3/5/10

El Viaje del Conocimiento

El Conocimiento viajó hacia el norte buscando el Tao, sobre el Mar Oscuro y en lo alto de la Montaña Invisible. Allí, en la montaña, se encontró con el No-Hacer, el Sin-Palabras. Le preguntó:

-Por favor, señor, ¿me podría informar bajo qué sistema de pensamiento y qué técnica de meditación podría aprehender el Tao? ¿Por medio de qué renuncia o qué solitario retiro podría reposar en el Tao? ¿Dónde he de comenzar, qué camino he de seguir para alcanzar el Tao?.

Sin embargo, No-Hacer, el Sin-Palabras, no contestó. No sólo eso, ¡ni siquiera sabía cómo responder!.

El Conocimiento giró hacia el sur, hacia el Mar Brillante, y ascendió la Montaña Luminosa llamada Fin de la Duda. Allí se encontró con Actúa-según-tus-Impulsos, el Inspirado Profeta, haciéndole las mismas preguntas.

-¡Ah¡-, exclamó el Inspirado Profeta, -Tengo las respuestas y te las revelaré!-. Pero justo cuando estaba a punto de decirle todo, se le fue de la cabeza.

El Conocimiento tampoco obtuvo, pues, contestación alguna a sus inquietudes. De modo que se marchó al palacio del emperador Ti. Ante sus preguntas, Ti replicó:

-Ejercitar el no pensamiento y seguir el no camino de la meditación es el primer paso para comprender el Tao. No vivir en ninguna parte y no apoyarse en nada es el primer paso para descansar en el Tao. Empezar desde ninguna parte y no seguir camino alguno es el primer paso para alcanzar el Tao-.

El Conocimiento agradeció estos consejos y comentó:

-Tú sabes esto y ahora yo también lo sé. Pero los otros dos no lo sabían. ¿Qué te parece eso? ¿Quién está en lo cierto?-.

Ti contestó:

-Sólo No-Hacer, el Sin-Palabras, estaba absolutamente en lo cierto. Él no sabía. Actúa-según-tus-Impulsos, el Inspirado Profeta, sólo parecía estar en lo cierto porque se le había olvidado. En cuanto a nosotros, no estamos ni siquiera cerca de la verdad dado que tenemos las respuestas. Porque aquel que sabe no habla; aquel que habla, no sabe. Y el hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.

Esta historia llegó a los oídos de Actúa-según-tus-Impulsos, el Inspirado Profeta, que estuvo de acuerdo con lo expuesto por Ti.

Que se sepa, No-Hacer, el Sin Palabras jamás oyó hablar sobre el asunto, ni hizo comentario alguno.

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Autor: Chuang Tzu

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