25/9/09

Creer es crear (II): Todo es perfecto, asume la responsabilidad de tu vida

6. El viejo sistema se basa en un mandamiento único: “juzga a tu prójimo como a ti mismo”. Su objetivo principal es separarnos los unos de los otros. Y el mundo tal y como lo estamos viviendo es el resultado de ese viejo sistema de creencias. En lugar de ayudarnos los unos a los otros, de amarnos los unos a los otros, nos hemos dedicado a juzgarnos los unos a los otros.

7. Para cambiar la realidad hay que cambiar el sistema de creencias. ¿Cómo?: dejando de juzgar, viviendo el presente y no tomándote nada personalmente.

Proyectamos en el otro lo que en realidad nosotros mismos tenemos dentro. Eso malo que digo de los otros, es algo que traigo conmigo: una parte de mí que veo negativa. Cada persona de la que hablo bien tiene algo de mí: de una parte que estimo positiva.

Al comprenderlo, la vida se convierte en un mosaico de posibilidades para que yo entienda realmente que es lo que me está pasando a mí por dentro. Todos los días al salir a la calle, todas las personas, todos los pajaritos, todos los objetos que ves, en realidad son cosas que te están hablando directamente a ti. Pero para poder entender y para poder sensibilizarte de lo que te están diciendo, tienes que vivir el presente. Y la única condición para ello es no estar juzgando.

La realidad es como si fuéramos un espejo: si yo le mando amor a todas las personas, la vida me va a regresar amor; si mando crítica, juicio, la vida me va a regresar exactamente eso. Por tanto, no te tomes a mal, como algo personal, del ego, nada de lo que digan o hagan los otros. Eres tú el que das; y lo que das es lo que recibes.

Hay que entender que cada persona que llega a tu vida, todas y cada una de ellas, es por un motivo específico e importante. Son parte de la enseñanza, de los maestros que te tocan en la vida. Y la única posibilidad de que todo lo que te ha pasado lo transmutes en sabiduría es agradeciendo, perdonando, y, en caso de ser necesario, pidiendo perdón.

Al tú hacer un proceso de agradecimiento y de perdón, tu propio camino se empieza a iluminar y te das cuenta de que todo lo que nos ha pasado a cada uno en su trayectoria ha sido perfecto y ha tenido que ver con un propósito. El propósito es llegar a este punto con la consciencia suficiente para darnos cuenta de lo que está aconteciendo. Si yo no agradezco mi camino, no puedo obtener la enseñanza y la sabiduría que ya me gané por haber andado por esas pruebas.

8. Al entrar en el aquí y ahora, se empieza a eliminar el juicio de la mirada. Cuando entras en el aquí y en el ahora, ya no puedes ver a nadie separado de ti, ya no puedes verte tú separado de la vida, ya no puedes negar que tu mirada es creación.

Cuando juzgo no estoy creando conscientemente, sino con base en una obediencia, en algo que me dijeron que. Cuando estoy presente, estoy creando mi realidad de manera consciente.

Nos dijeron que la verdad ya estaba escrita, pero es mentira. La verdad está viva; no es letra muerta. La razón del ego es lo de ayer. Darse cuenta de esa sutil diferencia es el inicio del despertar. La verdad es el Ser sucediendo ahora. El tiempo es el desarrollo de la consciencia, no un paso de edad. No es un antes y un después, sino un eterno aquí y ahora.

Estamos dejando atrás una época oscura, dominada por el razonamiento de que el tiempo es dinero; y estamos entrando a la sincronización con el tiempo real, donde todos vibramos al ritmo del Creador.

El tiempo es la cuarta dimensión y nosotros estamos invitados, a cada instante, a presenciar el milagro que es la vida. Para ello, lo único que se no pide es estar presentes. Y cuando lo estamos, entramos en sincronía con todo el Universo.

9. Hacernos creer que los ciudadanos no tenemos poder era una de las reglas básicas del viejo sistema para garantizar su subsistencia. Hay que lograr que los ciudadanos seamos los que tengamos el poder, pero un poder de creación.

El principio del “sistema de la razón” es mantenernos desequilibrados. Al empezar equilibrarnos, a ser uno con uno mismo, comienzas realmente a interconectarte en el punto preciso donde tus pensamientos, acciones y visión de la vida ayudan y colaboran a transformar lo que es la realidad.

Cuando cada uno de nosotros entendamos el poder que tenemos, el poder de Creer es Crear, nos daremos cuenta que el paso entre el mundo en que vivimos, consecuencia del ayer, y el mundo que queremos es un instante: un aquí y un ahora. Es un momento presente donde nos abracemos todos y nos pongamos a mirar, todos al mismo tiempo, un mundo nuevo.

Tenemos el corazón grande y hemos luchado mucho para obtener la recompensa que estamos a punto de recibir. La recompensa es vivir en la Tierra del Amor.

10. Creo que todo es perfecto, que todo tiene un orden, un propósito. La tierra está tomada hace muchos siglos por un poder que tiene esclavizada a la humanidad. Se trata de la razón y su sistema de creencias, su dualidad y su juicio constante. Tantas centurias así no han sido por casualidad, sino para que los seres humanos tuviéramos un aprendizaje, una enseñanza, y pudiéramos pasar por diferentes etapas, conocimientos y experiencias hasta llegar a este punto donde de manera consciente e individual, pero a la vez colectiva, nos juntamos en un solo corazón. La ascensión de la humanidad. Esta es la misión de los mayas galácticos: nuestra misión.

Mientas no nos demos cuenta de que este es el mejor momento, vamos a seguir creyendo que estamos en el peor momento. Es solamente un punto de inflexión en la mirada. El asunto no viene de afuera hacia adentro, sino que desde dentro creamos las condiciones para que suceda afuera. ¿Cómo?. Creyéndolo. Teniendo fe. La fe es el alma y el poder de la creación. No es ciega. La fe se hace con base en la consciencia. La fe es consciente; la fe con ojos abiertos.

11. Hay otros dos temas claves para cambiar nuestro sistema de creencias: comprender que todos somos Uno y la reencarnación.

El todo somos Uno, la Unidad de cuanto Es y Existe, es el fundamento del Amor. En la nueva realidad, el verdadero Amor es Amar. Y hay que amarse así mismo para Amar a los demás, que son Uno contigo. Y asumir algo muy importante: la cuestión no es recibir Amor, sino dar Amor. Al dar Amor, se recibirá Amor de manera natural (Es muy sencillo: Somos lo que damos, lo que damos es lo que recogemos; lo que recogemos es lo que Somos; y vuelta a empezar en un momento presente continuo de expansión de la Consciencia. Por ejemplo, si te consideras necesitado de Amor, da Amor. Sí, ya sé que suena a milagro. Y es así exactamente: es el Milagro de la Vida, de la Creación; Tú Milagro).

En cuanto a la reencarnación, nos hicieron creer que la vida se acaba, que la muerte es el fin. Por ello vivimos con miedo la vida por el temor a la muerte. Pero en verdad somos almas eternas. Morimos para renacer. Reencarnación es creer que el Creador (y Tú, que también lo eres) sabe lo que hace.

12. Asume de una vez la responsabilidad de tu vida. Todo lo expuesto conduce a constatar que cada uno es responsable de su vida; ya está bien de echar la culpa a los demás de cuanto nos pasa. Es una ley que se llama “90/100”. Significa que no tienes el control sobre el 10% de lo que te sucede en la vida, pero del 90% restante tú sí tienes el poder.

13. Somos una inmensa mayoría los que decidimos escuchar nuestro corazón

En la vida hay que aplicar aquel juego de cuando éramos pequeños llamado “un, dos, tres por mi y por todos los demás”. Esta fue una de las enseñanzas que me dieron y que más me ha ayudado a entender la nueva manera de ver las cosas desde el corazón. Si una inmensa mayoría aplicara el “un, dos, tres por mi y por todos los demás", veríamos que todas las cargas que traemos de nuestra historia personal y colectiva son cargas de luz. Cuando vas a prender un foco, lo que se hace es juntar el positivo con el negativo. Todo nuestro devenir tenía un propósito para llegar a esta cita histórica. Tenemos que agradecer todo el camino.

Tenemos que perdonar y agradecer hasta el último segundo lo que nos ha pasado en la vida. Ese es el único truco para poder enchufarte y empezar a conectar a la vibración del corazón, porque si tú traes culpas, rencores o arrepentimientos, lo único que estás haciendo es mandar miedo. Si, por el contrario, todos esos rencores, culpas y arrepentimientos los agradeces y los perdonas, no sólo los liberas, sino que en ese momento, eso que era una carga, una carga negativa, al juntarlo con su positivo los transformas en luz y te empiezas a iluminar por dentro. Entonces comienzas a ver de otra manera. Al estar puesto nuestro foco entre el pasado y el futuro, lo único que pasaba es que en realidad no estábamos conectados con el presente.

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