28/8/16

Lo exterior depende de lo interior: enfermedad y muerte (Recordando lo que es: 57)


A lo largo de estas entregas de Recordando lo que Es se ha utilizado con frecuencia el símil del “Conductor” y el “coche”, muy útil para conocerte a ti mismo: el “yo” físico, mental y emocional es sólo el coche en el que tú -lo que realmente eres, Conductor- has encarnado y utilizas para vivenciar la experiencia humana. Ciertamente, mientras permaneces encarnado en el plano humano, ese “yo” (el cuerpo físico, los sentidos corpóreo-mentales, los pensamientos, los sentimientos, las emociones, la personalidad…) es uno contigo –no hay esquizofrenia alguna– y se encuentra enteramente a tu servicio –cosa distinta es que tú lo olvides–. Es como cuando te sientas al volante del vehículo que usas en tu vida diaria, que se transforma en una extensión de ti mismo y está a tus órdenes. Además, ese “yo” es una maquinaria perfecta, siendo tan divino como todo lo es, sin excepciones, en la Creación. Sin embargo, tiene “fecha de caducidad”, no es eterno como tú; y llegado un momento concreto de tu experiencia humana, lo abandonarás. El tránsito que la Humanidad llama muerte es el criterio para distinguir entre el Conductor y el coche: lo que no sobrevive a la muerte y con ella se descompone y transfigura, es el coche; y “eso” (el nombre es lo de menos) que sigue vivo tras la muerte es el Conductor. Por tanto:
+Cuando te digan que alguien ha muerto, también si se trata de un ser querido, no olvides que es mentira, que sigue muy vivo. La muerte forma parte de la vida y no es muerte en el sentido que una gran parte de la Humanidad todavía le otorga, sino un renacimiento, una puerta que se abre para pasar de una habitación (“plano físico”) a otra habitación (“plano de luz”) de la vida.
+Y si el médico te dice que tienes una enfermedad, ten presente que es falso, porque es imposible que tú, Conductor, enfermes: es, simplemente, el coche el que se ha averiado. Aún más, es el Conductor que eres el que genera la enfermedad en el coche en pro de su desarrollo consciencial y evolutivo: ninguna enfermedad es fruto del azar y todas tienen su origen y razón de ser en los procesos conscienciales, que son interiores, no exteriores.
¿No terminas de entenderlo? Hablemos de los icebergs… Trae a tu memoria uno esos enormes icebergs que, tras desprenderse de un glaciar o de una plataforma de hielo, surcan flotando las aguas oceánicas arrastrados por las corrientes marinas. Del iceberg sobresale del agua solo una octava parte de su volumen total, que es la porción del mismo que puedes ver con tus ojos, mientras que más del 85 por ciento se mantiene por debajo de la superficie, invisible para tu mirada. Y en un momento determinado de su travesía oceánica, el iceberg comienza a deshelarse, lo que podrás detectar porque su parte exterior, la que emerge por encima del agua, empezará a descongelarse y menguará. ¿Por qué se produce el deshielo? Quizás pienses que debido a que se ha elevado la temperatura ambiente del entorno que rodea al iceberg, situándose por encima de los cero grados, lo que provoca el descongelamiento. Sin embargo, si mides dicha temperatura, puede suceder que sea claramente inferior a los ceros grados, a pesar de lo cual el licuado está teniendo lugar. ¿Qué está ocurriendo? Muy sencillo: la razón del deshielo del iceberg no se encuentra en su parte exterior, la que sobresale de las aguas y percibes por medio de tus sentidos físicos, sino en su parte interior, la que permanece dentro del océano, por debajo de la superficie. Es esta precisamente la que entra en contacto directo con corrientes submarinas de aguas templadas (el Niño, la Niña, la Corriente del Golfo, etcétera), provocando la descongelación y la reducción del tamaño de la masa de hielo… Aplicando lo anterior al ser humano, el “coche” coincidiría con la parte exterior del iceberg, la que es visible y asoma fuera del océano; y el Conductor, con su parte interior, la que está sumergida y oculta para los sentidos corpóreo-mentales... Lo exterior (los síntomas, por ejemplo, en una enfermedad) depende de lo exterior. Y las experiencias que se viven en el exterior interactúan, a su vez, con el interior.

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Una nueva entrega de Recordando lo que Es se publica en este blog cada domingo.
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