17/11/10

IV Congreso de Ecumenismo: Una nueva decepción.

Acabo de regresar de participar en el IV Congreso de Ecumenismo, celebrado el pasado fin de semana en Madrid y, como ya os adelanto en el título del post, he regresado bastante decepcionado. Y es que se sigue pensando el ecumenismo en términos puramente cristianos, buscando simplemente la unidad de las iglesias, sin atender a la demanda de un ecumenismo interreligioso y universal que valore la pluralidad religiosa y humana y busque la comunión de Todo y todos en la pluralidad. Es la demanda del llamado “ecumenismo ecuménico” (Raimon Panikkar) o Macroecumenismo ( P. Casaldáliga) que el ecumenismo oficial parece querer obviar.

Naturalmente, no todas las ponencias han sido igualmente decepcionantes, destacaría sin duda las ponencias de lasIglesias venidas del llamado “Sur” como las más enriquecedoras y auténticas. Especialmente buena fue la ponencia del presbítero reformado coreano In Sin Hang, que habló desde un espíritu verdaderamente pluralista, señalando cómo la lectura del Tao Te King (texto central del Taoismo) le había ayudado a ser mejor cristiano y denunció los métodos agresivos que los cristianos coreanos utilizan contra los budistas invadiendo sus templos y haciendo ceremonias de exorcismo como si allí habitaran los demonios, colgando después todas estas fechorías en You Tube, para indignación general de la población.

También fue muy buena la ponencia de Carlos Ham, pastor evangélico cubano, que presentó un modelo de misión centrado en la liberación integral del hombre, en especial de los pobres y marginados, en clara línea con la teología de la Liberación.

El resto, salvo excepciones, me resultó aburrido y con un horizonte muy limitado al ámbito cristiano, y a los pequeños intereses de las diferentes iglesias, dolidas por su pérdida de influencia social.

En lo que todos estaban de acuerdo es que el ecumenismo está en horas muy bajas en España, las iglesias oficiales lo miran con recelo sin atreverse a condenarlo, pero concentrando sus energías en la “reevangelización” de la sociedad, entendiendo a veces esto como “reconquistar” el poder perdido.

Pareciera al observador que ante este panorama los encargados del ecumenismo en la iglesias quieren hacer ver el "valor" del mismo a sus jerarquías señalando su "importancia como instrumento misionero”. La unión de todos los cristianos parece ser que sería estupenda para esa reevangelización con la que sueñan algunos, entendida como volver a ser mayoría y conquistar la sociedad, si bien ahora con “guante blanco” y no con la “espada” como en otras épocas.

Hay pues hoy en día, al menos, dos maneras de entender el ecumenismo: la oficialque consiste en buscar la unidad visible de los cristianos y parece que ahora también consiste en lanzarse juntos a la misión, entendida como conquistar nuevos conversos.

Y un ecumenismo ecuménico o macroecumenismo, que busca la unidad en la pluralidad de todos los hombres y mujeres de cualquier credo o ideología, cultura o espiritualidad, que cree superada la idea de la misión como conquista de nuevos adeptos y la entiende en el sentido de diálogo para descubrir el Dios que está ya en los otros y que nosotros aún no conocemos, que busca un nuevo modo de ser cristiano desde la acogida, el diálogo y el aprendizaje de las otras religiones y culturas y que hace de su identidad un lugar de comunión con los demás y no de separación de ellos, que valora, en suma, tanto la pluralidad como la unidad.

Desgraciadamente de este ecumenismo prácticamente no se habló y se siguió anclado en los viejos esquemas reduccionistas de limitarse al ecumenismo cristiano.

No le auguro mucho futuro a este estilo de ecumenismo microecuménico.

Quizá una de las cosas que me llevo del congreso fueron las palabras de un presbítero anglicano que animó a las bases a practicar ya un ecumenismo interconfesional (yo añadiría interreligioso) ya que las jerarquías de las diversas iglesias están siendo infieles a la llamada del Espíritu ecuménico. Así sea.

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Autor: José Antonio Vázquez

Fuente: Espiritualidad Caminante

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