Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

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11/9/10

Taller de Espiritualidad para Buscadores: Módulo 1

PARA TODOS LOS QUE DESEEN SEGUIR POR ESTE BLOG EL

TALLER DE ESPIRITUALIDAD PARA BUSCADORES

(Se publican en el Blog las entradas correspondientes a los distintos Módulos que configuran el Taller conforme éste se va desarrollando para l@s que lo siguen de manera presencial, comenzando el sábado 11 de septiembre y concluyendo el domingo 19 de diciembre de 2010)

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Taller de Espiritualidad para Buscadores

Módulo 1: Conócete a ti mismo

Sábado11 de septiembre:

1. Planteamiento

2. El Laberinto de la felicidad

3. Los cuatro acuerdos

Domingo 12 de septiembre:

5. Programa versus visión

6. Conócete a ti mismo

7. El diamante está en tu bolsillo

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1. Planteamiento

Hoy arranca, en su quinta edición, el Taller de Espiritualidad para Buscadores. Su presentación en el Blog se efectuó mediante una entrada publicada el pasado sábado 4 de septiembre. En concreto, se desarrollará el Módulo 1, que tiene como denominación genérica Conócete a ti mismo.

En él, además de plantear la dimensión del ser humano como mucho más que un “animal intelectual”, se subrayará nuestra condición de “Buscadores” y como, a lo largo de la historia, al corazón que se pregunta la humanidad le ha dado muchas respuestas y del más variado pelaje. No obstante, la práctica totalidad pueden ser encuadradas en dos grandes categorías: las que atienden exclusivamente a la realidad material -física, psíquica, sociológica, antropológica,...- del hombre y la mujer; y las que contemplan una dimensión trascendente y espiritual del ser humano con el telón de fondo de una divinidad -con los atributos que sea- cual origen y causa de nuestra existencia misma.

Ambas categorías continúan estando plenamente presentes y vigentes en la actualidad, aunque lógicamente moldeadas por las circunstancias y gustos del momento. De hecho, acudiendo a las librerías o navegando por Internet, se pueden hallar numerosos exponentes de ambas perspectivas. Y comprobar que en la de cariz material destacan hoy los textos englobados en un novedoso género denominado de “autoayuda”; mientras que en el lado trascendente, sobresalen los escritos que profundizan en el pensamiento metafísico y cosmogónico, y sus consejos para la vida cotidiana, no de religiones al uso, sino de antiguas culturas poco conocidas.

Se toma a continuación un botón de muestra de cada caso y se resume sintéticamente lo que ofrecen desde la óptica de la búsqueda que aquí ocupa. Entre los primeros, un estupendo y breve libro: El laberinto de la felicidad (Santillana Ediciones, Madrid, 2007), de Álex Rovira y Francesc Miralles. Y entre los segundos, el no menos fascinante Los cuatro acuerdos: un libro de sabiduría tolteca (Ediciones Urano; Barcelona, 2008, 7ª edición), de Miguel Ruiz.

2. El laberinto de la felicidad

Los textos de “autoayuda” se caracterizan por partir de varias consideraciones básicas que no siempre se expresan en ellos de manera abierta y patente. Primeramente y en coherencia con lo expuesto, la conceptualización del ser humano como un ser en búsqueda. En segundo lugar, la convicción de que lo buscado es, ni más ni menos, que la felicidad. Seguidamente, la constatación de que muchos hombres y mujeres sufren insatisfacción personal, con tintes hasta depresivos, al hallarse desorientados en esa búsqueda o ni siquiera ser conscientes de estar en ella. Y en cuarto y último lugar, que hay una serie de sencillos consejos relativos a nuestra vida diaria y manera cotidiana de pensar y ver las cosas que pueden ayudarnos a superar esa insatisfacción y lograr una existencia más armoniosa y venturosa. Para facilitar aún más la tarea, dichos consejos se ofrecen desmenuzados en medio de un argumento simple, atractivo y ameno, cargado de simpáticas anécdotas y de rápida lectura.

A este modelo responde fielmente El laberinto de la felicidad. Un libro muy recomendable que narra la historia de una persona que perdió todo y se encontró a sí misma -su mayor tesoro- en el centro del laberinto que abre las puertas de la felicidad. La trama se desarrolla sobre el hilo conductor de cuatro interrogantes esenciales: ¿quién eres?; ¿de dónde vienes?; ¿a dónde vas?; y ¿qué haces aquí?.

Con relación al primero -¿quién eres?-, se ofrece una respuesta inmediata y apabullante: soy lo que decido ser. Y a partir de ella, el texto plantea cinco consideraciones complementarias:

+Quien no sueña, está muerto en vida: Al proyectar nuestros sueños empezamos a construirlos.

+La mayoría de los obstáculos que encontramos los creamos nosotros mismos porque tenemos miedo a cumplir nuestros sueños: La mayor parte de los frenos e impedimentos con los que topamos en nuestro camino a la felicidad son imaginarios; los generamos nosotros, son nuestros miedos. Creamos nuestros propios obstáculos porque tememos llegar a donde hemos soñado. Cumplir un sueño siempre genera miedo, porque estamos acostumbrados a lidiar con las dificultades, pero no a recibir regalos de la vida. Por eso, solemos boicotearnos colocando muros entre nosotros y aquello que aspiramos conseguir. En cuanto a los obstáculos que no creamos nosotros, los que son reales, en verdad no son obstáculos, sino trampolines: sirven para ir a lugares a los que nunca habríamos llegado por nosotros mismos.

+La felicidad siempre está más cerca de lo que pensamos, aunque la busquemos lejos: A veces vamos muy lejos para encontrar algo que en realidad tenemos muy próximo. Vemos la felicidad en lo que está lejos, pero en verdad la tenemos mucho más cerca de lo que imaginamos.

+El arte de dar y recibir amor: cada persona es un Banco de Amor. En él podemos ingresar sonrisas, abrazos, caricias, besos, mimos,... . El Banco gestiona un amor sin intereses, porque se da libremente sin esperar nada a cambio. Sea lo que sea que invirtamos, siempre saldrá a cuenta y multiplicaremos su valor. También es posible efectuar ingresos de alto valor, pero sumamente discretos: en este Banco se valora perdonar, callar a tiempo, agradecer los gestos de otros,... . El amor es una divisa que nunca pierde valor en la Bolsa de la Vida.

+De vez en cuando es conveniente hacer limpieza de opiniones: Cada persona tiene tres escalones en su cabeza que hay que limpiar a conciencia de vez en cuando para lograr una vida auténtica y feliz. El primero es la opinión que tenemos de los demás, que sólo sirve para crear prejuicios. El segundo es la opinión que creemos que los demás tienen de nosotros, que genera miedos, engaños y malentendidos. El tercero es la opinión que tenemos de nosotros mismos, que hace que nos miremos el ombligo e inventemos problemas.

En lo referente al segundo interrogante -¿de dónde vienes?-, los autores dan también una contestación directa: vengo de mí mismo. Con base en ella, reseñan media docena de apuntes:

+Para nacer, primero has de morir: Nunca viviremos verdaderamente a no ser que encontremos el motivo por el que estamos aquí, la razón por la que nos levantamos cada mañana.

+Por muy pequeña que sea tu ventana, el cielo sigue siendo igual de grande. Enorme verdad con harta frecuencia olvidada en medio de nuestros miedos inventados y recelos imaginarios.

+Predecimos con el pasado, en él está escrito nuestro futuro. Y no sólo en lo que hicimos o sucedió: también nuestras creencias pasadas crean nuestro futuro. ¡Lo que crees es lo que creas!. Sabiendo cómo llegamos al laberinto sabremos cómo salir de él; recuerda por dónde entraste y hallarás la salida. Hay muchas cosas que elegimos inconscientemente porque deseamos que sucedan.

+Muchas personas se entierran en su propio surco (El Hombre del Surco es el personaje que utiliza el texto para explicarlo): Solemos buscar lo que creemos perdido yendo y viniendo en un corto trayecto. Así, terminamos hundidos en un surco que nosotros mismos hemos hecho con nuestras idas y venidas. Y ya ni recordamos qué andamos buscando, qué es lo que nos metió allí.

+Hay que saber oler los caminos que tienen corazón: Debemos aprender a ver lo esencial. De esta manera podemos ser felices; e, igualmente, ayudar y guiar a los demás.

+La risa es algo muy serio: Es el disolvente universal de las preocupaciones. Hay que reír hasta caer al suelo. Cada vez que te ríes desaparece un problema de tu cabeza.

En cuanto a la tercera cuestión -¿a dónde vas?-, el libro señala, igualmente, una respuesta rápida: al centro de mí mismo. De ella derivan siete reflexiones:

+La felicidad es el perfume de las cosas bien hechas: La felicidad no se busca, se encuentra. Y se halla en todas partes y en ninguna, porque la felicidad no es una meta, sino un perfume que desprende lo bien hecho: una puesta de sol, la caricia a un cachorro, la mirada de un ser amado, una canción sublime,..., cualquier cosa inolvidable. Por eso no se puede atrapar como si fuese una mariposa. En griego, mariposa se escribe “psiké”, que también significa alma. Por eso debe ser tan difícil de capturar. Querer cazar una mariposa es como desear prender el alma; y el alma se pone en las cosas, pero no está en las cosas. Es, precisamente, como el perfume de la felicidad.

+La felicidad es elegir o, mejor expresado, vivir sin miedo a elegir: Nos perdemos en el laberinto cuando permitimos que elijan por nosotros. Porque uno es aquello que elige ser, pero también lo que renuncia a ser.

+Cuando nos dejamos llevar por el éxtasis del canto y el baile, nuestros miedos salen volando.

+El miedo es el medio para descubrir lo que necesitas encontrar: Cuando se vence el temor al espantapájaros llega la oportunidad, pues él señala justamente el lugar donde se puede encontrar alimento. Bajo nuestros miedos se halla el tesoro que andamos buscando. Pero hay que abrir la puerta del miedo; ella llevará a lo que más secretamente anhelamos. El miedo es una oportunidad porque permite conocer lo que estamos buscando. Verbigracia, el miedo a la muerte. Las personas que lo sufren en realidad tienen un gran anhelo a la vida, pero no se atreven a vivirla según les dicta su corazón. Por eso temen morir: porque les causa amargura abandonar este mundo sin haber cumplido con su misión. ¡El miedo es el medio!: déjate instruir por él y encontrarás tu misión y el sentido de la vida.

+La cara es el espejo del alma: Con ella se puede revisar la vida de cada cual. Moldea cada mañana tu cara en consonancia con tu alma; y usa para ello la crema más barata, pues el secreto no gravita en la calidad del producto, sino en tu cualidad interior y el amor que pongas en ello.

+Cada contacto con una persona es una oportunidad para mejorar su vida: Todos tenemos cada día decenas de pequeños y grandes contactos con los demás. Nuestro reto es conseguir que su vida sea un poco mejor después de estar con nosotros. Este es el desafío, el premio gordo de cada encuentro. Ahí radica justamente el sentido de la vida.

+Con todo, el sentido de la vida es distinto para cada persona: Es uno mismo el que debe descubrirlo. Y apoyar a los demás para que también lo consigan. Hay que ser buscador de buscadores: ponerlos en el camino y ayudarles a encontrar lo que buscan.

Por último, en lo relativo al ¿qué haces aquí?, la conclusión es tan simple como profunda: ¡vivir!. Le acompañan tres meditaciones a modo de corolario:

+El fuego de la esperanza: Con él impregnamos lo que nos empuja y nos orienta en nuestro camino de búsqueda.

+Tú eres tu propio camino: Si eres fiel, allí donde estés te encontrarás siempre en el centro del laberinto (desde el que se puede encontrar la salida).

+Ser el niño que fuimos y hemos perdido: Recuperar las ganas de correr, reír jugar, amar,... . En definitiva: ¡vivir!.

3. Los cuatro acuerdos

Pasando al segundo de los libros citados, Los cuatro acuerdos de Miguel Ruiz, bebe íntimamente de las tradiciones toltecas, próximas a las mayas, omelcas, aztecas e incas. Están repletas de trascendencia. Y muy atentas a la plasmación de los saberes espirituales en el estilo de vida y la existencia cotidiana, al objeto de lograr la felicidad y el amor.

Para los toltecas, usando símiles actuales, la vida es nuestra propia película. Sigue, estaban convencidos, un guión escrito por nuestro ser íntimo en la sabiduría y la libertad de la Eternidad y antes de la encarnación en el ser humano que somos. Es un Contrato Sagrado que definimos antes de nacer como persona. Nuestra vida es una película en la que somos el guionista, el director, el cámara y el protagonista. Cada cual vive su película sobre la base de su realidad y concepto del mundo. Por esto, no es necesario esforzarnos demasiado para ser nosotros mismos.

Buscamos la perfección fuera de nosotros y ésa es una de las mayores pérdidas de tiempo. La verdad es que ya somos perfectos de maneras muy individuales. Eres lo que eres. Lo más importante es disfrutar de la vida y eso sólo es posible cuando las personas se transforman en lo que realmente son. Jesús dijo que la verdad nos hace libres; y Buda afirmó que debemos apreciar el mundo tal como es y no cuando está empañado por prejuicios. En la tradición tolteca, nos toca encontrar el camino a través de la niebla que nos confunde con opiniones antes que con hechos. Debemos aprender a volver a nuestra propia naturaleza y el amor es la clave. La vida está llena de opciones. Para tomar decisiones, las personas han de confiar en sí mismas. No importa la edad, siempre puede haber una vida distinta. Es posible recibir la inspiración hasta en el último minuto de la existencia.

Hay “cuatro acuerdos” que son el espejo perfecto para mirarnos tal como somos; no como aparentamos ser, sino como realmente somos. Estos cuatro acuerdos pueden ayudarnos significativamente a cambiar nuestras vidas. Se enuncian a continuación de manera sumamente sintética:

+Sé impecable con tus palabras: La palabra tiene gran poder y debe usarse con cuidado. Sé impecable con las palabras y trasciende tu nivel de existencia. Debemos evitar el uso de palabras para juzgar o avergonzar a otros, erradicando muy especialmente el chismorreo, que es particularmente venenoso.

Hay que hablar con integridad; decir solamente lo que se quiera decir; evitar hablar contra uno mismo y chismorrear sobre los demás. Se debe utilizar el poder de las palabras para avanzar en la dirección de la verdad y el amor. Toda la magia que poseemos se fundamenta en nuestras palabras; son pura magia y si se utilizan mal se convertirán en magia negra. Con una sola palabra se puede cambiar una vida o destruir a millones de personas.

La impecabilidad de nuestras palabras nos llevará a la libertad personal y a la abundancia.

+No te tomes nada personalmente: Las acciones y opiniones de otras personas no tienen nada que ver contigo, pues cada uno vive su propia realidad y tiene sus propias experiencias. Si las palabras o acciones de otros nos afectan emocionalmente significa que han tocado una herida en nuestro interior, por lo que tendremos que concentrarnos en curar la herida y no en vengarnos contra el que nos ha recordado su existencia (al contrario, deberíamos estarle agradecidos).

Lo que los demás dicen y hacen es una proyección de su propia realidad, de su propio sueño, de su película. Nada de lo que hacen es por ti ni por mí. Cuando se es inmune a las opiniones y actos de los demás, se deja de ser la víctima de un sufrimiento innecesario.

+No hagas suposiciones: Suponemos porque tememos a hacer preguntas; y, con frecuencia, los supuestos que asumimos cambian el curso de nuestras vidas. Debemos preguntar, expresar lo que deseamos y comunicarlo claramente, ya que, de lo contrario, agarrotamos nuestras vidas con malos entendidos, resentimientos y oportunidades perdidas. Hay que tener la valentía necesaria para preguntar y expresar lo que se quiere; comunicarse con los demás tan diáfanamente como se pueda a fin de evitar entuertos, tristezas y dramas. El día que no hagamos suposiciones, nuestras palabras se volverán impecables. Nuestra vida se habrá transformado por completo.

+Haz siempre lo máximo que puedas: Si hacemos todo de la mejor manera posible y aceptamos el resultado, nunca será necesario compararnos con otra persona, ni nos juzgaremos con severidad si fracasamos. Lo mejor de nosotros cambia a cada instante y lo máximo que podamos hacer cambiará de un momento a otro (será distinto, por ejemplo, si estamos sanos o enfermos), mas bajo cualquier circunstancia hay que hacer sencillamente lo máximo que se pueda. De este modo, evitaremos juzgarnos, maltratarnos y lamentarnos.

Además, hay que hacer lo que gusta hacer y evitar lo que no gusta. Se debe tener fe en uno mismo y, a partir de ahí, en todo lo que se hace.

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Continúa mañana domingo:

5. Programa versus visión

6. Conócete a ti mismo

7. El diamante está en tu bolsillo

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