24/8/16

Condición humana y vocación divina

       
Tema, en principio, algo complicado de tratar. A ver cómo lo resuelvo de forma sencilla y tremendamente escueta.

        La dinámica que se puede observar en lo que llamamos personas en este mundo es la del ser humano. Y tal condición de ser humano tiene una mentalidad humana con una vocación divina.

        Tal es así, igualmente, en cada ser que habita y existe en los miles de recónditos puntos del cosmos conocido y los no conocidos. Todos esos millones de seres (si quieres, especies distintas a la humana) poseen la condición propia del ser que habitan, en el que moran y desde el que experimenta estos mundos físicos, más o menos densos o sutiles, a través de su Ser. Pero ninguno como el ser humano posee la vocación divina tal elevada.

        Que el ser humano posea la vocación divina de modo excelso no quiere decir que el resto de las razas, seres o especies no la posean, pero no en el rango más alto que se le ha otorgado al ser humano. Y ello es debido a que posee, aunque ahora parezca increíble, pero tiempo al tiempo, el mejor recipiente (cuerpo físico) desde el que poder experimentar todos los rangos posibles de emociones que puedan darse en la infinitud de lo Inmenso que encarna en cada ser concebido para recrearse en todo lo que es posible en lo infinito que Es lo Infinito, la Inmensidad o, si quieres, la propia Divinidad.

        Mientras la condición humana puede estar programada, para entendernos sencillamente, a modo de máquina que posee una serie de funcionalidades y caracteristicas, las mismas potencian el experimentar en lo físico como ningún otro ser físico puede alcanzar. Y si a ello se le suma la vocación divina del humano, obtenemos lo excelso dentro de lo que consideramos que no lo es.

          Es decir, el ser humano es la proyección de lo perfecto e infinito dentro de lo que es imperfecto y finito (o así se le considera), haciendo que lo finito e imperfecto sea perfecto e infinito.

        ¿Entendido hasta aquí? Espero que sí, si no has de repasar, que lo que llega es quizá algo más complejo, sólo quizá...

        Evidentemente (hay muchas pruebas de lo que afirmaré, pero no las traeré a colación por lo largas que serían en su exposición y te invito a que investigues), no hay más destino que el que cada uno se forja en su ser de humano (ser humano), bien desde la condición humana o desde la vocación divina. Por tanto, cualquier decisión que adoptes en total coherencia y responsabilidad puede obedecer al conjunto de la condición y la vocación. Aunque es mucho más brillante si es desde la vocación divina desde donde se decide contando con la mentalidad humana.

        Conclusión muy resumida: tuya es la decisión, o te adecuas a la condición humana y listo,  u optas por expresarse a través de la condición humana con todas las posibilidades que tiene la vocación divina y las infinitas manifestaciones de la condición humana no programada.

        Así que define tu dinámica, la que quieras y del modo que quieras Ser: ser miedo, o Ser Amor.

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Autor: Deéelij
Fuente: De su libro Alas sin plumas (Ediciones Ende, 2016):
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