Agenda completa de actividades presenciales y online de Emilio Carrillo para el Curso 2024-2025

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2/8/10

Nueva consciencia

La vida nos ofrece salidas, entre ellas, la conversión -o metanoia- que es una forma de rectificar. Aldous Huxley experimentó un cambio crucial al asumir el budismo como salida al sufrimiento humano. Nos dejó un testamento, Isla, novela de porvenires para el despertar de la conciencia. El profesor J.R. Guillent Pérez viajó a Francia para estudiar más de cerca el existencialismo de Sartre y otros. Regresó lleno de Krishnamurti. Tuvimos la suerte de asistir a sus clases. También en esos tiempos de la UCV elegíamos las silenciosas clases de Rafael Cadenas quien sugería que examinásemos el deseo. Ambos profesores no eran advenedizos en lecturas. ¿Qué los condujo a asumir otra visión, más auténtica, de la vida? La vida misma.

Ya podemos hablar de una psicología perenne que no de una filosofía perenne. Además esta departamentalización, tan aristotélica, ha caducado. Se desean las cosas en estado puro cuando constantemente seres y objetos están imbricados en el torbellino del Proceso Mundial. Nunca se sabe dónde comienza una persona y termina la otra, le dijo el físico Geoffrey Chew a Fritjof Capra. Occidente y el llamado Progreso destruyen el planeta, sin que se quede atrás el Oriente. El mundo conspira contra el mundo y sólo unos pocos advierten y proponen soluciones no sólo teóricas.

Schopenhauer introdujo el budismo en Occidente. Prefiero llamarlo una higiene y no una religión. Es una práctica. Según las últimas investigaciones no se extingue el ego sino que se edita, es decir, se coloca en su sitio. El ego (o yo) rige la actividad psicomotora, y por lo mismo no puede ser extinguido excepto en las ópticas más radicales del budismo (el nirvana). El auge del Zen fue acogido por Occidente como un acontecimiento sin precedentes. Hubo desvíos, excesos, y aprovechamientos indebidos. Por Ken Wilber sabemos que todas la religiones en el fondo proclaman lo mismo, no habiendo diferencia entre el cristianismo primitivo, el sufismo, el islamismo o el budismo. Lo más curioso es que han sido los físicos quienes más se han aproximado a la óptica budista. Schrödinger no concebía su física del comportamiento subatómico sin sentirse invadido por una mística erótica. Gradualmente, el término “místico” fue revisitado. Se piensa que el místico está muerto de la cintura hacia abajo, dice Wilber. En realidad ser místico es experimentarse como ser completo, holístico, una sacralidad no sagrada, una profanidad no profana. Ni lo uno de lo otro, juegos de la mente. En los correos electrónicos abundan los videos clamando por la paz y las técnicas para lograrlo. Muchos son ingenuos y torpes. Otros inútiles.

Existe una crisis del pensamiento y carece de sentido decretarla sin proponer soluciones. El psicoanalista Jung adelantó mucho en este terreno. Más todavía lo hizo Abraham Maslow y sus Experiencias Cumbre. Entonces sí hay salida, pero nos negamos a entrar por la puerta. Y no sin razón porque para ello debemos olvidar nuestra historia personal, y renunciar a todo apego posible. ¿Quién está dispuesto a abandonar el éxito, la fama, el dinero, la sexualidad desmesurada, la gran comilona? Para asombro de muchos, el budismo no prohíbe nada a este respecto. Krishnamurti se remitió a pronunciar una palabra: Alerta (awareness). No condenar ni retener los pensamientos.

De la misma revisión de Wilber y otros no se infiere que el místico viva en una caverna, alimentándose de hierbas. No. El mismo Wilber vive en una cómoda casa. Además, no se considera un gurú, mas sí un pandit, el que enseña desde lejos. Un buen místico es un hombre íntegro que ama a su prójimo como a sí mismo, lo que no implica que viva en el limbo. Hasta nuevo aviso es la única filosofía que, al trascender el Logos, se expande y comulga con el universo sin dejar de ser Logos. “Te muestro la pena y el final de la pena”, dijo Buda. Y en otra parte: “Al crear todas las cosas, él entró en todo. Al entrar en todas las cosas, se convirtió en lo que tiene forma y en lo que es informe; se convirtió en lo que puede ser definido; y en lo que no puede ser definido; se convirtió en lo que tiene apoyo y en lo que no tiene apoyo; se convirtió en lo que es grosero y en lo que es sutil. Se convirtió en toda clase de cosas: por eso los sabios lo llaman el real”. [Vedas, (Upanishads)].

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Autor: Juan José Miñonís

Fuente: Cambio de Siglo (http://www.cambiodesiglo.net/web/index.php)

4 comentarios:

  1. Me ha parecido un texto fabuloso.Gracias

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  2. Nueva conciencia, nuevo camino a seguir. Física y misticismo, dos conceptos que cada día se acercan más, si somos capaces de quitarnos viejas vendas de los ojos, si los abrimos y dejamos que la luz entre limpia, sin imponer a priori tendencias en uno u otro sentido. Síntesis, unidad, confluencia de todas las líneas de pensamiento. Sí, creo que este es el camino a seguir. Gracias por el texto.

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  3. Gracias a ti, José Antonio.
    Ciencia y Espiritualidad son dos caras de la misma moneda. Su conexión e interacción es total, completa y absoluta.

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