31/8/16

El traidor


        Entremos a degüello. Lo que destrozará continuadamente tu ser en evolución no es otra cosa que las expectativas. Este es el único traidor al que has de tener súper estrictamente custodiado y vigilado.

        Crearse expectativas es caer en el tiempo lineal. Es crearse mental y artificialmente un posible o no posible futuro, es decir, algo que ni existe ni existirá, pues lo único real es el aquí-ahora, el momento presente, la vida misma. Y las expectativas siempre se basan en un comparativo con lo que fue o no en el pasado, que tampoco existe (existió cuando fue preente) y conducen, inexorablemente, a la frustración, tanto si se dan o no las expectativas.

        No se dice con esto que todo no sea posible, al contrario, ya sabemos que en una nueva espiritualidad todo es posible. Todo lo es si lo creas en presente. Si tu compromiso es con el instante que transitas, o si quieres ampliar, con el día que vives, has de estar centrado en eso que Eres en ese momento en lo que sea que se esté desarrollando, y por tanto, viviendo. Es esta la forma exclusiva de crear sin expectativas, sin futuribles posibles o no basados en la esperanza.

        Cuando creas expectativas, lo que creas son expectativas y eso resultaran ser: expectativas. Por tanto, se evidencia que una expectativa no es más que una ilusión, una estrella fugaz que puede aparecer o no, pero que si lo hace dura un instante, sin plasmar una realidad sólida y palpable.

        Siempre que hay una expectativa hay un engaño en sí. Si tienes la expectativa de que te besen, puede ser que lo hagan y no sea como esperabas que fuese o puede ser que no te besen; y, en cualquier caso, habrás estado trabajando con un futurible no predecible ni tangible que termina frustrándote, aunque termina justo cuando empezó, cuando se configuró en expectativas. En cambio, si no vas con expectativas de que te besen, puede que lo hagan y sea todo una fiesta; y puede que no te bese y no te frustrarás, pues no esperabas el beso que no llegó.

        Sólo puedes crear si generas una posibilidad real en el presente actual en el que vives. Si tienes la posibilidad de dar un paso tras otro en un paseo, sea el ejemplo, la expectativa no es tal, sino algo real. Y estarás creando un nuevo momento presente de un paseo gozoso a través de cada paso que das en el instante de darlo.

        Si esperas que los demás cambien, sea otro símil, vas a estar esperando una eternidad en frustración con tu expectativa a cuesta. Indudablemente, no puedes esperar que lo externo sea expectante si no ERES expectante en lo que ERES en presente continuado.

        Así, pues, cuanto menos esperes expectativamente hablando, más gozarás con lo que vaya sucediendo que no esperabas en expectación. De lo cual se deduce que las expectativas son inversamente proporcional al gozo: cuanto más esperes, menos gozas; cuanto más goces, menos esperas.

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Autor: Deéelij
Fuente: De su libro Alas sin plumas (Ediciones Ende, 2016):
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