Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

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19/5/10

Abrazar la alegría

Mi nombre es Mercè Cazes, tengo 44 años y dedico mis horas, mis días, a los niños. Me hace feliz participar en su máximo bienestar. Me encanta darles la bienvenida a este mundo, enseñando a sus papás o cuidadores como hacerles dulces y nutritivos masajes. Me encanta jugar y conversar con ellos mientras crecen, procurando al máximo que no se pierda la alegre manera de vivir que traen de origen, y me encanta observarlos, apoyarlos, mimarlos, sonreírles, reconocerlos desde la complicidad cuando, como yo, ya van vestidos de adulto.

A estos últimos, a los que ya vamos vestidos de adulto, van dirigidas estas palabras.

Al volver de África, pensé que habrían quedado atrás las carencias con las que viví muchos años de mi vida, carencias de amor, de dinero, de aquellas cosas que más se desean… Realmente estando en Ghana, todo eso no me dolía, me nutría completamente de otras cosas, y me sentí crecer tanto, que estaba convencida que al volver todo sería por fin distinto…

No fue así… ellas estaban intactas, preparadas para darme la bienvenida a la vuelta a mi vida de siempre y para retenerme en sus brazos a base de tristes y solitarios abrazos… Fue una gran desilusión el ver que ninguna de mis circunstancias estaba cambiando, y me pilló muy cansada, porqué “trabajarse”, “trabajarse” y “trabajarse” durante años, y que no se mueva ni un cm. aquello que más quieres que se mueva, cansa mucho. Me fui al fondo… del mar?, de un pozo? no lo sé, pero estaba muy oscuro, y allí me quedé acurrucada y quieta.

Así, acurrucada y quieta, de repente empecé a comprender lo que ya intuía: que había más de un escenario desde el que interpretar la obra de tu vida, y que uno puede elegir su escenario.

Podemos vivir en el escenario en el que hemos crecido y nos han educado a la gran mayoría de nosotros: en este escenario, uno es el actor principal de su vida, pero no se siente el Director: el Director parecen ser los demás, o la vida, o lo son los Miedos. Este escenario es difícil, duro, requiere lucha, esfuerzo. En él, uno crece pensando que no es capaz de, que los demás o la vida misma son los culpables de muchas cosas que le suceden a uno, que lo bueno hay que ganárselo, que hay blanco y negro, bueno y malo, que hay que trabajarse mucho, que hay que renunciar a muchos de nuestros deseos, que la vida es así… En él, uno puede llegar a agotarse, intentando cambiar un montón de cosas sin ver apenas resultados. En él, uno puede llegar a creer que la felicidad no existe!!!

Pero tenemos otra opción, el escenario al que llamo escenario Alegría, en el que además de interpretar el papel protagonista de nuestra vida, sabemos que somos el Director de la obra y , apoyados por el Amor, asumimos la RESPONSABILIDAD de todo lo que nos sucede, sabiendo que cada tristeza, cada traspiés, cada revés “de la vida” nos invita a comprender algo que nos hará sentir mejor, a ampliar el ángulo de percepción desde el que miramos todo lo que nos sucede y a aprender a dirigir nuestros caminos hacia la abundancia, abundancia de amor, de belleza, de bienestar, de salud, de confort, de risas, de ALEGRÍA.

En el escenario Alegría elegimos creer que cada ser que se cruza en nuestra vida, es un bello ESPEJO que viene a reflejarnos - recordarnos algo de nosotros mismos, algo que necesitamos liberar, algo que debemos valorar…

En el escenario Alegría, nos gusta recordar que la vida es un juego, en el que uno decide cuales son las creencias a las que quiere dar poder, en el que no es útil esforzarse para ser mejor, puesto que YA SOMOS PERFECTOS, en el que cada día hay montones de cosas que AGRADECER, montones de emociones que COMPARTIR, montones de palabras dulces que OFRECER a los demás, montones de sonrisas que REGALAR y montones de cosas bonitas que RECIBIR…

En el escenario Alegría, HONRAMOS AL NIÑ@ QUE SOMOS, y desde el Adulto que también somos, Cuidamos, Mimamos, Valoramos, Respetamos, Protegemos, Abrazamos, hacemos Reír, Besamos… ESCUCHAMOS al niño que vive en nosotr@s, que nunca desapareció… pero que quizás se escondió, agobiado de duras exigencias, cansado de no ser escuchado, de no sentirse lo suficientemente querido, de ser juzgado, de ser reprimido.

En el primer escenario, que podemos llamar escenario Drama o Víctima, nos pasamos la vida RECHAZANDO-JUZGANDO a personas queridas, a desconocidos, a circunstancias, a situaciones, a lo que nos trae la vida, sin darnos cuenta de que todo ello son espejos que vienen a reflejar (recordarnos) una parte de nosotros que necesita AMOR. Así, nos pasamos la vida rechazando-NOS, y no entendemos porqué nos sentimos mal, porqué nuestra auto-estima no mejora a pesar de todo lo que hacemos al respecto, ni porqué nos sentimos a veces tan rechazados…

En la Alegría cambiamos el rechazar por el ABRAZAR-ACEPTAR. Abrazar nuestra situación, nuestros miedos, los miedos de los demás, retos, “cualidades”, “defectos”, “errores”, lo diferente... Cuando sentimos que algo o alguien no es apropiado en nuestro camino, lo despedimos con un abrazo de comprensión y de gratitud, nunca desde el rechazo, el juicio y el menosprecio.

El día en que somos capaces de abrazar al niñ@ que hay en nuestro interior cuando está triste, en vez de exigirle que sea más positiv@, el día en que somos capaces de hacer que ese niñ@ se sienta protegido en vez de exigirle que sea valiente, el día en que somos capaces de apreciar cuan maravilloso es ese Ser que somos, en vez de exigirnos una y otra vez ser mejores, el día en que nos atrevemos a jugar y reír a la manera de nuestro niño sin hacerle sentir “ridículo”; el día que detrás de cada palabra desagradable, cada gesto hostil, cada rechazo que recibimos de alguien, somos capaces de ver en ese alguien a un niñ@ asustado que se siente desprotegid@ de su adult@ y que está pidiendo Amor a mordiscos… El día en que dejamos de hurgar en nuestras heridas una y otra vez desde el juicio, desde la exigencia, y empezamos a sanarlas a besitos…ese día… comprendemos por fin que hay una forma de vivir la vida que se llama ALEGRÍA.

Un fuerte abrazo.

Autor: Mercè Cazes

Fuente: http://ninablau.wordpress.com

2 comentarios:

  1. Gracias por tu aportación, Mercé: la suscribo totalmente, y también digo contigo que ojalá llegase ese día en el que... Pero ¿sabes? Aún existen muchas capas -a modo de corteza muy dura- que se interponen entre ese Ser y la identidad de cada cual. Y la naturaleza de esas capas está compuesta a base de mucho miedo impuesto, mucha cobardía, mucha ignorancia y, lo que es peor de todo: mucha comodidad. Los tres enunciados primeros pueden, con esfuerzo, ser subsanables, pero hija mía: cuando una persona se encuentra muy cómodamente instalada "en su butaca de siempre", ¿me puedes decir qué motivos la pueden estimular a abandonar semejante comodidad? Gurdjieff decía que estos eran los más difíciles de despertar.
    ¡Ayudemos, entre todos, a fabricar asientos incómodos! Un abrazo.

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  2. Efectivamente, por eso la Madre Tierra y la vida en ella se están haciendo especialmente incómodas para la Humanidad. ¡A ver si despertamos antes de que dé su salto dimensional!
    Un beso

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