3/8/16

Seguridad e inseguridad


         Un nuevo mandamiento, inmutable e inversamente proporcional os doy:

         A mayor seguridad interna, menos se necesita de seguridades externas.

Cuanto más fijas tu seguridad en lo externo, menos seguridad interna se posee. Si hay inseguridad interna es que se fija la seguridad en lo externo que se escapa con rapidez.
       
        Cuanto más crees en Ti, menos necesidad tienes de creer en lo externo. Y esto no dice que lo externo no sea real, sino que lo interno es lo verdadero, inmutable y auténtico.

         Si se sigue esperando a que llegue algo externo a resolverte, perecerás en esa esperanza siempre efímera de una espera desconsolada.

        Si lo externo no llena por más que se tenga, es que no has probado a catar si lo interno está lleno de algo que nunca se ha comprobado y que todo lo conforta.

         No es el puente lo que te hará cruzar, sino la solidez de sus cimientos el que podrá soportar la marcha hacia al lugar marcado a llegar.

        Y si puente no hubiera, el propio río se puede tomar si con él te haces.

        Hasta aquí el pronunciamiento de este nuevo mandamiento. Incidir en que aún quedan rescoldos que se han se superar. Rescoldos de aquella programación anticuada de la dualidad bipolar. Esos rescoldos se pueden fijar en varios verbos, pero en especial uno es el más perjudicial: salvar. Y es que gran parte esta humanidad y sus habitantes siguen esperando a que algo o alguien le salve de sus problemas, de las crisis, de la pobreza, del hambre, de las guerras, de su tristeza, de su falta de ánimo, de su poca voluntad. Este es el gran problema, el problema que se crea (1) creyendo que se tiene un problema, (2) que el problema se lo ha de quitar algo o alguien y (3), lo peor, que un@ por sí no es capaz de quitarse eso que dice ser un problema, de en medio, sortearlo, solucionarlo y l mejor de todo: SOLTARLO. Porque el maldito problema que se crea o le hacen creer que lo tiene, es que se lo pega un@ a sí o se lo pegan los demás a sí.

        Si quieres salvarte de algo, lo has de hacer por ti. Pero cuando te das cuenta de que estas a salvo cuando penetras en la profundizad segura de tu Ser y descubres tu esencia divina eterna, perfecta e infinita, te das cuentas de que estás a salvo. Y lo estás porque tú eres tu propio creador y estás a salvo de todo lo que tú no quieras crearte a ti mismo. Así que no hagas responsable y/o culpable a los demás, a lo demás y en definitiva a lo externo de tus problemas, que primero no son tuyos y si los hay y así se les considera, es que así tú los creas en ti. Por tanto, y evidentemente, se trata de que creas en Ti, en lo interno, y en la medida en que los vas experimentando, te das perfecta cuenta de que lo externo es efímero, caduco y se va en cuanto ya no fijas tu atención en lo externo que siempre es pasajero.

         Heráclito dijo: todo fluye, todo cambia, nada permanece. Y añado a su sabiduría, que así es lo externo, pero no lo interno que una vez conocido no cambia por ser inmutable al paso del tiempo, que es lo externo, y va viendo pasar los problemas como en un desfile desde lo interno sin perturbarse.
 
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Autor: Deéelij
Fuente: De su libro Alas sin plumas (Ediciones Ende, 2016):
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