Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

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11/7/19

El Sarabha (Los cuentos de Noor Inavat Khan. Alias: Madeline) (13)


    Introducción: ver el primer post en este Blog, con fecha 18/04/2019


EL SARABHA

Hay un ciervo que vive en lo más profundo de cierto bosque al que nadie ha visto jamás. Los hombres le llaman Sarabha. Pequeños, si escucháis cuando el mundo está tranquilo, y el sol está lejos, podréis escuchar su voz muy débilmente.
Un día el rey estaba cazando en el bosque, y penetró tan lejos, tan lejos que uno de esos Sarabhas, paso por su punto de mira.
¿Quién eres bella criatura? gritó. Pero el Sarabha corrió y desapareció entre los árboles.
¡Voy a cogerle, exclamó furioso el rey; no puede escapar de mí! Y lanzándose sobre su caballo, disparó flechas al hermoso ser. Las flechas volaron alrededor del ciervo, pero él no les temía, y corrió sobre los pastos tal como vuela un pájaro en el aire.
El caballo del rey cabalgo más y más rápido, y el bosque, las colinas y los valles pasaron sin ser vistos. Sus cazadores, su ejército y sus tropas de elefantes, fueron dejados atrás en el bosque buscando en vano a su rey.  Todos fueron olvidados, nada más existía en la tierra para el rey, solamente el hermoso ser que estaba persiguiendo.
Corre...corre… más rápido, más rápido, gritaba el rey enfurecido.  Los cascos de su caballo apenas si tocaban el suelo mientras galopaba por el espacio. Pero de repente llegaron a un profundo abismo, el cual Sarabha había fácilmente saltado.
El rey no vio el abismo; sus ojos estaban sólo puestos en la presa que estaba persiguiendo, pero el caballo lo percibió y no atreviéndose a saltar, paró en seco en el borde, arrojando al rey por sobre su cabeza a la profundidad del abismo.
¿Por qué ya no escucho el ruido de los cascos del caballo? pensó Sarabha.  ¿Se ha dado la vuelta el rey, o quizás ha caído en el abismo?
Sarabha miró tras suyo y vio correr al caballo de aquí para allá sin jinete  y su corazón se llenó de pesar.
El rey se ha caído en el abismo. Está completamente solo. Su ejército está muy lejos. Seguramente está sufriendo más que cualquier otro sufriría en una situación así, porque él tiene un ejército brillando con oro, cien elefantes y hombres para protegerlo y espera de su llamada. Pero ahora está sólo, pobre rey, le salvaré, si aún sigue con vida.
Estos eran los pensamientos de Sarabha mientras se daba la vuelta y regresaba al abismo. Al llegar al borde miró hacia abajo y vio a su enemigo yaciendo en el polvo, gimiendo e inclinándose le habló con amable voz: rey de hombres, le dijo, no me tengas miedo. No soy un duende que haga daño a  aquellos que se encuentren perdidos lejos de su casa. Yo bebo el agua que tu bebes y como la hierba que crece en la tierra. Yo puedo ayudarte, oh rey, y sacarte de este abismo. Confía en mí, vendré.
¿Es real lo que ven mis ojos?, pensó el rey. ¿No es mi enemigo el que viene a ayudarme?
El rey miró hacia arriba a Sarabha y su corazón se llenó de vergüenza.
Honesto ser, dijo, no estoy muy herido, porque la armadura que me cubre es fuerte. Pero el pensar que yo he sido tu enemigo, me duele más que mis heridas. Perdóname bendito ser.
Escuchando estas palabras Sarabha supo que el rey confiaba en él y le quería. Descendió en el abismo y cargando el rey a sus espaldas, escaló las altas paredes con más fuerza que la del más poderoso elefante, y le llevó al bosque
El rey abrazó a Sarabha. ¿Cómo puedo agradecerte? le dijo. Mi palacio, mi país es tuyo. Ven, querido ser, retorna conmigo a la ciudad. No puedo dejarte aquí en el bosque para ser asesinado por cazadores y animales salvajes.
Gran rey, dijo Sarabha, no me pidas que vaya a tu palacio. Este bosque es mi país, los árboles son mis palacios. Pero si deseas hacerme feliz, concédeme entonces este favor, te lo ruego.
No caces más en este bosque, que aquellos que viven entre los árboles puedan ser felices y libres.
El rey se lo prometió gustosamente y regresó al palacio para gran júbilo de su gente, que le dio la bienvenida con vítores. Luego, sin más demora publicó un decreto que de aquí en adelante nadie bebería cazar en el bosque, por lo que el rey, su gente y los animales del bosque, vivieron todos felices para siempre.


Ya sabéis, os puedo ir mandando estos cuentos de Noor Inavat Khan en PDF, escribir a deeeli@gmail.com

Finalmente aprovecho por si alguien quiere lo publicado, anteriormente, por Deéelij en este Blog sólo ha de decirlo en el mail antes indicado

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