Dulce fue el amor entre María Magdalena y Jesús. ¡Cuánto se amaban!. No tomes el mensaje evangélico a la ligera, como si fuera un cuento superficial. Describe su mutua relación con toda verdad. Es la misma María que, aquella primera mañana de Pascua, lo buscó llorando ante la tumba. Cualquiera que estudie las Escrituras encontrará muchos ejemplos del amor total de María Magdalena hacia Jesús.
Ellos confirmarán lo que vengo afirmando. De hecho, podría pensarse que fueron escritos especialmente para las personas de vida contemplativa. Y así lo fue para todo aquel que tenga el suficiente discernimiento para ver; para el que reconozca en el amor hermoso y personal de Jesús hacia María Magdalena el amor maravilloso e incomparable que tiene por todos los dedicados sinceramente a la contemplación.
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