7/11/10

Taller de Espiritualidad para Buscadores: Módulo 6 (continuación)

PARA TODOS LOS QUE DESEEN SEGUIR POR ESTE BLOG EL

TALLER DE ESPIRITUALIDAD PARA BUSCADORES

(Se publican en el Blog las entradas correspondientes a los distintos Módulos que configuran el Taller conforme éste se va desarrollando para l@s que lo siguen de manera presencial, comenzando el sábado 11 de septiembre y concluyendo el domingo 19 de diciembre de 2010)

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Taller de Espiritualidad para Buscadores:

+Módulo 1: Ver entradas del sábado 11 y domingo 12 de septiembre.

+Módulo 2: Ver entradas del sábado 18 y domingo 19 de septiembre.

+Módulo 3: Ver entradas del sábado 25 y domingo 26 de septiembre.

+Módulo 4: Ver entradas del sábado 2 y domingo 3 de octubre

+ Módulo 5: Ver entradas de los sábados 16 y 23 y domingos 17 y 24 de octubre.

+ Módulo 6: Creación&Creador

Sábado 30 de octubre:

45. El replanteamiento de la “nada”: regreso al futuro

46. El replanteamiento de la “fe”: retorno al origen

Domingo 31 de octubre:

47. El Todo es Mente; la Creación es vibración

Sábado 6 de noviembre:

48. Ser Uno y Manifestación Consciencial

49. Espíritu y Verbo

50. Diseño Inteligente y Convergencia Cosmogónica

51. Lo No Manifestado y lo Manifestado

52. La Unidad Divina

Domingo 7 de noviembre:

53. La convivencia vibracional

54. El alma

55. La “mawjuda illa Llah”

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53. La convivencia vibracional

Engarzando con lo recogido en los epígrafes precedentes, el Ser Uno (Todo, Absoluto e Increado; Consciencia Perfecta, Concentración Completa y Experiencia Integral; Quietud y Movimiento) emana y expande su Esencia (Espíritu o Amor) de vibración infinita. Y el Espíritu emanado y expandido genera el Verbo, de vibración finita y que por su propia dinámica se condensa en innumerables modalidades vibracionales con niveles frecuenciales muy diversos. Es así como en la Creación acontece una maravillosa convivencia vibracional entre el Espíritu y las múltiples modalidades en las que el Verbo se condensa.

Para entender esta convivencia hay que subrayar el hecho de que la Esencia emanada y expandida es Una –no hay dentro de ella posibles distinciones- y llena la Creación al completo (recuérdese el ejemplo del globo henchido de gas). Sin embargo, el Verbo, siendo uno, se condensa en innumerables niveles vibracionales, por lo que dentro de él cabe diferenciar los infinitos cuerpos materiales, modalidades de vida, formas tangibles e intangibles, mundos, Universos, Multiversos y Dimensiones existenciales que constituyen el Omniverso. Además, el Verbo, enunciado en términos coloquiales, no ocupa la totalidad de la Creación, aunque esté integrada en ella, sino una “parte” de la misma, por más que la “parte” pertenezca a la Unidad Divina. Por tanto, en la Creación hay esferas –dimensiones, planos, espacios,…-constituidas exclusivamente por el Espíritu. Y otras en la que el Espíritu y el Verbo coexisten vibracionalmente.

Esto provoca algo de enorme trascendencia: sea cual sea la modalidad de vida, cuerpo o forma en la que el Verbo se condense y sea cual sea la “parte” del Omniverso donde radique u ocupe, siempre goza de la presencia subyacente del Espíritu, de la Esencia emanada y expandida, con todos sus atributos y capacidades. Es un hecho francamente maravilloso que evidencia rotunda y portentosamente la envergadura del acto de Amor que la Creación es y significa. A él se refieren diversas tradiciones espirituales con la expresión la “Inmanencia de Dios”. Y es así como acontece la referida convivencia vibracional entre la frecuencia infinita del Espíritu o Amor y la gradación finita del Verbo en cualquiera de sus niveles y modalidades de condensación vibracional.

¿Qué consecuencias tiene esta singular convivencia vibracional entre la vibración infinita del Espíritu y la finita del Verbo?. Para dilucidar esta cuestión interrogante hay abordar el “alma”.

54. El alma

La ciencia enseña, a través del llamado efecto heterodinaje, que del encuentro entre dos vibraciones de distinta intensidad (una de mayor frecuencia y otra de nivel menor) aparece automáticamente una tercera gama vibracional cuya gradación se sitúa en el intervalo frecuencial comprendido entre la vibración alta y la baja.

Aplicándolo analógicamente a la Creación, de la convivencia vibracional entre el Espíritu y las innumerables modalidades de condensación del Verbo surge también una tercera gama vibracional, con una frecuencia que oscilará entre la infinita del Espíritu y la finita de la modalidad material de que se trate según el grado de condensación que haya alcanzado en ella el Verbo. Esta tercera gama vibracional es a lo que diversas escuelas espirituales denominan alma.

En el caso humano, lo precedente significa que en cada persona hay que distinguir una dimensión material (el cuerpo físico y su biología, fruto de la evolución durante miles de millones de años de una materia surgida de la condensación del Verbo) y otra inmaterial y trascendente. Y dentro de ésta, a su vez, entre el Espíritu que en todo mora de modo inmanente, pues, repitiendo el símil, llena el globo (a su presencia específica en cada ser humano se le ha dado el nombre de Espíritu Santo), y el alma, surgida por la convivencia vibracional y el efecto heterodinaje entre la vibración infinita del Espíritu y la finita de la corporeidad.

Y nacidas en la concatenación causa-efecto de la Emanación-Expansión del Ser Uno (Espíritu – Verbo – convivencia vibracional/efecto heterodinaje – almas), la vocación de todas y cada una de las almas es idéntica en el proceso de Absorción: crecer vibracionalmente, acercándose cada vez más a la gradación vibratoria del Espíritu hasta volcarse finalmente en él, mediante la vivencia de experiencias que expandan la consciencia, contribuyendo con ello a la Expansión de la Consciencia de la Creación, que, así, también es Creadora.

Por tanto, el proceso es primero “de arriba hacia abajo”: Ser Uno, Consciencia Perfecta y Concentración Completa (“Padre”, “big”), del que emana y se expande (“bang”) el Espíritu o Amor (“Hijo”, Cristo mismo) y el Verbo a él asociado, condensándose éste en multitud de modalidades vibracionales en todas las cuales el Espíritu está inmanente como Espíritu Santo. Y tienen su correlato “de abajo hacia arriba” mediante la generación de una nueva energía vibracional, el Alma, surgida de la convivencia vibracional entre el Espíritu y el Verbo, que está destinada a brotar e ir subiendo de gradación vibratoria en una dinámica que la irá aproximando a la que es propia del Espíritu y la Esencia divinal.

No obstante, múltiples son los caminos y sendas de la consciencia. La parábola del sembrador recogida en los evangelios cristianos lo explica metafóricamente muy bien: el Espíritu es la semilla; el Verbo, la tierra; y el alma, el fruto que aparece por el encuentro de ambos y que está llamado potencialmente a crecer y desarrollarse, aunque no hay determinismo y la causística es muy variada.

Expresado esquemática y coloquialmente, el proceso de crecimiento que las almas estás llamadas a experimentar transcurre por siete posibles grandes tipologías o fases (en cada una hay numerosísimas subfases y manifestaciones experienciales):

+Almas preconscienciales: Son el primer fruto, la primera germinación de la semilla, de la presencia inmanente del Espíritu en el Verbo. Su gradación frecuencial es muy baja y carecen de consciencia en sentido estricto, limitándose sus percepciones a la esfera operativa o funcional o a la experiencia innata y espontánea de pertenencia grupal a una especie o colectivo bilógico.

+Almas uniconscienciales o almas-personalidad simples o egóicas: Su frecuencia vibracional continúa siendo baja, aunque no tanto como las preconscienciales, y bastante más cercana a la vibración del Verbo en la que están encarnadas (verbigracia, el cuerpo humano) que a la del Espíritu. La idea de una identidad personal (identificación con un yo y una personalidad) y el mantenimiento de una visión materialista/egóica de la existencia es propia de seres en las que estén encarnados almas de esta categoría.

+Almas uniconscienciales o almas-personalidad complejas: Su rango vibratorio es mayor que el caso precedente, lo que en la encarnación que desarrollan se manifiesta en una percepción trascendente de la existencia, sintiendo o intuyendo que ésta va más allá de la esfera corpórea y material. No obstante, se aferran a la idea de “ser” desde la óptica de algún tipo de individualidad espiritual (de ahí que continúen siendo almas-personalidad) con potencialidad para existir eternamente y ganarse el derecho a gozar de la inmortalidad en un marco de felicidad absoluta (Paraíso, Cielo, Gloria,...).

+Almas pluriconscienciales simples: Cuando un alma-personalidad, como consecuencia de sus experiencias conscienciales, incrementa su vibración en dirección a la del Espíritu, va abandonando tanto la idea de una identidad personal como la de un ser singular. Y opta, finalmente, por fusionarse voluntariamente con otras almas con las que tiene coherencia vibracional, dando lugar a un nuevo campo energético o alma pluriconsciencial. Valga con señalar, como se verá en otras partes de este texto, que un alma pluriconsciencial simple puede manifestarse consciencialmente (encarnarse) al unísono en distintas modalidades de vida pertenecientes a otras Dimensiones más exteriores (inferiores), teniendo, por tanto, capacidad para vivenciar a la vez diferentes experiencias conscienciales, todas las cuales son absorbidas por el mismo campo energético o alma pluriconsciencial.

+Almas pluriconscienciales complejas: Continuando el ascenso en el proceso de crecimiento vibracional, las almas pluriconscienciales se transforman en complejas, lo que representa un salto cuantitativo y cualitativo. Cuantitativo, porque se incrementa significativamente el número de componentes en los que el alma pluriconsciencial puede manifestarse consciencialmente (encarnarse), aumentando también la capacidad de variedad dimensional de estas manifestaciones. Y cualitativo, porque en éstas (en la Dimensión, Universo y modalidad de vida en la que se produzcan) se aporta energía de mayor nivel frecuencial y de más calidad y consciencia crística que en el caso de las almas pluriconscienciales simples.

+Almas-Espíritu: El proceso de crecimiento concluye cuando el alma pluriconsciencial compleja alcanza un nivel vibracional semejante al del Espíritu y se transforma en alma-Espíritu, que no es un estado del alma, sino un estadio de tránsito antes de volcar su energía vibracional en el Espíritu. En este punto, el alma deja de existir como tal (el alma, pues, no es inmortal) y el Espíritu la absorbe y se expande la Creación, que, de este modo, es también Creadora (lo que explica el “Yo Soy el que resultaré Ser” que Dios indica a a Moisés en el pasaje del Monte Sinaí del Libro del Éxodo).

+Almas-personalidad pluriconscienciales: Representan una excepción y un retroceso en el camino evolutivo expuesto, en cuanto que son almas pluriconscienciales, tanto simples como, fundamentalmente, complejas, que se niegan a elevarse por el camino evolutivo que las llevaría a dejar de existir, rechazando el tránsito por el estadio de almas-Espíritu y aspirando a sobrevivir eternamente con los atributos conscienciales y vibracionales que han logrado cual almas pluriconscienciales. Su significado y características se examinarán más adelante a propósito de la figura conocida como Satanás.

55. La “mawjuda illa Llah”

Ya que el presente escrito bebe permanentemente de la tradición cristiana, para ilustrar de otro modo lo explicado se puede cambiar de corriente espiritual y acudir al mundo islámico, en general, y al sufismo en particular.

No en balde, el objetivo último del sufismo es la unificación de la aparente multiplicidad en la Unidad Esencial. De acuerdo con las enseñanzas del sufismo, esto sólo es posible mediante la aniquilación de todas las apariencias en Allah y, sobre todo, de la apariencia del propio yo. Hay cuatro pasos en este proceso:

+El primero es la no creencia en Allah, esto es, el ser humano que no contempla en sí mismo ni en el mundo que le rodea ninguna dimensión espiritual o trascendente, lo que se correspondería, enlazando con lo que se acaba de exponer, con almas uniconscienciales o almas-personalidad simples o egóicas.

+El segundo es la de la persona que sí es “creyente” y expresa esta en creencia en la fórmula “mabuda illa Llah” (no hay nada digno de adoración excepto Allah), manifestación de una alma uniconsciencial o alma-personalidad compleja (Dios está allí y yo estoy aquí y lo reconozco y adoro). La multiplicidad se reduce aquí a lo adorado y al adorador e impera la dualidad puesto que el yo y el mundo, al existir el adorador, aun parece que existe.

+El tercero es la “maqsuda illa Llah” (no hay propósito ni objetivo sino Allah), señal inequívoca de almas pluriconscienciales simples, es decir, almas que han superado la visión uniconsciencial, se alinean con la Voluntad del la Fuente, Padre o Creador y esto les permite trascender de la idea un alma-personalidad y de una existencia espiritual individualizada. Sin embargo. Aunque expresada de otro modo, la dualidad persiste. Aunque Allah se convierte en el único objeto del deseo, en la negación de otros objetos su existencia aun está implicada y el yo, aún en clave pluriconsciencial, continúa ahí.

+ Y, por último, la “mawjuda illa Llah” (nada existe sino Allah), manifestación de almas pluriconscienciales complejas que se acercan a almas-Espíritu

La verdadera unidad solamente se sostiene en el tercer nivel “nada existe sino Allah.” Por tanto el objetivo no solamente debe ser y que no sólo superan la multiplicidad del deseo y la percepción, sino que encuentran el propio ser solamente en el Único y Uno Siempre Existente.

En el misticismo islámico el buscador intenta conseguir este objetivo de unidad mediante un sistema de educación cuyo estadio final es el nivel de “baqabi Llah” (existiendo en Allah). Existir en Allah es el estado del ser humano perfecto en el que ya no hay un buscador de la verdad puesto, que el buscador se ha convertido en la Verdad. Todos los atributos y todas las acciones pertenecen únicamente a Allah. No hay otra existencia sino la de Él. Todo y toda las cosas desaparecen en este Ser Singular. El objetivo final es la experiencia de desaparecer en Él y ser uno con Él: el alma pluriconsciencial compleja transita el estadio de alma-Espíritu y se vuelva en el Ser Uno, lo que Es y No Es, el Todo y el Vacío.

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FIN MÓDULO 6

Próximo: Módulo 7 (entradas del sábado 13 y domingo 14 de noviembre de 2010)

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