Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

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19/10/10

El Amor (Ishq)

El Amor (Ishq) es el soberano del espíritu de la Unidad. Cuando levanta su tienda en el corazón, lo vacía de toda pasión, deseo y egoísmo del “yo dominante” o “nafs”.

El Amor es la atracción divina. Cuando penetra en el corazón, seca la raíz de su existencia relativa, para unirla a la Existencia Absoluta.

El Amor es una tormenta que se levanta desde la tierra de la Unidad, para quitar de la faz del corazón el polvo de la multiplicidad y llevarle consigo al reino de la Unidad.

El Amor entra en el corazón que, hasta cierto punto, sea capaz de recibirlo, y esa capacidad se alcanza a través del rechazo del nafs o yo.

Quien quiera llegar a encontrar el Amor, deberá barrer con la escoba de la devoción la casa de su corazón, y limpiarla de todo polvo de pasión y deseo. Sólo de esta forma el Amor contesta sus llamadas.

Lo que prepara al corazón para recibir el Amor, es la Senda, tariqat, y, para llegar al Amor, la Realidad, haqiqat.

El corazón vacío de Amor no es tal, y el Amor no entra sin más en cualquier corazón.

Aunque el Amor no se aprende, sino que llega, puede recibirle el corazón que se haya purificado de las impurezas del nafs. Es decir, el Amor sólo llega a un corazón consumido, mas no a aquél que se ha ocupado durante toda su vida en pasiones y deseos. Por esto se ha dicho: “El amor es una atracción que desciende, repentinamente, sobre un corazón consciente”.

Es posible que uno luche durante toda su vida contra su nafs y el Amor no le llegue. En cambio, puede suceder que, en medio de la noche, en el interior de alguien que esté consumido por el fuego de la separación, al dar un suspiro, llegue el Amor. En todo caso, es cierto que, como dice el proverbio: “No todo el que corre tras la gacela logra capturarla. Pero, seguramente, quien finalmente le dio alcance, corrió tras ella”.

El Amor precisa de un corazón sincero y un espíritu enamorado y libre de ataduras.

Haz de tu interior y tu exterior una y la misma cosa, a través de la fuerza de la sinceridad y de la devoción, para que la perla del Amor te llegue y te una a Él, el único. Mientras seas prisionero de tu propio “yo” no se te puede llamar derviche, pues el Amor es ajeno al “yo” y al “tú”.

El corazón es un campo donde se unen dos direcciones diferentes. Una, la Unidad, y la otra, la multiplicidad. El corazón que se purifica del orín de la multiplicidad se iluminará con la luz de la Unidad divina por la fuerza del Amor.

El Amor es la alquimia de la Existencia. Hasta que, con la fuerza del Amor, no mueras a ti mismo, no alcanzarás el tesoro de la Vida eterna.

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Autor: Javad Nurbakhsh (de su libro Psicología Sufí)

Fuente: WebIslam (http://www.webislam.com)

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