Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

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8/4/21

4ª Parte: Soluciones (Cambio Climático: 4 de 4)


CUARTA PARTE - SOLUCIONES


Hasta ahora hemos visto los efectos que el cambio climático actual está teniendo en los diferentes sistemas que afectan el clima global. En esta cuarta parte vamos a ver qué acciones son necesarias para detener, en medida de lo posible, el avance del cambio climático y minimizar sus efectos. Estas acciones pasan necesariamente por tres ámbitos: reducción de las emisiones de CO2, extracción de CO2 de la atmósfera y gestión de la radiación solar incidente. También veremos que aportaciones podemos hacer cada uno a nivel individual.

Al final de este capítulo se hará una pequeña reflexión para valorar qué oportunidades nos presenta esta nueva realidad para el desarrollo individual en consciencia de cada persona.

 

1. Reducción de emisiones de CO2

Como ya hemos explicado, la concentración de CO2 en la atmosfera ha pasado de 280 ppm en el año 1750 a 414 ppm a finales del año 2020. Esto supone un incremento de un 48% debido al creciente uso de combustibles fósiles. El ritmo de emisiones de CO2 de origen humano no ha dejado de crecer año tras año, salvo raras excepciones como el año 2020, con un descenso de emisiones del 7% debido a la pandemia ocasionada por el coronavirus.


Emisiones de CO2 humanas anuales. Fuente: https://imgflip.com/i/3k3657


Curiosamente ya en el año 1988, James Hansen, eminente científico climático, se dirigió al congreso de EEUU para alertar de la gravedad del problema y de la necesidad de reducir las emisiones de CO2. Siete años después, en 1995, se celebró la primera conferencia climática en Berlín (COP-1), y desde entonces, estas conferencias se han ido celebrando anualmente, pasando por la de Kioto en 1997, París en 2015, y Madrid en 2019. El pasado 2020 no hubo conferencia debido a la pandemia de coronavirus.

En todas y cada una de estas conferencias se ha acordado la necesidad imperiosa de reducir emisiones para posteriormente quedarse todo en una declaración de buenas intenciones. Parece que los gobiernos tan solo consiguen acordar ponerse de acuerdo al año siguiente, y de ahí no pasan. El tan aclamado acuerdo de Paris de 2015, en el que se estipulaba no superar los 2ºC de incremento de temperatura, tampoco era vinculante, y fue seguido de años con aumentos de emisiones.

Muchas voces críticas asumen ya que la reducción de emisiones es una quimera dentro de esta economía capitalista sin freno, y que no va a hacerse realidad. La transición a energías renovables es necesaria pero no a cualquier precio y evitando el deterioro de los entornos naturales que aún quedan. Esta transición debe ir acompañada de unas políticas de eficiencia energética y teniendo en mente que debemos usar menos energía, el concepto de austeridad energética tienen que empezar a formar parte de la ecuación.

 

2. Extracción de CO2 de la atmósfera (Carbon Dioxide Removal, CDR)

Aún en el hipotético caso de que las emisiones de CO2 se pudieran detener de la noche a la mañana, hay un gran consenso en la necesidad de extraer CO2 de la atmósfera para volver a concentraciones “aceptables” cercanas a las de la época preindustrial.

La reforestación a gran escala es una magnífica manera de acercarnos a este propósito. Si además se hace bajo criterios ambientales y no puramente económicos, se logra recuperar ecosistemas degradados y devolverles su funcionalidad original, consiguiendo así almacenar una mayor cantidad de CO2 (se ha visto que los bosques naturales almacenan hasta 40 veces más carbono que las plantaciones de árboles).  Existen varias iniciativas interesantes en este sentido:

-Irlanda tiene un ambicioso plan gubernamental de reforestación, el “Climate Action Plan”, para forestar 8.000 hectáreas al año entre 2021 y 2030.

-En el norte de Inglaterra tienen un programa “The Northern Forest”, que espera plantar 50 millones de árboles en los próximos 25 años.

-En China, el programa “Grain for Green” paga a los agricultores por convertir sus zonas de cultivo en bosques. Hasta la fecha se han reforestado 28 millones de hectáreas en el país.

-En África, el proyecto “Great Green Wall” une a varios países en la creación de un corredor de 8.000 kms. al sur del Sahara para ralentizar el avance del desierto.

Es importante ser consciente de que, en el momento histórico en el que vivimos cada árbol cuenta y los gobiernos deben tomar parte activa en proyectos de forestación nacionales teniendo entre sus objetivos la recuperación de ecosistemas funcionales.

Otra manera natural de retirar CO2 de la atmósfera es la recuperación de suelos fértiles y vivos. Como ya se ha mencionado previamente, un suelo fértil almacena una cantidad ingente de carbono. Desgraciadamente, la práctica de la agricultura moderna industrial, totalmente dependiente de pesticidas y herbicidas químicos, ha hecho que la casi totalidad de los suelos agrícolas estén desprovistos de vida, con lo que su capacidad para almacenar CO2 está muy reducida. Es por esto, que esta agricultura es totalmente dependiente del aporte continuo de fertilizantes agroquímicos externos. Sin embargo, tímidamente, empieza a cobrar fuerza la denominada “agricultura regenerativa”, cuyo principal objetivo es la recuperación de suelos fértiles y vivos a través de prácticas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. Estos suelos recuperados vuelven a almacenar grandes cantidades de CO2 que se extrae de la atmósfera. 

Hay otros proyectos en marcha que se encuadran dentro del concepto de geoingeniería o ingeniería climática, esto es la modificación deliberada y a gran escala del clima terrestre para combatir el calentamiento global. Podemos destacar los siguientes:

-Bioenergía con captura y almacenamiento de carbono. Consiste en extraer CO2 de la atmósfera por medio de plantaciones de árboles, para luego producir energía al quemarlos, capturando y almacenando el CO2 liberado en el proceso. Es un proceso caro y con un alto coste medioambiental ya que se basa en la plantación de monocultivos forestales.

-Captura de carbono y almacenamiento. Se basa en extraer CO2 en el lugar de producción del mismo, como centrales térmicas o industrias variadas. Una vez extraído se inyecta en el subsuelo donde la idea es que se almacene ahí para siempre. Tiene un coste añadido al proceso industrial. En la actualidad solo se hace en 21 sitios en todo el planeta.

-Captura directa del aire. Consiste en extraer directamente CO2 del aire por medio de procesos químicos o físicos. Y luego es almacenado de una manera segura, como puede ser bajo tierra. Existen 15 plantas piloto donde se está experimentado con esta tecnología en Suiza, Columbia Británica (Canadá) e Islandia.

-Fertilización de océanos con hierro. Esta práctica se basa en aumentar la cantidad de hierro disponible en las zonas superficiales del océano (zona fotosintética). El hierro es un elemento poco abundante en el océano y su escasez supone un factor limitante para el crecimiento de fitoplancton marino.  Este incremento en hierro disponible favorece un aumento de fitoplancton, que a través de la fotosíntesis retira CO2. Parte de este nuevo fitoplancton es incorporado a la cadena trófica marina, y parte se hunde al suelo marino donde allí queda almacenado para siempre. Ha habido varios proyectos de este tipo, no libres de controversia, ya que los efectos secundarios a medio y largo plazo en el ecosistema marino no están totalmente comprendidos. Algunos países como Alemania han prohibido esta práctica. 

Todas estas tecnologías tienen sus ventajas e inconvenientes en cuanto a eficiencia y costes y, a fecha de hoy, los porcentajes de CO2 que puede extraer de la atmósfera son muy pequeños. Lo que no se puede perder de vista es que todo este esfuerzo tecnológico ha de ir acompañado de un plan serio de reducción de emisiones a nivel global. De nada sirve extraer un insignificante porcentaje de CO2 de la atmósfera si cada año aumenta la cantidad de toneladas emitidas.

 

3. Gestión de Radiación Solar Incidente (Solar Radiation Management, SRM)

Otra de las alternativas disponibles para combatir el cambio climático está dirigida a reducir la radiación solar que llega al planeta, de esta manera se puede ralentizar el avance del calentamiento. Estas son soluciones de geoingeniería, de entre las cuales, podemos destacar las siguiente:

-Incrementar el brillo de las nubes marinas (marine cloud brightening): Esta tecnología consiste en inyectar pequeñas partículas de agua marina en las nubes. De esta manera se incrementa el brillo de las mismas, lo que hace que sean capaces de reflejar más radiación solar incidente (incrementan su albedo) y así llega menos radiación a la superficie terrestre. Aunque aún está en fase experimental, ya se ha aplicado ya en zonas de la costa Australia para combatir la destrucción de coral de la Gran Barrera Coralina producida por un excesivo calentamiento de las aguas. También se quiere aplicar a gran escala en el océano ártico para ralentizar la rápida desaparición de hielo en esa zona.

Una de las ventajas que tiene esta técnica es que al inyectar en las nubes agua de mar pulverizada, no se está añadiendo ningún producto químico extraño al ecosistema, aunque también se baraja el uso de partículas de azufre en lugar de agua marina pulverizada. Su eficiencia y efectos a largo plazo todavía no están lo suficientemente probados. Es evidente que esta tecnología no reduce de ninguna manera la cantidad de CO2 en la atmósfera, tan solo sirve para “comprar tiempo extra mientras se avanza en la reducción de CO2.

Hay muchas voces críticas contra el uso de la geoingeniería como solución a los problemas climáticos, ya que su aplicación puede conllevar desafíos medioambientales y sociales que podrían ser comparables, o incluso peores, que los propios del cambio climático, además de no dirigirse a la causa raíz del problema.

 

4. Qué puedo hacer yo

En nuestra vida cotidiana tomamos decisiones que afectan directamente a nuestra huella de carbono, o sea, a nuestra contribución a las emisiones globales de CO2. Hay una serie de medidas que podemos aplicar desde ya a nuestro estilo de vida y que disminuyen claramente ese impacto individual. Tan solo voy a enumerar tres, ya que son las de mayor relevancia:

-Hacer un consumo responsable, aplicable a todo lo que se puede comprar. Todo producto manufacturado tiene una huella de carbono. En esta sociedad de consumo se compran muchas cosas que realmente no se usan. Un consumo racional y responsable definitivamente reduce nuestro impacto. Medida aplicable también a un consumo responsable de energía.

-Limitar el consumo de carnes y productos lácteos, debido al alto impacto en emisiones que tiene la ganadería intensiva. Idealmente adoptar una dieta vegetariana, que además tiene grandes beneficios en la salud. Esta medida también reduciría el impacto ambiental que este sistema productivo tiene, entre otras razones, por la gran cantidad de suelo que requiere para cultivar cereales para consumo animal.

-Elegir tener un hijo menos. Esta media, escasamente citada por ser considerada controvertida, es la que mayor efecto va a tener en nuestras emisiones de carbono. Según un estudio de “Wynes & Nicholas en Environmental Research Letters”, tener un hijo menos en el mundo desarrollado supone evitar la emisión de 58.6 toneladas de CO2 al año. La población mundial ha alcanzado ya los 7.800 millones de habitantes, y el impacto de cada individuo, sobre todo en países desarrollados, es enorme.

Por supuesto que medidas como reciclar, comprar energía renovable cuando se pueda, y limitar el uso de coches y aviones en lo posible, son decisiones que indudablemente ayudan a reducir nuestras emisiones individuales.

 

5. Reflexión final

Esta reflexión final es una aportación personal, a diferencia de todo lo escrito hasta ahora, que está basado en la investigación científica y que ha pretendido explicar el nuevo entorno físico climático en el que nos encontramos. En esta reflexión quiero plasmar mi sentir, coincidente con el de mucha gente, de por qué hemos llegado hasta aquí, qué lecciones hemos de aprender y qué oportunidades se nos presentan a partir de ahora. Sin duda alguna, no deja de ser una apreciación personal, con la que mucha gente no se identificará, pero este texto me parecería incompleto sin ella. Estas palabras son una invitación a la reflexión, para el que quiera seguirla.

El cambio climático nos sitúa en un escenario de inseguridad e incertidumbre sin precedentes. El entorno físico que nos rodea está cambiando muy rápidamente y ello supone una amenaza al estilo de vida que como sociedad hemos disfrutado en los últimos siglos. Su resolución es compleja y afecta a los ámbitos más importantes de nuestra civilización; económico, político, social y medioambiental.

Ante la pregunta de cómo hemos llegado hasta aquí, está claro que la situación climática y ambiental actual es el resultado de un sistema económico capitalista en el que el único parámetro existente es el beneficio empresarial. Claramente el bienestar del medio ambiente en el que vivimos no ha sido una variable a tener en cuenta por nuestro sistema productivo, al menos hasta hace muy poco. La externalización de costes al medioambiente ha sido la norma. Incluso, a día de hoy, cuando a nivel empresarial o institucional se toman acciones medioambientales, se hace frecuentemente para cubrir unos mínimos requisitos legales.

La desconexión que como sociedad tenemos con el entorno natural es abrumadora y devastadora a la vez. Nos hemos desvinculado tanto del mundo natural que hasta se nos ha olvidado que somos parte de él y que dependemos absolutamente de los servicios que nos presta para el mantenimiento de la vida en el planeta. En lo más profundo del problema, podemos identificar que todo esto es el resultado de una tremenda desconexión con nosotros mismos a nivel individual. Nos hemos acostumbrado a vivir hacia afuera, a meternos en una rueda sin fin de consumo y apariencia. Le hemos dado gran importancia a cosas que no la tienen, hemos puesto toda nuestra energía en lo banal y se nos ha olvidado lo que realmente es importante. Claramente esta crisis es el resultado de una crisis de valores y de identidad. Es el resultado de no saber quiénes somos individualmente, porque hace mucho tiempo que dejamos de mirar hacia adentro, nos hemos perdido afuera.

Ha llegado el momento de volver a integrar la naturaleza en nuestra vida, de meterla en la ecuación y tenerla presente como sociedad en todas nuestras acciones, como si fuera un miembro más de la familia. Esta vez nos urge, no nos queda otra, ya que nuestra supervivencia como especie está en juego. No así la supervivencia del planeta, que ya ha vivido extinciones masivas y glaciaciones, pero al final y con tiempo, con mucho tiempo, la vida siempre se abre camino y resurge en todo su esplendor.

El cambio climático nos está trayendo ya múltiples desafíos que se irán acentuando con el tiempo. Estos nos dan la oportunidad de ser conscientes de lo que realmente tiene importancia y lo que no, y de qué tipo de vida queremos. Algo muy similar acabamos de vivir con el confinamiento resultante de la pandemia de coronavirus. Hemos tenido que echar el freno a nuestro acelerado estilo de vida y hemos podido centrarnos en lo importante. Nos ha permitido encontrar la alegría en cosas muy cotidianas, quizás algo olvidadas, como nuestra gente cercana y el entorno que nos rodea.

Espero que seamos capaces de encontrar esta oportunidad y aprovecharla, y de plasmarla en otro estilo de vida.

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Autor: Alfonso Soria

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Dada la importancia del cambio climático y sus efectos sobre la Humanidad, la Naturaleza y la Madre Tierra y teniendo en cuenta el mucho desconocimiento y confusión que existen al respecto, este blog publica desde el jueves 18 de marzo y durante cuatro jueves consecutivos (18 de marzo a 8 de abril) un riguroso ensayo de Alfonso Soria, gran experto en la materia, divido en cuatro partes:

1ª Parte: Cambio climático en el pasado y gases de efecto invernadero (Cambio Climático: 1 de 4).

Jueves 18 de marzo de 2021

2ª Parte: Efectos del cambio climático hoy I: Cambios en el océano Ártico y en el Jetstream (Cambio Climático: 2 de 4).

Jueves 25 de marzo de 2021

3ª Parte: Efectos del cambio climático hoy II: Alteraciones en bosques, océanos, y ecosistemas (Cambio Climático: 3 de 4).

Jueves 1 de abril de 2021

4ª Parte: Soluciones (Cambio Climático: 4 de 4).

Jueves 8 de abril de 2021

Esperamos que su lectura sea de tu utilidad para aportar luz y discernimiento acerca de un tema tan transcendente.

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