórico, aunque esta afirmación probablemente será negada o puesta en duda por la mayoría hasta que realmente se encarguen de realizar una investigación adecuada e imparcial sobre el asunto. Y la conclusión es que el Absoluto nunca ha sido visto o percibido directamente por nadie, excepto por el Logos, quien es el “primer engendrado del Padre”.

Por lo tanto, en pocas palabras, el Logos es la Luz y la Vida del Universo que todo lo anima. Es el Universo Viviente mismo. Es la radiación primordial del Absoluto en el amanecer del Maha-Manvantara o ciclo de la Vida Universal. Es la Luz que irradia desde la Oscuridad Desconocida del Absoluto. Es Tiempo, resurgiendo del seno infinito de la Eternidad. Es el Anima Mundi o Alma Universal. Es la Ideación Divina misma. Es Alaya y se convierte en la Mente Universal.

En ocasiones, en la Teosofía se lo denomina simbólicamente como el Sol Espiritual Central o el Gran Sol Central, el cual impregna y es todo el Universo, y está compuesto por los Siete Rayos que son las siete fuerzas y potencias ocultas (es decir, secretas y desconocidas, excepto para quien está lo suficientemente iniciado) dentro del Universo.

Muchos nombres diferentes utilizados en muchas tradiciones espirituales diferentes pueden llegar a confundir a menos que tengamos en cuenta que casi siempre son nombres meramente ilustrativos aplicados a este mismo Logos. Así como es Brahmā el que emerge como Logos del Brahman Absoluto en la filosofía de los Upanishads, también es Adam Kadmon («Hombre Celestial») el que emerge como Logos de Ein-Soph en la Cábala, y es Avalokiteshvara el que proviene de Adi-Buddhi en el esoterismo del buddhismo tibetano. Algunos hindúes hablarán del Absoluto y de su Logos como Shiva y Shakti, mientras que otros preferirán usar el término Vishnu, Narayana o Ishvara para el Logos. Y puede que otros se refieran a ello como el Kundalini Universal o la Madre del Universo, mientras que un verdadero gnóstico cristiano podría inclinarse a llamarlo Sophia Divina.

Lo que es importante recordar es que estos NO son una colección de diferentes seres o entidades (y de hecho no son ni un ser ni una entidad), sino simplemente son nombres y términos descriptivos para el Principio Logoico que anima y da vida a este Universo entero. Y es por eso que Madame Blavatsky precisó que en la filosofía Esotérica, “el Logos es simplemente un término abstracto”, y agregó que “el Logos no es ninguna personalidad, sino el principio universal”. El símbolo arcaico universal relacionado con el Logos era el del círculo con el punto en el centro.

Y en un capítulo de La Doctrina Secreta titulado “Teogonía de los Dioses Creadores”, leemos lo siguiente: «Ese Principio Primero, o mejor dicho, ÚNICO, era llamado “el círculo del Cielo”, simbolizado por el hierograma de un punto dentro de un círculo o triángulo equilátero, representando el punto al LOGOS. Así, en el Rig Veda, donde ni siquiera se nombra a Brahmā, comienza la Cosmogonía con el Hiranyagarbha, el “Huevo Áureo” y Prajapati (Brahmā posteriormente), de quien emanan todas las Jerarquías de “Creadores”. Este Punto es la Causa Primera, pero AQUELLO de que emana, o más bien de lo cual es la expresión o Logos, se deja en silencio. A su vez, el símbolo universal, el punto dentro del círculo, no era aún el Arquitecto, sino la causa de aquel Arquitecto; y el último estaba precisamente en la misma relación con aquella, como el punto con respecto a la circunferencia del Círculo, que, según Hermes Trismegisto, no puede definirse».
El punto dentro del círculo también se ha representado como el número 1 dentro del 0, lo cual simboliza la Primera Causa (el Logos) que irradia desde la Causa sin Causa (el Absoluto); el Uno Universal que irradia desde el Eterno Cero.

Como se viene demostrado a lo largo de este artículo explicativo, el sistema definido de la filosofía esotérica encarnada en la Teosofía siempre procede de los universales a los particulares, en lugar de intentar ir de los particulares a los universales. Comienza en el principio, en el punto de partida definido y fijo del Absoluto, y luego procede progresivamente hacia abajo.

Este es el famoso método oriental, el deductivo, conocido en occidente como el método platónico debido a la insistencia de ese gran iniciado en él, mientras que el método inductivo de los particulares a los universales es el método aristotélico, el cual -junto con el propio Aristóteles- es criticado de manera grave y justificada por Blavatsky y los Maestros. El Maestro Kuthumi escribió: «¡Qué artimaña más vulgar la de sus aristotélicos! Con la persistencia de un perro sabueso persiguen una idea hasta el mismo borde del “abismo infranqueable”, y después, acorralados, dejan que los metafísicos descubran la pista, si pueden, o que la dejen perder». Y Blavatsky dijo en su obra Isis Desvelada que el sistema platónico debe triunfar sobre el aristotélico, por el bien del mundo occidental. Pero, ¿Cuántos de los que hoy se llaman a sí mismos teósofos tienen siquiera la más mínima comprensión o conocimiento de alguno de los dos?

Pensemos por un momento y consideremos el hecho de que incluso las matemáticas básicas proceden de los universales a los particulares, indicando claramente que esta es la forma correcta, natural, lógica y precisa de proceder, en lugar de ir de los particulares a los universales.

Siempre comenzamos con el 0, luego con el 1, y luego «los muchos» surgen del 1 de manera eventual y progresiva. Sería estúpido, así como imposible, que las matemáticas comenzaran en algún lugar que no fuera el punto de partida definitivo y último.

De manera similar, la Teosofía genuina trata del Absoluto (el «Eterno Cero», el TODO Abstracto Ilimitado) y del Logos Universal (el 1) que irradia de Él, en lugar de interesarse por las manifestaciones inferiores, posteriores y temporales (y por lo tanto ilusorias), tales como el llamado Logos Planetario o Logos Solar, los cuales son los principales objetos de atención entre los pseudo-Teósofos, quienes también dicen que los diversos Logoi han progresado hasta alcanzar la posición del Logos a través del sendero de la iniciación.

En las más de diez mil páginas de los escritos de H.P. Blavatsky, que abarcan más de quince años, el término “Logos Solar” es usado solamente una vez (e incluso esa vez se utiliza en un sentido muy diferente a la forma en que los instructores posteriores han usado el término) y el término “Logos Planetario” no es usado en absoluto. Tales términos tampoco son usados por William Judge ni por ninguno de los Maestros, tales como el Maestro M. y el Maestro K.H., y cuyos extensos escritos han sido dejados para nosotros y puestos a disposición fácilmente para la lectura y el estudio de cualquier persona suficientemente interesada en saber lo que verdaderamente enseñan los verdaderos Maestros. La Teosofía, al hablar del Logos, casi siempre habla exclusivamente del Logos Universal. «Caos-Theos-Kosmos» es una frase utilizada por HPB y los Maestros en una parte de La Doctrina Secreta cuando hablan de los orígenes y la manifestación del Universo.

«Caos-Theos-Kosmos» significa el Absoluto, y el Logos significa el Universo Manifestado. Esa es la forma en que todo avanza y progresa. Filosóficamente hablando, la palabra griega “Caos” no tiene el mismo significado que cuando usamos ese término en el habla cotidiana moderna, sino que se refiere al estado sin forma de la Absolutez. “Theos” se traduce como «Dios» y «Kosmos», escrito con una K en vez de con una C, en enseñanzas Teosóficas hace referencia al Universo, en lugar de solamente al cosmos de nuestro sistema solar, aunque por supuesto este está incluido en él.

 Y no se puede terminar este artículo sin reflexionar sobre el hecho de que, habiendo un único Logos, en diversos textos hay referencias al Primer Logos, al Segundo Logos y al Tercer Logos. ¿Qué se entiende por estos términos? H.P. Blavatsky, en su obra Las Transacciones de la Logia, indica que son “los símbolos personificados de las tres etapas espirituales de la Evolución”: las tres fases evolutivas que se despliegan en el seno del Logos Universal y Único. Por tanto, los tres Logos son una expresión simbólica dirigida a presentar conceptos claves y a facilitar su entendimiento. Se trata sintéticamente a continuación el significado de cada uno de ellos:

+Primer Logos: Se le conoce como el Logos Inmanifestado o el Logos más elevado. Es radiación o emanación directa del Absoluto, se halla fuera del espacio y del tiempo y es solamente potencialidad latente. Se le representa gráficamente como el punto en el centro del Espacio Infinito de In-substancia Primordial y marca el comienzo —más bien, el recomienzo— de la existencia diferenciada después de la Gran Noche del Universo (Maha-Pralaya) en la que no había nada, ni sonido ni silencio, excepto el propio Absoluto o Parabrahm indiferenciado, incondicionado, ilimitado…

+Segundo Logos: Siendo el Primer Logos la “potencialidad” del universo, el Segundo emana de él y es la “potencia” del universo, Consciencia indiferenciada, con la que empieza el espacio y el tiempo. Blavatsky, en la obra citada, señala que es “la Ideación Divina que combina los planes y prototipos ideales de todas las cosas en el mundo manifestado objetivo, así como en el subjetivo.” También se le llama Logos Manifestado, pero esta denominación es equívoca, pues el Segundo Logos se manifiesta mediante y como el Tercer Logos, por lo que es más bien Semi-Manifestado, por expresarlo de alguna manera. Este Logos es la Mente Divina y Universal mencionada en el hinduismo como Mahat, que literalmente significa “El Grande”. Y como muestran las alegorías hindúes, ella produce “siete hijos nacidos de la mente” que van a desempeñar papeles cruciales e importantes en todo el universo. La síntesis de los siete, que en realidad son siete rayos, siete poderes o siete fuerzas, es el Tercer Logos.

+Tercer Logos: Si al Primer Logos es potencialidad latente y el Segundo potencia y Consciencia diferenciada, el Tercero es la diferenciación última del Segundo en forma de fuerzas cósmicas individualizadas, de las que proceden la innumerable serie de Jerarquías divinas. Tal como se acaba de resaltar, el Segundo Logos contiene en sí mismo al Tercero y se manifiesta mediante y como este Tercer Logos, al que también se hace referencia como los Siete Rayos, los Siete Poderes Creadores o los Siete Logos. Estos Siete Rayos son realmente las siete fuerzas ocultas del Universo que dan como resultado, entre otras cosas, la realización y la manifestación objetiva de lo que yace latente, subjetivo y arquetípico dentro de la Ideación Divina o Mente Universal. En otras palabras, se ocupan del cumplimiento del Plan de Acción para la construcción y creación del Universo.

         Por tanto, lo que hay es un Logos Único que efectúa la evolución del Universo a través de tres etapas distintas. Y, desde luego, no se trata de ningún tipo de Ser, Entidad o Persona Divina, sino más bien la Vida Universal misma, que responde y actúa bajo el impulso inherente de la Ley inmutable.

Para resumirlo todo brevemente, los tres Logos tienen una analogía bastante clara en las tres etapas físicas de la evolución de cada ser humano. Primero está la concepción y el misterioso proceso invisible que eventualmente resulta en las primeras etapas de formación (Inmanifestado), luego el período de gestación donde el feto comienza a tomar forma y crecer dentro del útero pero permaneciendo invisible y en su interior (Semi-Manifestado), y finalmente, gracias a las dos etapas previas del proceso, el ser humano —el microcosmos del macrocosmos— nace en la manifestación objetiva (Manifestado).

Además, esas “tres etapas distintas” quizás no son tan distintas, separadas y claras como quisieran nuestras finitas mentes e intelectos. A menudo nos suele gustar encajar las cosas en cajas ordenadas y en compartimentos definidos, pero no requiere mucha reflexión o consideración darse cuenta de que muchas cosas en la Naturaleza no son así.

Al Logos Inmanifestado también se le denomina Narayana, que, a su vez, es otro nombre para Vishnu en el hinduismo y se puede traducir como “el Espíritu de la Ideación Divina moviéndose en las aguas”. Lo que engarza con el comienzo del Libro del Génesis, dónde se habla acerca del “Espíritu de Dios moviéndose sobre las aguas de las profundidades” antes de que el mundo se formara. En las antiguas escrituras hindúes, leemos que Narayana empezó a moverse sobre las aguas infinitas del Espacio abstracto y que este fue “el primer aleteo de la manifestación”, que dio como resultado la reaparición cíclica del Universo después del Maha-Pralaya.

En cuanto a los Siete Rayos que se conocen como Tercer Logos, son los Siete Kumaras del hinduismo (que son los siete “Hijos de Brahma nacidos de la mente” o Hijos de la Mente Universal), mientras que en el budismo son los Siete Dhyani Buddhas, en el cristianismo los Siete Arcángeles, en el judaísmo los Siete Elohim y en la Cábala los siete Sephiroth inferiores.

Todos son nombres diferentes para una y la misma «cosa». Como dice la escritura más antigua conocida por el hombre (el Rig Veda del hinduismo):”La Verdad es Una, aunque los sabios la llamen por muchos nombres”.

        Para cerrar estas líneas, por supuesto que hay mucho más que se podría decir sobre este tema, y se ha dicho mucho más, particularmente en La Doctrina Secreta, a la cual el Maestro K.H., quien afirmó la autoría conjunta de ese libro junto con el Maestro M. y HPB, describió como el «epítome de las verdades ocultas», y dijo que iba a ser la fuente «de información e instrucción para el estudiante sincero» durante muchos años por venir.

La Doctrina Secreta en sí -al igual que en la Enseñanza esotérica que subyace a todas las religiones del mundo- es descrita en esa obra como «la síntesis de la religión, la filosofía y la ciencia»… porque es la fuente arcaica y primordial de toda la Verdad que existe en las diversas religiones, filosofías y ciencias del mundo.

El lado filosófico de la Teosofía es una parte vital y esencial de ella. La palabra «filosofía» literalmente significa «Amor a la Sabiduría» o «Amor a la Verdad», siendo sabiduría y verdad palabras sinónimas en los tiempos antiguos. El término ha desarrollado una connotación más bien negativa aquí en occidente, debido a la filosofía especulativa seca, polvorienta, sin alma y demasiado intelectual que surgió y se marchitó aquí en los últimos siglos.

En la obra Estudios en La Doctrina Secreta, B.P. Wadia escribió: «Durante los últimos siglos, la filosofía metafísica ha sido una clase muy inútil de sofistería especulativa en toda Europa. El mundo occidental primero tiene que entrenarse en la idea de que la filosofía de los Antiguos está lejos de ser especulativa, y que la metafísica oriental es una ciencia que es altamente práctica. Los escritos de Blavatsky muestran esto de manera ampliamente clara. En nuestro propio Movimiento Teosófico hemos sufrido por la torpeza de muchos estudiantes precoces que no vieron las razones para inspeccionar, estudiar y examinar las enseñanzas de los Maestros a través de Blavatsky en su verdadera posición y perspectiva, es decir, la metafísica y la filosófica».
La espiritualidad separada de la filosofía a menudo es poco más que idiotez, tal como ha demostrado dolorosamente el movimiento espiritista, las enseñanzas y mensajes canalizados, y la manía con los ángeles que caracterizan el movimiento New Age. Pero mientras tales cosas van y vienen, la Sabiduría Antigua y Eterna siempre permanece, porque es la Verdad Eterna, y la Verdad nunca cambia.

La Teosofía está aquí para cualquiera y para todos los que la deseen. La puerta está abierta… ¿por qué no entras y encuentras las respuestas a tus preguntas?

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Autor: El texto procede de dos artículos de la Logia Unida de Teósofos de Inglaterra, ensamblados y ajustados por Emilio Carrillo para esta publicación.
Fuentes:
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Las Enseñanzas Teosóficas se publican en este blog cada domingo, desde el
19 de febrero de 2017
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