Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

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20/12/21

El rapto de los benditos (Proyecto “La Física de la Espiritualidad”: 51)


 https://www.youtube.com/watch?v=gqTjP-HRC8M                                 

Aprendices de Dios

¿Recordáis una encantadora película de Walt Dysney titulada “Fantasía”?

Se estrenó a finales de los cuarenta, algo después de Blancanieves.

No tuvo inicialmente mucho éxito, pero ha terminado siendo uno de los grandes clásicos de la animación.

Pues bien, De aquella película, que era una antología de los grandes éxitos de la música clásica, quiero hacer alusión al episodio del aprendiz de brujo. Para animar esta encantadora obra de Paul Duka, Walt Disney empleó las artes escénicas del incomparable Mickey Mouse. El motivo que sirvió de animación es sencillamente delicioso, como toda la obra interpretada por la orquesta filarmónica de Philadelphia y dirigida por Leopold Stokowsky. Mickey es un aprendiz del Gran Mago, que se siente sometido a trabajos rastreros, tales como llenar un aljibe de agua, mientas el mago crea grandes y espectaculares figuras con el humo que hace salir de su marmita.

En esto que el Mago siente sueño, se va a dormir, pero deja el gorro picudo encima de la mesa. Mickey que lo ve, de repente le viene a la cabeza una idea increíble. Qué pasaría si, una vez quedándose solo, toma el gorro del mago, se lo pone y, como tiene poderes mágicos, le da las órdenes oportunas a la escoba que usa para barrer, para que le haga el trabajo.

Así que cae en la tentación, se pone el gorro y dicho y hecho, hace la magia necesaria para sacarle dos brazos a la escoba, y le ordena que vaya a tomar agua de la fuente, llene los cubos y los lleve hasta el aljibe, para llenarlo… y así, una vez llenado, podrá dormir plácidamente toda la noche.

Pero en esto que mientras está cómodamente sentado en el sillón y la escoba llenando, transportando y vertiendo el agua en el aljibe, Mickey se queda dormido y se produce el desastre. La escoba no para de llenar agua, mientras nuestro héroe cae en un profundo sueño que le hace imaginarse el mago más poderoso del mundo, dominando toda la naturaleza, el cielo, la tierra y el mar, tratando a los elementos como un gran ballet, un gran cortejo escénico, dominador de los océanos y de las tormentas.

Peeero…, el agua que hace horas ha rebosado el aljibe, porque la escoba no para de llenarlo con agua, cubre el piso y alcanza el sillón donde duerme Mickey, hasta que vuelca y le hace caer al agua.

La expresión de horror del ratoncillo travieso es increíble. Y a partir de aquí, la debacle. Trata de parar a la escoba, pero esta no le obedece. Rompe la escoba en trocitos con un hacha y de momento, pero tas unos pocos instantes de silencio, cada astilla de la escoba muerta se transforma en una nueva escoba programada para transportar agua. El final catastrófico es previsible. Todo se inunda. El caos llega al paroxismo, se forman vórtices de agua que pronostican un final dramático.

Pero en esto que, soliviantado por todo el estruendo, aparece el Gran Mago, el cual, con gesto indignado, hace callar a las aguas y las devuelve a sus lugares de origen.

Todo queda en calma.

Nuestro personajillo, absolutamente avergonzado, trata de humillarse ante el mago; le devuelve el gorro mágico, le devuelve la escoba, toma los dos cubos de agua y casi de puntillas para no armar ni una sola nota de ruido trata de volver a su tarea.

El Mago le mira entre enfadado y con gesto de oculta misericordia, terminando el incidente con un escobazo en el culo del ratón, que le hace salir pitando de la estancia.

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero esta es de esas oportunidades donde reventaría si no te hiciese, querido amigo, una comparación absolutamente magistral entre Mickey y tú, o yo, o cualquiera de nosotros, de los seres humanos que en el mundo han sido.

¿Qué pasa si asociamos los trabajos de Micky con nuestros trabajos normales en este mundo, y el gorro del Gran Mago, con la puñetera manzana del árbol de la vida?

¿Qué pasa si a la tentación de la serpiente a Eva, le asociamos la sugerente idea de Micky de calzarse el gorro del Gran Mago, para jugar a ser brujo?

¿Qué pasa si asociamos el devenir de la Historia del género humano, con el progresivo desastre en que la hemos convertido, a base de embarcarnos en empresas de ambición, en ensoñaciones de grandeza, “dominarás la Tierra”, que se dice?

Hasta que la Tierra está empezando a pasar por encima de nosotros, como una apisonadora, como la legión de escobas que convirtieron el tranquilo taller de experimentos del Gran Mago, en un indescriptible caos acuático.

Hemos tratado de ser aprendices de dios, cuando el Plan de Dios era en de que nosotros fuéramos su misma esencia adornada de su Voluntad. Dios pretendía actuar en el mundo a través nuestra, “amaos los unos a los otros como Yo os he amado”, pero nosotros. Pero nosotros hemos querido ser como Él, pero por nuestros medios, haciendo uso de falsos embrujos y sortilegios que han convertido este mundo en un infierno tecnológico, económico, político, social y ético. Y además, medioambiental.

El ensayo de tomar a hurtadillas el gorro del Gran Mago nos ha salido “como el culo”.

Y ahora ¿Qué hará el Gran Mago?

¿Vendrá de lo alto para resolver el desaguisado y mandarnos de un escobazo a nuestras seguir con nuestras serviles actividades?

Un buen susto y reprimenda no nos vendría mal, para bajarnos los humos, todo hay que decirlo.

Pero sorprendentemente, lo que ha preferido hacer es llamar suavemente a nuestro corazón, y darnos una “segunda oportunidad”, una segunda venida, preguntándonos… “¿Me dejas un hueco en tu corazón? ¿me dejas nacer en tu pesebre?

No importa que esté sucio. Me conformo con el calor de tus bueyes, en el frio de tu noche.

El rapto de los benditos

39…y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: 40 dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; 41 dos mujeres estarán moliendo, a una se la llevarán y a otra la dejarán. Mateo 24.

En los textos bíblicos se hacen multitud de referencias a la segunda venida del Hijo de Dios. En general este suceso se describe con todo lujo de efectos especiales, con relámpagos, con ángeles trompeteros tronando ensordecedoramente, cataclismos y demás sucesos que no dejarán lugar a dudas de que “se acabó la vaina”. Será como en una discoteca a las tres de la mañana, cuando, estando toda la gente súper enrollada, se corte la música, se enciendan las luces de la sala y por megafonía una voz estentórea diga, “hagan el favor de ir saliendo”.

Pues algo así.

Lo que viene después es el gran corte. Unos saldrán y otros se quedarán, el trigo se recogerá y la cizaña será echada al fuego.

Hay una película de Nicolas Cage, titulada “Left behind” (Desaparecidos sin rastro), que no tuvo demasiado éxito, que revela cómo podría ser el rapto de los benditos, los cuales simplemente desaparecen de escena, dejando a los no raptados en este mundo sumido en un verdadero caos.

De alguna forma, este parece ser el final de la peli de la Humanidad, o al menos de nuestra Humanidad. En la esfera cristiana, esta claro que las almas benditas serán arrebatadas de este mundo y llevadas al Paraíso, mientras que las no benditas, se quedarán aquí, como muestra la película, en medio del gran marrón que la ambición humana ha generado, provocando el caos absoluto y un mundo post apocalíptico del tipo “Terminator” o peor aún, tantas veces llevado al cine por los directores empeñados en imaginarnos el mundo tras la destrucción final.

Y además, Jesús vendrá como un ladrón, de súbito, de repente, cuando los pollos sin cabeza que seremos los humanos en medio de la tribulación, nos quedemos todos tiesos ante la parusía.

Es algo así como la caterva de niños en el patio del recreo, enzarzados en sus escandalosos juegos y de repente la profesora toca el pito, y todos a formar para entrar de nuevo en clase, justo antes de que Juanito colocara el balón para meterle un gol al contrario. Y todos para adentro.

Pues así. Cuando el desbarajuste humano llegue al paroxismo, vendrá el dueño de la Hacienda y pondrá orden, como el mago puso orden en el desastre que Mickey había montado al pretender jugar a ser dios.

De alguna forma, lo que ha sucedido con la Humanidad desde que el ser humano ha puesto el pie en este Planeta ha sido que, con el despertar de la inteligencia, hemos pretendido creer que todo estaba a nuestra disposición y, el componente egoico que nos insta a cubrir nuestras necesidades, las de la pirámide de Maslow, ha ido más allá de nuestra propia legítima satisfacción, para invadir las necesidades de los demás, surgiendo así la competencia por los recursos escasos, por ser más que el otro, por dominar y pretender ser más de lo que realmente somos, como especie biológica, sin tomar consciencia de nuestra esencia espiritual.

Este planteamiento ego centrado, centrado en el dominio de la mente, en Marta, con el paso de los siglos y de los milenios ha ido madurando una conducta humana cada vez más ambiciosa y paradójicamente salvaje.

Los sabios de la Era Axial fueron los primeros que se dieron cuenta del problema y sentaron las bases del camino de retorno a lo que es nuestra esencia, la Divina Realidad. Jesús dijo la última palabra y los sabios posteriores han seguido indicándonos el camino para el despertar de la Consciencia álmica, el despertar de María.

Lo que hemos descrito en esta serie de capítulos no es sino todo el proceso que ha de recorrer la Humanidad entera centrado en el proceso de aprendizaje que has de recorrer “tú”, querido amigo, para volver a Casa, para volver a ser “tal como eras” antes de perder el Norte y creer que sólo con tu mente racional podías controlarlo todo. Te enseñaron tus mayores a calzarte el gorro del brujo y te creíste, como ellos se lo creyeron, que podías jugar a ser dios. Y mira…

La cuestión es qué pasará con los que, a lo largo de su vida no hemos sabido comprender que “todo lo que ves, soy Yo”. ¿Cómo será el corte? ¿Entraremos todos en la Era de Acuario? ¿formaremos todos la nueva raza raíz?

Pues esta es una buena pregunta.

¿Hará Dios como el brujo, que nos pegará un escobazo para reconocer que tenemos que cubrir el obligado camino de aprendiz, antes de ser como Él?

¿O nos echará definitivamente de la escuela de aprendices y nos abandonará en la fría noche del crudo invierno?

Y volvemos a los mitos y leyendas eclesiásticas, por la que los benditos no serán mucho más que los 144.000 profetizados del Apocalipsis, procedentes de la Gran Tribulación (Ap. 14: 4-5). Tomada la cifra literalmente, los benditos no son más que el cero coma de la Humanidad, lo que significa que virtualmente el cien por cien no vamos a pasar de curso y tendremos que o bien repetirlo en otro planeta o en este hecho añicos, o simplemente extinguidos de la trama de la vida como los dinosaurios.

Aquí, cada cual se lo puede montar como quiera. Puede creer lo que le venga mejor, según sus creencias y la literalidad con la que interprete sus textos sagrados.

Ni yo ni nadie está ni capacitado ni autorizado sobre el cómo, el cuándo y el dónde sucederán los hechos bíblicos de la Parusía.

Lo que sí parece cierto es que la Sexta Raza Raíz, la que conforme la Humanidad de Acuario o la del Paraíso celestial de Cristo o de las demás religiones, no puede estar constituida por los causantes del infierno que la Humanidad ha sufrido en los últimos milenios. Estos serán echados fuera. A dónde, nadie lo sabe.

La Sexta Raza Raíz es la Humanidad de los benditos. Insisto, no creo que nadie pueda pontificar al respecto.

Lo que sí es cierto es que los que en su vida terrenal han sido conscientes de la existencia del alma y están tratando de evolucionar en el camino hacia la Divina Realidad que describen los místicos y expone la Filosofía perenne, ellos ya forman parte de esa Sexta Raza Raíz y, nada han de temer.

Los escépticos, los que dudan de la naturaleza espiritual del ser humano, acaso reciban el escobazo del brujo y deban seguir evolucionando de alguna forma hasta que consigan caerse del guindo.

En términos de probabilidades, creo que es lo más probable…

Supongo.

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Autor: José Alfonso Delgado

Nota: La publicación de las diferentes entregas de La Física de la Espiritualidad

se realiza en este blog, todos los lunes desde el 4 de enero de 2021.

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