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7/7/10

Conociendo a Ibn al-Farid

EL AMOR

Es el amor. Preserva tus entrañas,
que la pasión no es fácil,
y todo lo que elige se consume,
aunque tenga razón.
Vive libre de él,
que la calma de amor es la fatiga,
dolencia es su comienzo, y muerte su final.
Para mí, sin embargo,
el morir por amor es un vivir,
y el favor se lo debo a aquel que amo.
Te doy estos consejos
conociendo muy bien qué es el amor,
pero si tú prefieres contradecirme,
elige por ti mismo lo que te plazca.
Si deseas vivir gozosamente,
muere mártir por él; s¡ no lo haces,
el amor tiene ya su propia gente.
Quien no muere de amor, por él no vive.
Y la miel no se puede cosechar
sin exponerse al daño de las abejas.

Estos versos son obra de Shaykh Umar Ibn al-Farid. Su poesía es considerada por muchos como el culmen de la mística lírica árabe, aunque sorprendentemente no es muy conocida en Occidente. (Rumi y Hafiz son, probablemente, más conocidos en entre los grandes poetas sufís, pero ambos escribieron originariamente en persa, no árabe).

Las dos obras maestras de Ibn al-Farid son El Himno del Vino, una bella meditación sobre el "vino" de la bienaventuranza divina, y el poema del Camino Sufi, una exploración profunda de la experiencia espiritual a lo largo de la vía sufi y tal vez el más largo poema místico compuesta en árabe. Ambos poemas han inspirado profundos comentarios espirituales a través de los siglos, y aún hoy son reverenciados y memorizados por los sufíes y otros musulmanes devotos actualmente.

El padre de Ibn al Farid era un juez y funcionario importante del gobierno en El Cairo. Cuando Ibn al-Farid era un joven participaba en retiros espirituales prolongados en los oasis fuera de El Cairo, pero finalmente sintió que no estaba haciendo un progreso espiritual suficientemente profundo. Abandonó por ello sus inquietudes espirituales y entró en la facultad de leyes.

Un día Ibn al-Farid vio a un frutero realizar las abluciones rituales en el exterior de la facultad de leyes, pero el hombre las estaba haciendo fuera del orden establecido. Cuando Ibn al-Farid trató de corregirle, el hombre lo miró y le dijo: "Umar! Vd. no va a ser iluminado en Egipto, Vd. será iluminado sólo en la Meca ...".

Umar Ibn al-Farid estaba sorprendido por esta declaración, y se dio cuenta que el simple frutero no era un hombre ordinario. Pero argumentó que no podía hacer el viaje a La Meca de inmediato. Entonces el hombre le proporcionó a Ibn al-Farid una visión, en ese mismo momento, de La Meca. Ibn al-Farid estaba tan afectado por esta experiencia que decidió marchar de inmediato a La Meca y, según sus propias palabras, "luego, cuando entré en ella, la iluminación vino a mí una oleada tras otra y se quedó."

Shaykh Umar Ibn al-Farid permaneció muchos años en La Meca, pero finalmente regresó a El Cairo. Se convirtió en un estudioso del derecho musulmán, un maestro de los hadith (las tradiciones que rodean los dichos y la vida del profeta Mahoma), y un maestro de la poesía. A diferencia de muchos otros poetas respetados de la época, Ibn al-Farid negó el patrocinio de ricos funcionarios gubernamentales que le habrían requerido producir poesía de propaganda, prefiriendo la vida relativamente humilde de un profesor con libertad para componer su poesía de la iluminación sin trabas.

Aunque aclamado en todo el mundo musulmán como uno de los clásicos espirituales, el poema de Ibn al-Farid el Camino Sufi también ha sido motivo de controversia porque en ella se refiere al Amado - Dios - como "ella" en lugar de en los más género masculino tradicional.

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Autor: Iman Al Dawi Abu al Hasan

Fuente: Webislam (http://www.webislam.com)

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