6/5/2010

Amarse a uno mismo, Amor Incondicional y amor al prójimo

Son iterativas y muy diversas las referencias en este Blog al Amor. Quisá precisamente por esto, son numeros@s l@s lector@s que envían emails planteando sus reflexiones y dudas acerca del Amor Incondicional, su relación con uno mismo y su conexión con el amor al prójimo. Para atender en bloque sus requerimientos, se efectúan seguidamente una serie de consideraciones, que retoman otras ya publicadas en entradas pasadas.

Amarse a uno mismo

Todos los grandes maestros se han referido al Amor, pero ninguno con la intensidad y claridad de Jesús. Su mensaje al respecto fue nítido y contundente: “ama a tu prójimo como a ti mismo”. ¿Cuántas veces lo habremos leído u oído?. Y cuántas veces lo hemos olvidado, o aparcado, o dejado como una tarea pendiente para mañana. ¿Tan difícil es ponerlo en práctica?. No lo es tanto cuando el mensaje se interioriza en su radicalidad y se asumen en su verdad: primero, ámate a ti mismo; y tras ello, inmediatamente, ama al prójimo. Desgraciadamente, solemos poner mucho énfasis en lo segundo -la necesidad (obligación, sacrificio) de amar a los demás- e ignoramos lo primero –amarse a uno mismo-, que es la premisa de partida y fundamental.

Pero lo cierto es que el Amor nace de dentro, o no existe. Y para que la semilla del Amor fructifique en nuestro interior, debemos amarnos a nosotros mismos, concientes de nuestro linaje divino, de nuestra condición de Hijos de Dios no sólo porque nos haya creado ?l, sino porque somos ?l. Como dice Willigis Jäger: “Creemos ser la playa que anhela el mar. Somos el mar que juega con la playa”. Es decir, como explica muy bien Pedro Miguel Lamet, “pensamos desde la finitud que vamos hacia Dios, y ya somos parte de Dios, pues si yo le falto a Dios, Dios no es Dios. Despertar es darse cuenta de esto. Que lo tenemos todo, que somos mar aunque creemos ser playa”.

Cuando percibimos íntimamente lo anterior y explota en nosotros la divinidad que atesoramos y somos, el Amor nace de manera natural y se desborda, se expande, se derrama hacia quienes nos rodean, de forma irrefrenable e incondicional; y no como sacrificio u obligación, sino como gozo y realización plena de nuestro Ser íntimo.

El Amor a uno mismo emana del Amor a Dios y se desparrama en el Amor hacia todo. El Amor a uno mismo es la conexión, el puente necesario, para canalizar el Amor de Dios hacia los demás. Amar a Dios conlleva necesariamente el Amor a uno mismo. Y este se desborda siempre en el Amor al prójimo. Quien no se Ame a sí mismo, ni Ama a Dios, ni podrá Amar de verdad a los demás.

Amor Incondicional

Referirse al Amor Incondicional es hacerlo al Amor infinito, trascendente, eterno, estremecedor, definitivo; incomparablemente mucho más que un sentimiento. Un Amor que no admite predilecciones de ningún tipo, escala o especie. Y que pertenece al ámbito del Yo Verdadero, nuestro Ser Interior de linaje divinal; nada tiene que ver con ese amor con el que al ego -nuestro pequeño yo- le gusta llenarse la boca.

¿Por qué ostenta el Amor Incondicional estas cualidades?. Muy sencillo: porque se fundamenta en la Unidad de cuanto Es y Existe:

1. Todo es suma de partes y forma parte de una suma superior, aunque cada parte es, a su vez, el Todo.

2. El Todo, la Unidad, es vivificado por la Consciencia de modo similar a como la sangre, en su circulación, anima y tonifica nuestro cuerpo físico.

3. Y de la Unidad y la Consciencia surge el Amor, que en términos científicos puede ser definido como energía pura de carácter vibratorio que se despliega en ondas de torsión.

Pero esto no son palabras para que las digiera el intelecto. Estamos hablando de tu Esencia, que está más allá de cualquier concepto o conocimiento.

¡Sí, de tu Esencia (y de la mía, y de la del otro,...)!. Porque siendo la razón de ser del Amor la Unidad y la Consciencia, el Amor constituye inexorable y radicalmente la base energética de tu Ser profundo (y del mío, y del otro,...).

La consecuencia directa y colosal de ello se resume en el célebre soliloquio hamletiano: ser, o no ser. Es decir, tu Ser se realiza en el Amor o no es nada. Así de simple: Soy y, por tanto, Amo; o no Amo y, por tanto, no Soy.

Esto es, vive el ahora -el único sitio donde la vida existe- con voluntad constante de dar y en disposición permanente de recibir; y en plena consciencia de que no Somos lo que tengamos, ?Somos lo que damos!. Y lo que damos, es lo que recogemos; y lo que recogemos, afianza lo que Somos.

Amor al prójimo

No podemos desplazar el Amor Incondicional al terreno del amor al prójimo, en un acto de sublimación. Es un bello enfoque, pero una pena, cuando menos. No cabe compartir una relación egóica (por no llamarla amor egoísta, términos contradictorios) con los “nuestros” y pretender ejercer un amor incondicional con los “otros”.

El Amor Incondicional sale de dentro, o no sale. O se practica con los nuestros o no existirá para nadie, por mucho que lo escribamos con mayúscula y lo pretendamos diferenciar. O aprendemos a amar aquí, ahora, y a tí, o no existirá jamás el amor en nuestro corazón, para nadie.

Si el amor incondicional es algo que está llamado a ser practicado con un prójimo, poco próximo, y cuando Dios nos lo inspire, o nos lo mande, estamos hablando de una entelequia preciosa, ideal, a la que aspirar, eternamente, como una meta tan bella como irreal. No se puede amar por obligación moral, religiosa, ni de ningún tipo.

El amor nace de dentro, o no existe. Y cuando el amor nace, se desborda, se expande, se derrama hacia quienes te rodean, de forma infrenable. Y sólo de este amor se beneficiará nuestro prójimo, no a la inversa.

El Amor es Incondicional, o no es. Amar con condiciones dicta mucho de ser amor: llamémosle otra cosa. Este es un Amor que se ha de sentir, se ha vivir, se ha de aprender. Y a amar sólo se aprende amando. O ejercemos el Amor, en su modalidad de Incondicional, entre nosotros, con mi pareja, con mis amigos, con mis hijos, con mis padres, con mis hermanos, con mi perro, con mis plantas, con mis árboles del parque, o podemos despedirnos de ejercerlo, más allá.

Pienso, y siento, que el amor incondicional es el que proyectamos hacia alguien, con independencia de cómo sea, de lo que haga o de lo que diga, más: aún sin ser correspondido.

Si nuestra relación de pareja es pasional o egoísta, es decir, sin llegar al amor, se convertirá en una relación infernal, con la separación matrimonial al fondo.

Si nuestra relación amistosa carece de amor, por estar condicionada a recibir algo, será de corto alcance.

Si nuestra relación paternal no está basada en el amor, sino que esta condicionada a la recepción de cualquier tipo de recompensa, social, moral o afectiva, caeremos, con la distancia y el tiempo, en el lamentable olvido de nuestros hijos.

Si nuestras relaciones con otros familiares sólo se basan en la costumbre, en la inercia, en la rutina, seremos buenos hermanos, tíos, primos o sobrinos, mientras estemos lejos y vayamos de visita, y hasta que llegue el reparto de una herencia.

El amor de pareja tiene que ser incondicional, por difícil que parezca, o no será. Hay que aspirar a amar sin poner condiciones, sin pretender cambiar al otro, sabiendo cómo es y aceptándolo. La pasión no ha de enturbiar el amor incondicional, sino al contrario: se ha de integrar en el, potenciándolo.

¿No es el Amor Incondicional el que debe presidir la amistad?. ¡Practiquemos la amistad sin condiciones!.

¿No ha de aspirar un padre y un hijo amarse sin condiciones, sin esperar nada a cambio, y, más aún, recibiendo, posiblemente, ingratitudes y despechos, como contrapartida ?.

Nuestra lucha, nuestro quehacer de cada día, será poner los medios para erradicar de nosotros las memorias o experiencia negativas que, agazapadas en nuestro subconsciente, impregnan de egoísmo nuestro comportamiento. Habrá que hacer el cambio y encauzar nuestros sentimientos. Tendremos que tomar consciencia de nuestro ser de luz y de amor, y facilitarle los medios para que tome las riendas de nuestra vida, haciendo que nuestro comportamiento esté, cada día, más cerca del Amor (Incondicional, por supuesto) y más lejos del egoísmo. Quienes puedan y quieran ayudarnos a crecer en el Amor, lo habrán de hacer desde dentro de nosotros mismos: elevando nuestra frecuencia vibracional, posiblemente, con música, con cantos, con poesía, con colores, con magnetismo, tal vez, y, sobre todo, con mucho Amor.

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5 comentarios:

  1. Emilio, cuando tú cuentas las cosas parecen muy fáciles, muy sencillitas, pero..., qué difícil es conseguir lo que nos propones. Yo creo que el amor incondicional sólo es fácil en cuanto a los hijos se refiere. Ahí, sí que es verdad que podemos experimentarlo sin más. Si pensamos en la pareja, la cosa se complica y no digamos si lo pretendemos con otros familiares, amigos, compañeros de trabajo, de estudio..., Qué difícil es. De todos modos, sí que hay que hacer un esfuerzo y ser conscientes de ello. Quizá no se consiga jamás, es posible, pero igual merece la pena intentarlo. Un beso.

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  2. Al quererlo conseguir ya lo has conseguido.
    Al desear vibrar en FA, ya estás vibrando en FA, aunque estés en MI.
    Si lo ves difícil, se debe a que es dificil para la mente. Pero esto, a su vez, pone de manifiesto su sencillez.
    Simplemente, utiliza tu mente para otras cosas, las domésticas del día a día, pero no para las importantes: Ser, Amar.

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  3. Muy cierto lo que dices, es dificil aceptar a tu pareja, es dificil trabajar con el egoismo, creo q al no aceptarla la quieres cambiar y ese seria un error muy grande...a mi me ha costado trabajo aceptar q todos queremos diferente pero eso no significa que no querramos a la persona...aun sigo trabajando en amarme y en disfrutar el "aqui y ahora"...cuesta trabajo pero cuando te das cuenta de que eres una princesa y de todo lo hermoso que recibes dia a dia, todo es tranquilidad...asi q "SOLO POR HOY" disfrutare...mañana sera otro dia...

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  4. tal vez he buscado el sol que perdi bajo el poste sin luz.me gusta cantar,oir mi voz para sentirme acompañada,mejor si es con instrumento de arpa y violin ..pero ,mi pareja le gusta la clasica.osea la contraria.siente celos por todo.me ahogo.cuando eso ocurre.siento ganas de llorar.añoro lo que ya no esta a mi alcance.encontrare..otro amor que me comprenda que sepa querer y amar sin condiciones.el amor no se busca ,llega.hagase en mi segun tu voluntad.gracias por compartir conmigo.

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    1. ¡Gracias a ti!
      Encuéntrate a ti misma, ámate mucho y, a partir de ahí, decide, oyendo a tu Corazón, lo que es mejor para tu Vida.

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