Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

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17/10/19

Para Dejar que la Felicidad nos Encuentre


El verano se va poniendo a un lado para dar paso al otoño, va suavizando sus mañanas, acortando sus días y sugiriendo que busquemos una manta en los baúles antes de irnos a dormir por si a media noche, nos apetece echarla a los pies.

El invierno no viene de repente, de un día para otro, no viene sin avisar, aunque no tenga WhatsApp o correo electrónico, se las arregla para avisar, nos advierte con señales de su presencia cercana y viene felinamente a nuestros días.

En cambio queremos que pase un milagro que nos haga felices de la noche a la mañana, compramos cupones de lotería a ver si se equivoca la teoría de probabilidades y nos hacemos millonarios de viernes para sábado.

Pasamos la vida proyectando, planificando, controlando, haciendo... Y no digo que esté mal.

Tal vez (y nadie me pregunte, porque no lo sé) sea mucho más fácil de lo que pensamos. Tal vez todo está en ser conscientes.

A veces me duele un codo, no es un dolor rabioso, es un dolor, digamos, pegajoso. Una rodilla, cierta parte de la espalda.

Entonces me disgusta ese dolor, no quiero tenerlo (nadie quiere tener dolores) voy al médico y me receta un analgésico, si sigue, me receta otro más fuerte.

A veces me siento impaciente, algún moscardón revolotea detrás de mi oreja (del tipo preocupación por como está la cosa, la capa de ozono, la política y los incendios en el Amazonas).

Otras veces me entristezco sin motivos aparentes, me despierto con ganas de llorar (por ejemplo porque ya no están los viejos, quisiera estar más cerca de mis hijos, se acerca el ocaso de mi vida y cosas por el estilo).

¡Y no quiero, no acepto, no me gusta!

Otras veces los recuerdos vienen: ¡Quien pudiera volver a aquella etapa de la vida en que...!

Entre recuerdos y planes para el futuro, entre me gusta y no me gusta, a esto lo veo imperfecto, lo otro "debería haber sido" (quisiera saber cual es la utilidad práctica de ese tiempo verbal, "si no hubiera sido").

De pronto te das cuenta que vives en una zozobra constante, en una especie de cuerda floja, como si fueras por un campo minado, o un franco tirador estuviera apostado en una terraza cerca de tu casa para pegarte un tiro.

Agradezco cada día a una inteligencia divina que me toma cada vez más de la mano y me dice:

-Observa, se curioso con todo lo que ocurre, ten humildad para aceptar que todo tiene un sentido profundo, que "ni un cabello se caerá de tu cabeza sin que sea la voluntad del Padre".

¿Quién es El Padre de que hablaba Jesús de Nazaret? Pues entonces y por mucho tiempo le hemos llamado Dios, Jehová, Mahoma, Buda, Krishna... Ahora resulta que la ciencia le llama campo de potencialidades infinitas, donde todo es posible y nada es real, hasta que no se manifiesta.

Pero en lo que coincidimos hace milenios es que no somos solamente este cuerpo, esta mente y estas emociones, somos más.

Es posible que si observamos y estamos atentos y tenemos el coraje de ser humildes y la valentía de ser curiosos y de dejarnos sorprender, es posible (solamente hablo de una posibilidad) que en ese camino, igual que va manifestándose el otoño después del verano, es posible que la felicidad de SER nos haga el favor de encontrarnos.

Gracias Universo

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Autor: José Miguel Vale (josemiguelvale@gmail.com)
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